jueves, 29 de octubre de 2020

Pico del Águila, Ordás y Piacuto, entre el Isuela y el Flumen

 


IXOS MONS
Pico del Águila (1619 m), Ordás (1090 m) y Piacuto (1373 m) 
Martes, 27 de octubre de 2020


            Visitado en varias ocasiones, no deja de sorprendernos el enclave medieval de Ordás, del que queda la ermita y el castillo. Uno más de los cientos de lugares en las montañas pirenaicas envueltos en esos halos de misterio medieval, con una historia riquísima, empobrecida por el paso del tiempo, y de la que poco nos ha llegado hasta nuestros días. 




            En los confines occidentales del Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara, colgado sobre el congosto del Isuela, el poblado de Ordás, del que tan solo queda la ermita y el castillo, pertenece actualmente al municipio de Nueno, y a juzgar por los espedregales y los campos cercanos, en sus tiempos seguro que gozaría de una cierta independencia. La población creció al amparo del castillo, una singular edificación cuyo conjunto aparenta ruina, porque está compuesta de un solo tapial con una puerta. Pero no es así. Esta básica fortaleza era suficiente, al estar colocada en el paso de un espolón rocoso inexpugnable, teniendo únicamente que traspasar la población la puerta para ponerse a salvo.



            Nuestra ruta de hoy comienza en la pequeña población de Santa Eulalia de la Peña, situadaa más de mil metros de altitud en una extraordinaria atalaya dominando la Hoya de Huesca. Mantiene en sus alrededores varios pozos neveros y pinturas rupestres. Nos dirigimos hacia el norte, por evidente camino bajo el tendido eléctrico. Un camino muy erosionado al estar sobre materiales blandos. En veinte minutos llegamos a la pista, donde abrimos y cerraremos la circular. Pocos pasos damos sobre ella y nos metemos al sendero a mano izquierda. Un sendero que ya no abandonaremos hasta alcanzar lo alto del pico del Águila, que se nos presenta ya a la vista. En el transcurso de este itinerario, se nos abre la vista sobre el interior del mundo Guara, en el que destaca en primer término el barranco Sabuco, que rinde al Flumen. A los cuarenta minutos dejamos a la izquierda el desvío que a la vuelta nos conducirá a Ordás, continuando por el sendero ya en doble sentido. Un sendero que para alcanzar los 1619 metros del pico comienza ya a empinarse y a hacerse más incómodo por el piso de piedras, pero todo se compensa con las extraordinarias vistas sobre la cuenca de Arguis.



            En otros cuarenta minutos, y ya metidos en el bosque y su precioso sendero, dejamos, también a la izquierda el ramal que viene precisamente desde Arguis, y que ya hicimos en otra ocasión. Continuamos unos minutos más y alcanzamos la carretera que da acceso desde Mesón Nuevo a las antenas, dando vista al valle de Belsué, con esta población que aún queda en pie, según demuestran sus trabajados campos de alrededor. En poco ya al complejo de antenas, que bordeamos por la izquierda para asomarnos a la impresionante llanura de la Hoya de Huesca. Hoy, hasta el Moncayo nos saluda. Un par de paneles informativos ayudan a fijar en la memoria lo que reconocemos sobre el terreno. Bocado y media vuelta.


            En principio, el regreso comparte ruta con la subida en los 35 minutos que nos cuesta alcanzar el desvío a Ordás, que tomamos para ir bajando hasta el enclave medieval. Como en tantos y tantos otros lugares, los usos tradicionales del suelo dan paso a una vegetación que aún deja entrever algunos lugares utilizados para ello, como pequeños corros de campos con tapiales y restos de cabaña. En un cuarto de hora bajamos los doscientos metros hasta la pista que, a la derecha, en cuatro pasos nos lleva a Ordás, cuya ermita visitamos, y que tiene varias fases en su construcción, habiendo vestigios que hacen pensar que el templo primitivo pudiera hundir sus raíces en la época hispano-visigótica. Con la mirada puesta en el cercano castillo que, aun solo siendo una tapia, cumplía la función, abandonamos este lugar, que no deja de sorprendernos.




            Retomamos la pista, y la recorremos durante media hora, tiempo que tardamos en subir casi los doscientos metros perdidos hasta alcanzar un collado, con vista de nuevo sobre la Hoya de Huesca, y en el que encontramos una caseta de observación de avifauna. Frente a ella, y ya en las faldas del monte Piacuto, tomamos un vertical sendero que en diez minutos nos sube a su cumbre, habiendo salvado casi cien metros de desnivel. Un sendero poco frecuentado, a juzgar por lo cerrado que está, pero que no ofrece dudas en su tránsito. Buenas vistas, de nuevo desde la cumbre, en la que encontramos un mojón de montes y una caseta-buzón. Es nuestra segunda cota de la jornada. A partir de ahora, ya todo es bajar. Bajar hasta la caseta, por el mismo sendero, aunque no importa si se hace por otro, porque todos llegan a la pista. Seguirla hasta cerrar la circular abierta esta mañana, y recorrer el mismo camino hasta el pueblo.


            De este modo, damos por concluida esta circular, habiendo recorrido 12,9 km, en 5 horas, y salvando un desnivel de 860 metros D+/-, habiendo visitado dos montes en una sierra que se yergue entre el congosto del Isuela y el desfiladero del Flumen, haciendo los honores, entre medias, a Ordás y su entorno.





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