domingo, 10 de julio de 2016

Camino de Santiago por Aragón, reandando el Camino francés

IXOS MONS
El Camino de Santiago Francés
(Vía Tolosana) por Aragón
Reandando el Camino francés
Viernes, 8 de julio de 2016
Sábado, 9 de julio de 2016












Cada día tendrá un nuevo horizonte,
cada horizonte un nuevo campanario,
y un viejo hospicio, y un ventero amable,
y un refrigerio simple, y el descanso…

… Emergerá la luz de la mañana,
mudo clarín en toque de relámpago;
tú y yo, y el grupo, perezosamente,
nos pondremos en marcha. Por el campo
se extenderán los corzos al galope,
temblarán las alondras en los álamos,
y en multitud de idiomas
se poblará el amanecer de cantos.



romanicoaragones.com
            Bellas estrofas de Francisco Álvarez Hidalgo, que glosan el camino, el caminar y el caminante. Sujetos pasivo y activo, sólo puestos en contacto a través de la acción, que los une. Una acción que no cesa, que no ha cesado desde los últimos más de mil años, aunque eso sí, con sus altibajos, no pasando ahora precisamente por los mejores momentos este Camino de Santiago Francés, por la Vía Tolosana, que transita por Aragón, y que lo hace por el puerto de Somport, en cuya vertiente meridional se encuentran las ruinas del Hospital de Santa Cristina, fundado a finales del siglo XI, recogido en el Liber Sancti Iacobi, o Códice Calixtino. Escrito por el clérigo francés Aimeric Picaud, entrado ya el siglo XII, este códice le atribuye el lema de Unum Tribus Mundi, situándolo al mismo nivel que los del Gran San Bernardo, en los Alpes, y el propio de Jerusalén. Esos peregrinos, que cruzaban hambrientos el paso, cansados, helados, posiblemente heridos, eran cuidados gratuitamente en el establecimiento durante tres días, según nos indica el maestro Antonio Gª Omedes en su web http://www.romanicoaragones.com/0-Jacetania/441-StaCristina.htm, de donde se ha capturado también la imagen, en la que se recrea el complejo, en el que al faltar documentación que lo atestigüe, no se sabe con precisión, pero se estima un paso de entre 200.000 y 500.000 peregrinos anuales.

El Peregrino, de JA Barrios
            Hoy en día, la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Jaca calcula en torno a 1.000 los que pasan anualmente por este lugar y recalan en la antigua capital del reino en esta primera etapa. Desde los albores de la peregrinación, se han ido abriendo muchas rutas, todas ellas convergentes en Santiago de Compostela, donde cuenta la tradición se encuentra la tumba del apóstol tras llegar hasta allí, desde Tierra Santa, y pasando por Zaragoza, donde se le apareció la Virgen del Pilar. Una simbiosis que aún hoy en día provoca cantidad de movimiento religioso, cultural, lúdico y deportivo. Pero al margen de leyendas y tradiciones, que han de ser sometidas a la conciencia individual humana, lo cierto es que hoy en día el tránsito por el Camino es un motor de desarrollo por los lugares que pasa.


El consejero a su llegada al Somport
            Concretamente, este Camino Francés por Aragón, desde hace décadas ha recibido muy poco apoyo institucional, viéndose relegado a un segundo plano, con diferencia, respecto al paso por el vecino Roncesvalles, con el que se equiparaba en tránsito, siendo el actual como de cuarenta veces superior al nuestro. Alertados por todo ello, el Dpto. de Vertebración del Territorio del Gobierno de Aragón, con su consejero José Luis Soro al frente, ha decidido revertir la situación, y en un encuentro mantenido estas semanas pasadas, en el incomparable marco del Monasterio de San Juan de la Peña, con alcaldes de la zona, comarcas, y la Asociación de Amigos del Camino de Santiago, se salió con el compromiso de visitar el tramo aragonés en sus cuatro etapas, completando los más de 100 km, entre el Somport y Undués de Lerda.


            Se ha ido materializando el proyecto, hasta el punto de que estos cuatro días, del viernes 8 al lunes 11, el propio consejero y una quincena de personas de su departamento, gabinete, directores generales, etc, han venido al territorio a hacer el Camino, a pisarlo, a saborearlo, a disfrutar de él, en definitiva, y ver in situ su estado y el gran margen de mejora que actualmente tiene. Los prolegómenos vienen servidos con la firma de un protocolo previo a la confección de una directriz que busca la promoción del Camino. Este documento preliminar, lleva la rúbrica de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Jaca, la Federación Aragonesa de Montañismo, Turismo Aragón y el propio Departamento de Vertebración Territorial. Este acto se realizó en Zaragoza tres días antes del comienzo del recorrido. Un recorrido que tuvimos el placer de realizar acompañando a la comitiva en las dos primeras jornadas.



Acto simbólico de entrega de folletos al Albergue Aísa
            Viernes, 8 de julio. Somport – Jaca. Los primeros latigazos del calor estival zurcen con ansia estos valles pirenaicos por los que discurre esta primera etapa del Camino. Ocho y media de la mañana en el Somport, como en media Europa. Con el amigo Jesús, también de la FAM, a la espera de la comitiva, que hoy va a estar bien acompañada por más de una treintena de miembros de Os Andarines d’Aragón, que sobre las nueve ya están echando pie a tierra de ese autobús que los ha traído desde Zaragoza. Chema, de protocolo del Dpto., junto con Jesús de la FAM, ya están poniendo orden en el reparto de las camisetas conmemorativas y el tríptico, editado al efecto. Las camisetas para los participantes, y parte de los folletos para Perico, del Albergue Aísa.

Palabras de bienvenida del consejero
            Bienvenida del consejero, y alguna instrucción de Ernesto Gómez, vicepresidente de la asociación, atención a los medios, y pasados unos minutos de las 10 nos ponemos en marcha. Y lo hacemos por el sendero habitual, que ha sido objeto de reciente limpieza y acondicionamiento. Por algo se empieza. Tras pasar por las ruinas del Hospital de Santa Cristina, dejamos de lado el trazado nuevo para continuar por el anterior, que sólo cruza una vez la carretera. Caseta del Pastor, en Piedras Rojas; sobrepasando el puente del Ruso, Rioseta se abre a nuestra vista por terreno de viejos bunkers, bajando a Anglasé, donde pronto nos beneficiamos de la sombra a la entrada de Canalroya, donde ya encontramos alguna señal del GR 11 como Sendero Turístico, y que desde su comienzo en la muga con Navarra, en Zuriza, hasta aquí se va a terminar de marcar por el nuevo trazado.

Al paso por las ruinas del Hospital de Santa Cristina
            Seguimos bajando por el bosque, y tras el paso por el puente del río Canalroya, nos metemos ya de lleno en el valle del Aragón, que recorremos hasta Canfranc, pasando por la entrada a la Canal de Izas, bajo el enorme peñasco que alberga el fuerte de Col de Ladrones. Desde el arranque, y lo hará hasta Villanúa, vamos acompañados también por Fernando Sánchez, alcalde de Canfranc, muy involucrado en devolver a la Estación Internacional de Canfranc el esplendor que nunca tuvo que perder. Hoy en día, el impulso que le están dando en la vertiente francesa, ayudará sin duda en este largo y tedioso proceso de restauración.


Torreta de Fusileros
            Tras una breve parada en la Oficina de Turismo de la localidad, para hacer esa entrega simbólica de folletos, continuamos la marcha, atravesando el pueblo, hasta ese corto, pero incómodo paso por el arcén en el nudo carretero de la boca sur del túnel. Una vez sobrepasada la presa del embalse, unas empinadas escaleras nos sitúan ya a los pies de las ruinas de otra torre defensiva, la Espelunga, que corrió distinta suerte que la restaurada de Fusileros, que pronto dejamos atrás al otro lado de la carretera, metiéndonos ya de lleno en el sendero, considerado por muchos como el tramo más agradable de todo el Camino.


Comida en el Gastroespacio
            El barranco de Ip baja refrescante y generoso. Nos incorporamos al camino que baja del embalse y pronto pasamos el puente de arriba, entrando en el viejo Canfranc, o Canfranc Pueblo, o Canfranc quemao, que de varias formas se le conoce. Una población milenaria que ha tenido su protagonismo a lo largo de la historia, siendo todo un hito en el Camino. Cementerio, puente de abajo y camino ya de Villanúa, con sus afamadas grutas, unos sistemas subterráneos, sin terminar de explorar, en los intestinos de esta enorme mole calcárea que es la Collarada. En la abierta al público, la de las Güixas, nos esperaba Tito Terrén el alcalde de Villanúa, que nos acompaña hasta el centro urbano, donde nos ofrece un refrigerio, y luego la comida en ese nuevo punto de encuentro gastronómico que llaman el Gastroespacio, bautizado con el nombre de nuestro político con más carisma de los últimos tiempos, José Antonio Labordeta, muy vinculado a esta localidad. Se ha incorporado Juan Manuel Ramón, alcalde de Jaca, y abandonan la comitiva los de Canfranc y Villanúa.

A la espera del tren en la estación de Villanúa
            Tras la comida, nos dirigimos andando hasta la estación, para no dejar pasar la ocasión y reivindicar este medio de transporte que simbólicamente sigue funcionando, pero al que hay dar también un fuerte impulso con el fin de que recupere su antiguo uso internacional. El trayecto se hace hasta el apeadero de Castiello, donde nos espera una representación de su consistorio, encabezada por su alcalde Álvaro Salesa, que junto con el de Jaca, acompañan a la comitiva ya hasta el final de la etapa, pasando por el camino habitual. Río Ijuez, Torrijos, Charlé, donde hacemos un alto para refrescarnos del calor reinante, ermita de San Cristóbal con el viejo puente que salva el barranco de Rapitán, y entrada a Jaca por el Árbol de la Salud, donde estaba en la antigüedad la iglesia de San Esteban y el hospital de San Marcos, de vocación leprosera.

Pasando el río Ijuez
            De tiro a la catedral, donde se da por terminada esta calurosa jornada, en la que se ha podido disfrutar de esta primera etapa de unos 30 km de distancia, entre el puerto de Somport y la antigua capital del reino. Una etapa con más historia que presente, plagada de puntos de interés, y que está a la espera de ese impulso para asegurarle el futuro que merece, y que estas jornadas sientan las bases para que así sea. Para ello es necesario diseñar unos planes de actuación inmediata y una buena estrategia a medio y largo plazo.



Al paso por el camino de Mocorones
            Sábado, 9 de julio. Jaca – Santa Cilia. Siete de la mañana. Estación de Autobuses de Jaca. Con Jesús Rivas, también de la FAM, comenzamos esta nueva jornada. Los acompañantes esta vez son miembros del activo grupo de Andarines del Club Atletismo Jaca y del Club Pirineísta Mayencos, de perfil más montañero, pero que siempre hay quien se integra en estas andadas por el monte bajo. Sí, porque hoy dejamos ya los puertos y nos dirigimos por la Balancha y la Canal de Berdún hacia el siguiente objetivo: Puente la Reina, aunque finalmente no lo alcanzaremos debido a las altas temperaturas.

Pasando el puente del Gas
            Catedral, Rompeolas, camino de Mocorones, cementerio y tras un breve tramo junto a la carretera, nos metemos de lleno en el Camino, que tras una fuerte bajada va entre huertas y el canal. Elementos viejos que se alternan con el nuevo del puente que dará acceso a la autopista, y que crea un gran conflicto visual. Cruzamos la carretera a la altura del puente del Gas, para volverla a cruzar frente a la Casa del Municionero, de donde arranca la variante GR 65.3.2, que visita los monasterios viejo y nuevo de San Juan de la Peña, y Santa Cruz de la Serós, incorporándose a éste a la altura de la carretera de Binacua, por donde pasaremos más adelante.

            
Paco Mondano
            Nuestro paso discurre ahora por una gran chopera, para ir a dar a las Batiellas, un antiguo complejo castrense, hoy en desuso. Volvemos a cruzar la carretera para discurrir por el Boalar, frente al IFA (Instituto de Formación Agroambiental), que nos lleva al barranco de Atarés, que también tenemos que cruzar. Pronto nos enfrentamos a la calzada de la subida al paco Mondano, que tras un tramo más amable nos asoma a un mirador, desde el que se divisa ya nuestro objetivo en esa Canal de Berdún. Bajamos a Esculabolsas, donde hacemos otra breve parada, donde se incorpora Luis Masgrau, presidente de la FAM. Al proseguir la marcha, el camino nos lleva a la carretera de Binacua, donde nos encontramos esa señal del sendero de la variante que viene de los monasterios, antes mencionada. En las proximidades de la carretera general, nuevo encuentro con los medios.


En los jardines de la iglesia
            Estamos ya frente a Santa Cilia, la que alcanzamos tras pasar otra vez la carretera. Allí tomamos contacto con los Andarines del CA Jaca y parte de la comitiva. Los primeros se vuelven a su lugar de origen, y todos ya agrupados nos dirigimos al parque de El Salzar atraídos por la sombra. Una visita guiada por la población y algunos de sus interesantes puntos de atención, como por ejemplo la iglesia de San Salvador y la Casa Palacio próxima. Esta casa, llamada también de La Cadena o Palacio del Clavero (de llave) de San Juan de la Peña que, datada en el siglo XVI, albergaba una de las instituciones más importantes del monasterio en sus tiempos, la del encargado de las haciendas y de la gestión económica del cenobio, estando habitada intermitentemente por los frailes del monasterio. Visitamos también el albergue del peregrino, sencillo pero utilitario, con su sala multiusos en la última planta.


            Acudimos al nuevo pabellón del parque para echar un bocado entre amigos, gentileza de Manuel Máñez, alcalde de Santa Cilia. Al final, el consejero nos da la sorpresa de que premia con una medalla a tres chicos que habían soportado como mayores los rigores de la jornada. Bueno, y poco más. Tomamos el microbús que viene a nuestro encuentro y para Jaca, tras dos días intensos en los que hemos puesto nuestro granito de arena por el territorio. Mucho camino queda, pero estamos en él, que es lo importante. 




martes, 5 de julio de 2016

Montpedró, el guardián de la frontera

IXOS MONS
Montpedró (734 m)
Lunes, 4 de julio de 2016



            Con el amigo Raúl, del Club Litera de Montaña, de Binéfar y comarca, volvemos de nuevo a estas tierras para degustar de sus aires, para degustar de su luz, para degustar de su ambiente mediterráneo, porque Aragón es grande. Aragón es grande, sí, pero hoy por hoy hasta aquí llega, porque las aguas del próximo embalse de Santa Ana son compartidas, aunque la presa y el otro bastión, el Montderés, caen de nuestro lado.


Área de Pinyana
            Aunque ya se va perfilando su silueta en el horizonte desde bastante antes de llegar, lo hemos de hacer por Castillonroy, situado en la N-230, que une la capital Lérida, con el Valle de Arán. Pasado el PK 31 dirección Lérida, y justo pasado el gran tubo por el que embuten las aguas del canal de Pinyana, tomamos a mano izquierda una estrecha carretera que conduce a la base de la presa. A 2,3 km de la general, por el ramal que se abre a la izquierda antes de llegar a ella, llegamos a una pequeña área recreativa, con el mismo nombre, dotada de fuente, bancos y la sombra de un pinar, de buen estar, a no ser por lo sucia y descuidada que se encuentra. Sí, estamos en el espacio Pinyana, porque junto a la ermita de Santa Ana, en un pequeño alto se conservan las ruinas de un viejo castillo, también con ese nombre.

SL-L 23
            Dejamos el vehículo para tomar uno de los diferentes itinerarios que hay para alcanzar la cima de este bonito monte. Por un sendero en dirección sur y manteniendo en principio la curva de nivel, lo vamos rodeando hasta que poco a poco va subiendo, llegando al extremo de un estrecho campo de almendreras, que sin meternos en él, continuamos por la senda, que ya con clara vocación de subirnos las pulsaciones va picando hacia arriba, hasta dar con el más domesticado SL-L 23, que viene desde Castillonroy, pero sin mostrar excesivo interés.

Un alto en el camino
            No lo abandonamos ya hasta alcanzar la planicie que tiene de cima este monte, en el que está ubicada la ermita de San Salvador, que despista por su aire recién remozado, pero que cuyos orígenes se dan por románicos, considerando incluso que convivía su uso religioso con el castrense, atribuyéndose un pasado templario. Desde luego, a juzgar por el emplazamiento, no es de extrañar. El camino de subida da amplias lazadas, burladas todas ellas por un vertical sendero que se ha ido trazando a puro de pasar y pasar por él, ajenos a las consecuencias de erosión del terreno, y lo hacen a pesar de estar bien señalizadas las entradas y salidas con una barrera de piedras.


Senderos de paz
            La llegada arriba viene acompañada de una gran sensación de libertad. Al norte, la cadena pirenaica; al sur, las tierras bajas literanas; a poniente, las sierras de esta comarca; y a levante la muga con Cataluña, donde se aprecia meridianamente la depresión que con el tiempo ha formado este Noguera Ribagorzana. Una breve visita a lo que se puede en la ermita, y emprendemos el descenso. Y lo hacemos por otro itinerario. Seguimos el SL-L 23 por la parte norte, la más escarpada. Tanto es así que hay tramos que hay que superar con escalones. Ese estrecho sendero nos deja en el término de una pista con mucha inclinación, que tenemos que descender hasta que el SL se mete por un desvío a la derecha.

La ermita de bajada
            Este SL continúa hasta la ermita de Santa Ana, en el pequeño poblado junto a la presa, pasando antes por el área recreativa, donde nos quedaremos, pero antes, queremos destacar que para evitar un tramo un tanto vertical y que se encuentra en malas condiciones, lo burlamos por un sendero que sale a mano izquierda, y que tras un descenso más suave, nos reconduce al oficial, que ya sin más dilación nos deja en esa área, donde nos espera el vehículo.


            Una tarde muy bien empleada, con un guía de lujo, para subir este monte de no muy relevante cota, pero sí en cuanto a lo que destaca sobre el entorno y a la tradición y devoción que atesora entre las gentes del lugar. En total han salido 6,1 km, recorridos en 2 horas de tiempo total, del que 1h 30’ han sido en movimiento, con 380 metros de desnivel acumulado D+ y D-, en los confines de nuestra querida tierra aragonesa.
  




Norte de la Zapatilla, por la ferrata

VÍAS FERRATAS
Norte de la Zapatilla (2.225 m)
Domingo, 3 de julio de 2016


            El año pasado hicimos de forma experimental esta ferrata, o al menos eso pensamos, porque nadie de los que la hicimos sabíamos que disponía de una nueva equipación. Una equipación que no sólo cubre los dos tramos de subida, sino también el de bajada, que se hace por la vertiente este de la montaña, por un sendero vertiginoso, por cuyo tránsito, y especialmente en algún tramo, viene muy bien disponer de esa sirga a la que maridarte. Este año, a pesar de haber hecho ya alguna vía ferrata, al ser en esta ocasión salida de club, se puede decir que con ella inauguramos la temporada. Bienvenido julio. Bienvenido el verano. Bienvenidos los diez componentes del CP Mayencos que hoy nos hemos colado en esta nueva aventura.


Aproximación
            Esta montaña, muy familiar para los que nos movemos por la zona, llama la atención para los que vienen por primera vez a este valle de Candanchú, y es precisamente por su característica forma que resume su nombre. Entre este monte y su contiguo Tortiellas la naturaleza y el devenir de eones de tiempo han querido que se formara un inclinado tubo, lleno de derrubios pétreos, y que cuando está nevado hace las delicias de los avezados esquiadores. Este tubo, termina en un amplio cono de deyección al que nos tenemos que dirigir.

Entrando en el canchal
            En una mañana soleada hasta rabiar, salimos del parquin de la cafetería de Pista Grande. A través del circuito de fondo nos acercamos hasta la Rinconada, justo hasta donde un pequeño, pero singular monumento nos recuerda un hecho trágico acaecido hace unas décadas. Está próximo a unas verticales paredes, que cuando cargan de nieve se torna peligroso el tránsito. Tras veinte minutos de agradable paseo por el fondo del valle, aquí es donde se empieza a empinar la ascensión, primero por zona herbosa y luego ya definitivamente por el canchal.


Arranque de la vía
            Vamos buscando el incipiente sendero que, con amplias lazadas, hace algo más cómoda la progresión. En poco más de tres cuartos de hora nos presentamos en el comienzo de la vía. Es un lugar relativamente amplio y cómodo, muy apropiado para pertrecharnos con los avíos de la ocasión. Tras comprobarnos unos a otros la correcta colocación del material, y establecer el orden de cordada intercalándonos los más expertos con los menos, comenzamos ya a tocar pared y sirga.






montesparatodos.blogspot

Progresando en vertical
            La vía comienza donde la zapata de roca rojiza da paso a la blanca caliza. Y lo hace en un tramo no muy inclinado, con pasos de IIº. Seguidamente, una sencilla travesía casi horizontal, nos mete en otro tramo, también de IIº, pero más vertical. Poco más de veinte minutos hasta aquí. Cuando empiezas a disfrutar de esta subida, de repente se te acaba la sirga, y en unos cuantos pasos más se te abre un escenario bastante inesperado. La Zapatilla se queda a la izquierda dando paso visual a una extraordinaria panorámica de los montes cercanos hacia poniente, y en general de los que destacan en los Valles Occidentales.


            Buen momento para agruparnos, y echar bocao y trago. Todavía queda un extenso nevero en el paco, nevero que no tenemos que tocar para seguir por el sendero e ir acercándonos a la roca en busca de la entrada de la chimenea, en otro cuarto de hora. La chimenea, también equipada, tampoco tiene ninguna dificultad. Por decir algo, podemos mencionar un paso en el que se estrecha y la mochila te puede bloquear, pero sin ningún riesgo, una vez apercibido de ello, corrigiendo la postura se pasa sin mayor problema, ya que esta tirada está considerada de IIIº.


Hacia la chimenea
            La línea de seguro termina en un pequeño anfiteatro, junto a la boca de otra cueva, de la que ni sabemos, ni preguntamos. A nuestra izquierda, y en lo alto, una gran ventana de luz nos indica la salida hacia la suela de la Zapatilla. Es un momento mágico, te sientes como los animalillos que salen de su madriguera y ven la luz y el entorno tras un largo invierno. Las vistas son espectaculares.


Saliendo de la chimenea
            A partir de aquí, comienza de nuevo la sirga a la que confiar nuestra seguridad. Restablecemos el orden establecido y vamos progresando, primero por el interior de una amplia grieta, y luego por una travesía en diagonal en modo andando, seguido de otro tramo más vertical, en el que hay que echar las manos, pero que no pasa de IIº. Atrás se quedan ya los anclajes, cuando llegamos a lo alto de la loma, por la que se puede circular bien, aunque con un mínimo de atención, pues la caída a ambos lados es considerable, muy considerable.

Ahí estamos
            El llegarse a la cercana cumbre es opcional. Hay quien lo hace, hay quien aprovecha para relajarse un poco. Abrazos, risas, fotos y a comenzar el descenso, que se hace por la ladera este, por un vertiginoso sendero también equipado, y no viene mal, porque las consecuencias de un mal paso serían trágicas. Hay especialmente un tramo con una estrecha repisa, donde la roca te hace salir hacia afuera, pero que con cuidado no representa mayor complicación. En media hora hemos liquidado el descenso, que nos deja en el collado de la Zapatilla, amenizado por el paso de una nutrida cabaña de sarrios con su reciente camada, y que despierta nuestras envidias al verlos progresar monte arriba.

            Una vez en el paso de Tortiellas, nos bajamos por él en busca ya de la base de la estación. Una extraordinaria mañana en lo meteorológico y en buena compañía, para hacer esta vía ferrata, que sin grandes dificultades, es muy variada y disfrutona. Al ir a tramos muy pegados a la pared, o incluso dentro de la chimenea, el itinerario del track adquiere vida propia, pero podemos dar por buenos los datos que consideramos aproximados, y que son que hemos recorrido 7 km, en 5h 10’ de tiempo total, del que 2h 25’ han sido en movimiento, para hacer un desnivel en torno a los 740 m D+ y D-. Una nueva actividad del CP Mayencos, esta vez con fierros. Fierros en la pared, y fierros progresando por ellos. Gracias a todos y hasta la próxima.
  




domingo, 3 de julio de 2016

Inauguración del Refugio de Cap de Llauset, en la encrucijada

AQUERAS MONTAÑAS
Refugio Cap de Llauset (2.425 m)
Sábado, 1 de julio de 2016



            Según informa la web de Albergues y Refugios de Aragón, “…con la intención de elevar el nivel de montañismo y sus condiciones de seguridad, el 22 de junio 1991 se firmó el Primer Plan de Refugios. Dicho plan recogía las necesidades que demandaban los refugios a nivel estatal, e implicaba al Consejo Superior de Deportes, los Gobiernos Autonómicos y las Federaciones de Montaña Autonómicas”. 

Embalse de Llauset
            Desde dicha fecha, Aragón ha sido pionera en el territorio nacional, y una vez concluido el III Plan en 2007, a nivel ya de nuestra Comunidad Autonómica, podemos estar orgullosos, muy orgullosos, de la labor realizada desde que comenzó hace 25 años ese primer plan, pues son 16 los refugios guardados y tres libres los que gestiona la FAM. En los cuatros años que duró este último plan, la inversión fue de más de un millón de euros anuales, entre DGA, DPH y la propia FAM. Las cifras de usuarios no paran de subir año a año, representando un valor seguro para los territorios en los que está enclavado alguno de estos refugios.

En plena ruta GR 11
            Ahora mismo, podemos estar hablando de en torno a 85.000 pernoctas anuales, repartidas entre un 16% de aragoneses, 69% de otros territorios españoles, y el 15% restante de visitantes extranjeros, sólo en aquellos refugios gestionados por la FAM. Pero no se queda ahí la cosa, porque desde hace seis años lleva funcionando la página de reservas http://www.alberguesyrefugiosdearagon.com/. En todo este corto espacio de tiempo ha acumulado ya más de cien establecimientos con posibilidad de reservar pernoctas y resto de servicios, pudiendo establecer rutas enlazando los refugios necesarios. De estos más de cien, podemos encontrar de fuera de nuestra comunidad, incluso franceses, siendo la última novedad la creación de http://www.entrepyr.eu/, que da información y posibilidad de reserva de algunos de los refugios a uno y otro lado de los Pirineos, que aunque incipiente todavía, tiene gran vocación de ir ampliando con el objetivo de dar servicio al mundo montañero.

Ibón de Botornás, a los pies del refugio
            En cuanto a la página de Aragón, que gestiona PRAMES, los datos que arroja actualmente, son contundentes: más de 2.000 visitas diarias de media, con 36.000 reservas en el año pasado, lo que significan casi 100 diarias. Con ello podemos concluir que del aspecto residual, por no decir marginal, que representaban los refugios de montaña hace décadas, gracias al empeño de la FAM y la implicación de las instituciones locales, regionales y nacionales, hemos pasado a estar considerados como un motor de desarrollo allí donde se encuentran, dando servicio tanto a los excursionistas de los alrededores como a los de pequeña o gran ruta que los encuentren a su paso.


Flamantes instalaciones
            Dichas estas generalidades, y a pesar de los malos tiempos que corren en los presupuestos institucionales, la inquietud de la FAM no cesa en este ámbito, mejorando los existentes y proyectando nuevos refugios. Si el 14 de julio se inauguraba el de los Ibones de Bachimaña, este pasado sábado fuimos invitados a la del nuevo de Cap de Llauset, cuya construcción ha sido posible gracias a la unión de esfuerzos de la DPH, Ayuntamiento de Montanuy, en cuyos terrenos está enclavado, y la propia FAM.

Interior de una de las habitaciones
            Está situado en la cabecera del valle de Llauset, junto al ibón de Cap de Llauset, un lugar auténticamente privilegiado, justo en la derivación del GR 11 que desde la muga con Navarra, en Zuriza, a una docena de jornadas de aquí, atraviesa el collado de Vallibierna. En un lugar muy próximo al refugio, como decimos, se bifurca en dos ramales. Por una parte, uno de ellos baja hasta el pueblo de Aneto, pasando por el refugio. El otro sube un collado para recorrer el mundo Angliós, y adentrarse en el barranco de Salenques para darle el testigo a Cataluña en el embalse de la Baserca, que amansa las aguas del Noguera Ribagorzana, que hace muga con nuestro territorio. Además, se ha diseñado un circuito que da la vuelta al macizo de la Maladeta, uniendo este refugio con los de Renclusa o Llanos del Hospital, señalizado como GR 11.5 con la estética propia de los Senderos Turísticos de Aragón. El refugio, con sus 2.425 metros de altitud se considera el más alto de los guardados, en todo el Pirineo, siendo un punto más de apoyo logístico a la gran labor de rescate que viene realizando el servicio de la Guardia Civil de Montaña.

Gran afluencia de asistentes
            Unas doscientas cincuenta personas se daban cita en este extraordinario enclave el sábado pasado para la inauguración de la primera fase del refugio, con capacidad inicial para 30 personas. Algo pasado el mediodía, y tras una visita a las instalaciones, las autoridades se congregaban para dar paso al acto oficial, al que asistían el actual Presidente de la DPH, Miguel Gracia, el anterior Antonio Cosculluela; la actual alcaldesa de Montanuy Esther Cereza,  el anterior José Mª Agullana; el Presidente de la FAM, Luis Masgrau, y el Gerente de PRAMES Modesto Pascau, así como la Presidenta de la Comarca Lourdes Pena. No ha faltado el Servicio de Montaña de la Guardia Civil, al que tanto le debe el montañismo aragonés, representado por el Coronel Primitivo Hernández; de la FEDME, y de uno de los arquitectos. Todos, desde su ámbito han glosado las excelencias del poder contar con un refugio de estas características en este singular enclave. Concluía el acto con una comida obsequiada y servida por los guardas del refugio, a los que desde aquí agradecemos su gesto, y les deseamos los mejores éxitos en su gestión.


            No podemos omitir la presencia y disfrute en esta extraordinaria jornada de montaña de 10 miembros del CP Mayencos, que han hecho votos de volver por aquí para disfrutar del refugio y de su entorno, en un recorrido que se puede hacer bien en menos de hora y media desde el embalse de Llauset. Hoy, le hemos metido 6,3 km, con un tiempo total de casi 6 horas y media, de las que menos de 2 y cuarto han sido en movimiento, para salvar los 440 metros de desnivel acumulado, a pesar de haber poco más de 200 de diferencia de cota. Una jornada inolvidable, pasada entre la familia montañera, con una media de edad más alta de lo deseable, por poner algún pero. Hacemos nuestros mejores votos, pues, para que instalaciones de este tipo contribuyan a mejorar esa situación.






sábado, 2 de julio de 2016

Santo Domingo, el techo de las Cinco Villas

IXOS MONS
Santo Domingo (1.524 m)
Viernes, 1 de julio de 2016



“¡Ah, Zarata, Zarata,
si al menos cayeras
muerta y reventada!”.

            “De repente, una vez que Marzal dijo esas palabras, la res, tambaleándose, se desplomó, cayendo de cabeza, y al hincar la cornamenta en el suelo, del agujero creado, enseguida comenzó a brotar agua a borbotones”. Pues sí, amigos, esto dice la leyenda para justificar la fuente de Santo Domingo, a pocas decenas de metros de la ermita. Parece que al viejo pastor le hacían burla las vacas en época de sequía. Que digo yo, que, para acabar santo este hombre, tenía el currículum un poco p’allá, no?


Buitre en las rallas
            Bueno, pues nosotros a lo nuestro, porque hoy nos vamos a visitar el techo de las Cinco Villas, la Sierra de Santo Domingo, con sus dos cimas y su ermita en medio, dando vida a un pequeño puerto entre ambas. Por centrarnos. La Sierra de Santo Domingo, junto con las de Guara, Riglos, Loarre, San Juan de la Peña u Oroel, es una más de las llamadas Sierras Exteriores del Pirineo. Según cuentan los entendidos, en ella se encuentran materiales del Triásico (250 MM años). Sus características rallas se imponen en la visual, dando cobijo a diversas especies rupícolas.

Una de las entradas de Longás
            Y como este monte está en el TM de Longás, allá que vamos. Está situado en la cabecera del río Onsella, y aún presenta ese aspecto de población montañesa aislada, debido a las malas comunicaciones que ha tenido, y que sigue teniendo. Del pueblo nos sorprende el puente románico de dos ojos, junto a un crucero, así como las casas señoriales góticas y renacentistas. Dejamos el vehículo por ahí cerca, y de ahí partimos para hacer una circular, aunque aproximadamente la mitad más pegada al pueblo sea itinerario común. Salimos por el costado de la parroquial de Santa María, para pasar por Los Tablaos, único centro social en apariencia, y casa Lerrero, para dirigirnos junto a los huertos por una pista, que pronto dejamos para meternos por un sendero junto al Onsella, que cruzamos a la altura de las ruinas de una antigua central eléctrica, donde ya se empieza a empinar. Unas robustas balizas redondas pintadas con dos bandas blancas nos van llevando.

Circulando por el bosque
            Al poco de subir, se va a buscar ya el nivel del barranco Molino de las Monjas, que se cruza a la altura del paso de Las Arrogatas. Seguimos por sendero unos tramos más limpios que otros, lo que nos hace tontear en alguna ocasión. Llegamos al cruce, donde comienza la circular. Se puede acceder a Santo Domingo bien por San Esteban o por la fuente los Berros. Optamos por subir por el primero, y bajar por el segundo. Una hora hasta el cruce, y otra más hasta el collado de San Esteban, que nos da vista al sur, aunque no es mucho lo que distinguimos, debido a la calima reinante. A nuestra izquierda un ancho cortafuegos en el Puig de Pano, pero que no es el nuestro, sino el de enfrente, el de nuestra derecha, que tomamos por su base derecha, hasta encontrar un sendero arriba a la izquierda, también escaso de marcas.


Cumbre principal
            Una vez abandonado el cortafuegos, los doscientos metros de desnivel hasta el collado de Santo Domingo se hacen en muy poca distancia, lo que le confiere un desnivel considerable, quizá el mayor de todo el recorrido. Una vez arriba, damos vista ya a la vertiente sur de esta imponente sierra, con sus rallas características, que amparan los orígenes del Arba en sus dos nacimientos. Una vez incorporados al sendero que viene de Biel, lo seguimos hasta el pequeño puerto que alberga la ermita, entre las dos cimas. Un pequeño edificio cuyos pies se prolongan en un añadido que hace de refugio, y como tal está abierto. La cima sur, un metro más alta que la norte, está provista de vértice geodésico, que visitamos. La norte, con su panel orientador, y unas placas solares, sin olvidarnos de una figura metálica que representa una tienda de campaña, con el nacimiento de Belén en su interior.

Vacas en puerto
            De los cientos, por no decir miles, de reses vacunas que otrora pastaban por estos lares, tan sólo una docena mal contada queda por aquí, que por cierto, ni se inmutan ante nuestra presencia. Debido a la calima reinante, no se muestran muy agradecidas las vistas a uno y otro lado, pero se lo perdonamos, qué vamos a hacer. Lo que no nos perdemos es la visita a la fuente de Santo Domingo, cuyos orígenes se pierden en la leyenda de Marzal y su vaca díscola.

 
Entrada en el sendero
            Y sin más, regresamos por la pista, para abandonarla en la segunda revuelta, de donde sale el PR-Z 114, que nos va llevando ya entre pinos, bojes y hayas, hasta dar de nuevo con la pista, que recorremos a lo largo de unas decenas de metros hasta llegar al Portillo de Santo Domingo, con su ramal que baja a Biel. Nosotros, a Longás, que 5 km marca. El comienzo de este sendero está muy bien señalizado y limpio, pero no dura mucho. Al cabo de un cuarto de hora pasamos por la fuente de los Berros, y retomamos las balizas con dos bandas blancas. En diez minutos más, nos sorprende un manantial de aguas lechosas, que tiñe al que traemos. Y en poco más salimos al cruce, dando por terminada la circular.

            A partir de aquí, a desandar lo andado en la mañana, pero con más calor, hasta llegar de nuevo a Longás, tras haber recorrido como unos 15 km, en poco más de 6h, debido a la falta de señalización, de las que 4h 15’ han sido en movimiento. El desnivel, de 1.150 metros D+ y D-.