Año XV. Entrega nº 1027
«Jamás un montañero podrá decir que la Peña Oroel le ha decepcionado. Es una montaña completa, es una montaña humana, siempre se le tendrá cariño; siempre habrá gente en ella… y siempre disfrutando. Ésta es la Peña Oroel». Agustín Faus (1926-2020).
Este incansable montañero y divulgador, con más de 40 libros publicados, dedicó uno de ellos a esta montaña fetiche para los jaqueses, porque Peña Oroel es mucha Peña Oroel, sobre todo para los que vivimos a su sombra, como estuvo Faus durante muchos años de su vida.
De la misma forma, son muchos son los itinerarios que llegan hasta su cumbre, donde te espera una desproporcionada Cruz, lo que los "quita cruces" de ahora relacionan con el cristianismo, pero lo que no sé si saben es que es un símbolo mucho más antiguo, con un profundo significado que trasciende cualquier religión.
Uno de esos itinerarios es “fajear” la montaña, recorriendo buena parte de las fachadas norte y oeste, para alcanzar la cumbre por la sur. Como ya hicimos esta ruta hace la friolera de dos meses, será mejor que no me extienda mucho.
Hace dos meses decíamos que el sinclinal colgado de la Peña Oroel, formado por conglomerados provenientes de sedimentos de hace 35 a 20 MM de años, ha entrado a formar parte del Paisaje Protegido de San Juan de la Peña y Monte Oroel por Decreto 13/2007, que da protección a 9514 ha.
Declarado originalmente como Sitio Natural en 1920, es el tercer espacio natural protegido de España, tras el Parque Nacional de la Montaña de Covadonga (hoy Parque Nacional de los Picos de Europa) y el Parque Nacional de Ordesa (hoy Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido), ambos en 1918.
Y hoy, con mucho dolor de corazón, podemos añadir que de las dos teselas que componen el ENP*, ésta de Oroel se ha salvado por los pelos del gravísimo incendio que sí afectó a la del Monte Pano, que arrasó 18 000 ha y desalojó a más de un millar de personas de 19 pueblos, teniendo que lamentar el fallecimiento de Javier García, un militar de la UME*.
Ésta es una de esas rutas que no te planteas repetir, pero que si se dan las circunstancias te prestas a ello. En esta ocasión, atendiendo la demanda de tres buenos amigos, nos metemos en faena.
El desvío lo tomamos en una de las últimas curvas de la ruta normal, desde donde hay que ir ya negociando con la vegetación, por un incipiente sendero, en el mejor de los casos, en otros hay que ir adivinándolo.
Es muy fácil perder la traza, por lo que hay que ir con mucho cuidado. Se alternan tramos con vegetación y otros con gran exposición, que exigen el máximo de concentración, porque no hay lugar a error.
Seguimos adelante, combinando lo que podría parecer un estrecho sendero, con otros tramos de difícil definición. Hasta converger con la vía Mayencos se atraviesan tres pasos más expuestos, protegidos por cuerdas, de las que poder servirte con el disipador que se emplea en las vías ferrata.
Como un cuarto de hora coincidiendo con esa vía, la dejamos que suba directa a la Cruz, para seguir adelante, atravesando otros dos tramos protegidos hasta llegar al espolón, por el que va una mítica vía de escalada directa, la Montaner-Rabadá, abierta en 1961 por ambos ilustres escaladores, con 7 largos en 220 metros, de 6B (IV+/A0 obl.).
Sobre el espolón pivotan las fachadas norte y oeste, y hay una pequeña plataforma para relajarnos y comer algo antes de continuar.
Se sigue por terreno menos expuesto, pero igualmente incómodo. Muy visibles y aterradores los estragos del desprendimiento que hubo en septiembre de 2017. Se deja a la izquierda una canal y se continúa hasta la siguiente, para iniciar su ascenso.
Un ascenso que se torna muy pendiente, y por un terreno por el que hay que ir con cuidado para no lanzar piedras.
Una gran canal nos engulle entre las entrañas de grandes mallos*, con otros dos tramos protegidos hasta que se suaviza la pendiente, pero como contrapartida nos ofrece una auténtica maraña de vegetación, entre la que hay que ir al tentón, hasta situarnos debajo de una aparente oquedad en la que tomar otro respiro.
Salimos de la cueva, con una cierta exposición, amortiguada por otro pasamanos, el octavo y último. Una diagonal empinada, ya sin protección, que nos saca ya a la despejada ladera sur, aunque colonizada por los erizones que, aunque no fueron pasto del fuego, sí lo han sido de las altas temperaturas.
Una última cuesta y alcanzamos la Cruz, a donde llegamos más que satisfechos por haber concluido esta ruta de difícil catalogación, vamos a dejarla en «distinta».
Ya, mucho más relajaditos, emprendemos el descenso por la ruta normal hasta el Parador, a donde llegamos tras 8 horas de actividad y 7,8 km de recorrido, con 680 m de desnivel acumulado D+/- (Wikiloc: 636 m D+/-), alcanzando la altitud máxima en los 1769 msnm de la Cruz de Peña Oroel.
GLOSARIO
ENP: Espacio Natural Protegido
Mallo. Gran pináculo rocoso formado, generalmente, de conglomerados
Fajear: De faja, sendero colgado
UME: Unidad Militar de Emergencias
BIBLIOGRAFÍA
Peña Oroel. Agustín Faus. Ed. Montañas y Hombres (2006)
RECURSOS DIGITALES
Las fotos del autor con sus comentarios
*Desde el Parador de Oroel hasta el inicio de la faja y todo el descenso desde la Cruz hasta el Parador discurre por la vía normal.
*Desde el inicio de la faja hasta la Cruz, la ruta discurre por tramos con vegetación sin sendero delimitado y con dificultad de paso, y otros despejados con gran exposición.
*Se cuentan hasta 8 tramos protegidos con pasamanos, para lo que se aconseja el uso de arnés, disipador o cabo de anclaje, algún mosquetón de seguridad y casco.
*La publicación de la ruta constituye únicamente la difusión de la actividad, no asumiendo responsabilidad alguna sobre el uso que de ello conlleve.