martes, 16 de diciembre de 2025

Yeba, Vio y Buerba, tres en uno por el Sobrarbe profundo

 Año XIV. Entrega nº 985

Yeba, con Sestrales al fondo (imagen de un componente del grupo)

IXOS MONS
Yeba, Vio y Buerba
Domingo, 14 de diciembre de 2025

            “Es quizá el valle de Vio el más aislado y falto de comunicaciones, entre los habitados de todo el Pirineo. Ello le confiere el gusto por lo ignoto, el sabor de los aspectos que se han conservado intactos durante milenios gracias a tal aislamiento, que han actuado como una potente cámara frigorífica y el atractivo de la soledad casi absoluta… No obstante, el que quiera gozar de los citados aspectos humanos deberá darse prisa, pues pueblos y aldeas se despueblan vertiginosamente, ahora que acaban de construirse pistas forestales que permiten acceder a casi todos ellos. Parece como si éstas hubiesen servido a sus habitantes para huir de las duras condiciones en las que han vivido desde siempre.” Cayetano Enríquez de Salamanca (1936-2006).



            Comprenderán los lectores que, con estas palabras de hace medio siglo, ya se tiene la sensación de que se mascaba la tragedia… O quizás no, porque no podemos hacer pasar por el tamiz de los ojos de hoy en día un análisis de las dificultades a las que se enfrentaban con esas condiciones de vida.


Vio, con Peña Montañesa al fondo y el Bramapán a la derecha

            “Tres en uno en el Sobrarbe profundo”. Sí, hoy visitamos tres de los pueblos pertenecientes al municipio de Fanlo, cabecera del valle de Vio, o ”Ballibió”, como lo conocen los locales. Lo curioso es que siendo Fanlo la capital del municipio, y la cabecera del valle, éste se llame “Vio”, pero no nos preocupa, seguro que tiene una razón. Un extenso municipio, de 187,1 km2, con más de la mitad de ellos, incluidos en los límites del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.



            Incluye, además, los pueblos de Buerba, Buisán, Nerín, Sercué, Vio, Yeba y los hoy despoblados de Gallisué y Ceresuela, además de diversas pardinas, que al igual que estos últimos duermen el sueño de los justos en las zonas más bajas del municipio. Pocos se encontrarán en el estado español con mayor diferencia de altitud entre su punto más alto, el Monte Perdido, a 3349 msnm, y donde pierde sus límites meridionales, a apenas los 700 msnm. 



            El norte del límite municipal linda con el país vecino, compartiendo una larga y abrupta cadena de montañas, que van desde el Gabieto Norte (3031 m), que linda también con el de Torla-Ordesa, hasta el pico Marboré (3251 m), que lo hace de igual modo con el de Bielsa. Entre el más oriental de los Gabietos hasta el que le da nombre a la numerosa familia de los Marborés, encontramos el Taillon (3145 m), la falsa Brecha, el Dedo, el Bazillac (2976 m), la Brecha de Rolando (2805 m), el Casco (3011 m), la Torre (3012 m) y los tres picos de la Cascada (3098, 3111 y 3161 m). 


Yeba y los Sestrales

            Una vez enmarcado geográficamente el municipio, recorremos hoy una pequeña parte de él, visitando los tres pueblos del titular. Elegimos Yeba como punto de comienzo, a donde se llega por una tortuosa pista forestal asfaltada de 15 km desde la N-260, en un desvío entre los km 453 y 454. Nos encontramos al llegar, un pueblo callado, introvertido, vacías sus blanquecinas y resbaladizas calles, a la espera de que las temple el sol cuando llegue a poner en marcha la sutil maquinaria del reloj de pared de casa Santolaria y sus silenciosas campanadas.


Reloj de sol de casa Santolaria, en Yeba

            También la fuente y lavadero están hibernando, soñando con mejores temperaturas, las que nos obligan a ponernos en marcha como cuanto antes. Y lo hacemos abrazados del GR 268* o “Camino de San Úrbez” que, en olor de santidad, se diseñó para unir algunos de los supuestos lugares en los que dejó su impronta. Hacemos notar que es hoy, 15 de diciembre, precisamente, el día en el que la iglesia católica lo tiene en cuenta en su calendario eclesiástico. 


 Fuente y lavadero, en Yeba

            Urbicio, que ese era su nombre original, nacería en Burdeos en el año 702 de una familia noble, y sería hecho cautivo junto con su madre por los ejércitos musulmanes. Liberado por la intercesión de su devoción a los santos Justo y Pastor, se refugiaría en las montañas pirenaicas en sus últimos años de vida, llevando una vida eremítica y en plena conexión con la naturaleza, falleciendo a los 100 años en Nocito. Una vida relatada en las nebulosas de la historia, que nos ha dejado multitud de leyendas cuyos ecos aún resuenan en las veiladas* de las cadieras*, bajo las chamineras*, la mayoría venidas abajo, de las apartadas aldeas montañesas. 


San Urbicio -Úrbez en aragonés- (Imagen extraída de El Mundo)

            Estamos en la etapa 2ª de dicho sendero, y comenzamos bajando por caminos tradicionales que llevaban a lugares de trabajo, como los que vamos encontrando. Barranqueras y las lomas que las forman se van sucediendo. Entre las pardinas que ocuparían el territorio, pasamos por la de nombre Navarra. Al cabo de dos horas, dejamos que el GR 268 siga su camino hacia Buerba, y tomamos a la izquierda un desvío señalizado como GR 268.1, una variante que deja la matriz para pasar por Vio, que es a donde nos dirigimos.








Barranco de Yesa

Sestrales, centinelas de la entrada al Cañón de Añisclo


Pardina Navarra


            Las montañas se van desperezando, mostrando sus mejores galas, como los cercanos Sestrales, el Cotiella o la Peña Montañesa, incluso el Mondoto, que reivindica su protagonismo en la tramoya que capitalizan las Treserols. 


Los Sestrales con legañas


Mondoto, Monte Perdido, Soum de Ramond y Punta de las Olas

            Alcanzamos la carretera local, de retorno de Añisclo a Puyarruego, donde coincidimos con el GR 15.1, y seguidamente nos metemos por un camino a la derecha, que nos lleva ya a Vio, del que nos cuenta el historiador Antonio Ubieto que JFYela, en su Cartulario de Roda, pág. 23-24 menciona que “… en junio de 1083, Ramón Isarn y sus hermanos prestaron juramento de fidelidad al rey Sancho Ramírez de Aragón por los castillos de Vivo y Rocha”. 



Bancales, viejas cicatrices que el hombre dejó y la naturaleza cura


            Nos damos una vuelta por los alrededores para regresar a Vio y admirar su parroquial en honor de San Vicente Mártir, que el maestro Omedes data en el siglo XIII, con un ábside con “hechuras lombardistas en su cabecera que, junto con la de la arruinada Lavelilla, son las únicas de ese estilo en la zona”.



Monte Perdido

Soum de Ramond o Pico Añisclo

Punta de las Olas

Sercué

Peña Otal o Pico Arañonera, Punta Acuta y Mondarruego

Vio y Nabaín

San Vicente Mártir (original del siglo XIII), en Vio

Ábside, con tintes de estilo lombardo

            Tomamos decidida dirección al cercano Buerba, integrado en “la honor del Valle de Vio”, según los Documentos de Jaime I, nº 552, de Ambrosio Huici y María Cabanes. También lucha por sobrevivir, y desde donde salimos por las eras, para dar comienzo a un largo descenso hasta el fondo del barranco del Cubo, tributario del de Yesa. Le resulta curioso al autor el parecido con “Yeba” que, echando el magín a rodar, bien pudiera derivar la segunda consonante de un topónimo al otro o viceversa.


Monumento a la mujer acarreadora de aguas, en Buerba

Ventanuco con inscripción del siglo XVII en su dintel, en Buerba



Barranco del Cubo, nuestro primer destino

Barranco del Cubo
       

            Nos encontramos un arroyo, a tramos grácil y otros más embalsado, que tenemos que cruzar para acompañarlo por su margen derecha, a través de un roquedo cuyos pies están bañados por sus aguas, igual que los de algunos de los que pasamos, porque la sirga de seguridad tiene un anclaje suelto, lo que le proporciona mayor comba. La roca no se queja, tampoco nadie lo hace. Una vez pasado el trance continuamos por el sendero.


            Los últimos rayos de sol nos acarician al paso por frondoso bosque de cajicos*, que nos lleva a cruzar de nuevo el barranco de Yeba por un puente medieval que, tímido él, espera pacientemente su puesta en valor. 







            Enseguida cerramos la circular y subimos a Yeba, punto de inicio de la ruta, y que también encontramos noticia, al igual que de Buerba, en la “honor de la Solana”, que era propiedad de Jaime I de Aragón, y que el 13 de diciembre de 1250 la dio a Bertrán de Ahonés, según los mencionados Huici y Cabanes. Los tres pueblos visitados disponían en 1834 de ayuntamiento propio, anexionados al de Fanlo en 1845.


Campos próximos a Yeba, cercanos al cierre de la circular


            La luz del día parece tener prisa para ir a dar lección a otra parte, pero mientras se termina de ir aprovechamos para darnos una fugaz vuelta por el pueblo, mostrando nuestros respetos ante algunas de sus casas, como la de Santolaria, con su reloj de sol, cuya sombra ya no es tal a estas horas, la de Buesa o la más castigada por el tiempo de Pedrolatre.


Parroquial de La Asunción y crucero, en Yeba

Casa Santolaria

Casa Buesa

Casa Pedrolatre

            Y aquí se acaba la historia de hoy, que nos ha dado de sí para visitar tres de los pueblos del actual municipio de Fanlo, en el corazón del Sobrarbe, a orillas del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, en una ruta que nos ha llevado 6 horas y 35 minutos, para recorrer 14,5 km, con un desnivel acumulado total de 725 m D+/- (Wikiloc: 554 m D+/-), habiendo alcanzado una altitud máxima en los 1276 msnm de un punto próximo a Vio.



GLOSARIO

Veilada: Velada

Cadiera: Banco de madera con respaldo en torno al fogaril 

Chaminera: Chimenea

Cajico: Quejigo

 

BIBLIOGRAFÍA

Por el Pirineo aragonés (rutas del Sobrarbe y la Ribagorza). Cayetano Enríquez de Salamanca. El autor (1974).

Historia de Aragón. Los pueblos y despoblados, I. Antonio Ubieto. Anubar (1984).

Historia de Aragón. Los pueblos y despoblados, III. Antonio Ubieto. Anubar (1986).

 

RECURSOS DIGITALES

Parque Nacional de Ordesa

Senderos FAM  

SIPCA  

Románico aragonés  

Wikipedia  

Wikiloc  

RAE

Fundeu

Aragonario 

IGN 

Geamap

Hijo de la Tierra




Las fotos, con sus comentarios y el track

 

*La publicación de la ruta, así como del track, constituyen únicamente la difusión de la actividad, no asumiendo responsabilidad alguna sobre el uso que de ello conlleve.

















sábado, 13 de diciembre de 2025

Lac Bersau, desde Astún por el puerto de Jaca

 Año XIV. Entrega nº 984


MONS CON NIEU
Lac Bersau (2100 m)
Jueves, 11 de diciembre de 2025

           “En el corazón de todos los inviernos late una primavera palpitante, como detrás de cada noche viene una aurora sonriente”. Khalil Gibran (1883-1931).


            Cita del poeta, novelista y pintor libanés, conocido como “el poeta del exilio”, debido a la pronta emigración de su familia a Estados Unidos en busca de nuevas oportunidades. A su vuelta a su tierra natal escribiría, entre otras, su obra cumbre: El Profeta, publicada en 1923, en la que trata de diversos aspectos de la vida cotidiana bajo su particular mirada a la luz de grandes maestros de la humanidad como Jesús, Buda u otros.



            Pues para tratar de unir nuestros latidos con los del invierno, con el ánimo de tener también una primavera palpitante, hemos acudido a las nieves inmaculadas del puerto de Jaca que, aunque astrológicamente seguimos en Sagitario, último mes de otoño, meteorológicamente ya nos han llegado las primeras noticias de un invierno, que vino algo acelerado, pero que se ha dormido en los laureles.



            Decimos el puerto de Jaca porque ancestralmente ese es su nombre, al pertenecer Astún a ese municipio, conociéndose más comúnmente el paso fronterizo como collado de los Monjes, o col des Moines, si se mira desde el otro lado.




            Pues bien, en una mañana poco fría y con alguna nube ornamental, nos calzamos las raquetas para salir de la estación invernal en dirección a los Llanos del Sol, con nieve discontinua en los primeros pasos. Antes de llegar a los dos mil metros se terminan esos falsos llanos y comienza la cuesta para superar el congosto del barranco del Escalar, con pasos algo expuestos, para entrar en la cuenca donde reposa, bajo una capa de nieve, el ibón homónimo, más conocido como de Ranas.





            Hay tentaciones de cruzarlo, pero finalmente la prudencia aconseja rodearlo. Retomamos el barranco, ya con menos inclinación, para auparnos a los 2169 msnm del collado, techo de nuestra ruta de hoy, por el que luego volveremos. Las vistas que nos ofrece son las archiconocidas del circo d’Ayous, más tratado en verano, pero que luce sus mejores galas con ese manto que las últimas nevadas le han proporcionado.


            Territorio virgen en las cuatro estaciones, gracias a la declaración de Parc National des Pyrénées, el 23 de marzo de 1967, cubriendo una superficie de 45,7 ha, algo inferior al espacio protegido de mayor extensión de Aragón, como es el Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara, pero como el triple de las pírricas 15,6 ha del Parque Nacional de Ordesa, que sigue a la espera de ampliación, como tantos otros dignos de ser reconocidos con alguna figura de protección, como el Sobrepuerto y Santa Orosia o Anayet-Partacua, por ceñirnos a los Pirineos.



            Un circo, el d’Ayous, dominado por el archiconocido Midi d’Ossau, que majestuoso se alza en sus dominios. Bajo su magnética mirada vamos bajando por el blanco manto tratando de aprovechar alguna de las huellas que gentes precedentes han ido dejando. 






            Vaguada tras vaguada vamos desfilando hasta bordear algún roquedo y lago, para subir definitivamente al collado Castérau, al pie del pico homónimo, que nos permite una preciosa vista sobre el lago Bersau, sobre el que echamos un bocado, tras de lo cual, nos damos media vuelta, hasta llegar, de nuevo, al collado de los Monjes y bajar al ibón de Ranas.







            Para evitarnos la exposición de los tramos más delicados del barranco de Escalar, lo que hacemos es subir a la pista que nos lleva hasta debajo de la terminal de Truchas, para bajar a la base de la estación, dando una tremenda vuelta, pero más seguros, por el canto de la pista de esquí.












            Una jornada distinta, con un paisaje distinto, tantas veces admirado de verde, hoy le ha tocado de blanco. Finalmente, han salido 12 km, en un tiempo de 6 horas y media, y un desnivel acumulado de 800 m D+/- (Wikiloc: 705 m D+/-), valores que, sin ser elevados, acrecientan notable y subjetivamente el esfuerzo al hacerlos con raquetas. La mayor altitud se alcanza en los 2169 msnm del collado de los Monjes, que se traspasa en dos ocasiones.



RECURSOS DIGITALES

Parc National des Pyrénées 

Red Natural de Aragón   

Parque Nacional de Ordesa  

Wikipedia 

Wikiloc   

RAE 

Fundeu  

IGN 

Geamap España

Geamap Francia

Hijo de la Tierra  




Las fotos, con sus comentarios y el track

 

*Track trazado sobre nieve, por lo que no tiene por qué ajustarse al sendero de verano.

* La publicación de la ruta, así como del track, constituyen únicamente la difusión de la actividad, no asumiendo responsabilidad alguna sobre el uso que de ello conlleve.