lunes, 23 de junio de 2014

Cáncer evolutivo

CÁNCER evolutivo
21.jun.14 10:51
22.jul.14 21:41
(hola solar)



            Cerramos primavera y abrimos verano. Y lo hacemos con el signo de Cáncer. Como venimos haciendo, tras definir con sendas frases sus arquetipos involutivo y evolutivo, pasamos a dar unas pinceladas de lo más destacado atendiendo al nivel de evolución del individuo.



            El Arquetipo Involutivo es: “que el aislamiento sea la regla, y sin embargo que la multitud exista”, por lo que el anhelo de encarnar conduce a la más densa inmersión en la forma, buscando la concreción. Es en estas primeras etapas cuando el individuo busca egoístamente su seguridad. El alma aislada tendrá que pasar por los horrores del aislamiento y la soledad más absoluta, recorriendo el camino que le conducirá a la liberación. El Arquetipo Evolutivo es: “construyo una casa iluminada y moro en ella”, en donde su servicio amoroso hacia sus allegados y la unión con el Alma, le desarrolla la capacidad de amar hasta que acrecienta la compasión y el Amor Universal, y su Corazón es una Gran Casa donde la Humanidad puede penetrar para encontrar calor y consuelo.


            El Tipo Inferior de Cáncer tiene en el complejo materno la trama de la psique, dando la impresión de permanecer en la infancia, de refugiarse en el pasado. Se identifica con su madre, se apega a su familia, a los recuerdos. Por ser un alma joven se siente muy inseguro, teniéndole miedo a los peligros del exterior, buscando afecto en los que le rodean, llegando a ser pegajoso debido a su excesivo apego. No tiene iniciativas, es tímido, reticente al avance. Se retroalimenta de sus fantasías, se convierte en lírico, romántico, hipersensible y susceptible. De excesiva receptividad y emotividad, con estados de ánimo muy variables, tendentes a la melancolía, al mal humor y a la depresión, siendo variable e inconstante. Sedentario, buenazo, tranquilo, casero, sin pasiones aparentes. Vagabundo emocional, siempre buscando estabilidad afectiva y seguridad.

            El Tipo Medio de Cáncer es una persona amable y bondadosa, poseyendo un alto sentido compasivo y maternal, siendo muy solícito y protector con sus allegados. Comprensivo, sabe escuchar y consolar las penas de los demás. Gusta de relacionarse con la gente, para comunicar su afecto, poseyendo un excesivo amor y respeto por su familia, por sus raíces, siendo un buen apoyo, defensa y estímulo para ellos. Es tierno, dulce, sensitivo y afectivo, aunque también necesita que se le preste atención, seguridad afectiva. Muy sensible, aprecia la belleza de las cosas, la bondad de las gentes, la simpatía de la vida. Romántico, se extasía con la naturaleza, las montañas, las estrellas. De alto sentido artístico, le atraen los colores, la poesía, la música. Idílico, busca la belleza de la vida, al tiempo que se desapega de lo inmediato, de lo excesivamente material, del odio, de la violencia. Gran afición por las fotos y el coleccionismo, donde revive sus momentos más felices.

            El Tipo Superior de Cáncer, tras pasar por sus anteriores etapas en las que demandaba cobijo y seguridad, ha ido aprendiendo a amar, y a ser maternal y protector. Cuando consigue la unión consigo mismo, su corazón se llena de amor y es cuando construye esa Gran Casa donde toda la Humanidad tiene calor y consuelo, convirtiéndose en un místico iluminado. Su interior, su corazón se convierte en una morada iluminada, cuya luz atraerá a quienes estén a su alrededor, y la atracción magnética de su Alma, cuya naturaleza es Luz y Amor, salvará a muchos. Es servidor incansable que anhela ayudar a pobres y desamparados, proclive a hacerse misionero, médico, humanista. Su gran sensibilidad artística y su intuición despierta, le servirán para a través del arte, redimir en lo posible la ignorancia y oscuridad de la Humanidad.

            Bien amig@s. Así son ell@s y así hay que quererl@s. Muchas felicidades a l@s Cáncer y que este tránsito os sea propicio a tod@s vosotr@s.



                 
                El orto del sol al comienzo y final de Cáncer, es (hora solar):
21 de junio         amanece 04:45
22 de julio          anochece 19:39

                Las lunas de este mes de Cáncer, son (hora solar):
·         Nueva, en Cáncer                          Viernes, 27 de junio, a las 08:10
·         Creciente, en Libra                        Sábado, 5 de julio, a las 12:00
·         Llena, en Capricornio                    Sábado, 12 de julio, a las 11:26
·         Menguante, en Aries                     Sábado, 19 de julio, a las 02:09


Entradas relacionadas:


Fuente del texto: Apuntes extractados de Antroponomía y Vitacultura
Imágenes: Extraídas de diversas web




miércoles, 11 de junio de 2014

Vía Ferrata Sorrosal

VÍAS FERRATAS
Sorrosal
Domingo, 8 de junio de 2014



            Seguimos con nuestro calendario de actividades montañeras. Desde la Sección de Montaña del Club Pirineísta Mayencos, hemos convocado para hoy a nuestros socios para hacer la vía ferrata de Sorrosal, una que discurre por el barranco del mismo nombre, junto a su enorme cascada, y entrando a formar parte de sus gorgas más íntimas, para seguir por una sucesión de fajas y terminar en un delicioso bosque, que nos acompañará de nuevo hasta Broto.

Preparados para la faena
            Y dicho y hecho. En un puente románico de una sola orilla, se toma un domesticado sendero, en cuyo comienzo, un mural informativo nos advierte de las medidas de seguridad a tomar para realizar este tipo de prácticas, las ferratas. Finaliza al llegar al anfiteatro que forma el circo y su espectacular cascada, contemplada por atormentados pliegues del terreno, que nos hablan de un tortuoso pasado. Buen sitio para la contemplación, y sobre todo para pertrecharnos con los avíos de seguridad. Casco, arnés y disipador no deben faltar para estos menesteres.

Al amor de la ferralla
Detrás, el vacío
                        Cruzamos el barranco y llegamos a pie de vía, que de primeras ya se nos pone tiesota. Su verticalidad se asemeja a la del agua que se despeña, pero nosotros en dirección contraria, claro. Conforme vamos ganando altura, y es algo que se hace con rapidez, vamos tomando perspectiva sobre ese fondo de barranco donde se detienen las aguas, para discurrir ya más calmadas a su morir en el Ara. Agua que se hace agua.

Disfrutando
            Tramos verticales y horizontales se van sucediendo con la única compañía, que no es poca, que la pared y el espacio. Y escalas, varias escalas hasta alcanzar la madre de todas ellas, la bíblica de Jacob, que nos sube hasta el comienzo de un pequeño túnel, por el que vamos penetrando como un orgasmo sobre el terreno, hasta ser expulsados a un sorprendente escenario uterino, que nos recibe rompiendo aguas, y en el que nos sentimos gratamente atrapados. Más agua, más paredes, menos cielo. Unos cuantos pasos por la margen derecha, y una pasarela de sirgas para pasar a la izquierda, donde se nos presenta una travesía medio horizontal para subir a otro de los escenarios de la mañana. Hora y cuarto hasta aquí.



                                                               
Arañando la pared
            La gorga se abre y se convierte en un espacio que alberga unas badinas en las que pasar sin bañarse es no aprovechar las ocasiones que nos brinda la naturaleza para estar más cerca de ella. Hemos estado en contacto con la tierra, nos ha dado el aire y el sol. Sólo nos quedaba el agua para abrazar los cuatro elementos. Frías pero agradecidas aguas que invitan una y otra vez a ir a su encuentro. Bocao y trago. Y de nuevo a la marcha, que comienza asiéndonos a una maroma, que nos lleva de nuevo hasta la pared, donde nos volvemos a enganchar para, tras un pequeño paso horizontal, volver de nuevo a la verticalidad más absoluta. Y así se van alternando esos tramos hasta dejarnos querer por una zona de carrascas, que nos mitiga el calor reinante. Al salir de ellas nos abonamos a una sucesión de fajas que hay que ir ganando por pequeñas canales robadas a la descompuesta roca.


En las fajas
          Alcanzamos el término de la ferrata tras cincuenta minutos más de chatarra y disfrute. Y en otros veinte más, el bosque que nos ha acogido nos deposita dulcemente de nuevo en Broto, en un punto muy cercano al de partida, dando por concluida esta actividad de fierros y sirgas, de grapas y cadenas, de escaleras y roca, de agua y abismos, en cuyos comienzos hemos sido pequeños, pero que nos hemos ido haciendo grandes con nuestro avanzar.



            

           
Río Ara, a su paso por Bujaruelo
Como colofón, subida a Bujaruelo, cuna de mi cuna, donde los vientos y los bojes son los protagonistas, y donde una y mil veces más volveremos a escudriñar nuestra memoria para buscar entre sus runas esos recuerdos anclados en el tiempo, en un tiempo gris, en un tiempo en el que escribíamos la historia en blanco y negro, en un tiempo en el que como en todos, pero más en aquél, los sueños en color teñían esperanzas y banderas. Aquí, ni son gigantes ni son molinos, que lo que desafía el espacio, la estética y la razón son unas enormes torres de tendido eléctrico que, por más que se empeñan no consiguen fundirse con el paisaje, la Ley de Afinidad se lo impide.

Laña Larga
            Excepto eso, todo lo demás florece en este rincón del Pirineo que un día no muy lejano tuvo otro trasiego de gentes. Peregrinos, pastores, contrabandistas, bandoleros, eran los transeúntes de este lugar, que testigos del tiempo tenían en estas montañas, cercanas a la línea fronteriza, su casa y su cárcel. Mesón, ermita y puesto de carabineros eran los edificios que operaban para todos esos oficios. Hoy en día, la pradera se viste de camping, el mesón de refugio, la ermita  ha mudado en ruinas, y el puesto de carabineros en nido de porquería. Sólo el puente románico ha sobrevivido a todo ello. El puente y el río.

Ruinas de la ermita de San Nicolás
            Y de él salimos por la pista, para recorrer la ruta ornitológica que, retornando en el puente de Oncíns, se encamina por las campas de Laña Larga de nuevo hacia ese puente que tantos ojos tiene clavados en él, de uno solo. Ojos ávidos, ojos extrañados, ojos agradecidos, ojos asombrados de tanta belleza. Esta pequeña ruta, con sus 3,4 km de circular y apenas 50 metros de desnivel es muy recomendable para el público en general.


            No ha podido tener mejor final esta jornada, que ha comenzado subiendo por una pared, y ha terminado abrazados a un río, al Ara, que significa altar, y que no es otra cosa más que eso, el altar de este santuario eterno de montañas eternas. 





Las fotos, con la colaboración de Josemari y Javier, en:

lunes, 9 de junio de 2014

II Encuentro Clubes Montaña Huesca

ANDADAS
II Encuentro Clubes Montaña
Provincia Huesca
Valle del Aragón - Jaca
Sábado, 7 de junio de 2014



            Con éxito de participación y de organización, el pasado sábado día 7 pudimos disfrutar de una espléndida jornada de convivencia directivos de unos cuantos clubes de montaña de la provincia de Huesca. Organizada por el CP Mayencos de Jaca, que ha cogido el relevo del Club Montañeros de Aragón de Barbastro, quien la organizó el pasado año con motivo del 50 aniversario de la Federación Aragonesa de Montañismo.

           
Esperando al tren
            A las 9 de la mañana nos dábamos cita en Villanúa, para seguidamente subir a su estación de ferrocarril por el siempre agradable sendero botánico de As Foyas, cuyo recorrido por bosque mixto paliaba los efectos de una mañana con altas temperaturas ya a horas tempranas. La espera en el remodelado andén de la vieja estación transcurre entre la inquietud de los más jóvenes en su ilusión por subir al tren, y la expectación ante las nuevas sensaciones de viejos trayectos, de los más mayores, en este mítico tren que recorre los últimos kilómetros de su cansino viaje colgado a gran altura sobre el valle del Aragón, y que es tema de comentario al evocar viajes de antaño, cuando este medio de transporte era el más empleado para acercarnos los aragoneses que peinamos canas, o nada, a las montañas pirenaicas.

Canfranc desde el tren
            - ¡Qué recuerdos! Se oye hablar entre unos y otros en tono nostálgico de un tiempo que se fue, que se nos fue a todos. Finalmente, una vez en el tren, tenemos la ocasión de disfrutar en este último tramo de recorrido de las espectaculares vistas sobre el valle, donde ocupa un privilegiado espacio el viejo Canfranc, Canfranc quemado, Canfranc pueblo… o simplemente Canfranc, como ha sido siempre, ese Campus Francus de los romanos, convertido en sede aduanera en el siglo XI por Ramiro I, expuesto a grandes peligros dada su condición fronteriza, teniendo en el fuego su mayor enemigo, siendo el último de esos incendios, el de 1944, el que lo sumió en una casi despoblación.

Por el paseo de los Melancólicos
            El tren se detiene en esa explanada artificial ganada al paisaje, ganada a un fondo de valle gracias a los escombros obtenidos de la excavación del túnel, para la edificación de la Estación Internacional, a la que le queda sólo el título, y las viviendas de sus constructores. Entre hermosas vistas, túneles y reflexiones hemos llegado. Viejas vías, viejos andenes, arqueología ferroviaria en torno a un impresionante edificio que ha comenzado a verse restaurado y que conserva esa vocación de gozar de nuevo del esplendor de antaño, de un esplendor en tráfico de viajeros, de mercancías y de otras materias que la han hecho entrar con letras grandes en la literatura siempre enigmática de pasadas contiendas. Y este es el ambiente que nos espera y del que nos impregnamos aprovechando la ocasión para, una vez más, y son cientos, miles, y nunca suficientes, reivindicar esa reapertura del túnel que conecte ambos lados del Pirineo.

En la cascada del barranco de Ip
            Atravesamos con respeto, casi con la respiración contenida, esa playa de vías, donde se desgranan vencidos por el tiempo, esos viejos vagones a los que hay que restituir su dignidad. Nos incorporamos al paseo de los Melancólicos para conocer un poco más de la historia militar abrazada al Pirineo, sustanciada en la Línea P, consistente en un buen ejemplo de búnker defensivo. Un poco agradable tramo carretero media para bajarnos ya a la base de la presa y retomar uno de los senderos más emblemáticos de Aragón, el Camino de Santiago, GR 65.3, que comenzando en nuestro territorio en Somport, recorre el valle del Aragón hasta dar continuidad ya por tierras navarras, y que fue declarado por la UNESCO Patrimonio Mundial en 1993.

Por el Camino de Santiago
            El camino discurre por el seno de un bosque, que hace las delicias del caminante. Pasamos por el viejo Canfranc, deteniéndonos en los exiguos restos del castillo, en los de la torre de Aznar Palacín, y lo que queda de la antigua iglesia de la Trinidad. Todo ello nos habla de un pasado de esplendor. Nos acercamos hasta el puente de abajo, de base medieval y reconstruido a finales del siglo XVI por Ramón de Argelas, maestro cantero bearnés, según reza en un gran sello en su interior. Continuamos el sendero, hasta llegar de nuevo a Villanúa, donde tomamos los vehículos y nos dirigimos a la Escuela Militar de Montaña y Operaciones Especiales (EMMOE) de Jaca, donde nos esperan para enseñarnos el museo de montaña, donde han ido recopilando toda clase de materiales empleados a lo largo de sus casi setenta años de historia.



En el interior del museo
            Una comida de hermandad media para tener un encuentro en el salón de actos del CP Mayencos, donde nos reunimos para departir sobre temas de interés común, temas de actualidad que condicionan el buen funcionamiento de los clubes, cuya máxima aspiración es la de ser vivero de buenos montañeros y de buenas personas, a las que poder contagiar esa pasión nuestra por el mundo de las montañas, y en un contexto de máxima seguridad.




A vueltas con la Responsabilidad Civil
            Dos son los temas principales tratados. Por un lado, Manolo Bara, Presidente del Club Peña Guara de Huesca, nos pone al corriente de un nuevo sistema informático integral para la gestión administrativa de los clubes, que está desarrollando con PRAMES. Y en segundo lugar, el prestigioso jurista José Mª Nasarre, miembro de las juntas de FAM y FEDME, y gran experto en temas jurídicos de montaña, especialmente en Responsabilidad Civil en la práctica de estos deportes, nos pone al corriente en cuanto a la escasa jurisprudencia que hay de momento en las sentencias sobre los últimos accidentes acaecidos, donde se pone de manifiesto la importancia de estar federado en un club de montaña. Nasarre, además es uno de los organizadores de CIMAS2015, primer Congreso Internacional de Montañismo, a celebrar en Aragón en marzo próximo, del que se irán conociendo más detalles conforme llegue el momento, y del que nos pone al corriente, terminando así esta jornada.

            Sólo nos resta agradecer al presidente de la FAM y al vicepresidente por la provincia de Huesca, presentes en todos los actos programados, el habernos ofrecido la oportunidad de acoger este II Encuentro de Clubes de Montaña de la Provincia de Huesca, que ya tiene compromisario para el año que viene, y que también esperamos tenga su reflejo en las otras dos provincias.




Este mismo texto aparece publicado en el suplemento Aragón, País de Montañas del Heraldo de Aragón, el jueves 12 de junio de 2014.


El reportaje completo de fotos, en:

miércoles, 4 de junio de 2014

Vía Ferrata Peña Rueba

VÍAS FERRATAS
Peña Rueba
Domingo, 1 de junio de 2014



        La Peña Rueba, por algunos considerada como el último bastión sureste de la sierra de Santo Domingo, en realidad más que de ella, participa del conjunto geológico de los conglomerados de Agüero y Riglos, entre los que se encuentra. Con estos últimos, forma una amplia garganta por la que un impetuoso río se abre paso. Un Gállego, que de las Galias trae su nombre al nacer justo en el límite con Francia, allá en el Portalet. 

            Valle de Tena, Tierra de Biescas, Galliguera, todos te quieren para sí, pero has de marchar a embalsar para dar descanso a tu fatigado devenir. De las mansas aguas del ya centenario embalse de La Peña, por cuyas venas corre sangre de mi sangre, sales con ganas de seguirle el paso al tiempo y de reflejar estos inhiestos montes para que se te queden bien grabados en tu memoria, que vas a ir perdiendo en tu vocación de ir en busca de tu morir en tumbas milenarias cesaraugustanas. Sí, en altas cumbres has nacido, y en tierras bajas has decidido acabar tus días. En los 200 km de recorrido desde tu cuna hasta tu lecho, has sido fiel al territorio, como ningún otro río por la izquierda del Ebro, y eso es de agradecer. En ellos has visto de todo, y tan a gusto has estado que seguro que vuelves. Te esperamos.



Aproximación
            Pero no es de ríos de lo que venimos a hablar aquí, que ya lo hemos hecho. Es de montes. Es de una distinta forma de abordarlos, a través de unos equipamientos metálicos que facilitan el acceso por zonas sin ellos sólo aptas, o no, a escaladores. El origen de este sistema, aunque hay algún testimonio anterior, se establece con fines militares en Dolomitas para la Primera Guerra Mundial. Y como tampoco estamos para hablar de historia, al menos de ésta, vamos con la nuestra.

Pechugazos de glera
            Y esa nuestra no es otra que la de las veces que llevamos intentando hacerla en el CP Mayencos, siempre abortada por el mal tiempo. Pero hoy no, hoy no tenemos excusas y podemos decir que la hemos recorrido. En realidad se trata de una cremallera que puedes ir abriendo o cerrando por cualquiera de los dos lados. Es por eso que hay quien piensa que se trata de dos vías. Técnicamente hablando, también pensamos que se trata de dos, porque entre una y otra tenemos la cima y un buen tramo de pared sin anclajes. A gustos. Por nuestra parte, como le teníamos ganas, hacemos las dos. Il capo Juan Bazán, de Aragón Aventura, lo tiene claro, mejor subir por la que se toma más al NW, y bajar por la SE, que es por la que descienden los escaladores.

En progresión vertical
            Es como lo hacemos. Y para ello, nos dirigimos a Murillo de Gállego junto con el susodicho Juan, Josemari, Javier, Sara y Marie. Nos acercamos motorizados todo lo que podemos, y aun con todo tenemos hora y media hasta alcanzar el comienzo de la vía. Un acceso que hacemos a puro de acercarnos a la pared y contemplar ya alguna de sus vías de escalada clásica, aunque equipadas, y unos techos que quitan el hipo. Nos metemos en el circo y vamos avanzando entre una vegetación deseosa, como nosotros, de que le visite ya el buen tiempo que las borrascas de norte le niegan.

Pasos horizontales
            Por una ancha canal y un delicioso tramo llano y herboso llegamos a la base de una corta pero inquieta glera, que nos acerca ya hasta los primeros hierros. Casco, arnés y disipador son, en cinco palabras, los materiales im-pres-cin-di-bles para la práctica de esta actividad. Una actividad que comienza vertical, muy vertical… vamos, del todo. No es una vía para principiantes, más bien ya para iniciados, que con la necesaria concentración no ofrece mayores problemas. En menos de media hora cambiamos de registro, pasando de la verticalidad a la horizontalidad, pues llegamos a la cresta que, además de invitarnos ya a una sucesión de travesías horizontales, no totalmente equipadas, atención!!!, nos ofrece unas excelentes vistas sobre la vertiente norte. A nuestros pies un recién desembalsado Gállego que serpentea abriéndose paso por entre estas peñas. Los sinclinales de San Juan de la Peña y Oroel. Y por encima de ellos, el eje pirenaico que aquejado de moquitas por el lado francés espera una pronta recuperación.



Seguimos cresteando
            Otra media hora hasta la cumbre, un amplísimo espacio para solaz y regocijo. También para echar un bocado. Si impresionantes han sido las vistas hacia el norte, no lo son menos hacia el resto de vientos de la rosa. Unos Mallos de Riglos, con su pueblo a sus pies, que rompen todos nuestros esquemas al tenerlos que mirar por encima del hombro. Unos Mallos de Agüero, también con el suyo, que aunque más alejados y modestos, pugnan por llenar el espacio. Con Rueba a nuestros pies forman una barrera de paisaje entre la montaña y el llano, entre las sierras exteriores del Pirineo y la Hoya de Huesca. ¡Cuánta diversidad! Y todo en el mismo territorio. El Gállego no sale de su asombro. Tampoco nosotros. Como curiosidad, podemos decir que Agüero y Riglos pertenecen a la provincia de Huesca, mientras que el alineado Murillo de Gállego lo hace a la de Zaragoza. Pero los montes pasan de eso, saben que ellos estaban antes que las divisiones administrativas de despacho.

Cielos y abismos. Seres
            El cielo se va viendo decorado por unas nubes de evolución nada sospechosas de que se vuelvan contra nosotros. No nos cansamos de contemplar todo lo que tenemos a nuestros pies. Es auténticamente espectacular el panorama que nos ofrece esta peña. Pero tenemos que marchar, tenemos que bajar, y para ello vamos en busca de la otra vía ferrata que asegure nuestros pasos. Por ladera de inclinación media, con conglomerados y piedras sin conglomerar, atención!!!, la encontramos, al cabo de unos veinte minutos, cuando da comienzo más verticalidad. La verdad es que se agradece. Nos vamos maridando a la sirga, a razón de uno por tramo, atención!!! Al cabo de un cuarto de hora pasamos por la base de un gran apéndice rocoso, también equipado, y es para que los que suban por donde nosotros bajamos, no pasen de aquí y puedan tener el gustazo de hacer una cima.

            Como nosotros ya hemos hecho la nuestra, seguimos bajando, y lo hacemos entre espolones, chimeneas y pasos horizontales, que en media hora nos plantamos en el comienzo de la vía, en nuestro final. Otra media hora más hasta alcanzar el vehículo, ya con calor, más que con el que hemos salido de aquí hace más de cinco horas, de las que en movimiento ha sido una y tres cuartos, con los habituales despistes satelitales al avanzar en vertical. Una verticalidad, y horizontalidad, que de todo ha habido, que nos ha permitido ascender 540 metros de desnivel acumulado, con el consiguiente descenso, en una mañana en la que nos hemos sacado una espinita que llevábamos clavada desde hacía mucho tiempo, y que hará que miremos de otra manera a esta peña a nuestro paso. Como todo en la vida, es cuestión de paciencia… porque al final, todo se alcanza.




Las fotos, alguna de Josemari y Javier, en:


El trac, de Javier, en:

lunes, 2 de junio de 2014

El Cuculo

IXOS MONS
El Cuculo (1.550 m)
Viernes, 30 de mayo de 2014



            Hoy, porque es hoy. Cualquier excusa nos parece buena para echarnos al monte. Ahí teníamos al Cuculo, que no paraba de hacernos guiños, y en uno de ellos, en uno que se ha visto solo, sin nieblas, es cuando nos ha querido enamorar para que lo subamos. Son listos estos montes. Nos dejamos querer.

La peña Oroel rasgando el horizonte
            La emprendemos por el barranco de la Carbonera, a unos kilómetros de Santa Cruz de la Serós en dirección al monasterio viejo de San Juan de la Peña. El bosque está como siempre, como nunca. Grandes seres vestidos de árboles, de arbustos, de pequeñas plantas rastreras, es igual, no hay ser pequeño, sólo hay cuerpos pequeños. Todos están ahí, cumpliendo su función, para sí mismos y para el resto de bichos vivientes que nos acercamos para disfrutar de su compañía, de su entorno, de su estar… La vida fluye entre ellos, y entre ellos y nosotros. No hay mejor sensación que la soledad de un bosque, aunque a decir verdad, nunca estás solo en el bosque.

Caminos, siempre caminos
            Con estas y otras reflexiones se nos pasa el rato. Y mejor así, porque si lo que hay que pensar es en el desnivel, otra cosa hubiera sido, porque hay tramos muy, pero que muy empinados. Pues eso, que en una hora escasa nos plantamos en el collado entre el macizo principal, al sur, a nuestra izquierda al llegar, y esa avanzadilla hacia el norte que es el Cuculo, que quiere asomarse sobre los abismos de la Balancha, para decirle a la cordillera que aunque los avatares geológicos lo han dejado ahí, que aunque los movimientos orogénicos han puesto esa gran depresión por en medio, no paran de verse reflejados con gran admiración en las grandes cimas, de donde el tiempo y la erosión dejan cauces como el ocupado por el Aragón, por el Lubierre, por el Estarrún, por el Subordán, o por el Veral, por citar los más cercanos, y eso es algo que esta humilde cima te muestra con orgullo cuando llegas a ella tras cuarenta minutos desde el collado, por senderos entre erizones y tomillos, que con su intenso aroma nos hace más agradable la ascensión.

El bosque encantado
            Sigue el norte amulagao tras la cordillera. Las nubes no se atreven a pasar, pero sí lo hace el viento, su embajador, que llega recio y frío, sin darse cuenta del calendario que manejamos. Al fin y al cabo, ¿qué más le da? Sólo piensa en hacer valer sus fueros. Todo se eriza ante él, todo se arruga ante él, todo se encoje ante él. No hay quien pueda con él.

            De vuelta al collado, las nubes mueven sus caprichosas formas para dejar paso al sol que más calienta, lo que confiere otra temperatura, otro temple. Subimos hasta el macizo principal, pero desistimos acercarnos hasta su extremo oeste, donde está la ermita de San Salvador, que coquetea con los cuatro puntos cardinales, y que soporta los cierzos más airados… y los bochornos… y los fagüeños… todos.

Restos del pozo nevero
            Una vez llegados a la pista asfaltada, la burlamos para patear el sendero, que a tramos vuela al compás de los buitres que merodean el entorno. Pero es hora de bajar de las alturas y tomar asfalto hasta la pradera de San Indalecio, donde lo primero que nos encontramos son esos restos de antiguos pozos neveros, que tanto ayudaban a la economía doméstica de estos pueblos.

            Sendero hasta el monasterio viejo, y la, que sepamos ineludible, carretera hasta el punto de partida. Hemos invertido 4h 20’ de actividad, de los cuales, 3h 25’ han sido en movimiento, para recorrer los 13,6 km y salvar 900 metros de desnivel acumulado de ascenso y los mismos de bajada. Una mañana como otra cualquiera, pero diferente, en un lugar como otro cualquiera, pero diferente.



Las fotos, en: