jueves, 18 de mayo de 2017

Muela del Horcajuelo, la Muela y el Morrón, más Moncayo

IXOS MONS
Muela del Horcajuelo (1706 m)
La Muela (1663 m)
El Morrón (1730 m)
Martes, 16 de mayo de 2017


            Se dice que unos llevan la fama y otros cardan la lana. Pues sí. Cotidianamente tenemos ejemplos de ello. Sin ir más lejos, en el Moncayo, porque es algo más que el Pico de San Miguel. Es mucho más, sí, y por eso nos acercamos a descubrirlo. En sus estribaciones, las que se dirigen ya hacia tierras arandinas, pero antes de abandonar las turiasonenses en el municipio de Añón, tenemos unos montes que aun de categoría menor, sí son dignos de visitar. Estamos hablando de la Muela del Horcajuelo y del Morrón, que no alcanzando gran altura, si los unimos subiendo por el barranco de la Morana y bajando por el del Horcajuelo, nos sale una magnífica circular, en la que podremos disfrutar de una mañana de monte por solitarios lugares y agradecidos paisajes. Es lo que hemos hecho hoy, con el amigo José Luis de Esbarre. Vamos.

Carbonera puesta en valor, en las proximidades de Alcalá de Moncayo

Recuperación de la Cabra Moncaína
            A pesar de estar casi toda la ruta en término de Añón, para su comienzo debemos dirigirnos a Alcalá del Moncayo, para salir por el camino de Albeca, y tomar luego ya el de Morana, que es PR-Z 3 desde el pueblo. A unos 4,7 km encontramos un parquin donde dejamos el vehículo. Hasta ahí, tres puntos de interés. El primero lo encontramos en una carbonera recuperada y puesta en valor, recordemos que es zona de carrasca. El segundo, el refugio de El Tejar. Y el tercero, que al poco antes de dejar el coche, salta a la vista unos corrales en venta, que según reza un mural se trata de un proyecto de recuperación de la Cabra Moncaína, en riesgo de extinción… lo que sí se han extinguido son estas recientes instalaciones. Pero bueno, a lo nuestro.

Barranco de la Morana

Acebo hembra
            Los primeros cientos de metros a partir del parquin son de camino adaptado, que llega hasta una plataforma habilitada como mirador. A partir de ahí, el camino se hace senda, y el arroyo amigo, tanto es así, que durante las próximas dos horas y media vamos a tratarnos de tú con él, vamos a entrar en el juego que nos plantea. No tenemos más remedio que hacerlo. Llegando a la unión del barranco del Horcajuelo, dejamos con éste el PR-Z 3, para seguir por el de la Morana, cuyo sendero se afana en que lo recorramos, aunque no siempre nos lo pone fácil. La enorme profusión vegetal que alberga al amor del agua lo hace confuso a tramos. Nos lleva a cruzar el barranco continuamente, lo que le aporta un enorme valor de frescura, y sobre todo, de sentirte parte de un juego, que te lleva por donde quiere, para mostrarte rincones sencillos pero bellos, humildes, modestos, pero verdaderamente encantadores, con profusión de acebos, esa planta dioica, cuyos pies hembra lucen los rojos frutos.

Más barranco

José Luis, a pie de levada
            Se pasa junto a una cabaña, siempre disponible en caso de apuro. A continuación, se llega al inicio de un canal de la central hidroeléctrica, alimentado por un ramal domesticado del barranco, que nos recuerda a las levadas de Madeira. Al cabo de esas dos horas y media, salimos de la zona vegetada, encontrándonos al rato un cartel avisando de sendero intransitable. A buenas horas… pero aunque así fuera, no solamente no se ajusta a la verdad, sino que es un verdadero placer haber compartido todo ese tiempo con él. Seguimos junto al barranco, circulando por la llamada Umbría La Tellana, que es todo el paco de este nuestro primer monte que vamos rodeando. Y como el terreno se va ya empinando más y más, el arroyo lo tiene que solucionar con frecuentes saltos de agua que alegre se va colando entre la vegetación que alimenta. En definitiva, que se hace bueno eso de que el camino cuenta más que la meta.

Vida por todos los lados

Primeros saltos de agua
            Unas aguas que amansadas vienen del Prado Herrería, a modo de aguas tuertas. Unos prados que se descuelgan ya de las estribaciones del Lobera, uno de los grandes del eje principal del Moncayo. Sin apenas alcanzar el puerto, damos un brusco giro a nuestra ruta para comenzar a la izquierda la ascensión a la Muela del Horcajuelo, que en veinte minutos alcanzamos, abriéndose una imponente vista sobre nuestro siguiente objetivo, el Morrón, que junto con las Peñas de Herrera, forman una imagen sin par de la vis salvaje del Moncayo.

 
Primer hito, la Muela del Horcajuelo
Peñas de Herrera y la Tonda
            Bajamos a una collada que arbitra el barranco de la Morana, por el que hemos subido, y el del Horcajuelo, que aquí nace y por el que bajaremos, abandonándolo para subir al Morrón y su Muela, y tomándolo de nuevo para salir de estas montañas. Bien pues, comenzamos el descenso por este incipiente barranco, en el que encontramos los Corrales de Arriba, totalmente espaldados, pero con las huellas aún de la trilla, y los de Abajo, si no en uso, no hace mucho de ello. Alcanzamos otro puerto, más bajo que el anterior, donde confluyen el PR-Z 3 con el GR 90.1. Antes de llegar a ello, encontramos más vestigios de viejas formas de vida, con corrales y cabañas abandonados, pero con algo de vida, porque unas colmenas salpican el terreno.

Corrales de Horcajuelo de Arriba

Corrales de Horcajuelo de Abajo
            Al llegar a la pista tomamos una vaguada en dirección SE, corta pero valiente, y más a estas horas en las que el sol comienza a ponerse tieso. El inicio es por hierba, y termina por canchal. Finalmente, y tras un tramo ya muy tendido, alcanzamos el punto más alto del extremo sur del Morrón, la Muela lo llaman. Con ese Morrón ya a la vista, sólo queda bajar un poco hasta un collado y ascenderlo, algo que se hace en un cuarto de hora. Todo este macizo está enclavado en una cuña de Añón en el término de Purujosa, al que se asoma con gran curiosidad. La cara norte es prácticamente inexpugnable, pero alguna debilidad tiene. Aprovechamos una de ella para bajar hacia la pista, unos 250 metros más abajo.

Arranque para la Muela y el Morrón

La Torre de Morana
            Es la misma pista que hemos atravesado para subir. En ella, tomamos el PR-Z 3 y no lo abandonaremos ya hasta el coche, porque es el que está señalizado por el barranco del Horcajuelo, que retomamos para bajar. Aparte de estar señalizado, es mucho más ancho que el de la Morana, más definido y más cuidado, pero no tiene su encanto. A pesar de ello, también se deja querer, y no le tiene envidia a muchos del Pirineo. Con el aliciente de esa Torre de Morana, por cuyos pies nos hace pasar, en menos de una hora llegamos a la confluencia de los dos barrancos, uniéndonos de ese modo al itinerario de subida. Hay quien opina que de esta unión nace La Huecha, un afluente directo del Ebro, al que se rinde tras 51 km de recorrido y habiendo pasado por esta comarca de Tarazona y la de Borja.

Disfrutando

            Y en menos de media hora más de disfrute llegamos al coche, habiendo recorrido cerca de  20 km, en 7h 20’ de tiempo total, del que 5h 45’ han sido en movimiento, con un nada despreciable desnivel +/- en torno a 1280 metros. Una mañana pasada por el otro Moncayo, y en buena compañía.
                                                                                                                                       





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