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jueves, 25 de agosto de 2016

GR 11 y GR 11.1. La Jacetania. Senderos Turísticos de Aragón

AQUERAS MONTAÑAS
GR 11 y GR 11.1. La Jacetania
Senderos Turísticos de Aragón
Agosto de 2016


"Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar".

            Con estos celebérrimos versos de Antonio Machado damos comienzo a esta entrada de blog. Entrada un poco atípica, porque no se trata de publicar ninguna salida en concreto, sino de hacer difusión de cómo van a quedar íntegramente los itinerarios del GR 11 y su variante GR 11.1, a su paso por nuestra comarca jacetana, habida cuenta de la participación que ha tenido nuestro CP Mayencos en ello. Unos itinerarios, en algún caso sobre los actuales, y en otros realmente inéditos, que van a terminar estando señalizados como Senderos Turísticos de Aragón antes de terminar el año, y cuyos trabajos, muy adelantados ya, previsiblemente concluyan antes de que vengan las nieves.




Helicóptero de rescate (greim.es)
            Aragón es un país tremendamente variopinto, con enormes contrastes paisajísticos, con innumerables escenarios, con variados y grandes espacios naturales para la práctica deportiva al aire libre. Uno de ellos, son nuestras montañas, que suponen una parte muy importante del territorio. Y ligado a ellas, unos elementos que nos diferencian del resto de comunidades, y que sin duda son: el rescate, la red de refugios y la red de senderos. Esto es algo que se ha venido desarrollando exponencialmente en las últimas décadas, y en el que la Federación Aragonesa de Montañismo ha intervenido activamente, jugado un importante papel como parte interesada, al buscar sin cesar más y más ventajas, y seguridad, para los montañeros que día a día, y cada vez más, nos acercamos al mundo de las montañas.

Refugio de Lizara (www.alberguesyrefugiosdearagon.com)
            En este contexto, queremos resaltar los senderos y refugios. Los primeros para desarrollar nuestra actividad, y los segundos para descansar de ella. Y para ello creemos justo mencionar que en la pasada legislatura autonómica aragonesa se sentaron las bases para poner en valor los primeros, aprovechando la presencia de los segundos. Por el Decreto 159/2012, de 19 de junio, el Gobierno de Aragón regula los senderos de Aragón que revisten la condición de recursos turísticos, creándose de ese modo el concepto de Senderos Turísticos de Aragón.

GR 15 a su paso por el Bosque del Señor
          Desde entonces, desde la FAM, se han ido acometiendo actuaciones, encaminadas a la conversión de GRs, al nuevo concepto, siguiendo su Manual de Señalización. En el Pirineo, el año pasado se concluyó con el GR 15, o Senda Pre-Pirenaica, que recorre la cordillera a más baja cota que el GR 11, nuestro GR 11 de toda la vida, que fue el primer sendero de Gran Recorrido que se marcó en el Pirineo. Y es a la que le toca este año. Y en esas estamos. Como son proyectos complejos no se pueden abarcar en un solo año, por lo que se ha optado por iniciarlos por los dos extremos.

Senda en mal estado, próxima a
la Chorrota del Aspe
            Por parte de la FAM se inició un proceso de participación ciudadana, para que cualquier interesado pudiera aportar ideas sobre el trazado.  Destacan dos propuestas, que finalmente fueron recogidas.  En el lado oriental, se crea la variante GR 11.5, incorporando al flamante refugio de Cap de Llauset, para cerrar el anillo con el de Renclusa y Llanos de Hospital, dando así la vuelta al macizo del Aneto-Maladetas pasando por plan de Senarta. Por otro, del lado occidental, fue aprobada la propuesta del CP Mayencos, que representa a La Jacetania en el Comité de Senderos de la FAM, para crear un itinerario alternativo que discurra íntegramente por nuestro territorio, invalidando de ese modo el actual tramo de la chorrota del Aspe, que es territorio francés, concretamente entre el Puntal del Tacho, en el límite del bosque de Sansanet, y el collado de Causiat, próximo al circuito de fondo de Candanchú. El trazado resultante ahonda más en los valores medioambientales y paisajísticos del Parque Natural de los Valles Occidentales, por donde discurre la mayor parte del trazado por esta comarca.

Sierra de Alanos
            Vayamos al detalle. Actualmente, el GR 11 a su paso por La Jacetania parte del límite con Navarra, en un lugar próximo a Zuriza, y da el relevo a la comarca del Alto Gállego en dos puntos, bien en los ibones de Anayet, bien en el collado de Izas. Ya podemos decir que esta variante de Izas no va a ser remarcada como GR, dejando únicamente la de Canalroya. Actualmente, decimos, consta de dos etapas completas: Zuriza – La Mina y La Mina – Candanchú, más la continuación hasta el paso al Alto Gállego. Y luego está la variante GR 11.1, que también tiene actualmente dos etapas: La Mina – Lizara y Lizara – Canfranc pueblo.


            Con los nuevos itinerarios, en el GR 11 vamos a pasar, desde Zuriza hasta Candanchú, de dos a tres etapas; y en el GR 11.1, de dos a cuatro. Vamos a verlo.


GR 11. Etapa 1: Puerto de Arguibieta (muga navarra), Zuriza,  Taxeras, collado de Petraficha, barranco de Petraficha, refugio de Saburcal, La Mina. No sufre variación sobre la actual. Seguimos sin alojamiento guardado al final de esta etapa, pero se está en búsqueda de soluciones.

GR 11. Etapa 2: La Mina, Guarrinza, achar de Agua Tuerta, Agua Tuerta, puerto de Escalé, ibón de Estanés, huerto de Estanés, valle de los Sarrios, puerto de Bernera, plana Mistresa, barranco Bernera, Lizara. Hasta Estanés no sufre variación; y a partir de ahí, se incluye hasta Lizara, pasando por el valle de los Sarrios.

GR 11. Etapa 3: Lizara, Napazal, collado del Bozo, barranco de Igüer, foyas de Aragüés, balcón de Esper, Esper, Loma Verde, collado de Tuca Blanca, paso del Pastor, Candanchú. Hasta el collado del Bozo es coincidente con el GR 11.1; a partir de ahí es itinerario inédito, pasando por un recóndito y poco conocido valle.

GR 11. Etapa 4: Candanchú, puente Santa Cristina, coincidente con Camino de Santiago
(GR 65.3) hasta la entrada de Canalroya, Canalroya, ibones de Anayet (muga con Alto Gállego). No sufre variación sobre la actual. Se elimina el paso por la canal de Izas.

            Con este nuevo trazado, se incorpora un paraje emblemático, como es el valle de los Sarrios, y se incluye el refugio de Lizara al final de la etapa.




GR 11.1. Etapa 1: Fin pista Taxeras (Zuriza), Mazandú, collado de Estribiella, Selva de Oza. Va a salir justo encima del camping, que no tardarán en habilitar para alojamiento continuado para todo el año.

GR 11.1. Etapa 2: Selva de Oza, calzada romana, puente de Santa Ana, Dios te Salve, collado de Foratón, refugio de Lizara. Igual que hasta ahora, sólo que en lugar de partir de La Mina, parte de la Selva de Oza.
GR 11.1. Etapa 3: Refugio de Lizara, Napazal, collado del Bozo, Rigüelo, collado de la Madalena, refugio López Huici, Gabardito, barranco de los Meses, Canfranc pueblo. No sufre variación sobre la actual.

GR 11.1. Etapa 4: Canfranc pueblo, coincidente con Camino de Santiago ascendente, Canfranc estación, conexión con GR 11 en la entrada de Canal Roya, Candanchú. Sin estar marcada como tal hasta ahora, se intuía para el que desde esta variante se quisiera incorporar al GR 11.

            Salvo el tramo de Mazandú a Selva de Oza, el resto no representa cambio sobre lo actual. Lo que sí es novedad es que se alarga el trazado, constituyendo lo que se podría llamar la vuelta al macizo del Aspe en tres jornadas, con alojamiento: Lizara, Canfranc, Candanchú, siendo indistinto el sentido y el lugar de comienzo o final, ya que los tres tienen acceso de vehículos.


            Los trabajos de marcaje se están llevando a cabo, estando ya pintado gran parte del itinerario. Esta semana pasada hemos estado revisando por segunda vez la etapa Lizara – Candanchú para comenzar de inmediato con la adecuación y especial acondicionamiento de un punto concreto, que es el tránsito por la que damos en llamar la Faja de la Oreja, un paso un tanto inclinado entre dos plegamientos del terreno.

Panel del GR 11/GR 11.5 en el refugio de Cap de Llauset, con la nueva imagen de Senderos Turísticos de Aragón (los de La Jacetania están en construcción)
            Queremos agradecer desde aquí a todos los actores intervinientes en este proyecto, que supondrá una clara mejora del GR 11, y variante, a su paso por la comarca de La Jacetania.  Al Gobierno de Aragón y a la Diputación Provincial de Huesca por su apoyo económico, a la FAM por ser la promotora y ejecutora del proyecto y a los distintos clubes que aportaron su grano de arena en el nuevo diseño, en especial al club CP Mayencos.  




miércoles, 12 de agosto de 2015

Lizara - Candanchú, por Igüer y Esper

AQUERAS MONTAÑAS
Lizara - Candanchú
Lunes, 10 de agosto de 2015



            Los cielos de los Valles Occidentales son, una vez más, nuestra referencia para una nueva jornada de montaña. Desde el súper, archi, híper, mega, conocido Lizara vamos a echarla hasta el no menos Candanchú, pero no por la ruta habitual del valle de los Sarrios y Estanés, sino burlando esa línea que sólo aparece en los mapas, pero no en las montañas. El reto es hacerlo sin pasar al territorio del país vecino. Sobre el papel es posible, a ver si sobre el terreno lo es. Pensamos que sí. Vamos.



Hacia el collado, siguiendo las marcas
            Tras dejar un vehículo en Candanchú, nos dirigimos a Lizara, que nos recibe más sereno, más limpio de como estaba ayer, que andaba cargado de nubes en sus montes. No es pronto para salir, lo sabemos, pero la logística nos obliga. Son cerca de las once cuando dejamos el refugio, base de operaciones, pero también de paso. Cruzamos los llanos de Lizara, donde se asienta el dolmen, y comenzamos a tomar altura, siguiendo las marcas rojiblancas de la variante del GR 11, la .1. Pasamos por la caseta del pastor y nos metemos ya de lleno en el barranco de Articuso, que acoge a un exiguo caudal de agua que se esfuerza por agradar dando algún que otro salto, donde el terreno se lo pone fácil.

Con el pastor en el collado del Bozo
            A medida que vamos subiendo se nos va haciendo visible un rebaño de centenares de cabezas. Lanar, aunque no todo, que hay como una veintena de crabetas… tres perros… y el pastor. Los ayudantes caninos nos ven de lejos, y uno de ellos, quizá el líder, se nos acerca con intenciones de prospectar qué es lo que se le acerca al ganado. En seguida nos reconoce como lo que somos, buena chen, y se confía, algo que transmite a los otros dos, que estaban en prevengan. El pastor, que va a ser pasto de nuestras preguntas, anda encorvado, lo que prácticamente descarta que sea foráneo, lo que sería garantía de que no iba a saber más que nosotros. La otra posibilidad es que sea producto nacional, pero no del terreno, que es a la postre lo que ocurre, por lo que tampoco sabe más que nosotros. Collado, charleta y despedida.

Cabecera del valle de Aísa. Napazal. Rigüelo
            Los collados unen valles, pero también los separan. Abren horizontes, pero también los cierran. Éste del Bozo no lo es menos. Dejamos atrás el mundo Lizara, y se nos abre el de Napazal y Rigüelo, la cabecera del valle de Aísa, donde nace el Estarrún. Ante nosotros un nuevo y extenso circo, dominado por el tridente Aspe y Llenas de Bozo y Garganta. Nos salimos ya del GR y sus marcas para, tras un brusco giro hacia el norte, meternos en ese barranco de Igüer, rodeando la Punta Alta de Napazal, en el macizo de Bernera, a la que le sigue la Ruabe de Bernera y el Olibón. Todo ello por nuestra izquierda. La derecha está ocupada por la Llena del Bozo. Entre aquel cordal y este monte, un pequeño, pero recóndito y delicioso valle que su condición de llevar al personal hacia lugares con menos fácil acceso hacen que sea poco transitado.

Foyas de Aragüés
            Al llegar al lugar llamado Foyas de Aragüés, este pequeño valle hace un codo de 90º, cambiando su rumbo norte al de este, ya que nos encontramos enfrente una gran muralla, cuya otra vertiente se asoma a la cubeta de Estanés. Hacemos el obligado giro y poco a poco, sin enterarnos alcanzamos ese lugar privilegiado que nos da vista a Esper. Poco a poco y sin enterarnos, decimos, hemos superado esos casi 300 metros desde el collado del Bozo, en una tranquila, muy tranquila hora y media.


Comenzando el descenso
            Lugar, al que podíamos llamar Alto de Esper, con 2.280 m. Dos de la tarde, y con unas vistas increíbles sobre esta extraordinaria cuenca norte de la barrera Aspe-Llenas. Buen momento, buen lugar. A comer. Mientras tanto, no podemos dejar de asomarnos a este también solitario valle, habitado por grandes cantidades de sarrios que están a sus anchas porque se sienten seguros, con comida y bebida cerca. Todas las escorrentías de este circo abierto al norte van a parar a la llamada Chorrota del Aspe, por cuya parte superior pasa la muga. Nuestra labor ahora está en bajar a una cota similar a la del collado del Bozo, por el que hemos pasado a este valle de Igüer, que ahora tenemos que dejar atrás, tenemos que dejar arriba.

No todo es terreno incómodo
            Estamos ante el tramo que se antoja más delicado de la travesía, pues así como la subida ha sido muy paulatina, la bajada va a ser a saco, pero no es terreno descompuesto, y sabemos que hay sendero porque ya lo hemos transitado en una lejana ocasión, aunque fue de subida, que siempre es mejor. Hay sendero, como decimos, y hay hitos, la cuestión es no perderlos y encontrar bien los pasos. Salimos por una cornisa evidente, pero que poco a poco se va guardando para sí esa evidencia, hasta que encontramos la traza buena, lo que nos obliga a cogerla para subir de nuevo al alto, y tomarla bien. Lo hacemos, y vemos con agrado algunas apacibles zonas herbosas entre tanto caos de bolos. Una canal junto a una raya nos baja a una de ellas. Tomamos a la izquierda el camino que nos lleva de nuevo a asomarnos al vacío, pasando cuidadosamente por una travesía horizontal herbosa, que una vez abajo reconocemos ser una especie de faja que circula por encima de un anticlinal con forma similar a la parte superior del lóbulo de la oreja. Con Faja de la Oreja se queda.

Tranquilidad
            Enfrente, al otro lado de este amplio circo, tenemos identificado, y lo vamos viendo ya desde el arranque de la bajada, el punto exacto al que tenemos que llegar, por lo que la gracia está ahora en bajar lo suficiente, pero no más, para perder la menor cota posible. Sabemos, porque también lo hemos pateado, que de la gran brecha que el Aspe hace con la Llena de la Garganta baja un sendero que se encarama a ese punto. Sendero que tarde o temprano tenemos que topar con él. Tras un incómodo, pero corto tramo de bolos, iniciamos el también corto ascenso hacia ese punto en el que tenemos fijadas nuestras miras, y al que se dirige también el citado sendero cimero.


Loma Verde, abierta al Pirineo
            Una vez allí vemos con meridiana claridad ese paso por la faja, que es el más delicado del recorrido. A media ladera, vamos dejando atrás Esper para ir adentrándonos en la Loma Verde, que desagua en un congosto cuyo sendero nos llevaría a la cueva de los Contrabandistas, con llegada a Candanchú por el collado de Causiat, pero no es eso lo que queremos, porque también es terreno galo. Hay que buscar el enlace con la terminal de la silla de la Tuca, algo que visualmente alcanzamos en breves. A ella nos acercamos, que está enclavada en otro collado, que nos abre la vista sobre el mundo Tortiellas, con su ibón que quiere y no puede, le vence el estío. Antes de llegar, en la aproximación, nos encontramos viejas señales de pintura rojiblanca, que pertenecen a un marcaje de los bajos setenta, trazando un itinerario que también tenía la vocación de cruzar longitudinalmente la cordillera, pero por pasos más altos, más agrestes, más comprometidos, más exigentes, más cercanos a las altas cumbre, y del que sabemos su existencia, pero no mucho de su recorrido. Éste tiene que enlazar, aporto, con el que nos encontramos subiendo al collado que da paso a Ip, viniendo de Bucuesa. Pero todo se queda en conjeturas.

La terminal de la Tuca a la vista
            Una vez debajo del telesilla, y asumiendo que va a ser compañero de vista y de viaje durante… no sé, hora y media o dos horas, vamos bajando con paciencia. Nos cruzamos con el camino que viene de Candanchú al Aspe, y lo seguimos en descenso. Una vez llegados a la parte alta de la pista de la Rinconada, hay dos opciones, o tirarnos por ella o seguir por la pista sin dejar de dar vista a esta enorme cuenca de Tortiellas hasta el paso del Pastor, para bajar por el Tobazo. Como se nos antoja esta última más larga, bajamos por la Rinconada, comprobando in situ que no hemos tomado la mejor opción, ya que la otra, al ser más larga es más tendida.


            Más de trescientos metros de desnivel tienen la culpa hasta llegar al fondo del valle, que ya cómodamente nos lleva hasta la base de la estación, comprobando en el ínterin las amplias lazadas de la pista del Tobazo, la que hubiera sido mejor solución. Llegamos al coche con las sombras más largas de lo que pensábamos, son más de las siete y media, pero claro, empezando tarde no se puede terminar pronto. Pues eso, prueba superada, 8h 45’, de los que 4h 50’ han sido en movimiento, para recorrer los casi 15 km, con algo más de 1.100 metros de D+ con dos amigos de lujo, en una hermosa mañana pirenaica, por lugares poco visitados.


            El resumen suele ser el final siempre, pero hoy no lo va a ser. Porque después de estar buenos ratos dándole a la cabeza sobre esos marcajes de hace ya cuatro décadas, de por dónde discurrían, de qué unían, de si habrá documentación de todo ello… no se puede pasar por alto el mencionar que en la merecida velada cervecera nos encontramos con nada más y nada menos que con Pablo Alcay, uno de los montañeros cuya generación fue el espejo en el que en nuestros años mozos nos mirábamos, en aquellos lejanos tiempos de J.O., Jesús Obrero, el club donde iniciamos nuestros pasos por las montañas. Pero eso, siendo bueno, no es lo mejor. Lo mejor es que el ínclito fue el que marcó ese itinerario. No es para flipar? Imaginaos el rato que pasamos.
  




miércoles, 11 de septiembre de 2013

Canal y collado de Izas

IXOS MONS
Canal y collado de Izas (2.240 m)
Lunes, 9 de septiembre de 2013



           En nuestro deambular por ixos camins de la comarca de La Jacetania, hoy nos toca patearnos la Canal de Izas, un bellísimo corredor entre la divisoria de aguas con el Gállego, allá en el collado de Izas, y la desembocadura en el Aragón de todas las aguas recogidas en paco y solana, por las agrestes paredes de caliza del cordal de la Pala de Ip (Punta Escarra, la propia pala, la loma de Tronqueras, la Moleta e Iserías), y las más suaves de la sierra de las Arroyeras, que con su máxima expresión en el vértice del Anayet, llega hasta el mismo collado. En definitiva, estamos hablando de que vamos entre la blanca caliza y el rojo vestigio volcánico.

Arranque del GR 11, desde el GR 65.3
            También entre el blanco y rojo de las señales internacionales de GR, ya que estamos en uno de los ramales que unen el valle del Aragón con el del Gállego. El otro ramal discurre por el vecino valle de la Canalroya, que andan los dos con los pelos de punta por las ambiciones expansionistas de las estaciones de esquí próximas. Hay muchos intereses encontrados, y cuanto más cortoplacistas peor. Más sensato será no sacrificar unos valores medioambientales y paisajísticos de primer orden, respetando dos de los valles vírgenes del Pirineo, e incluirlos junto con los macizos de Anayet y Partacua en un espacio protegido. Agitada mesa, que en un cajón tiene un proyecto y en otro, el otro.

Camino hacia la luz
            Pero nosotros a disfrutar, que es lo nuestro. Y lo hacemos en una mañana de resaca de un par de días tormentosos. Amanece con las brumas propias de ello, pero enseguida se espabila y se queda un día 10. Partimos del antiguo horno Buisán, para coger el Camino de Santiago (GR 65.3) en dirección Somport, hasta que nos topamos con el desvío al GR 11, por el que nos metemos. Tras veinte minutos de andar por prados y arbustos, aparecemos en el barranco, que ya se puede cruzar sin hacer comedias por entre los bolos, un puente lo ha solucionado. Se sube a emparentarse con la pedrera, que en una hora incluido el tiempo de entretenerse restableciendo hitos, nos lleva ya a zona más amable, a camino por tasca, acompañado de una excelente vista ya sobre el valle.

Punta Escarra y Pala de Ip
            El agua baja por el barranco alegre, juguetona, abundante, poco le preocupa saber que estamos terminando el verano. Cascada de las Negras. Desvío a la derecha para subir al mundo Iserías, con su refugio, su ibón… pudiendo prolongar el recorrido hasta la Moleta, extremo occidental del cordal de la Pala de Ip, que cierra el circo homónimo por el norte. Llegamos al refugio de Izas, y seguimos por buen camino. Al cabo de tres cuartos de hora más, el evidente camino te aboca a cruzar el barranco, donde hay que llevar cuidado para no perder de vista las señales. Poco menos de media hora más y llegamos a otra cabaña de pastores. Estamos ya en el fondo del circo, y justo debajo del collado, al que si queremos tratar de tú, tendremos que superar como unos 200 metros más de desnivel.

Campanal de Izas
          Sin señales aparentes, acometemos la subida ligeramente escorados para el sur, por no decir todo tieso. Unos metros antes de llegar al collado ya vemos algún hito y un sendero franco, que nos sube hasta la cima de hoy, ocupada por la terminal de un telearrastre de Formigal, que habría que no perder de vista de seguir el descenso. Pero no, lo haremos por el mismo valle que hemos subido. Una vez aquí tratamos de seguir las señales de pintura, hasta donde podemos. Cabaña de pastores y continuamos por ese margen del barranco hasta debajo mismo del refugio de Izas, por un viejo puente.

            Y poco más, acompañados por la raya que separa el sol de la sombra, el día de la noche, nos vamos acercando trotín trotando hasta la pedrera, que ya exige más atención. Salimos del valle, y lo hacemos por el Col de Ladrones. Próximo a él, un sendero en diagonal nos vuelve a dejar en el Camino de Santiago, y ya en nada de nuevo en el punto de arranque.

          A lo largo de 24 km hemos salvado un desnivel positivo acumulado de unos 1.400 metros, que luego ha habido que bajarlos, claro. Siete horas y media, que se hubieran podido reducir en más de una, disfrutando de este valle, una de las joyicas del Pirineo.
           



El reportaje completo de fotos, en: