Año XV. Entrega nº 994
«Aprecióles mucho el Santo Moço Vrbez efte amor y fina voluntad á los de Albella, ofreciéndoles el acordarfe de ellos, y tenerlos en sus Oraciones muy presetes, pero que era la voluntad de Dios se fueffe á vivir á otra tierra, aunque fentía, por el amor que les devía, dexarlos; pero que á efte amor, y fentimiento, ponderava mas la voluntad de Dios, y que eftuvieffen ciertos, que aunque se aufentava, no los olvidaría».
Las montañas han estado siempre, y lo siguen estando, repletas de mitos y leyendas. Habitadas por gentes atemorizadas por las manifestaciones naturales, y amenazas clericales, dicho sea de paso, han buscado protección sobrenatural en santos, santas, vírgenes o apariciones. Encontramos muchos de ellos, pero si a los primeros nos referimos, que también los hay varios, los que más destacan son santa Orosia, por el Viello Aragón, y san Úrbez, por la Hoya de Huesca y Sobrarbe.
Hoy toca estar en olor de santidad con el segundo al que, en su paso por Albella, le dedicaron el párrafo con el que comenzamos el relato de hoy. La tradición cuenta que Urbicio, más conocido en el Alto Aragón como Úrbez, nació en Burdeos en el año 702 de nuestra era, terminando sus días 100 años más tarde en Nocito. De él se cuenta que, en su recorrido por tierras pirenaicas, recaló en varios pueblos ofreciendo sus servicios de pastor, pasando todo su tiempo en la montaña, donde algunas de sus actuaciones son consideradas milagrosas.
Se le atribuye el paso por Sercué, Vio, Albella, Ceresola y Nocito, dejando profunda huella en todos los lugares y lugareños, atribuyéndole un contacto íntimo con la naturaleza y sus habitantes. Pues a uno de estos lugares nos dirigimos hoy, en concreto a Albella, en la ribera del Ara. En 1081 data el historiador Duran en su Colección diplomática de la catedral de Huesca, nº 44, la mención a «unas casas», sin más detalles encontrados.
Esta pequeña población, actualmente es una de las dieciocho que componen el municipio de Fiscal, pero no ha sido siempre así, ya que en 1495 se la conocía como núcleo independiente. En 1834, al crearse los partidos judiciales, formó parte con Planillo del municipio Albella-Planillo. En 1845 se le unieron Lacort y Tricas, Ligüerre de Ara y Santa Olaria. En la década 1887-97 se fusionó con Jánovas, pasándose a llamar Albella y Jánovas, siendo absorbidos por Fiscal en 1974.
Unir este pueblo, de poco más de una veintena de habitantes, con el santo que anduvo por sus pagos, y que le da nombre a una ermita en sus proximidades, es el motivo de esta ruta, que lo une con el cercano Planillo y sube a los extensos puertos de ambos. Allá vamos.
Frente a la señorial casa Cebollero dejamos los vehículos para iniciar esta ruta abrazados al GR 268.2, que nos saca del pueblo y, tras pasar una zona de margas, nos va haciendo transitar por el bosque, hasta llegar al cercano Planillo para, al poco de salir, tomar un sendero a la derecha, jalonado por una hilera de cajicos*, que nos devuelve a la pista. Se cruza el barranco de las Viñas y se continúa por sendero, que vuelve a salir a la pista, en una alternancia continua.
Dejamos a la derecha los restos de las casetas de la Pardina, y continuamos el ascenso. Entramos en un sendero a la izquierda, que se va cruzando con una trocha, de más penoso transitar. Llegados a la cota aproximada de los 1400 msnm encontramos las primeras manchas de nieve. Entre los árboles vamos viendo el horizonte más bajo, lo que se nos antoja llegar al puerto, pero no, demasiado pronto. A las dos horas y media del arranque, a donde llegamos es a dar vista al barranco Brotiello, según los mapas, desde donde las curvas de nivel parecen darnos un respiro.
Conforme vamos subiendo, la nieve se hace más presente, y a los tres cuartos de hora de lo que hubiera podido ser el puerto, llegamos a lo que sí es el puerto. Nos encontramos con una enorme extensión de terreno, inclinado, cuya orientación hacia el SE, le beneficia de algún corro sin nieve, lo que nos permite tomarnos un respiro y echar un bocado que, tras tres horas y cuarto, parece que nos lo merecemos.
Los 1630 msnm del puerto nos tendrían que permitir ver una buena parte de ese Gran Norte que, no obstante, tenemos que adivinar, porque las montañas tienen la cabeza en las nubes. En media hora nos ponemos en marcha bajando hasta la conexión con el GR 268, donde abandonamos la variante, que juntas bajan hasta Laguarta, pasando por las proximidades del nacimiento del río Alcanadre.
Por terreno, en gran parte nevado, vamos subiendo hacia las mallatas* de Albella, y un poco más para encontrarnos con la tablilla que señala que estamos en el puerto de Albella, donde tenemos que ir muy atentos a las balizas, que estiran el cuello para sacar la cabeza del manto nivoso. Unos tramos en los que el tránsito se hace penoso.
Nos vamos arrimando a la roca, que alberga una oquedad que llaman Espicalaforca, desde donde comienza el verdadero descenso, que continúa nevado, y que va a seguir siéndolo a lo largo de más de media hora. Casi dos horas más acompañando a las zetas para llegar a cruzar el barranco de Albella, a donde llegamos al cabo de diez minutos más, entrando en el pueblo por el lavadero. Cruzando un vistoso arco aparecemos en el punto de inicio de la ruta.
Una ruta, que comienza y termina en uno de los lugares por los que dejó su huella san Úrbez, recorriendo 15 km para unir dos pueblos y sus puertos, y a la que le hemos dedicado 7 horas, con un desnivel acumulado de en torno a los 1000 m D+/-, que Wikiloc rebaja a 870 m D+/-, habiendo alcanzado los 1667 msnm como punto álgido, en un lugar del puerto de Albella.
GLOSARIO
Cajico: quejigo, una especie de roble, de hoja marcescente.
Mallata: majada, lugar donde se recoge el ganado.
BIBLIOGRAFÍA
Historia de Aragón. Los pueblos y despoblados I. Antonio Ubieto. Anubar (1984)
Historia de Aragón. Los pueblos y despoblados III. Antonio Ubieto. Anubar (1986)
RECURSOS DIGITALES
Las fotos del autor, con sus comentarios, y el track
*La publicación de la ruta, así como del track, constituyen únicamente la difusión de la actividad, no asumiendo responsabilidad alguna sobre el uso que de ello conlleve.
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