Año XV. Entrega nº 1045
«El goce de asumir riesgos no deriva del peligro en sí, sino de gobernarlo, o sea, de la sensación de ejercer el control en situaciones límite». Mihály Csíkszentmihályi (1934-2021).
Aunque pareciera una rebuscada clave de acceso a cualquier dispositivo informático, es el nombre de un psicólogo y pensador de origen magiar, que centró su trabajo en los entresijos de la felicidad, el bienestar y la creatividad para conseguirlo.
Los que pensamos que la felicidad no está en el tener, sino en el ser, y que es un camino, no una meta, asumimos que su búsqueda está en los esfuerzos para recibir una recompensa, no en ella en sí mismo, de modo que vamos siempre a donde sabemos de antemano que hay que realizar esos esfuerzos, y si es en el medio natural pues se cierra el círculo.
Normalmente solemos ir en busca de los caminos horizontales o inclinados, pero en algún caso, como el que no ocupa, son verticales en los que se desarrolla esta actividad. La Comarca del Alto Gállego, el Ayuntamiento de Panticosa y la Entidad Local Menor de Escarrilla (Ayto. de Sallent de Gállego) fueron los promotores de la instalación de esta vía ferrata de «El Escuacho», cuya segunda fase (K3) inaugurada en septiembre de 2023, complementaba, añadiendo un bucle a la primera fase (K4), ya instalada en julio de 2022, añadiendo un atractivo turístico más al Valle de Tena.
De Escarrilla, el historiador Antonio Ubieto nos cuenta que en 1488 tenía 6 fuegos, llegando a alcanzar los 20, con 120 habitantes, según Madoz, a mitad del siglo XIX; que se le conocía ayuntamiento en 1834, pasando al de Sallent de Gállego en la década de los 70 del siglo pasado.
La escala de Hüsler es la más usada en estas latitudes, y cataloga la dificultad de las vías ferrata* en una escala de 1 a 6. La primera fase, a pesar de ser bastante llevadera, tiene un final muy físico, que acredita la clasificación de K4. La segunda, que es un bucle que se inicia en un punto del recorrido de la primera, es K3.
La cordada que nos precedía
LA RUTA
Da comienzo en un aparcamiento a la entrada de Escarrilla, donde dejamos el vehículo, nos ponemos los pertrechos y comenzamos la andadura en busca del inicio de la ferrata*, a través de un corto tramo de sendero protegido por la bionda de la carretera, y la bajada de un pedregoso camino, que nos lleva a la carretera vieja, justo al punto donde termina, pero andamos unas decenas de metros y nos encontramos la entrada.
Una entrada ante la que ya estuvimos en julio de 2022, recién estrenada. Tras pasar el umbral lo que nos espera es cruzar el río Gállego a través de un puente mono, esto es, una sirga para ir pasando los pies, y dos a la altura de las manos levantadas, como pasamanos, y asegurarte con los mosquetones del disipador.
Una vez en la orilla izquierda, y superado el tajo del río, nos podemos asir a las grapas que, tras cuatro pasos horizontales, suben verticales un corto tramo, al que le sigue otro, algo más tendido, de tierra, con cadena para la mejor progresión. Cuando se acaba ésta se da paso a un estrecho sendero, desprotegido ya de línea de vida, y que nos va subiendo por la ladera, con un tramo final más pendiente.
Llegados al bosque, un pequeño cartel nos indica un posible escape hacia el puente carretero, no muy recomendable. A este punto se llega de bajada de la fase 2 por lo que, hasta el cercano desvío donde se bifurcan las dos fases, es un tramo común.
Llegamos a este desvío, desde el que te invita a seguir la fase 1 o dar inicio a la fase 2, que es por lo que optamos, encontrando seguidamente el cartel anunciador. Se alternan tramos verticales con travesías horizontales, hasta llegar al pie de la gran pared vertical, al cabo de casi media hora desde el comienzo de esta segunda fase.
La llegada a la base de la pared impone bastante, pero la proximidad de las grapas facilita la progresión, que termina en un techo bajo el que hay una pequeña travesía horizontal, con un escape vertical tras ella, que termina en un sorprendente y cómodo sendero, donde un cartel anuncia el final de esta fase.
Se recorre plácidamente el sendero entre la pared y el arbolado, y se sale a una explanada donde te encuentras los restos de un aparente barracón, suponemos que vinculado a las obras hidroeléctricas que tan cómoda hacen nuestra vida como despojos dejan en la montaña.
Con unas buenas vistas sobre las montañas panticutas* y la sierra de Tendeñera detrás, es buen momento y lugar para echar un bocado y relajarnos de las últimas tensiones.
Un vertiginoso descenso por tierra entre el bosque nos lleva al comienzo del tramo técnico para seguir disfrutando de las alturas. Se llega al primer puente tibetano, y seguidamente al segundo, después de haber pasado unos cuantos pasos extraplomados*.
Este segundo nos vuelve a cruzar el río Gállego, pudiendo apreciar las fauces en las que se ha convertido tras millones de años de ver el paso de sus aguas, aunque ahora sean escasas.
En el primer puente tibetano
Llegados a la margen derecha, se vuelve a hacer patente la clasificación de K4, porque nos espera una larga travesía horizontal también extraplomada*, que termina con otro tramo vertical para terminar la vía, que lo hace junto a una bionda de la carretera vieja, por donde hemos pasado camino de iniciar la ferrata*, poniendo la guinda a la tarta de una forma más física e intensa.
En total, la actividad nos ha llevado 2 horas y 25 minutos, aunque metidos en fierros han sido diez minutos menos. La distancia, un kilómetro escaso, y el desnivel acumulado de 150 m D+/- (Wikiloc: 88 m D+/-), alcanzando la máxima altitud en los 1218 al finalizar la fase 2.
EQUIPACIÓN:
- Arnés
- Casco
- Disipador
- Cabo de anclaje
- Dos mosquetones de seguridad
- Guantes (opcional)
GLOSARIO
Vía ferrata: Itinerario deportivo, generalmente vertical, dotado de elementos de seguridad
Panticuto: Gentilicio de Panticosa
Extraplomo: En escalada se entiende una pared invertida hacia el vacío
BIBLIOGRAFÍA
Historia de Aragón. Los pueblos y despoblados II. Antonio Ubieto. Anubar (1985)
Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de Ultramar. Pascual Madoz. El tomo correspondiente a la provincia de Huesca, anotado por Pascual Miguel y publicado por Prames (1997)
K2. Javier García. Ed. Planeta (2005)
RECURSOS DIGITALES
Las fotos del autor, con sus comentarios, y el track
*En el track, la proximidad a las paredes desvirtúa la traza, pero la hemos recompuesto como mejor hemos sabido.
*El perfil tampoco ha salido muy fino, porque el inicio y el final no se corresponden con haber salido y llegado al mismo sitio.
*La publicación de la ruta, así como del track, constituye únicamente la difusión de la actividad, no asumiendo responsabilidad alguna sobre el uso que de ello conlleve.




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