martes, 20 de octubre de 2026

Peña del Saso, pasarelas y pico O Calvé, por la redolada de Panticosa

 Año XV. Entrega nº 1040

IXOS MONS

Peña del Saso (1418 m)
Pasarelas
Pico O Calvé (1270 m)
Domingo, 18 de octubre de 2026


            «Loma alargada, con superficie plana en la cima, faldas casi simétricas a ambos lados alargados, caída suave y redondeada por una de sus puntas, y unida por la otra punta a la montaña que continúa ascendiendo. No es rocosa en la superficie, aunque tampoco muy aprovechable para ningún cultivo». Juan José Guillén.


Imagen de Wikipedia

            La tesis Toponimia del valle de Tena, publicada por la Institución Fernando el Católico, de la Diputación Provincial de Zaragoza, en 1981, le valió el doctorado a este panticuto* de nacimiento y de corazón. Tras el punto y seguido, el párrafo que antecede culmina con «El nombre “saso” sólo se aplica a la zona plana de la cima».



            Pues a esa cima plana, habitada por uno de esos sasos* nos dirigimos hoy, en una mañana decididamente otoñal que nos deleita, a una cierta distancia, con esos tules con los que viste las faldas de las montañas que rodean, precisamente, Panticosa, la cuna del filólogo de cabecera.



            De Panticosa, entre otras cosas, nos cuenta Madoz, a mediados del siglo XIX, que «… tiene 104 casas, la consistorial y la cárcel, escuela de primeras letras, iglesia parroquial y tres ermitas… Hay un camino de herradura que se dirige a los baños…».


Panticosa


LA RUTA

            Partimos, pues, de la parte baja de Panticosa, junto al telesilla, donde el río Bolática* y el puente Concellar, más popularmente conocido como puente Viejo, maridan a la perfección. Por encima, visualmente, y en la lejanía, la sierra de la Partacua* los vigila con ese amor de madre que ha demostrado durante millones de años, aunque el puente «sólo» desde mediados del siglo XVI.



            Un río que trae las esencias del Rincón del Verde, y sobre el que discurre un sendero que hace las delicias del caminante. Por él se despliega el PR-HU 95, cuyos primeros compases seguimos.


Río Bolática

            Al comienzo ya tenemos información de la ruta, que no es de mucha exigencia para lo que estamos acostumbrados, pero a todo hay que hacer aprecio. 



            Aunque sí de humanos, no estamos solos, porque el misterio del bosque, con su luz otoñal, nos invade y acompaña gratamente. 



            Dejamos a la izquierda el desvío para las pasarelas, quizá a la vuelta… 



          También, el desvío para la peña del Saso* por el camino de la Albarosa*, por el que volveremos.



            Y el de Esponales, por el que subiremos a la peña, pero antes nos acercamos a saludar al puente la Zoche*, poco acogido por el entorno pero que, sobre unas hermosas pozas, hace su papel atravesando el río Bolática* desde la última década del siglo XIX.  





            Volvemos unas decenas de metros sobre nuestros pasos para desviarnos, ahora sí, por el camino de Esponales, que nos va subiendo entre buxos* y cajicos* que agradecen estas últimas lluvias, pero que les ha sabido a poco, lo mismo a los musgos, que vuelven a ser ellos.





            Finalmente llegamos a lo alto, a modo de collado, con unas tablillas, que nos indican la dirección a seguir para la cima de la peña, y la opuesta para el descenso por el camino de la Albarosa*. De modo que… una cosica detrás de otra. 




            Por una pequeña llanura, así son los sasos*, en la que nos saluda una familia de abedules, nos dirigimos hacia el extremo de la amplia loma, indicado por un montón de piedras, que nos ofrece unas increíbles vistas 360, y que disfrutamos. 





            De vuelta a las tablillas emprendemos el camino de descenso, que nos va bajando dirección norte, hasta que vira hacia el este, hasta alcanzar, por unos metros, la pista de la Ripera, a la que nos acercamos, para volver y continuar la bajada, en clara dirección a poniente, hasta converger con el camino de subida.










            Sobre terreno ya transitado, seguimos bajando, y en el desvío a las pasarelas decidimos tomarlo para recorrerlas. No es algo que nos entusiasme ver artificios en las montañas, pero ya que están es la única forma de sobrevolar las fauces del profundo barranco que las aguas del río Caldarés han ido horadando a lo largo de millones de años.







            Veinte minutos escasos, contando el asombro de verte por encima del profundo abismo y los estratos inclinados que se han quedado al aire, abandonando el fondo del mar, bastan para salir de ellas y dar comienzo a una subida, que nos ofrece visitar un mirador o bajar directamente a Panticosa.






            Antes de tomar esa decisión se pasa por dos búnkeres de la Línea «P»*, cuya parte superior del segundo está dotada de un par de bancos que invitan a hacer un receso para echar un bocado, sin dejar de admirar el entorno. Invitación, claro está, que aceptamos.



            Ahí mismo se encuentra el desvío, y optamos por seguir subiendo para alcanzar el alto del pico O Calvé*, donde se ha instalado un mirador, con dos tablones informativos, que también aprovechamos para identificar las montañas que tenemos a la vista, visitadas algunas de ellas… y otras por visitar.


 


            Sólo resta ya llegar a Panticosa, que nos lo encontramos con muchísimo más personal que cuando hemos llegado, culminando así una bonita mañana otoñal con este suave paseo, que no todo van a ser largas rutas que necesitan gran esfuerzo.




            Hoy, plácidamente, hemos invertido 3 horas y 40 minutos, para recorrer 5,8 km, y salvar un desnivel acumulado de 385 m D+/- (Wikiloc: 347 m D+/-), alcanzando la altitud máxima en los 1418 msnm de la peña del Saso.



GLOSARIO

Panticuto: Gentilicio de Panticosa

Saso: Terreno arcilloso y pedregoso, planicie con piedra y tierra suelta, meseta, páramo, terraza fluvial

Partacua: Parte agua

Albarosa: Según Guillén: terreno con abundancia de álamo blanco

Zoche: Según Guillén: remolino que forman las aguas de los ríos en ciertos parajes

Bolática: Según Guillén: volador 

Buxo: Boj

Cajico: Quejigo

Línea «P»: Línea defensiva fronteriza con Francia, construida a partir de 1940, proyectada con 10 000 búnkeres, de los que se llegaron a terminar unos 6000, sin llegar a ponerse en funcionamiento.

O Calvé: Según Guillén, procede del latín «calvus» o «calvarius», cima pelada

 

BIBLIOGRAFÍA

Toponimia del valle de Tena. Juan José Guillén. Institución Fernando el Católico (1981) 

Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de Ultramar. Pascual Madoz. El tomo correspondiente a la provincia de Huesca, anotado por Pascual Miguel y publicado por Prames (1997)

 

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Las fotos del autor, con sus comentarios, y el track

 

*La publicación de la ruta, así como del track, constituye únicamente la difusión de la actividad, no asumiendo responsabilidad alguna sobre el uso que de ello conlleve.