Año XV. Entrega nº 996
Ermita de San Mamés (1335 m)
«Antes que ella hubo otra ermita emplazada en un lugar poco al norte todavía más elevado que la actual -a buen seguro románica- en cuyo interior se veneraba una talla de Cristo crucificado. Se arruinó la ermita vieja y según relata la tradición ya escuchada en otros lugares, los intentos de bajar el Cristo al pueblo fueron infructuosos dado que Él había decidido permanecer en el lugar de la ermita de San Mamés dominado desde cerca del cielo el valle del Ara. Desde esa atalaya natural "El Cristo del Sobrarbe" reina y domina desde la humildad de su belleza y abandono. Antonio Gª Omedes (1951- ).
Tras unos días de muy buen tiempo en la montaña, llega el jueves, habitual día para los JJJ, y se trunca, trayendo una jornada de mal orache*, y lo que pretendía ser un ascenso a la sierra de la Corona y sus varias cotas, comenzando por la visita a la ermita de San Mamés, se quedaría sólo en eso, en la visita a la ermita, a la que llegamos en la confianza de que fuera a ir mejorando la mañana, pero lejos de ello, nos susurraba que nos diéramos la vuelta y que dejáramos la sierra para mejor momento.
De esta pequeña incursión no hay mucho que contar. La salida se efectúa desde Asín de Broto, por el PR-HU 118, que une por viejos caminos Fiscal y Buesa. Antes de salir hacemos una pequeña mención de esta localidad para decir que en 1834 tenía ayuntamiento propio, que se agregó al de Sarvisé en 1845, y que con éste se unieron al de Broto en la década de 1930.
Por camino tradicional salimos a una pista, que dejamos para tomar un sendero a la derecha, que nos conduce a la extraordinaria atalaya donde se ubica la ermita, a la que nos referíamos en el primer párrafo, que centra el maestro Omedes en el «Cristo del Sobrarbe» y su pertinaz empeño en volver a su lugar de origen, algo muy común en cuanto a apariciones marianas se refiere.
El recibimiento se puede decir que no fue de lo más entrañable, un tiempo de lo más fusco y unas vistas que no estaban ni se las esperaba, por lo que, tras valorar la situación, optamos por abortar el plan y tocar a retirada, porque el atractivo de estas humildes sierras es, precisamente, el de su panorámica sobre la redolada… y más allá, y en vistas a que no tiene pinta de abrir, pues eso, que nos volvemos de este lugar, ya visitado en otra ruta anterior.
El descenso lo realizamos subiendo un poco más para alcanzar la pista, que no abandonamos hasta llegar al pueblo, donde hacemos una visita a la parroquial de San Bartolomé, datada en el siglo XVII, y el famoso esconjuradero* anexo. Al templo lo acompañan la casa abacial a sus pies y el cementerio al este. El singular esconjuradero* fue construido entre los siglos XVI y XVII, y la última restauración se efectuó en 2010. Con la visión de un enorme cajico* y casas solariegas enfrente, abandonamos Asín de Broto para ir a dar lección a otra parte, en un intento de seguir aprovechando la mañana.
Esta primera parte de la mañana nos ocupa hora y cuarto, más el cuarto de hora de la visita en el pueblo, con unos 4,7 km y un desnivel acumulado de 275 m D+/- (Wikiloc: 248), alcanzando la máxima altitud en los 1353 msnm de la pista al regreso.
Y aprovechando que la troupe no conocía un par de buenas referencias en las cercanías de Bergua, allí nos dirigimos. Bajamos hasta Fiscal para tomar la pista asfaltada que, en unos 8 o 9 km nos conduce a esta pequeña localidad, una de las puertas del Sobrepuerto. En 1834 tenía ayuntamiento propio, en 1845 se le anexiona Ayerbe de Broto, uniéndose a Basarán para formar el municipio de Bergua-Basarán, en la década de 1920, anexionándose, finalmente, al de Broto a principio de los años 60 del siglo pasado.
Nos encontramos un pueblo que estuvo a punto de quedar deshabitado, si no lo fue del todo, y que lucha por recobrar la dignidad que tuvo desde que el 27 de octubre de 1035, cuando se le conoce la primera mención, se cita en el Cartulario de Fanlo, nº 18, del historiador Canellas, al «tenente senior Eizo Garceiz de Bergua», que sería quien, previsiblemente, le daría el nombre al emplazamiento.
A la entrada del pueblo nos saluda lo que queda del templo parroquial de la Asunción, con su curioso crismón, único vestigio de la primitiva construcción románica y que, por cierto, para su correcta lectura hay que hacerlo al revés de como está grabado. Lo recorremos por la calle principal, que muestra alguna casa ya reconvertida para su habitabilidad. Al final, entramos ya en el sendero que nos va bajando hasta la confluencia de los barrancos de la Pera y el Forco.
Los cruzamos y dejamos que el PR-HU 117 vaya o venga, según le dé, a las mismísimas entrañas de Sobrepuerto. El PR-HU 6 ha sido remarcado recientemente, y en dos etapas forma parte del Anillo de Sobrepuerto. Lo tomamos en dirección a Oto, y a los cinco minutos, lo abandonamos para continuar por el desvío de la izquierda que, en otro cuarto de hora más nos presentamos en la Iglesieta de los Moros, un singular lugar que ya fue objeto de alguna visita anterior.
Se trata de un pequeño y singular recinto, «un santuario rupestre sin advocación conocida», como nos cuenta JMNavarro en el blog piedras-sagradas. Pequeño altar orientado canónicamente al este, en cuyos restos de la bóveda resisten elementos pictóricos, datados en el siglo XVIII, similares a los encontrados en la ermita de San Bartolomé, que luego visitaremos. A pesar de ser muy conocido en la redolada, no se han encontrado leyendas. A sus pies, una estrecha boca nos adentra en las entrañas de la tierra.
Volvemos sobre nuestros pasos hasta llegar a Bergua, para continuar unas decenas de metros por la pista que se adentra en el Sobrepuerto, y desviarnos a la izquierda para visitar le ermita mencionada, un pequeño templo datado en el siglo X, en consecuencia, prerrománico, y que fue restaurado en 2009. A pesar de sus reducidas dimensiones, está dotada de tres estrechos ábsides, con restos de pinturas que representan al titular en el del centro y a san Sebastián y san Cristóbal en los laterales. En la jamba oriental de la puerta de acceso hay inscrito un enigmático personaje con un simbólico significado referente a los elementos que nos alejan de la santidad.
De vuelta a la cercana Bergua, sólo nos queda hacer balance de esta segunda parte de la mañana, que nos ha llevado 2 horas y 40 minutos, para recorrer 5,1 km y salvar un desnivel acumulado de 315 m D+/- (Wikiloc: 282), alcanzando la máxima altitud en los 1080 msnm de la ermita de San Bartolomé, muy próximos a los 1078 de la Iglesieta de los Moros, situada, como espejo, al otro lado del barranco de Forcos.
GLOSARIO
Orache: Tiempo meteorológico
Esconjuradero: Lugar para lanzar conjuros y desviar tormentas
Cajico: Quejigo
BIBLIOGRAFÍA
Historia de Aragón. Los pueblos y despoblados I. Antonio Ubieto. Anubar (1984)
RECURSOS DIGITALES
Las fotos del autor, con sus comentarios, y los tracks de Asín y de Bergua
*La publicación de la ruta, así como del track, constituyen únicamente la difusión de la actividad, no asumiendo responsabilidad alguna sobre el uso que de ello conlleve.
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