Año XV. Entrega nº 1038
«Confina con Broto, Linás, Fanlo y el vecino reino de Francia. El terreno es montañoso y quebrado… Hay arbolado de pinos, hayas, bojes y otros arbustos… Los caminos son locales y de herradura…». Pascual Madoz (1806-1870).
Político progresista, ministro de hacienda y presidente del Consejo de Ministros durante 1868, lo que nos interesa de Madoz es su ingente labor documental para publicar su Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico y sus posesiones de ultramar (1845-1850), en el que detalla con sorprendente minuciosidad multitud de aspectos de cada una de las poblaciones de la época. Comenzamos con una parte de lo descrito para Torla, a cuyo municipio acudimos para esta actividad que, con gusto, compartimos.
Sí porque, en otras ocasiones, había oteado visualmente desde las alturas la zona del Cebollar, y hoy hemos satisfecho las ganas de hacerlo personalmente, de no mirar la montaña por encima del hombro, sino tratarla de tú a tú, con humildad, como hemos hecho hoy.
El punto de salida es como a un kilómetro y medio por encima de Torla, en el aparcamiento de San Antón, junto a la carretera A-135, que sube al puente de los Navarros. En una mañana fresca, que ya teníamos ganas de decirlo, subimos unas decenas de metros por la carretera hasta entrar en un sendero que nos invita a tomarlo para dirigirnos hacia el GR 11 y el PR-HU 134, algo que alcanzamos a los 20 minutos, para dejar el GR en otro cuarto de hora más, siguiendo por el PR, que nos va a acompañar durante casi todo el recorrido.
Ha cambiado el tiempo, entrando un frente de norte, patrón que siempre trae nubes «cariñosas» que abrazan con fuerza a la divisoria, y que van destilando su débil goteo que nos acerca el fuerte viento, pero que, de momento, el bosque lo amortigua.
El sendero, a tramos empedrado, nos va subiendo por el bosque deseoso de acogernos, intuimos que por la escasez de visitas, y que nos da alguna tregua para echar la vista sobre el valle de Bujaruelo, cuya cabecera está atrapada por la nortada. Un valle laureado por una tenue corona iridiscente que resalta su propia belleza.
El Paso de la Escala guarda en su memoria el paso de miles de cabezas de ganado, un tintineo sin cesar de esquilas acompañado de pastores, rapatanes* y demás acompañantes, que subían los ganados a final de primavera a los puertos, y los bajaban comenzado el otoño, antes de la construcción de la pista en el pasado siglo XX.
Sin apenas darnos cuenta, porque el bosque nos lo impide, vamos dejando el valle de Bujaruelo para ir adentrándonos en el barranco de las Comas*, que se desahoga en el vistoso salto del Carpín, una vertiginosa cascada vertical de unos 120 metros de altura, equipado para el descenso con rápeles.
Continuamos por el bosque, un poco aturdido por el tiempo, por el verano, que cada año se alarga más, por el sequero, por estas nortadas repentinas… creo que no sabe a qué carta quedarse, pero que seguro se sabrá adaptar, dando una lección de resiliencia a los que no sabemos tanto. De momento, nos va obsequiando con un tapizado prematuro de hojas, que quiere ponerse al día.
Cruzamos por primera vez el barranco de las Comas, y podríamos pasar de largo, pero no nos resistimos a tomar el desvío para subir al Tozal del Cebollar, por un sendero poco definido, que nos baja a un collado, ocupado por chordigas* y demás vegetación que coloniza el pasto que no se ramonea, y los restos de una caseta pastoril, que comparte la causa.
Enseguida llegamos a pie de pared, por la que hay que ir encaramándose con ayuda de las manos y entre buxos* y aulagas*, todos secos a la espera de las lluvias que los pongan en forma de nuevo.
Tras un cuarto de hora entretenidos de pies y manos, alcanzamos la cumbre de este humilde tozal que, con sus 1756 msnm, año en el que nació uno de los mayores genios de la música universal, como fue Mozart, nos ofrece una sinfonía visual que seguro le inspiraría para alguna de sus obras, cuya partitura tendría que estar repleta de silencios, tantos como la raca* nos impide ver las montañas más lejanas.
Una raca* potente, que se adueña de los puertos, que nos va deleitando con alguna gota de agua, y que nos permite ver el cercano Feners*, el Turbón (sí, del mismo nombre que el macizo ribagorzano), el valle de Bujaruelo, y el de Ordesa, protegido por su murallón norte, con Mondarruego, Escuzana, Gallinero, Tobacor… No va a ser la mayor cota de hoy, pero la disfrutamos igualmente.
Volvemos sobre nuestros pasos, con más cuidado si cabe en el descenso, para subir el corto sendero que nos incorpora al camino que traíamos por el bosque, y que nos va subiendo para hacernos partícipes, de nuevo, del barranco de las Comas* y su amplio circo, que tenemos que ir rodeando para volver a cruzar el arroyo, dirigiéndonos ya hacia el collado de la Plana, a donde llega una pista que parte de la N-260a, desde muy cerca de Fragen.
Una pista ganadera, sin duda, pero que da servicio a las construcciones que hay camino de la cercana Punta Sierra Casa que, con sus 1943 msnm, sí es el techo de nuestra ruta de hoy, a donde nos acercamos, como proa de un estático barco, que apunta directamente al valle de Ordesa, y que invita a hacer lo mismo con nuestra mirada, que agradece haber llegado hasta aquí para contemplar tan magno escenario.
Recordemos brevemente la historia. Don Pedro Vidal, marqués de Villaviciosa, fue quien promocionó la montaña asturiana para que el rey Alfonso XIII sancionara una ley el 22 de julio de 1918 y declarara el Parque Nacional de la Montaña de Covadonga como primer espacio natural de España, que sería ampliado en 1995 como Parque Nacional de los Picos de Europa.
El 16 de agosto del mismo año, mismo promotor y mismo rey, fue declarado el Parque Nacional de Ordesa, el segundo espacio natural, que también sería objeto de ampliación, el 13 de julio de 1982, pasando de las 2100 ha del valle hasta las casi 35 000 actuales, contando la Zona Periférica de Protección, con la denominación de Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. En la actualidad hay en marcha un estudio para una segunda ampliación, siendo deseable la declaración de un Parque Internacional de los Pirineos, dada su vecindad con el parque francés.
A nuestros pies 900 metros de un abismo que hace de pivote para los valles de Bujaruelo, Ordesa y Broto, que también se nos muestra como lo que es, una artesa glacial de libro. De nuevo al collado que, con su prolongación de la Punta Sierra Casa, hacen de divisoria entre los barrancos de las Comas y el de San Antón, que nos va a ir acogiendo en el descenso.
Un descenso que no hacemos por la pista, sino por un sendero que parte a mano izquierda y que nos va dirigiendo ya hacia la Artica* Fiasta, a la que llegamos en 50 minutos de incesante descenso. Unos prados, con su borda*, que resiste el paso del tiempo, y que se ven aprovechados por el ganado, ya que aún no se han visto invadidos por abrizones*, gabarderas* ni otros arbustos.
En media hora larga dejamos el PR-HU 134 a la derecha y seguimos por nuestro camino para, en poco volvemos a cruzar el barranco de San Antón y nos desviamos a la izquierda para visitar la ermita rupestre dedicada al patrón de los animales. De vuelta al camino, sólo queda completarlo hasta el camping homónimo y bajar a la carretera, donde se llega a un punto cercano al vehículo.
De esta manera concluimos una bonita circular por estos montes torlanos*, subiendo por el barranco de las Comas y bajando por el de San Antón, para admirar unos bellos paisajes, y que nos ha costado 6 horas y media, para recorrer 13,4 km, con un desnivel acumulado de 1080 m D+/- (Wikiloc: 935 m D+/-).
GLOSARIO
Rapatán: O rabadán, pastor subalterno del mayoral
Coma: Descampado, calvero, hondonada
Buxo: Boj
Aulaga: Aliaga
Raca: Nubes de retención en las laderas norte de las montañas pirenaicas
Feners: Fenés, que en la comarca de Sobrarbe se intercala la «r» pero sin pronunciarla. Vocablo pirenaico, procedente del latino fenum, que significa «heno»
Artica: Terreno roturado
Borda: Cuadra en el monte
Abrizón: Erizón, en Sobrarbe
Gabardera: Rosal silvestre
Torlano: Gentilicio de Torla
BIBLIOGRAFÍA
Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico 1845-1850. Pascual Madoz. Edición de Huesca a cargo de Pascual Miguel. Prames (1997)
Santuarios y ermitas rupestres del Alto Aragón. Varios autores. Prames (2008)
RECURSOS DIGITALES
Parque Nacional de los Picos de Europa
Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido
Las fotos del autor, con sus comentarios, y el track
*La publicación de la ruta y el track constituye únicamente la difusión de la actividad, no asumiendo responsabilidad alguna sobre el uso que de ello conlleve.







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