jueves, 21 de mayo de 2015

II Trail Mallos de Riglos

CARRERAS MONTAÑA
II TRAIL MALLOS DE RIGLOS
Domingo, 17 de mayo de 2015


            Paciente tierra de antiguo y fugaz reino, que con resignación ve pasar la frescura del Pirineo entre los pliegues de las aguas del Gállego, que aunque de afrancesada toponimia, que no se engañe nadie, ve la luz en la Hispania. Tras calmar su juventud en el ya centenario embalse de La Peña, con orgullo se pasea encorsetado por estos mallos, que rienda suelta le dan para ya manso ir ensanchando y alargando hacia la llanura del Ebro. Un Gállego que a gala tiene ser el único de sus afluentes por la izquierda fiel al actual territorio aragonés, de principio a fin.

El Gállego serpentea entre los mallos
            Desde hace millones de años, las aguas y los vientos de la mano del tiempo, se han sabido aliar para esculpir unas extraordinarias y singulares formaciones geológicas a base de conglomerados de cantos rodados y areniscas, material sedimentario salido todo ello a la luz desde las mismísimas entrañas del fondo marino en la llamada orogenia alpina. Hoy, es tierra que casi vuela. Son los Mallos de Riglos los que se llevan la gloria, pero no son los únicos, que al otro lado del río, asimétricamente, muy asimétricamente, está la Peña Rueba, y más a poniente, los de Agüero. Un territorio, que delimitado en más de 188 Has, pertenece a la comarca de la Hoya de Huesca, y está en trámite de declaración como Monumento Natural, engrosando de ese modo la lista de Espacios Naturales Protegidos de Aragón, no muy lejano del Paisaje Protegido de San Juan de la Peña y Monte Oroel, con el que comparte origen y formación geológica.

            Una vez localizado y ensalzado el territorio, vamos con lo nuestro. Como parece que le hemos cogido gustillo a esto de correr por el monte, no le ha costado mucho a Ástrid convencernos para acudir a esta cita trailera, junto con ella y Belén, por este magno escenario. Y aquí estamos, llegados ayer tarde con frío y viento, y con el ferviente deseo de que ambos se tranquilicen un poco, como así ha sido. Mañana fresca y lozana la que sale para darnos la bienvenida. Vamos allá.


Por el barranco de La Mota
         Nueve de la mañana. Mientras los hay que comienzan ya a encaramarse a cuatro patas sobre los enhiestos mallos, unos 150 machacas nos disponemos a dar una vuelta de 26 km por los alrededores, con salida y llegada junto al Refugio de Montañeros de Aragón, en el mismo Riglos. Se da comienzo por las duras rampas del pueblo, donde Ástrid encuentra ya su camino, y que nos dejan en el camino enfilando hacia el barranco de La Mota, donde Belén también encuentra el suyo. Tomamos el sendero que bajo la Peña don Justo nos lleva hacia el pie de la ferrata de la Peña del Cubilillo, a la que por poco no llegamos, para tirar hacia nuestra derecha y emprender una mala pista de bajada y subir ya hacia el único núcleo habitado que se visita, Linás de Marcuello, donde encontramos el primer avituallamiento a siete kilómetros desde la salida.

Duras rampas hacia el cerro
            Este pueblo también se empina, y lo que viene luego ni te cuento. Es la subida por una vieja calzada a las ruinas del castillo y ermita de la Virgen de Marcuello y la ermita de San Miguel. Por aquí se cruzan varios caminos, GRs y PRs, entre los que se encuentra el Camino Natural de la Hoya de Huesca. También es lugar de paso para ir al Mirador de los Buitres, punto de excepcional interés para observar el vuelo de esas y otras aves sobre los abismos que los mallos han sabido crear. Poco tiempo para la lírica, por una ancha loma comienza otro paredón que obliga a descabalgar y tomárselo con calma. Entre olorosos tomillos y amplias vistas hacia Pirineos al norte, y Hoya de Huesca al sur, vamos subiendo pacientemente esta Peña del Sol.

Suibiendo hacia la Peña del Sol
            Seguimos por cómoda pista durante un tiempo, y giramos bruscamente al norte para dejarnos engullir por el barranco de Escalete en vertiginoso y largo descenso, seguido de otra fuerte subida por el del Forcallo hasta la collada de San Román, al cabo de la cual vamos tomando altura de nuevo para ir subiendo sobre el ancho barranco de La Mota. Ya por sendero, cómodo por algún tramo, vamos a ir tomando perspectiva sobre las barranqueras que forman los llamados Mallos Pequeños. Y después de los pequeños vienen los grandes. Por otras cuestas que ya se nos van atragantando llegamos hasta el collado próximo al mirador de Bentuso, desde donde comienza ya un rápido y técnico descenso que nos asoma al espectacular circo que forma la norte de los mallos con el Firé, para bajarlo y posicionarnos debajo del Puro y entrar en Riglos.


Tramos de bosque en el descenso
            Bajamos lo subido por la mañana, y hacemos con fuerza la corta rampa a meta, donde el reloj marca 3h 40’, bajo un sol de espanto que nos ha querido acompañar durante todo el recorrido, y que se ha apretado bien para no dejarle sitio al viento. Ástrid y Belén han entrado antes, tanto es así que han hecho primera y segunda veteranas, y primera y tercera absolutas. Unas máquinas. También lo han hecho otros dos mayencos, Rubén y David. Jaime lo hace más tarde.


            Y qué mejor broche de oro para cerrar este episodio que el asistir a la entrega de trofeos, y ver a una súper mayenca, a nuestra Ástrid, en lo más alto, y con mucha fuerza, porque no sólo ha sido la primera veterana, sino la primera absoluta. Belén, segunda veterana, ha sido tercera absoluta. Pues con esos gozos, y nuestro agradecimiento a la impecable organización, nos vamos cada mochuelo a su olivo después de haber pasado una extraordinaria jornada trotando por ixos mons.
  



(*) Algunas imágenes, de las aquí expuestas, son de la organización, tal y como se indica al pie de las mismas en el álbum de Picasa.

martes, 19 de mayo de 2015

El Borreguil de la Cuca

IXOS MONS
El Borreguil de la Cuca (2.096 m)
Sábado, 16 de mayo de 2015



            Cuando el invierno ha sido tan largo, cuando el invierno se ha gustado tanto de estar entre nosotros, cuando al invierno le hace duelo dejarnos y quiere jugar con nosotros al escondite, cuando una bolsa de aire caliente del continente sureño lo ha empujado a golpe térmico, nos ha demostrado su poderío, nos ha dicho que no lo echa nadie, que se va si quiere, en cuyo caso no podemos hacer otra cosa más que seguirle el juego. Sí, porque en ese cúcú tástás es en el que se ha desenvuelto la salida de hoy. Una salida programada en principio al otro collado de Estiviella, para dirigirnos al paso del Sarrio, travesía totalmente desaconsejada con nieve. Y en ese cúcú tástás hemos querido estar para darle la vuelta. Si no nos deja ir a un collado… nos vamos al otro, nos vamos al Borreguil de la Cuca. Vamos.

Al inicio del sendero
            La verdad es que se hace raro este ambiente. La luz, la vegetación, de la falda del monte es primaveral, sin embargo las crestas tienen un aspecto totalmente invernal. El zarpazo que dio ayer el tiempo sigue agarrado por las alturas a las que nos dirigimos en un comienzo de jornada en la que seis mayencos, Silvia, Marisa, María, Josemari, Paco y servidor picapedrero, comenzamos nuestra andadura por la margen izquierda del barranco de Estiviella. El camino parte del complejo de las piscinas, en el paseo de los Ayerbe, justo detrás de la iglesia de Canfranc Estación. Una cabaña de las llamadas por aquí de “falsa cúpula” ha sido habilitada para ser visitada, como muestra de unos oficios perdidos. La dejamos en su reposo eterno, y a gusto nos dejamos engullir por el bosque, por un hayedo renovado, cuyas hojas han nacido a este mundo empujadas por esa vida que todo lo ampara y que de todo tira hacia su devenir, hacia su desarrollo. Como el nuestro, que impenitentemente se va comiendo lazada tras lazada en un auténtico disfrute de aromas y colores.



En progresión por el bosque
            Fuente del Burro, que no sabemos de dónde le viene el nombre, pero lo que sí sabemos es lo rica que mana el agua. Esperanzados vamos viendo cómo el fuerte viento va despejando los montes de enfrente, Raca, Anayet, Moleta, Collarada, todos van viendo pasar las nubes como queriendo despedirse ya de ellas. En hora y cuarto nos presentamos en la Olla de Estiviella, encima de la llamada Cola de Caballo, que hoy no llega ni a potro. En este punto comienza la circular, que en descenso baja al punto de arranque por la otra margen del barranco, por los antiguos viveros de Secrás. Y también en este punto continúa hacia nuestra derecha el sendero que nos va a llevar, o al menos lo vamos a intentar, a nuestra cumbre de hoy.

Comienza la nieve
            Seguimos por terreno de bosque, en el que los temporales de este invierno han tumbado alguno de sus ejemplares cruzándolos en el camino, lo que obliga a hacer alguna comedia para sobrepasarlos. Dejamos a nuestra derecha el desvío para ir al pico del Águila, y continuamos. A unos 1.800 metros comenzamos a pisar nieve, un manto que conforme vamos ganando altura, se va haciendo más espeso. Finalmente, al cabo de dos horas y tres cuartos desde el inicio, alcanzamos el collado de Estiviella, muy bien anunciado en un cartel, pero que seguimos teniendo la visibilidad muy limitada. El fuerte viento ha esculpido caprichosas formas de hielo que comparten espacio con nosotros hasta la llegada a la cumbre tras una pequeña y sencilla trepada, aunque en estas circunstancias hay que extremar la precaución.



Trepada cimera
            Borreguil de la Cuca, puntal más nororiental de este macizo de Estiviella, y desde donde se tienen que ver unas panorámicas increíbles hacia las dos cuencas, la propia de Estiviella por la que subimos, y la de Tortiellas al norte, pero que sólo lo hacemos con los ojos de dentro, porque con los de afuera apenas nos vemos los unos a los otros. Cumbre invernal a mitad de mayo, fotos, alguna risa, y p’abajo, en busca de lo que hemos dejado, que prometía.

Cumbre
           Por el mismo camino, en hora y cuarto nos presentamos de nuevo en la Olla, en donde paramos a echar un bocado, que no se diga… La bajada la hacemos por Secrás, disfrutando también de este otro tramo de bosque, que poco a poco nos va bajando hasta el punto de partida. En total han sido 6h 30’, de los que 4h 40’ han sido en movimiento, para recorrer los casi 16 km y en torno a 1.100 metros de D+ y D- acumulados. A gusto. Eso es lo que ha dado de sí una mañana primaveral de cintura para abajo e invernal de cintura para arriba.



  
(*) Ante la imposibilidad de obtener una imagen panorámica de la montaña, la estival de cabecera se ha obtenido del blog de Xabier Berriozar, al que agradecemos su aportación. 

domingo, 3 de mayo de 2015

El Grosín de la cara y el revés

IXOS MONS
Grosín (1.422 m) x2
Domingo, 3 de mayo de 2015



            Un dos por uno, sí. Eso hemos hecho hoy. Y los dos han confluido en el mismo monte, el Grosín, el que más se empina del cordal con el que comparte nombre. Los otros son el Beldorero (1.271 m), el Estuche (1.361 m) y el Cantera Caxico (1.375 m), pero sin duda es el Grosín (1.422 m), sobre el que ponemos el punto de mira saliendo desde Jaca.

En el paco Serés
            Comenzamos la jornada desde el abrevadero Tiña de Barrio, junto al puente Las Grallas, para ir por el Camino de Santiago al encuentro de Ástrid y Belén, que lo vienen trotando ya desde Castiello. Y coincidimos en Charlé, por cuya trasera nos metemos para incorporarnos al bosque e ir subiéndolo por las zetas de Santa Eugenia. La mañana ha amanecido tímidamente lluviosa, pero pensamos que se le va a ir la timidez. Las lazadas se van sucediendo una tras otra, y sin dejar de trotar, vamos disfrutando de un frescor y de una pureza inigualable, debido al ambiente húmedo que han dejado ya las lluvias de anoche. Sí, se van sucediendo, hasta completar las más de 60.

Últimos esfuerzos
            En algún escaso claro del bosque nos apercibimos de que llueve, y de que éste nos protege. La llegada al paco de Serés se hace por una travesía apenas sin desnivel, y a través de la que vamos acompañando visualmente a la parte alta de este barranco que rinde al Aragón. El ritmo suave pero mantenido nos ha llevado en 50’ a este cruce de caminos, inusualmente ocupado por ganado vacuno, y que poco le importa el agua que está cayendo ni lo sumamente embarrado que está el piso.

Vista al norte
Un amago de duda, que sofocamos enseguida, y pa’rriba, por una pista a cada paso más impracticable, con unas zapas que empiezan ya a pesar un quintal. Siguiente cruce y avanzamos hacia el W para subir por la ladera sur, que se agarra como si no quisiera echarnos una mano. En poco más de media hora más nos presentamos en la cima, ocupada por una vegetación que poco a poco se la va comiendo. Un viejo aljibe semienterrado, parece ser de antiguos vestigios militares, construidos como apoyo al puesto de Rapitán, nos da la bienvenida. Claro, tan solitario él... Nos llegamos hasta el vértice geodésico y por los cuatro costados, contemplamos lo mismo que él. La mañana sigue gris, gris oscura, pero nos deja ver nuestro Pirineo al norte, y las Sierras Exteriores al sur.



De nuevo arriba
            Ástrid y Belén bajan por el sendero de bosque camino ya de Castiello, y nosotros por el de subida en busca del grupo de Andarines que han elegido el día de hoy para probar las mieles y las hieles de este bucle añadido al recorrido de 30 km de La Solana, para hacer el circuito de 40. Los Andarines, Isabel, Toñín, Julián, Jesús, Santi y Maxi se han metido por el barranco de Castelillo, han dejado atrás la corona del Villar, la pardina de Las Planas, y el cortafuegos, que a punto ya de dejarlo se han metido en el tramo más molón del recorrido, el que discurre por sendero de bosque, al término del cual nos encontramos. Y, ¿a dónde vamos? Al Grosín. Qué bueno. Pues eso, a subir de nuevo por el mismo sitio que hace un momento hemos subido y hemos bajado. La misma cuesta, las mismas ganas. Al cabo de haber estado aquí hace una hora, llegamos de nuevo, ahora con más peña, a esta misma cumbre. La mañana no espabila, nosotros tendremos que hacerlo, porque aún queda la tira.



Bajando por el bosque
            Por ser fieles al trazado de 40 km que vamos a ofrecer a los que vengan a La Solana el último día de este mes, bajamos por el bosque, por verdaderas pistas, no sé si de despegue o de aterrizaje, pero los culetazos van que vuelan. Una vez en la pista, tomamos dirección al paco Serés, con más barro que donde lo hacen. Bien lo saben las vacas que tranquilas están en ese corro de yerba, con las que nos hacemos unas fotos y seguimos camino hacia Guasillo, a donde llegamos al cabo de otra media hora.



Saliendo de Guasillo
            Y poco más. La Solana se nos ofrece hoy con unos campos saturados de verde, que no se aguantan de la pura vida que llevan. Sobre este extraordinario lienzo en 3D con la Peña Oroel como telón de fondo, no nos queda otra que aportar nuestras pinceladas hasta Asieso. Un poco saturados ya de barro, por no decir bastante, la bajada la hacemos por la carretera, despidiendo el duelo antes de llegar a Puente Nuevo, por donde marchan los andarines, yendo nosotros por la central hasta nuestro punto de partida.



            Hoy no hemos llevado cuentavueltas por no fundirlo, porque han sido muchas las que hemos dado, pero contentos porque nos hemos metido más de cuatro horas y media de auténtico placer por estos montes, disfrutando del bosque, de la lluvia, de los caminos… y por qué no,  también del barro, en buena compañía, por no decir compañías.




Las fotos, en: https://picasaweb.google.com/chematapia/ElGrosinDeLaCaraYElReves

viernes, 1 de mayo de 2015

El último jueves de abril en Jaca

IXOS MONS
Cuculo (1.549 m)
San Salvador (1.547 m)
Jueves, 30 de abril de 2015


Arriba bravos jacetanos,
que raudos al monte vamos
Corred prestos a la pelea,
vamos todos, que ya tardea
Que miles de moros ufanos
Buscan de Jaca la presea

El bosque encantado
            Y como no nos queremos meter en jardines raciales no seguimos, pero no deja de ser curiosa la semejanza, porque a pesar de haber pasado siglos y siglos, o milenios si buscamos otras gestas, la condición humana está llena de esclavitudes con tendencia siempre a su liberación. Pero a pesar de librar mil batallas, lo cierto es que sigue esclava. Y ¿por qué? Es la gran pregunta. Porque siempre se ha visto atenazado por amenazas externas, siempre ha combatido contra enemigos externos, siempre se ha visto distinto a los otros, viendo en ellos su mayor motivo de inestabilidad.

La Peña Oroel
            No perdamos de vista la gran pregunta. ¿Por qué la humanidad sigue esclava? Porque ha confundido su campo de batalla, porque ha confundido el enemigo, porque se ha dejado engañar por esa parte de sí mismo que es la comodidad, la envidia, la codicia, la avaricia, el egoísmo, el afán desmedido de tener, en lugar de ser, esos fantasmas que le hacen sombras, ocultándole los verdaderos valores de solidaridad, de generosidad, de esfuerzo, de superación, de vernos igual al de enfrente, porque todos pertenecemos a la misma Unidad. Y eso no se resuelve colgando cabezas de moros en las picas, porque ese enemigo que vemos fuera, en realidad lo llevamos de serie.

Por verdes prados
            Y no hay mejor forma de mejorarnos como personas que la de buscar en casa esos valores, y entiéndase por casa, la de todos, el espacio natural, y en concreto el monte, en el que podemos encontrar tantas y tantas enseñanzas en el Gran Libro de la Naturaleza Viviente, que estos días renueva sus páginas para mostrarnos que la vida es cíclica, y que un nuevo tiempo surge en ella. Una vida que no ha podido estar replegada en las raíces, como dicen los que en una planta sólo ven una planta, y los que en un árbol sólo ven un árbol. Imposible que quepa. De su conciencia surge con gran vigor esa fuerza que renueva cada año ese ser que ofrece al resto de seres lo mejor de sí mismo.



Balancha, desde el Cuculo
            Vamos en su búsqueda, a ver lo que encontramos. Y este último jueves de abril, víspera del Primer Viernes de Mayo, lo hacemos subiendo al Cuculo y San Salvador con Isabel y Julián, dos andarines impenitentes de estos caminos de la redolada, por estos montes plagados otrora de distorsionados enemigos. El nuestro esta tarde, se puede decir que es la enorme cuesta que va superando el barranco de La Carbonera, encima de Santa Cruz de la Serós, aunque una vez arriba, una vez dominado, una vez que salimos del bosque por el collado de Las Eretas, la satisfacción de haberlo conseguido, se envuelve de aire fresco y nos acompaña ya hasta la misma cima, esa avanzadilla hacia el norte, que hace que esta sierra de San Juan de la Peña se asome sobre la Balancha que lentamente se dirige hacia la Canal de Berdún, y a la que rinden esos valles transversales que traen las más puras esencias pirenaicas.

Campo de Jaca
            No hay nada mejor que auparse sobre una de estas atalayas, porque a través de una pausada mirada a nuestro alrededor, uno ve más clara su imagen en ese espejo. Igual que estas pequeñas y humildes montañas se miran permanentemente en esos gigantes que tienen delante, con el fin de parecerse a ellos sin renegar de lo que son, así nos vemos nosotros, tratando de ver, tratando de oír, tratando de entender su más que lento latir. Son esas distintas dimensiones de espacio y de tiempo, parámetros ambos que encarcelan al ser humano, y que sólo con una decidida voluntad de comprensión podremos ir asumiendo, y no sólo eso, sino yendo a su favor.



Collado de Las Eretas
            Las altas cumbres de las nevadas montañas están en las nubes, no sabemos si con éstas u otras reflexiones, pero sólo con el intento de aproximarnos a ellas, ya somos felices. La tarde está gris, amenazante, y el ligero viento algo fresco. Tras mostrar nuestros respetos a todo lo que nos rodea, nos vamos alejando de este lugar, para llegados al collado subir a San Salvador, porque las tierras sureñas estaban envidiosas de nuestras miradas, de la luz que se extiende entre unas y otras. Y allá vamos, subiendo por el camino más tendido y bajando de nuevo al collado por la senda del maquis.



Bajando por la senda del maquis
            De nuevo en el bosque, hacemos un mini viaje en el tiempo, porque hemos dejado por arriba unas hayas cargadas de brotes por salir, y lo que les cuesta días, semanas, se abre a nuestras atentas miradas en cuestión de minutos, ya que por la parte más baja ya se han asomado a este mundo de color, al que dan sonido unos cada vez más escasos pajarillos que también renacen a esta primavera que con fuerza ha venido y que no sabemos qué intenciones trae.



            Dos horas y tres cuartos nos ha durado la visita a estos montes, por cuyas venas abiertas rodó sangre mora y cristiana, igual que la que corre por las nuestras, y que nos ha impulsado a subirlos en busca de nuestras particulares conquistas… porque seguiremos y seguiremos, hasta descifrar ese…

Jaca libre sabe vivir
A la sombra del monte Oroel.


  

lunes, 27 de abril de 2015

... y San Jorge venció al Dragón

CARRERAS MONTAÑA
XIV Jorgeada
Zaragoza - Huesca
Jueves, 23 de abril de 2015


            Os Andarines d’Aragón, club de demostrada solvencia en la organización de este tipo de complejos eventos, convoca para este año la decimocuarta edición de la Jorgeada, esa caminata que une la primera con la segunda capitales de Aragón, a lo largo de la noche que pare el día de nuestro patrón San Jorge. Varias son las distancias ofrecidas, pero la prueba reina es la de 75 kilómetros a través de los que el dragón, oculto en las sombras de la noche, acecha con su invisible traje de cansancio, sueño, a veces soledad, minando las expectativas del participante, que cabalgando con un San Jorge en su corcel trata de contrarrestar con su paciencia, tenacidad y resistencia.



            Una larga ruta ésta que ya hemos probado en tres ocasiones, rondando las catorce horas de implacable lucha contra nuestro dragón particular. En esta ocasión, hemos subido un poco el listón, apuntándonos a la modalidad de correr. Pues esa es la idea, la de hacer Ca-Co todo lo que se pueda… y un poco más. Para ello, acudimos a la plaza del Pilar sin mucho convencimiento ni entrenamiento, todo hay que decirlo, pero con un impulso decidido.

Risa floja
          Nueve de la noche. De una cálida noche que no disimula sus intenciones. Los cielos se van cargando, y las nubes no resistirán mucho más. Unas torres del Pilar se ufanan en duplicarse en un Ebro sereno, tranquilo, calmo, que da nombre a toda una península, y que infunde esos valores de los que vamos a tirar a lo largo de esta noche y buena parte de la mañana conforme nos vayamos alejando de él. Mucha gente por la calle, gente ajena a lo que nos va a ocupar durante las próximas horas.

Al abrigo de los porches
            Junto a los porches del ayuntamiento ya está montado el escenario con sus protagonistas, José María Gallego, presidente del club organizador, Luis Masgrau, presidente de la FAM, y Marta Alejandre, elegida este año Jorgeador de esta edición. Entre unos y otros hacen entrega de los trofeos de la temporada pasada de las distintas pruebas del Calendario de Andadas Populares de Aragón. Ceremonia pasada por agua en sus últimos compases, y terminada de amenizar, en el interior de los porches, por el grupo Gaiters de Morropreto. Nos juntamos con Jesús, del CA Jaca, que ha decidido salir en esta primera hornada.



Salida de andarines
            Diez de la noche, con el grifo de las pluviales sin terminar de cerrar. Se da la salida a los casi doscientos participantes de este año, y la mojada plaza se vuelve a quedar desierta. Son varias las vueltas que nos damos por el centro, hasta que regresamos de nuevo a eso de las once y media, cuando comienzan a llegar los corredores en busca de sus credenciales. En torno a una cincuentena nos damos cita en la línea de salida, donde nos aliamos con Susana con la sana intención de ir regulando lo suficiente como para llegar… y lo más enteros posibles.



La bendición del santo
            Alea Jacta est. Doce de la noche. Últimas indicaciones de José María Gallego, il capo de todo este tinglado, y comenzamos el día del patrón trotando por un Puente de Piedra que se remanga para dejar pasar al padre Ebro por entre sus piernas, y que no sabemos qué pensará al vernos. El itinerario urbano discurre por Sobrarbe, San Juan de la Peña, Camino de los Molinos, y antes de entrar en el barrio de San Gregorio, tomamos un tramo del Anillo Verde de Zaragoza, que elude el hospital Royo Villanova, que altivo nos mira, para retomar el camino de San Juan de Mozarrifar. Con Susana nos quedamos cerrando la carrera, pero no nos importa, la noche va a ser larga. De momento, escoltados por la local.

Salida de corredores
          00:50 - Km 8. San Juan de Mozarrifar. Primer avituallamiento, sólido para andarines, líquido para nosotros. Llevamos ritmo cansino, pero constante. Seguimos por asfalto, dejando ya el término de Zaragoza.

            01:40 – Km 14,3. Villanueva de Gállego, a donde llegamos tras pasar por su Barrio del Comercio. Junto a la estación de FFCC reponemos fuerzas con un buen vaso de chocolate con bizcochos. La noche sigue serena… nosotros también. Algún tramo más de tierra se ha ganado a la carretera. Ante el asombro del de la garita, pasamos por delante de la entrada de Las Lomas de Gállego, y al poco comenzamos a alcanzar a los andarines de cola. Entre unos y otros, llegamos al siguiente hito.



          03:15 – Km 27. Zuera. Largo recorrido urbano para alcanzar el pabellón polideportivo, en cuyo interior te encuentras un buen despliegue de avituallamiento de sólidos y líquidos, pero lo que más llama la atención es la cantidad de gente que hay sentada en las sillas y tirada por los suelos, descalzos, mirándose los pies… en fin. Al ser punto no sólo de paso sino de partida y llegada, no sabes las intenciones de cada uno de los que están por aquí, perdiendo, además, la referencia del puesto en el que vas. Diez minuticos con este tejemaneje y meneando un poco el bigote y de nuevo al turrón. La salida de aquí es la esperada, los años anteriores ha sido igual, frío, casi de tiritona, así que a tomar de nuevo el trote trotón para coger ritmo. Otro nuevo tramo de tierra para llegar al siguiente avituallamiento.

Avituallamiento del cruce de la cárcel
        04:30 – Km 34. Cruce de Ontinar, con avituallamiento líquido caliente. Nos sellan la credencial y seguimos ruta con un giro brusco hacia el E, para dar otro más aún y volver a tomar dirección N. El trote se hace cada vez menos frecuente en favor del andar. La noche todavía es joven.

          06:00 – Km 42,5. Cruce de la cárcel. Avituallamiento de líquidos y algún sólido. Seguimos con Susana, pero no solos desde hace ya algún tiempo, que unos dolores de viejas lesiones se incorporan al camino. Dolores que poco a poco se van despertando, pero que al ver ellos el autobús junto al avituallamiento lo hacen del todo, preguntando que si pueden subir a bordo. Tras una pequeña negociación, salen ganando, y el pack indivisible sube al rodante. Bueno, pues a lo tonto, ha sido un maratón en 6 horas. Fue bonito mientras duró, pero ahora, con el santo para uno solo, a ver qué pasa. Y lo que pasa es que nos obligamos a trotar, que para eso hemos venido, y lo cierto es que nos sentimos cómodos, más que cuando algún breve tramo lo hacemos andando, que poco apetece, pues la noche está fresca. El canal de la Violada nos acompaña un buen tramo del recorrido. Seguimos hasta las proximidades de San Jorge, poblado de colonización perteneciente al municipio de Almudévar, hacia donde nos dirigimos, viendo cómo las siluetas de las montañas que cierran el arco norte de Huesca, comienzan a desperezarse, queriendo acudir a esta cita.

Avituallamiento previo a Almudévar
            06:45 – Km 48,5. Bajo autovía. Avituallamiento de líquidos calientes, que bien sientan. Aquí nos juntamos con la madre de Susana, que va andando, pero nosotros a lo nuestro, que es acompañar hasta Almudévar al sol que de su cuna sale haciéndose mayor poco a poco para ir alumbrando y calentando. Comenzamos a cambiar las buenas noches con los buenos días, deseos que lanzamos a los andarines que vamos pasando continuamente, pero de corredores ni rastro. Seguiremos yendo los últimos? Curiosidad nada más.



Junto a las brasas
            07:55 – Km 56,5. Almudévar, de antigua fundación, y cuyo topónimo en árabe significa “ciudad en redondo”. Accedemos a ella a través de dos elementos, uno vertical y otro horizontal, toda una simbología. El vertical es un peirón, y el horizontal el canal de Monegros. Tras de ellos, tras ese cruce, la zona baja de este viejo enclave, una zona baja desierta, con unas calles recién puestas, que nos acogen con una cierta indiferencia, pero que nos llevan a este otro gran hito de la jornada, su campo de fútbol, también comienzo y final de otros recorridos. Igual que en Zuera, está la mochila 1 a disposición del que la haya dejado en Zaragoza. Lugar éste más propio para estar un buen rato recomponiéndose los pies y las garras, además de acallar el gastro con un buen bocata de panceta y buen trago de vino. Es lo que hace el personal alrededor de las brasas. Como no nos hace esa opción, repetimos de trenza. Y sin pegar el culo a asiento alguno, seguimos la marcha, tras el cuarto de hora que estamos aquí. Dejamos la banda del verde campo y continuamos callejeando, para pasar por el cementerio y meternos ya en la cabañera real, que discurre entre fosforitos campos de ya no tan incipiente cereal, y de abundantes matas de generoso tomillo, que revientan de aroma el ambiente con su floración recién salida a este mundo. El lejano cielo se pierde en el horizonte, albergando caprichosas formas de nubes. Ya queda menos, resistir es vencer.



Paisaje que nos acompaña
            09:00 – Km 63. Cabañera Real. Un poco antes de dejarla y meternos en sendero, hay otro avituallamiento, en el que te vuelven a sellar la credencial, y te ofrecen líquidos, que no vienen mal. Llegamos ya a ese tramo de sendero roto, sendero en terreno erosionado y por el que hay que ir sorteando las piedras para no tropezar ni clavarte alguna, pero que siempre es preferible a la tediosa pista. Bueno, en tantos kilómetros, tiene que haber de todo. Ya nos vamos asomando a la Hoya de Huesca, la que vamos a conquistar, siempre con la ayuda del patrón. Tanto discurrir por terreno duro, se hace de rogar un tramo que recordamos entre vegetación, lo que le confiere un lecho suave. Pues no, no lo encontramos. El tramo sí, pero el lecho suave no. Estaría, sí, al paso del ganado, pero se ha secado y al solidificarse se torna incómodo de atravesar. ¿Serán excusas? En fin, seguimos. Huerta solar a la vista, y esa apisonadora que como premio a su jubilación la han subido a un pedestal en donde puede contemplar sus antiguos fueros carreteros. En seguida ya llegamos al penúltimo avituallamiento en ruta.

           09:50 – Km 69. Apisonadora Roldán, donde nos ofrecen líquidos y fruta. Atravesamos la autovía por debajo y nos incorporamos a una pista que discurre entre carrascas, con un arranque de un desnivel elegante, que nos hace descabalgar del corcel del santo patrón y hacerlo andando, aunque a buen ritmo. Pasada ya esta pechugada, volvemos a cabalgar hasta el próximo avituallamiento, que está en una rotonda.

Venga, que ya estamos
              10:15 – Km 73. Cruce Universidad. Aquí estamos, para tomar algo más de líquido y continuar, que ya queda poco, muy poco. Tanto es así, que con el objetivo del cerro de San Jorge a la vista, se divisa nuestro destino. Un destino a vueltas entre historias, leyendas y batallas, como la de Alcoraz, mantenida por Sancho Ramírez, que asedió la musulmana ciudad desde el castillo de Montearagón, y que murió en la refriega, agonizando con el siglo XI. Le sustituyó su hijo Pedro I, quien tuvo que vérselas con los refuerzos islamistas de la Taifa de Saraqusta. La oportuna aparición de San Jorge supuso el desempate a favor de los cristianos, lo que le valió el patronazgo sobre este territorio y sobre este pueblo. También nosotros tomamos Huesca, a través de la zona urbana, que se nos hace larga, hay que confesarlo. Y por fin, esquina del hospital para entrar en ese pinar que alberga la gran fiesta de Huesca, y que siguiendo las indicaciones no vemos que nos suba hasta la ermita, como otros años, haciéndolo directamente a la llegada.

            10:40 – Km 75. Pabellón Huesca. Pues sí, parece mentira, pero sí, ya hemos llegado hasta aquí, donde nos encontramos con Jesús, que al haber salido a las diez lleva ya un buen rato. Con los huesos y las articulaciones completamente acartonados, llegamos como podemos hasta las duchas, donde nos reconciliamos con todos ellos. Despedimos a nuestras compañeras de viaje, unas zapas que lo han dado todo por nosotros, peleando en cien batallas.


Plantada del cerezo
            Al mediodía se procede al ritual de todos los años, y al que ningún otro anterior hemos llegado a tiempo, porque era justo cuando llegábamos al pabellón. Pero en esta ocasión no nos perdemos, y es la plantada de un árbol en el cerro. JM Gallego, acompañado por autoridades locales, y jardineros de la segunda capital del reino, dejan constancia de esta XIV edición plantando un cerezo ornamental. Y símbolo tras símbolo, se sube a la ermita a ponerle el pañuelo al santo, algo a lo que ya no nos apuntamos.

Rico, rico...
            Como hay que estar pendiente del bus para el regreso a Zaragoza, somos de los primeros en entrar a comer. A las doce y media entramos al pabellón a dar buena cuenta de la ensalada y de la paella, que hay que ver cómo sienta. Justo cuando anuncian la llamada al bus, llegan los andarines del CA Jaca, que aún nos da tiempo a saludar y a hacernos alguna foto con ellos. Y poco más, gran sobada de regreso de nuevo a orillas del Ebro, a donde llegamos antes de las tres de la tarde.

            Pues esto es lo que ha dado de sí esta nueva Jorgeada, ya de por sí dura, aderezada por el gusto de trotar, y que lo hemos conseguido en la mayoría del recorrido. Son 75 km, que aunque apenas exentos de desnivel, sí que tiene alguna rampeta desafiante. Bien se vale que hemos ido de la mano del patrón, que ha aguantado hasta aquí, trayendo a raya punzada tras punzada a ese dragón que a cada paso acechaba en las tinieblas de la noche. Como aquellos viejos conquistadores, nos sentimos satisfechos, muy satisfechos, y seguiremos diseñando conquistas y dando más batallas.




El reportaje de fotos, en: https://picasaweb.google.com/chematapia/XIVJorgeada