sábado, 22 de agosto de 2026

Castillo d'Acher, por la Canal Oeste

 Año XIV. Entrega nº 1023

AQUERAS MONTAÑAS
Punta de Oza (2193 m)
Castillo d'Acher (2184 m)
Castillo d'Acher Sur (2347 m)
Viernes, 21 de agosto de 2026

            «Se trata de una auténtica tragedia geológica desarrollada a lo largo de millones de años: el ciego enfrentamiento de unas fuerzas sin medida. Pero hemos aprendido a considerar que sólo hay verdadera tragedia en el hombre. Es decir, en la conciencia. La historia de la montaña, no sabría comenzar más que en el propio hombre, en esa primera mirada posada sobre una cima y que le ha dado verdaderamente la vida». Georges Sonnier (1918-1999).


Georges Sonnier. Imagen de Cultura de montania

            Certeras palabras que nacen del corazón, que nacen del amor que Sonnier tenía por las montañas, valiéndose de la relación del ser humano con ellas para poner de manifiesto el paralelismo que existe entre su conciencia y la de las montañas, porque ellas, que forman parte del paisaje, también la tienen, a su manera, pero la tienen, con sus ritmos, con sus tiempos, que se nos escapan… pero la tienen.


Imagen de Red Natural de Aragón

            Hoy visitamos uno de esos valles que forman parte del Parque Natural de los Valles Occidentales, una figura de protección que comprende 27 073 ha, más las 7335 ha de Zona Periférica de Protección, en esta comarca de La Jacetania, y que ampara tierras de los municipios de Aísa, Ansó, Aragüés del Puerto, Borau y Valle de Hecho. Tiene su techo en el Bisaurín (2670 msnm), que cuando se asoma hacia el Cantábrico, no encuentra ninguna otra montaña más alta que él.



            En concreto el valle de Hecho, y más en concreto aún en la Selva de Oza, donde se encuentra una de las montañas más emblemáticas, por su porte, por su espectacularidad, porque no forma parte de ningún macizo, que ella misma se basta para ello, hablamos del Castillo d’Acher, una montaña aparentemente inexpugnable y de un innegable atractivo para los que saben leer la historia de la formación de los Pirineos, escrita en sus piedras.



            En un blog especializado encontramos esta anotación: «Geológicamente, nos encontramos en el borde entre la Zona Axial Pirenaica y las Sierras Interiores. La Zona Axial constituye el núcleo del orógeno y en la zona occidental del Pirineo donde nos encontramos, está formado por rocas paleozoicas, principalmente calizas y pizarras devónicas y carboníferas que muestran deformación y metamorfismo hercínico de bajo grado. Sobre éstas se disponen materiales terrígenos pérmicos. Las Sierras Interiores bordean por el sur la Zona Axial y están constituidas por rocas del cretácico superior, sobre las que se disponen rocas carbonatadas del Paleoceno y Eoceno».


Mapa geológico del IGME. Imagen de Tectónica de placas

            Pues eso, que estamos ante un gigante donde los haya, cuyo nombre parece que deriva de la voz euskera «haitza» o «atx», que significa piedra, roca, de modo que estamos ante un «castillo de roca», con un sorprendente valle colgado en su seno, formando un auténtico sinclinal de grandes dimensiones, con los característicos foraus* de los suelos kársticos, y que hoy, de nuevo, y con todos los respetos, vamos a tratar de poner bajo nuestros pies.



            Y lo vamos a hacer a través de una de las pocas debilidades que muestran sus roquedos, la Canal Oeste, como ya hicimos el año pasado.



            La ruta da comienzo en la Selva de Oza, y por unos momentos, nos abrazamos al GR 11.1, una variante de la Senda Pirenaica. Dejamos a la izquierda el parque de arborismo y nos disponemos a ir disfrutando del frescor del bosque motivado por las recientes lluvias, que se han dejado desear.



            A los diez minutos dejamos el GR y continuamos por una senda, hasta que, en otros diez, cruzamos la pista. El bosque nos sigue envolviendo con su magia… y su pendiente. Con frecuencia te encuentras con pequeños barrancos que cruzan el sendero, hasta que atravesamos otros de mayor porte, como el de la Espata.





          Hora y cuarto y abandonamos el bosque, por no decir él a nosotros. El sendero sigue subiendo y nos va mostrando las lutitas del Pérmico, que afloran con ese intenso color rojizo, por las que vamos a tener que navegar. 




            En poco más de media hora más, dejamos la ruta normal para tomar un desvío que nos va acercando más y más a esa base de la pared. Con fuerte pendiente, y sin sendero definido, vamos ganando altura para ir acercándonos a la base de la pared, haciendo zetas en tramos de fuerte pendiente, echando manos para superar roquedos o con travesías horizontales no exentas de exposición.




            Sorprendemos a una gran cabaña de sarrios por encima de nosotros que, en sus movimientos dejan caer alguna piedra, lo que hace adelantar el uso del casco. 


                                                                             Imagen de Miguel



            Superados unos 200 metros desde el desvío y siguiendo el track, si no sería difícil encontrar la entrada a la canal, vemos la diminuta flecha que confirma que estamos en la entrada de la correcta.



            Se trata de una canal algo estrecha en su comienzo, con bastante inclinación y con muchas piedras sueltas que, al ir en grupo, obligaba a ir muy juntos, procurando progresar bien pegados a la roca, para tener en las manos la estabilidad que no encontramos en los pies.




Imagen de Miguel

            La canal en sí misma no ofrece gran dificultad. Tras un tramo en vertical, se alcanza una pequeña plataforma a la izquierda, buen lugar para reagruparse. Por delante, una canal más estrecha con una gran roca empotrada, que hay que pasar por debajo. En la comisura de esta pequeña estrechez, hay que auparse para asirse a una sirga y salir de su protección a otra plataforma, cómoda, pero con gran exposición.


Imagen de Miguel

Imagen de Javier


Imagen de Miguel



Imagen de Javier


            Vamos esperando para pasar todos y continuar con la ayuda de otra sirga para llegar a otro tramo, también protegido con sirga, que es más largo que los anteriores, pero cuyo anclaje central está suelto, lo que le aporta una mayor comba, siendo aconsejable el pasar por dentro de ella. Tampoco ofrece mayor problema al margen de tener que hacer las operaciones con la máxima concentración.



            Una vez fuera de estos tramos protegidos, nos espera otra pendiente canal a la izquierda, que obviamos, atravesando un pequeño tramo de piedra suelta para ir hasta la segunda canal, que se sube mejor que la primera, y que nos saca ya a la desembocadura del valle colgado que forma este extraordinario sinclinal que es el Castillo d’Acher, visitado ya en varias ocasiones, incluso por esta ruta. Media hora disfrutando los apenas 100 metros de desnivel de una canal tremendamente disfrutona, que es el desagüe del valle colgado. 



            Al salir de ella tenemos enfrente nuestra primera cota, la Punta de Oza (2193 m), la más occidental de la fachada norte de este gran macizo. Las nieblas han estado jugueteando, cuando sí, cuando no… y ahora toca el que no, al menos no del todo, lo que nos permite pasar lista hasta donde nos deja la visibilidad.



En la Punta de Oza

Barranco lo Campanil

            Bajamos de esta primera cota para ir acometiendo las siguientes, algo que se convierte en un permanente subir y bajar, hasta que llegamos ya a la punta más nororiental que, con sus 2384 msnm, es considerado el techo del macizo. 


Cotas de la fachada norte







            Cuatro horas y media hasta aquí, cuando me gustaría poder decir que ha merecido la pena el esfuerzo por las vistas que nos brinda, pero habrá que buscar otro motivo, como por ejemplo el de sentirte que has conquistado el «castillo» por uno de sus más comprometidos flancos, aunque en realidad es él quien te conquista a ti.



            A partir de aquí, ya tomamos la ruta normal para el descenso, con un par de excepciones, el asome a la chimenea de Ledormeur por donde ya subimos hace unos años, y un pequeño desvío para alcanzar la cima sur del Castillo d’Acher que, con sus 2347 msnm, es el punto más alto de esta fachada sur del macizo.





En el Castillo d'Acher Sur

            Con la vista puesta en el gran sinclinal que hemos ido rodeando, nos incorporamos al sendero de la ruta normal, que no abandonamos hasta terminar la ruta. En primer lugar, se baja el canchal, luego se sigue el más cómodo sendero, cerrando la circular, entrada en el bosque y ya, ya estamos abajo.







Macizo de Peña Forca

Cierre de la circular





            Una ruta distinta a una montaña muy concurrida, a la que le hemos dedicado 7 horas y media, para recorrer 12,4 km, y salvar un desnivel acumulado de 1410 m D+/- (Wikiloc: 1252 m D+/-), alcanzando la máxima altitud en los 2384 m del Castillo d’Acher.


Imagen de Javier


GLOSARIO

Furau: Agujero

 

BIBLIOGRAFÍA

La montaña y el hombre. Georges Sonnier. Editorial R.M. (1977)

 

RECURSOS DIGITALES

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Tectónica de placas  

Senderos Turísticos de Aragón 

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Wikiloc  

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Las fotos, con sus comentarios, y el track

 

Nota: La publicación de la ruta, así como del track, constituye únicamente la difusión de la actividad, no asumiendo responsabilidad alguna sobre el uso que de ello conlleve.