lunes, 15 de junio de 2015

Puyada a Oroel con la CEVCamí

IXOS MONS
Peña Oroel (1.769 m)
Domingo, 14 de junio de 2015



            Colla Excursionista de Vilanova del Camí. En su programa Excursions 2015, en el 14 de Juny leemos: “PEÑA OROEL. Sortirem des del Refugi d’Oroel, i passarem pel mirador d’Oroel i per una Font dita dels Forestals. Peña Oroel está situada prop de Jaca, amb impresionats vistes del Pirineus…”. Pasan de la veintena. Gentes sencillas, amantes de lo sencillo, que han decidido rebasar sus límites territoriales habituales para campar por nuestros fueros en busca de esa sana ambición que, también sanamente, nos consume a los amantes de la libertad, a los amantes de la naturaleza, a los amantes de la montaña, en definitiva.  

            Debido al mal estado de la carretera del Parador no ha sido prudente llegar con el autobús hasta él, teniendo que rediseñar el recorrido, algo que ya hicimos hace unas semanas con Cayo, Hipólito y Javier, que vinieron de avanzadilla a tantear el terreno. Sobre esa ruta acordada, aún le han dado una sabia variación. El autobús nos sube hasta Barós, de donde partimos, para subir hasta el Parador por su barranco. Tras subir y bajar a la Cruz, la vuelta la hacemos hasta Jaca por el de San Salvador. Vamos.


Acogida en Barós
            Iglesia, lavadero y fuente. Elementos de Barós que son testigos de la acogida a los caminantes que vienen a descubrir otros lugares, y donde les ubicamos sobre el territorio. Provincia, comarca, localidad y reino. Monumentos e historia. Todo ello queda atrás, así como la parroquial de San Fructuoso y la ermita de Santiago, ambas del siglo XI, con las primeras expansiones del cristianismo.

Progresando por el bosque
          La mañana ha amanecido con brumas. No era su voluntad. Quería agradar, pero las lluvias de ayer la han obligado a ello, a pesar de todo, debajo del brazo portaba el firme compromiso de que nos va a traer un sol potente que las va a barrer. No hay que recordárselo, conforme el barranco nos va engullendo, conforme nos va haciendo partícipes de su lozana soledad, vamos comprobando que la Cruz se va empinando para vernos mejor. Fuentes de Barós, todavía dormidas, no las queremos despertar. Cruce de barrancos y vamos empinando ya el sendero por el bosque, que nos lleva hasta la carretera del Parador, al que nos acercamos en dos patadas.


  
Fragancias
            Se impone una parada para echar un bocado, y dicho y hecho. Entre las espléndidas vistas que nos ofrece el Campo de Jaca y nuestra altiva peña, nos acomodamos para tomar fuerzas. Nos esperan 567 metros de impío desnivel, que comenzamos a ritmo llevadero… pies y lengua van al paso. Las treinta y tres curvas se van sucediendo por un bosque al que le ha venido muy bien la lluvia de estos días atrás, porque andaba ya pelín justo. Bien contadas, llegamos al collado, pero un poco antes nos detenemos en esas recuperadas construcciones de piedra de viejos usos domésticos, neveros, pozos de hielo, les llaman, precursores de las primeras neveras de hielo y de los actuales frigoríficos que las sustituyeron.



Llegando a la Cruz
            Agrupados ya, nos enfilamos por el sendero de la arista, hasta confluir con el de la vaguada en ese gran hito que hacemos mayor contribuyendo con nuestra aportación. Llegada a la Cruz y repaso a los montes, a ver si están todos en su sitio. Sí, lo están, aunque alguno jugando al escondite con esas nubes que se enredan con ellos y que amenazan una tarde un poco movida. Tampoco nosotros nos libramos de ellas sobre nuestra vertical, que si no pasa de ahí tampoco viene mal la sombra. Reconocimiento, agradecimiento y saludo a todos los vientos de la rosa, foto de familia y más ligeros ya emprendemos el descenso.

Reponiendo fuerzas en el Parador
            Sobre las dos y media llegamos de nuevo al Parador y sus mesas entre el bosque, que aprovechamos para aposentarnos y reponer fuerzas. Con el gastro más calmado emprendemos la bajada a Jaca con otro talante… que hasta aquí no ha sido malo. El grupo se estrecha para entrar en el barranco de San Salvador, que nos hace disfrutar de su frescura y del murmullo de su voz. Y lo que más temíamos a estas horas cansinas de la joven tarde, el sol por el tramo entre la salida del barranco y la llegada a Jaca, también nos lo solucionan esas nubes que hacen lo mejor y no hacen lo peor.



            Llegada al Gas, no sabemos de qué tipo, pero sí con unas aguas saturadas de yesos. Y por el reciente sendero entre éste y Escolapios, llegamos hasta el bus, que esperando está. Son las cinco de la tarde, y el camino es largo, así que besos y abrazos, otra foto de familia y despedida hasta que queráis. Un verdadero placer haber compartido caminar y camino con buena gente.
  



jueves, 11 de junio de 2015

Cordal Norte de Ip

A TUCAS ALBARS
Pala de Ip (2779 m)
Pico de la Tronquera (2689 m)
Pico Occidental de la Tronquera (2613 m)
La Moleta (2574 m)
Domingo, 7 de junio de 2015




           Una nueva salida de las programadas en el calendario de actividades de la Sección de Montaña del CP Mayencos de Jaca. Lo que inicialmente estaba previsto como La Moleta (simplemente La Moleta), cayó en manos del Sr. Poyaque, que es un metomentodo y ejerció…vaya si ejerció. Lo acomodó a sus criterios y sí, fue La Moleta, pero después de subir a la Pala de Ip y las Tronqueras, todo un impresionante cresterío que damos en llamar el Cordal Norte de Ip. Y es que este tal Poyaque, con el que hay que andar con mucho ojo porque siempre te embolica, en el fondo tiene razón. Si en esto de subir y bajar montes lo que más cuesta es eso, subirlos y bajarlos, una vez arriba, si el terreno lo permite, puedes hacerte varias cumbres paseando a lomos de todo un cordal a dos aguas, disfrutando de su doble vertiente. Y claro que cuesta más tiempo, pero no mucho más esfuerzo. Vamos.



Circo de Ip
            La loma que hemos recorrido hace de frontera norte en el recóndito Barranco de Ip, todo un ejemplo de valle glacial colgado, cuyo circo alberga una cubeta otrora de hielos eternos, que han dejado un bello vestigio en forma de ibón, que aunque represado, el vegetado talud, con el tiempo, va suavizando visualmente el impacto. Este valle está abierto al oeste, estando cerrado por lo tanto a los otros tres puntos cardinales. El Cordal Sur está habitado por La Collarada, que con sus 2.886 metros de altitud no sólo es la máxima expresión de todo el macizo, sino de La Jacetania entera, pudiendo mirar por encima del hombro a todos los montes que hay entre ella y el Cantábrico, en una cordillera, la pirenaica, que en su formación no se detuvo aquí para levantar los míticos tres mil metros, pero que a cuenta de ello nos dejó unos profundos valles y unas bravas montañas.

Canal de Izas, con su campanal
            Este tapial norte, el que nos ocupa, participando de la unidad geológica de todo el macizo, está a caballo entre estas calizas y las tierras magmáticas de la vertiente norte de la Canal de Izas, que tienen al Anayet como principal exponente. Este cordal, bizco como todos, tiene la mirada fijada a partes iguales entre el gran agujero de Ip al sur y los pequeños de Iserías y Tronqueras, al norte, otros dos pequeños valles colgados, que disfrutan también de sus cubetas glaciales, y que vierten a Izas. Este cordal, decimos, es el que tenemos el placer de recorrer hoy, en compañía de 9 mayencos más, que han dejado el cupo femenino a cero patatero.

Cascada de Las Negras, en Izas
            Dejamos los vehículos a pocos metros antes de llegar a Col de Ladrones, justo a donde llegaremos por el sendero de Picauve. Nadie tenemos hecha esta ruta entera, pero llevamos información suficiente como para con la intuición y la prudencia poderla sacar adelante. Nos adentramos en la Canal de Izas por unas pedreras con un cierto desnivel hasta que, acompañados de un sol que esperamos sea clemente con nosotros, se entra ya en el valle. Unas formaciones rocosas características rompen el paisaje, es el llamado Campanal de Izas. El sendero, que discurre ya más cómodo, está señalizado como GR 11, y es alternativo al que fondea por la Canalroya. Las bulliciosas aguas que bajan de la cascada de Las Negras ocupan el seno del barranco, con prisa, casi atormentadas. Al cabo de una hora, y antes de llegar a la cabaña de Izas, una enorme roca nos indica del desvío a nuestra derecha, para ir ya ganando altura a base de resuello y más resuello y llegar a otra cabaña, la de la Vuelta de Iserías, con extraordinarias vistas ya no sólo sobre el terreno que vamos dejando atrás, sino sobre el valle principal al que vierte, sobre el Aragón. Breve parada y seguimos.



Llegando al collado de la arista Tronqueras
            Por unas fajas, en las que nos encontramos ya algún nevero, y siguiendo en nuestro empeño de ganar altura, nos acercamos a la embocadura del collado de Latrós, que nos conduce a esa bella cubeta de Samán o Iserías, que en su mundo estamos, donde vive un pequeño ibón desde que se retiraron los hielos glaciales. Bocado y trago mientras contemplamos ya parte de nuestro itinerario por las alturas de Tronqueras y Moleta. La vuelta clásica, ascendería al collado de La Moleta, para subirla, o no, y bajar a Canfranc, y era una de las posibilidades que teníamos antes de que el Sr. Poyaque se enterara de nuestra salida. Aquí pues, nos alejamos de ese itinerario para centrarnos en el nuestro.

Comienzo del corredor
            Tomamos dirección este para subir un pequeño collado entre una enorme cresta que baja de Tronqueras, por la que sube una directísima. Este collado nos da vista a la cabecera de Izas, con su campanal, dejando diáfano ya nuestro principal objetivo, la Pala de Ip, una ancha y bicéfala loma a la que nos dirigimos, pero antes hemos de bajar a otra cuenca que alberga en su seno unas turberas que hay que sortear. Los pies de la cara norte de este macizo están ocupados todavía por enormes neveros, e intuimos que el corredor también lo estará. Con apenas inclinación, y blanda que está, procuramos eludirla todo lo que podemos, hasta que ya no hay solución de continuidad y nos colocamos los crampones. Nos acercamos hasta el comienzo de la canal, que se nos ofrece tiesota, pero accesible. Poco a poco la vamos subiendo, empinándose más y más conforme se va ganando altura. En menos de media hora salvamos los más de 100 metros de desnivel, llegando al collado, un tajo entre la Pala de Ip y el resto del cordal, y que nos asoma al mundo Ip y sus alpinos farallones. Estamos a 2.620 metros, y aún nos quedan 150 más de desnivel, que vamos ganando por la cara sur.



Punta Ezcarra
            En veinte minutos ganamos la cima occidental, y como la oriental es unos metros más alta, de nuevo, el Sr. Poyaque se mete por en medio tentándonos a llegarnos a ella y culminar por ese lado el cordal. Entre ambas hay una cresta que si bien no tiene dificultades técnicas, sí hay que andarse con tiento, pues es muy expuesta, con caída a ambos lados. Casi cinco horas para coronar la Pala, y en consecuencia todo el cordal, desde donde nuestra vista se pierde en los vastos espacios de la cuenca del Gállego, y en el resto de espacios que tenemos a nuestro alrededor. Vuelta sobre nuestros pasos y foto de familia, para sin más dilación volver al collado y seguir el itinerario disfrutando por esta tierra que casi vuela. A nuestra izquierda, el mundo Ip; a la derecha, el mundo Iserías, que forma parte del de Izas.



Punta oriental de Tronqueras
            Sin apenas desnivel nos vamos aupando ya a lomos de los Tronqueras, para pasar por sus tres puntas, siendo la primera, la oriental, la que predomina. Al término de las tres hay que descender un poco hasta unos pastos, para acometer ya la última subida de la jornada, que a través de una fácil trepada nos deja en la cima de La Moleta, puntal más occidental de este bello cordal que cierra por el norte el circo de Ip. El sol nos ha dado cuartelillo con los enormes nubarrones que se han ido formando a lo largo del día, y que esperamos no pasen de ahí. Lo que sí pasan son las saetas de las dos de la tarde. Breve bocado, foto, y hay que espabilar para que las nubes no se cansen de esperar. Sin dejar ya la vertiente occidental, y con el fondo del valle ocupado por un Canfranc Estación que lucha por sacarla adelante, nos dirigimos hacia el collado, y sin apenas saludar seguimos con más intuición que certeza, hasta alcanzar las defensas, que nos llevan hasta la fuente Elvira, metida en la osera que todavía le proporciona la nieve. Trago, claro, y bueno.



Cuenca de Iserías, y Canal de Izas
            Desde aquí, sin dejar ya las marcas amarillas y el sendero bien definido vamos trazando con él innumerables lazadas, pasando por la ruinosa caseta del Vasco, y varios desvíos que diversifican estos caminos, hasta llegar a Picauve, desde donde un suicida sendero nos baja ya hasta los vehículos, con el agua pisándonos los talones. A todas luces, un recomendable itinerario, en el que hemos empleado 8h 40’ de tiempo total, con 6h 25’ en movimiento, para recorrer los 20,4 km, con más de 2.100 m de D+ y los correspondientes de descenso, en una jornada diez, por terreno mixto, rodeados de buenas montañas y de buenos amigos. Gracias a todos.








miércoles, 10 de junio de 2015

III Encuentro Provincial Clubes de Montaña Graus

ANDADAS
III Encuentro Provincial
Clubes Montaña
Graus (La Ribagorza)
Sábado, 6 de junio de 2015



            Parece que fue ayer cuando en el CP Mayencos estábamos celebrando el II Encuentro Provincial de Clubes de Montaña en el entorno de Jaca. En aquel entonces, fue el Centro Excursionista de La Ribagorza, de Graus (CER) quien se comprometió a organizarlo, y aquí estamos, rodeados de una treintena de amigos amantes de las montañas para pasar una jornada por los alrededores de esta villa, capital de una comarca, a cual con más historia.

Escudo de Graus (wikipedia)
            Como decimos, Graus es la capital de La Ribagorza. Con referencias paleolíticas, está enclavada entre los ríos Isábena y Ésera, justo donde el primero muriendo vivifica al segundo como su mayor afluente, juntando sus aguas que traen las esencias de los más altos valles pirenaicos, y que se amansan en el embalse de Joaquín Costa, a los pies de la villa. Sus habitantes siempre han estado de cara al río, a los ríos, como lo muestra a sus pies el escudo de la villa. Eso en cuanto a hidrografía, pero es que en orografía también hay algo que destacar, y es que está custodiada por dos montes, las peñas del Morral y de las Forcas, y tan orgullosos están de ello, que también se han perpetuado en su escudo en forma de tilde que encajona al sol. No en vano, Graus etimológicamente viene de Gradus, paso estrecho.

Casa donde se alojó Vicente Ferrer
            Perderse por el Conjunto Histórico Artístico de su casco viejo, declarado así en 1975, nos transporta a épocas plagadas de historia, de lucha y de defensa del territorio. Uno de los episodios más sonados fue la muerte de Ramiro I de manos de un soldado árabe, que le clavó una lanza en la frente, único espacio que le dejaba al descubierto su armadura. Eso fue en 1063, manteniéndose en manos sarracenas, hasta que veinte años después fue conquistada por su hijo Sancho Ramírez, quien la anexionó al Monasterio de San Beturián. Otro fue cuando a comienzos del siglo XV, en su periplo hacia Francia, el dominico valenciano fray Vicente Ferrer, invitado por Berenguer de Bardaxí, recaló en la villa, dejando tras de sí buen reguero de éxitos en sus prédicas.

Basílica de La Peña (turismograus)
            Orgullosos también, están de su basílica de la Virgen de La Peña, conjunto levantado en el siglo XVI sobre construcciones románicas anteriores (siglo XII). Junto a la villa, pertenecía al Monasterio de San Beturián desde que fue conquistada por Sancho Ramírez, y en 1581 pasó a depender del obispado de Barbastro. A lo largo de los años se han ido añadiendo más y más dependencias que no han hecho más que cargar de historia a todo el conjunto, que desde luego, merece la pena visitar.

Sobre el Puente de Abajo (CER)

Ruinas de San Bartolomé
            Pero nos estamos adelantando, porque primero, y antes de que el calor apriete… más, toca echarse al monte. El GR 1, llamado también Sendero Histórico, pasa por las proximidades de la población, y en torno a ella y dibujando anillos más y menos extensos, han habilitado unos paseos a través de los cuales se puede disfrutar del entorno, de la gran variedad de ecosistemas que aporta una enorme riqueza medioambiental. Sotos fluviales, bosque mediterráneo, conglomerados, y otros elementos son visitados en torno a una de las rutas de los miradores, el de Las Forcas, desde donde se aprecia una panorámica extraordinaria del enclave y sus alrededores, no sin antes haber visitado las ruinas de una ermita románica bajo la advocación de San Bartolomé, de la que sólo se conserva su ábside, al que inusualmente se le ha añadido una borda, estando el conjunto en lamentable estado.



Ayuntamiento, integrado en la Plaza mayor
            Desde el Mirador de Las Forcas, y sin perder de vista el pueblo y su entorno, nos sumergimos en el espacio abierto que lo ampara, y por descompuesto conglomerado vamos bajando, disponiendo de una sirga en algún punto más comprometido. Finalmente llegamos al medieval puente de abajo, otra de las joyas históricas de la localidad. De aquí, nos convertimos de andarines montaraces a personas dispuestas a impregnarnos de la historia y monumentalidad de este Graus milenario que tiene en su Barrichos, o Barrio de  Abajo, concentrada la mayor parte de su historia. Accedemos a través de la Puerta de Barbastro o de Chinchín, y degustamos el paladeo visual de ese ambiente medieval en palacios señoriales, como los de Fantón, Mur, Oliván, Oncíns y Solano. En la Plaza Mayor se dan cita diversos estilos arquitectónicos, llamando la atención las adornadas y decoradas fachadas de las casas más emblemáticas, las de Barón, Heredia y Bardaxí, como es mostrado en visita guiada por un técnico turístico local, que concluye en el interior del ayuntamiento, donde en el techo del Salón de Plenos está representada la historia y el arte en una amalgama de símbolos encriptados en torno a los ciclos naturales.



            Pero no abandonamos Graus sin visitar el Espacio Pirineos, alojado en la antigua iglesia de la Compañía de Jesús, donde se nos muestra un espectacular audiovisual sobre nuestra cordillera, en todos sus territorios y bajo diversos aspectos, seguido de una inmersión en un enorme espacio mural donde se nos ofrece la riqueza de la biodiversidad de montaña.

Puente medieval de Capella (romanicoaragonés)

Comida campestre en Capella
            Con tanto pateo y visitas culturales se hace la hora de comer. Pero está todo previsto, que nos dirigimos a Capella, donde junto al medieval puente del siglo XIII, y en torno a unas viandas preparadas por la Asociación La Meliguera, hermanada con el CER, damos por concluida esta jornada de convivencia. Carlos Bravo, del CER, y Luis Masgrau de la FAM ponen el broche final agradeciendo la asistencia y lanzando el guante para el próximo año, reto que recogen los clubes CAS de Aínsa y Nabaín de Boltaña, de modo que el IV encuentro tendrá sabor sobrarbense. De este modo son las comarcas de Somontano de Barbastro, Jacetania, Ribagorza y Sobrarbe las cuatro implicadas en comenzar y consolidar estas jornadas montañeras de la provincia de Huesca.



  

lunes, 8 de junio de 2015

2ª Marcha Senderista de Jaca

ANDADAS
2ª Marcha Senderista de Jaca
"Pueblos de La Solana"
Domingo, 31 de mayo de 2015



            El Club Atletismo Jaca, con la colaboración del Ayuntamiento de Jaca y de la Comarca de La Jacetania, afronta con ilusiones renovadas, por segundo año consecutivo, esta Marcha Senderista de Jaca “Pueblos de La Solana” en este último día del mes de mayo, un mes asociado a las flores, bien asignado en el Calendario de la Revolución Francesa como Floreal. Y así ha sido, una gran cantidad y variedad de ellas nos han acompañado a lo largo de los dos habituales recorridos de 15 y 30 km, y en el recién estrenado de 40, para los más valientes y preparados. Modalidades las tres, incluidas en el Calendario de Andadas Populares de Aragón, coordinado por la COAPA, dependiente de la FAM.

El chocolate da comienzo a la jornada
            La primera cita de la mañana es la salida de 40 km a las siete, en la plaza de la catedral, pero antes, bastante antes, ya se empiezan a agolpar en la carpa de control los participantes, que no acudieron ayer, en busca del dorsal y de la bolsa del andarín. Un chocolate con churros entona el cuerpo y lo prepara para el esfuerzo que nos espera. La mañana está fresca, radiante, amenazando calor. A la hora en punto se da la salida, y con Javier y servidor picapedrero en cabeza, e Isabel, Julián y Dani cerrando, damos comienzo a esta 2ª Marcha Senderista de Jaca “Pueblos de La Solana” con este nuevo recorrido de Gran Fondo. A las 8:30 se dará la salida a la distancia de 30 km, y al cabo de un cuarto de hora a la de 15, circuitos ambos que repiten el trayecto del año pasado.



Paseo de Mocorones
            Es una prueba no competitiva, no obstante siempre hay quien se lo plantea como un reto personal, de forma que desde los primeros compases ya hay participantes que se destacan. Glacis de La Ciudadela, Rompeolas y paseo de Mocorones, usado como salida natural para el peregrinaje jacobeo. Nada esconde, pues ya desde el principio ya nos muestra toda la llamada Vereda Oeste de Jaca, esa solana que alberga los siete núcleos poblados que vamos a visitar, y que están a nuestro alcance visual, como también ese monte Grosín que hará las “delicias” de nuestro regreso. Pero no pensemos en eso todavía, que tiempo habrá.

Pasarela de La Botiguera
            Cementerio y seguimos en descenso por el Camino de Santiago en busca del nivel del canal, que cruzamos para bajar a la chopera de La Botiguera, un poco alborotada por las obras de la nueva autovía. Las serenas aguas del Aragón se impregnan del reflejo de los que vamos pasando por el puente colgante. En fila de a uno, no da para más, vamos recorriendo ese tramo final del barranco de Castelillo, desde sus últimos suspiros que van al río hasta la pista de La Solana, que tomamos en dirección a Jaca, para dar un brusco giro hacia el norte y enfilar las primeras rampas de la jornada dirigiéndonos hacia Banaguás, el primer pueblo, en cuya plaza, amparada por la parroquial de San Juan Bautista y la Casa Abacial, ya nos esperan con agua para que se nos pase el calentón.




Caminos de viejo
            Por una vereda jalonada por muros de piedra con rancio sabor a antiguo, a rural, a auténtico, nuestros pasos, con la mirada puesta en la Sierra de San Juan de La Peña, San Salvador y Cuculo, nos llevan a cruzar el conocido ya barranco de Castelillo. La falta de lluvias de este mes está precipitando el verano agostando el cereal, que convive con las amapolas camino de Abay, donde nos reciben con sólidos y sus mejores sonrisas. Punto más alejado para los de 15 km, que regresarán a Jaca por el camino del río. Nosotros, y luego los de 30, por debajo de la restaurada San Andrés nos incorporamos a la pista que parte en dirección a Ascara, hasta que nos topamos con el Lubierre, que adolece también de flojera. Lo cruzamos y nos abrazamos a él para volverlo a hacer en dos ocasiones más.

Araguás nos acoge con sus mejores galas
            De nuevo son los campos y su frescura los que nos acompañan hasta Novés, tercera parada del día, pueblo al que entramos por dura rampa jalonada por casa Ferrero. Aquí de nuevo agua. Salimos a la carretera para tomar la local que nos sube a Araguás del Solano. Bueno, eso de que nos sube no es literal, qué más quisiéramos. Estamos haciéndolo al pueblo más alto del recorrido, y el asfalto no nos sube, bien al contrario, se agarra todo lo que puede, ayudado por ese sol que comienza ya a campar por sus fueros, y que delega en esa fogata que se han preparado para meter más calorías al cuerpo en forma de bocadillo de panceta.



Pardina de Las Planas
            Por caminos de viejo salimos de nuevo a la carretera para pisarla unas decenas de pasos y entrar por el molino a la vera del Lubierre de nuevo, para subirlo hasta ese paso de hormigón que nos deje en el sendero de subida a Caniás, por un sendero quizá de lo más bonito de todo el recorrido. Avituallamiento y al tajo. Otro breve tramo de carretera local y enseguida por entre campos hasta el llamado camino de La Solana, que enfilamos ya dirección Jaca. Y eso es lo que hacen los de 30 a punto de llegar otra vez a la altura del barranco de Castelillo, que lo cruzan, pero no nosotros, que damos un brusco giro hacia la izquierda para tomar una pendiente pista que nos lleva a la pardina de Las Planas, que pone al descubierto otro duro tramo.



          “No puede ser, no puede ser”, dice la cabeza cuando la vista le enseña un empinadísimo cortafuegos. Pues sí, no sólo puede ser, sino que es, aunque si nos hacemos a la idea de subirlo todo, nos llevamos la sorpresa de que pronto tiene salida a un sendero, que aunque no deje de subir, ya tiene menos tintes trágicos al ir arropados por el bosque. El último tramo se apiada del caminante y se modera el desnivel, para dejarnos en un collado, que nos da vista al gran norte, donde las altas y nevadas cumbres pirenaicas rompen el paisaje.

Cima del Grosín, con Begoña y Maite,
además de los itinerantes Willy y Joseato
            Pronto nos ponemos bajo las faldas de Grosín, abriéndose la vista a nuestra derecha sobre el barranco que hemos subido y La Solana, sintiendo la satisfacción de haber tomado tal perspectiva. Pronto encontramos el sendero cimero, que no se entretiene zigzagueando, y que apoyado por el sol, que no nos quita ojo de encima, nos hace subir bien las pulsaciones. Llegamos arriba, donde nos da la bienvenida Begoña y Maite, dos voluntarias que disfrutan de nuestra presencia, así como lo hacen cada uno de los 360º de espacios infinitos que nos rodean.



Sofía y Carlos llegando a Guasillo
            El descenso, para el que no lo conozca, y habiendo “disfrutado” del ascenso, es una auténtica sorpresa. Un bosque de pinos y bojes nos da un respiro y nos reconforta, dándonos el oxígeno que nos ha faltado subiendo. Pista de la Sierra d’Angelé hasta el collado del paco de Serés, para bajar a Guasillo por pista. En este sexto y penúltimo paso por población tenemos otro avituallamiento, y ánimos para continuar, que ya falta poco. Aquí nos incorporamos al circuito de 30 km, por lo que ya vamos mezclándonos con ellos, que aunque han salido hora y media más tarde, llevan como 10 km menos. El cansancio y el calor van pasando su factura, pero no hay que reblar. Asieso nos ofrece el último avituallamiento líquido, para bajar por la senda de los Indios al cerro de San Miguel y por un incómodo, pero corto tramo de margas llegarnos hasta el puente del mismo nombre.



            Un cambio de última hora nos obliga a tomar una diagonal en lugar de otra para subir a la corona de Jaca, con la diferencia de que ésta nos aleja en lugar de acercarnos, puesto que da salida al paseo de Mocorones a la altura del tanatorio. Y ya, sin más dilación, Rompeolas, Ciudadela y… catedral, que por muy religioso que se sea, no sé si otra ocasión habrá en la que más nos alegremos de verla. Por nuestra parte, han sido algo más de seis horas y media, que tampoco está tan mal.



            Después del esfuerzo, los participantes en las distintas distancias se van dando cita en la Pista de Hielo, donde están centralizadas las duchas y la comida, en la que la distensión se adueña de nosotros. Con algunas sugerencias, que por supuesto estamos dispuestos a tener en cuenta, la opinión que nos transmiten es unánime referida a la organización, avituallamientos, y sobre todo al recorrido. Por nuestra parte, satisfechos, muy satisfechos de la respuesta en esta segunda edición y encantados de haber acercado a personas de otros territorios nuestros valores medioambientales y paisajísticos, que ahí dejamos sin gastar para seguir aprovechándonos de ellos el año próximo.