Año XV. Entrega nº 1032
«Los habitantes de Fanes, una vez perdido su reino, se refugiaron junto con sus tesoros bajo las rocas de las aguas del lago Braies, a la espera del resurgir de su antiguo imperio, y para mantener viva la leyenda, se cuenta que la reina Lujanta, en las noches de luna llena emerge de las aguas para contemplar las montañas que un día le pertenecieron».
Esta leyenda engarza con la contada en la ruta de la cascada de Fanes, aunque no es la única, que también hay otra que habla de un pueblo al que llamaban «salvajes», únicamente por su forma de vivir tan pegada a la tierra, observando los ciclos de la naturaleza, y que se vieron envueltos en disputas con pastores que querían arrebatarles sus riquezas, y por ello provocaron una avalancha de rocas, bajo las que quedaron sus tesoros.
Son dos de las muchas leyendas que mantienen viva la memoria de las grandes montañas. En los Pirineos estamos muy habituados a que la tradición oral haya justificado y magnificado la existencia de mitos y fábulas en largas épocas carentes de pantallas, en las que los «creadores de contenido» se reunían con los suyos en torno al fogaril.
El Parque Natural Fanes-Sennes-Braies, con unas 25 680 ha, es uno de los más extensos del llamado Tirol del Sur. Y a él nos vamos, aunque nos cueste lo mismo llegar al lago que la propia vuelta, porque verdaderamente merece la pena, aunque sea en un día tan tristón como el de hoy, pero que le aporta un encanto especial.
LA RUTA
Previa reserva de aparcamiento, llegamos al P4, el más alto y muy próximo a la urbanización que ha crecido al amor del lago. El día está lluvioso, aunque no se termina de decidir. Un ambiente que le añade un encanto al ya de por sí que ofrece este bellísimo rincón a los pies del Seekofel (2810 m) nombre que recibe en alemán la Croda del Becco, en italiano o el Sass dla Porta, en ladino*, pudiéndose traducir como «Pico del Lago». Que se aúpa para mirarse en él.
La ruta comienza junto al embarcadero, donde nos abrazamos ya al sendero que circunda el lago, lo que nos da la oportunidad de contemplarlo desde todos los ángulos. Los juegos de luces y el coqueteo de las nieblas con las cercanas montañas cubren con su magia el agradable paseo.
La ruta termina junto a la pequeña iglesia de Santa María, desde donde nos dirigimos al P4 para cruzar la línea fronteriza actual con Austria… porque está ahí. Y esto ha sido todo por hoy, un largo viaje en la furgo para una corta ruta, pero que ha merecido la pena por su belleza, porque… ¿y si no hubiéramos venido?
Aproximación:
Selva di Cadore, Cortina d’Ampezzo, lago Braies, 73 km 1 h 45 min.
Ruta:
Distancia: 3,8 km
Duración: 1 h 45 min
Desnivel acum.: 90 m D+/- (Wikiloc: 30 m D+/-)
Altitud máxima: los 1547 msnm de un punto de la vuelta al lago.
GLOSARIO
Ladino: Lengua retorromance hablada en alguno de los valles alpinos del norte de Italia
RECURSOS DIGITALES
Las fotos del autor, con sus comentarios, y el track
*La publicación de la ruta y el track constituye únicamente la difusión de la actividad, no asumiendo responsabilidad alguna sobre el uso que de ello conlleve.
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