lunes, 24 de abril de 2017

Peñas Juntas y Espolón de la Virgen, de ferratas por Guara

VÍAS FERRATAS
Peñas Juntas (500 m)
Espolón de la Virgen (845 m)
Sábado, 22 de abril de 2017


         Nunca unas vías ferratas habían estado visitadas por tanta y tan buena gente… bueno, que sepamos. Lanzar una convocatoria para ascender dos de ellas, y recibir diecinueve inscripciones, es verdaderamente sorprendente, pero la constatación de que son de baja dificultad, y de que todos somos experimentados en estas lides nos ha animado a no dejar fuera a nadie, pero hay que reconocer que ha sido todo un reto, de organización, y sobre todo de desarrollo. Cumplimos así otra nueva salida del programa de la Sección de Montaña del CP Mayencos.

Bierge, desde el camino a la ferrata

Nada que hacer
            Y es que una buena forma de rascarnos las escamas del invierno y de que aparezcan los nuevos brotes primaverales, es la de comenzar una nueva temporada envueltos en la magia del mundo de las vías ferratas, porque es el único modo de progresar por verticales paredes, superando extraplomos, cruzando barrancos a varios metros del fondo, ascendiendo a cotas no siempre posibles, alcanzando atalayas de indiscutible valor como verdaderos balcones sobre la redolada y más allá. Y todo ello, con la máxima seguridad, porque siempre, siempre, tenemos a nuestro alcance una línea de vida o cualquier otro elemento para sujetar, al menos, los dos puntos de anclaje de nuestro disipador, cuando no un tercero complementario.

Camino del arranque de la vía


Comienzo de la ferrata
            Peñas Juntas. Bueno, allá que nos vamos. ¿A dónde? A la Sierra de Guara, que tiene muchos encantos, y uno de ellos es éste. En el término municipal de Bierge, junto a su principal núcleo de población, se halla la primera de ellas, la de Peñas Juntas, y es porque su nombre le hace justicia. Se trata de dos peñascos sobre el río Isuala, cuyas aguas bajan ya mansas de los estrechos del Balcels, a engrosar por la izquierda las del Alcanadre.

Disfrutando


Asomados al espolón
            El acceso con vehículo se puede hacer por varios sitios, debiendo de conocerlos, ya que la señalización es bastante exigua. Finalmente se llega al final de la polvorienta pista, debiendo bajar andando hasta el fondo del río para comenzar la ferrata, que lo hace ya de entrada por uno de los tres pasos tibetanos, para seguir por unas grapas, que te suben a una estrecha plataforma, tras de la cual hay que descender para continuar pegados a la pared y encaramarse a otro de los pasos, el más largo, en los que el equilibrio se pone a prueba. Terminando éste, llegamos a un tercero, que nos vuelve a pasar al margen derecho del río.

Pegados a la pared

Conexión entre el segundo y tercer paso tibetano
            A partir de aquí, seguimos ya por el sendero vertical de grapas, siempre unidos a nuestra línea de vida. Un resalte saliente nos da asome a la vertical sobre el río y los dos últimos pasos, pudiendo observar la progresión de los compañeros que vienen detrás. Unas cuantas grapas más y llegamos a una explanada, donde termina nuestra aventura. Esperamos la llegada de todo el grupo y tomamos un sendero que nos lleva al camino de bajada, para subirlo hasta los vehículos. Ferrata con 200 metros equipados y 80 de desnivel, calificada por los usuarios como K1.



En plena faena ya
            Espolón de la Virgen. Sin cambiar de término municipal, nos desplazamos hasta el fondo del valle para llegarnos a Rodellar, la meca de la escalada deportiva. En ese ambiente está enclavada nuestra siguiente vía ferrata, la del Espolón de la Virgen. Hay que pasar por varios sectores para llegar hasta el fondo del río, el Mascún, que también viene de divertirse lo suyo y que también engrosa al Alcanadre por su izquierda. Un par de veces hay que cruzarlo para llegar a la surgencia. Un poco más adelante, justo enfrente de donde se rinde el barranco de Andrebot, parte esta segunda ferrata, la del Espolón de la Virgen, que en ningún momento pierde su verticalidad, espectacular verticalidad, que se asoma sobre el Mascún.

El hoy reseco Mascún inferior

Espolón
          Cuando termina la ferrata encontramos una amplia plataforma, cercana al sendero de bajada, pero si queremos terminar en la ermita de la Virgen del Castillo, nos queda todavía un corto tramo con alguna grapa, que nos sube ya a la explanada cimera, con un panel informativo y un pequeño espacio para descansar. Nos agrupamos en torno a la ermita, cuyo interior no se puede visitar, y comenzamos el descenso por el sendero, que nos mete en el barranco de la Virgen, para subirlo y dirigirnos ya a Rodellar. Esta ferrata, catalogada por los usuarios como K2, tiene también como 200 metros equipados, y 130 de desnivel.



            De esta manera damos por terminada esta jornada de senderos verticales y ferrados, coronada en torno a una buena mesa, en la que se repasan las experiencias de cada uno, y cómo no, se contemplan nuevos proyectos.





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