Mostrando entradas con la etiqueta La luna por montera. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta La luna por montera. Mostrar todas las entradas

domingo, 28 de febrero de 2021

Luna lunera por los Llanos del Sol, camino al ibón de Escalar

 


MONS CON NIEU
Luna lunera por los Llanos del Sol (1980 m)
Sábado, 27 de febrero de 2021

            El año pasado no pudo ser, pero este hemos conseguido maridar raquetas con luna, de modo que ha llegado el momento. Finales de febrero, hace tan solo unos días había un paquetón de nieve, pero ya se sabe, febrerillo el loco es así, en sus últimos días ha abierto la puerta de los vientos de sur, que anima al polvo sahariano a cambiar de aires y deciden barrer la península, conquistándola, aunque sin chilaba, hasta los mismísimos Pirineos, así que los últimos frentes sureños que han entrado han sido de agua, el peor enemigo de la nieve. Conclusión, cambio de planes.



            En un principio la idea era ir a Candanchú, que el horizonte por donde sale la luna está más bajo y se puede disfrutar más de ella, pero sus solanas están peladas, así que… a Astún que nos vamos, aunque tardemos más en ver salir la luna debido a su orientación.



            Animados por el reciente retraso de una hora en el toque de queda, y en previsión de buen tiempo, son las siete de la tarde cuando salimos de Jaca con Marisa y Eva, juntándonos en Astún nueve en total. No somos los únicos, que hay más raqueteros y traveseros, que quieren aprovechar la noche.



            Antes de llegar, en Villanúa ya nos sorprendían fuertes rachas de viento, lo que hacía presagiar que tendríamos raca metida en los valles, como así se fue confirmando, pero no fue óbice para dar comienzo a nuestra actividad, que lo hacíamos sobre las ocho menos cuarto, con el único resplandor todavía que las luces de la estación y la de las rétrac, que estaban haciendo su trabajo alistando las pistas de la única estación de esquí alpino de Aragón durante toda la temporada.



            Arrancábamos con una pechugada de espanto camino de los Llanos del Sol, que no encontrábamos ni una cosa ni otra. Por los supuestos llanos la cuesta se iba calmando, pero no del todo, claro, al tiempo que un gran resplandor iba haciendo su aparición por encima del Arco Noroccidental de Astún, mucho mayor que por donde iba a asomar el satélite, que tanta influencia tiene sobre la vida en nuestro planeta. 



            La embocadura del barranco coincide con una mayor dureza de la cuesta, lo que unido a que la raca estaba metida en la olla del ibón y que empezaba a echarse la hora encima, se toma la decisión de regresar, alcanzando la máxima altura muy próxima a los dos mil metros. El regreso viene amenizado por la salida de esa luna, que ya venía reflejándose de forma espectacular en las nevadas laderas del Arnousse, Bénou, Belonsieche... A lo que nos alcanza su luz, a lo que se nos hace visible el astro, nos detenemos en una pequeña plataforma, y al echar mano del teléfono para hacer una fotografía… el teléfono que no está donde tiene que estar. El actuar con guantes es lo que tiene, que pierdes tacto. Conclusión, a volver sobre los pasos en su búsqueda. Lo llevo protegido en un viejo calcetín, lo que haría, pensaba yo, que no hubiera resbalado ladera abajo, como así fue, y allí estaba, donde cayó. Pero lo bueno es que, al ir el primero, todos habían visto el calcetín al pasar, pero quién se iba a imaginar que dentro estaba lo que estaba.



            Bueno, terminamos con final feliz. Noche disfrutona, con 3 km (+ 1,1 de teléfono), en 2h 15’, con 270 m D+/- de desnivel acumulado (+ 85 de teléfono). ¿Las nieblas?, nos despedimos de ellas metidas en Candanchú, dejando emerger el Aspe y las Lienas en una imagen para el recuerdo, y a nosotros dejando hacer.




domingo, 12 de marzo de 2017

Candanchú, la nuit

RAQUETAS NOCTURNAS
Candanchú
Viernes, 10 de marzo de 2017



            Damos cuenta de una nueva salida del programa del CP Mayencos. Una salida habitual de todos los años, la nocturna con raquetas a la luz de la luna llena. Los últimos compases de la temporada se han visto transgredidos por una cuña de ambiente cálido del sur, que ha hecho que suban las temperaturas de forma anómala.


            Se han hecho un par de prospecciones previas por La Partacua y por Le Somport. El resultado ha sido que, en el primer lugar la falta de nieve es notoria, obligando al porteo durante varios cientos de metros. Y en el segundo, que presumía de ser ideal, en la vertiente sur, también había alguna falta, dejando al descubierto los brezos. Constatando que el barranco de Sapos tenía continuidad hasta el aparcamiento de Pista Grande, decidimos arrancar por la noche desde ahí.


            Y dicho y hecho. A las ocho de la noche nos juntamos una docena de mayencos en el club, partiendo seguidamente hacia Candanchú, que nos acoge con 5º C, en una noche totalmente despejada, con nuestro satélite alumbrando a todo trapo, pero sin impedir que también lo haga el resto de la bóveda celeste, adornado por un sinfín de estrellas y constelaciones, y que a nuestro regreso, nos sorprendía con un grado más.


            Salimos, pues, de puente Sapos, para meternos por el barranco y salir a esas explanadas fronterizas. Tras constatar de la merma de nieve desde ayer, no queda otra más que resignarse y atravesar alguna zona de brezos, que con la falta de piedras no obliga a quitarse las raquetas. Llegamos a las mesas del circuito azul de Le Somport, donde hacemos un alto para dejarnos empapar de la magia de la noche. Bajamos por el monte hasta el extremo del Tele Roca, acercándonos cómodamente hasta la Rinconada, desde donde volvemos al punto de arranque tras haber recorrido una distancia de 4,3 km con un tiempo total 2h 15’, del que 1h 15’ han sido en movimiento, y con un desnivel acumulado algo superior a los 200m D+ y D-.


            Una salida distinta, con la compañía de siempre. Ambas, para repetir.


Las imágenes nocturnas son de David Muñoz.

martes, 26 de enero de 2016

De luna llena por Zuriza

RAQUETAS
Taxeras - Mazandú
Sábado, 23 de enero de 2016



            La práctica del montañismo es algo más que un mero deporte. La multiplicidad de modalidades que nos ofrece, y el realizarlas en un inigualable marco natural, hace que las posibilidades de disfrutar del momento y de compartirlo con los demás, estén garantizadas. En invierno, por sus rigores, está algo más limitada la actividad, no obstante, siempre podemos encontrar alguna en concreto para nuestro nivel y aptitudes, porque las hay muy diversas. Raquetas, noche con luna llena y amigos. Un trío que se nos ofrece en contadas ocasiones al año, y que es difícil de superar y de resistirse.

            De nuevo envueltos en los vahos nacarinos de nuestra amada Selene, que pletórica se asoma a nuestro encuentro. Hoy, buscamos un valle que acompañe su deambular. Un valle, paralelo al eje pirenaico, de los que no hay muchos. Un valle iluminado con toda su fuerza y sus ganas de agradar.

            Valle de Zuriza, en el alto valle de Ansó, donde nace el río Veral de los torrentes venidos de Petrechema, desde Linza, y Petraficha, desde Taxeras. Y es este último al que acompañamos junto a los reflejos de una pletórica luna que impregna el paisaje con su manto. Quimboa cierra al norte, y Alanos al Sur. Todos, como nosotros, se benefician de su mágica presencia.

            En esta ocasión, junto con Sara, Olga, Eva, Conchi, Paco y Manuel, cumplimos con el programa de montaña del CP Mayencos para ponernos las raquetas y darnos un extraordinario paseo por Taxeras, acompañados por la plena luz nocturna de nuestro satélite y por el rumor del agua de los barrancos, que se precipita hacia el principal. Pero hay algo más, y son los focos y el micro de Aragón TV, que captaron el momento. Se dieron nociones generales de este tipo de salidas. Se habló del manejo de las raquetas, la herramienta protagonista. Se habló de equipación. Se habló de alimentación. Se habló de seguridad, de la importancia de estar federado. Y en general de todas las cuestiones relativas a esta práctica cuyos adeptos crecen de año en año, y que permite acercarse al ambiente invernal a cualquier persona amante de la naturaleza, y que con un pequeño esfuerzo añadido puede caminar sobre el manto nivoso.

            Tras los ajetreos propios de las circunstancias para la grabación del reportaje, seguimos la ruta prevista hasta los primeros corrales de Mazandú, efectuando el regreso por el mismo itinerario. Una modalidad, ésta de las raquetas, que siempre podremos practicar por sitios llanos y sin peligro, que es el modo de progresar por nieve sin hundirnos, y que nos va a proporcionar satisfacciones y ganas de repetir.
  



miércoles, 7 de enero de 2015

Puerto Viejo y Besata en Blanco y Negro

RAQUETAS
Puerto Viejo y Besata
en Blanco y Negro
Jueves, 1 y Sábado, 3
de enero de 2015



            Sí, de blanco y negro nos hemos vestido hoy para visitar este magnífico lugar. Montes bilingües, montes con unas vistas privilegiadas sobre Candanchú, sobre Astún, montes con paco y solana, aunque por la noche no hay pacos ni solanas, por la noche todos los gatos son pardos. La noche. La noche sobrecoge, y nos hemos colado en ella de puntillas, con raquetas, pero de puntillas, un nutrido grupo de amigos mayencos para disfrutar de sus luces y sombras. Nos hemos paseado de su mano por estos puertos fronterizos saboreando sus pliegues, saboreando su negra figura, cual negativo de las antiguas películas, porque hemos querido ver lo que ella ve, sentir lo que ella siente… y lo hemos conseguido. Selene nunca defrauda.

Vista desde la estación
            Un par de días antes, a pleno sol, nos damos una vuelta por este circuito que la estación de Somport marca por estos montes. Y lo delimita muy bien para dejar reservada una zona de Refugio Invernal de Fauna Salvaje, que trata de proteger al urogallo en esta zona del Parque Nacional de los Pirineos de Francia. No olvidemos que esta ruta de estos dos días va dando la vuelta a unos montes cuyas laderas se asoman a ambas vertientes. Y hemos querido venir previamente para ver de alargar algún bucle para hacerla más atractiva.


            Es el sol, es la luz, la que pone en contacto nuestras miradas con el paisaje, un paisaje sensible, mutante, que cambia a lo largo del día, y no digamos nada de la noche. Pasear por la noche, vestido de nácar, por los montes, es algo difícil de describir. Hay que vivirlo, hay que experimentarlo, y desde aquí animamos a hacerlo… en verano, en invierno, en cualquier época. Por montañas, por valles, junto a lagos… es extraordinario.

Progresando en la oscuridad
            En esta nocturna, nos hemos juntado 17 personas dispuestas a disfrutar de esta primera salida del año, que tradicionalmente hacemos con raquetas vestidos de noche, vestidos de luna. Nueve de la noche. Ella la encontramos ya un tanto subidita, pero vamos a su encuentro, o al menos eso nos parece en esa primera rampa, en la que casi la alcanzamos. Cuando ya parece que se tranquiliza, la cuesta, decimos, llegamos a una zona de iglús, muy próxima al punto donde se abre y cierra esta circular. Seguimos hacia el SE para remontar otro pequeño collado. Estamos en Puerto Viejo, y damos vista ya a Astún y sus montes, que ya están pisteados por esos profesionales de la retrac que disponen la nieve para que el relente de la noche haga su trabajo.

Descorchando el nuevo año
            Ya en tierra hispana, y cuando una reata de pinos nos lo permite, se nos abre la vista hacia Candanchú, donde vemos la misma estampa, pero más cercana. Luces que suben y bajan por las laderas, que anticipan un ruidoso trabajar que altera la paz de la noche. Nos acercamos al campo militar de tiro, que rodeamos para sacar algunos cientos de metros más, incorporándonos de nuevo al camino, hasta posicionarnos debajo del monte cuya vertiente francesa alberga el circuito de esquí nórdico de Somport, concretamente el azul. Lo acometemos a cuchillo, llegando hasta las mesas de madera, donde hacemos un alto para contemplar lo que la noche muestra, que es poco y mucho a la vez.

            Diagonal hasta el collado de Besata para volver ya hacia la estación, concluyendo estas dos horas y media de auténtico disfrute entre amigos, en un espacio tan distinto al diurno que parece otro. Y ya, al filo de la media noche, los turrones, polvorones, riojanitos, cavas y moscateles ponen el broche final a esta, no sé si decir, jornada, o noche entre jornadas, en esta muy buena forma de comenzar otro montañero año, que a todos recomendamos.





lunes, 17 de marzo de 2014

La Partacua, en blanco y negro

A TUCAS ALBARS
La Partacua, en blanco y negro
Viernes, 14 de marzo de 2014
Sábado, 15 de marzo de 2014



             La vida no siempre es en color. También hay momentos en blanco y negro. Y eso es lo que hemos querido experimentar acudiendo al mismo escenario de día y de noche. Mismos montes, mismos valles, pero distintos señores que los cuidan, los sostienen, los insuflan.

            Una nueva salida que hacemos acompañados de la dama misteriosa, de la inquietante, de la que no para, de la que crece, de la que mengua, de la que asola los corazones, de la que arrasa cualquier hálito que ose salir de la garganta. Sí, una nueva salida de la Sección de Montaña del CP Mayencos. Una salida nocturna, esta vez a los pies de Peña Telera, en la Partacua.

            La víspera vamos a reconocer el terreno. Una espléndida jornada nos es regalada para disfrutar por estos lares, que tanto hemos pateado, en invierno y en verano. Un extraordinario escenario que se pone a nuestra disposición para volver a contemplarlo, a admirarlo, a reconocerlo, y a agradecer su presencia. Es tanto el bien que nos hace… Creo que lo sabe.

Barranco de Piedrafita
           Partimos de Lacuniacha, para inmediatamente calzarnos ya las raquetas e ir subiendo por la pista, no cayendo en las tentaciones que los desvíos para eludirla se nos ofrecen a cada momento. Llegamos a la llamada Plana Alta de Boj, que es donde llega el desagüe natural del ibón de Piedrafita. Seguimos pista arriba, acompañándola en sus vueltas y revueltas, hasta completar casi 6 kilómetros de auténtica delicia visual y sensorial.

            De vuelta, entramos a hacerle una visita al durmiente ibón, que lo dejamos en su reposo. Qué envidia. Qué privilegio. Estar ahí, vivir ahí, reflejando semejante espectáculo, y en invierno, mirándose por dentro.

            Continuamos nuestro descenso, hasta completar el recorrido, de nuevo en Lacuniacha. Algo más de 12 km. Cinco horas en total, para disfrutar tres en actividad y dos contemplando. Con un desnivel positivo acumulado de 460 metros. Algo menos de recorrido para mañana por la noche, pero no por eso menos disfrute.



            El ser humano, la vida, son una máquina del tiempo, permanentemente viajando por él, a través de él, nos ofrece disfrutar del mismo escenario durante el día y durante la noche, en blanco y negro. Quince somos los que salimos del club camino de la Partacua para disfrutar de nuevo, una noche más del resplandor de quien viene a visitarnos una vez al mes en toda su plenitud. Y es lo que intentamos. No se puede decir que fallemos a esa cita, pero ella, a pesar de mostrársenos velada, extiende su resplandor por encima de las nubes que a última hora también han querido hacerse presentes, incluso, a través de ellas, para poner en evidencia lo grandioso de estos lugares.

Noche en familia
            Ocho de la noche. Todos preparados sobre nuestras raquetas para darnos un paseo por esta pista de la Partacua. Salimos de Lacuniacha y nos dirigimos a ello. Ningún claro nos beneficia, pero sí lo hace con uno de los cordales panticutos, donde se reflejan sus encantos favoreciendo esa blancura radiante que aún conservan.

            De ayer a hoy se han incrementado notablemente las calvas en el arranque de la pista. La nieve está más blanda ahora de noche que ayer de día. Se hace más incómoda la progresión. En hora y media nos presentamos en la salida del ibón de Piedrafita, donde Ástrid y su familia ven colmadas sus expectativas, comenzando el regreso. Valientes, muy valientes Ástrid y Mara. Los demás continuamos hasta completar casi los cinco kilómetros, donde echamos un bocado antes de darnos la vuelta, y lo hacemos junto a un talud al abrigo del viento, que quiere participar también de la noche.

            El regreso se hace un tanto penoso por el estado de la nieve, pero no impide el disfrutar del entorno, de la noche, de la compañía. Al cabo de tres horas y tres cuartos, llegamos a los vehículos, habiendo estado una hora menos en actividad, para cubrir los 9,3 km de distancia, con un desnivel acumulado de 370 metros. Una forma distinta de formar parte de estas luces y sombras que la Partacua en blanco y negro nos ha ofrecido… y sobre todo, en buena compañía.




El reportaje completo de fotos, en:


El trac, en:

miércoles, 19 de febrero de 2014

Burbujas Candanchú

A TUCAS ALBARS
Burbujas Candanchú (1.670 m)
Sábado, 15 de febrero de 2014



            El mayor placer del enamorado es el de ver caer el velo de Isis con el que coquetea su amada. Y para conseguirlo hay que ser paciente, como ella; perseverante, como ella; sutil, como ella. Dejarla hacer. Saber esperar, saber trabajar convenientemente en los nebulosos mundos de la mente y del corazón, porque… cuando tenemos todo lo que deseamos… ¿qué nos queda?

Disfrutando de la noche
          Y eso es lo que hemos hecho en estos últimos días, esperar, valorar, confiar… porque el deseo hay que revestirlo de paciencia y de confianza. Tener la sangre fría de aguantar el tipo contra todo pronóstico meteorológico, ha tenido su recompensa. Bravo por los que han participado. Estamos, Sara, Ástrid, Silvia, Fernando y Abel, en una nueva salida de la programación de la Sección de Montaña del CP Mayencos. Bravo también por los que queriéndolo hacer, no lo han hecho.

            Lo hemos dicho muchas veces, quizá demasiadas. No nos importa. Cuando hay una interminable sucesión de borrascas, no es fácil acertar en las previsiones. Los vientos cambiantes, las presiones en las distintas capas de la atmósfera, confieren un altísimo grado de variabilidad, de cambios en los pronósticos. Y un buen ejemplo de ello es lo que nos ha ocurrido este fin de semana. A tres días, teníamos un 95% de probabilidades de precipitación, y el mismo sábado había bajado al 50%.

En buena compañía
              Por la noche nos visitó sólo el otro 50%, y fue determinante para que lo que se preveía una actividad a caballo en el filo de la cota de nieve, se convirtiera en un plácido paseo por el espectacular escenario de Candanchú, con sus luces y sombras que, como el arrullo de los brazos de una madre, acunaban nuestros pensamientos, nuestros sentimientos, nuestros anhelos, y nuestras ganas de compartir y de disfrutar.

          Cuando acabas la jornada y te retiras a descansar, los grandes del mundo de piedra siguen velando tus sueños. Ahí siguen todos. Hoy hemos venido a comprobarlo. Complace verlos. Sí, complace. Y más aún cuando ese ser que has visto llenarse noche tras noche, con un ojo guiño, consigues verlo con ambos dos bien abiertos, como queriéndote buscar, como queriendo escudriñar tus deseos para canalizarlos, para atraparlos y convertirlos en sueños, en sueños que te permitan soñar, en sueños que te permitan seguir viviendo… también en este mundo.

Pequeñas y grandes recompensas
            Y nos ha costado verlos, nos ha costado ver esos ojos dibujados en una cara que nos refleja esa luz solar en un intento de querer asomarse de noche por estos lares, pero con cuidado de no despertar a los guardianes que pacientes y quedos mantienen amueblado el espacio alzando sus brazos al infinito, en busca de algo, que nos tendrán que contar.

        La vida es cíclica, y es algo que nos demuestra la Naturaleza por doquier. Dentro, pero también fuera de este cada día más agotado planeta. Los cuerpos celestes influyen sobre los próximos más pequeños, lo que les obliga a una servidumbre, lo que les obliga a girar alrededor de ellos, atrapados  en su destino. Y en este girar y girar, también esa influencia es recíproca. Esta luna, que mensualmente nos muestra su mejor y más pletórico aspecto, ejerce sus influjos especialmente sobre los líquidos, sobre las aguas en el mundo mineral, sobre la savia en el vegetal, sobre los humores en el animal, y además, sobre los sentimientos, sobre los deseos, en este ser humano que poco a poco ha ido volviéndole la cara, que poco a poco ha ido dejando de verse reflejado en la suya.


             Reflexiones en buena compañía. Luces, reflejos que alargan nuestras sombras sobre la nieve, que celosamente guarda esos secretos que con cuentagotas susurra al oído de quien está atento, de quien se presta a ello. Esos secretos guardados en cada uno de sus cristales de luz. Y lo celebramos. Y lo hacemos como todas las buenas celebraciones, con una copa de cava en la mano. Cava de la tierra, cava del país, cava que ha venido de la mano de Ástrid. Gracias.

            Y ahora ya sí. Ahora nos volvemos a poner en manos de esa Selene, que en su recién comenzado tránsito menguante hacemos depositaria de nuestros malos rollos, hacemos depositaria de todo aquello que también queremos reducir en nosotros, de esas malas hierbas que queremos arrancar, y que dejen limpio el terreno para volverlo a sembrar en ese alterno periodo creciente, que pacientemente aguardamos hasta toparnos con una nueva plenitud nacarina.

          Pero eso será ya dentro de un mes. Hasta que eso ocurra, damos por buena esta salida, en una noche a caballo entre dos días. En una ventana que se nos ha abierto, a caballo entre dos borrascas. En un escenario, a caballo entre las depresiones ibéricas y aquitanas. Entre los velos de Isis, que vaporosamente nos han mostrado sus encantos, a lo largo de 9,6 km, en los que hemos tenido algo más de tres horas de disfrute, subiendo 350 metros, y volviéndolos a bajar, culminando todo ello en compañía de esas doradas burbujas que han puesto su broche en esta extraordinaria noche. Gracias a todos y a todo.

  




El reportaje completo de fotos, en:


lunes, 20 de enero de 2014

Peña Oroel la nuit

IXOS MONS
Peña Oroel la nuit
Jueves, 16 de enero de 2014



            La vida es un continuo mirar hacia adelante, un continuo mirar hacia arriba. Es un continuo avanzar sin apenas mirar atrás, pero en ocasiones tienes motivos para hacer un alto en el camino para detenerte y echar la vista a momentos, a lugares, que han marcado un hito en tu deambular por estos pagos.

Selene, fiel a la cita
          De nuevo aquí, un día más, una noche más. Acompañados por esta luna que fiel a la cita cuasi mensual viene para alumbrar nuestro camino y poner un recuerdo emocionado a momentos vividos junto a esta Cruz, que como ayer, como antes de ayer, como tantas y tantas veces que imantados por este monte nos hemos encaramado hasta ella por sus faldas de pinos, por sus faldas de viejos abetos que languidecen en su agonía.

            Por vueltas y revueltas llegamos al collado, donde abren los párpados las nubes para dejar paso a Selene, que no quiere perderse esa visita que en su plenitud tanta influencia ejerce sobre esos seres vivos, entre los que nos incluimos, y cuyo latir sentimos a lo largo de todo el ascenso.


              Noche serena de nácar, recuerdos aventados de emociones perdidas, que pueblan el aire de estas montañas. 


El reportaje completo de fotos, en:

jueves, 17 de octubre de 2013

Mirada de nácar sobre Oroel

IXOS MONS
Mirada de nácar sobre Oroel
Miércoles, 16 de octubre de 2013



            Cuando el reflejo irisado empuja a la peña sureña a vestirse de nácar, es el momento adecuado para partir hacia ella, para partir hacia ellos. Radiante, casi plena, así está Selene en esta agonizante tarde que le da el turno a una serena noche que acabamos de estrenar, con la que nos hemos citado en lo más alto del Campo de Jaca, la Peña Oroel, que desde sus 1.769 metros se aúpa para que nada escape a su cobijo en esta población y su redolada. Pero aun con todo y con ello, estas tierras andan inquietas esperando un otoño que no termina de llegar. Ya ha anunciado su venida, sí, pero uno de esos tantos veranillos que con media docena de apodos se le conoce al buen tiempo a estas alturas de calendario, se lo está impidiendo.

Guiños desde el Parador
            Luna llena de octubre, que silenciosa asomas por levante, y que vienes a decirnos que en dos días comenzará tu declive. Luna llena de octubre, que alborotas los humores de todo bicho viviente. Luna llena de octubre, cuán alejada y cercana a la vez, que vienes para decirnos al mundo que otro ciclo ha concluido, que otro trajín de idas y venidas ha llegado a su fin, pero que otro traes para hacer de esta vida un ciclo que otros alberga, y que a su vez forma parte de otro inabarcable.

Dispuestos para la faena
           Luna llena de octubre, que llevas a maltraer a fluidos y amoríos, llénanos de tu plenitud. Luna llena de octubre, que como todos los meses llegas fiel a tu cita para que nuestros húmedos ojos se reflejen en los tuyos de cristal. Luna llena de octubre, que extiendes tu nacarino manto sobre los montes y valles. Hoy, ante tu presencia, una vez más, y no sé cuántas van ya, nos animas para verte más cerca, para tenerte más cerca, para sentirte más cerca, haciéndonos un cuerdo hueco en este loco mundo en el que vivimos.

Ellas y Jaca compiten para deslumbrar
            Ocho andarines del Club Atletismo Jaca, convocados por el amigo Toñín, y acompañados por las últimas bocanadas de esta serena tarde, nos dirigimos al Parador, para dar comienzo a esta ascensión nocturna, especial, en la que aliados con la noche hay quien va a explorar sus límites en estas andadas y a estas horas. Como ocho son también las horas que pasan del mediodía, cuando dispuestos emprendemos el ascenso ayudados por ese tercer ojo de cristal, ese tercer ojo de luz para abrirnos camino visual entre los guiños que nos hace nuestra amada por entre el ramaje de viejos y lánguidos abetos.

Todas deslumbran
            Presentimos viento por las alturas. Así es. En una hora nos presentamos en el collado, esa antecima que junto a los viejos neveros, nos permite ya un barrido ocular por el Campo de Jaca. Sí, Jaca la iluminada, y sus muchos y pequeños satélites al este y al oeste que vamos reconociendo uno tras otro. Al norte, agazapado, un frente nuboso dispuesto a saltar a escena en cualquier momento; le gustan los fines de semana. Al sur, otro espectáculo, la oscura depresión entre las sierras exteriores y dos resplandores, que intuimos de Huesca y Zaragoza.

Todos vamos pasando por el
estudio fotográfico
            Ligera bajada para recorrer el fondo de esta loma cimera a dos vertientes. Se deja acariciar. De nuevo al abrigo del viento, entre bojes y espinos llegamos al tramo final de la subida, concluyendo a los pies de la Cruz, donde podemos admirar la vista a poniente, con otro resplandor al fondo, el de Pamplona. Las fotos de rigor y para abajo, a buscar un mejor sitio para echar un bocado. Lo encontramos y apreciamos.


            De nuevo al collado, para iniciar el descenso por sus más de treinta curvas, llegando al Parador al filo de las once. Casi tres horas de actividad, de distinta actividad, de nocturna actividad, en buena compañía. Gracias a tod@s.


El reportaje fotográfico, con alguna fotico más, en:

martes, 28 de mayo de 2013

Monasterios - Jaca Ultra Trail CdG Jaca

ENTRENOS
Monasterios - Jaca 

Ultra Trail CdG Jaca
Jueves, 23 de mayo de 2013




            Bueno. Tras un parón motivado por el hartazgo anterior, damos comienzo a una nueva ronda de entrenamientos. Y esta vez hemos querido simular el paso de la luz a la oscuridad, el paso del día a la noche, y sin haberlo buscado nos ha coincidido con que nuestra amiga, nuestra querida Luna está a puntito de estar pletórica. Sí, ella también se alegra de vernos corretear por estos caminos.

Monasterio Viejo de San Juan de la Peña
            Me acompaña Xaro. Nos acerca Michel hasta el Monasterio Nuevo de San Juan de la Peña, a algo más de mitad de camino. Son casi las siete de la tarde, una tarde soleada pero ventosa, y con una temperatura pelín por debajo de lo agradable, y que va a seguir bajando hasta fundirse con la noche.

            Recorremos la pradera de San Indalecio, donde disfrutaremos de un completo avituallamiento. Bajamos por el sendero hasta una escalera metálica, que se esfuerza en vano por armonizarse en el conjunto, pero que es la solución que han preparado para dejarnos en la carretera, que en muy pocas decenas de metros nos lleva al Monasterio Viejo, que está solitario, pensativo, como meditando sobre lo que fue y lo que es, sobre el gran poderío que tuvo en antaño y el parque temático en lo que se ha convertido. Mucho respeto hay que profesar, porque mucha es la historia y mucho es el arte, mucha la tradición y mucha la naturaleza y el valor paisajístico de estos lugares.

San Caprasio y recreación de chaminera
en Santa Cruz de la Serós
            Nos metemos en el sendero que va bajando, como la tarde. Cruce de cuatro caminos y enfilamos ya hacia Santa Cruz de la Serós, que comparte paisaje, que comparte historia benedictina, avatares de los comienzos del reino, que nos han traído a lo que somos y que entre todos hemos de seguir empujando. Que me pierdo. Avituallamiento líquido. Urbanización. Cabañera, que nos lleva a una salida a la carretera, que no hacemos porque seguimos en brusco giro hacia el este, con dirección a Atarés. Media hora de pista hasta meternos en el sendero, que hacemos en diez minutos, con la vista ya puesta en la Peña Oroel.

El sol se despide de nosotros
            Salimos a la pista por la que habremos de pasar a la subida a los monasterios. Y en poco nos presentamos en Atarés. Aquí tendremos a nuestra disposición, tanto a la ida como a la vuelta, avituallamiento líquido y sólido, así como asistencia sanitaria general, y especialmente de fisioterapia y podología (ahí es ná…). Cuarenta minutos más de pista, contemplando el verde fotoshop de los campos, contemplando a nuestra espalda ese sol que a punto de irse nos regala unos guiños por entre las nubes, contemplando esa luna que viene ya a velarnos, contemplando esa imponente proa de la Peña Oroel que en ningún sitio como aquí se aprecia de ese modo. Contemplando, en definitiva, esa caía del telón que nos va a cambiar de acto, que nos hace subir por el barranco entre dos luces, y que al llegar al puerto de Oroel va a ser ya nocturno, no en vano son las diez menos cuarto, tras casi tres horas de caco.

Desafiante Peña Oroel
            Entramos en la Calzada Romana, esa que baja de Somport y que era subsidiaria de la del Puerto del Palo, y que unía el Imperio con la CaesarAugusta de entonces. Decimos de entonces porque como calzada, desde luego ahora no se gana la vida. Las aguas hacen estragos, pero para nosotros nos vale como está, aunque de noche hay que andar con mucho cuidado. Pardina Moquito y desvío hacia la solana de Oroel, que ahora más que solana es luneada, porque más presente no puede estar. De momento nos permite no encender los frontales. En hora y cincuenta minutos desde el puerto carretero, nos plantamos en el final de la pista, donde encontraremos avituallamiento líquido, sólido y líquidos calientes.

En el puerto de Oroel
            Nos metemos en el sendero. Nos metemos en el bosque. Ya no nos ampara la luna, pero nos resistimos a encender nuestras iluminarias, hasta que se hacen imprescindibles. Pasamos de largo por el desvío a la ermita de la Virgen de la Cueva, y seguimos el sendero hasta que llegamos a la ante cima. La idea era habernos llegado hasta la Cruz, pero nos lo perdonamos, el viento y el frío nos convencen de ello. En cuatro zancadas llegamos al Parador, donde nos ofrecerán líquidos calientes. Un poco de carretera y barranco de San Salvador, para desviarnos a la izquierda y subir al Polvorín, desde donde primero por pista y luego por senda, vamos en busca de nuevo de la Calzada Romana, hasta casi salir a la carretera.

Fuente de Baños, a media luz
            Continuamos cruzando el barranco de Ballatás, para tras el cruce de las Calzadas, bajar al Club de Tenis y al Gas, junto al que se encuentra la Fuente de Baños, antiguos lavaderos de Jaca, bucólico lugar que ostenta una placa como homenaje a las mujeres que tantos y tantos viajes han hecho hasta aquí con las canastas de ropa.


            Y poco más. Subida a Escolapios, donde tenemos el coche. Siete horas para hacer algo más de 36 kilómetros, en los que hemos respirado tarde, en los que hemos respirado noche. En los que hemos visto el sol y hemos visto la luna, luna llena de mayo.



El reportaje completo de fotos, en:

Y el track, en:


Para más información, en: