lunes, 27 de abril de 2015

... y San Jorge venció al Dragón

CARRERAS MONTAÑA
XIV Jorgeada
Zaragoza - Huesca
Jueves, 23 de abril de 2015


            Os Andarines d’Aragón, club de demostrada solvencia en la organización de este tipo de complejos eventos, convoca para este año la decimocuarta edición de la Jorgeada, esa caminata que une la primera con la segunda capitales de Aragón, a lo largo de la noche que pare el día de nuestro patrón San Jorge. Varias son las distancias ofrecidas, pero la prueba reina es la de 75 kilómetros a través de los que el dragón, oculto en las sombras de la noche, acecha con su invisible traje de cansancio, sueño, a veces soledad, minando las expectativas del participante, que cabalgando con un San Jorge en su corcel trata de contrarrestar con su paciencia, tenacidad y resistencia.



            Una larga ruta ésta que ya hemos probado en tres ocasiones, rondando las catorce horas de implacable lucha contra nuestro dragón particular. En esta ocasión, hemos subido un poco el listón, apuntándonos a la modalidad de correr. Pues esa es la idea, la de hacer Ca-Co todo lo que se pueda… y un poco más. Para ello, acudimos a la plaza del Pilar sin mucho convencimiento ni entrenamiento, todo hay que decirlo, pero con un impulso decidido.

Risa floja
          Nueve de la noche. De una cálida noche que no disimula sus intenciones. Los cielos se van cargando, y las nubes no resistirán mucho más. Unas torres del Pilar se ufanan en duplicarse en un Ebro sereno, tranquilo, calmo, que da nombre a toda una península, y que infunde esos valores de los que vamos a tirar a lo largo de esta noche y buena parte de la mañana conforme nos vayamos alejando de él. Mucha gente por la calle, gente ajena a lo que nos va a ocupar durante las próximas horas.

Al abrigo de los porches
            Junto a los porches del ayuntamiento ya está montado el escenario con sus protagonistas, José María Gallego, presidente del club organizador, Luis Masgrau, presidente de la FAM, y Marta Alejandre, elegida este año Jorgeador de esta edición. Entre unos y otros hacen entrega de los trofeos de la temporada pasada de las distintas pruebas del Calendario de Andadas Populares de Aragón. Ceremonia pasada por agua en sus últimos compases, y terminada de amenizar, en el interior de los porches, por el grupo Gaiters de Morropreto. Nos juntamos con Jesús, del CA Jaca, que ha decidido salir en esta primera hornada.



Salida de andarines
            Diez de la noche, con el grifo de las pluviales sin terminar de cerrar. Se da la salida a los casi doscientos participantes de este año, y la mojada plaza se vuelve a quedar desierta. Son varias las vueltas que nos damos por el centro, hasta que regresamos de nuevo a eso de las once y media, cuando comienzan a llegar los corredores en busca de sus credenciales. En torno a una cincuentena nos damos cita en la línea de salida, donde nos aliamos con Susana con la sana intención de ir regulando lo suficiente como para llegar… y lo más enteros posibles.



La bendición del santo
            Alea Jacta est. Doce de la noche. Últimas indicaciones de José María Gallego, il capo de todo este tinglado, y comenzamos el día del patrón trotando por un Puente de Piedra que se remanga para dejar pasar al padre Ebro por entre sus piernas, y que no sabemos qué pensará al vernos. El itinerario urbano discurre por Sobrarbe, San Juan de la Peña, Camino de los Molinos, y antes de entrar en el barrio de San Gregorio, tomamos un tramo del Anillo Verde de Zaragoza, que elude el hospital Royo Villanova, que altivo nos mira, para retomar el camino de San Juan de Mozarrifar. Con Susana nos quedamos cerrando la carrera, pero no nos importa, la noche va a ser larga. De momento, escoltados por la local.

Salida de corredores
          00:50 - Km 8. San Juan de Mozarrifar. Primer avituallamiento, sólido para andarines, líquido para nosotros. Llevamos ritmo cansino, pero constante. Seguimos por asfalto, dejando ya el término de Zaragoza.

            01:40 – Km 14,3. Villanueva de Gállego, a donde llegamos tras pasar por su Barrio del Comercio. Junto a la estación de FFCC reponemos fuerzas con un buen vaso de chocolate con bizcochos. La noche sigue serena… nosotros también. Algún tramo más de tierra se ha ganado a la carretera. Ante el asombro del de la garita, pasamos por delante de la entrada de Las Lomas de Gállego, y al poco comenzamos a alcanzar a los andarines de cola. Entre unos y otros, llegamos al siguiente hito.



          03:15 – Km 27. Zuera. Largo recorrido urbano para alcanzar el pabellón polideportivo, en cuyo interior te encuentras un buen despliegue de avituallamiento de sólidos y líquidos, pero lo que más llama la atención es la cantidad de gente que hay sentada en las sillas y tirada por los suelos, descalzos, mirándose los pies… en fin. Al ser punto no sólo de paso sino de partida y llegada, no sabes las intenciones de cada uno de los que están por aquí, perdiendo, además, la referencia del puesto en el que vas. Diez minuticos con este tejemaneje y meneando un poco el bigote y de nuevo al turrón. La salida de aquí es la esperada, los años anteriores ha sido igual, frío, casi de tiritona, así que a tomar de nuevo el trote trotón para coger ritmo. Otro nuevo tramo de tierra para llegar al siguiente avituallamiento.

Avituallamiento del cruce de la cárcel
        04:30 – Km 34. Cruce de Ontinar, con avituallamiento líquido caliente. Nos sellan la credencial y seguimos ruta con un giro brusco hacia el E, para dar otro más aún y volver a tomar dirección N. El trote se hace cada vez menos frecuente en favor del andar. La noche todavía es joven.

          06:00 – Km 42,5. Cruce de la cárcel. Avituallamiento de líquidos y algún sólido. Seguimos con Susana, pero no solos desde hace ya algún tiempo, que unos dolores de viejas lesiones se incorporan al camino. Dolores que poco a poco se van despertando, pero que al ver ellos el autobús junto al avituallamiento lo hacen del todo, preguntando que si pueden subir a bordo. Tras una pequeña negociación, salen ganando, y el pack indivisible sube al rodante. Bueno, pues a lo tonto, ha sido un maratón en 6 horas. Fue bonito mientras duró, pero ahora, con el santo para uno solo, a ver qué pasa. Y lo que pasa es que nos obligamos a trotar, que para eso hemos venido, y lo cierto es que nos sentimos cómodos, más que cuando algún breve tramo lo hacemos andando, que poco apetece, pues la noche está fresca. El canal de la Violada nos acompaña un buen tramo del recorrido. Seguimos hasta las proximidades de San Jorge, poblado de colonización perteneciente al municipio de Almudévar, hacia donde nos dirigimos, viendo cómo las siluetas de las montañas que cierran el arco norte de Huesca, comienzan a desperezarse, queriendo acudir a esta cita.

Avituallamiento previo a Almudévar
            06:45 – Km 48,5. Bajo autovía. Avituallamiento de líquidos calientes, que bien sientan. Aquí nos juntamos con la madre de Susana, que va andando, pero nosotros a lo nuestro, que es acompañar hasta Almudévar al sol que de su cuna sale haciéndose mayor poco a poco para ir alumbrando y calentando. Comenzamos a cambiar las buenas noches con los buenos días, deseos que lanzamos a los andarines que vamos pasando continuamente, pero de corredores ni rastro. Seguiremos yendo los últimos? Curiosidad nada más.



Junto a las brasas
            07:55 – Km 56,5. Almudévar, de antigua fundación, y cuyo topónimo en árabe significa “ciudad en redondo”. Accedemos a ella a través de dos elementos, uno vertical y otro horizontal, toda una simbología. El vertical es un peirón, y el horizontal el canal de Monegros. Tras de ellos, tras ese cruce, la zona baja de este viejo enclave, una zona baja desierta, con unas calles recién puestas, que nos acogen con una cierta indiferencia, pero que nos llevan a este otro gran hito de la jornada, su campo de fútbol, también comienzo y final de otros recorridos. Igual que en Zuera, está la mochila 1 a disposición del que la haya dejado en Zaragoza. Lugar éste más propio para estar un buen rato recomponiéndose los pies y las garras, además de acallar el gastro con un buen bocata de panceta y buen trago de vino. Es lo que hace el personal alrededor de las brasas. Como no nos hace esa opción, repetimos de trenza. Y sin pegar el culo a asiento alguno, seguimos la marcha, tras el cuarto de hora que estamos aquí. Dejamos la banda del verde campo y continuamos callejeando, para pasar por el cementerio y meternos ya en la cabañera real, que discurre entre fosforitos campos de ya no tan incipiente cereal, y de abundantes matas de generoso tomillo, que revientan de aroma el ambiente con su floración recién salida a este mundo. El lejano cielo se pierde en el horizonte, albergando caprichosas formas de nubes. Ya queda menos, resistir es vencer.



Paisaje que nos acompaña
            09:00 – Km 63. Cabañera Real. Un poco antes de dejarla y meternos en sendero, hay otro avituallamiento, en el que te vuelven a sellar la credencial, y te ofrecen líquidos, que no vienen mal. Llegamos ya a ese tramo de sendero roto, sendero en terreno erosionado y por el que hay que ir sorteando las piedras para no tropezar ni clavarte alguna, pero que siempre es preferible a la tediosa pista. Bueno, en tantos kilómetros, tiene que haber de todo. Ya nos vamos asomando a la Hoya de Huesca, la que vamos a conquistar, siempre con la ayuda del patrón. Tanto discurrir por terreno duro, se hace de rogar un tramo que recordamos entre vegetación, lo que le confiere un lecho suave. Pues no, no lo encontramos. El tramo sí, pero el lecho suave no. Estaría, sí, al paso del ganado, pero se ha secado y al solidificarse se torna incómodo de atravesar. ¿Serán excusas? En fin, seguimos. Huerta solar a la vista, y esa apisonadora que como premio a su jubilación la han subido a un pedestal en donde puede contemplar sus antiguos fueros carreteros. En seguida ya llegamos al penúltimo avituallamiento en ruta.

           09:50 – Km 69. Apisonadora Roldán, donde nos ofrecen líquidos y fruta. Atravesamos la autovía por debajo y nos incorporamos a una pista que discurre entre carrascas, con un arranque de un desnivel elegante, que nos hace descabalgar del corcel del santo patrón y hacerlo andando, aunque a buen ritmo. Pasada ya esta pechugada, volvemos a cabalgar hasta el próximo avituallamiento, que está en una rotonda.

Venga, que ya estamos
              10:15 – Km 73. Cruce Universidad. Aquí estamos, para tomar algo más de líquido y continuar, que ya queda poco, muy poco. Tanto es así, que con el objetivo del cerro de San Jorge a la vista, se divisa nuestro destino. Un destino a vueltas entre historias, leyendas y batallas, como la de Alcoraz, mantenida por Sancho Ramírez, que asedió la musulmana ciudad desde el castillo de Montearagón, y que murió en la refriega, agonizando con el siglo XI. Le sustituyó su hijo Pedro I, quien tuvo que vérselas con los refuerzos islamistas de la Taifa de Saraqusta. La oportuna aparición de San Jorge supuso el desempate a favor de los cristianos, lo que le valió el patronazgo sobre este territorio y sobre este pueblo. También nosotros tomamos Huesca, a través de la zona urbana, que se nos hace larga, hay que confesarlo. Y por fin, esquina del hospital para entrar en ese pinar que alberga la gran fiesta de Huesca, y que siguiendo las indicaciones no vemos que nos suba hasta la ermita, como otros años, haciéndolo directamente a la llegada.

            10:40 – Km 75. Pabellón Huesca. Pues sí, parece mentira, pero sí, ya hemos llegado hasta aquí, donde nos encontramos con Jesús, que al haber salido a las diez lleva ya un buen rato. Con los huesos y las articulaciones completamente acartonados, llegamos como podemos hasta las duchas, donde nos reconciliamos con todos ellos. Despedimos a nuestras compañeras de viaje, unas zapas que lo han dado todo por nosotros, peleando en cien batallas.


Plantada del cerezo
            Al mediodía se procede al ritual de todos los años, y al que ningún otro anterior hemos llegado a tiempo, porque era justo cuando llegábamos al pabellón. Pero en esta ocasión no nos perdemos, y es la plantada de un árbol en el cerro. JM Gallego, acompañado por autoridades locales, y jardineros de la segunda capital del reino, dejan constancia de esta XIV edición plantando un cerezo ornamental. Y símbolo tras símbolo, se sube a la ermita a ponerle el pañuelo al santo, algo a lo que ya no nos apuntamos.

Rico, rico...
            Como hay que estar pendiente del bus para el regreso a Zaragoza, somos de los primeros en entrar a comer. A las doce y media entramos al pabellón a dar buena cuenta de la ensalada y de la paella, que hay que ver cómo sienta. Justo cuando anuncian la llamada al bus, llegan los andarines del CA Jaca, que aún nos da tiempo a saludar y a hacernos alguna foto con ellos. Y poco más, gran sobada de regreso de nuevo a orillas del Ebro, a donde llegamos antes de las tres de la tarde.

            Pues esto es lo que ha dado de sí esta nueva Jorgeada, ya de por sí dura, aderezada por el gusto de trotar, y que lo hemos conseguido en la mayoría del recorrido. Son 75 km, que aunque apenas exentos de desnivel, sí que tiene alguna rampeta desafiante. Bien se vale que hemos ido de la mano del patrón, que ha aguantado hasta aquí, trayendo a raya punzada tras punzada a ese dragón que a cada paso acechaba en las tinieblas de la noche. Como aquellos viejos conquistadores, nos sentimos satisfechos, muy satisfechos, y seguiremos diseñando conquistas y dando más batallas.




El reportaje de fotos, en: https://picasaweb.google.com/chematapia/XIVJorgeada

martes, 21 de abril de 2015

La Gabardiella

IXOS MONS
La Gabardiella (1.696 m)
Domingo, 19 de abril de 2015



            De largos y bellos cabellos dorados al sol de estas montañas, había una de ellas, que enamoraba a todo el que por allí se acercaba. Esos cabellos, convertidos hoy en extraño magnetismo nos atraen hasta su presencia. La llamada de una fémina siempre despierta curiosidad. Enclavada en un lugar de vastos paisajes, de montes hace décadas deshumanizados, cuya fuerza se guardan para sí, vamos a visitar a esta mujer de sonoro y redondo nombre que encajamos el mes pasado en el calendario de Montaña de Mayencos, que no se pudo hacer, y que no nos hemos querido perder. Humilde, callada, de poca altura, pero indispensable, como todas. Hoy vamos a La Gabardiella.


            Con Sara, Marisa, Javier, Paco y Antonio, sin olvidarnos de Chiqui, partimos del puente de Lúsera, hasta el que hemos llegado desde la boca sur del túnel de La Manzanera, en la vieja carretera del puerto de Monrepós, y pasando por Belsué, una de las pocas poblaciones aún escasamente habitadas de la redolada. La idea es hacer cumbre y volver por la circular de Cienfuens. Y es lo que hacemos.

Restos de la granizada de la víspera
            Comenzamos por bosque de pino y boj, a cuyos pies se van manteniendo restos del granizo que azotó estos montes ayer por la tarde. Cuanto más altos, más cubierto el suelo está. En hora y cuarto, muy próximos ya al collado, en previsión de que azote más el viento, hacemos parada y fonda, para proseguir seguidamente. Finalmente llegamos a ese collado, que nos da vista a la cuenca del Guatizalema, que va presuroso a embalsar sus aguas a Vadiello. Fragineto, Montidinera, Borón, todos quieren asomarse a él. También nosotros, sin conseguirlo a pesar de ver un poco de esa lámina de agua.

La primavera va empujando al invierno
            Por este punto se pasa para hacer la circular, pero no le vamos a hacer un feo, y la hacemos esperar para visitar la cumbre de esta arista. Es algo que hacemos en poco más de media hora. Una breve estancia para mostrarle nuestros respetos y contemplar esa cuenca de Nocito, a los pies del Tozal de Guara, y de regreso hasta el collado, para proseguir con la vuelta por esa circular que nos va a llevar al acantilado de Cienfuens, que pronto se va ya dejando ver, y que luego es el monte que rodeamos el que nos lo impide. Bajada a Las Paúles, unos puertos con las solanas hacia el Salto de Roldán, y los pacos hacia la cuenca de Belsué, que es hacia donde nos dirigimos. De momento, otra parada y fonda junto a lo muy poco que queda en pie de unas viejas parideras.



Un alto en el camino
            Puertos otrora humanizados, ramoneados, pastados, y que hoy son lenta y tristemente fagocitados por los erizones. El medio toma lo que es suyo, pero las tradicionales labores pastoriles también lo fueron. Con el pico del Águila enfrente, vamos bajando poco a poco, hasta que el camino se hace sendero y la suavidad pendiente. Entramos en el barranco de Las Paúles, que en un cuarto de hora de ojos cerrados de bosque nos abre sus párpados para mostrarnos ya esos acantilados que inhiestos se yerguen sobre el escuálido lecho del Flumen, en un embalse que comparte el nombre de Cienfuens, y que fue construido para mayor aprovechamiento del de Belsué, justo encima de él, y que una vez hecho se les descubrió a sus hacedores que tenía filtraciones… y fíjese Vd., había que hacer otro.



Bajando del puerto de Las Paúles
            Que me  pierdo. Estábamos con las paredes, con esas impresionantes paredes que dejan con la boca abierta, y que esta circular te muestra en todo su esplendor. Por debajo de ellas, muchos son los pequeños senderos que acceden a la base de esas vías de escalada, y que parten todos de ese camino que bordea el embalse por esa otra orilla. Vamos llegando ya a la presa del embalse de Belsué, y vemos justo debajo las ruinas de lo que suponemos fue un pueblo abandonado, otra muestra más del fatídico binomio abandono-pantano. Pero no, resultan ser las ruinas de las casas y barracones empleados durante la construcción de ambos embalses.



            Y en menos de media hora llegamos ya al puente de Lúsera, de donde arrancamos hace 6h 40’, de las que 4h 40’ han sido en movimiento, para recorrer los 17,4 km, con 1.180 m de D+ y los mismos de descenso. El regreso a Jaca lo hacemos por Nocito y la Guarguera, y lo aprovechamos para entrar a ver el dolmen de Ibirque. Una mayenca jornada con suave y agradable ascenso a los cabellos de esta bella mujer y sorprendente retorno por unos acantilados que rompen el paisaje.  Pa’ repetir, vamos.

  






El Bosque del Señor

IXOS MONS
GR 15 Broto Fanlo
Sábado, 18 de abril de 2015


            La mañana aún en el útero materno, a punto ya de romper aguas. Un incesante goteo de amantes de lo por andar se van agolpando en las inmediaciones del Príncipe Felipe, inmerso en plenas celebraciones de sus Bodas de Plata. Satisfecho. El bus fiel a la cita con Os Andarines d’Aragón, que han tenido que restringir sus medidas debido al destino de hoy. Un destino enmarcado en ese programa de “Aragón a pie por GR” de la FAM, que pretende motivar a los clubes para que incluyan en sus calendarios de salidas alguna que discurra por esos senderos rojiblancos para promocionar el que los andarines nos acerquemos a ellos, para gustar de sus innumerables ventajas, para subir por ellos, para bajar por ellos, para serpentear por ellos… para vivir con ellos, y con más razón por los que se están convirtiendo en Senderos Turísticos de Aragón.

Arranque del sendero,
en las proximidades de Broto
            En esta ocasión, hemos acompañado a un grupo de socios y simpatizantes de este club de referencia en Aragón, para recorrer esta emblemática etapa del GR 15, que discurre por el corazón del Sobrarbe, entre Broto, población que da nombre a uno de sus dos principales valles, y Fanlo, cabecera de Ballivió, cuyo término vierte a ambos, al citado y al del Cinca. Faldeamos la Punta Trallata o Pueyo Ballarín, por uno de los bosques más espectaculares de España, cuyo cromatismo en otoño cautiva al caminante. Como en una orquesta, en la que cada instrumento entra con precisión a su debido tiempo, también aquí, la biodiversidad juega con sus tiempos para crear una bella sinfonía de luces, colores y sombras, cuya alma se dilata hasta fundirse con la del visitante. El camino nos espera. Vamos.

Dejamos Buesa
            Apurando algún bocata para llegar a las nueve y media antes que el reloj, finalmente lo conseguimos, y arrancamos. El tramo hasta Buesa, unos 2 km, se hace por sendero de ganado más transitado. Llegamos a la parte alta del pueblo, que nos recibe calmo, en silencio, algo a lo que procuramos corresponder. Un barranco parte en dos esta pequeña población que lucha por sobrevivir, a caballo entre viejos y modernos usos. Salimos por el barrio de la iglesia, que reza a San Juan Bautista. Nos adentramos de nuevo en el bosque, que paciente espera la llegada de la primavera, con su oleada de vida.



Senderos mágicos
            En un continuo sube y baja vamos ahondando en las cicatrices de este monte para ir salvando las barranqueras que por ellas discurren. Al mediodía llegamos a San Esteban, un pequeño despoblado que aún se lame las heridas que dejaron las gentes que marcharon. Estamos, aproximadamente, a mitad de recorrido, y es el momento central del capítulo con el que Chino-chano comenzó una temporada en enero del año pasado. Breve visita por los recuerdos, por el alma ya marchita de este lugar, y seguimos, para pasar al cabo de media hora por otras viejas bordas.



Viejos seres
            Un perrete nos acompaña desde Buesa, donde ha cambiado sus ovejas por nosotros, que nos viene pastoreando todo el camino. Estamos en el llamado Bosque del Señor, y señores son alguno de los ejemplares de viejos seres que con forma de árbol habitan desde hace centurias por estos lares. Si hablaran… aunque seguro que lo hacen y nos faltan instrumentos para saberlo. En poco está ya la llegada a la Pardina Ballarín, donde comienzan ya a perder la paciencia esas nubes que cargadas tienen ya ganas de refrescar el ambiente, que acallan a las primeras voces gástricas, que comienzan ya a surgir. Es preferible esperar a comer ante la amenaza de lluvia. No obstante, la cabeza del grupo espera a estar todos juntos.

San Esteban
            Mientras, hay dos que nos adelantamos, quizá para deleitarnos en solitario, quizá para apresurarnos, quizá para no echarle pulso alguno a los incontenibles. Pero no escapamos al control del perrete, que al rato nos alcanza, porque sabía que alguien faltaba. Hecho el recuento, vuelve atrás. Bajada al fondo del barranco para cruzar el Chate, y subida impenitente hasta que el agotado sendero no puede más y sin alcanzar el pueblo, va y nos deja en la carretera, obligándonos a hacer sobre asfalto los últimos setecientos metros. Las últimas lazadas de bosque nos han protegido de un fino granizo que ha hecho su aparición, y que se porta en este último tramo más expuesto.



            Las tres menos cuarto son cuando llegamos a Fanlo, capital de Ballivió, que también nos recibe callado, pero lo suficientemente despejado para permitirnos la vista sobre Sestrales y Peña Montañesa. Estamos en la cabecera de este valle de Vio, que vierte ya al Cinca, la otra gran arteria del viejo condado del Sobrarbe. En total han sido 18,2 km  de auténtico placer por esta etapa del GR 15, convertido en Sendero Turístico de Aragón, que nos ha costado recorrerla 5h 15’, de tiempo total, con 4h 30’ en movimiento. Todo ello para ascender 1.570 m+ y descender 1.120 m+



  

martes, 14 de abril de 2015

Curso de Iniciación Escalada en Roca

ESCALADA
Curso Iniciación Escalada en Roca 
Escarrilla (Huesca)
Domingo, 12 de abril de 2015


            Retomamos la programación del Calendario de Montaña del CP Mayencos, y hoy nos toca subirnos por las paredes. Sí, literal. Hoy tenemos el Curso de Iniciación de Escalada en Roca, que realizamos con la asistencia técnica de Fernando Garrido, de Aragón Aventura. Todo un lujo. Con Sara, Javier y José Mari, nos vamos a la escuela de Escarrilla. Vamos.

Comprobando anclajes y seguros
            A punto hemos estado de no haber escrito nada de esto, porque el sábado por la tarde, la víspera, cayó un tormentón elegante en Jaca, lo que hacía presagiar que las paredes chorrearían agua, pero como dice el sabio, el futuro es de los osados, de modo que mejor ir y verlo. Y es lo que hacemos. La mañana está radiante, y se une a la cita. Ya a pie de pared, comprobamos que está en perfectas condiciones. Una pared que mira a la cuenca de Panticosa. La Cochata, Tarmañones y La Telera se aúpan para beber de nuestras aguas. Encantados todos del entorno. Ahora, a trabajar.

En plena acción
            Pertrechados de todos los avíos necesarios, y alguno más, para estas lides, nos dirigimos los cinco a la pared. Una vez organizado el material, Fernando nos refresca las utilidades de todo el aparataje y la evolución que está llevando en ligereza, robustez y eficacia, todo en aras de la seguridad. Nos situamos a pie de un par de vías cuyos destinos discurren en paralelo. Hablamos de la llamada escalada deportiva, que gracias a la equipación de las mismas, se ha ganado muchísimo en superar dificultades que era impensable hace unas décadas. Lo máximo que había era el 6º+, llegando ahora hasta el 9a+, y seguro que ya se ha ampliado mientras esto escribimos.

En la Vía Cordata
            Pero bueno, nosotros a lo nuestro, que es no pasar hoy del III, III+, que para chicos, ya vale… Bueno, pues es Fernando el que inicialmente abre las dos vías, y nosotros por parejas las vamos haciendo, probando finalmente también a abrirlas. Y no sólo probando, sino consiguiéndolo. El sol, al que casi se le apoderan las nubes de evolución, nos acompaña a echar un bocado, que nos sirve para coger fuerzas y subir “en ensamble” una Vía Cordata, que es lo mismo que las anteriores, pero con mosquetones fijos en los anclajes, lo que te permite ya ir subiendo todos de la misma cordada al mismo tiempo, estando pendiente de que la cuerda mantenga una cierta tirantez.

Sara rapelando
            Esto nos lleva al tinglado de rápel, por el que vamos pasando todos, al menos dos veces, para bajarlo con el ocho, cada vez menos utilizado, en detrimento de la cesta, con más prestaciones. Primero a una sola cuerda, asegurados por Fernando, y luego con las dos, autoasegurados con el machard. El tiempo no da para mucho más. El poco que nos queda lo empleamos en ver las tres grandes familias de piezas de metal para anclarse en la roca en el caso de la escalada de largos que esté sin equipar. Se trata de los empotradores o fisureros, los friends, y los clavos clásicos.

            Y con esto y un muy buen sabor de boca dejamos este lugar con ganas de volver. Gracias, Fernando. Gracias a todos.




Las fotos, en: https://picasaweb.google.com/chematapia/CursoIniciacionEscaladaEnRocaEscarrilla

domingo, 12 de abril de 2015

De CaCo por La Solana 30

ENTRENOS
La Solana 30
Sábado, 11 de abril de 2015



            Seguimos pateando estas tierras. Hoy toca recorrer La Solana 30, a ver si ya se puede pasar más allá del Lubierre. Con un nutrido grupo de Andarines del Club Atletismo Jaca, vamos a hacer este trayecto para ir viendo ya sobre el terreno cómo están los caminos para esa prueba, segunda edición ya, que el último día de mayo vamos a ofertar a todos los andarines de Aragón y resto del universo mundial. Son siete los pueblos del municipio de Jaca por los que pasa esta distancia de 30 km, dando ocasión al caminante para degustar a su paso de estos paisajes más amables que los de la alta montaña, por lugares humanizados, y que no han dejado de estarlo desde hace centurias, como lo demuestran sus iglesias medievales, alrededor de las cuales se fue asentando la población.



Por los glacis de la Ciudadela
            Con Toñín, Isabel, Julián, Pilar, Jesús, Carmen, Santi, Sile y Maxi, salimos de la plaza de la catedral, aspacico y callandico, como dice la jotica, para enfilar ya los glacis y el Rompeolas. Con Jesús vamos haciendo CaCo, yendo y viniendo, pastoreando el ganado, lo que nos regala algún kilometrico más. Camino de Mocorones, cementerio y camino de Santiago. Botiguera, con su puente colgante y de lleno al barranco de Castelillo, con tránsito ya mucho más seco que la última vez que pasamos por aquí. La mañana también se asoma por La Solana, y quiere darse su paseo. Ningún inconveniente, encantados de que nos acompañe.



Ya es primavera en La Solana
            Dirección Jaca, para subir hacia Banaguás, que nos recibe con poca bulla. Trago y al tajo. El sendero hasta el barranco, delicioso. Una vez pasado, se van bordeando campos de un verde fosforito, que te van llevando hasta Abay, segundo pueblo de la mañana. El mismo sencillo ritual, trago y a seguir camino. Por ancha pista hasta el Lubierre, que ya se le han bajado los humos y se han quedado al descubierto las piedras que las brigadas municipales pusieron el año pasado para su vado. No todas están en su sitio, procuramos apañarlas un poco, sin conseguirlo del todo. Río arriba, por su mismo lecho a tramos, y otros por caminos de soto, llegamos a cruzarlo otras dos veces. Novés nos espera.



Camino de Abay
          Y a ello vamos. Novés primero, y ya con Ana y Luz, la emprendemos hacia Araguás del Solano, por esa carretera que se agarra. No en vano es el lugar más alto del recorrido. Un recorrido que va ya estrujando algún digestivo, que implora parada y fonda, que hacemos frente a la casa de otro correcaminos, Javier, que nos ofrece cerveza, porrón y fregona. Como somos educados, no le tomamos todo… lo último, ya si eso, otro rato. Palabra.


Subida a Caniás
            Senderos otrora más transitados nos bajan a la carretera, que en unas decenas de metros abandonamos para ir de nuevo en busca del río a la altura del Molino de Araguás. Soto ribereño hasta cruzarlo por el puente de ojos, que si no se llama así, a partir de ahora, sí. La subida a Caniás vuelve a darle otro color a este último tramo grisáceo de río. Es de los corros bonitos de todo el recorrido, pero eso ahí se queda, que nosotros seguimos. Salimos a la carretera otro puñao de metros, para meternos a la izquierda por camino señalizado, que nos lleva a cruzar de nuevo el barranco de Castelillo, por donde se mete el trayecto de 40 km, pero eso será ya otro día. Nosotros seguimos dirección a Guasillo, a donde llegamos ya fartos de calor.



Por la senda de los Indios
            Buen chapuzón d’aigua en la fuente, junto a la incorporación del de 40, y a por el último pueblo, Asieso, que lo dejamos atrás para bajar por la senda de los Indios, hasta el pie del cerro de San Miguel, por una de cuyas escorrentías vagamos hasta el puente. A continuación, diagonal hasta el Rompeolas, vuelta a la Ciudadela y término en la misma plaza de la catedral que nos vio salir hace menos de seis horas.

            Todo mu bueno y mu abundante… la kilometrada, decimos. La mañana se ha portado. La compañía también. Los caminos, salvo excepciones puntuales, están absolutamente aptos para el consumo. ¿Qué más se puede pedir? Así que todos mu contentos, especialmente los neófitos en esta distancia, a los que hay que hacerles la ola. Claro, hay que celebrarlo, y lo hacemos. Doce cañas pagan el pato. Que, ¿qué más? Ah, sí, que estamos deseando acoger al personal el día 31 de mayo en esta buena tierra con buena gente, así es que a no demorarse en las inscripciones, a través de la web del Club Atletismo Jaca, organizador de la prueba: http://www.clubatletismojaca.com/web/v5/andada-popular-por-la-solana/la-andada-de-jaca/