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sábado, 31 de diciembre de 2016

Feliz b'año nuevo 2017

ENTRENOS
Sinués, pozas Las Tiesas
Sábado, 31 de diciembre de 2016


            Hay quien dice que el tiempo es un ser vivo, que el año que se va se lleva todo lo que ha acontecido en torno nuestro, nuestros pensamientos, nuestros sentimientos, nuestros deseos, nuestros actos… Tratemos, pues, con él para darle la despedida y pedirle que todo lo malo que haya habido en todo ello se lo lleve y lo queme en el fuego purificador, y lo bueno lo guarde a buen recaudo para tener acceso a ello en esos momentos en los que necesitamos algún estímulo.

Arrancamos
Desafiando el frío
            Un año más, cumplimos con la tradición de dejarnos los sudores por los caminos, y las tonterías en unas pozas de agua a baja, muy baja temperatura, en la mañana de este último día del año. Un año, un libro cuya última página enlaza con la primera del libro siguiente, que se nos entrega impoluto para que sea grabado con lo mejor de cada uno. Y queremos despedir este año deseándole lo mejor allá donde vaya, y recibir al nuevo con ganas, muchas ganas de seguir disfrutando de ésta nuestra naturaleza más próxima. Mientras por las tierras bajas siguen inmersos en las más espesas nieblas, por la montaña, pese a las severas heladas nocturnas, se nos ofrecen unos días espectaculares… y hay que aprovecharlos.

Llegando a Sinués

Rincones de Sinués
            Como en años anteriores, dejamos los vehículos en la carretera de Aísa, a la altura de las pozas de las Tiesas. Con 1,5º negativos en el ambiente, y un sol que promete, pero que todavía no da, nos echamos a trotar con los amigos Álvaro, Javier y Abel. La mañana está en calma, en resignada calma. Y eso se nota en mayor medida, si cabe, tras tomar el desvío a Sinués, una carretera local, que en dos kilómetros se empina y se empina, hasta llegar a este pueblo milenario, a 1.078 metros de altitud, que con el de Esposa y Aísa pueblan la parte alta de este valle.

Salida del pueblo junto al torreón fortificado
Camino por el robledal
            Llegada a Sinués, decimos, trago de agua en la fuente y salimos por el torreón fortificado en dirección al robledal de la Plana Clavera, cruzando el barranco del Molino, para llegar primeramente al mirador de Santiago, una extraordinaria atalaya en una pequeña plataforma de una gran ralla que rompe el horizonte, y desde donde se tiene una magnífica vista sobre Sinués y una buena parte de la cordillera nevada.

En el mirador de Santiago

Descenso
            Volvemos al camino para continuar por el descenso entre los robles de este espeso bosque. Un camino que pierde la magia cuando llega a la carretera, por la que seguimos el trote hasta los coches. Primer hito cumplido, queda el segundo. Bajamos a las pozas, y sin pensarlo mucho nos echamos al agua, que no tendrá más de 3 ó 4 grados. El pleno sol reinante atempera el ambiente. Todo un rito de purificación. Bueno, no sé yo… Algo tenemos que buscar para darle un puntito de cordura a todo esto… Después a descorchar los buenos deseos para todo el año que viene.

En plena faena
            Hasta aquí, han sido 11,9 km, que hemos recorrido como en 1h 40’ de tiempo total, del que 1h 25’ ha sido en movimiento, con unos 435 metros de desnivel acumulado D+. Al baño se nos ha incorporado el amigo Josemari, uno de los fundadores de estas jornadas. Una mañana más que atípica, con una actividad más que atípica, en la que hemos estado en contacto con los cuatro elementos, y que ha terminado con 8 grados, y templaus.

Feliz Año a todos!!!


           

domingo, 3 de mayo de 2015

El Grosín de la cara y el revés

IXOS MONS
Grosín (1.422 m) x2
Domingo, 3 de mayo de 2015



            Un dos por uno, sí. Eso hemos hecho hoy. Y los dos han confluido en el mismo monte, el Grosín, el que más se empina del cordal con el que comparte nombre. Los otros son el Beldorero (1.271 m), el Estuche (1.361 m) y el Cantera Caxico (1.375 m), pero sin duda es el Grosín (1.422 m), sobre el que ponemos el punto de mira saliendo desde Jaca.

En el paco Serés
            Comenzamos la jornada desde el abrevadero Tiña de Barrio, junto al puente Las Grallas, para ir por el Camino de Santiago al encuentro de Ástrid y Belén, que lo vienen trotando ya desde Castiello. Y coincidimos en Charlé, por cuya trasera nos metemos para incorporarnos al bosque e ir subiéndolo por las zetas de Santa Eugenia. La mañana ha amanecido tímidamente lluviosa, pero pensamos que se le va a ir la timidez. Las lazadas se van sucediendo una tras otra, y sin dejar de trotar, vamos disfrutando de un frescor y de una pureza inigualable, debido al ambiente húmedo que han dejado ya las lluvias de anoche. Sí, se van sucediendo, hasta completar las más de 60.

Últimos esfuerzos
            En algún escaso claro del bosque nos apercibimos de que llueve, y de que éste nos protege. La llegada al paco de Serés se hace por una travesía apenas sin desnivel, y a través de la que vamos acompañando visualmente a la parte alta de este barranco que rinde al Aragón. El ritmo suave pero mantenido nos ha llevado en 50’ a este cruce de caminos, inusualmente ocupado por ganado vacuno, y que poco le importa el agua que está cayendo ni lo sumamente embarrado que está el piso.

Vista al norte
Un amago de duda, que sofocamos enseguida, y pa’rriba, por una pista a cada paso más impracticable, con unas zapas que empiezan ya a pesar un quintal. Siguiente cruce y avanzamos hacia el W para subir por la ladera sur, que se agarra como si no quisiera echarnos una mano. En poco más de media hora más nos presentamos en la cima, ocupada por una vegetación que poco a poco se la va comiendo. Un viejo aljibe semienterrado, parece ser de antiguos vestigios militares, construidos como apoyo al puesto de Rapitán, nos da la bienvenida. Claro, tan solitario él... Nos llegamos hasta el vértice geodésico y por los cuatro costados, contemplamos lo mismo que él. La mañana sigue gris, gris oscura, pero nos deja ver nuestro Pirineo al norte, y las Sierras Exteriores al sur.



De nuevo arriba
            Ástrid y Belén bajan por el sendero de bosque camino ya de Castiello, y nosotros por el de subida en busca del grupo de Andarines que han elegido el día de hoy para probar las mieles y las hieles de este bucle añadido al recorrido de 30 km de La Solana, para hacer el circuito de 40. Los Andarines, Isabel, Toñín, Julián, Jesús, Santi y Maxi se han metido por el barranco de Castelillo, han dejado atrás la corona del Villar, la pardina de Las Planas, y el cortafuegos, que a punto ya de dejarlo se han metido en el tramo más molón del recorrido, el que discurre por sendero de bosque, al término del cual nos encontramos. Y, ¿a dónde vamos? Al Grosín. Qué bueno. Pues eso, a subir de nuevo por el mismo sitio que hace un momento hemos subido y hemos bajado. La misma cuesta, las mismas ganas. Al cabo de haber estado aquí hace una hora, llegamos de nuevo, ahora con más peña, a esta misma cumbre. La mañana no espabila, nosotros tendremos que hacerlo, porque aún queda la tira.



Bajando por el bosque
            Por ser fieles al trazado de 40 km que vamos a ofrecer a los que vengan a La Solana el último día de este mes, bajamos por el bosque, por verdaderas pistas, no sé si de despegue o de aterrizaje, pero los culetazos van que vuelan. Una vez en la pista, tomamos dirección al paco Serés, con más barro que donde lo hacen. Bien lo saben las vacas que tranquilas están en ese corro de yerba, con las que nos hacemos unas fotos y seguimos camino hacia Guasillo, a donde llegamos al cabo de otra media hora.



Saliendo de Guasillo
            Y poco más. La Solana se nos ofrece hoy con unos campos saturados de verde, que no se aguantan de la pura vida que llevan. Sobre este extraordinario lienzo en 3D con la Peña Oroel como telón de fondo, no nos queda otra que aportar nuestras pinceladas hasta Asieso. Un poco saturados ya de barro, por no decir bastante, la bajada la hacemos por la carretera, despidiendo el duelo antes de llegar a Puente Nuevo, por donde marchan los andarines, yendo nosotros por la central hasta nuestro punto de partida.



            Hoy no hemos llevado cuentavueltas por no fundirlo, porque han sido muchas las que hemos dado, pero contentos porque nos hemos metido más de cuatro horas y media de auténtico placer por estos montes, disfrutando del bosque, de la lluvia, de los caminos… y por qué no,  también del barro, en buena compañía, por no decir compañías.




Las fotos, en: https://picasaweb.google.com/chematapia/ElGrosinDeLaCaraYElReves

domingo, 12 de abril de 2015

De CaCo por La Solana 30

ENTRENOS
La Solana 30
Sábado, 11 de abril de 2015



            Seguimos pateando estas tierras. Hoy toca recorrer La Solana 30, a ver si ya se puede pasar más allá del Lubierre. Con un nutrido grupo de Andarines del Club Atletismo Jaca, vamos a hacer este trayecto para ir viendo ya sobre el terreno cómo están los caminos para esa prueba, segunda edición ya, que el último día de mayo vamos a ofertar a todos los andarines de Aragón y resto del universo mundial. Son siete los pueblos del municipio de Jaca por los que pasa esta distancia de 30 km, dando ocasión al caminante para degustar a su paso de estos paisajes más amables que los de la alta montaña, por lugares humanizados, y que no han dejado de estarlo desde hace centurias, como lo demuestran sus iglesias medievales, alrededor de las cuales se fue asentando la población.



Por los glacis de la Ciudadela
            Con Toñín, Isabel, Julián, Pilar, Jesús, Carmen, Santi, Sile y Maxi, salimos de la plaza de la catedral, aspacico y callandico, como dice la jotica, para enfilar ya los glacis y el Rompeolas. Con Jesús vamos haciendo CaCo, yendo y viniendo, pastoreando el ganado, lo que nos regala algún kilometrico más. Camino de Mocorones, cementerio y camino de Santiago. Botiguera, con su puente colgante y de lleno al barranco de Castelillo, con tránsito ya mucho más seco que la última vez que pasamos por aquí. La mañana también se asoma por La Solana, y quiere darse su paseo. Ningún inconveniente, encantados de que nos acompañe.



Ya es primavera en La Solana
            Dirección Jaca, para subir hacia Banaguás, que nos recibe con poca bulla. Trago y al tajo. El sendero hasta el barranco, delicioso. Una vez pasado, se van bordeando campos de un verde fosforito, que te van llevando hasta Abay, segundo pueblo de la mañana. El mismo sencillo ritual, trago y a seguir camino. Por ancha pista hasta el Lubierre, que ya se le han bajado los humos y se han quedado al descubierto las piedras que las brigadas municipales pusieron el año pasado para su vado. No todas están en su sitio, procuramos apañarlas un poco, sin conseguirlo del todo. Río arriba, por su mismo lecho a tramos, y otros por caminos de soto, llegamos a cruzarlo otras dos veces. Novés nos espera.



Camino de Abay
          Y a ello vamos. Novés primero, y ya con Ana y Luz, la emprendemos hacia Araguás del Solano, por esa carretera que se agarra. No en vano es el lugar más alto del recorrido. Un recorrido que va ya estrujando algún digestivo, que implora parada y fonda, que hacemos frente a la casa de otro correcaminos, Javier, que nos ofrece cerveza, porrón y fregona. Como somos educados, no le tomamos todo… lo último, ya si eso, otro rato. Palabra.


Subida a Caniás
            Senderos otrora más transitados nos bajan a la carretera, que en unas decenas de metros abandonamos para ir de nuevo en busca del río a la altura del Molino de Araguás. Soto ribereño hasta cruzarlo por el puente de ojos, que si no se llama así, a partir de ahora, sí. La subida a Caniás vuelve a darle otro color a este último tramo grisáceo de río. Es de los corros bonitos de todo el recorrido, pero eso ahí se queda, que nosotros seguimos. Salimos a la carretera otro puñao de metros, para meternos a la izquierda por camino señalizado, que nos lleva a cruzar de nuevo el barranco de Castelillo, por donde se mete el trayecto de 40 km, pero eso será ya otro día. Nosotros seguimos dirección a Guasillo, a donde llegamos ya fartos de calor.



Por la senda de los Indios
            Buen chapuzón d’aigua en la fuente, junto a la incorporación del de 40, y a por el último pueblo, Asieso, que lo dejamos atrás para bajar por la senda de los Indios, hasta el pie del cerro de San Miguel, por una de cuyas escorrentías vagamos hasta el puente. A continuación, diagonal hasta el Rompeolas, vuelta a la Ciudadela y término en la misma plaza de la catedral que nos vio salir hace menos de seis horas.

            Todo mu bueno y mu abundante… la kilometrada, decimos. La mañana se ha portado. La compañía también. Los caminos, salvo excepciones puntuales, están absolutamente aptos para el consumo. ¿Qué más se puede pedir? Así que todos mu contentos, especialmente los neófitos en esta distancia, a los que hay que hacerles la ola. Claro, hay que celebrarlo, y lo hacemos. Doce cañas pagan el pato. Que, ¿qué más? Ah, sí, que estamos deseando acoger al personal el día 31 de mayo en esta buena tierra con buena gente, así es que a no demorarse en las inscripciones, a través de la web del Club Atletismo Jaca, organizador de la prueba: http://www.clubatletismojaca.com/web/v5/andada-popular-por-la-solana/la-andada-de-jaca/






sábado, 14 de marzo de 2015

De caco por Claraco y Rapitán

ENTRENOS
Por Claraco y Rapitán
Sábado, 14 de marzo de 2015


            De caco por Claraco. Pega, verdad? Pues sí, pero es que además es verdad. De caco por Claraco y Rapitán es una nueva entrega de esta historia de correrías previa a ese maratón por montaña de La Almunia del domingo que viene. Una nueva entrega, decimos, en una jornada invernal, que se ha colado entre otras de un adelantado buen tiempo. Jornadas, unas y otras, que juegan al despiste entre ellas, que se encorren, que se rodean, que se pisan los talones, que tienen al medio totalmente desorientado. Hoy, que ha amanecido en Jaca entre claros y nubes, en un momento de descuido de los primeros, se han colado las segundas, y se han apretado bien entre ellas, aliándose con bajas temperaturas. Conclusión, una buena nevada, que en poco rato ha cubierto todo del blanco elemento, aunque ya se sabe, nieve marcelina en las patas se la llevan las gallinas… y los gallos, que de todo ha habido hoy. Pues mira, te cuen, dos gallinicas y cuatro gallos, dos andarines y dos trotones. Isabel, Sara, Julián, José Luis, Jesús y servidor picapedrero. Vamos.

Fotos robadas
            Foto de salida en el Pelos, que nunca se sabe si está contento o no,  siempre tiene la misma cara. Paseo de la Cantera y Árbol de la Salud, desde donde se nos ofrece un panorama totalmente invernal, facilitado por un tiempo ya cansado de tanto ir y venir, pero es lo que tenemos y hay que aprovecharlo. Camino de Santiago, que recorremos hasta el puente Oliván, donde salimos a la carretera para pisarla en esa decena de metros hasta la entrada a la pista de Claraco, por el barranco Salado.

Estampa invernal
            Entre palabras y barros, cuestas y anhelos, vamos subiendo al trotín trotando unos, y andando, a buen paso, otros. Llegamos a Claraco y lo pasamos. Decimos lo pasamos porque apenas nos enteramos de no ser por ver esa imagen de piedras amontonadas que insomnes se cuentan sus historias con el escaso eco de la sordina de la espesa niebla. Seguimos hacia arriba, hasta llegar al collado de Ipas, donde reagrupamos de nuevo, para comenzar el descenso por estos replegados montes, que hacen que nos pasemos de largo la entrada a esa vieja ermita desposeída del imán de antaño, de ese poder de atracción sobre las gentes de estos pagos, que depositaban en su Virgen sus deseos, sus penas, sus ilusiones, sus alegrías y tristezas. Ya no hay vírgenes que amparen, ya hay poca gente que amparar.

            Barranco de Ipas y subida al monte Rapitán, cuya cuesta te pone el corazón a cien, para poder disfrutar luego de ese precioso tramo de bosque que te arrulla, que te atrapa, que te acoge sabiendo que pocos son los que van a visitarlo en días como hoy. Fuerte, frío, risas, abanicos… y poco más, la niebla sigue en sus trece. El descenso lo hacemos por el sendero, y una vez en el hospital, tramo urbano que va llevando a cada mochuelo a su olivo.


            Según el cuento de Jesús, válgasenos la expresión, hemos hecho en torno a 20 km, en 3 horas, con 850 m de D+, y los mismos de D-, claro. Algo menos los andarines… pero tampoco mucho, porque han ido a buen paso. Bueno, pues para haber sido una mañana para haberse quedado en la cama, no ha estado mal. Nada mal.





lunes, 9 de marzo de 2015

De caco por los pacos de Oroel

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Por los pacos de Oroel
Lunes, 9 de marzo de 2015


            Seguimos con nuestra mirada puesta en esos 45 km de la Sierra de Algairén, enmarcados en el Día del Senderista FAM y FEDME, uno de los actos incluidos en ese Congreso Internacional de Montañismo CIMA2015. Hoy queríamos hacer fuerza más que distancia, y casi, casi hacemos todo. Nos hemos adentrado por los siempre gratos senderos de la cara norte de Oroel, senderos que nos han mostrado su peor cara, están cruzados por innumerables troncos de árboles, tronzados por las cargas de nieve y los vientos, y que nos han obligado a hacer contorsionismo del bueno.

Peña Oroel
            Partimos desde el mismo Jaca, dirigiéndonos hacia el Gas, para tomar ya la carretera asfaltada que por el Club de Tenis se va enfilando hacia la peña. Una peña que ya nos tiene en su radar, pero que por nuestra parte no hemos decidido aún por dónde acometerla. Iremos viendo. El asfalto se dirige hacia el campin, nosotros hacia el barranco de San Salvador, que encontramos mucho más seco de lo que pensábamos, pero aun así, hay tramos muy embarrados. Fuente, que da sin importar a quién, y a la que hacemos aprecio. Seguimos hasta el cruce con la pista, próximo ya a la carretera, y los pies, sin consultar con la cabeza, giran hacia la izquierda, tomando dirección a la Punta Mocholín, que de bajada ya tomamos hasta la entrada al barranco que baja a las Fuentes de Barós. Un trayecto que la última vez que hicimos fue con agua a la rodilla en algún tramo. Hoy, prácticamente seco.

Senderos invadidos
            Llegados al cruce, seguimos por nuestra derecha dirección a la carretera del Parador. Nos vamos encontrando ya los estragos de febrerillo el loco. Pero esto no ha hecho más que empezar. Llegados a la carretera asfaltada continuamos de frente, con idea de alcanzar el sendero que baja de los Prados de Ara hasta la Curva 13. La inquebrantable voluntad de seguir adelante gana, y no por goleada, a la pura lógica. Conforme vamos avanzando, más y más árboles cruzados, algunos se dejan pasar, otros hay que emplearse a fondo.

Balancha
            Llegamos al punto previsto y seguimos a nuestra izquierda, dirección a ese canto del praderío. Siguen los árboles cruzados, dificultad a la que se añade la nieve, que ya vamos encontrando en claros del bosque, y en la que nos hundimos bien cuando no la pillamos dura. Larga, se nos hace larga esta travesía, tanto es así que casi nos salimos de la peña. En uno de los claros, el último, el sendero comienza a flanquearse de erizones, y en poco llegamos hasta el final, que es una especie de espolón que da vista a los pueblos de la solana y a todo el campo de Sabiñánigo.

Paredones de la cara este de Oroel
            Echamos la vista atrás y nos encontramos un enorme cortado y unos paredones de conglomerados que sostienen a esa Punta Bacials, que pensábamos lugar más oriental de todo el macizo, pero vemos que no. Nuestro GPS pasa de senderos y de nosotros, al menos se ha quedado con las digitales miguicas de pan que ha ido poniendo en nuestro camino. Comprobamos el mapa cargado y no es el más apropiado. Cuando corregimos el error ya sí que parece reconocer senderos. Nos hemos pasado de largo el que sube a los Prados de Ara, la nieve y los troncos y ramullas cruzados nos han despistado.

Senderos del bosque
            Opciones. Desde aquí, sólo una, volver por donde hemos venido, hasta encontrar ese cruce y decidir si subimos o continuamos la travesía hasta la Curva 13 de la subida normal. Conforme vamos bajando, las zonas nevadas nos dan a entender que el sendero de la arista hasta el collado va a estar nevado y desdibujado, de modo que decidimos continuar hacia esa bajada para evitarnos ya más contratiempos. Sí, eso pensábamos, pero lo cierto es que no, porque el camino llamado normal está también lleno de árboles cruzados que nos rompen continuamente el ritmo de bajada apresurado ya por las horas que son.

            Cuando no hay un buen clareo de los bosques, la abundancia de árboles hace que tengan que subir y subir en busca de la luz, y ese crecimiento en vertical va en detrimento de una expansión horizontal, va en detrimento de un robustecimiento, de un mayor grosor del tronco, estando más expuestos a la climatología adversa, que administra sus purgas a placer, y es lo que estamos viendo claramente en estos montes.


            Con esas reflexiones llegamos al Parador, después de casi 15 km, con más de 1.000 de D+ y 700 de D-. En total, 3h 15’, de los que 2h 50’ han sido en movimiento. Esa casi media hora de diferencia, desde luego no ha sido en reposo, que ha sido peleándonos con decenas de árboles que han sucumbido a estos últimos fuertes temporales, y que quedan a la espera de una buena limpia. Y ¿por qué decimos que hemos terminado en el Parador?, porque otro oportuno corremontes ha acabado su faena en el coche, que compartimos hasta Jaca. No sé si hemos hecho lo que queríamos, lo que sí sabemos es que el monte nos ha ido llevando por donde ha querido, que tampoco está mal.




El track, en: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=9041779

martes, 3 de marzo de 2015

De caco por los barros de La Solana

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Por los barros de La Solana
Lunes, 2 de marzo de 2015


          No lo podemos disimular. Le tenemos algo de morriña a esto de trotar por los montes. No lo podemos disimular, y por qué hay que hacerlo. Con motivo de las diversas modalidades anunciadas para celebrar el Día del Senderista FAM, que este año, con motivo de CIMA2015 coincide con el Nacional de la FEDME, y que Os Andarines d’Aragón organizan por la Sierra de Algairén, vamos a darle juego y reencontrarnos con esas sensaciones de la competición, aunque a estas alturas de la vida seguro que nos conformaremos con cualquier cosa. Veintidós de marzo, La Almunia de Doña Godina, Maratón 45 km. Allá vamos.



            Esta salida de hoy ha nacido con una doble finalidad también, la de darle una vuelta al circuito de La Solana 30, porque estamos ya a menos de tres meses, y la extrema meteorología de este pasado mes de febrero lo habrá dejado bastante perjudicado.

Pasarela de La Botiguera
          En esa pendular forma de tratarnos, ahora mismo, gozamos, por decirlo de algún modo, de unos días bajo la influencia de un frente cálido, que de la noche a la mañana ha subido las temperaturas mínimas el orden de ocho grados. Unos valores que despistan a los seres vivos, y especialmente a aquellos que no ven los partes del tiempo, la dualidad se ha instalado en ellos. Por una parte tienen ganas de comenzar el ciclo vital, pero por otra hay algo que les dice que esto no ha terminado, de hecho esta semana entra de nuevo otra vuelta de frío. Pues con todos estos ingredientes, pasados, presentes y futuros, con una mañana nublada de arrojar, nos echamos a los caminos.

La Solana, desde el Rompeolas
            Por ser ortodoxos salimos de la plaza de la catedral, y no hablamos de la ortodoxia episcopal, sino de la del circuito, que partiendo de aquí pasa por los glacis de la Ciudadela para enfilar el Camino de Santiago desde el Rompeolas, que nos muestra una solana huérfana, una solana sin sol. A ver qué podemos hacer para levantarle el ánimo. Cementerio, mal empezamos, bajada a Botiguera, esto se anima. Puente colgante, que se remanga las faldas para dejar pasar un Aragón que arrastra el sentimiento de la montaña en esos mayencos que la escurren y que tienen prisa… quizá por volver.

Desembocadura del Castelillo
            Como la pleamar, que hace subir el flujo de los ríos en su desembocadura, así se comporta con el barranco de Castelillo, cuyas aguas se ven negras para llegar a él. La física manda. Los doscientos metros de barranco los pasamos haciendo acrobacias de funámbulo, también para esto manda. Salimos al camino y giramos a la derecha, como dirección a Jaca. La Peña, nuestra peña, sigue en sus sueños, inmersa en sábanas de algodón…oscuro. Casi ochocientos metros y tomamos el desvío hacia el norte, que nos va a ir subiendo a esa corona donde se asienta la primera población de este recorrido, Banaguás, cuya plaza nos suele negar una foto de época. También nos niega el agua, la fuente está averiada.

Veredas celosas
            Hora y diez hasta aquí. Seguimos. Y lo hacemos bajando al camino de viejo, que nos lleva a cruzar de nuevo el barranco de Castelillo. Hasta llegar a él, lo que era una deliciosa vereda se ha convertido en un curso de agua, jalonado por tumbadas zarzas que han ido sucumbiendo por el peso de la nieve. El paso del barranco obliga a descalzarse, para mojarse sólo los pies. El terreno que media hasta Abay drena muy mal, de modo que se va acumulando barro en las zapas hasta límites insospechados.

Crucero de Abay
            Tomamos el camino a Ascara hasta el Lubierre, que ya se nos hace más difícil pasar. Baja bravo, crecido, valiente, sin hacer caso a nada. Nos mira de reojo, amenazante. Si no hubiera que cruzarlo dos o tres veces más y no sabemos cómo estará, probaríamos a hacerlo aquí, pero no nos fiamos, y nos contentamos con ver Novés y Araguás del Solano desde aquí. Volvemos por donde hemos venido. Abay, y regreso por el camino del río. El crucero se deja saludar. Ahí anda, dando juego a los cuatro vientos. Con uno de ellos nos vamos, para cruzar de nuevo el Castelillo y llegarnos hasta el Columbario, no sin antes admirar ese enorme codo del Aragón, cuyas tripas rujen a su propio compás.

Puente de San Miguel
            Puente de San Miguel, que tantos y tantos peregrinos habrá visto pasar. También hoy, con estos que lo son de sus tiempos, de nuestros tiempos. La entrada a Jaca la hacemos por la Diagonal, pero no por la primera, sino por la que llega hasta la Cooperativa, para regresar al punto de partida. Cerca de 24 km en 3h 20’, de las que 3h han sido en movimiento, para hacer más de 600 metros de D+ y D-. No hemos dado la vuelta prevista, pero tampoco ha estado mal. Mucho tiempo por delante todavía para que se calmen los meteoros, y las aguas vuelvan a sus cauces habituales.