lunes, 23 de febrero de 2015

Piscis evolutivo

PISCIS evolutivo
18.feb.15 23:50
20.mar.15 22:45
(hora solar)


            Con Piscis finalizamos la estación invernal, y con él el ciclo anual de los signos según el nivel de evolución del individuo. Como venimos haciendo, tras definir con sendas frases sus arquetipos involutivo y evolutivo, pasamos a dar unas pinceladas de lo más destacado atendiendo al nivel de evolución del individuo.


            El Arquetipo Involutivo es: “entra en la materia”, por el que el alma límpida y pura
entra en el plano material, oscureciendo su luz al sumergirse en los vehículos de la personalidad que, muy inmadura va a iniciar la ronda de reencarnaciones. El Arquetipo Evolutivo es: “abandono el hogar de mi padre y, retornando, salvo”, por el que el individuo comienza su largo aprisionamiento en la forma, debiendo aprender las lecciones del servilismo, hasta convertirlo en servicio

            El Tipo Inferior de Piscis,  tiene el principio mental poco desarrollado, y el vínculo entre el alma y la personalidad muy debilitado, no transmitiendo el cuerpo etérico la energía dinámica de la voluntad, por lo que el sistema endocrino funciona deficitariamente, careciendo de vitalidad el organismo físico, lo que le confiere al individuo tendencia a la inactividad, a la pereza, a la indolencia. Seguro e indeciso, débil de carácter por esa falta de voluntad. Falto de orden y método, no soporta la disciplina. Con dificultades para afrontar con lucidez los problemas cotidianos, lo que le hace huir de la realidad por medio de la imaginación, o lo que es peor, la bebida y las drogas. De vida inestable y caótica, es víctima de sus sueños imposibles, de proyectos quiméricos, de esperanzas utópicas y de amores platónicos. Tipo receptivo, vulnerable e impresionable, debido a su astralismo. De temores obsesivos por la enfermedad y la muerte, temeroso de la oscuridad y de la soledad, busca compañía y protección. Excesivamente susceptible, su mundo emocional le aporta cambios repentinos e irracionales de humor, por motivos psíquicos o sencillamente debidos al clima o a las fases de la luna, cayendo fácilmente en la melancolía y la depresión.             

            El Tipo Medio de Piscis es un individuo pacífico, bondadoso, simpático y cordial, debido a que ha iniciado el proceso de transmutación de la personalidad a la individualidad, teniendo ya una cierta elevación espiritual. Con pocas ambiciones humanas, no le atrae el rango, el poder o el liderazgo. No da cabida a la codicia. Tolerante con los demás, se le  hace difícil imponerse. No mira con superioridad, ni juzga, ni critica, siendo comprensivo y piadoso, fluyendo su amor con facilidad en cualquier ayuda que pueda prestar, teniendo habilidad para mitigar el sufrimiento ajeno. Humilde, paciente y sumiso, sabe aceptar y escuchar en silencio el consejo y la opinión de los que considera que saben más que él, debido a su comprensión profunda y serena de las personas. Se sintoniza fácilmente con las artes creadoras, con la mística, con el idealismo y el lado oculto de la vida. Debido a su sensitividad, necesita estímulos que lo motiven, una inspiración, un amor, un ideal, Dios. De vida pura y limpia, necesita ajustarse continuamente con las Fuerzas Blancas a través del servicio dedicado, siendo consciente de su papel y responsabilidad sobre los que le rodean. Buen amante y romántico en sus relaciones de pareja.      

            El Tipo Superior de Piscis, es místico por naturaleza, aspirando al apogeo cósmico y a liberarse de las cadenas materiales. Su realización de orden moral y espiritual empieza a partir de la aceptación del olvido de sí mismo, de desapegarse de la personalidad, sacrificando su “yo” en pos de una entrega y servicio a los demás. Según va avanzando en su evolución, la personalidad se va transmutando hacia una manifestación superior, los poderes psíquicos inferiores en facultades espirituales superiores, como la negatividad en control positivo del alma, la clarividencia y clariaudiencia en telepatía, el instinto en intelecto y luego en intuición, el egoísmo en altruismo, la adquisición en renuncia, la inhibición espiritual y mental en expresión del alma y sensibilidad mental. El apego a las condiciones de la  personalidad (identificación con la forma), en desapego de ella y capacidad para identificarse con el alma.

            Bien amig@s. Así son ell@s y así hay que quererl@s. Muchas felicidades a l@s Piscis y que este tránsito os sea propicio a tod@s vosotr@s.


                El orto del sol al comienzo y final de Piscis, es (hora solar):
18 de febrero    amanece 07:05
20 de marzo       anochece 18:26

                Las lunas de este mes de Piscis, son (hora solar):
·         Creciente, en Géminis              Miércoles, 25 de febrero, a las 17:15
·         Llena, en Virgo                         Jueves, 5 de marzo, a las 18:07
·         Menguante, en Sagitario          Viernes, 13 de marzo, a las 17:49
·         Nueva, en Piscis                      Viernes, 20 de marzo, a las 09:37


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Fuente del texto: Apuntes extractados de Antroponomía y Vitacultura
Imágenes: Extraídas de diversas web



sábado, 21 de febrero de 2015

Cráteres en la nieve de Santa Orosia

MONS CON NIEU
Ruta de las Ermitas
Yebra de BasaViernes, 20 de febrero de 2015



            Hay días en los que haces cuentas y te salen rosarios. Hay días en los que haces unos planes, pero hay un no sé qué, o un qué sé yo, que te los tuerce… o te los endereza, que nunca se sabe. Bueno, hoy creo que ha sido esto último, porque dejar una actividad que mientras haya suficiente nieve se puede hacer cualquier día, como son las raquetas, por otra para visitar un fenómeno inédito, y que no sabes cuánto va a durar, ni cuándo va a volver, creemos que es una buena elección. ¿Habrá sido la santa?, puede, porque ella, o no, nos han llevado hasta Yebra de Basa para dar comienzo a la tan manida Ruta de las Ermitas y ver de cerca ese pozo de nieve helada que la intermitente cascada y el viento que la mece, van artísticamente forjando. Estamos hablando de ese cráter en la nieve de Santa Orosia. Allá vamos.

Nueva señalización
Camino del Pastor
            Con un sabio golpe de timón ponemos rumbo a Yebra para ponernos en camino. La mañana luce hermosa, ajena a la que dicen va a ser la siguiente, que nos va a traer otro frente atlántico con aire frío en las capas altas, los mejores ingredientes para que nos deje otra vuelta de nieve, para que no se nos olvide que aunque hayamos entrado en el último mes de la fría estación, seguimos en ella, seguimos en invierno. Pero hoy vamos a disfrutar. Con Sara y Eva damos inicio pues a esta ruta que estrena señalización, aunque no sabemos si está completada en la totalidad del recorrido, porque es un viejo proyecto de poner en valor el llamado Camino del Pastor, que unía las poblaciones de Jaca y Yebra de Basa con el Santuario de Santa Orosia. Creo que merece la pena detenerse en esto.

Cabeza de la santa
            La leyenda y la historia, unidas cual elegante caída de una falda plisada, contentan a unos y a otros. En una tierra, como en la que estamos, cuyos tiempos se cuentan por batallas, por idas y venidas, por conquistas y reconquistas, ha sido muy fácil añadir elementos sobrenaturales a los propios acaecidos, elementos que han quedado en la memoria colectiva y que han motivado tradiciones que han unido generaciones. Esta que nos ocupa hoy nos cuenta que Orosia era hija de los reyes de Bohemia, y vino a estos pagos a casar con un príncipe visigodo. Aunque buscaron refugio en algún lugar de los Pirineos, ella y su comitiva fueron descubiertos por los sarracenos. Su cabecilla, Aben Lupo, dio muerte a su tío, el obispo San Acisclo, a su hermano, San Cornelio, y a otros acompañantes en su presencia, porque la quería para sí. Ella, lejos de ceder, siguió firme en la defensa de su fe, lo que originó su martirio y posterior descuartizamiento. Todos sus miembros, incluso su cabeza, fueron separados de su cuerpo y arrojados a las montañas para que fueran pasto de las bestias. Orosia, y seguimos con la leyenda, sintió sed en tan trágicos momentos, intercedió para que manara una fuente de puras aguas, que aún perdura junto al santuario que con los años fue erigido. Fueron ángeles los que reunieron sus restos y les dieron sepultura.

Martirio de Santa Orosia
            Pero claro, la alternancia tiene que hacer imperar su ley, y a unos años de oscuridad le siguieron otros de luz. Seguimos. Al cabo de dos o tres siglos, estando Guillén de Guasillo pastoreando por el lugar, se le apareció el cuerpo y la cabeza de la santa, dejándole el mensaje de que depositara la cabeza en Yebra y llevara el cuerpo a Jaca. Es lo que hizo, y al llegar a la entonces capital del reino se produjo el primer milagro atribuido a la santa, si es que la aparición no lo fue, y es que al llegar el pastor a Jaca las campanas adquirieron vida propia y repicaron sin parar para acoger en la catedral los restos, que desde entonces se conservan en un arca bajo el altar mayor. Sancho Ramírez también jugó su baza a favor de la puesta en valor de las reliquias, revitalizando el Camino de Santiago que atravesaba el Somport, en detrimento del que pasa por el Puerto del Palo.

Imagen de espirituado
            Suponemos que por considerar que el infiel actuó poseído por el maligno, se le atribuyen a Santa Orosia el patronazgo de la liberación de demonios y malos espíritus, además de ser la intercesora ante las desgracias naturales, como sequías, plagas y pestes. Hoy en día, seguimos teniendo exorcistas y exorcismos, demonios y endemoniados, y una desarrollada ciencia que no termina de dar explicación a tantas y tantas anomalías que padece el ser humano, y que pueden resumirse en su alejamiento del mundo natural, pero ese es otro tema.

Cruzando el barranco de Santa Orosia
            Como en el juego de la Oca, volvemos a la casilla de salida. Salimos de Yebra, decimos, en una mañana que da los últimos coletazos de un mini periodo anticiclónico, que serena el ambiente y el espíritu. Junto a la ermita del Augusto, muy próxima al casco urbano, tomamos el embarrado camino que la sombra hiela, para cruzar el arroyo y salir al sol, ese que más calienta, y meternos de lleno en el sendero que va enfilando hacia el barranco. Escoroniella primero y Arrodillas después van sembrando el camino de enclaves orosinos, hasta llegar al cruce de ese barranco por un puente de escurridizas tablas.



Cascada y cráter en la nieve
            El paso a la vertiente izquierda aporta el ya continuo manto nivoso que va aguantando nuestro pisar, devolviéndonos ese acompasado crujir. Al cuarto de hora pasamos por el desvío que por Sorna sube a la pradera, en busca de la pista que lleva al santuario. El camino que traemos algo pisado está, pero el que nos tienta, en absoluto, pero es algo que no nos detiene para metemos por él. A tramos evidente, otros no, lo vamos subiendo hasta llegar al alto, donde se nos ofrece un mirador sobre el tajo contrario del barranco, unas paredes de conglomerados propias para albergar más y más cobijos rupestres y pastoriles con nombres de santos y santas. Entre otros, nuestro objetivo de hoy.

Ermita de la Cruz
      Seguimos en un ambiente agradable pero extraño. Es mediodía, y aun con la fuerza del sol en lo más alto apenas nos hundimos en la nieve. Subimos hasta tener a la vista el santuario, y en un momento oportuno, cuando vemos que la pista se desvía de nuestro itinerario, optamos por cruzar el barranco, viendo enseguida la silueta de la ermita de la Cruz, donde parte el camino de bajada. Bocado y trago en un abrigo y nos llegamos hasta ella, para dar comienzo ya al descenso junto a estas imponentes paredes que se pingan para formar parte del vacío, para formar parte del espacio que el Basa ha ido labrando a lo largo de milenios.



Cráter en la nieve de Santa Orosia
            Seguimos pisando nieve; nieve y barro. De vuelta ya hacia el fondo del barranco, en una amplia faja entre los conglomerados, se halla un rosario de pequeños eremitorios rupestres. Santa Bárbara, San Blas, y la Cueva y San Cornelio, amenizado estos últimos por lo que nos ha traído hoy a hacer esta singular ruta. Se trata de una gran acumulación de nieve helada, que ha ido siendo horadada por la exigua, pero incesante aportación de agua de la cascada, que con el permiso del viento se precipita al aire por delante de las ermitas. Un cráter sobre la nieve de Santa Orosia es la formación inédita creada por los elementos y que embellece uno de los rincones de por sí más bellos de la redolada.



            Y poco más, después de contemplar de la cara y del revés, desde arriba y desde abajo, este raro fenómeno, apretamos la bajada hasta cerrar el círculo en el desvío de la Sorna, tomado a la subida. Desde aquí, ya sendero común, pasando por el cruce del barranco, que nos lleva a pasar por las ermitas de abajo, enclavadas entre las adornadas margas por los últimos jirones de nieve. Cuatro horas y media de auténtico placer, pateando estos montes y sus historias de moros y cristianos, de mártires y martirios, de pastores y milagros, de demonios y endemoniados. Una mañana diez.




Las fotos, en: https://picasaweb.google.com/chematapia/CrateresEnLaNieveDeSantaOrosia

lunes, 9 de febrero de 2015

Raquetas por La Partacua

MONS CON NIEU
Raquetas por la Partacua
Domingo, 8 de febrero de 2015



            El colofón a una intensa semana teniendo el placer de raquetear por los alrededores de Jaca, ha sido esta salida programada en el calendario de actividades de la Sección de Montaña del CP Mayencos para el presente año. El escenario ha sido uno de los más amplios, más bellos, más espectaculares de nuestro entorno. Valle de Tena, Piedrafita de Jaca, las faldas de La Gran Dama de Peña Telera nos aguardan. Allá vamos.



Amplios espacios tensinos
            Sara, Silvia, Jorge, Pedro, Julián y servidor picapedrero formamos la nómina de esta expedición por los blancos paisajes de estas bellas montañas que conforman la llamada sierra de La Partacua, cuyos hitos más occidentales se apresuran en busca del circo de Ip, y los orientales casi se amorran en un curso de río de nombre con tintes extranjeros, pero que no despiste, porque es el único hijo varón del Ebro que por su izquierda discurre íntegramente por esta tierra que es Aragón. Hablamos del Gállego, que se abre a tajo entre esta sierra y La Tendeñera, marcando ambas el límite entre el Valle de Tena, de marcado carácter alpino, y la Tierra de Biescas, que placentera busca la cuenca de Sabiñánigo, capital de la comarca.

Circulando junto a las dunas
            Pues aquí estamos, con un termómetro escandalizado de lo que nos muestra, y con unas inmensas ganas de calzarnos las raquetas en busca del sol que pronto nos va a ir alumbrando y calentando. El Parque Faunístico de Lacuniacha está cerrado, pero no es por dificultades en el acceso. De todas maneras, tomamos el camino viejo, el que parte a la vera de los lavaderos. Unas decenas de metros y ya nos las colocamos, discurriendo por entre árboles rendidos ante tanta y tanta carga de nieve que están soportando desde hace ya unos días, y que no es aliviada por la ola de frío continental, seco, que estamos padeciendo. Pronto salimos ya al acceso al parque, que tomamos por un margen ya trillado de huellas raqueteras.

Estratos en la nieve
            El silencio, sólo roto por el crujir del caminar, se funde con el nevado paisaje, ofreciéndonos un amplio panorama hacia los montes panticutos, hacia los desmelenados montes panticutos, que se ven despojados de sus blancas cabelleras por el incesante viento que esparce las minúsculas partículas de nieve. En un pis pas salimos del bosque y comenzamos a pasar por zonas verdaderamente castigadas por ese viento, aquí de momento en calma, y que ha formado unas caprichosas formas que asemejan a dunas, otras a los estratos erosionados de las areniscas, otras de difícil definición, pero igual de bellas.

Esto se va empinando
            El tránsito raquetero de jornadas pasadas ha dejado una ancha y cómoda huella con nieve asentada… demasiado cómodo como para seguir mucho tiempo así, de modo que casi sin querer… alguno digo, nos salimos de la pista y nos dirigimos hacia una ladera, siguiendo otras huellas aunque con nieve menos pisada, lo que obliga a trabajarlo más. Esa ladera se va empinando más y más, alcanzando una amplia repisa más cómoda de transitar, pero que no lleva a ninguna parte, por lo que aunque nos hagamos los despistados no tenemos muchas más opciones que la de acometer el tramo final, que aunque sin ningún peligro, sí que ofrece ya un desnivel considerable.

            Llegados a lo alto de la loma, nos descubre sus secretos… aunque no del todo, pero de eso ya no tiene culpa. A nuestros pies, la cubeta que alberga el ibón de Piedrafita, que placenteramente duerme bajo su blanco cobertor. Es invierno, todo late bajo una capa que aísla del exterior. Sí, todo ser vivo ralentiza su latir, todo ser vivo se mira para sus adentros, se ocupa de sus propios asuntos, a la espera de un nuevo despertar… porque siempre hay un nuevo despertar.



Progresando
            En lo alto de esta loma, sólo nuestras huellas y las del viento, que entreteje unos pliegues sobre el helado manto de nieve. Eso donde se conserva, porque hay corros en los que ya ha hecho pasto de ella. Abajo, en la vaguada, vuelve a verse otro recorrido que se dirige hacia la presa del ibón. Vamos bajando para incorporarnos a él, y tras cruzarla, nos aposentamos para echar un bocado, con respeto y admiración hacia estas inmensas masas de roca y nieve de La Telera y sus vecinas, en una mañana que nos ofrece su mejor cara.

Dando cara a la montaña
            Seguimos las huellas, que cruzan barrancos, suben y bajan pequeñas lomas, hasta llegar a la pista, por la que continuamos, aunque no mucho tramo… es tan aburrida. Volvemos a salirnos para probarnos de nuevo en laderas, que nos van subiendo y subiendo por nieve virgen, hasta dar de nuevo con esa pista que nos despista, pero que unos inequívocos corralones junto al refugio de Plana Alta de Boj nos dan la referencia para ya no despegarnos de ella hasta el término de nuestra vuelta donde hemos comenzado, en Piedrafita de Jaca y su precioso conjunto urbano, que atesora ese bien preciado que va a dar futuro a campos y prados, a montes y valles, a ríos y mares.

            Damos término de este modo a casi cinco horas de auténtico disfrute, con un nada despreciable desnivel de 600+ metros. Buena mañana. Buena compañía. Vamos, pa’ repetir.




jueves, 29 de enero de 2015

Acuario evolutivo

ACUARIO evolutivo
20.ene.15 09:43
18.feb.15 23:50
(hora solar)


            Con Acuario sigue nuestra singladura invernal. Como venimos haciendo, tras definir con sendas frases sus arquetipos involutivo y evolutivo, pasamos a dar unas pinceladas de lo más destacado atendiendo al nivel de evolución del individuo.


            El Arquetipo Involutivo es: “que rija el deseo en la forma”, con el que el individuo nacerá con la necesidad de vivir intensamente saboreando las diversas experiencias que la vida pueda ofrecer, que con el tiempo se convierten en adquisición de conocimiento.  El Arquetipo Evolutivo es: “yo, el agua de la vida vertida para los hombres sedientos”, por el que el conocimiento y la sabiduría adquiridos durante todo el proceso evolutivo le hacen consciente del interés grupal y su responsabilidad individual hacia el grupo, empezando a trabajar para la humanidad.

          El Tipo Inferior de Acuario,  como alma joven posee una gran falta de maduración personal y una superficial autopercepción, por lo que busca casi desesperadamente la seguridad en las multitudes. De carácter retraído y reservado le cuesta mucho manifestar su afecto. Egoísta obstinado, no quiere verse como los demás ni adaptarse a las reglas sociales, lo que le hace ser rebelde e inadaptado. Con afán de aventuras desmedidas, le gusta vivir en ambientes de tensión, necesitando explorar sus propios límites, especialmente en los ámbitos mental y astral inferiores, lo que le hace caótico, difuso, desorientado. Infiel en el amor, debido a la rutina, gusta de aventuras afectivas y sexuales. Utópico, desea crear una sociedad justa, al menos para él mismo, tendiendo para lograrlo al extremismo violento, incluso terrorista, ya que posee unos esquemas mentales muy rígidos, lo que le impide revisar las situaciones y serle fácil los cambios de opinión.

            El Tipo Medio de Acuario es un individuo cordial, humano, amable y amistoso, aunque mantiene gran parte de su temperamento reservado e introvertido, no facilitando información sobre lo que se propone. Trata a las personas un tanto impersonalmente, lo que hace a los demás sentirse distante de él. Necesita sentirse libre, y tener espacio para desarrollar su creatividad, estando dispuesto a pagar con un alto precio esa independencia. De gran intuición, tiene mentalidad científica, afrontando los problemas de forma analítica. De gran inventiva, con capacidad de dar enfoques nuevos a cualquier tarea que emprenda. Impulsado a nuevas experiencias. Su forma de amar es fraternal, buscando para la convivencia a un amigo/a antes que a un cónyuge. Gran interés por la naturaleza humana, tanto física, como psicológica o espiritual, y todo lo que represente saber, conocer las leyes de la vida y del universo. Para él cuenta más el camino que la meta, interesándole el hombre y su desarrollo, de ahí su inclinación hacia la solidaridad con los que le rodean, respetando su libertad y sin imponerse a nadie. “Vive y deja vivir”, es su lema.

            El Tipo Superior de Acuario, tiende a liberarse espontáneamente del peso de los elementos materiales y a alejarse de los instintos, por lo que ha conseguido barrer el odio de su corazón, tomándose con perspectiva los asuntos materiales y las miserias de la vida, viviendo con facilidad una cierta aspiración idealista y espiritual, que emplea en ayudar a los demás en su búsqueda de liberación. Lo individual se convierte en colectivo, reconociendo el vínculo que une a todos los seres del universo. El antiguo ser separatista y aislado, se identifica con el género humano, sin perder su individualidad. Va llenando su cántaro de agua poco a poco, para cuando lo demande el servicio a los demás. Es consciente de la belleza de la vida y de su responsabilidad individual hacia el grupo, dedicándose a prestar servicios para la humanidad.
  
            Bien amig@s. Así son ell@s y así hay que quererl@s. Muchas felicidades a l@s Acuario y que este tránsito os sea propicio a tod@s vosotr@s.


                 
                El orto del sol al comienzo y final de Acuario, es (hora solar):
20 de enero       amanece 07:34
18 de febrero     anochece 17:53

                Las lunas de este mes de Acuario, son (hora solar):
·         Nueva, en Acuario                        Martes, 20 de enero, a las 13:15
·         Creciente, en Tauro                      Martes, 27 de enero, a las 04:50
·         Llena, en Leo                                Martes, 3 de febrero, a las 23:50
·         Menguante, en Escorpio               Jueves, 12 de febrero, a las 03:51
·         Nueva, en Piscis                           Miércoles, 18 de febrero, a las 23:48

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Fuente del texto: Apuntes extractados de Antroponomía y Vitacultura
Imágenes: Extraídas de diversas web


miércoles, 14 de enero de 2015

Albarún, entre dos aguas

IXOS MONS
Albarún (1.551 m)
Domingo, 11 de enero de 2015


            No nos vamos a dejar amedrentar por un amago. ¡Que viene el lobo! ¡Que viene el lobo! Tantas veces ha venido ya, y era un cordero disfrazado. Pues hoy no vamos a hacer caso, vamos a guardar la atención para otra ocasión que pinte peor, porque claro, en un potaje de buenos garbanzos, por uno malo que salga no se va a estropear el cocido, o por lo menos, no se lo vamos a permitir. O al menos, lo que sí vamos a hacer es no ponérselo fácil, de modo que en lugar de ir por donde parece que va a llegar el flequillo de este despeinao, vamos a tomar un poco de perspectiva, para verlo de lejos. En definitiva, que no nos quedamos en casa, pero un poco sí que nos guardamos.

            Nuestro objetivo de hoy, la sierra de Baraguás, y más concretamente su máxima cota, el Albarún, visitado recientemente en una mañana de locuras trotonas. Este cordal, paralelo al eje pirenaico, orienta su paco a La Garcipollera y sus valles interiores, y su solana a la divisoria de cuencas de la Balancha, a todo ese espacio que rinde bien al Gállego, bien al Aragón, y que alberga varios núcleos rurales repartidos también entre  Sabiñánigo y Jaca.

Rincones de Villanovilla
            Elegimos subir por el paco, por la cara norte, y lo hacemos desde Villanovilla, único pueblo vivo de este valle de La Garcipollera, que ve pasar las aguas del río Ijuez sin verlas, con ojos que miran sin mirar, hundidos en su agonía; con resecas lágrimas sin llorar, lágrimas de dolor, de rabia; con la palabra en la boca, con la despedida en los brazos; con un corazón ajado, con un coraje vestido de pino repoblado, uniformado, que retiene unas tierras sin pastar, unos pastos sin rumiar; en una memoria que sí que recuerda. Aún recuerda. Había que hacer un pantano… y se hizo. Había que abandonar unos pueblos… y se abandonaron. Había que echar a unas gentes… y se echaron. Y había que sacrificar a todo un valle para que sus aguas no arrastraran sedimentos y colapsaran al coloso… y lo hicieron. Pues todo eso, aun siendo mucho, aún es poco. A vueltas andan queriendo subir más y más ese criminal muro de cemento que se está comiendo tres veces ya su presupuesto, dividiendo territorios, dividiendo gentes, dividiendo sensibilidades. Pero claro, cuando no se tienen…

Albergue
            Por dónde íbamos. Ah, sí, por Villanovilla. Aunque no se consiga tras generación y media ya, para muchas gentes de la montaña, la década de los sesenta del siglo pasado fue para olvidar. Bergosa, Bescós, Yosa, Villanovilla, Acín, Larrosa, Cenarbe, y no sé si nos dejamos alguno de este valle y contiguos, fueron desalojados. Sus gentes marcharon, sus chamineras apagaron, y sus muros cayeron. Todos vendieron. Todos, excepto Villanovilla, que a pesar de quedar despoblado, los dueños mantuvieron sus propiedades, lo que les ha permitido desde hace ya unos años el eludir los tediosos y eternos trámites de reversión y volver. Volver a sus tierras, volver a sus casas, o a lo que eran, y rehacerlas, siendo un vivo ejemplo de tenacidad y de supervivencia. A la nada lo condenaron, y de la nada ha surgido. Ya lo siento, me he vuelto a perder.

Alfombra acristalada
            De Villanovilla pues, salimos en una mañana algo despistada porque se siente maltratada por ese cambio de tiempo anunciado. Con lo a gustito que estaban estas mañanas con nosotros, cómo viene ésta de alborotada. Pasamos de puntillas el pueblo, y seguimos por la pista, que recorre el barranco de Fenils, que aún conserva algún tramo helado… y bien helado. Tras unas cuantas vueltas y revueltas, llegamos al collado de Las Candeleras, donde seguimos por la pista que va coronando la sierra. Hasta aquí poco más de una hora. Justo enfrente, sale la que baja hacia Baraguás.

Camino a la cumbre
            Aunque sigue el fuerte viento, al salir al sol el ambiente se caldea. Vamos pellizcando esta loma, con vista a dos aguas, y por duras rampas vamos en dirección poniente decididamente hacia nuestro objetivo de hoy. Pasamos por La Contienda, una amplia explanada con restos de un antiguo yacimiento de gas, y seguimos hasta alcanzar el Albarún, que con sus 1.551 metros de altitud, es la cima de esta sierra. Cuarenta minutos más desde el collado. Una cima ésta que se ha vuelto más amable, porque hasta hace un tiempo era muy celosa, no permitía que tuvieras ojos para otras, sólo para sí, ahí estaba, siempre metida en sus asuntos, sin comunicación con ninguna otra. Unas limpias forestales la han sacado de su pertinaz autismo, y ahora sí, ahora se sube con mejor gana, porque aunque sea a ella a quien visitas, aunque sea ella la protagonista, ya admite actores secundarios.

Aire, agua, tierra, sol. Turbulencias
            Un cuarto de hora es lo que estamos, lo que nos cuesta echar un bocao al cuerpo. No da para más el mal tiempo que vemos encerrado en los puertos del norte, unos lobos que vemos acechando ahí y que alargan hasta nosotros sus zarpas. Marrón lo tenemos, pero parece que para pocas horas. Con las mismas, pues, emprendemos el regreso exactamente por el mismo sitio, y en lo que se refiere hasta la llegada al collado, con más motivo. Y no es uno, sino varios. Varios son los valientes hombres con escopetas, apostados, esperando a que otros, o los perros, no sé cómo va esto, les echen sus esperados trofeos de caza. –“No os salgáis del camino”, dicen. No, desde luego. Al llegar al collado vemos un engañoso cartel de aviso de las batidas, que comienzan a las 8 de la mañana. Y decimos engañoso, porque a las 9:35 que hemos pasado de subida, no estaba. Sí, habéis entendido bien. Yo, cazador, vengo a la hora que se me canta, pongo el cartel indicando que desde las 8, y si hay alguien ya dentro del campo de tiro, con decirle que no se salga del camino… Ellos estaban a la espera desde el solano, y nosotros bajábamos hacia el paco… y si hubiésemos coincidido?… O es que igualseguimos en los tiempos de aquél que decía aquello de que “… la calle es mía…”, pero también el monte, y con escopetas. Una pena.


            En fin, que después de calentarnos con los pueblos por un lado, y con esta gente por el otro, llegamos a dar con los huesos de nuevo en Villanovilla, que bien vale una visita por sus calles para contemplar sus arregladas casas, porque sí, nos hemos calentado, pero no nos hemos cansado. Han sido 15,5 km en 3h 45’ de actividad, de los que 3h10’ han sido en movimiento, para salvar 750 metros de desnivel, con más de 900 acumulados, en una mañana de transición, en una mañana de sentimientos encontrados.



  

domingo, 11 de enero de 2015

Punta Espata

IXOS MONS
Punta Espata (2.202 m)
Sábado, 10 de enero de 2015



            De nuevo en el monte, para saborear este nuevo año que comienza, y hacerlo en un pico menor, pero no por eso menos importante, que todos lo son. Muy próximo al macizo de la Collarada, tiene unas vistas privilegiadas sobre esta sierra que languidece en su intimidad, sobre esta sierra que no sabe si va hacia el invierno o retrocede hacia el otoño, sobre esta sierra que ve, que siente, el desacuerdo entre su reloj biológico y los blancos jirones que pretendidamente la adornan, pero que apenas lo consiguen.

Fuente del Paco
            El anticiclón está a gusto entre nosotros, y el agradable buen tiempo que nos proporciona va en contra de lo que la tierra demanda, que es frío y nieve. Por nuestra parte, y ya que no lo podemos evitar, nos aprovechamos de él para auparnos a la Punta Espata o Pico a Ralla, que altiva se yergue para ser vista desde Villanúa. Es en esta localidad de donde salimos, dejando el vehículo junto al puente del barranco de Bozuelo, justo en el arranque del sendero que nos sube a la fuente del Paco por un bosque que no disimula su despiste por este tiempo fuera de tiempo.

Refugio del cubilar
            Tras unas duras rampas, el camino se suaviza y en silencio nos permite el paso por esa fuente a los pies de un refugio forestal. Frías aguas, como de su nombre se desprende, que dejamos correr mientras continuamos nuestra marcha hasta el puente, que permite a la pista volver hacia Villanúa. En este punto, nosotros seguimos abrazados a la margen izquierda del barranco para cruzarlo en poco y continuar por un bien definido sendero que va ganando altura por el seno del bosque. Un bosque salpicado por algún claro que almacena todavía esa nieve que de forma testimonial se mantiene todavía.

La cima al alcance de la mano
            En hora y media larga llegamos a dar con la pista en una amplia curva cuyo exterior alberga el refugio del cubilar, que nos marca la continuidad de nuestro camino, ya que seguimos junto al barranco. Y lo hacemos con el collado de Marañán o Espata enfrente, hasta que los árboles que tenemos a nuestra derecha nos dejan paso por una ladera herbosa de indefinido camino, alcanzando una plataforma desde la que vamos obteniendo la recompensa del esfuerzo. Las vistas sobre Villanúa al fondo del valle del Aragón. Sobre este punto, y siguiendo con las amplias zetas que nos permiten mantener el resuello, giramos bruscamente hacia el este, encaminándonos ya con decisión hacia el collado de Bacún, que a la derecha (S) nos daría paso hacia ese pico, y que a la izquierda (N) nos lo da a nuestro objetivo.


Últimas rampas
            La empinada pero amable tasca da paso a la más incómoda piedra, inevitable para alcanzar la cima de Punta Espata, también llamada Pico a Ralla, porque aunque su apariencia desde el valle principal sea la de una cima piramidal, hace ya tiempo que nos ha mostrado su realidad, que no es un punto cimero, sino una ralla, una pequeña sierra, naturalmente  con su punto más elevado a 2.202 metros, que alberga una curiosa imagen de hierro silueteado que representa la calidez de hogar y la ternura de una madre alargando la mano a su hijo. Hay que llegar hasta aquí para verlo, y es lo que hemos hecho al cabo de tres horas de ascensión, que desde luego han merecido la pena. Auparse hasta aquí para contemplar lo que su vista nos ofrece no tiene precio. El extraordinario macizo calcáreo de Collarada, con esta cima principal, Collaradeta, Somolas… con unas entrañas labradas por el agua y el tiempo, que albergan un sistema kárstico en el que la tradición oral sitúa el hogar de las güixas y sus aquelarres.

La madre encumbrada a lo más alto
            El arco norte, algo más alejado, está ocupado por los desafiantes Estiviellas, Lecherines, Aspe y sus Llenas, Berneras… y hasta Bisaurín y Agüerri quieren salir en la foto. Por el sur, nuestra vista se recrea contemplando las suaves lomas de Bacún y Letas, el Oturia, la Oroel, San Juan de la Peña… y los menos próximos Moncayo y Urbión. En el este próximo, el tajo para que el Aurín lleve apresuradamente sus aguas hacia el siempre humeante Sabiñánigo. Al otro lado de ese tajo da comienzo otra extraordinaria sierra, la Partacua, con sus innumerables cimas a cual más bella.

         Una vez despedidos de todos y cada uno de ellos, iniciamos el descenso, que hacemos por el mismo itinerario de subida hasta el cubilar, desde donde continuamos por la pista hasta tomar el camino Viejo de Collarada, que burlándola nos deja ya próximos a ese puente que cruza el barranco debajo de ese otro que lo salva para permitir que el canfranero llegue a destino.

            Seis horas de actividad, de las que más de cuatro y media han sido en movimiento, para cubrir unos 17 km, salvando 1.200 metros de desnivel, que se han convertido en más de 1.300 acumulados, en una mañana extraordinaria en lo meteorológico, pero fuera de calendario.




Las fotos, en: https://picasaweb.google.com/chematapia/PuntaEspata2202M