miércoles, 21 de octubre de 2020

Morrano - Morrano, por los aleros del Alcanadre

 


IXOS MONS
Morrano - Morrano 
Martes, 20 de octubre de 2020


            Hay quien dice que a la montaña hay que salir, aunque haga buen tiempo. Es una forma de decir que hay que salir, haga lo que haga… y bueno, estamos de acuerdo, siempre y cuando no se lleve al extremo, claro. Un extremo que cada cual tiene que valorar, y ahí entra la responsabilidad personal. El tiempo es una sucesión de situaciones de altas y bajas presiones, llamadas de otra forma, anticiclones y borrascas. Los primeros nos traen tiempo estable, un tanto aburrido si dura, amén de la falta de precipitaciones si son necesarias, que siempre lo son en una tierra como la nuestra. Y las borrascas son las que traen la inestabilidad, y si son gordas hasta las bautizan; Bárbara se llama la que nos acecha ahora, y viene con vientos infernales, de más de 100 Km/hora en los Pirineos, lo que ha hecho estar en aviso naranja.


Peña Falconera

            

            Bien se vale que, aunque estemos a los pies de los Pirineos, siempre tenemos los cuarteles de invierno en esas sierras que son la antesala por el sur de la gran cordillera. Hablamos en este caso de Guara, de la inabarcable Sierra de Guara, siempre dispuesta a ofrecernos lo mejor de sí misma, como ha ocurrido en este caso, que nos hemos acercado a Morrano, una pequeña localidad a poco más de 6 km al norte de Bierge, por la carretera A-1227, municipio del que forma parte, y en los límites del ENP Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara.



            Tiene un mirador accesible al cauce del río Alcanadre, al que nos llegamos para iniciar nuestra ruta. Lo primero que nos llama la atención es la Peña Falconera, con el Huevo de Morrano en su extremo oriental, como si quisiera asomarse al río. Comenzamos, pues, nuestra ruta, indicada como S2 en las tablillas del parque, y lo hacemos descendiendo, hasta incorporarnos al Camino Natural del Somontano de Barbastro a los 10 minutos, mientras nos impresionamos con los conglomerados del enorme paredón de esa peña al pasar a sus pies, y de la que, a nuestro paso, sale una buena cantidad de buitres. Al poco, el sendero llega a un gran ensanche, donde termina una pista, que tomamos, topando enseguida con el desvío para una de las entradas al barranco. La tomamos y descendemos hasta el mismo cauce por donde discurre el río Alcanadre, a unos cuarenta metros de desnivel, y por terreno resbaladizo y muy pendiente. De vuelta a la pista, en diez minutos nos encontramos con una opción para volver a Morrano, pero decidimos alargar más la marcha siguiendo por la derecha. En veinte minutos de empinadísima pista, nos encontramos con otro desvío, el de la ermita de San Martín… y para allá que vamos, llegando solo hasta donde el sendero comienza a descender, que no lo hacemos. Las vistas que se ofrecen del barranco desde aquí son impresionantes.



            De vuelta a la pista y a seguir camino, que pasa por un mirador, con muy buenas vistas también, y dos paneles informativos, hacia el norte y hacia el sur. Seguimos adelante, para abandonar en cuarenta minutos el Camino Natural, al propio tiempo que encontramos leyenda sobre grandes cajicos, que sin duda pasamos a ver. Lo que se queda para otra ocasión es la visita al castillo de Naya, construido sobre un roquedo infranqueable. Luego, en nuestro intento de volver, y de no hacerlo por el mismo sitio, guiados por el mapa, encontramos lo que promete ser un sendero, pero que no termina de aclararse. Le echamos fe y ganas y lo seguimos, y resistiendo varias tentaciones de abandonar, conseguimos llegar hasta el fondo de otro barranco, de la Cuna, según los mapas, y en media hora de adivinanzas, arañazos, algún hito… pocos, y siguiendo la traza del GPS, alcanzamos una pista que, siguiéndola hacia el norte, finalmente llegamos a la carretera.



            Cruzamos, y un ancho y amable camino entre campos nos deja en Morrano, y en diez minutos más, cruzando de nuevo la carretera, llegamos al mirador, donde nos espera el coche, habiendo recorrido 12,3 km, en un tiempo de 4h 50’, lloviendo la mayor parte del tiempo, aunque soportable, por unos parajes insólitos para nosotros, sobrevolando sobre el río Alcanadre, al filo de unos acantilados espectaculares, y con 705 metros de desnivel acumulado total D+/-.



Las fotos y el track

lunes, 19 de octubre de 2020

Yebra de Basa - Cerésola - San Julián de Basa, por la sierra de Portiello

 


IXOS MONS
Yebra de Basa - Cerésola - San Julián de Basa 
Domingo, 18 de octubre de 2020


            Al norte los Pirineos y al sur la sierra callada, decía nuestro querido Labordeta, en esa célebre canción por la que daba un repaso, entre otras cosas, a la geografía aragonesa. Pero es que, el sur existe en todos los lados, también el norte tiene su sur, también los Pirineos lo tienen, y son esas sierras exteriores las que le hacen entrar en ambiente, que son las teloneras del gran espectáculo que es la Alta Montaña y que, como a todos los artistas más noveles, hay que darles su oportunidad. Pues démosela. De nuevo por la media montaña cercana, para darle esa oportunidad para que nos haga disfrutar. Esta vez por la sierra de Portiello, continuación a levante de la de San Pedro, que separa, o une, según se mire, la Ballibasa con la Guarguera, en la comarca altoaragonesa del Alto Gállego.


Yebra de Basa

            Es una circular, señalizada por la comarca que, con base en Yebra de Basa, atraviesa dicha sierra por el barranco de San Antón, para visitar dos pueblos de la Guarguera, el arruinado Sandiás y el sobreviviente Cerésola, volviendo por el barranco de Ballarán hasta San Julián de Basa, habiendo dejado un vehículo para ahorrarnos los 2,5 km de carretera hasta el arranque.


Cruzando el Basa

            Salimos, como decimos, de la capital del Basa, Yebra, justo desde unos indicadores de nuestra ruta, y de un recuerdo a uno de sus hijos ilustres, Jenaro Casa Sesé, nacido en 1820, y que llegó a ser catedrático de Clínica Médica, y profesor del que sería premio nobel Santiago Ramón y Cajal. Volvemos a los tiempos actuales, porque el camino espera. Y lo tomamos cruzando el río Basa y continuando por la pista, en donde, al poco, dejamos a la izquierda el desvío para la visita al pozo nevero para otra ocasión. Al cabo de algo más de media hora de pista, en la que atravesamos una imponente rallera, llegamos a otro desvío, el de Allué y posterior Hostal de Ipiés, sobre el que se yergue el refugio forestal de San Antón, muy limpio y cuidado, lo que da pie a que así siga. Como nosotros, que lo hacemos por la pista del barranco homónimo, hasta que en diez minutos se convierte en sendero, delicioso sendero. A los tres cuartos de hora nos topamos con otro cruce, cuyo desvío a la derecha nos llevaría a Allué por el PR-HU 163, pero nosotros seguimos siendo fiel desde el arranque, al GR 16, o Sendero de Serrablo.

La Guarguera y el cordal de Guara y Fragineto al fondo

            Al poco pasamos por una zona con apariencia de devastación forestal, y enseguida tomamos la pista, dejando que el GR siga hacia Nocito y tomando el PR-HU 8 en su tránsito de Ipiés a Cerésola, por donde pasaremos, pero antes, nos deleitamos con las vistas que se nos ofrecen hacia el sur, de nuevo hacia el sur, de gran parte de la Guarguera y todo el cordal de Guara. Al cabo de media hora pasamos por Sandiás, un arruinado pueblo de no más de tres casas y su iglesia, con algo más retrasado su proceso de ruina, pero que está en ello. Continuamos por la pista, y en otros cuarenta minutos llegamos al anuncio de la cercanía de Cerésola, que podríamos obviar, dando comienzo así al retorno, pero merece la pena acercarse a este pueblo, al que llega buena pista desde la Guarguera, lo que le ayuda a levantar cabeza de las ruinas. Visitamos la iglesia románica, bajo la advocación de Nª Sª de la Purificación.




            Subimos para retomar nuestra ruta que, tras media hora de empinada cuesta, toma ya un tranquilo sendero que enseguida, al llegar a la loma de la sierra, se cruza por el desvío al Portiello, el rey de esta y al que estamos rodeando, y a la Peña Buitrera, pero ni para el uno ni para la otra se ve expedito el camino. Nosotros a lo nuestro, que es ya bajar y bajar por este barranco de Ballarán, plagado de hayas en pleno proceso de mutación foliar, que teje un tupido suelo de hojarasca. Tres cuartos de hora de este recorrido, en el que se cruza el barranco en varias ocasiones por frágiles palancas de madera… o sin ellas, y llegamos a un espacio sorprendente entre tantas estrecheces, una gran explanada donde se encuentran los restos de la ermita de Santa María de Ballarán que, más sorprendente aún es leer en la leyenda que fue monasterio hace mil años.

Emplazamiento y restos de la ermita de Santa María de Ballarán

            Por pista ya, terminamos el tránsito por el barranco, que desemboca en el Basa en un lugar próximo a San Julián de Basa donde, si queremos librarnos de los 2,5 km de carretera que restan hasta Yebra, que queremos, y si tenemos oportunidad, que la tenemos, dejamos previamente un vehículo, que lo dejamos. 


A nuestra llegada, nos espera San Julián de Basa


            En total, en una mañana tranquila, nos han salido 19,1 km, en un recorrido de 6h 55’, y con un desnivel acumulado total de 735 m D+ y 720 m D-, para una bonita circular, aunque sin terminar de cerrar, por el corazón de otra de las muchas sierras calladas, que median entre dos valles, la Ballibasa y la Guarguera, al sur del Gran Norte, y que luchan por sobrevivir.





Las fotos y el track











sábado, 17 de octubre de 2020

Rapún - Pardina de Layés - Sasal, por la sierra de Buyán


IXOS MONS
Rapún - Pardina de Ayés - Sasal 
Viernes, 16 de octubre de 2020


            El intelectual y economista alemán Schumacher, nos dejó una colección de ensayos llamada “Lo pequeño es hermoso”, y aunque está encuadrada en el ámbito industrial, el título en sí mismo nos parece muy apropiado para ciertos aspectos de la vida, para ciertas actividades de la vida. Y nos lo parece porque, si bien las grandes montañas, los grandes paisajes nos asombran, es en los pequeños montes, en las pequeñas sierras donde podemos encontrar también ese hálito de vida que todo lo envuelve.


Lo pequeño es hermoso


            Hoy hemos elegido una de esas sierras calladas, humildes, discretas, como es la de Buyán, que media entre la llamada Val Estrecha y otra zona, también discreta y callada al sur. Tanto la como la Val, como esta última tierra, están salpicadas por pequeños pueblos que luchan por sobrevivir, y que se reparten entre los términos de Sabiñánigo y Jaca, así como la sierra que media entre ellos. Un circular por media montaña, quizá no muy atractiva parta grandes alpinistas, pero sí para los que, como Schumacher, aunque en otro ámbito, pensamos que lo pequeño es hermoso.           



En marcha


            Con las campanas del reloj de la iglesia de Sabiñánigo Alto deteniéndose tras nueve toques, y el termómetro tiritando en -2º, nos ponemos en marcha los seis que componemos esta pequeña pero hermosa “expedición”. Y lo hacemos siguiendo la traza del PR-HU 160, que pronto nos lía para meternos en el bosque, un sendero por entre el pinar que en 40 minutos nos sube a lo alto de la sierra, dejándonos ver ya su carasol. Ya solo queda dejarse mecer por ese mismo sendero y bajar hasta Rapún, no sin antes dejar atrás las ruinas de una borda y de haber atravesado una de las grandes ralleras que caracterizan a este pueblo, al que llegamos, después de admirar un gran cajico al cabo de hora y media del arranque. 

Pequeño y hermoso rincón en Rapún


            Mientras nos asomamos para ver la iglesia de San Félix, comprobamos que no es el Rapún que quedó despoblado hace más de medio siglo. Vemos con agrado que la orientación al turismo rural lo ha hecho resurgir de sus cenizas. Volvemos sobre nuestros pasos para seguir en dirección a la pardina de Ayés, en la que merece la atención detenerse para contar algo de su interesante pasado y presente.

Camino a la pardina de Ayés

            Hoy en día, aunque conserva su esencia de antaño, está convertida en un centro de divulgación del pastoreo y alojamiento rural, según se desprende de la web del Grupo Pastores, artífices de la transformación del viejo caserío que la familia de Nati, nonagenaria, casi centenaria, puede contar todavía que desde que pasó la hacienda de manos de unos frailes, que la tenían desde el siglo XIX, la trabajó ella y su familia, hasta que en 1965 cerró la puerta la última casa de Rapún, y con ello quedó desierta también la pardina.            



            En 2013, el Grupo Pastores se encarga de la transformación en la “La Borda de Pastores” para dar a conocer, de la mano de Teresa y Vicente, sus actuales encargados, las labores tradicionales del campo y del ganado, combinándolo con una agradable estancia en el alojamiento rural. Una interesante iniciativa que armoniza el tiempo de antaño con el presente.





            Echamos un bocado y de nuevo a la faena, por un sendero entre bosque de la mano del  perímetro de la finca, hasta dejarlo atrás y aproximarnos a Abena por un bonito sendero entre campos. Sin llegar a este pueblo, del TM ya de Jaca, salimos a una pista, que tomamos a la derecha en dirección ya a la sierra, con la intención de volverla a atravesar, encontrando en su lomo, bien emboscada, la ermita de San Antón. Continuamos sendero y nos topamos con el desvío a Jarlata, donde tomamos el ramal de la derecha, para salir a Sasal, de nuevo en el TM de Sabiñánigo, pero ambas localidades en la descrita Val Estrecha, al sur de los llamados Capitiellos.


Los Capitiellos y el Oturia al fondo

            Ya solo resta recorrer con prudencia los 2,5 kilómetros de carretera local hasta alcanzar los vehículos, dando así por terminada esta circular de 17,9 km, en un tiempo total de 6h 20’, y con un desnivel acumulado total en torno a los 745 m D+/-, certificando que, efectivamente, lo pequeño es hermoso.



Las fotos y el track

viernes, 16 de octubre de 2020

Ballibasa - Santa Orosia, y la Cruz de Cortillas

IXOS MONS
Ballibasa - Santa Orosia - Cortillas
Martes, 13 de octubre de 2020
            

            El libro “Guía de Sobrepuerto”, de varios autores, editado por “O Zoque, Asociación Cultural Ballibasa y Sobrepuerto”, en 2014, es una verdadera joya que recopila no solo datos concernientes a los 9 pueblos y 3 pardinas que, con sus moradores, ocupaban estas altas tierras, sino que está lleno de historia y de historias, de patrimonio, de vocación religiosa, de flora, fauna y geología del lugar, pero sobre todo de sentimientos de algunos de sus antiguos habitantes, y de gentes estudiosas de estos reductos de la memoria, que se va diluyendo en el tiempo como un azucarillo en el agua, y que gracias a ellos y sus trabajos nos llega lo que fue… y no fue, esta tierra de Sobrepuerto.



Cubiertas libro "Guía de Sobrepuerto"




Señalización en Cortillas

            Cortillas, según los datos que arroja el capítulo “La vida tradicional en Sobrepuerto”, que firma José Mª Satué, con 34 casas y 203 habitantes en 1857, encabezaba el censo de todos los pueblos, llegando a tener incluso, ayuntamiento propio. Y otra cosa que nos llama la atención es la rectilínea distribución de su casco urbano “… estructurado a lo largo de una calle, en dirección norte-sur, que se ensancha en tres plazas. Edificios muy grandes (iglesia, casas, pajares, bordas), construidos con sólidas piedras y tejados de lajas”.



Una de las casas de Cortillas

Abrevadero llegando a Cortillas
            Este despoblado ya lo habíamos visitado en una ocasión anterior, cuando lo alcanzamos saliendo de Bergua. Ahora lo hacemos desde el extremo opuesto, desde Yebra, la capital de Ballibasa, trazando primeramente la, para algunos sagrada, Ruta de las Ermitas. Y recalcamos lo de “para algunos” desde el convencimiento de que, para otros, todas las rutas lo son, ya que todos los caminos, todos los montes, todos los ríos, los valles, los seres que los habitan, los aires, las aguas, los soles… están amparados por las mismas fuerzas de la naturaleza, y ya estaban antes, mucho antes, de cualquier tradición religiosa. 



Santuario de Santa Orosia

SUBIDA A PUERTO

Al comienzo de la ruta
            Bueno, de momento nos centramos en esta interesante ruta, sacralizada por el paso de cientos, de miles de personas, a lo largo de los últimos siglos. Una ruta puesta en valor por la señalización del Camino del Pastor, que viene desde Jaca por la Val Estrecha y que, pasando por Yebra, culmina en el puerto de Santa Orosia. Está trazado por el itinerario histórico que enlaza Jaca y Yebra de Basa siguiendo la ruta que, según la tradición, tomó el pastor Guillén en la segunda mitad del siglo XI cuando tras recoger los restos de Santa Orosia en el Puerto, depositó la cabeza en Yebra de Basa y trasladó el cuerpo a Jaca. El Camino del Pastor forma parte del Patrimonio Cultural Inmaterial (BIC) en torno a la figura de Santa Orosia.


 
Ermita del Augusto


Ermita de las Arrodillas
            Justo a la entrada de Yebra, por la carretera vieja, que ahora solo es de salida, se encuentra la ermita del Augusto, que nos sirve de arranque esta circular, que de momento no lo va a ser, porque este primer tramo es común al último, y lo explicaremos más adelante. De momento, nos basta con saber que encontramos información acerca del GR 16.1 y del Sendero de Ballibasa a Sobrepuerto, por los que nos dirigimos. Bien. El camino nos lleva por un bonito tramo calzado, para a continuación comenzar ya el brusco ascenso que, con mayor o menor pendiente, según tramos, nos va a subir ya los 660 metros desnivel que tenemos por delante.


Ermitas rupestres, bajo la visera de los conglomerados

Campanario de la ermita de la Cueva
            Poco a poco nos vamos metiendo por entre el barranco de Santa Orosia, y hasta cruzarlo, a tres cuartos de hora del arranque, pasamos por otras dos ermitas, la de Escoroniellas y la de las Arrodillas. Cambiamos de margen, pero no de entorno, los pinos y bojes son nuestra compañía. Al cuarto de hora dejamos a la derecha el desvío a Sorna, por donde apareceremos a la vuelta, repitiendo el tramo desde aquí hasta Yebra. Pero seguimos, que queda mucho día por delante. Conforme vamos subiendo vamos tomando perspectiva sobre el reguero de ermitas rupestres que nos vamos a encontrar antes de llegar a puerto. Al llegar a la de San Cornelio, podemos desviarnos un poco, y lo hacemos, para visitar la de la Cueva, encima de ella, y bajo las aguas del barranco de Santa Orosia, que se despeñan ante esta. Volviendo al sendero, y bajo la visera de los conglomerados, pasamos junto a la de San Blas y a la de Santa Bárbara.


Aguas del puerto que se despeñan hacia el barranco de Santa Orosia


Por la faja de las ermitas
            Nada más terminar la cuesta, encontramos la última de las ermitas, la de la Cruz o de O Zoque, antesala del puerto de Santa Orosia, con su santuario, que alcanzamos al cabo de un cuarto de hora entre espesa niebla, pero que promete dispersarse. Al poco de pasar el conjunto religioso dejamos a la izquierda la senda, que señalizada como GR 16.1 vaya a Casbas de Jaca y Susín, y al poco el del Oturia. En otro poco, dejamos la pista que va a Sasa, y que a la vuelta cruzaremos, y nos metemos en el indicado como sendero de As Arrayualas, en proceso de señalización, aunque mantiene unas balizas provisionales y jirones de trapo colgados de los arbustos.


Entrada al sendero de As Arrayualas


Hayedos pintando otoño
            Los primeros compases discurren por entre pastos y erizones. Se cruza el barranco de la Valle, con el que también nos trataremos a la vuelta, pero más íntimamente. Los claros del bosque nos permiten ver Cortillas, que aún queda algo lejos. Al cabo de una hora de haber entrado en el sendero comenzamos a pasar por los campos del pueblo, por entre tapiales que aún resisten el paso del tiempo. Finalmente llegamos a los restos de este que fue el mayor pueblo del extenso territorio de Sobrepuerto y que, al llegar pista hasta él, algo de vidilla va teniendo. Lo más destacado, el arreglo del edificio de las escuelas para refugio y casa Isábal, que parece la única restaurada, al margen de alguna borda arreglada a la entrada, junto a la pista.


Tapiales entre campos



EL RETORNO

Camino de regreso
            Bocado, trago y puesta en marcha que, aunque la vuelta va a ser más corta que la ida, queda trecho. Continuamos por nuestro sendero “Ballibasa a Sobrepuerto” que, si en la ida hemos visto con una señalización en precario, pendiente de hacerla definitiva, el regreso sí que lo encontramos bien señalizado, con las marcas blanquiazules. En otros términos, la ida la hemos hecho por el camino tradicional de Cortillas al santuario de Santa Orosia, por donde procesionaban los romeros con la cruz, y el regreso lo haremos por el, también camino de viejo, de Cortillas a Yebra de Basa, que lo encontramos algo incómodo, pero mucho mejor pasados los primeros compases.

Hayedo por el barranco Os Arriales

            Nos vamos metiendo por el barranco de la Valle, que alimenta al de la Pera pasado Sasa. Dejamos abajo el molino de Cosme. Poco a poco vamos acompañando al tendido eléctrico, que sube por el barranco Os Arriales, que va adquiriendo ropajes de otoño. Se cruza la pista de Sasa y se llega a un collado, dando vista a Ballibasa, y en el que cambia completamente el paisaje, pasando del hayedo que se nutre de la ladera norte, al descarnado solano. En menos de media hora de descenso se alcanza la pista que sube de Yebra a puerto, que tomamos en esta dirección hasta tomar el desvío a la izquierda para visitar el mirador de Sorna, desde donde se tiene una excepcional vista de toda la fachada derecha del barranco, que alberga las ermitas rupestres.



Mirador de Sorna

            Retomamos el sendero, que nos conduce al de subida, dando por terminada la circular. Desde ahí, queda desandar el camino hasta el punto de arranque en Yebra de Basa, habiendo recorrido, en nuestro caso, 22,8 km, en 8h 10’, con un desnivel acumulado total de 1180 metros D+/-, por unos caminos con mucha historia y muchas historias. 



Las fotos y el track