IXOS MONS
Albarún (1551 m)
Jueves, 6 de junio de 2019
Lo cercano, no por cercano es
peor. No porque lo veas todos los días es peor. De vez en cuando gusta visitar
esos montes que ves desde casa, que te hacen guiños, y que al final sucumbes a
su tentación, y a su llamada. El monte Albarún es otro de los imprescindibles
de Jaca. Situado en el extremo occidental de la Sierra de Baraguás, con sus
1551 metros de altitud, constituye su máxima altura, dominando la denominada
Vereda Este de Jaca. Esta sierra es paralela al eje pirenaico, y vierte aguas a
la Garcipollera, al norte, y a la Balancha, al sur. Dada la cercanía a la
capital municipal y comarcal, se puede abordar por varios itinerarios. En esta
ocasión, y dado que se trata de una ruta un tanto exigente, nos quitamos un
poco de recorrido urbano, y elegimos como punto de partida el Centro Comercial
de Campancián, de fácil aparcamiento.
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El Albarún e Ipas |
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Sugerente salida de Ipas |
Tomamos la pista que nos dirige
ya hacia nuestro objetivo, y que pasa por las instalaciones del Punto Limpio de
Jaca y las de la Sociedad Protectora de Animales y Plantas Pirineos, a través
del señalizado como PR-HU 69 y PR-HU 81, que comparten inicialmente itinerario
para Ipas y Rapitán, respectivamente. Al cuarto de hora llegamos a una
bifurcación, que optamos por la derecha, con más pendiente que la que traíamos.
Nos deja en la carretera local de Ipas, a donde subimos, pudiendo optar al
entrar por desviarnos unos metros a mano izquierda y acercarnos a la fuente. Si lo hacemos, volvemos sobre nuestros pasos, para salir
por el lado este del pueblo, por un sendero evidente, aunque no en todo su
trazado. Hay quien lo llama del Herrero, otros de los Tres Barrancos, aunque
son más los que cruza, pero lo que es seguro es que sería el de viejo que
uniera Ipas con Baraguás.
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Barranco de la Muga |
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En el tránsito de los barrancos, la omnipresente Peña Oroel |
Se tarda media hora para cruzarlos,
mientras la visión de la Peña Oroel no nos abandona. Finalmente se llega a una
pista sin necesidad de hacerlo a la segunda localidad citada. La tomamos hacia
la izquierda, dirigiéndonos ya hacia la sierra. Pronto comienza a tomar
pendiente, y tras cruzar la barrera va haciendo lazadas, hasta alcanzar lo alto
de la sierra. Habremos recorrido unos 3,5 km, tranquilamente, en una hora. Nos
encontramos otra barrera, y una pista que recorre todo el lomo de esta sierra,
saliendo justo enfrente de otra que nos bajaría a la Garcipollera,
concretamente a través de Villanovilla, la única localidad del valle que ha
resurgido de sus ruinas. Pero lo más relevante son las vistas que se nos
ofrecen ya sobre ese Gran Norte, en el que destaca la Collarada, dueña y señora
de todo su macizo, circo de Ip, y comarca de la Jacetania entera.
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Con un poco de zoom nos traemos esas montañas
Collarada, Collaradeta y Somolas |
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Cuidadín en la temporada de caza |
Unas vistas que ya no nos van a
abandonar durante buena parte de nuestro recorrido, incluido el ascenso al
Albarún, al que nos dirigimos inequívocamente tomando la pista de la loma
dirección oeste. Al poco llama la atención a nuestro paso una gran explanada
vestigio de las prospecciones de petróleo y gas que se hicieron en la década de
los 70 del siglo pasado. Continuamos por la pista, dejando una a la izquierda,
sin dejar de ver nuestro objetivo. A nuestra derecha se nos van abriendo
sucesivamente dos pistas con barrera. La segunda será la que tomemos para el
descenso, pero antes hemos de acometer la rampa final, la dura rampa final,
para llegar a la plataforma cimera, habitada por vértice geodésico y un cercado
con antena y caseta.
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Vista desde la cumbre sobre el velado Aspe, Lecherines y Tortiellas |
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Campo de Jaca y la Peña Oroel |
Humilde es la altitud de este
monte, pero su generosidad nos permite contemplar unas extraordinarias vistas a
todo nuestro alrededor. Por el oeste, la Solana de Jaca, San Juan de la Peña,
Grosín… Por el sur, el Campo de Jaca, con su guardiana la Peña Oroel, y por encima
de ella, las sierras que constituyen el pre Pirineo. Hacia levante, la Balancha
desliza nuestra mirada hacia Sabiñánigo, la otra capital comarcal del llamado
Biello Aragón, con su Sobrepuerto. Y por el norte, lo que nos gusta llama como
Gran Norte, todas las montañas de los Pirineos que alcanzan nuestra vista,
desde los Valles Occidentales, el macizo del Aspe y compañía, Collarada y la
suya, la Sierra de la Partacua, Tendeñera… hasta el más allá.
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Curiosa nube, a modo de fumarola, sobre Canciás |
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Pista de bajada por la loma, con el Grosín justo enfrente |
Y todo ello gracias al clareo que
se efectuó en este monte no hace mucho tiempo, porque hasta entonces, resultaba
un tanto asfixiante la presencia en esta cima, en la que podemos permanecer
todo el tiempo que nos permitan nuestros planes. Para el regreso, volvemos
sobre nuestros pasos, y tras bajar esa última rampa nos metemos por la pista
que sale a nuestra izquierda, también con barrera, para continuar por el lomo
de este monte, ya en franco descenso, y sin perder de vista la panorámica que
nos ofrece, con el Grosín justo enfrente, y que perdemos al cabo de poco más de media hora, al llegar a otro cruce de pistas, donde debemos tomar el de la izquierda, dirigiéndonos
ya hacia Jaca.
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Cruce de pistas en el collado de Ipas |
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Interior de la más antigua de las dos naves |
Como en un cuarto de hora pasamos por el desvío a Bergosa, una pequeña aldea que también lucha por recomponerse, y que hemos dejado por debajo de nuestra ruta, sin alcance visual. Continuamos, y en otros veinte minutos más, tras haber dejado atrás otra barrera y una fuerte pendiente después, se alcanza el collado de Ipas, en donde confluyen otras varias pistas. Tomamos la de enfrente, que baja ya hacia esta otra localidad, por la que hemos pasado en el ascenso. En menos de diez minutos, y sin señalizar, protegida por un montículo de tierra, sale a nuestra izquierda una pista, delicioso sendero antes de las maniobras forestales de los últimos años, que nos lleva a las ruinas del antiguo Santuario de la Virgen de Ipas, de gran importancia en su época, ya que era punto de referencia de peregrinación, incluso albergó a las monjas benedictinas de Jaca durante los peores años de la peste en el siglo XVI. De dos naves, la primera ya desprovista de techumbre, y de factura posterior a la del fondo, algo que indican claramente sus puertas de acceso, siendo la primera ligeramente apuntada. Se decía que custodiaba reliquias, como leche de la Virgen o cabellos de María Magdalena.
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Aspecto actual de los edificios |
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Entrada a las dos naves |
Volvemos a la pista que traíamos para retomar el descenso hasta Ipas, que no alcanzamos por estar en alto, y que tras dejar atrás un par de desvíos con indicaciones, continuamos siempre por la derecha para bajar por unas margas, hasta llegar casi hasta el fondo del barranco de Refinaruelo y cerrar así la circular. De camino, podríamos recomendar desviarnos unos metros para visitar la fuente del Médico, incluida en la segunda edición del libro de Fuentes y Manantiales de Jaca, editado por la Librería General en abril de 2016, pero que no lo hacemos desde la instalación de la perrera encima, que no debería de afectar, pero...
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Ipas, cercana a Jaca |
Solo nos queda repetir el tramo
hasta el Centro Comercial, habiendo completado así una amplia circular sobre
uno de los montes emblemáticos de Jaca, a la que le hemos metido 5h 10’ de
tiempo total, del que 4h 30’ ha sido en movimiento, para recorrer 20,4 km, y
salvar un desnivel acumulado total rondando los 1000 metros D+/-.
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