miércoles, 11 de junio de 2014

Vía Ferrata Sorrosal

VÍAS FERRATAS
Sorrosal
Domingo, 8 de junio de 2014


            Seguimos con nuestro calendario de actividades montañeras. Desde la Sección de Montaña del Club Pirineísta Mayencos, hemos convocado para hoy a nuestros socios para hacer la vía ferrata de Sorrosal, una que discurre por el barranco del mismo nombre, junto a su enorme cascada, y entrando a formar parte de sus gorgas más íntimas, para seguir por una sucesión de fajas y terminar en un delicioso bosque, que nos acompañará de nuevo hasta Broto.

Preparados para la faena
            Y dicho y hecho. En un puente románico de una sola orilla, se toma un domesticado sendero, en cuyo comienzo, un mural informativo nos advierte de las medidas de seguridad a tomar para realizar este tipo de prácticas, las ferratas. Finaliza al llegar al anfiteatro que forma el circo y su espectacular cascada, contemplada por atormentados pliegues del terreno, que nos hablan de un tortuoso pasado. Buen sitio para la contemplación, y sobre todo para pertrecharnos con los avíos de seguridad. Casco, arnés y disipador no deben faltar para estos menesteres.

Al amor de la ferralla
Detrás, el vacío
                        Cruzamos el barranco y llegamos a pie de vía, que de primeras ya se nos pone tiesota. Su verticalidad se asemeja a la del agua que se despeña, pero nosotros en dirección contraria, claro. Conforme vamos ganando altura, y es algo que se hace con rapidez, vamos tomando perspectiva sobre ese fondo de barranco donde se detienen las aguas, para discurrir ya más calmadas a su morir en el Ara. Agua que se hace agua.

Disfrutando
            Tramos verticales y horizontales se van sucediendo con la única compañía, que no es poca, que la pared y el espacio. Y escalas, varias escalas hasta alcanzar la madre de todas ellas, la bíblica de Jacob, que nos sube hasta el comienzo de un pequeño túnel, por el que vamos penetrando como un orgasmo sobre el terreno, hasta ser expulsados a un sorprendente escenario uterino, que nos recibe rompiendo aguas, y en el que nos sentimos gratamente atrapados. Más agua, más paredes, menos cielo. Unos cuantos pasos por la margen derecha, y una pasarela de sirgas para pasar a la izquierda, donde se nos presenta una travesía medio horizontal para subir a otro de los escenarios de la mañana. Hora y cuarto hasta aquí.



                                                               
Arañando la pared
            La gorga se abre y se convierte en un espacio que alberga unas badinas en las que pasar sin bañarse es no aprovechar las ocasiones que nos brinda la naturaleza para estar más cerca de ella. Hemos estado en contacto con la tierra, nos ha dado el aire y el sol. Sólo nos quedaba el agua para abrazar los cuatro elementos. Frías pero agradecidas aguas que invitan una y otra vez a ir a su encuentro. Bocao y trago. Y de nuevo a la marcha, que comienza asiéndonos a una maroma, que nos lleva de nuevo hasta la pared, donde nos volvemos a enganchar para, tras un pequeño paso horizontal, volver de nuevo a la verticalidad más absoluta. Y así se van alternando esos tramos hasta dejarnos querer por una zona de carrascas, que nos mitiga el calor reinante. Al salir de ellas nos abonamos a una sucesión de fajas que hay que ir ganando por pequeñas canales robadas a la descompuesta roca.


En las fajas
          Alcanzamos el término de la ferrata tras cincuenta minutos más de chatarra y disfrute. Y en otros veinte más, el bosque que nos ha acogido nos deposita dulcemente de nuevo en Broto, en un punto muy cercano al de partida, dando por concluida esta actividad de fierros y sirgas, de grapas y cadenas, de escaleras y roca, de agua y abismos, en cuyos comienzos hemos sido pequeños, pero que nos hemos ido haciendo grandes con nuestro avanzar.



            

           
Río Ara, a su paso por Bujaruelo
Como colofón, subida a Bujaruelo, cuna de mi cuna, donde los vientos y los bojes son los protagonistas, y donde una y mil veces más volveremos a escudriñar nuestra memoria para buscar entre sus runas esos recuerdos anclados en el tiempo, en un tiempo gris, en un tiempo en el que escribíamos la historia en blanco y negro, en un tiempo en el que como en todos, pero más en aquél, los sueños en color teñían esperanzas y banderas. Aquí, ni son gigantes ni son molinos, que lo que desafía el espacio, la estética y la razón son unas enormes torres de tendido eléctrico que, por más que se empeñan no consiguen fundirse con el paisaje, la Ley de Afinidad se lo impide.

Laña Larga
            Excepto eso, todo lo demás florece en este rincón del Pirineo que un día no muy lejano tuvo otro trasiego de gentes. Peregrinos, pastores, contrabandistas, bandoleros, eran los transeúntes de este lugar, que testigos del tiempo tenían en estas montañas, cercanas a la línea fronteriza, su casa y su cárcel. Mesón, ermita y puesto de carabineros eran los edificios que operaban para todos esos oficios. Hoy en día, la pradera se viste de camping, el mesón de refugio, la ermita  ha mudado en ruinas, y el puesto de carabineros en nido de porquería. Sólo el puente románico ha sobrevivido a todo ello. El puente y el río.

Ruinas de la ermita de San Nicolás
            Y de él salimos por la pista, para recorrer la ruta ornitológica que, retornando en el puente de Oncíns, se encamina por las campas de Laña Larga de nuevo hacia ese puente que tantos ojos tiene clavados en él, de uno solo. Ojos ávidos, ojos extrañados, ojos agradecidos, ojos asombrados de tanta belleza. Esta pequeña ruta, con sus 3,4 km de circular y apenas 50 metros de desnivel es muy recomendable para el público en general.


            No ha podido tener mejor final esta jornada, que ha comenzado subiendo por una pared, y ha terminado abrazados a un río, al Ara, que significa altar, y que no es otra cosa más que eso, el altar de este santuario eterno de montañas eternas. 





Las fotos, con la colaboración de Josemari y Javier, en:

2 comentarios:

  1. pero qué aventurillas os gusta correr!!!,impresionantes fotos y mejor relato de lo acontecido

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    1. Bueno, bueno... ésta no te la has perdido, eh?, aunque sólo la primera parte...

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