domingo, 3 de mayo de 2026

San Martín de Alcanadre y la cueva de las Polvorosas, por el Guara profundo

 Año XV. Entrega nº 1002

IXOS MONS
San Martín de Alcanadre, por la faja de l'Ordio y la senda de los Gradones
Cueva de las Polvorosas, sobre el barranco Formiga
Jueves, 30 de abril de 2026

            Guara nunca defrauda, son nuestros cuarteles de invierno y que, aunque ya quedó atrás, acudimos cuando hace mal orache* en la alta montaña, de modo que hoy, con dos rutas, a priori, por hacer, va a ser nuestro escenario el Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara que, con sus 47.637,66 ha, más otras 34.064,63 de Zona Periférica de Protección, es el espacio natural protegido más extenso de Aragón.


Imagen de la Red Natural de Aragón

SAN MARTÍN DE ALCANADRE, 

POR LA FAJA DE L’ORDIO Y LA SENDA DE LOS GRADONES

            Martín de Tours (316-397), nacido en Panonia (actual Hungría) de una familia pagana, fue hijo de un oficial militar, que no vería con buenos ojos su temprana conversión al cristianismo a raíz de lo que se cuenta como hecho al partir su capa en dos para darle la mitad a un mendigo, y la posterior aparición de Jesucristo. Llegaría a ser consagrado obispo de Tours en el 371, y se le atribuyen varios milagros. Fundador de lo que se considera el origen de los primeros monasterios, se le conoce también como perseguidor del paganismo. 


Imagen de Brújula cotidiana
 

            La de vueltas que da la vida, de ser pagano a perseguirlo. La iglesia católica, madre del sincretismo, tanto temporal como espacial, ha querido, en este último caso, emplear su figura como advocación en lo que ha ido considerando con el tiempo como puntos calientes del paganismo.



            Las montañas, uno de los últimos reductos del ser humano, han cobijado los postreros rincones en abrirse a los tiempos, encontrando numerosos lugares en los que, ancestralmente, se celebraban ritos paganos, normalmente vinculados a la fecundidad, como una práctica más de cualquier otro ser biótico. 



            Por la época en la que está datado este pequeño eremitorio (siglos XVI y XVII), no parece que guardara esta relación, pero es realmente sorprendente su ubicación, bajo un gran peñascal, sobre el río Alcanadre, aunque no se ha podido con este nombre, de origen árabe, que significa «puentes», «arcos», y que hoy es objeto de nuestra visita.



            La carretera HU-341 recorre una buena parte de la sierra de Rufás, en cuyo puerto (km 8 al 9) encontramos una aparcamiento donde dejar los vehículos, de donde salimos dirección norte para recorrerla como unos 200 metros, para meternos en una pista a mano izquierda, que se va adentrando entre cajicos* y buxos*. Se pasa por un campo de viejos almendros y se llega a los restos de los corrales de San Juan, desde donde se estrecha el camino, hasta llegar al mirador del Alcanadre. Menos de media hora hasta aquí.




Corrales de San Juan



            Las vistas sobre el estrecho cañón de la Peonera que ha sabido labrar el río Alcanadre son realmente apabullantes, y nos muestran, como con desafío, nuestros objetivos, la ermita de San Martín y el puente do Caxico*. Abrimos aquí la circular que, en sentido levógiro nos va a hacer bajar al seno del barranco por la faja* de l’Ordio* y subir por la senda de los Gradones*.



Faja de l'Ordio

            Pues manos a la obra. Seguimos el sendero que nos conduce a la faja*, y que ya la vamos viendo desde la distancia. No es mucho tiempo el que se tarda en recorrer este inclinado y colgado itinerario entre los materiales más blandos del roquedo, y que nos baja hasta el río, donde nos cambiamos de calzero* y cruzamos al margen derecho.









            Cerca de una hora nos llevan los varios cruces y acompañamientos, sintiendo lo que el río siente bajo estos tremendos roquedos, que terminan al punto de cruzar unos grandes pedruscos fruto de un gran desprendimiento. Enseguida se llega al puente, que dejamos atrás para subir, en cuatro pasos, a la ermita.







            Se trata de un pequeño templo de nave única, con entrada, a través de un pequeño atrio, al mediodía, bajo un gran paredón que se eleva vertical hacia el cielo, y junto a una cueva, donde se cree que viviera el ermitaño. Los estudiosos la datan entre los siglos XVI y XVII, aunque se cree que hubo culto anterior, promovida por mosén Pedro Aguilar, según se indica en un lugar de la pared interior, donde se pude leer: «Esta obra se hizo siendo rector de Rodellar mosén Pedro Aguilar», párroco que lo fue durante décadas de los pueblos de la redolada.




            También encontramos una inscripción corrida a lo largo de las paredes, donde dice: «AD BEATV MARTINVM CVR NOS PATER DESERIS, AVTCVI NOS DESOLATOS RELIQVIS INVADENT ENIM GREG (…) LVPI RAPACES DIXERVNT DISCIPULI», que viene a significar: «Los discípulos dijeron a Beato Martín - Padre, ¿por qué nos dejas? ¿Para quién nos abandonas en la desolación? Lobos y rapaces van a invadir tu rebaño».



            Salimos de este magnético lugar para volver sobre nuestros pasos hasta la pasarela metálica que, pacientemente, ve pasar las aguas tranquilas del río… si va con poco caudal. La cruzamos e iniciamos el ascenso por la senda de los Gradones*, muy entretenida ella y que, con menos rodeo, nos va subiendo, salvando un importante desnivel, con protecciones de cadenas y sirgas en los pasos más comprometidos.













            A las dos horas y cuarenta minutos de haber pasado por el mirador, lo volvemos a visitar para despedirnos de este gran cañón. Desde aquí, repetimos itinerario hasta el punto de arranque, culminando así esta corta, pero extraordinaria ruta, combinando fajas, gradas, río, cañones e historia, por uno de los muchos pliegues del Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara.



            A una gran carrasca, guardiana del aparcamiento, llegamos tras haber salido de él hace 3 horas y 40 minutos, habiendo recorrido 6,7 km, y salvando un desnivel acumulado de 415 m D+/- (Wikiloc: 324), con la altitud máxima en los 884 msnm de un punto próximo al aparcamiento.







CUEVA DE LAS POLVOROSAS, 

SOBRE EL BARRANCO FORMIGA

            Como parece que se nos ha quedado esto corto, nos acercamos hasta el aparcamiento del Formiga para hacer otra ruta, aún más corta, pero que seguro va a ser de nuestro agrado. Personalmente no sabía a dónde nos dirigíamos, pero al ver el sitio y el arranque, parece como que me va sonando, y es que hace 7 años ya estuvimos por aquí para hacer una amplia circular y visitar los restos de la ermita de la Virgen de Arraro, completando la jornada con este mismo plus aunque, en aquella ocasión, sólo hasta la cueva.





            Hasta la cueva de las Polvorosas estaría recomendada para hacerla con gente menuda, pero no así más allá. La ruta se inicia cruzando el incipiente río Formiga, para discurrir por un delicioso sendero entre pinar, hasta que, saliendo de él se empieza a tomar altura dando vista ya al barranco por el que discurren sus aguas, y los barranquistas que con ellas se divierten.


            El camino se convierte en senda para llegar a la gran cueva, empleada ancestralmente como cobijo de ganado, y que sobrecoge por su tamaño. Hasta aquí el placentero paseo por las entrañas de un barranco que se va estrechando.



            Pero no es sólo un barranco para pasear, sino que también lo aprovechan los practicantes del barranquismo para deslizarse por su seno envueltos en sus aguas. De hecho, por debajo de la cueva sale una corta faja protegida por una sirga, que es usada para asegurarse el descenso para iniciar la actividad.

            Pero es que, a la altura de la cueva, al final de ella, también sigue un sendero que nos pica la curiosidad de recorrer. Un sendero que se convierte en faja que recorre el roquedo y que, protegida también por sirga, discurre sobre la vertical de un barranco que se va estrechando, dando vista a grandes mallos* de conglomerados. Se termina la sirga, continuamos un poco más, hasta que el propio terreno nos impide seguir sin asumir riesgos.













            De vuelta sobre nuestros pasos hasta la cueva, y el resto de camino hasta el aparcamiento, al que llegamos tras una hora y cincuenta minutos, para recorrer 4,6 km y salvar un desnivel acumulado de 185 m D+/- (Wikiloc: 134), con la altitud máxima en los 736 msnm del punto de retorno.





GLOSARIO

Cajico: quejigo

Buxo: boj

Do caxico: del quejigo

Faja: en las montañas, franja de terreno provocado por la erosión 

Ordio: cebada

Gradones: gradas

Calzero: calzado

Mallo: gran pináculo rocoso, generalmente de conglomerados

 

BIBLIOGRAFÍA

Santuarios y ermitas rupestres del Alto Aragón. Autoría coral. Prames (2008)

 

RECURSOS DIGITALES

Brújula cotidiana 

Padul cofrade 

Guara Central 

Guara info 

Románico aragonés 

Piedras sagradas

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Wikipedia     

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RAE 

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Aragonario 

IGN 

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Las fotos del autor, con sus comentarios, y el track de San Martín y el de las Polvorosas

 

 

*La publicación de las rutas, así como de los tracks, constituyen únicamente la difusión de la actividad, no asumiendo responsabilidad alguna sobre el uso que de ello conlleve.

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