Año XV. Entrega nº 1024
«La única forma de descubrir los límites de lo posible es ir más allá de ellos hacia lo imposible».
(1917-2008).
Imagen de Wikipedia
Quizás el nombre de Arthur Charles Clarke no le suene mucho a la gran mayoría, o quizá sí, tengo que confesar que a mí no, pero seguro que nos suena a todos la novela 2001: una odisea en el espacio, convertida en la mejor película de ciencia ficción de la historia del cine de la mano del director Stanley Kubrik (1928-1999)
Imagen de Wikipedia
Una vez encuadrado el autor de nuestra cita de hoy, y su magna obra, lo que nos interesa es la propia cita, porque, como hemos dicho en alguna otra ocasión, la curiosidad es la que mueve el mundo. Si no vas en pos de los límites, ellos irán en tu busca y harán lo que saben hacer: limitarte.
Eso lo sabían los viejos exploradores del siglo XIX, movidos por su afán de descubrir, por su afán de ir empujando los propios límites, como fue
(1869-1949), estadounidense de nacimiento y gran explorador de las Rocosas de Canadá, de algunos de sus extensos valles, y primero en alcanzar alguna de las altas montañas, como los montes Aberdeen (3152 m), Temple (3543 m), Niblock (2976 m), Keops (2561 m) u otros.
Imagen de Whyte
En su empeño de buscar un paso hacia el río Athabasca, en 1896, se toparía con que en el fondo del valle se lo impedían los hielos del glaciar homónimo y el Saskachewan, por lo que se vería obligado a buscar otra ruta por la ladera este del valle, alcanzando las tierras que hoy vamos a visitar y que fueron bautizadas con su nombre, el Wilcox Pass, dedicado en 1899 por J. Norman Collie (1859-1942), explorador británico, doctor en química, y gran alpinista, que formaría parte del primer intento mundial de ascensión al Nanga Parbat (8125 m), en 1895.
Pero quedémonos en nuestro territorio para ir dejando atrás Jasper, esta próspera localidad, que ha encontrado en el turismo de montaña su medio de subsistencia, y que se está reponiendo del trágico incendio de hace un par de años, que dejó calcinado casi la mitad del casco urbano, además de amplias extensiones de los alrededores, hasta un total de cerca de 40 000 ha.
Si por algo se caracteriza la «93», es por la cantidad de glaciares que descuelgan de las montañas que vamos recorriendo visualmente, como el de Stutfield, bautizado así por el mencionado J. Norman Collie (1859-1942), en honor de su compañero de escalada Hugh Stutfield (1858-1929). Una gran cascada de hielo entre el pico homónimo (3450 m) y el monte Kitchener (3500 m), alimentando el río Sunwapta.
Aprovechando la mudanza de Jasper a Kananaskis, recalamos en el trailhead* situado junto a la Highway* 93, más conocida turísticamente como Icefields Parkway*, que une Lake* Louise con Jasper a lo largo de 232 km, pasando por el corazón de los parques nacionales de Banff y de Jasper.
Tras los primeros compases emboscados, vamos saliendo a espacios abiertos para ir tomando el aperitivo del gran menú que se nos ofrece hoy. Al cabo de una hora llegamos al Wilcox Pass que, aunque pareciera nuestro destino, aún tenemos que subir un par de colinas para llegar al extraordinario mirador sobre el gran valle del Sunwapta que, como indicábamos cuando estuvimos visitando las cascadas que llevan su nombre, significa «río turbulento» en lengua nativa.
Tenemos que cruzar algún postrero nevero, pero una vez llegados a esta atalaya, que llaman Wilcox Viewpoint*, el alma se expande al ritmo que lo hace la vista, con unos horizontes infinitos, rasgados por unas montañas de ensueño.
Una hora de auténtica embriaguez para los sentidos se nos hace poco tiempo, aunque intenso, y más si piensas que hemos seguido los pasos de aquellos primeros exploradores que hace siglo y cuarto tuvieron que subir a estas colinas porque todas las tierras fértiles que vemos en el fondo del valle, estaban cubiertas de hielos milenarios.
Podemos imaginar el hoy gran glaciar de Athabasca, que se descuelga del campo de hielo Columbia, uno de los más extensos de las Rocosas, entre grandes montañas como el Mount Andromeda (3450 m), el Mount Athabasca (3479 m) o el Snow Dome (2672 m) que, no sólo llegara hasta el fondo del valle, sino que lo cubriera.
Hoy en día, la acelerada reducción del glaciar ha dejado al descubierto a sus pies el lago Sunwapta, que da origen al rio homónimo y que, tras 50 km vierte sus aguas al río Athabasca, antes de que sus aguas se despeñen en las grandiosas cascadas que llevan su nombre.
De vuelta por el mismo itinerario, podemos contemplar una nutrida cabaña de big* horn*, una especie de cabra montesa de gran tamaño corporal y de su cornamenta. De nuevo a la furgo, hasta Canmore, donde nos detenemos para hacer las últimas compras.
Finalmente recalamos en nuestro nuevo y más rústico hostel*, en Kananaskis, uno de los nombres que se conservan de los pueblos originarios, registrado oficialmente por el explorador John Palliser (1817-1887) en 1858, y que significa algo así como «reunión de las aguas».
Finaliza así nuestra décima jornada por estas grandes montañas, con una ruta muy asequible y de alto valor en la ecuación esfuerzo/resultado. Han sido 9,9 km, recorridos en 4 horas y 40 minutos, con un desnivel acumulado de 480 m D+/- (Wikiloc: 415 m D+/-), habiendo alcanzado la altitud máxima en los 2420 msnm de un punto entre el Wilcox Pass y el mirador.
GLOSARIO
Big: Grande
Glacier: Glaciar
Goat: Cabra
Highway: Carretera
Horn: Cuerno
Hostel: Albergue
Icefields Parkway: Carretera panorámica de los campos de hielo
Lake: Lago
Mount: Monte
Mountain: Montaña
Pass: Collado
Tower: Torre
Trailhead: Inicio de sendero
Valley: Valle
Viewpoint: Mirador
RECURSOS DIGITALES
Las fotos del autor con sus comentarios
*La publicación de la ruta constituye únicamente la difusión de la actividad, no asumiendo responsabilidad alguna sobre el uso que de ello conlleve.