miércoles, 4 de noviembre de 2026

Mirador de Sierra Plana e ibón del Portet, sobre Lanuza por el PR-HU 195

 Año XV. Entrega nº 1044

Sierra Plana. Imagen de Javier Lacadena

            «Las montañas tienen su propia forma de hacerte sentir pequeño, y es ahí cuando aprendes a ser grande». Sophie Radcliffe (1985- ).


Sophie Radcliffe. Imagen de Chartwell Speakers

            Frase sugerente de una destacada deportista de resistencia inglesa, que cambió un sueldo por emprender una carrera de éxito como conferenciante motivacional y creadora de una comunidad de retos de deportes de aventura. 



            Y es que es difícil no estar de acuerdo con la cita si se aborda la montaña con humildad y con verdadero afán de aprender, porque tiene mucho que enseñarnos; y aprovechar esas enseñanzas es lo que nos lleva a ser grandes, grandes en ilusiones, grandes en proyectos, grandes en generosidad, grandes, en definitiva, para afrontar los retos de la vida, al igual que hacemos frente a los de la montaña.


Imagen de Magnific

            Retos que los hay más grandes y más humildes, pero todos dispuestos a ser afrontados, como el de hoy, que entraría entre estos últimos, a unos lugares que también tienen derecho a ser visitados y puestos en valor, como son la Sierra Plana y el ibón del Portet, a los que acudimos ya en época invernal, y que queríamos volver sobre ellos para verlos respirar al aire libre.  


El ibón del Portet en enero de 2019


            Acudimos a Lanuza, un pueblo que se perdió en la indiferencia y desprecio de los postreros proyectos expoliadores de la segunda mitad del siglo pasado, cuando en 1978 se quedaría totalmente abandonado, hasta que en 1992 comenzara el proceso de reversión de las tierras, que le devolvería la dignidad, tras haber sido anegadas en torno a 115 ha.


Calle de Lanuza a comienzos del siglo XX. Imagen de Todo colección

            Su nombre proviene de la raíz de origen celta «lana», que viene a significar algo así como terreno llano, campo abierto, pradera…, y Madoz, en sus apuntes de 1845-1850, nos dice que tenía ayuntamiento propio, 40 casas incluidas las del consistorio y cárcel, también molino harinero, y escuela con 30 niños, dotada con mil reales.



            El historiador medievalista Antonio Ubieto recoge la información de Madoz y reafirma que tenía ayuntamiento en 1834, que se incorporó al de Sallent de Gállego en la década de 1970. En el censo de 1488 contaba con 20 fuegos, llegando a los 39 en 1646, 206 habitantes en 1857, que decayeron a 141 en 1970.



            Añadimos que hasta la nada desde 1978, hasta que una asociación de antiguos vecinos, tras la reversión de 1992, comenzaron a hacerse cargo de sus antiguas propiedades y con un tesón encomiable han sabido levantar lo que hoy es el pueblo, que contó con el gran apoyo del festival, que comenzó su andadura ese mismo año.


Escenario flotante de Lanuza. Imagen de Fever

            Hoy nos encontramos un núcleo rural completamente renovado, que tiene el orgullo de haber sido la cuna del linaje que lleva su nombre, y que dio célebres personajes para la figura de Justicia de Aragón, abolida, junto a los Fueros, Diputación y Cortes, en 1707, mediante los Decretos de Nueva Planta del rey Felipe V. 


Imagen de Wikipedia

           El último de la saga fue Juan de Lanuza y Urrea (1564-1591), que sería ejecutado sin juicio previo, el 20 de diciembre, en la plaza del Mercado de Zaragoza, por orden de Felipe II por liderar una resistencia militar que pretendía impedir la entrada de tropas reales.


Imagen de Wikipedia


LA RUTA

            La ruta parte de un aparcamiento encima de Lanuza, en la carretera que une Sallent de Gállego con la presa del embalse, y por la que discurre el PR-HU 92, que recorremos unos metros para dejarlo y unirnos al PR-HU 195, que nos va a acompañar la mayor parte del recorrido.



            Los primeros compases para ir tomando altura por entre el bosque son valientes, pero no van a poder con nuestras ganas de continuar. Al poco se cruza una pista que va a una finca, y se retoma el sendero.



Que no se nos olvide!!!


Barranco de Rutaviesas


            El salir del bosque lleva aparejado la visión de la antena, a la que nos vamos dirigiendo por tramos de sendero menos definido hasta que, en hora y tres cuartos desde la salida, la alcanzamos, donde llega una pista, que tiene continuidad, como luego veremos.






            A unos doscientos metros está el mirador de Sierra Plana, al que no nos resistimos a bajar, aunque con el tiempo va perdiendo su función al ir creciendo los pinos de debajo. Pero, entre lo que se ve y lo que se adivina, tenemos una visión global, especialmente del lado contrario del valle, donde reina la sierra de la Partacua*.




            Volvemos sobre nuestros pasos hasta la antena, donde dejamos momentáneamente el PR para dar continuidad a la ruta por la pista, que nos conduce a un pequeño circo bajo montañas como Cerrez, Corral, Fenías o Garmo del Pico, que vierten sus aguas al barranco del Portet, que le da nombre a un pequeño ibón represado.







            La pista termina en los 1980 msnm de este lugar, que constituye el techo de nuestra ruta, por lo que hay que ir bajando en busca del PR para acompañarlo ya hasta casi hasta el final. Hay varios senderos que pueden despistar al ser de animales, pero si no perdemos de vista el fondo del barranco, bajamos hasta él, y sin cruzarlo, nos incorporamos al PR-HU 195 que, en poco más de dos horas nos deja en la carretera, donde tomamos el PR-HU 92 y que, en menos de un kilómetro, hacia la izquierda, nos devuelve al punto de partida.












            Una mañana en la que, como dice Radcliffe, nos sentimos pequeños ante la montaña, pero un poco más grandes tras haber saboreado sus mieles, en una ruta de 8,7 km, a la que le hemos dedicado 4 horas, para llevar a cabo un desnivel acumulado de 730 m D+/- (Wikiloc: 604 m D+/-), alcanzando la máxima altitud en los 1980 del ibón del Portet.



GLOSARIO

Partacua: Parte agua

 

BIBLIOGRAFÍA

Toponimia del valle de Tena. Juan José Guillén. Institución Fernando el Católico (1981) 

Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de Ultramar. Pascual Madoz. El tomo correspondiente a la provincia de Huesca, anotado por Pascual Miguel y publicado por Prames (1997)

 

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Las fotos del autor, con sus comentarios, y el track

 

*La publicación de la ruta, así como del track, constituye únicamente la difusión de la actividad, no asumiendo responsabilidad alguna sobre el uso que de ello conlleve.












martes, 3 de noviembre de 2026

Pico Pacino, sobre la selva de Sallent de Gállego

 Año XV. Entrega nº 1043

IXOS MONS

Pico Pacino (1965 m)
Sábado, 31 de octubre de 2026

            «Ningún hombre se baña dos veces en el mismo río, porque ni el río es el mismo, ni el hombre es el mismo». Heráclito de Éfeso (535-480 a.C.)


Imagen de Wikipedia

            Esta frase célebre del filósofo presocrático griego, que compartimos, también se puede aplicar a las montañas porque, por más veces que hayamos subido a una, cada vez es única, porque la montaña se muestra distinta, con transformante vegetación, con distinta luz, igual que uno mismo es distinto, la constante renovación de las células del cuerpo humano lo constata, y qué decir del psiquismo, de los pensamientos, de los sentimientos.



            Abordemos pues la montaña, aunque pareciera ser siempre la misma, como si fuera la primera vez, con actitud, con humildad, no con afán de conquistarla, sino dejando que nos conquiste, como ya lo hace desde abajo en el valle, cuando la luz la pone en contacto con nuestra mirada.



            Hoy nos acercamos al valle de Tena, en concreto a las cercanías de Sallent de Gállego, del que Madoz, en su Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico (1845-1850) nos dice, entre otras cosas, que en aquella época «tenía aduana de primera clase subalterna de la de Canfranc… 96 casas, más la consistorial y la cárcel, escuela de primeras letras, con 67 alumnos…».



            Y henos aquí para alzarnos a una de sus montañas emblemáticas, cuya humilde cota es capaz de conquistar a unos visitantes de perfil diverso. Una montaña que, a pesar de haberla subido media docena de veces, la abordamos como si fuera la primera vez.



            El nombre de esta montaña, Pacino, viene de una derivación del latín «opacus», opaco, paco*, término este último de uso común, que denota lugar sombrío, aplicado en el ámbito altoaragonés a las laderas norte de las montañas, en general. Y en particular, en este caso, a un lugar rodeado de profundos bosques, particularmente fabares*, que por aquí llaman la Selva de Sallent y que, a pesar del mal verano y principios de otoño nefastos en aportaciones, llevan con dignidad esa muda foliar.




LA RUTA

            Al poco de pasar el km 18, ascendente, de la A-136, sale una pista a la izquierda, con paso restringido, pero con espacio para dejar el vehículo, donde tomamos el PR-HU 91, y enseguida abrimos la circular continuando por la propia pista hasta meternos en un desvío a la izquierda, por un sendero que nos va a ir llevando hasta adentrarnos en el fabar*, donde su colorido va invadiendo de magia el recinto.




            Con la torre de descompresión a la vista, salimos del bosque y comenzamos el ascenso a través de unas zetas, que nos aproximan al collado. Poco más de una hora hasta aquí, cuando se nos ofrecen vistas hacia la solana, donde destaca el embalse de Escarra, un aprovechamiento hidrológico sobre el original ibón, además de la sierra de la Partacua*, en todo su esplendor.




Formigal, bajo la Peña Foratata




Sallent de Gállego, bajo el flanco sur de la Peña Foratata


Collado de Pacino

            Dejamos, de momento, el PR-HU 91 para, a partir de aquí, dar comienzo al ascenso final a la montaña, que se caracteriza por tener que ir eligiendo entre los varios senderos que hay, tratando de decantarse por alguno de los más hechos, evitando los atajos que tanto deterioran el terreno. El último tramo, más tendido, nos da ya paso a la cima que, con sus 1965 msnm, y su aislamiento, es una extraordinaria atalaya 360º. Hora y media hasta aquí.


Sierra de la Partacua y embalse de Escarra

Vertiente oriental del río Gállego, que se remansa en el embalse de Lanuza

            Por aquello de que es distinta montaña, distinto paisaje y distinto ser humano quien lo contempla, nuestra capacidad de asombro y de admiración, están intactas, así como nuestro agradecimiento. El 14555 es el número con el que está registrado el vértice geodésico, desprovisto del hito, cuyo pilar y base están destruidos y tirados por el suelo.


Imagen del IGN

           Tras un rato para el pausado repaso a los horizontes rasgados por montañas, algunas reconocidas, otras no, emprendemos el descenso hasta el collado, donde retomamos el PR-HU 91 para dar seguimiento a la circular, bajando por esa vertiente sur.


Hayedo de As Crampas, con los montes panticutos y la sierra de Tendeñera al fondo

Selva de Sallent

El pino negro (pinus uncinata), el más alpino de todos





            Un sendero en el que encontramos el desvío al embalse, que no tomamos, y más adelante el de Escarrilla, que tampoco, para dejarnos mecer por entre la magia del bosque y sus enormes seres de abetos y hayas, con algún tramo intercalado en los que reinan los matorrales y arbustos en forma de erizones, gabarderas*, sabucos*, buxos*…






            Se alcanza el collado de As Crampas, donde nos encontramos un aviso de batida de caza, ante el que nos sentimos algo indefensos, metidos ya en plena actividad cinegética. Todos tenemos nuestras razones para salir al monte, pero cuando ves que hay quien las lleva colgadas al hombro sientes que estás en inferioridad de condiciones.



En primer plano, Tarmañones, Cochata y Cantero


            Como vemos que no estamos en el campo de tiro, sino en las proximidades, decidimos continuar, primero por sendero entre pastos, que se van afogando* a causa del escaso ramoneo del ganado. Una vez entrados en el fabar*, dejamos el PR-HU 91, porque baja a Sallent, sin pasar por el aparcamiento. 




El pueblo recuperado de Lanuza y su, en mejores momentos, escenario flotante sobre el embalse

El Pacino por su cara más fiera







            Continuamos hasta dar con la tubería verde, junto a la pista, donde cerramos la circular, recorriendo el corto trecho que nos lleva al punto de arranque, para culminar una preciosa ruta, subiendo y rodeando a una montaña emblemática de la zona, acompañados buena parte del recorrido por los cálidos colores de otoño de unos bosques que se cansan de esperar y han decidido ponerse en marcha sin él.





            Han sido 10,8 km, a los que les hemos dedicado 4 horas y 20 minutos, con un desnivel acumulado de 700 m D+/- (Wikiloc: 645 m D+/-), alcanzando la máxima altitud en los 1965 msnm del pico Pacino.



GLOSARIO

Paco: Lugar sombrío, cara norte de las montañas

Fabar: Hayedo

Partacua: Parte agua

Gabardera: Rosal silvestre

Sabuco: Saúco

Buxo: Boj

Afogar: Ahogar

 

BIBLIOGRAFÍA

Toponimia del valle de Tena. Juan José Guillén. Institución Fernando el Católico (1981) 

Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de Ultramar. Pascual Madoz. El tomo correspondiente a la provincia de Huesca, anotado por Pascual Miguel y publicado por Prames (1997)

 

RECURSOS DIGITALES

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Instituto Geográfico Nacional

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Las fotos del autor, con sus comentarios, y el track

 

*La publicación de la ruta, así como del track, constituye únicamente la difusión de la actividad, no asumiendo responsabilidad alguna sobre el uso que de ello conlleve.