martes, 12 de abril de 2022

Circular Castejón de Sos, Bisaurri, Urmella y Arasán, por el PR-HU 89 y parte del PR-HU 88

 


IXOS MONS
Circular Castejón de Sos
Castejón de Sos - Bisaurri - Urmella - Arasán - Castejón de Sos
(PR-HU 89 y parte del PR-HU 88)
Jueves, 7 de abril de 2022

            "Es esta sepvltvra del reverend frai Gaspar Español prior que fve de esta casa. Murió el AD (anno Domini) 1613". Texto que se puede leer en una de las lápidas de lo que se va conservando del antiguo monasterio de los Santos Justo y Pastor, en Urmella. La otra, de justo tres siglos después, dice: "Restaurada el año 1913 siendo párroco D. José Ademá y Ribera".



            Traemos esto porque es lo que hemos encontrado en la red de redes referente al monasterio citado, y del que no teníamos conocimiento, como de tantas y tantas otras cosas, y lo cierto es que nos ha sorprendido, porque contrasta su deplorable estado con la importancia que tuvo antaño, considerado el segundo templo románico de La Ribagorza tras el de Obarra.



            Estamos pasando unos días por La Ribagorza, descubriendo nuevas rutas, bellos rincones apartados de la vorágine del turismo blanco, algo que les ha permitido a los pequeños pueblos escondidos en los pequeños valles, conservar ese ambiente rural que poco a poco se va desvaneciendo. Nos hemos acercado hasta Castejón de Sos para hacer una circular uniendo alguno de esos pueblos del llamado Solano de Benasque, aprovechando parte de la red de senderos marcados como PR, en concreto el PR-HU 89, lineal, que une la población citada con la de Arasán, pasando por Bisaurri y Urmella, volviendo a Castejón de Sos por el PR-HU 88, o Camino del Solano, desde Arasán, que luego visita además Liri y Sos, aunque nosotros no, al menos en esta ocasión. Son señalizaciones, ambas, que han quedado desdibujadas por el tiempo, por lo que no va a ser fácil hacer la ruta si no se dispone del track.


            Partimos, como decimos, de Castejón de Sos, de un lugar muy próximo al ayuntamiento, pero al otro lado de la carretera. Enseguida salimos del terreno urbanizado para tomar una pista con muchos bolos y que, al rato se empina bastante. En poco más de media hora llegamos a Bisaurri, cuyas tierras pertenecían, según Antonio Durán, al monasterio de San Victorián en 1566. No sabemos si será o no por eso, pero nos recibe muy tranquilo. 



            Salimos a la N-260, que transitamos con mucho cuidado algo menos de 300 metros dirección norte, para meternos por un camino al término del puente sobre el barranco de Bisaurri. A partir de ahí, se van sucediendo senderos y pistas, hasta llegar a cruzar el barranco de Urmella, y luego subir hasta esta pequeña población, la más interior del valle. Un perro nos da la bienvenida y, seguidamente sale la dueña de su casa. Es Margarita que, muy amablemente, nos cuenta que el pueblo llegó a estar casi deshabitado, quedando únicamente un par de hermanos ganaderos, siendo gentes de diversos puntos de España las que fueron llegando, y al verse prendidos del lugar, se liaron a comprar fincas y casas para restaurarlas, viviendo ahora 11 personas, en concreto ella, en una borda de casa Marcial. Al igual que lo mencionado para Bisaurri, y según las mismas fuentes, también sus tierras pertenecían al monasterio de San Victorián en 1566.





            Seguimos nuestro camino, guiados por unas muy tímidas señales de PR, pero básicamente por el track que llevamos. Saliendo del pueblo tomamos a la derecha una pista de cemento que nos lleva a otro conjunto de edificios, entre los que destaca el monasterio de los santos Justo y Pastor, o lo que queda de él, una pieza más, de las muchas, que engrosan la vergonzosa lista del rico patrimonio que se lleva el abandono y el tiempo. Sus orígenes se enraízan en las primeras décadas del siglo XI, cuando los maestros lombardos campaban por estos lares, aunque más por otros. Los avatares de la vida, las interrupciones en la construcción, las posteriores reformas y el mencionado abandono han dado como fruto el sumamente lamentable estado en el que se encuentra. Pero no nos íbamos a ir de allí sin conocer y departir con otra persona, Guillermo, que también vive en una borda, en este caso de casa Marcelina, y es tanta paz la que destila como desquiciado está este mundo.


            Se ofrece amablemente a acompañarnos unas decenas de metros para mostrarnos lo que es el antiguo camino a Arasán que, como coincide con nuestro track pues eso, miel sobre hojuelas. Lo seguimos, y vuelve a combinar sendero con pistas, hasta que finalmente se llega a unos campos, con la vista puesta ya en este nuestro siguiente hito, que alcanzamos por una vereda que nos recibe muy descuidada. Tres horas desde el arranque, para encontrar una pequeña población con un aire muy rural. Salimos a la carretera de Liri, que cruzamos para meternos de nuevo en un sendero, para llegar en poco más de media hora, tras haber cruzado de nuevo la carretera, a nuestro destino, que es el punto de origen, habiendo completado del lineal PR-HU 89, desde Castejón de Sos hasta Arasán, e incorporarnos allí al circular PR-HU 88.






            Una bonita vuelta por unos caminos que piden a gritos un repaso, pero que ha contado con la visita a tres pueblos del Solano de Benasque, dos de ellos con un tamaño que les ha permitido conservar ese ambiente rural, y donde hemos encontrado gentes encantadoras, que han priorizado la paz, la tranquilidad y el alejamiento a todo lo contrario, sobre cualquier otra cuestión vital. Una vuelta, decimos, en la que hemos invertido 3 horas y 50 minutos, para recorrer 11,7 km, con un desnivel acumulado de 560 m D+/-.


Bibliografía:

Historia de Aragón. Los pueblos y los despoblados I. Antonio Ubieto. Anubar 1984

Historia de Aragón. Los pueblos y los despoblados III. Antonio Ubieto. Anubar 1984

Web:

Románico aragonés

J. Díez Arnal




Las fotos y el track

miércoles, 6 de abril de 2022

Pic oriental de la Gradillère, con raquetas por el circo d'Anéou

 


A TUCAS ALBARS
Pic oriental de la Gradillère (2256 m)
Martes, 5 de abril de 2022

            “El cielo es azul, sin una nube. La nieve es tan blanca que me arden los ojos” es uno de los fragmentos de Cometas en el cielo, la opera prima del escritor afgano Khaled Hosseini, novela publicada en 2003, con más de 23 millones de ejemplares vendidos traducidos a más de 50 idiomas; fue llevada al cine con el mismo nombre, por Marc Forster en 2007. Ambientada en el Afganistán previo al desastre hace mención a ese elemento blanco que representa un inconveniente más de sus duras vidas, y que para nosotros entra a formar parte de nuestro mundo lúdico. 



            Así ha sido en esta salida que hemos hecho un grupo de amigos por el circo d’Anéou. Y la verdad es que teníamos ganas porque, aunque sí habíamos pisado la nieve este invierno al encontrarla de paso, no recuerdo haber programado salida alguna que la tuviera como escenario en la mayor parte de la jornada, como ha sido el caso.



            A pocos kilómetros por debajo del puerto del Portalet, en territorio francés, aunque las montañas no entienden de eso, se sitúa un ensanche en la carretera utilizado, normalmente, para hacer la ruta hacia el lago y refugio de Pombie, bajo el Midi d’Ossau, una archiconocida y característica montaña, con un nombre manido, pero que sencillamente hace referencia al sur del valle del que toma el nombre, y que ya hemos visitado en varias ocasiones. 



            Pero el circo d’Anéou es más que el Midi d’Ossau, mucho más. Es una amplísima extensión de terreno rodeada de montañas que, si bien no destacan por su altitud, merece la pena visitarlas en cualquier época del año, siendo un auténtico paraíso para los amantes del blanco elemento, especialmente para el esquí de montaña, pero también para los que gustan de moverse con raquetas, porque hay muchas y variadas rutas de diversa dificultad. Las hay con poco desnivel, porque así lo permiten las grandes amplitudes, y las hay para realizar ascensiones a cualquiera, o casi, de sus montañas.



            Los que realizan el esquí de montaña hay que suponerles que conocen el medio y que saben “leer la montaña” en cuanto a los riesgos que representa la actividad. Es muy curioso observar las trazas que llevan a cabo, en zetas subiendo y en eses bajando.



            Para los que prefieran paseos tranquilos con raquetas, aunque el riesgo cero no existe en montaña, prácticamente carece de ellos, y es la gran amplitud la que permite darlos cómodamente. Otro concepto distinto es el que acoge a los más avezados en montaña y que se fijan como objetivo la ascensión a alguna cumbre. Para ello, también se necesita un buen conocimiento de la montaña y de su puntual estado, laderas expuestas, inclinaciones, cornisas, barrancos… también del estado de la nieve, si está para raquetas o para piolet y crampones.



            En nuestro caso, estaba blanda y no requería el uso de material técnico, de modo que… a disfrutar con las raquetas.




            Salimos del citado aparcamiento para bajar al puente y calzarnos ya con lo que va a ser la herramienta que nos permita progresar por el terreno nevado. El track que llevamos, aun a sabiendas de que está hecho también con raquetas, hay que tomarlo solo como referencia, pudiendo elegir en cada momento la ruta a seguir. Nos dirigimos hacia el oeste, cruzando algún barranco. Los primeros cabezos van quedando atrás para dejar a las vistas nuestro objetivo, el pic de la Gradillère.






            Una fuerte cuesta nos aúpa hasta el collado homónimo, también llamado de Bious-Artigues, que es el valle al que da vista. Reponemos fuerzas y nos disponemos a realizar el último tramo, una loma muy venteada en la que escasea la nieve, por lo que la apuramos al máximo y optamos por portear las raquetas y terminar sin ellas.




            A las tres horas desde el arranque, los 2256 msnm de esta cota nos facilitan unas excelentes vistas sobre todo el terreno que hemos dejado atrás, ese amplísimo circo d’Anéou, con el coloso Midi d’Ossau, algo retirado de él, pero con presencia absoluta. También la próxima cima del occidental, algo más alta, para cuya ascensión debatimos, no terminando el grupo por decidirse debido a las pendientes palas de acceso a la cumbre.




            La estancia se hace muy confortable debido al día soleado y carente de viento, un auténtico regalo de la naturaleza. Tras algo más de una hora de disfrute total, emprendemos el descenso casi hasta el mismo collado, para virar hacia la derecha y descender por una loma descarnada y meternos por un ancho, pero pendiente tubo, ya con raquetas, gracias a que estaba blanda la nieve, de lo contrario hubiera requerido crampones.





            Y poco más, vamos en busca del itinerario más frecuentado, para aprovechar la ancha huella y nos vemos de nuevo en el coche en 5h 50’, habiendo recorrido una distancia de 8,4 km, y salvando un desnivel acumulado de 560 m D+/-, completando así una corta, pero muy aprovechada, jornada de alta montaña, con muy buen ambiente y en buena compañía.





Las fotos y el track


domingo, 3 de abril de 2022

Pardinas de Fanlo y Leresé, en las proximidades de Ipiés

 


IXOS MONS
Pardina de Fanlo (875 m)
Pardina de Leresé (845 m)
Sábado, 2 de abril de 2022

            “Francisca Sanvicente, nacida en 1915 y familia de los últimos arrendatarios de la pardina de Fanlo, recuerda haber oído siempre que la pardina había pertenecido a “os monjes”. Se decía que tenían muchas viñas y muchas cabras. Hasta la década de los 70, en que el entonces ICONA empezó a repoblar los montes que rodeaban la pardina. Hubo un edificio al que llamaban O Castillo y a otro A Cárcel, que fueron derribados por estar en ruinas”. José Miguel Navarro.



            Párrafo extraído del libro Geografía Medieval de Serrablo, del citado autor, incluido en la colección A lazena de yaya, y editado por el Ayuntamiento de Sabiñánigo, el Instituto de Estudios Altoaragoneses y el Museo Ángel Orensanz y Artes de Serrablo, en el año 2000 que, como indica el subtítulo, se trata de Un estudio histórico-antropológico de 82 yacimientos arqueológicos alto y bajomedievales de una comarca del Alto Aragón.




            En una gélida mañana de primeros de abril, semejante a aquellas que se vivieran por estos lares en épocas medievales, porque entonces los inviernos debían ser más largos, nos echamos al monte desde la pequeña localidad de Ipiés, que resiste a esos fríos, a la severa canícula, pero sobre todo al paulatino abandono de las labores tradicionales, contando en la actualidad con no más de tres casas abiertas, que no es mucho menos de los 4 fuegos censados en 1488, y cuya primera mención la cita Canellas cuando habla de Galindo López de Ipiesse, entre 1038 y 1049, en su Colección Diplomática de Fanlo, nº 25. Salimos, como decimos, de este pueblo, a menos de dos kilómetros de Hostal de Ipiés, en la carretera N-330, en dirección NE por pista forestal.


            Enseguida encontramos un desvío, señalizado con un lacónico, pero fundamental “Fanlo”, para continuar por la derecha, hasta llegar a una valla ganadera, a cuya derecha nos sorprende un enorme cajico. Seguimos por la pista hasta alcanzar, a poco más de media hora del arranque, la pardina de Fanlo, con un edificio restaurado y el resto en ruinas. Un lugar que conserva mucha historia en los pliegues del tiempo. Como la mayoría de las pardinas, hunde sus raíces en la profunda Edad Media y, el caso que nos ocupa es muy especial, ya que se ubicaba en este lugar el antiguo monasterio de San Andrés de Fanlo, fundado en el año 958, y, según cuenta Antonio Durán en su artículo Monasterios y monasteriolos en los obispados de Pamplona y Aragón en el siglo XI, publicado en la revista Príncipe de Viana p. 70 (1991), recogido por Antonio Gª Omedes, lo fue por un grupo de mozárabes emigrados de la musulmana Huesca y su distrito. Un cenobio al que se le adjudica un gran poder territorial, cuya historia sería prolija detallar, ni somos autoridad para hacerlo.






 



            Seguimos por estas pistas forestales recorriendo las sierras por entre laderas con evidente tala de árboles, y por cuyos entresijos nos sentimos al abrigo del frío viento. Cerca de dos horas de pausado caminar, interrumpido por una parada al sol para echar un bocado, nos cuesta llegar al emplazamiento de las casas de la siguiente pardina, la de Leresé, cuya primera mención la realiza Canellas, también, en la Colección Diplomática de Fanlo, nº 40, citando a Galindo Bradinalis de Lerese, recogido igualmente por Antonio Ubieto en su tratado de Los pueblos y despoblados II. Unos edificios que no tienen el mismo pasado y presente que los de su vecino Fanlo, y que abandonamos para terminar nuestra agradable vuelta para llegar de nuevo a Ipiés.






            Una pequeña vuelta por sierras que apenas tienen quien les cierre los ojos, visitando parte de su geografía y de su historia, lo que nos ha durado como tres horas, recorriendo 11,1 km, y con un desnivel acumulado de 305 m D+/-. Y como ya va siendo costumbre por estas fechas, terminamos esta media jornada montañera en torno a una buena mesa.


Bibliografía:

Geografía Medieval de Serrablo. José Miguel Navarro. Ayto. Sabiñánigo, IE Altoaragoneses y Museo A. Orensanz (2000).

Los pueblos y despoblados II. Antonio Ubieto. Anubar (1984)

Webs:

Despoblados en Huesca

Arquivoltas







Las fotos y el track