viernes, 14 de abril de 2017

Monte Oscuro (radar) en la Sierra de Alcubierre

IXOS MONS
Monte Oscuro, radar (824 m)
Lunes, 10 de abril de 2017


-                      ¿Al Monte Oscuro?, y ¿a qué vas a ir allí?, si no hay más que jabalíes y monte cerrado…

            De esta forma, con esta, más que conversación, recomendación, empezamos el relato de la ruta de hoy. Unas palabras muy normales en los viejos del lugar, en aquellos hombres que han pateado el monte toda su vida para trabajarlo o para sobrevivir, sin llegar a pensar que se pudiera hacer de forma lúdica. Unas palabras, aunque desfasadas hoy en día, si no perdemos la perspectiva, podemos ver que están llenas de sabiduría, porque el criterio estaba claro… donde no hay nada a ganar, la pérdida estaba cercana. Y es que esa gente no necesitaba hacer ejercicio per se, porque estaban todo el día haciéndolo, no como hoy, que debido a los trabajos sedentarios, tenemos que hacerlo si queremos mantenernos algo a tono.

Ruinas de la ermita de la Santa Cruz

Cuidadas sabinas jalonan el camino
            Unas palabras estas, decimos, que el suegro de nuestro acompañante de hoy, Ramón, le espetaba cuando éste, en su insaciable curiosidad, le mostraba interés por visitar este monte. Un monte allí donde los Monegros oscenses se aúpan para empinarse y contemplar la depresión del Ebro, en la Sierra de Alcubierre. Un monte que se alza para encararse con el San Caprasio y decirle que sí, que será el más alto, pero que por muy poco. Un monte cuyo nombre conserva las reminiscencias de lo que un día todo este vasto páramo monegrino fue: Monegros, montes negros. Monte Oscuro, y es que sorprendentemente aún le queda un reducto de esa vegetación, de esas sabinas que con el monte bajo van sacando adelante estos paisajes. Vamos a por ellos, con el amigo Ramón, gran conocedor de ellos, porque se los re-corre del derecho y del revés.

Caminos de libertad

Ventana monegrina al norte
            Desde las piscinas de Perdiguera, partimos por el Camino del Monte, que antes de abandonar dejamos a la izquierda, en un alto, los restos de la ermita de la Santa Cruz, que según las informaciones, estuvo asociada a una población medieval del siglo XII. Un poco más adelante, transcurridos desde el pueblo unos 5,7 km, nos encontramos un desvío a la derecha, señalado con un indicador de “Radar Meteorológico”. Y como es ahí a donde nos dirigimos, avanzamos como medio kilómetro más para dejar el vehículo y comenzar la circular. Una circular que no engaña, desde el comienzo tenemos el objetivo a la vista, un enorme artilugio esférico se sobrepone a la cumbre roma de este monte, y que alberga ese radar meteorológico de la red que AEMET tiene distribuida por todo el territorio nacional.

La Sierra de Alcubierre se asoma al Valle del Ebro

Objetivo a la vista
            Comenzamos por una pista, que en veinte minutos nos deja en un campo labrado que, presuntamente se ha ido beneficiando del camino, que hay que ir buscando tras andar por el canto unas decenas de metros. Enseguida nos metemos por sendero en un pinar, no muy cuidado, pero pinar al fin y al cabo, algo sorprendente en el estereotipo que tenemos de la estepa monegrina. Por un continuo sube y baja continúa nuestro recorrido, hasta asomarnos a una cornisa, dando vista hacia el norte, con un verdadero tapete de mil colores a los pies, y densa calima que impide la visión clara del Pirineo. Un poco más adelante, cambiamos de vertiente, y nos asomamos hacia la sur, hacia la depresión del Ebro, con el mismo tapete y la misma calima, pero que no impide ver al padre Moncayo observando cómo se le va el agua entre sus dedos.

Cados de adrenalina

Los romeros salen al paso
            En llegando a un punto determinado, muy próximo ya a la zona de las antenas, seguimos por el sendero, que volveremos a traer de vuelta hasta aquí para continuar la circular  ya de descenso. El terreno está salpicado de hoyos, de grietas, de odio y de venganza, de incomprensión y de amargura, de la sinrazón en definitiva de nuestra última contienda. Con todo ello, y tras dejar las antenas atrás, llegamos finalmente a la parte más alta de este Monte Oscuro, que en sus 824 metros de altitud alberga ese radar meteorológico que destaca a los cuatro vientos. El sendero que traíamos no nos ha pasado por el vértice geodésico, cuyos 810 metros le sitúan por debajo de nuestro objetivo.

Leyenda del Monte Oscuro

            No hay muchas opciones para iniciar desde el radar otro itinerario de vuelta. La mejor, hacerlo por donde hemos venido, hasta ese punto en el que abrimos la circular siguiendo por el pinar, hasta dar con otro campo, que presumimos ha hecho como el anterior. Ya por pista, pero jalonada por agradecidas sabinas y enormes y floridos romeros, en menos de una hora desde arriba, llegamos al coche, habiendo completado una buena mañana de monte, tras haber recorrido 11.2 km, en un tiempo total de 2h 55’, del que 2h 25’ han sido en movimiento, para cubrir un desnivel acumulado de 530 m D+ y D-.





Track:  https://www.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=17219711

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