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lunes, 9 de noviembre de 2020

Somport - Jaca, una mañana jacobea

 


ANDADAS
Somport - Jaca
Domingo, 8 de noviembre de 2020


SOMPORT - CANDANCHÚ

            Primera de las etapas del Camino de Santiago Francés por Aragón, que parte del puerto fronterizo de Somport, el Summus Portus romano, donde nos encontramos una baliza señalando que quedan 858 kilómetros hasta Compostela. De momento, nos conformamos con los 30 primeros. Se pasa por las ruinas del antiguo Hospital de Santa Cristina, pendientes de seguir sacando a la luz toda su riqueza, que le permita aproximarse, aunque sea de lejos, a su glorioso esplendor. El Codex Calistinus, o Liber Sancti Iacobi, escrito por el clérigo francés Aimeric Picaud, describe el trazado oficial y clásico del camino, incluyendo las cuatro principales vías que atravesaban Francia. No hay datos exactos fiables de su fundación, pero recordemos que en el siglo XI, durante el naciente reino de Aragón y el vizcondado de Bearne, ya estaba considerado por dicho Códice Calixtino como uno de los tres más importantes del mundo cristiano, junto con el de Gran San Bernardo, a su paso por los Alpes, y el del mismísimo Jerusalén. Al menos eso rezaba la leyenda Unum Tribus Mundi que presidía el altar mayor de su iglesia. 



CANDANCHÚ – CANFRANC ESTACIÓN

            Sigue descendiendo el camino hasta dar con la carretera interior de Candanchú a la altura del puente de Santa Cristina, donde se une al trazado del GR 11, con el que comparte sendero, cruzando la N-330. Continúa, pasando por encima del puente del Ruso, y posteriormente la finca Anglasé, a partir de la cual se mete en el bosque. Al poco, abandona el GR 11, justo donde a este se le incorpora el GR 11.1, con el que continúa valle abajo. Cruza el barranco de Izas y pasa por debajo de Col de Ladrones. Al aproximarnos a Canfranc Estación, podemos seguir por la pista para tomar el Paseo de los Melancólicos, por el que se pueden contemplar las actuaciones para recuperar la Estación Internacional, pero el trazado, digamos oficial, pasa por el interior de las poblaciones, con el fin de acercar los servicios al peregrino. Destacamos el paso por la entrada principal de dicha estación, frente a la moderna iglesia de Nª Sª del Pilar. Unos metros más adelante, disponemos de fuente, junto al edificio del ayuntamiento. Una de las instalaciones anejas a la estación, es el Centro de Acogida de Peregrinos.




CANFRANC ESTACIÓN - CANFRANC

            Al final de la población no nos libramos de un tramo un tanto expuesto, desde que se sale a la carretera, a la altura de la central eléctrica, hasta que se pasa el túnel y se baja a pie de presa. Aquí nos encontramos otro vestigio de la antigüedad, unos restos de la Torre de la Espelunca, en un terreno totalmente desdibujado desde la construcción de la presa. Dicha torre la construyó Tiburcio Spannocchi en 1592 como defensa ante invasiones francesas. Hoy, aquí, solo un montón de piedras y un cartel explicativo dan fe de todo ello. Tiene réplicas en los valles de Ansó, Hecho, Santa Elena de Biescas y Baños de Benasque, todas con el mismo fin.



            Una vez cruzado el puente bajo la presa, el camino entra, por uno de los tramos más bellos de todo el recorrido. Enseguida se pasa por enfrente de la torreta de Fusileros, de fábrica mucho más reciente. Es a mediados del siglo XIX, cuando se termina de construir la, entonces moderna, carretera que unía las tierras bajas con el puerto de Somport, viéndose que podía dar paso a nuevas y más fáciles invasiones extranjeras, dando pie al asentamiento de esta fortificación, que estuvo décadas en estado ruinoso, y que se restauró con motivo de la puesta en funcionamiento del túnel carretero, para albergar una exposición de los trabajos. Todo ello tras pasar apuros por el ensanche de la actual carretera, que abrió la reflexión del traslado a otro lugar. Finalmente reinó la cordura, y actualmente es la sede de la Asociación Turística del Valle del Aragón (ATVA).


            Seguimos por el bosque, un delicioso sendero que ofrece lo mejor de sí mismo en las cuatro estaciones. Se cruza el barranco de Ip, muy próximo ya al puente de Arriba de Canfranc, población por la que pasamos, el Campus Francus de los romanos, convertido en sede aduanera en el siglo XI por Ramiro I, expuesto a grandes peligros dada su condición de próximo a la frontera, pero ha sido uno no previsto, el fuego, su mayor enemigo, destruyéndolo en varias ocasiones. La última, la de 1944, que lo sumió en una casi total despoblación de la villa, recuperándose lentamente en las últimas décadas debido al gran empuje del turismo. Lo primero que nos encontramos al entrar a la población son los exiguos restos del castillo. La calle principal deja a la izquierda la iglesia de la Asunción, con fuente contigua. Enfrente se está terminando de rehabilitar un edificio para albergue de peregrinos. Si disponemos de tiempo, podemos darnos un paseo por el camino junto al río, donde veremos los restos de la torre de Aznar Palacín y lo que queda de la iglesia de La Trinidad. Todo ello habla de un pasado de esplendor. 


CANFRANC - VILLANÚA

            Finalmente llegamos al cementerio, donde se halla el antiguo Pont Nou que, aunque de apariencia románica, solo lo son los restos de su base medieval. Fue destruido por una gran avenida del río Aragón, y restaurado a final del siglo XVI por Ramón de Argelas, maestro cantero bearnés. En lo más alto del lomo del interior del muro norte, hay un sello con una borrosa inscripción que reza “RAMON ME FECIC”, “Ramón me hizo”, perpetuando la memoria de su reconstructor. Posteriormente tomaría nombres como el de Puente de Canfranc, Puente del Cementerio o Puente de Abajo, pero nunca Puente de los Peregrinos, aunque siempre fue su esencial utilidad. 


            Dejamos ya este núcleo de población, que no es ni la sombra de lo que fue, y que concentra un gran número de importantes vestigios religiosos y defensivos dado su carácter de zona fronteriza y en cuyo seno discurre una da las vías más importantes de entrada de peregrinos de Europa a la península ibérica. Mucha evocación y contemplación hasta aquí, pero aún hay mucho que ver hasta Jaca. El camino pasa por debajo de la moderna carretera. Un poco antes, han adecentado otro búnker como refugio para el caminante. Pasando de nuevo por debajo de la carretera, el profundo lecho del río deja al aire una bella garganta, horadada a lo largo de milenios. 



            Pronto llegamos ya a la entrada de la Cueva de las Güixas, un corto tramo del inmenso sistema de galerías subterráneas que alberga el enorme macizo calizo de Collarada. Un poco más adelante, unos obsoletos postes de luz señalan el camino para llegar a la estación ferroviaria de Villanúa, y que si hablaran nos contarían el trasiego de gentes y mercancías de antaño. En un lugar próximo al puente, han construido un edificio que alberga el Centro de Interpretación y la Oficina de Turismo de Villanúa. Desde aquí, cruzamos el puente y salimos a la acera de la carretera, que recorremos hasta el final. Otra ocasión para que el peregrino pueda abastecerse. A la izquierda dejamos el casco antiguo del pueblo, donde se halla la parroquial de San Esteban. 


VILLANÚA – CASTIELLO DE JACA

            Se pasa por detrás de un área de descanso, al tiempo que al otro lado de la carretera dejamos los restos de una aldea, Aruej que, en sus mejores tiempos, bajo el nombre de Bardaruej (valle de Aruej), era punto de referencia del tramo de valle comprendido entre Canfranc y Castiello de Jaca. Continuamos por pista paralela a la carretera, hasta que se llega a otra, en la que también hay fuente, internándose un poco a la izquierda. Con sumo cuidado, se cruza la carretera, pasando por un albergue Salesiano. Subimos por la cabañera, que nos deja en la pequeña carretera que baja de Aratorés y por detrás de Villa Juanita continúa hasta llegar a la parte alta de Castiello, habiendo dejado a la derecha el albergue A’Noguera. En esta parte alta se encuentra la parroquial de San Miguel. Descendemos por la calle principal, donde está la fuente del Arco. Llegamos a la carretera, que cruzamos por el paso de peatones, cruzamos el puente y seguidamente tomamos el camino a mano derecha, que nos va a llevar hacia Jaca. 



CASTIELLO DE JACA - JACA

            El río Ijuez baña la Garcipollera, y se atraviesa por un moderno puente de madera, junto a una hilera de piedras, que era el antiguo paso. Llegamos a una finca llamada Bergosilla, próxima al puente de Torrijos, y aquí nos detenemos de nuevo. Hay una silueta metálica de un peregrino, y un pequeño cobertizo con imágenes y leyendas alusivas al Camino. La historia da cuenta de que este lugar se llamaba Hijos, y que ha sido desdibujado por el trazado ferroviario y carretero. En lo alto de una gran ladera de roca, donde ahora hay una torre de alta tensión, había una torre fortificada, y de ahí deriva el nombre de Torrijos, de torre de Hijos. En los siglos XIV y XV los Jiménez de Arloz eran los señores de Hijos. Actualmente está la cantera de Torrijos, en la que siguen dando vida a este oficio tan antiguo como artesano. Otro punto digno de mención es la existencia de una fuente, hoy casi cegada, de aguas sulfurosas, debajo mismo del puente, y que era apreciada en la antigüedad por sus propiedades medicinales.


            Dando continuidad al camino, dejamos a nuestra derecha el puente de Oliván, también llamado de Grallas, o Grajas. Al poco, nos topamos con una ermita, hoy en manos privadas. Es la de San Cristóbal, de factura popular, que fue construida por Francisco Villanúa en 1796 junto al empedrado puente del mismo nombre. Cristóbal significa “el que porta a Cristo”, y es patrón de conductores y viajeros. Y cerca ya estamos de nuestro destino, Jaca, en cuya entrada tenemos el puesto del kilómetro 829 a Santiago. Está junto al parque que hasta hace poco albergaba el Árbol de la Salud, un viejo olmo que no resistió el paso del tiempo. Aquí estaba en la antigüedad la iglesia de San Esteban y el hospital de San Marcos, de vocación leprosera. En el casco viejo de Jaca, las dependencias del antiguo hospital han sido acondicionadas para que sean sede hoy en día del Albergue de Peregrinos. Llegados a la antigua capital del reino podemos visitar la catedral, como colofón de este viaje por la geografía y la historia jacobeas.

            De este modo concluimos esta primera etapa del Camino de Santiago Francés por Aragón, señalizado como GR 65.3, y que discurre por el puerto pirenaico de Somport hasta Jaca, habiendo recorrido 29,4 km, en un tiempo total de 6h 55', con un desnivel acumulado total de 155 m D+ y 960 m D-. 



Más fotos y el track

martes, 4 de febrero de 2020

La Solana 33k de Jaca, ocho pueblos casi milenarios

ANDADAS
La Solana 33k de Jaca
Domingo, 2 de febrero de 2020



            Entre el eje norte-sur del río Aragón, antes de su llegada a Jaca, el propio río pasado la ciudad, en su andadura por la Balancha camino hacia la Canal de Berdún, el río Estarrún y las sierras al norte, se delimita un rectángulo informe, unas tierras en las que se enclavan ocho localidades: Asieso, Guasillo, Caniás, Araguás del Solano, Novés, Ascara, Abay y Banaguás. Es la Solana de Jaca, también llamada Vereda Oeste. Son unos enclaves, actualmente pedanías de la capital de La Jacetania con mucho interés histórico, ya que se encuentran muy cercanos a San Juan de la Peña y sus monasterios, cuna del Reino de Aragón. Con iglesias de origen románico, en torno a las cuales se arremolinan pequeños núcleos en los que resalta su cuidada arquitectura popular y que luchan por sobrevivir.

Panel que revive la memoria

Ermita de San Cristóbal, con los temblores del alba
            Es el escenario perfecto donde se desarrollan las distintas modalidades de la Marcha Senderista de Jaca “Pueblos de la Solana”, que año tras año organiza el Club Atletismo Jaca. Hay una red de caminos y senderos que unen todos esos pueblos, eligiendo algunos de ellos para trazar el mayor de los itinerarios de la prueba. Para esta exigente ruta partimos, como en otras, de la Catedral para dirigirnos hacia la Ciudadela y entrar por el monumento a La Jacetania al paseo de la Cantera hasta el Banco de la Salud. Nos incorporamos al Camino de Santiago, que se recorre, pasando por la ermita de San Cristóbal, hasta el puente Grallas, tomando a la izquierda la carretera que nos lleva hasta la Central, y que se convierte en sendero hasta la de Asieso

Llegando a Asieso

Camino de la carretera de Asieso
            Con precaución subimos hasta pasadas las granjas de la izquierda, y por el talud acortamos la sinuosa carretera, llegando hasta la misma entrada del pueblo, que se hace junto a la parroquial de San Andrés, del siglo XII. Cruzamos el pueblo y salimos por otra carretera local, que recorremos unas decenas de metros para meternos a la derecha por un ancho camino, que nos lleva a Guasillo, segunda localidad de la ruta, cuya primera noticia que se tiene es del siglo XI, con fuente junto a la iglesia, que reza a San Adrián.

Camino a Guasillo

Llegando...
            Nos metemos por detrás de la misma para descender las escalerillas que acompañan al  barranco Catella hasta continuar por bonito camino a mano derecha, entre tapiales, que nos sacan del pueblo, donde nos encontramos otro cruce, señalizado como el PR-HU 62, que nos dirige, ya en plena Solana hacia el siguiente objetivo, que es Caniás. Y lo hacemos siguiendo por la pista, que se convierte en senda antes de subir un pequeño cabezo, tras lo que se desciende al barranco Castelillo, que no será la primera vez que lo hagamos hoy. Se continúa hasta llegar a esta siguiente población, las últimas decenas de metros por su carretera local. También histórica, datada su primera noticia en el siglo XI, también con fuente en las proximidades de la parroquial de San Pedro Apóstol. Las vistas que se tienen de todo el monte Pano y Cuculo son francamente extraordinarias.

Parroquial de San Adrián en Guasillo

Caniás
            Justo enfrente se toma un sendero que nos va bajando, primero cruzando un campo yermo y luego por entre tapiales de piedra seca, con cabaña de ruinas incluida, hasta llegar al lecho del río Lubierre, que trae las esencias de los montes de Borau, concretamente de un lugar próximo a la ermita de San Adrián de Sasabe, de vital importancia también en la arquitectura histórica de estas tierras. Se cruza el río por vado de cemento y seguimos por la pista del soto río arriba, como unos 300 metros, para tomar a la izquierda un sendero por el bosque, que era el camino de viejo que unía Araguás del Solano con Novés, y que se está recuperando.

Un tiempo que se va

Río Lubierre
            En un cuarto de hora de ascenso nos deja en una pista muy poco transitada, que tomamos a mano izquierda, en descenso, hasta cruzarnos con otra que ya nos sube decididamente hasta el pueblo, que si no es el punto más alto de la ruta, sí lo es como población, con presencia en los escritos también desde el siglo XI, ofreciéndonos unas extraordinarias vistas sobre la extensa Solana, dominada visualmente por la Peña Oroel. La fuente la encontramos de paso.

La Solana, con la Peña Oroel de fondo, desde Araguás del Solano

Cabaña de cúpula circular
            Por entre las calles se va buscando la salida a la carretera local, que antes de llegar a la de Aísa, nos metemos por un sendero a mano derecha, que nos conduce ya a Novés, anclado en la historia desde el siglo XII, y muy vinculado, como todos de la zona a los monasterios cercanos, en los tiempos convulsos del origen del Reino de Aragón. Pasando por la parroquial de San Pedro Apóstol, del pueblo se sale por la casa del herrero, y por una pista entre campos, nada más pasar un vado de cemento, se toma a mano derecha un itinerario en franco ascenso ya a la sierra de Novés que, una vez llegados a su parte superior, recorremos toda la loma, por donde se nos ofrecen unas vistas espectaculares sobre el entorno. Solo el tránsito por la loma vamos por incipiente sendero, pero tanto el ascenso como la bajada ha de ir acompañada del track, pues no está definido el camino. Una vez se cruzan los campos, se llega a una pista, que cruzamos para continuar por un sendero que se convierte en pista, pasando por alguna finca y el cementerio, llegando finalmente a Ascara, con noticias ya en el siglo XI, y parroquial de los Santos Reyes.

Vistas hacia la Solana y el Gran Norte, desde la loma de la sierra de Novés

Subiendo a la loma
            Ascara, en el extremo suroeste de la ruta, marca el punto de inflexión, pues ya todo el camino es volver. Para ello, tomamos la pista que nos conduce a Abay, a donde llegamos tras haber cruzado el río Lubierre de nuevo. A esta localidad entramos por la trasera de la parroquial de San Andrés, también de origen románico, y con la ermita de la Asunción integrada en el casco urbano, cuyos orígenes se datan en el siglo XI, y del que se sale dirección a la carretera local, que pronto se abandona, ya que al llegar a una zona de esparcimiento infantil entramos por la pista de la derecha, y que nos lleva entre campos, y cruzando de nuevo el barranco de Castelillo, hasta Banaguás, nuestra última parada, a la que se accede también por camino entre tapiales de piedra seca, y a donde antes de llegar nos volvemos a encontrar tablillas del PR-HU 62.

Cruzando el río Lubierre de vuelta

Ábside de la iglesia de Banaguás
            Se alcanza la plaza donde se encuentra la enorme casa abacial junto a la parroquial, con ábside lombardo. Salimos del pueblo dirección al río, pasando por Villa Vicenta, y nos incorporamos a ese camino en veinte minutos, para tomar ya decidida dirección hacia Jaca, con el telón de fondo inconfundible de la Peña Oroel. En diez minutos más, y justo antes de abandonar el camino para meternos en el sendero del Columbario, merece la pena detenerse ante la imagen que nos ofrece el río Aragón, desde la altura, en una amplia curva que hace en su descenso.

Río Aragón

Puente de San Miguel
            Una vez en el mencionado sendero, nuestros pasos nos llevan ya a las proximidades del puente de San Miguel, de arco apuntado, sin certeza sobre su año de construcción, pero que su estructura nos habla de la época bajomedieval, siglo XV, declarado Monumento Histórico Artístico en 1943. La pista que sale del puente nos sube sin mayor dificultad hasta el llamado Rompeolas, en el extremo del Parque, ya en zona urbanizada, y desde donde se tienen excelentes vistas sobre toda nuestra trayectoria de la jornada de hoy.

La Solana desde el Rompeolas

Glacis de la Ciudadela
            Solo queda ya acercarse al punto de salida, completando así una exigente ruta por los pueblos de la Solana de Jaca, compaginando la siempre saludable actividad de andar por el medio natural, con el paso por localidades que conservan ese sabor de lo tradicional, con el afán de supervivencia, en un entorno plagado de referencias históricas y arquitectónicas de primer orden para entender los orígenes de nuestra historia, de cuyo legado podemos disfrutar con este rico patrimonio.

La Catedral de Jaca, punto de partida y de regreso

            Pedazo de ruta, a la que le hemos dedicado 7h 30’ de tiempo total, del que 6h 30’ han sido en movimiento, para recorrer 33 km, con un desnivel acumulado total de 730 m D+/-.

Notas a esta ruta:
·     Ruta incluida en la “Marcha Senderista de Jaca por los pueblos de la Solana”
·    Ruta que dadas sus dimensiones se traza por un extenso territorio, que comprende varios PRs del entorno de Jaca, unos señalizados y otros no todavía. Estos son:
o   PR-HU 52, señalizado, que sube a Grosín, dándole la vuelta al monte Asieso.
o   PR-HU 62, señalizado, que va hasta Caniás, haciendo una circular por los pueblos de la Solana, pudiendo acortar en Guasillo yendo directamente a Banaguás.
o   PR-HU 63, sin señalizar, que sería la variante descrita en el punto anterior.



Las fotos y el track


miércoles, 19 de junio de 2019

Inauguración GR 234, el Camino de la Jorgeada

ANDADAS
Inauguración GR 234
Domingo, 16 de junio de 2019




            Otro día de monte, en este caso de senderismo. Otro día de inauguraciones, en este caso del GR 234. Otro día de encuentro con las gentes que recorren los caminos de Aragón, y que cada vez somos más… y mejores, porque el caminar y el hacerlo por la naturaleza cambia a las personas. Y ese cambio no lo reflejan las acepciones que da la RAE al término “magia”, que a nuestro juicio se queda un poco incompleto. Nosotros añadiríamos que es la capacidad de transformación. Sí, esa facultad que tienen algunos seres vivos, de cualquiera de los tres reinos, animal, vegetal o mineral, de influir sobre uno mismo, con la ayuda siempre de nuestra receptividad, naturalmente. Es ese maridaje, el de dar y tomar, el que produce esa magia que consigue, con el tiempo y no sin esfuerzo, esa transformación, porque si estamos bien atentos a lo que los caminos nos ofrecen tenemos la oportunidad de volvernos personas más sensibles, más receptivas, también más sabias y cultas, y por supuesto más saludables.

Panel informativo en el cerro de San Jorge

Salida neutralizada hacia el cerro
            Quizá la ruta de hoy no ofrezca tantos atractivos como pudiera ser el tránsito por el bosque, o por las orilla de los ibones pirenaicos, o por las sierras o las altas cimas, pero no hay que desdeñar nada, porque, al fin y al cabo estamos en el medio natural, y lo que es más importante, de celebración. Ya son unas cuantas inauguraciones de senderos señalizados a las que hemos asistido, y todas tienen algo en común, y es que se trata de la culminación de un largo y costoso proceso por parte de diversos colectivos que han unido sus esfuerzos para sacar adelante unos proyectos de los que estar orgullosos. Diversos colectivos articulados en torno a la Federación Aragonesa de Montañismo (FAM) que, con el apoyo de las instituciones, pone en valor unos senderos en beneficio del colectivo senderista y del territorio.

Reencuentro con viejos compañeros de trabajo

            Hoy toca estar en Almudévar para rendir homenaje a ese dragón ya domesticado a lo largo de los últimos dieciocho años. Un dragón que con nocturnidad y alevosía acechaba en cada una de las ediciones de la Jorgeada, en forma de frío, sueño, cansancio, pero que en todo ese tiempo han sido miles las personas que en su fuero interno, cada una de ellas, han sabido vencerlo con valentía. Por nuestra parte han sido cinco, una cifra humilde en comparación con quien haya participado en todas.


            La Jorgeada, en su mayoría de edad, pero ya desde su más tierna infancia, ha sabido destacar, convirtiéndose en todo un paradigma del senderismo aragonés, de la mano de un club que hoy mueve masas ingentes de amigos de los senderos a lo largo de todo el año, pero que comenzó como un grupo de amigos, recién desempleados, que un día les dio el barrunto de unir andando las dos principales ciudades de Aragón. Un club, la Asociación Deportiva Os Andarines d’Aragón que, a través del Comité de Andadas de la FAM, aglutina y coordina el Calendario de Andadas Populares de Aragón, en el que están inscritas cerca de sesentas andadas por todo el territorio aragonés, y de las que organizan media docena de ellas, siendo la Jorgeada el buque insignia, la prueba reina, por ser el germen de lo que hoy se considera un fenómeno senderista a nivel estatal, según nos manifestaba Antonio Turmo, Director de Senderismo de la Federación Española de Montaña y Escalada (FEDME), con el que departíamos momentos antes del comienzo de los actos en el Palacio de los Deportes, de Huesca, donde arrancaba esta jornada festiva.


José Mª Gallego con la presidenta de las Cortes de Aragón,
el alcalde de Zaragoza y los Jorgeadores 2019
            La Jorgeada, como decimos, es una prueba deportiva que une caminando Zaragoza con Huesca, comenzando en la noche del 22 de abril, víspera del patrón de Aragón, San Jorge, saliendo de la plaza del Pilar zaragozana, con llegada al cerro de San Jorge de la capital altoaragonesa. Son más de 76 km, aunque cierto es que en estas últimas ediciones, con la presencia institucional de las Cortes de Aragón, se realiza una salida neutralizada desde el Palacio de la Aljafería. Y empeño ha sido del club organizador, especialmente de su presidente José María Gallego, el buscar los apoyos necesarios para sacar adelante el gran proyecto de su señalización como Sendero Turístico de Aragón (STA). Y como culminación de ese proyecto estamos aquí para esta inauguración, que no va a ser la única.

En el aparcamiento de la arboleda de Macanaz, en Zaragoza

Recepción de los participantes en Huesca
            La jornada comenzaba en la arboleda de Macanaz de Zaragoza a las siete de la mañana, de donde partían varios autobuses con los inscritos a la convocatoria. Una vez llegados a Huesca, se les ofrecía un desayuno mientras recogían la identificación y la camiseta conmemorativa. Seguidamente, y encabezados por José María Gallego, los en torno a 400 participantes ascendían al cerro de San Jorge, donde junto a la ermita se sitúa un panel informativo como punto de inicio o final de la ruta. Tras la foto de familia, de familia numerosa, al filo de las nueve y cuarto se daba la salida de la marcha, que iba a concluir en Almudévar al ritmo de cada uno.

Foto de familia antes de partir

Saliendo del cerro
            Se salía de la ciudad por terreno urbanizado, para discurrir junto al polígono industrial y un carrascal a continuación. Se llegaba al cruce de la N-330a por debajo de la autopista para acceder al primer avituallamiento, llamado de “la apisonadora”, donde los participantes podían descansar mientras degustaban un bocadillo de jamón. En este punto se incorporaban a la Cañada Real de Huesca, alcanzando la mayor cota, de 500 metros, en el collado Valduesca, donde hay colocado otro panel informativo. Antes de la llegada a Almudévar la organización había previsto otro avituallamiento, el de “la cabañera”, donde se podían refrescar del calor reinante ya a esas horas. Y en cosa de una hora, según el ritmo de cada uno, se alcanzaba el final de la ruta, Almudévar, en cuya plaza tenían dispuesta una pequeña exposición de fotografías y carteles de las distintas ediciones de la prueba. Todo ello amenizado por la actuación del conjunto de música popular aragonesa La Mancheta.

Se hace camino al andar

Progresando por terreno estepario
            Es en esta población, una por las que pasa la ruta, donde se tenían previstos los actos de la inauguración. El primero de ellos era un homenaje a ese dragón, domesticado ya, como decimos, que junto a la Cruz de San Jorge va a estar presente en Almudévar como guía a los caminantes de este sendero. Y se hacía en presencia de diversas autoridades y de Bárbara Pedrosa, la diseñadora de la escultura. Seguidamente, y ya en la carpa de la plaza Mayor, José María Gallego presidente de Os Andarines d’Aragón, Luis Masgrau presidente de la FAM, el alcalde local Antonio Labarta, y el de Zuera Luis Zubieta, ofrecían unas palabras de bienvenida, poniendo en valor la señalización del sendero como GR 234, que vertebra las dos principales capitales de Aragón.


Subiendo al collado Valduesca

Hala, que ya queda poco
            A continuación se descubría una placa conmemorativa en la plaza, dando paso al reparto de la comida para todos los asistentes, que culminaba con un baile improvisado amenizado con la música del grupo. Actos que reúnen siempre a un buen puñado de gentes de distintas partes de nuestra tierra cuyo nexo es el amor por el caminar y los caminos, una muy buena forma de estar en forma, y de conocer nuestro vasto y variado territorio.

Panel informativo en el punto más alto de la ruta de hoy

            Unos apretados actos entre los que nos ha dado tiempo y lugar para departir con José María Gallego, el artífice de todo esto que, apoyado por las instituciones, por un lado, y por un gran número de entusiastas voluntarios, por otro, hace posible que esta movida se haya llevado a cabo, y no ha tenido inconveniente en responder a algunas preguntas, cuyas respuestas nos ayudarán a entender mejor todo esto.


- Eres el presidente de la Asociación Deportiva Os Andarines d'Aragón, háblanos un poco del club y sus orígenes.
- “Fui el fundador de Os Andarines en 2003 y presido el club desde que se fundó. Con el éxito de esta gran andada se funda el club, que en estos momentos aglutina a 1270 socios, de los que 690 están en posesión de la licencia federativa de montaña en alguna de sus modalidades”.

Momento en el que se daba la salida neutralizada

- Se puede decir, pues, que la Jorgeada ha sido el origen de todo, y que ha sido la niña bonita…
- “Si, así es, este año hemos organizado la 18ª edición, y ha sido y está siendo el motor de las andadas en Aragón. Personalmente la Jorgeada es de lo que más orgulloso me siento. Soy de Buñales, un barrio de Huesca, y el día de San Jorge siempre se ha celebrado. Por motivos laborables me tuve que trasladar a Zaragoza y este día siempre subía a Huesca en bici, y yo quería seguir subiendo pero andando, y así comenzamos esta bonita idea”.

Inauguración de la escultura del dragón

- En un momento determinado surge el Comité de Andadas, dependiente de la FAM…
- “Después de la Jorgeada comenzaron a organizarse muchas andadas, teniendo un tirón importante.  En un momento le planteé a la FAM la necesidad de canalizar este colectivo con los organizadores que quisieran entrar en este calendario. Han pasado 14 años y cada vez somos más grandes, concretamente en 2019 tenemos 59 andadas en el calendario”.

Palabras de bienvenida y agradecimiento hacia los participantes

- ¿Cuándo y cómo surgió la idea de adaptar el itinerario como STA?
- “Las dos ciudades más grandes de Aragón deberían tener un camino de unión que no solo se hiciera el día de San Jorge, para eso había que marcar un camino permanente, hace tres años comenzamos a trabajar y se ha terminado en este 2019”.

Descubrimiento de la placa conmemorativa

- Habrá conllevado mucho trabajo por los despachos...
- “Muchas reuniones, muchas vueltas, proyectos y financiación, pero ha merecido la pena. La Jorgeada es nuestra actividad estrella y merecía este camino, somos aragoneses y San Jorge es nuestro patrón. La federación nos ha apoyado en todo y la Dirección General de Turismo, dependiente de la Consejería de Vertebración del Territorio, del Gobierno de Aragón, es la que se ha hecho cargo de todo el costo, por lo que desde estas líneas quiero dar gracias a su Directora General Marisa Romero. También al alcalde de Almudévar, anfitrión de la jornada de hoy, que para mí es la culminación con ilusión de muchos esfuerzos”.

Mural en la plaza Mayor de Almudévar

- En los actos en Almudévar comentabas que estábamos asistiendo a la inauguración del camino deportivo, pero que el proyecto es mucho más ambicioso... hablabas del camino artístico...
- “Camino artístico, es la equipación del recorrido, áreas de descanso, áreas de servicio, esculturas, murales enormes, plantación de arbolado a lo largo del camino y el gran dragón, que será una escultura de 17 x 12 m. en el monte de Almudévar que se verá desde el mismo Huesca. Complementará la señalización como STA en un gran proyecto al que esperamos se unan los ayuntamientos de los municipios por donde pasa, Zaragoza, Villanueva de Gállego, Zuera, Gurrea de Gállego, Almudévar y Huesca”.

En el reparto de la comida

            Y con unas palabras de “profundo agradecimiento a todos los participantes que nos apoyan y animan a seguir” concluía esta charla con el impulsor de esta gran jornada culmen del trabajo que vienen haciendo los responsables de este club que, no solo se encarga de la compleja organización de esta prueba, sino que lo hace de otras, como la Ruta Monegros, en Nuez de Ebro; la Ruta Pedro Saputo, por estas mismas tierras; la Ruta de los Castillos, junto con la Comarca de la Hoya de Huesca; la Marcha Nocturna de Zaragoza, en los alrededores de Juslibol; o la Redolada a Zaragoza, sin olvidar el Memorial Labordeta y la 10K del Roscón, también en la capital aragonesa. 

            Larga vida, pues, al senderismo aragonés y a los que lo hacen posible. Que la magia continúe.