Año XIV. Entrega nº 983
“Cuenta la leyenda que con el calor que había en la cuadra, el joven Antonier se acabó durmiendo, pero despertó a medianoche y notó a los mulos nerviosos, intentó encender un fósforo, pero tras encenderlo algo lo apagó. De nuevo volvió a intentarlo y pudo observar un gato negro en el lomo de una de las mulas. Tomó un garrote y le dio con todas sus fuerzas al gato. Al día siguiente la abuela amaneció malherida en una pierna”.
Así concluye una de las leyendas que tienen al Turbón como protagonista, después de varias ocasiones en las que el tal Antonier se encontraba al amanecer mulas muertas con profundos arañazos en el cuello, produciendo gran preocupación en la familia… pero no en toda, que la abuela se mostraba indiferente.
Leyendas que visten a esta mítica montaña ribagorzana de un halo de encantarias*, de bruixas*, con las más puras esencias de una mitología con la que estaban impregnados los pueblos y las gentes de una época oscura, en la que se necesitaban historias de este tipo para llenar de vida las veiladas* de las largas noches de invierno en las montañas.
En esta ocasión no es al Turbón al que subimos, que ya lo hicimos hace tres años desde la Selvapllana, en la vertiente norte, para incluir la ruta en el libro de “Los pueblos del valle de Benasque y cabecera del Isábena” (Prames 2024). Pero si lo traemos hoy aquí a colación es porque está muy presente en ésta que presentamos, y es porque alcanzamos el puerto de las Aras desde Espés, pasando antes por la ermita de la Virgen de las Aras, de origen y advocación desconocida.
En aquel momento, llegados al puerto de las Aras, nos quedamos con las ganas de recorrer la vertiente sur, que por el PR-HU 133 baja a las Vilas del Turbón, o por la cabañera de Villacarlí lo hace al collado de Ratés, con bajada a la cuenca del Isábena, en concreto a Ballabriga. Pues ha llegado el momento de que recorramos este último trazado, accediendo al puerto desde el sur.
Así es. Salimos en una espléndida pero fría mañana de Ballabriga, de donde no humea ninguna chaminera*. Es un extremo del PR-HU 123 que, por pista nos va haciendo salir de la aldea, para cruzar el barranco de la Rivera y, enseguida, continuar por un sendero a la derecha, que va burlando la pista con unos tramos empinados, y otros muy empinados.
A la hora y media de marcha, dejamos las señales del PR que subirían hasta el collado de Planatuzal, que ya recorrimos para bajar a las Vilas del Turbón. Seguimos por un brazal de la pista que sale a la derecha, para salir a otro collado, el de Ratés, desde donde se nos abre la vista a la cuenca de las Vilas, coronada por el Turbón. Apreciamos nuestro siguiente hito, el puerto de las Aras, debilidad de la sierra entre la que va al Turbón y a la montaña de Ballabriga, la que llevamos intención de visitar.
Al fondo el puerto de las Aras
En este collado nos incorporamos a la cabañera de Villacarlí, por la que resuenan todavía los ecos de las miles de esquilas colgadas al cuello de esos rebaños de ovejas que trashumaban dos veces al año, en primavera buscando los pastos frescos de los puertos de montaña, y en otoño, de regreso a sus lugares de origen para pasar los inviernos.
Tras un cuarto de hora transitando por una cómoda alfombra de un verdor sorprendente, se convierte en sendero, que tomamos para llegar, finalmente, al puerto de las Aras, al cabo de dos horas y media desde el arranque. Como aquellas ovejas lo harían cada año, nosotros nos asomamos a la vertiente norte, que nos da vista a un mundo de posibilidades, desde las de media montaña, como las de la alta, inmersa ya en un precoz invierno que le ha traído su manto blanco.
La idea inicial era alcanzar este histórico paso para darnos la vuelta y regresar por el mismo sitio, pero sacamos la cartilla de los “poyaques”*, con dos cupones a pegar, dos posibilidades que se nos abren, la de alzarnos a la montaña de Ballabriga hasta su cota más alta, el Ratés (2017 m), y la de bajar hasta la ermita de la Virgen de las Aras.
Y ¿qué creéis que pasa? Habéis acertado. En una jornada de buen tiempo de meteo, y con buen tiempo de crono, ¿cómo no entrar al trapo?, ¿cómo volver a casa con los cupones sin pegar? Ambas extensiones tienen como punto de partida y regreso este puerto, donde confluyen los términos municipales de Beranuy, por el que venimos, el de Bisaurri, por el que bajaremos a la ermita, y el de Torre La Ribera, que no tocamos.
Pues al turrón. Con decisión, aun sin saber lo que nos vamos a encontrar, porque no es un monte muy visitado, emprendemos el ascenso, en el que se combina el tránsito, durante cuarenta minutos, por zonas de bosque medio cerrado y de karst, por el que hay que circular con cuidado. Finalmente llegamos a lo que parece la cima de esta montaña de Ballabriga que, a pesar de su baja cota, apenas los dos mil metros, ofrece unas excelentes panorámicas a los cuatro vientos, pero dominadas por el cercano Turbón.
Eristes y Posets
Maladetas, Coronas, Aneto, Tempestades...
De vuelta al puerto de las Aras, por el que pasa el PR-HU 133 para, de su mano, bajar hasta el praderío donde se alza la ermita, reconstruida por suscripción popular, y el refugio de pastores. El escritor catalán Pep Coll, recogió de Josefina de Roca, de Espés, la narración de que "un arriero de casa Farré de Espés Bajo, se encontraba una noche con sus machos, pasando por el puerto cerca de la ermita de Aras y oyó una música. Se asomó y vio en la explanada delante de la ermita un grupo de encantarias* bailando. Una de ella se le acercó y le preguntó si quería bailar con ella. Estuvieron bailando mucho tiempo y finalmente, se despidieron y ella le dijo que había bailado con la reina de las encantarias*.
Otra leyenda que engrosa una larga lista de las que circulan por la montaña y que, cerrando los ojos, en este mágico lugar, podemos sentirnos como aquel arriero de casa Farré, bailando con esas hadas del bosque al son de unas melodías infinitas que nos lleven meciéndonos por las líneas de un pentagrama, hasta un bello amanecer.
A punto está el sol de perderse bajo el horizonte de las estribaciones del Turbón cuando despertamos del bello sueño y emprendemos la subida al puerto de las Aras, que pasamos por tercera vez hoy, y tomamos decididamente el camino de vuelta. En primer lugar, hasta el collado de Ratés y luego, continuamos por la pista evitando la tentación de los senderos que la atajan, porque es más cómoda y no nos va a llevar mucho más tiempo.
Sin dejar la pista, como decimos, llegamos a Ballabriga, al cabo de 7 horas y 10 minutos, habiendo recorrido una distancia de 16,8 km, con un desnivel acumulado de 1100 m D+/- (Wikiloc: 1017 m D+/-), alcanzando la mayor altitud en los 2017 msnm del Ratés. Todo ello en una jornada en la que hemos sabido mezclar naturaleza, senderismo, historias y leyendas en este rincón de la Ribagorza.
GLOSARIO
Encantarias: hadas
Bruixas: brujas
Veiladas: veladas
Chaminera: chimenea
Poyaque: contracción de “pues ya que estamos aquí…”, empleado coloquialmente para añadir algún objetivo
RECURSOS DIGITALES
Las fotos, con sus comentarios y el track
* La publicación de la ruta, así como del track, constituyen únicamente la difusión de la actividad, no asumiendo responsabilidad alguna sobre el uso que de ello conlleve.