jueves, 9 de junio de 2016

Pico del Rayo, la corona de Vicor

IXOS MONS
Pico del Rayo (1.427 m)
Martes, 8 de junio de 2016



            Sistema Ibérico que, como el conjunto de la península, toma su nombre del padre Ebro. Una cordillera que separa su cuenca de la gran Meseta Central. Una cordillera que alberga el nacimiento de otros grandes ríos, como el Duero, el Tajo, el Turia o el Júcar. Una cordillera, que no cuenta con las altas cotas de los Pirineos, pero que asombrosamente es más larga y ancha que ellos, es decir, que ocupa más extensión. Quizá por ello está más disgregada, menos concentrada, contando con cantidad de pequeñas sierras, no tan pequeñas cuando te adentras en ellas. Quizá por su menor altitud y latitud no padece de los rigores climáticos de nuestra cordillera por antonomasia. Hoy nos vamos a una de estas sierras, una de las que más se asoma a la depresión del Ebro. Hoy nos vamos a la Sierra de Vicor, o a la Vicora, como gusta de llamarla por sus lares, que se alza entre los valles del Grío y del Perejiles.


            De pequeños, hemos aprendido en la escuela que hay cuatro estaciones, verdad? Luego la vida va ajustando esos conocimientos. Por ejemplo, en Zaragoza y sus alrededores, no hay más que tres, el verano, el invierno y la del tren. La canícula empuja a esa apresurada primavera que ha venido y se fue. Y si sabemos que ha venido es porque nos ha dejado un monte precioso, como hacía años. No hay mayor currada en menos tiempo. Y ya tenemos aquí el calor, que se va a encargar de deshacer lo que ella hizo. Pero así es la vida, un ir y venir, y como hay que estar a todas, pues a ésta también. Nos apuntamos pues a ver de primera mano esos prematuros zarpados de calor que todo lo abrasa, y nos disponemos a subir al punto más alto de esta Sierra de Vicor, que es el Pico del Rayo, eligiendo un itinerario circular, aconsejado por el amigo Ángel, que de esto sabe mucho. Y fíjate si sabe, que creemos que ha acertado de pleno. Un poco largo, eso sí, pero de ese modo hay más tiempo de disfrutar de este pie de monte y de dos de sus rutas. Subimos por Aluenda y bajamos por Pietas. Espectacular. Vamos.


PR-Z 10 para llegar a Aluenda
            Ocho de la mañana. El Frasno. Mañana que promete… calor. Salimos con José Antonio, andando ya desde este pueblo, en plena campaña de la cereza. Y lo hacemos orillados por la carretera A-1505 hasta que en poco más de doscientos metros nos metemos por la PR-Z 10, que en este arranque es común al SL-Z 35, que lleva a las neveras por el sitio más corto. Los dos miran al cementerio. Los dos van unidos hasta que abandonamos éste último en una bifurcación y seguimos a la derecha por nuestro PR, que en unos cuantos cientos de metros más, abandona la pista para continuar por senda. Una senda que se pone tiesota para alcanzar un collado, que nos da vista al barranco de Aluenda. Cuando eso ocurre, ya es bajar hasta esta localidad, por entre viejas tablas ya poco utilizadas.

Repostando
            En poco más de tres cuartos de hora ya estamos bebiendo del agua de su fuente, frente a la parroquial de la Coronación de la Santísima Virgen, aunque hoy en día la fe, las creencias, los modos y maneras parecen escorarse hacia lo alternativo, al menos en este lugar, gracias a Lacasatoya (http://www.lacasatoya.com/), un lugar privilegiado para encontrar lo que buscas, o quizás para saber lo que buscas. Lo nuestro no va muy desencaminado, de modo que seguimos. Nos incorporamos al GR 90.2. Un corto tramo de pista, que se queda en el último de los campos que nos va acompañando, nos sitúa en el comienzo de un sendero que va subiendo por el barranco, bajo la sombra de pinos y carrascas, que nos mitigan el calor reinante. En poco más de media hora llegamos a la pista, donde nos encontramos a Jesús, que nos va a acompañar un buen tramo. Bajamos unos metros esta pista para visitar junto a ella a la nevera baja, que se retuerce en su agonía.

Nevera de la Erilla Alta
            Seguimos pista arriba, y en otro cuarto de hora llegamos a lo que llaman el collado de los Vientos, donde nos desviamos para meternos por otro Sendero Local hasta alcanzar la Nevera de la Erilla Alta, ésta sí, un poco más arreglada, con una valla de madera que hace de protección, y con un panel informativo, aunque la maleza se está aliando con el tiempo. Volvemos sobre nuestros pasos hasta el collado, y seguimos. Próxima está la carretera de restringido uso militar, pero que hay que cruzar para continuar por la pista, por la que discurre éste nuestro GR 90.2, que en media hora más nos lleva hasta el refugio del Acebal, que será donde nos desviemos a la vuelta.

Último esfuerzo
            Los claros del bosque nos permiten ver la cuenca del Grío, que media entre la sierra de Vicor, en donde estamos, y la de Algairén, enfrente. Al llegar a un collado, dejamos ya este GR, que se dirige a Viver de Vicor, y tomamos el SL-Z 36 para alcanzar la máxima altura de nuestra salida de hoy, el Pico del Rayo, que lo es también de Vicor, aunque dicen que es así desde la explanación que hubo que hacer para alojar todo el aparataje militar de avistamiento aéreo del cerro de Santa Brígida. Pues eso, unos 700 metros de distancia, 200 de desnivel y 25 minutos nos separan del nuestro. Y a él llegamos no sin hacer un último esfuerzo, porque lo merece, encontrándonos a Salvador y su perro, custodiando estos montes, para que sigan albergando vida. Dice que desde aquí se ven 67 pueblos, pero no será hoy, porque la calima lo impide.


            Además de Salvador, su perro y su TT, también cuenta esta cima con la caseta forestal, vértice geodésico, alguna antena y panel solar, y un par de curiosidades más. Una rosa de los vientos pintada de azul y blanco en una gran losa, y una cruz inscrita en la roca, que la tradición achaca su autoría a origen templario, por la forma de las aspas. Conversación, fotos, bocado y trago. Menos de cuatro horas para llegar aquí, y más de cuatro para marchar.

Llegando a Pietas
            El itinerario de vuelta es común al de subida hasta el refugio del Acebal, donde despedimos a Jesús, porque con José Antonio tomamos el sendero que nos baja por entre pinos y enormes ejemplares de acebo, hasta llegar al dominio Marigil, con su collado junto a la cumbre. Seguimos por el SL-Z 36 que, tras un campo de almendros se pierde entre la maleza, y hay que estar atentos, muy atentos, para no perder la traza, que nos lleva a una pista, y ésta a Pietas, por cuya gran ermita entramos a esta colonia veraniega, que espera a sus gentes, pero no al verano. Parada en su solitaria fuente, que aunque nadie la reciba, ella da. Ahora a nosotros, que bebemos y nos refrescamos. La dura y soleada cuesta nos sitúa en una pista que ya en poco nos saca a nuestra vieja conocida A-1505, pero que sólo la cruzamos para continuar por el SL-Z 36, que pasando por la Estanca, nos vuelve a dejar en el asfalto, a menos de un kilómetro ya de nuestro punto de salida, El Frasno.

Llegando a El Frasno
            Una extraordinaria circular, muy propia de este tiempo, aunque en esta ocasión los calores se nos han adelantado un poco, pero que la brisa que nos ha acompañado se ha esforzado por agradar. En total, han salido cerca de 23 km, en los que hemos invertido 6h 50’ de tiempo total, del que 5h 40’ han sido en movimiento, con un desnivel acumulado que pasa de los 1.400 metros, y los mismos de descenso. Sí, es cierto, un tanto larga, pero imprescindible para recorrer tantos puntos de interés, incluidas dos de las tres pedanías de El Frasno, como son Aluenda y Pietas. Claro que podríamos haber pasado también por Inogés, que senderos hay, pero eso será ya para otro día.
  




sábado, 4 de junio de 2016

X Marcha Nocturna de Zaragoza. "Deus lo vol"

ANDADAS
X Marcha Nocturna de Zaragoza
Viernes, 3 de junio de 2016


            La rutina, siempre considerada como aburrida, tediosa, monótona, algo que nos hastía, en ocasiones, para nuestro sobresalto nos oculta algún acontecimiento que también la sobresalta, cuando no la revienta viva, algún acontecimiento que nos hace volver la vista a ella y echarla de menos. Hay veces que la pura rompida de la calma, como un sórdido aldabonazo, te golpea tan bruscamente que te lleva a decir: bendita rutina. Hoy, la larga sombra del “Deus lo vol” ha teñido de oscuro la noche de Juslibol.



Nos vamos preparando
            Nueve de la ya casi noche en el pabellón. Incluida en el Calendario de Andadas Populares de la FAM, la numerosa legión de voluntarios de Os Andarines d’Aragón se afana en los preparativos para lo que va a ser una edición más de la Marcha Nocturna de Zaragoza… o no. Ya hemos participado en alguna que otra edición, que con salida y llegada en este pabellón, recorre los montes de este barrio rural hasta caer a los galachos, y tras incorporarse a la orilla del Ebro, lo abraza para no dejarlo prácticamente hasta la Torre del Agua, de la Expo, habiéndolo cruzado por el puente de la autopista, al que vuelve, para dirigirse ya de tiro al punto de salida, donde te preparan unos huevos fritos acompañados, para terminar la velada. Eso son los 22 km de la distancia larga, siendo los 13 sin cruzar el río y sin tocar el recinto Expo.


A punto de dar la salida
            Diez de la noche. Ya entre dos luces se da la salida, que se empina, se empina, hasta llegar a las antenas, y unas decenas más de metros de ancho camino hasta que se estrecha en senda. Es donde comienza el descenso por un barranco, tras del cual sigue el sendero que te invita a trotar. La noche está amenazante, ese inquietante “aire de tormenta” comienza a colonizar el espacio por el que transitamos, y nos envuelve hasta hacerse uno con nosotros. Vamos en cabeza, sólo superados por los que han decidido correr.

Comienzo de las escaleras
            La noche luce con sus mejores galas lumínicas y acústicas, y esperamos que no pase de ahí. Al cabo de media hora ya hemos recorrido toda la parte alta de estos montes, dando alcance al tramo de escaleras, que de forma vertiginosa te bajan a pico hasta el Centro de Interpretación de los Galachos del Ebro, un espacio natural protegido integrado en el término municipal de Zaragoza. Desde allí, un precioso sendero, y más de noche, rodeado de vegetación, te saca ya a un lugar próximo a la orilla del río, donde encontramos el primer avituallamiento, con caras conocidas. Tres cuartos de hora hasta aquí.

Desolación en el avituallamiento
            En poco más de una hora se recorre esa gran revuelta que da el río, cuyo tránsito se hace un poco tedioso, pero que está amenizado por la noche, realzada por el aparato eléctrico. A lo lejos, y por lo que adivinamos tiene que ser el tránsito que lleva a los galachos, se abren camino varios vehículos con rotativos luminosos naranjas, seguidos de uno azul. Nos parece excesivo. Llegamos al segundo avituallamiento, el que divide las dos distancias, sirviendo de cuarto a la vuelta de la larga. Pero no, hoy no hay larga. A nuestra llegada acaban de recibir el gran mazazo de la noche. Se suspende la marcha y todos sus actos, por el fallecimiento de uno de los participantes, lo que justifica tanta movida que hemos visto por la zona.


             Bien. No hay mucha información, sólo que hay que ir ya hacia el pabellón. Es lo que hacemos, y al poco de llegar nos enrolamos en labores de apoyo a los que han tenido que acudir al lugar del suceso, dejando lo que sigue al albur de la intimidad de la noche. Una noche con distinto amanecer para unos y otros. Una noche que nos hace pensar que estamos de paso y que no sabemos en qué parada se va a detener nuestro tren. Una noche que nos hace reflexionar sobre el tremendo desequilibrio en nuestra conjugación de los verbos tomar y dar. Una noche que llega al final de nuestras cuatro estaciones, o en mitad de cualquiera de ellas. Pero una noche que creemos no tan oscura como algunos piensan, y que eso nos da luz, por muy oscura que ella sea. Porque siempre hay un nuevo amanecer. Ricardo Clemente-Alloza. In memoriam.


martes, 31 de mayo de 2016

III Marcha Senderista de Jaca "Pueblos de La Solana"

ANDADAS
III Marcha Senderista de Jaca
"Pueblos de La Solana"
Domingo, 29 de mayo de 2016



            Cuando te asomas al abismo del reloj y no encuentras las saetas. Cuando llegas al despertador antes que ellas. Cuando vienes de crearte un vacío que tienes que llenar con un montón de compactada actividad. Sólo te queda el llamarlas para que apresuradamente vengan a darte la hora. Cinco de la mañana. Hasta los gallos duermen, pero no todos, que los de algunos hogares de Jaca y Zaragoza ya llevan su rato funcionando. Hora de salida de la capi del bus, en su mayoría lleno de miembros de Os Andarines d’Aragón, que aunque tengan que pagar el tributo de la madrugada, han aprovechado el recurso que la organización de la III Marcha Senderista de Jaca “Pueblos de la Solana” ha puesto a disposición de gentes de Zaragoza y Huesca que se han querido sumar a la gran fiesta del senderismo de Jaca.


Crucero y puente de San Miguel
            Y de eso va hoy, de senderismo por la llamada Vereda Oeste de Jaca, constituida por siete pueblos enclavados en la solana camino a la Canal de Berdún. Siete pueblos, decimos, cuasi milenarios, cuyo testimonio está inscrito en la memoria de las piedras que constituyen el elemento básico de la construcción de esas iglesias medievales, que encierran los secretos de años convulsos de posesiones, de trueques, de avances, de reconquistas, de sangre, sudor y lágrimas, que han sabido amparar a pequeñas aldeas que aún hoy, libres de esos avatares, siguen luchando por su pervivencia contra los decretos, la indiferencia y la globalización. Por tercer año consecutivo, La Solana de Jaca ha sido el escenario para los tres recorridos por esos siete pueblos, que son: Banaguás, Abay, Novés, Araguás del Solano, Caniás, Guasillo y Asieso, en los que ha habido sendos avituallamientos de sólido o líquido para hacer más llevadero el camino.

Con chocolate se anda bien el camino
            Siete pueblos que llevamos ya tres años homenajeando a lo largo de nuestro paso por ellos, y haciendo posible que cientos de personas lo hagan de la mano del Club Atletismo Jaca y su buen plantel de voluntarios del grupo de andarines. La jornada comenzaba entre dos luces, con la degustación de un contundente desayuno con chocolate, churros y pastas, que iban a servir de combustible para cualquiera de las tres distancias, de 15, 30 y 40 km, que como el año pasado se han ofertado, en una prueba incluida en el Calendario de Andadas Populares de Aragón, estando la más larga en la Copa de Gran Fondo del citado calendario, junto a las prestigiosas de Jorgeada, Calcenada, 40x4000, Lizara y la Puerta al Invierno, que también se lleva a cabo en nuestro territorio, organizada por el CP Mayencos.

Salida de 40 km
            Los itinerarios han sido modificados ligeramente debido a las obras de la autopista a la altura de la Botiguera, que aunque no impedían el paso por el puente colgante, la organización ha considerado que no era el lugar más atractivo para su tránsito. Ello le ha restado algo de distancia, que se ha compensado en parte al dar una vuelta completa a la Ciudadela antes de salir de Jaca. Otra novedad importante en la distancia de 15 km, es que al contrario de años anteriores que se pasaba por Banaguás y Abay, este año se ha invertido, yendo primero a Abay, y a la vuelta Banaguás, subiendo luego a Guasillo y Asieso, incorporando de ese modo estos dos últimos pueblos al recorrido. También se ha eliminado la subida a la cooperativa y llegada por el Camino de Santiago, subiendo directamente desde el puente de San Miguel. Y eso le ha restado algo de distancia, pero que ha sido objeto de satisfacción por parte de los participantes, demandado en la edición anterior.


Banaguás
            Junto con Dani hacemos de abridores en la distancia de 40 km, saliendo de la plaza de San Pedro a las siete y media de la mañana. Vuelta a la Ciudadela y bajada por el Rompeolas al puente de San Miguel, para enfilar el sendero del Columbario y salir al camino del río, subiendo a Banaguás, donde nos aprovisionamos de agua. El siguiente hito es Abay, donde nos esperan con fruta y frutos secos. Camino de Ascara, lo dejamos al cruzar el río, al que nos abrazamos aguas arriba para pasarlo en dos ocasiones más y dirigirnos ya directos a Novés, donde tenemos otra ración de agua.

Saliendo de Abay
            Dura se hace la subida a Araguás del Solano, pero con la mente en la recompensa se hace más liviana. Un bocata de panceta recién braseado con mimo aguarda al senderista, que se lo toma tranquilamente, sirviendo de descanso al haber llegado al pueblo más alto del itinerario. Por caminos de viejo salimos a la carretera para meternos de nuevo junto al río por el molino de Araguás. Se cruza para alcanzar Caniás por delicioso sendero, que hace olvidar en parte la dureza de la subida. De nuevo tenemos líquidos y sólidos para reparar fuerzas. En poco ya nos incorporamos al camino de la Solana, para llegar hasta el cruce del barranco de Castelillo, donde se bifurcan los destinos de 30 y 40. Los primeros han de seguir camino de Jaca, y los de Gran Fondo suben barranco arriba para hacer el Grosín y bajar a Guasillo por el collado de Serés. Una vez en este pueblo, donde también hay avituallamiento líquido y sólido, ya es común el recorrido con el de 30.


Alfombra floral del Corpus
            En este fin de semana coincide la celebración del Ultra Trail de Jaca, que con varias distancias, la prueba reina de 100 km, es Campeonato de Aragón de la especialidad. Al tener que estar presente en la entrega de medallas en representación de la FAM, tengo que abandonar la cabeza de mi grupo para dirigirme a Jaca, y lo hago precisamente en ese punto de bifurcación, en el que toman camino de Grosín. El acto de entrega se retrasa, afectado por la celebración simultánea del día del Corpus y su procesión por el casco viejo de la ciudad.

Primeros llegadores de 40 km
            Una vez terminado el mismo, nos incorporamos a las labores de colaboración con la organización de la marcha senderista. Incesantemente van llegando los participantes en la prueba de 15 km, seguidos de los de 30 y más tarde los de 40. Todos satisfechos porque las amenazas de lluvia se han quedado en eso, protegiéndonos el nublado del calor que podría hacer a estas alturas del calendario. Se culminaba la fiesta del senderismo de Jaca con una comida en el Pabellón de Hielo.


            Entre la procedencia de los asistentes, además de la local, ha habido también de otras partes de nuestra comunidad, incluso de fuera de ella, pero destacamos la masiva presencia de miembros de Os Andarines d'Aragón de Zaragoza, que aprovechaban el autobús puesto por la organización y que hacía escala en Huesca. Un éxito de participación, en suma, que año a año ve incrementado el número de aficionados a las andadas que vienen a disfrutar de nuestro territorio y que depositan su confianza en el Club Atletismo Jaca, organizador de la prueba.




viernes, 20 de mayo de 2016

Por el Campo de Belchite

IXOS MONS
Las Cucutas (989 m)
Tarayuela (940 m)
Entredicho (865 m)
Miércoles, 18 de mayo de 2016



            Con apenas 5 habitantes por kilómetro cuadrado, la comarca del Campo de Belchite es la más deprimida de la provincia central de Aragón. La cabeza la tiene mirando al Distrito Comarcal de Zaragoza, y los tres pies apuntan hacia la vecina Cuencas Mineras, de Teruel. En dos de estas ubres, las de ambos extremos, se encuentran dos objetivos de hoy, y lo hacen en la misma muga, Las Cucutas y el Tarayuelas. Y desplazándonos hasta Fuendetodos, visitaremos el Entredicho. Quedo en Belchite, a primera hora de la tarde, con Rubén, de la Asociación Senderista Comarca Campo de Belchite, con el que vamos a tratar de ver la comarca desde estas tres de sus más altas cotas.
   


Pozo de nieve de Lécera
            Entre un buen chaparrazo de agua, nos dirigimos pues hacia Lécera, de donde era originario Jesús Gracia, famoso cantador de jotas del siglo XX, nombrado Hijo Predilecto de su pueblo, e Hijo Adoptivo de Zaragoza, donde desarrolló gran parte de su carrera. El PR-Z 32 parte del centro urbano, pero lo tomamos desde la carretera A-223. Desde los inicios sale ancha pista, con campos a ambos lados. A la derecha tenemos la Nevera de la Val, un pozo de reciente restauración, al que se accede desde su parte inferior, a través de una puerta enrejada. Una vez dentro se puede admirar su magnífica cúpula. Seguimos camino entre grandes extensiones de cultivos de granado cereal, intercalados por campos de olivos y de almendros, dejando ver ya en lontananza a nuestro objetivo inmediato, Las Cucutas, en plena Sierra de Arcos, que prominente en el horizonte nos invita a ir a su encuentro.

Camino a Las Cucutas
            Dejamos atrás el indicador de Las Cucutas por el pinar, para regresar por ese sendero. Seguimos por la pista y nos encontramos a nuestra izquierda una pequeña balsa de abrevar el ganado, del Puerto la llaman, junto a la ermita de La Rebollosa, un tanto más alejada de nuestro camino. Cerca de 9 km llevamos de pista cuando una gran curva de la misma es burlada por una trocha más incómoda, pero que la acorta. Hasta aquí se puede venir en vehículo, con la condición de hacerlo despacio para disfrutar de lo que te ofrece el camino.

Último tramo
            Una baliza de PR nos conduce, caminando ya, para continuar, saliendo de nuevo a un corto tramo de pista, y volverla a dejar, para meternos a la derecha por otro camino, que nos sube ya a lo alto de la loma, donde unos cuidados rebollos te acompañan hasta dar con el alto de este monte, que luce vértice geodésico aupado a una alta zapata de cemento. Mirador de Las Cucutas lo llaman, y el plural le viene porque al norte hay otro pequeño alto. Y lo de mirador, tampoco tiene duda, porque las vistas desde sus 989 metros son espectaculares.

            La vuelta la hacemos sobre nuestros pasos por la loma. Al descender de ella, si hemos comenzado caminando la ruta podemos optar por meternos por el camino del pinar, para salir de nuevo a la pista. Por el contrario, si hemos subido con vehículo, tendremos que volver hasta él.




Fuente de Plenas
            Ya que estamos en el terreno, para hacer el segundo monte, que es el Tarayuela, desde Lécera, nos acercamos hasta Plenas, soportando otra vuelta de agua más fuerte que la anterior, incluso con granizo. De Plenas era originaria Manuela Sancho (1784 – 1863), heroína de los Sitios de Zaragoza, de la talla de Agustina de Aragón, en cuya casa natal tiene un Museo Etnográfico. Muy próximo a la visible y esbelta torre de la parroquial de Nª Sª de la Piedad, nos recibe un pequeño complejo hidráulico, por el que las aguas de la fuente con el nombre de la heroína, son aprovechadas para abrevaderos de ganado y para los lavaderos, antaño bien empleados.

Llegando a Tarayuela
            Bajamos para cruzar el río Santa María, donde nos encontramos con indicador del PR-Z 29, que nos muestra la dirección al Mirador de las Tarayuelas (5,4 km), al que, por pista entre campos de almendros, y un viejo aeródromo de la guerra civil, nos dirigimos en vehículo todo el recorrido, excepto los últimos 200 metros. Al detenerlo, nos encontramos en el alto de un monte, plagado de oloroso tomillo, en el que sin sendero ya marcado, una hilera de balizas, nos conduce hasta la cota más alta, señalada por un buen montón de piedras y una estaca inclinada, que sirve para delimitar la muga provincial. Unos metros antes hay una mesa orientadora, desde la que se describen, desde sus 940 metros, los montes de la sierra de Herrera, entre otros. Volvemos sobre nuestros pasos y huellas de neumáticos hasta Plenas, donde valoramos si nos da tiempo o no para hacer el tridente.
  




Fuendetodos
            Finalmente nos la jugamos. Desde Plenas nos acercamos hasta Fuendetodos, en la confianza de poder llegar al Entredicho antes que el sol al horizonte. Si hemos nombrado a sendos ilustres de Lécera y Plenas, el de aquí es mundialmente conocido, Francisco de Goya y Lucientes, nuestro pintor universal, que también tiene su museo en la casa natal, además de otro de grabados, ambos muy dignos de ser visitados.

Pozo de nieve de Culroya
            Este monte lo tenemos todavía mejor, porque junto al pueblo, al otro lado de la A-220, encontramos el SL 3, que recorremos en vehículo casi hasta lo alto del monte. Al comienzo, nos detenemos para contemplar otro pozo de nieve con cúpula, la Nevera Culroya, datada en el siglo XVIII, siendo el más monumental de la comarca. Una puerta de reja nos da acceso a la parte superior del interior, desde donde se puede descender por escalera de caracol adherida a las paredes.

Llegando al Entredicho
            Seguimos la ruta por pista que se convierte en mediocre estado, hasta que alcanza una más ancha que recorre toda la línea de aerogeneradores. Muy próximo ya, la baliza del SL 3 nos indica la dirección al vértice geodésico, por otra parte bien visible, ya que está aupado en una columna cuadrada de unos 4 ó 5 metros. Apenas 50 metros desde el coche. A través de unas grapas se puede acceder a lo más alto, desde donde tenemos una muy buena vista también, pudiendo acompañar visualmente al sol en unos momentos de su declive, regalándonos un bello ocaso.


            Y poco más, vuelta a Fuendetodos, y por la A-2101, a Jaulín y Botorrita para volver a Zaragoza, pero hay que hacerlo por Belchite para dejar a Rubén, buen compañero de ruta que nos ha enseñado la comarca del Campo de Belchite desde tres de sus más altas cotas, y en una tarde. Como resumen de esta media jornada podemos decir:

Lécera – Las Cucutas – Lécera.                     En total: 22,6 km, con 530 D+. Caminando: 5,2 km, con 210 D+.
Plenas – Tarayuela – Plenas.                         En total: 9,6 km, con 250 D+. Caminando: 0,2 km, con 20 D+.
Fuendetodos – Entredicho – Fuendetodos.     En total: 4,3 km,  con 110 D+. Caminando: 0,08 km, con 15 D+.



domingo, 15 de mayo de 2016

Tozal de Paco Tiesto, sobre los abismos del Balced

IXOS MONS
Tozal de Paco Tiesto (1.568 m)
Sábado, 14 de mayo de 2016



¿Qué tendrás en tu mente, mujer menuda?
Mujer hermosa y fuerte como ninguna.
Mujer del campo y del trigo,
de la viña y del sol,
de jornadas sin fin,
de noches sin luna;
huérfanas noches de amor.
¿Qué tendrás en tu mente, mujer menuda?


            Todavía se oyen susurrar estos versos de Jesús Villanueva cuando te vas aproximando a estas hoscas tierras que pocos corros dejan a la crianza del hordio y sus congéneres. Tierras calizas de cultivo mediterráneo, con unos campos de cereal que hoy, mecidos por las frías nortadas, explotan a los cuatro vientos. Tierras duras de trato, pero blandas a la erosión, capricho de los dioses de las aguas y de los airados cierzos. Tierras de mujeres y de hombres que supieron arrancar lo mejor de ellas, que no fue mucho, pero suficiente para subsistir… hasta que lo fue. Tierras, que aunque no todas, algunas sí, han sabido reconvertirse para usos modernos, usos del agua, de paredes y de caminos. Unos caminos de viejo que se ven transitados por las gentes, que como nosotros, nos decidimos a rendir culto a estas sierras que se alzan entre los abismos.


Barrio de la Honguera
            Volvemos de nuevo a Rodellar, lugar mágico sin duda, que invita a hacerlo una y otra vez. En esta ocasión, para visitar otra sierra, la de Balced, en cuyo paco se encuentra nuestro objetivo de hoy, el Tozal del Paco Tiesto, también llamado Larizora, de fácil deducción etimológica debido a la gran cantidad de erizones que albergan sus faldas. Lugares más alejados de los concurridos congostos próximos al pueblo, algo que se constata, al menos en la subida, en la que, con Toño y José Luis, estamos sólo con los cuatro elementos… ningún elemento más.

Fuente de Fonciachas
            Desoyendo las indicaciones que desde el mismo aparcamiento te invitan ya a echarte al camino hacia Cheto, nos parece que es mucho más vistoso el llegar a él al filo de los acantilados donde el Mascún ha sabido labrarse el porvenir. Saliendo por el barrio de la Honguera en dirección a la ermita de la Virgen del Castillo, como a unos veinte minutos la dejamos para seguir por el mismo margen del barranco, aunque el hacerlo así nos obligaría a acercarnos de propio a este antiguo poblado, del que se dice fue el origen del posterior asentamiento de Rodellar. Atrás queda también la fuente de Fonciachas, de la que se dice que jamás se ha conocido sin dar.

Piedras de rayo
            El viento enojado, apresurado, se estrecha por el Mascún. Ahí lo dejamos, que nosotros seguimos jadeantes por empinadas y empedradas cuestas nuestra ruta barranco arriba, ya por el de San Martín, bajo la impresionante figura de un gran morrón, bautizado en los mapas como Montillosa. El sendero se calma, y el tapiz herboso se alía con el caminante para permitirle distraer su mirada hacia esta gran pared rocosa, que dejamos atrás, una vez cruzado el barranco y subido pacientemente otra de las cuestas que te van alzando de las profundidades a los cielos abiertos.


Llegando
            Un brusco giro hacia el norte nos acerca al punto de confluencia con el sendero de vuelta. Llegamos a un puerto, colonizado por los erizones, que como velo de la memoria van fagocitando tanto esfuerzo, tanto trabajo, tanto sudor, para arrancarle al terreno la escasa subsistencia. Estamos en una amplia extensión de terreno, que al superar sus barreras de bojes, nos da vista ya a nuestro escondido objetivo, el Tozal de Paco Tiesto, un monte, el más alto de este cordal, que suave baja hacia poniente, aunque sólo de momento, donde discurre el Mascún, pero brusco hacia levante, asomándose al abismo de Balced.


Profundo Balcés
            Hay que estar atento, porque el ancho camino sigue por sus faldas, dejando a la derecha un incipiente sendero que entre erizones te va subiendo a la cumbre, a una primera cumbre señalizada por un hito de piedras, pero que hay que continuar unas decenas de metros hasta la siguiente, que es la verdadera altura. Desde aquí, lejos, muy lejos, es donde a los cuatro costados se juntan el cielo y la tierra, ayudados por las nubes, especialmente en el gran norte.

Las Forcas y el gran norte
            Estamos en una gran ralla entre dos grandes profundidades, al este la de Balced, al oeste la de Mascún. Al norte baja a beber a la Guarguera, donde el terreno toma impulso para empinarse más y más en esas sierras antesala ya de la gran cordillera. Y el sur calmo va hacia la gran depresión. El fuerte viento siempre dando mensajes de quién manda aquí, y ante eso, sumisión, reconocimiento, y para abajo, a retomar el ancho camino, por el que en cuatro zancadas nos acercamos hasta los pozos de nieve de Bagüeste, bien conservados, y deseosos de contarnos mil y una historias.

            
Collado de San Martín
            De vuelta ya, echamos un bocado en un abrigo y dejando a nuestra derecha el sendero de subida, seguimos por el camino de la sierra de Balced, alcanzando primeramente el collado de San Martín, que deja su peña a la izquierda, asomándose al profundo barranco. Circulando por la base de enormes paredones nos llegamos hasta otro punto importante, donde se cruzan los caminos de ambos valles, collada de Balced la llaman, y es la puerta para bajar a este barranco y a los pueblos colindantes. Nosotros nos tiramos para el nuestro, dirigiéndonos ya de tiro hacia Rodellar, a donde llegamos al cabo de hora y cuarto.


Ermita de San Lorenzo
            La entrada al pueblo no está exenta de magia. Anchos caminos flanqueados por renovados cagicos y tapiales de piedra seca que delimitan fincas, hoy prácticamente abandonadas, pero con un pedigrí escrito en el viento, y sólo recordado ya por los viejos del lugar. Por el costado de la ermita de San Lorenzo entramos en el casco urbano. Sin contar el acercamiento a los pozos de nieve, a los que nos hemos llegado desprovistos del GPS, hemos invertido 5h 10’ de tiempo total, del que 3h 40’ ha sido en movimiento, para recorrer 12,6 km, y salvar cerca de 1.000 m de D+, en una jornada que nos ha permitido una incursión a esta sierra de Balced, menos visitada, más callada, pero que te muestra también lo mejor de sí misma… que no es poco.