Año XV. Entrega nº 1021
«Un reino donde la naturaleza cuenta la historia del mundo». Eslogan publicitario.
No se puede negar la capacidad de síntesis de esta frase de 10 palabras, que contiene mil millones de años de sus rocas más viejas (Precámbrico) y más de un millón de hectáreas de este espacio natural, el Jasper Forest Park, creado en 1907, integrado en 1930 en la red de Parks Canadá como Parque Nacional de Jasper el más extenso de las Rocosas con más de un millón de hectáreas.
Ayer, en nuestro traslado desde Lake Louis, es cuando entramos en este parque nacional y ya pudimos degustar las mieles de alguno de los lugares emblemáticos, pero es hoy cuando vamos a dedicar el primer día entero por estos lares.
Para ello salimos de nuestro flamante hostel* Downtown para dirigirnos por la 93 hacia el sur y tomar una larga pista que nos lleva hasta el punto de arranque de esta nueva ruta. El hostel* está situado junto a una de las dependencias de la Legión de Canadá, un bareto con encanto, que cuenta con escenario para conciertos que, por cierto, acaba de celebrar su centenario.
FIRST GERALDINE LAKE
En una mañana fresca y con amenaza de lluvia, salimos al abrigo del bosque que, conforme vamos avanzando, no nos va poniendo fácil ese avance. Esta es ya nuestra octava incursión a estas montañas, y vamos comprobando que hay lugares muy masificados, justificado por su extrema belleza, y otros, como éste, mucho más solitarios, pero que compiten para mostrar al visitante sus mejores galas, aunque menos domesticadas.
A ratos por la orilla del río, a ratos salvando tramos encharcados, a ratos peleándonos con la vegetación, en un puro ambiente de aventurilla, al cabo de algo más de tres cuartos de hora alcanzamos el primero de los lagos Geraldine, que se esfuerza por lucirse en un entorno un tanto tenebroso debido a la luz propia de días tristes, pero que vamos a suplir con la ilusión que llevamos en alcanzar a su hermano mayor.
Hacemos un paréntesis para decir que en la década de 1920 andaba por aquí, cuidando de estos montes, el legendario guardabosques Frank Wells (1895-1984), que destacó por su profundo conocimiento de la zona y su celo en proteger la fauna salvaje. Fue a su hija Geraldine a quien dedicó el nombre de este agreste paraje.
Según las indicaciones de un panel, llevamos 1,8 km recorridos, y nos faltan 3,2 km para la cascada, 3,4 para el segundo lago y 4,4 para el campground*, aunque no está previsto que lleguemos hasta él.
SECOND GERALDINE LAKE
Continuamos por esta carrera de obstáculos, intercalando algún tramo de bolos, hasta llegar a otra lámina de agua que, al parecer, es intermitente, no figurando por tanto en los mapas, y que, en esta ocasión pone todavía más a prueba nuestra pericia para continuar la marcha, algo que no permitimos que merme el disfrute del paso por estos solitarios lugares.
La cascada, con la que ya tenemos contacto visual, sirve de referencia para nuestros siguientes pasos. A por el último kilómetro a pie de cascada, donde da comienzo una considerable cuesta, que vamos subiendo concienzuda y pacientemente, incluso cuando nos cruzamos, en el peor sitio posible, con un grupo que baja, pensamos que del campground*.
Finalmente, llegamos a un pequeño collado desde el que ya divisamos el segundo lago de la tal Geraldine, a la que tanto amor le tenía su padre.
El día sigue gris, fresco y algo ventoso. Aun a riesgo de perder perspectiva, descendemos unos metros para buscar algo de abrigo para hacer una parada y echar un bocado.
Breve. Breve bocado, y con las mismas, a deshacer el mismo camino que nos ha traído hasta aquí. Con el lago intermedio y el inferior a la vista, vamos perdiendo la misma altura que lo hace el agua en la cascada, aunque no a la misma velocidad, el terreno no está para ello.
Sin perder la sonrisa ni las ganas de disfrutar, vamos dejando atrás ese lago intermedio y el inferior, y salvando las mismas dificultades que a la subida, llegamos finalmente al punto de arranque, estando todos de acuerdo en que, en el ranking de rutas menos domesticadas, ésta se llevaría la palma, al menos hasta ahora.
PYRAMID ISLAND Y LAKE
De vuelta a Jasper, nos anuncia Íñigo que, tras la cena, nos espera otra actividad, que no es otra que ir a ver deslizarse los últimos rayos del sol sobre el Mount Edith.
Un breve viaje en furgo por la Pyramid Lake Road nos lleva para dejarla y pasar un puente que, desde 1930, conecta con la Pyramid Island, para contemplar en lago homónimo de aguas cristalinas que, en su serenidad, se prepara para pasar la noche. Un mundo, éste de Pirámide, que incluye también al pico de 2766 metros de altitud, que tiene esa forma.
Pero lo que roba nuestras miradas, acompañando el atardecer, es el Mount Edith Cavell, que con su soberbio porte aguarda pacientemente hasta que el último metro de sus 3363, escalados por primera vez en 1915 por Edward W.D. Holway (1853-1923) y Andrew J. Gilmour (1871-1941), despide el, también último, rayo de sol, ofreciendo un extraordinario espectáculo visual que corta la respiración.
Anteriormente tenía el nombre de White* Ghost*, dado por los nativos, y la Montagne* de la Grande* Traverse*, utilizado por los primeros exploradores franceses. También se le conoció como monte Fitzhugh, una localidad cercana relacionada con la construcción de la línea férrea.
Sin contar con este paseo a las últimas luces de la tarde, la actividad de la mañana ha transcurrido a lo largo de 10 km, para los que hemos invertido 6 horas y tres cuartos, con un desnivel acumulado de 575 m D+/- (Wikiloc: 507 m D+/-), alcanzando la altitud máxima en los 1915 msnm sobre el Second Geraldine Lake.
GLOSARIO
Campground: Zona de acampada controlada
Ghost: Fantasma
Grande: Gran
Hostel: Albergue
Lake: Lago
Montagne: Montaña
Mount: Monte
Mountain: Montaña
Park: Parque
Traverse: Cruce
White: Blanco
RECURSOS DIGITALES
Las fotos del autor con sus comentarios
*La publicación de la ruta constituye únicamente la difusión de la actividad, no asumiendo responsabilidad alguna sobre el uso que de ello conlleve.