martes, 22 de septiembre de 2026

Pico Acué, en la frontera

 Año XV. Entrega nº 1030

IXOS MONS

Pico Acué (2258 m)
Domingo, 20 de septiembre de 2026

            «Pues ya estamos aquí de nuevo, otro verano que llega, pero éste no es como los demás, es el más caluroso que recuerdo, con temperaturas que, en Zaragoza, superan los 40º ya desde primeros de mayo». 


Imagen de El Periódico de Aragón

            Párrafo con la que comenzaba a relatar, en un diario que no había empezado a publicar, la jornada en la que subíamos al Acué un 11 de agosto de 2003. Un relato cuya lectura me ha recordado aquella ascensión, pero lo que más me ha llamado la atención es el detalle de la temperatura, y que se hable de ello al comienzo, lo que le da un plus de importancia.


Buena forma de comenzar el verano de 2026. Imagen de El Tiempo

            Hoy en día no empezamos así las crónicas, y es fácil suponer porqué, y es debido a que, lo que en 2003 fue excepcional, hoy es absolutamente normal. Y ahí lo dejo porque esto no es un blog de meteorología ni, por supuesto, soy el más indicado para disertar sobre la materia, aunque se podría hablar de lo que se padece en propias carnes.



            Se abre la posibilidad de visitar de nuevo este pequeño macizo, cuyas aguas orientales caen sobre el valle del Aspe, y las occidentales sobre el del Aragón Subordán, es decir, que se reparten entre Francia y España, aunque les preguntamos a las montañas, a los valles, a los puertos, a los ibones… y no saben de qué hablamos.



            Un pequeño macizo, decimos porque, al contrario que otras sierras cercanas, éste se alza solitario, con dos cimas principales, el propio Acué, de 2258 msnm, y su prolongación hacia el norte, al que llaman Gabedaille (2245 m) que, en realidad, era el objetivo marcado para hoy. Veremos.



            Como en aquella ocasión de hace 13 años, atravesamos las entrañas del monte Tobazo por el túnel de Somport, para entrar por las Forges d’Abel, donde merece la pena detenerse un poco para extraer de la red de redes información valiosa que nos ayude a conocer la zona.


Forges d'Abel en 1936. Imagen de Bibliothèque Numérique

            Literalmente se podría traducir como las, y se dice que antiguamente existía una instalación minera, que fue incendiada por españoles en 1808 en la Guerra de la Independencia. Fue en 1825 cuando el ingeniero y fabricante de hierro Frédéric d’Abel (1780-1855), procedente de Stuttgart (Alemania), adquirió y modernizó el complejo, retomando su actividad en 1828, que duró hasta los primeros años de la década de 1850, cuando comenzó el declive de la actividad siderúrgica. 


Forges d'Abel en la década de 1950. Imagen de Geneanet

           El lugar vivió un fuerte renacimiento a partir de 1908 como base para la construcción del lado francés del túnel ferroviario, constituyendo la primera estación francesa de la línea internacional, unas instalaciones hoy en día en estado de abandono, a la espera del anhelado resurgir de ese camino de hierro que cruce de nuevo la cordillera pirenaica. Un lugar, decimos, ocupado hoy en día por una pequeña central hidroeléctrica.


Trabajos de construcción del túnel ferroviario. Imagen de Alma de herrero

            Bien, volvamos al presente para llegarnos al aparcamiento de l’Espelunguère donde, a partir de allí comenzamos la ruta por un sendero emboscado que, tras saludar a la cascada, nos va subiendo cortando la pista en algunos tramos. 




            El sol sale a nuestro encuentro, regalando unos juegos de luces al juguetear con el hayedo que, tristemente, ve cómo el otoño se precipita despiadadamente sobre él.




            El dejar el bosque atrás viene acompañado de la salida a monte abierto, ocupado por granjas ganaderas que ofrecen sus frutos en forma de deliciosos quesos, y que vamos dejando atrás mientras subimos la empinada cuesta hacia el collado de Acué (2019 m), Col de Contende en algunos mapas.




            Algo más de dos horas cuando cambiamos el escenario del Parque Nacional de los Pirineos, de Francia, de 45 700 ha, creado en 1967, por el del Parque Natural de los Valles Occidentales, de España. Dos espacios que para las montañas son uno solo y así los debemos considerar.



            Un frugal bocado mientras contemplamos el amplio espacio que ocupan las montañas y valles que acaparan nuestras retinas y colman nuestros anhelos de fundirnos en un grandioso paisaje, con un Guarrinza en primer plano, y un sinfín de macizos que se alzan desafiando el horizonte. Destacan el Castillo d’Acher, Peña Forca, Chipeta Alto, Petraficha, Quimboas, Anzotiello, Mallo Gorreta, Gorreta de los Gabachos, Chinebral de Gamueta, Mallo Acherito, Sobarcal, Petrachema, con sus Agujas d’Ansabère…


Añatera, Castillo d'Acher en segundo plano, y al fondo la Peña Forca

Sayestico, Chipeta Alta, Petraficha, Quimboa, Anzotiello, Mallo Gorreta, 
Gorreta de los Gabachos, Chinebral, Mallo de l'Acherito, Sobarcal...

            En la salida del collado se produce una pequeña dispersión, fruto de la cual, mientras el grupo nos dirigimos hacia un visible collado, pensando encontrar el Acué y seguidamente el Gabedaille, el amigo Mané lo hace directamente hacia lo que podría ser este último, viendo mientras vamos llegando a ese collado, que necesita ir echando manos para alcanzar la cumbre.


Gabedaille


            Por nuestra parte, tras el collado, continuamos por la loma a dos aguas hasta alcanzar, por un estrecho y expuesto sendero, una ante cima, donde nos relajamos con la visión sobre unos amplios espacios que el propio macizo nos negaba. 


          





            Mientras hay quien continúa con esa contemplación, otros hacemos cima en lo que nos confirma la rotulación de la piedra cimera, es el Acué, al que vemos que va acudiendo Mané cruzando la arista que lo une con el Gabedaille, que es el único que ha alcanzado el objetivo inicial.




Gabedaille

            Pero es algo que no nos importa, porque nuestra ascensión también la damos por buena. Lo que sí nos empieza ya a importar es el descenso, que contemplamos hacer por la vertiente sur hacia el paso d’Escalé, uno de los distintos sitios por el que alcanzar el ibón de Estanés, que hoy no pensamos visitar, tan sólo visualmente.



            El descenso lo hacemos por una ladera herbosa, siguiendo un sendero del mapa, pero que ya no existe sobre el terreno. Vamos buscando los mejores pasos para evitar meternos en algún marrón.



            En dos horas, contando con la más de media para relajarnos y echar un bocado, alcanzamos el fondo del valle, que vamos recorriendo hasta el paso d’Escalé, donde volvemos a cambiar de espacio administrativo, abandonando el Parque Natural de los Valles Occidentales, para pasar de nuevo al Parque Nacional de los Pirineos.





            El descenso por el bosque se hace un tanto tedioso debido al calor, pero que compensamos con el disfrute entre el hayedo, animando a sus habitantes deseandoles unas prontas lluvias que palíen el pertinaz sequero. 




            Convergemos con el camino de subida muy cerca ya del aparcamiento, al que llegamos tras 7 horas y cuarto de haber salido, y habiendo recorrido 10,4 km, con un desnivel acumulado de 930 m D+/- (Wikiloc: 907 m D+/-), con la máxima altitud en los 2258 msnm del pico Acué.



RECURSOS DIGITALES

Parque Nacional de los Pirineos

Parque Natural de los Valles Occidentales

Red Natural de Aragón

El Periódico de Aragón

El Tiempo

Bibliothèque Numérique

Geneanet

Alma de Herrero

Wikipedia

Wikiloc

RAE

Fundeu

Aragonario

IGN

Geamap España

Hijo de la Tierra




Las fotos del autor, con sus comentarios, y el track

 

*La publicación de la ruta y el track constituye únicamente la difusión de la actividad, no asumiendo responsabilidad alguna sobre el uso que de ello conlleve.










sábado, 19 de septiembre de 2026

Giro delle Tre Cime di Lavaredo, la octava maravilla

 Año XV. Entrega nº 1029

AQUERAS MONTAÑAS
Giro delle Tre Cime di Lavaredo

Lunes, 7 de septiembre de 2026

            «La Cima Grande, y en particular su cara norte, no sería tan hermosa ni tan fascinadora si no formara parte de la trinidad de las Tre Cime. Si estuviera sola perdería mucho. Cualquiera de ellas -incluso la Grande- sin las otras, no sería más que un enorme y triste bloque. El triunfo de la vertiente norte de las Tre Cime es el de las líneas sencillas. Las verticales paredes norte emergen del pedregal horizontal…». Gaston Rébuffat (1921-1985).


Gaston Rébuffat. Imagen de Compagnie de Guides de Chamonix

            Célebre alpinista y guía de montaña francés, Rébuffat, se destacó, entre otras cosas por formar parte de la expedición que culminó con la conquista del Annapurna (8091 m) en 1950, primer ocho mil en el que pondría el pie un ser humano. Serían Maurice Herzog (1919-2012 y Louis Lachenal (1921-1955) quienes lo conseguirían, estando Lionel Terray (1921-1965) de apoyo, junto con Rébuffat, quienes tendrían que ayudar a los que se encumbraron a la décima cota más alta del planeta, en un agónico descenso.



            Ya en ámbito doméstico, Rébuffat, sin ser el primero en el ascenso de ninguna de las seis grandes montañas de los Alpes, por sus caras norte: Grandes Jorases, Eiger, Cervino, Piz Badile, Petit Dru y la que se menciona en la entradilla, la Cima Grande de Lavared, sí se destacó por serlo en completarlas.


Imagen de Sobreescalada

            «Las verticales paredes norte emergen del pedregal horizontal…», nos decía Rébuffat en el párrafo de cabecera, y es ese pedregal el que da origen al nombre de Lavaredo, ya que, en lengua ladina, significa «lugar pedregoso». Como muchas de las recónditas y agrestes montañas, arrastran desde la antigüedad sus leyendas, y en ésta se habla de un gigante llamado Lavaredo, envuelto en frustrados amoríos.


Imagen de Desnivel

LA RUTA

            Parte del refugio de Auronzo, pero para acceder a él, desde el aparcamiento de Misurina-Genzianella (1835 m) hay que tomar una lanzadera, so pena de ascender andando los 500 metros de desnivel, algo que nos puede llevar unas dos horas, más el descenso posterior.



            Al ser una de las rutas más emblemáticas de Dolomitas, es un emplazamiento que se llena con facilidad, debiendo acudir cuanto antes para obtener sitio, y esperar el menor tiempo posible para conseguir plaza en alguno de los autobuses que hacen el trayecto que, dicho sea de paso, permiten su llenado hasta que no cabe nadie más de pie en el pasillo. En nuestro caso, desde que aparcamos el vehículo hasta que nos vimos en el bus, transcurrió una hora. Pero, sin duda, merece la pena madrugar.




            En un cuarto de hora nos vemos ya bajo el refugio de Auronzo (2333 m), donde da comienzo la ruta, señalizada como 101, y que lo hace por ancha pista, por la que vamos transitando cientos de personas, una imagen que no opaca la de vernos bajo estos gigantes que la naturaleza ha querido poner para nuestro deleite.




            Antes de abandonar el refugio podríamos decir que comenzó su construcción en 1912, promovido por el CAI, con el apoyo del municipio de Auronzo di Cadore. En 1915, listo para su inauguración como Rifugio Logeres, tuvo que aplazarse por la explosión de la Gran Guerra, a causa de la cual quedó destruido. 


Imagen de Club Alpino Italiano (CAI)


            En 1925, el CAI lo reconstruyó, siendo inaugurado el 2 de mayo, y rebautizado como Rifugio Principe Umberto, heredero de la casa real italiana. A partir de 1946, con la declaración de la república, fue rebautizado como Rifugio Bruno Caldart, un joven guía de montaña que falleció al caer de la Cima Piccola en 1944. Volvió a destruirse a causa de un incendio en 1955. A los dos años, reconstruido, tomó el actual nombre de Auronzo.




            Al paso por la ermita de Marie Auxiliatrice, se nos abre la posibilidad de acercarnos a un mirador, que no despreciamos, confirmando lo acertado de la elección, porque se abren unos espacios que invitan a sentir un profundo agradecimiento al formar parte de ellos.






            De vuelta a la pista, nos lleva hasta el refugio de Lavaredo (2344 m), donde se puede degustar la hospitalidad local o, simplemente, echar un tentempié a la sombra, teniendo ocasión también de asomarnos a los abismos que tejen estas montañas.




            Merece la pena detenerse un poco en lo concerniente a este refugio que, al contrario que otros gestionados por el Club Alpino Italiano (CAI), éste es de propiedad privada, siendo gestionado en la actualidad por Daniele Vecellio. Fue el sueño de un guía de montaña y pionero en rescates, apodado Mazzetta, y de nombre Francesco Corte Coló (1926-1958), quien lo construyó e inauguró en 1955, como reza en una placa conmemorativa.


           


            Pero sigamos nuestro periplo, porque ya tenemos a la vista, y bajo el imponente espolón nordeste, la Forcella de Lavaredo, a la que llegamos, no sin esfuerzo, dejando atrás esta vertiente sur, abriendo la vista a la norte, donde nuestra mirada busca al, de momento, lejano refugio Antonio Locatelli, nuestro siguiente hito. 



            Fantaseando con las figuras de Rébuffat, Corte o de tantos otros, a los que tanto admiramos, cabalgamos a lomos del sendero que sube hacia el espolón, hasta comprobar, de nuevo, que no les llegamos ni al polvo de sus botas. En esa corta avanzadilla nos sorprende una placa conmemorativa de la visita que en 1996 realizó el Papa Juan Pablo II, en la que está inscrita la leyenda «Non abbiate paura», que viene a decir «No tengáis miedo», lema central de su pontificado.



            Antes de seguir con nuestro avance, constatamos que estamos en el Parque Natural de las Tres Cimas, que forma parte del Patrimonio Mundial, declarado por la Unesco en 2009, como reconocimiento al valor paisajístico y a la importancia geomorfológica y geológica.



            Continuamos por la ancha pista, de la que tomamos un pequeño desvío para auparnos a un alto y comenzar a degustar visual, mental y sentimentalmente, los impresionantes paredones que desafían lo establecido, en la cara norte.




            De vuelta a la ruta, para llegar al desvío que nos sube al refugio (2450 m), que lleva el nombre de Antonio Locatelli (1895-1936), que fue un célebre aviador y héroe de guerra, además de un destacado alpinista y miembro del CAI, al que pertenece el refugio, estando gestionado por la familia de Angelo Pintossi.



            Con la vista puesta en las montañas y en los lagos del Piani a nuestros pies, aprovechamos para echar un bocado, con el profundo agradecimiento de siempre cuando siente uno el privilegio de formar parte de tan magno paisaje.



            Visita a la ermita de San Bernardo, por aquello de que está ahí, y regreso al refugio para dar comienzo a un largo y pronunciado descenso, ya por el 105, que da paso a otro, también largo y pronunciado ascenso, que culmina, de momento, junto a otro refugio, el de Langalm (2283 m), de propiedad y gestión privada.







            Junto a él, el Col de Forcellina (2232 m), con sus dos exiguos lagos a sus pies, nos da paso a continuar el ascenso hacia el Col de Mezzo (2315 m), desde donde un cómodo descenso nos facilita la llegada al aparcamiento de los autobuses, donde damos por terminada la ruta, habiendo combinado los senderos 101 y 105.






            Nos dejamos llevar hasta donde tenemos nuestro vehículo, en cuyas cercanías aprovechamos para echar un bocado y asimilar las bellezas que hemos dejado atrás, pero que mantenemos en nuestra retina y en nuestro corazón.




Aproximación: 

Selva di Cadore, Cortina d’Ampezzo, lago di Misurina, aparcamiento Misurina-Genzianella:

33 km 1 h 15 min. En bus al refugio Auronzo 10 min.

Ruta:

Distancia: 10,8 km

Duración: 5 h 20 min

Desnivel acum.: 510 m D+/- (Wikiloc: 410 m D+/-)

Altitud máxima: los 2460 msnm de la forcella del Col de Lavaredo.


Imagen de Marisa

BIBLIOGRAFÍA

Estrellas y borrascas. Seis paredes norte. Gaston Rébuffat. Editorial R.M. (1982)

 

RECURSOS DIGITALES

Club Alpino Italiano 

Sobreescalada 

Desnivel 

Parque Natural de las Tres Cimas de Lavaredo 

Unesco 

Wikipedia     

Wikiloc  

RAE 

Fundeu 

Geamap Italia  

Hijo de la Tierra




Las fotos del autor, con sus comentarios, y el track

 

*La publicación de la ruta y el track constituye únicamente la difusión de la actividad, no asumiendo responsabilidad alguna sobre el uso que de ello conlleve.