Año XV. Entrega nº 1018
El 14 de julio de 1865, el alpinista británico Edward Whymper (1840-1911), tras siete intentos, conquistaría el Cervino capitaneando una cordada de siete miembros, cuatro de los cuales perderían la vida en el descenso debido a la rotura de la cuerda que los unía, dando por finalizada la llamada «Edad de oro del alpinismo», en la que, en pocos años, se conquistaron las principales cumbres de los Alpes.
Esto hemos encontrado en la red de redes tirando del hilo, un hilo que nos va a llevar a que fue Whymper, quien invitado por el Canadian Pacific Railway (Ferrocarril del Pacífico Canadiense), exploraría la región del Parque Nacional Yoho*, que le llevó a bautizar diversas cumbres.
Y en el valle de Yoho* encontró un macizo a cuyas cimas principales, en 1904, les puso los nombres de The President (3138 m) y The Vice President (3077 m), en honor a Thomas Shaughness (1853-1923) y David McNicoll (1914-2000), que ejercían tales funciones en la compañía.
Puestos un poco en contexto, tras una larga aproximación, cambiamos de provincia, de Alberta a la Columbia Británica, para cambiar, también de parque nacional, del de Banff al de Yoho*. Nombre éste que viene de una expresión del idioma de los nativos «cree»*, que significa «asombro», «maravilla», y no es para menos. Fundado en 1885, es uno de los 41 parques nacionales de Canadá, y forma parte del conjunto natural Parque de las Montañas Rocosas Canadienses, espacio declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad, por la Unesco, en 1984, un reconocimiento que incluye a los dos mencionados, además de los de Jasper y Kootenay, y varios provinciales.
La idea inicial de esta ruta era hacer una circular, pero la rotura de un puente lo va a impedir, de modo que la iniciamos y ya veremos lo que da de sí. Desde el mismo aparcamiento, ya vemos con asombro la cascada Takakkaw*, imagen que nos va a acompañar hasta la visita que le hagamos, pero de momento, nuestros primeros pasos discurren por el bosque.
En hora y tres cuartos, después de haber pisado varias manchas de nieve discontinua, parece que llegamos a una que no nos va a dar cuartelillo, de modo que, tras recorrerla unas decenas de metros, puesto que no vamos a poder completar la circular, se toma la decisión de volver, no sin antes quedar admirados por el President Glacier a los pies del macizo de los Presidentes, uno de los que componen el amplio valle del Yoho*, labrado por el río homónimo.
Volvemos sobre nuestros pasos, hasta llegar al desvío para el Yoho* Lake*, que tomamos hasta llegar a sus apacibles orillas, donde se asienta un campground*, una de las zonas acondicionadas para acampar durante las travesías de varias jornadas o, simplemente, por placer, donde encontramos, a la entrada, taquillas con mecanismo de cierre anti osos, para dejar cualquier cosa, pero, sobre todo, comida, zonas para montar tiendas, mesas y bancos, y casetas de urinarios.
Y lo más curioso, una placa conmemorativa del centenario, celebrado en 2006, del primer encuentro con motivo de la fundación del Club Alpino de Canadá*, con amplios y buenos propósitos, como puede leerse: «El Club Alpino es una fundación nacional que defiende la soledad de nuestras montañas frente a la intrusión del vapor y la electricidad, y que preserva los pasos de montaña y los valles boscosos, así como los entornos alpinos salvajes, de las calamidades del comercio». Hace más de un siglo de eso… y aún toca la fibra sensible.
Hacemos uso de alguno de los elementos para echar un bocado y disfrutar del entorno, entre lo que destaca el Wapta* Mountain*, muy presumido él, que se aúpa para verse en el lago. Tras ello tomamos dirección al Yoho* Pass para adelantarnos un poco más y ampliar nuestra mirada hacia la trasera del macizo del President, y el desafiante Michael Peak, del que forma parte, entre otros.
De este último, podemos decir que originalmente se llamaba Angle Peak, pero el mencionado alpinista Whymper se lo cambió, en 1901, en honor a su amigo y gran montañero Arthur Michael (1853-1942), quien realizara las primeras ascensiones a montañas de alrededor, como el Lefroy y el Victoria. Finalmente, el nuevo nombre sería aceptado en 1924.
De vuelta al Yoho* Lake* y su hoy solitario campground* para dar comienzo a una circular por el bosque, hasta dar con el camino de subida, recorrerlo un tramo de bajada, y tomar el desvío para el Hidden* Lake*, a cuyas orillas le rendimos nuestros respetos, mientras echamos otro merecido bocado.
Volvemos sobre nuestros pasos para salir de nuevo al camino principal, y con él, a la furgo, dando por terminada esta truncada ruta, pero que nos ha sabido como si no lo hubiera sido.
Ya motorizados nos dirigimos al aparcamiento de la Takakkaw* Falls*, a donde llegamos en un momento, dejándonos hipnotizar por una impresionante caída de 373 metros de altura, las segundas más altas del oeste de Canadá, y que se deslizan del deshielo del glaciar Daly, que a su vez, pertenece al campo de hielo Waputik*, que en lengua stoney significa «cabra blanca».
El glaciar es llamado así por el montañero estadounidense Charles Ernest Fay (1846-1931), en honor de su amigo Joseph Frances Daly (1840-1916), presidente que lo fue de la American Geographical Society. Pero eso, aun siendo un dato, no es lo importante, porque no puede superar a la sensación de verte envuelto en el poder de las aguas atomizadas que bailan al compás del viento, y que nos quieren comunicar de forma íntima su frescura con las caricias, como ellas saben.
Pero ahí no terminan las emociones, que aún nos queda otra parada, cuyo camino, motorizado también, nos deleita con la presencia de un oso, del que nos sentimos seguros entre cristales. Y esa otra parada no es otra que la del Emerald* Lake* que, con evidente origen de su nombre, es el lago más grande del Parque Nacional de Yoho*, con más de 91 ha de superficie de lámina.
En él se reflejan cumbres como los del macizo President*, el Wapta* Mountain*, o el Burgess Mount, célebre por el yacimiento de Burgess* Shale* fósiles del Cámbrico Medio (+- 500 MM de años). Fue descubierto por el paleontólogo Charles Walcott (1850-1927) en 1909, y el nombre de Burgess le había venido dado por el topógrafo canadiense Otto Klotz (1852-1923) en honor a Alexander Burgess (1850-1992), a la sazón vice ministro del Dpto. de Interior de Canadá (1883-1895).
Antes de extasiarnos con la belleza del lugar, terminaremos diciendo que el yacimiento ya estaba reconocido como Patrimonio Mundial de la Humanidad, por la Unesco, en 1980, antes de verse incorporado en 1984 al más vasto territorio de los Parques de las Montañas Rocosas Canadienses.
Y eso es todo por hoy, a no ser que os cuente, con un cierto pudor, que hoy culminaba mi septuagésima vuelta al sol, que ya marea un poco, así que mis compis, atentos a ello, me sorprendían con una tarta y unas velas improvisadas.
Bueno, pues ahora sí, ahora terminamos con los datos de la actividad de hoy que, al margen de las dos incursiones motorizadas, han sido 13,9 km, que nos han costado recorrer 6 horas y 50 minutos, salvando un desnivel acumulado de 785 m D+/- (Wikiloc: 695 m D+/-), con la altitud máxima en los 2085 msnm del punto de retorno del nevero bajo el President Glacier.
GLOSARIO
Blue: Azul
Campground: Zona regulada de acampada
Creek: Arroyo
Emerald: Esmeralda
Falls: Cascada
Glacier: Glaciar
Hidden: Oculto
Jai: Arrendajo
Lake: Lago
Mount: Monte
Mountain: Montaña
Pass: Collado
President: Presidente
Shale: Esquisto
Takakkaw: En lengua cree, «magnífico»
Valley: Valle
Vice president: Vice presidente
Wapta: En lengua stoney, «río»
Waputik: En lengua stoney, «cabra blanca»
Yoho: En lengua cree, «asombro», «maravilla»
RECURSOS DIGITALES
Las fotos del autor con sus comentarios.
*La publicación de la ruta constituye únicamente la difusión de la actividad, no asumiendo responsabilidad alguna sobre el uso que de ello conlleve.