jueves, 16 de enero de 2020

Gésera - Lasaosa - Ibirque - Gésera, por la Guarguera olvidada

IXOS MONS
Picardiello (1348 m)
Martes, 14 de enero de 2020



            “Montañero no es solo el que vence la montaña. También lo es el que la siente, la admira y la contempla”.

            Estas palabras del fallecido montañero y divulgador asturiano José Ramón Lueje, nos vienen al pelo para comenzar el relato de hoy. La frase se las trae, y eso que no nos gusta mucho ese concepto de “vencer a la montaña”, porque nunca vamos a pugnar con ella, sería un suicidio, asumimos su infinita superioridad. Nos gusta más la segunda parte, porque es de eso de lo que se trata, de sentirla, de admirarla, de contemplarla, porque es el único camino para conocerla, imprescindible para amarla. La montaña es una pasión, tiene que correr por las venas, y cuando eso ocurre no te conformas con ello, sino que lo amplías a todas sus manifestaciones, a todas sus proyecciones.

Al encuentro de las primeras luces del alba

Ventanuco
            Y una de ellas, indudablemente, es el paisanaje, indisoluble de ese paisaje que le forja su carácter. Y cuando ese paisanaje falla, cuando ese paisanaje marcha dando un portazo, esa rabia generada se resquebraja, repartiéndose a partes iguales entre los que se van y lo que se queda, esos otros seres vivos que permanentemente forman parte del paisaje mutante. Unos seres vivos, tanto animales, como vegetales y minerales que siguen teniendo presencia en estos valles, en estas montañas, en estos barrancos, bañados por sus aguas y por su luz. Pero como la vida siempre se abre paso, nos gusta volver una y otra vez sobre las solitarias tierras de otra de las zonas calientes de la depresión demográfica, como es la Guarguera, que toma el nombre del río que la articula, el Guarga, y que alberga a casi una veintena de localidades, la mayoría clamando en el desierto, y que lucha por que no se apague del todo la llama, algo en lo que se empeña la Asociación Guarguera Viva.
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Ojos sin mirada

Interior de una solitaria casa próxima a San Esteban 
            Henos pues de nuevo por esta subcomarca perteneciente a la del Alto Gállego, en concreto al municipio de su capital Sabiñánigo. La circular de hoy tiene poblados, despoblados, senderos, algo de pista, también de carretera, aunque poco, tiene historia y prehistoria; hasta el alto de un monte tiene, como sol, agua, aire y tiene buena compañía, solitarios caminos por los que todavía resuenan los cascos de las caballerías con el trasiego de las mercancías, el bullicio de las gentes yendo a sus faenas, o a las ferias, o a divertirse al pueblo de al lado. Todo. Tiene todo para pasar una buena jornada de montaña. Y ahí hemos estado para vivirlo… y aquí para contarlo.

Reformados edificios en San Esteban de Guarga

Las primeras luces sobre San Juan de la Peña
y el Monte Oroel al fondo
            Como tantos días de invierno, le ganamos la partida al alba, llegando antes que ella al punto de salida, que hoy es Gésera, que aglutina un puñado de casas aún dormidas a estas horas. Partimos por la calle Valle de Ordesa, junto a un puesto de reparación de bicis, y nos dirigimos hacia el este, cruzando en breves el barranco homónimo, con cuidado, porque no en vano hemos salido con -7º C. Donde sí nos juntamos con el amanecer, sin haber quedado con él, es en San Esteban de Guarga, otra de las aldeas que nos encontramos por estos lares, y desde donde salimos a una pista asfaltada, para tomar un sendero a los diez minutos. Sendero que nos lleva a Lasaosa, donde se puede apreciar algún buen ejemplo de arquitectura popular.

Una de las casas de Lasaosa

Dolmen de Ibirque o "Caseta d'as Bruxas"
            Continuamos como unos doscientos metros hasta la carretera local que va a Nocito, recorriéndola una hora, tiempo en el que se ascienden 350 metros, hasta llegar al cuello Baíl, donde arranca el desvío al dolmen de Ibirque*, que tomamos hasta llegar a él. Se trata de un supuesto monumento funerario datado en la prehistoria reciente, situado en lo alto de un pequeño cerro de la sierra de Picardiello, y que también se lo conoce como “Caseta d’as Bruxas”. Todo un testimonio de las artes y cultura de nuestros antepasados.

Foto de familia en el dolmen

Señal del GR 16 en Ibirque
            Retomamos la pista, y al pasar por debajo del punto más alto de la sierra, el Picardiello, no se nos puede ocurrir otra cosa que subirlo, y lo que nos encontramos es una torre de vigilancia forestal y un vértice geodésico, junto al que echamos un bocado al sol que más calienta. Por un sendero bajamos a la pista, para burlar una amplia lazada jabalineando por un supuesto sendero, que nos vuelve a sacar a ella. La mañana está radiante, y la sierra de Guara participa de ello. ¿Y cómo visitar el dolmen de Ibirque sin acercarnos al pueblo? Pues malamente, así que, como vamos bien de tiempo, allá que vamos. En el momento en el que nos cruzamos con el GR 16 o Sendero de Serrablo, dejamos la pista para tomar un desvío a la izquierda, y llegar en cinco minutos a este despoblado, con los restos de la torre de su iglesia rompiendo el horizonte. Recuerdos de hace tan solo un mes cuando estuvimos por aquí, con un día desapacible.

Restos de la parroquial de San Martín de Tours, de Ibirque

Aleros en equilibrio
            Afortunadamente, hoy es otra cosa. Nos acercamos hasta la parroquial de San Martín de Tours, y vuelta sobre nuestros pasos para no dejar ya ese GR 16 hasta Gésera, atravesando de nuevo la pista que traíamos, y continuando por un sendero que en poco más de una hora nos baja 500 metros de desnivel, cruzando otra vez el barranco homónimo, donde hay quien da buena cuenta de sus aguas, y ya por la zona de los antiguos huertos, llegar al punto de partida.

Barriada de Casa Tejedor, en Gésera

            Damos por terminada esta bonita y poco transitada circular, a la que le hemos metido 5h 45’ de tiempo total, del que 4h 20’ han sido en movimiento, para recorrer casi 20 km, y salvar un desnivel acumulado total de 670 m D+/-, en una mañana bien empleada, por lugares a los que rendir culto y en buena compañía… Pero aquí no termina la cosa, que al salir del pueblo nos acercamos hasta ese conjunto que forma la parroquial de San Pedro con Casa Tejedor y sus tumbas antropomorfas. Ahora sí.


Las fotos y el track

viernes, 10 de enero de 2020

Oliván - Ainielle - Espierre, por los montes y barrancos de Sobrepuerto

IXOS MONS
Pico Erata (2002 m)
Pico Yésero (2005 m)
Jueves, 9 de enero de 2020



            De nuevo por estas tierras. Con los amigos Marisa y Jesús y Toño de Sabiñánigo, nos disponemos a adentrarnos en un territorio vivo, porque queremos que así sea. Porque así lo proyectamos en nuestra mente y en nuestro corazón. Un territorio que lo dio todo a su docena de poblaciones, y al que con gran delicadeza, humildad y respeto rendimos pleitesía y admiración. Pleitesía, porque si fue en la antigüedad foco de atención por sus diversas conjunciones telúricas y celestes, es por algo. Y admiración porque a pesar de su abandono demográfico y que cada día haya una piedra menos en su sitio en esas casas espaldadas, constatamos que la naturaleza sigue su curso, la vida sigue su curso, porque la vida siempre se abre paso, haciendo bueno el axioma de que el entorno natural no necesita al ser humano, pero el ser humano sí que necesita al medio. La prueba está en que el medio sin el hombre sobrevive, sale adelante, incluso se fortalece, pero el hombre sin el medio… enferma.

Ainielle, desde su puerto

Otal, con sus laderas otrora humanizadas
            Una tierra, otrora habitada, hecha de puertos y barrancos, que vio desaparecer sus últimos moradores y sus escasas pertenencias transportables, allá por la década de los sesenta del siglo pasado. Una tierra a la que no queremos cerrarle los ojos, como así lo hicieron las centenares de personas que no la sobrevivieron, cuyos restos reposan en tumbas amorradas. Una tierra, en definitiva, a la que volvemos una y otra vez en busca quizá de esos gritos silentes, pero desgarradores, y que forman un egregor, esas densas vibraciones colectivas que siguen cuidando las casas, aunque no puedan con ello, que siguen tañendo campanas, aunque no quede ya ni el eco, que siguen acariciando las eras, aunque no se trille, que siguen yendo al molino, aunque no muela, que siguen llenando los graneros, aunque no haya grano, que siguen subiendo los animales a puerto, aunque no haya animales... Pero sí que hay casas, iglesias, sí que hay eras, molino, graneros y puerto. Y es por eso que de nuevo estamos por aquí para gritar, también de forma silente “… aguanta, aguanta tierra, que sigues en nuestra memoria y en nuestro corazón…”. Una tierra esta, la de Sobrepuerto, en los Pirineos Oscenses.

Parroquial de San Martín, en Oliván, que luce a nuestro regreso

Señalización de GR 16, como Sendero Turístico de Aragón
            El alba, perezosa en esta época del año, ha de venir a nuestro encuentro. Vamos a por ella partiendo de la parroquial de San Martín de Oliván, que forma parte de ese singular conjunto de iglesias de Serrablo. Hemos de ir a Ainielle, y lo suyo sería hacerlo por el sendero, pasando por Berbusa, pero como la jornada va a ser larga, preferimos dar menos vuelta y tomar la pista. Una pista en la que nos incorporamos al GR 16, o Sendero de Serrablo, y que nos baja a cruzar el barranco de Oliván. Al poco, y en penumbra todavía, nos despedimos de él porque va a visitar a otro de los despoblados de estos valles, Susín. Seguimos por la pista, y al cabo de algo menos de una hora, con el día que ya ha venido a nuestro encuentro, cruzamos el helado puente sobre el barranco de Oliván, situándonos en el mismo margen de partida.

Helado puente sobre el barranco de Oliván

Sendero que nos sube al PR-HU 3, camino de Ainielle
            Veinte minutos más y abandonamos la pista para tomar un sendero, marcado como PR, y que por delicioso trazado, nos sube al PR-HU 3, el sendero de viejo que viene de Oliván por Berbusa, al que nos incorporamos al cabo de un cuarto de hora, y que en otros veinte minutos más alcanzamos Ainielle, inmortalizado por la novela de Julio Llamazares, “La Lluvia Amarilla”. Fugaz visita al pueblo y volvemos sobre nuestros pasos, porque próximo al barranco de Ainielle encontramos los restos de una vieja casona con la señal de PR que debemos seguir, y que nos va introduciendo en un solitario hayedo, por el que salvamos los casi 300 metros de desnivel hasta el puerto de Ainielle, por un sendero más definido que señalizado, y que es lecho de gran cantidad de ramulla pasto de las nieves y los vientos.

Toma del sendero en la parte más occidental de Ainielle

Hayedo para subir a puerto
            Llegados al puerto, la vista se amplía... Y mucho. Con este despoblado a nuestros pies, tenemos ya visión sobre el Oturia, Canciás, Guara, y la Balancha, con el telón de fondo de la Peña Oroel. Breve descanso a los pies de la sierra de Erata, una divisoria de términos, Biescas y Broto, de comarcas, Alto Gállego y Sobrarbe, y de cuencas fluviales, Gállego y Ara. Una sierra en la que está enclavada la ermita de San Benito, a la que llegamos al cabo de una hora más. Desconocemos si está descubierto todo sobre este lugar, aunque bien es cierto que es mucho lo que sí se ha descubierto hasta ahora. Se trataría de un lugar, en sí mismo, con un alto valor en esas conjunciones de energías telúricas y celestes, pero no solo eso, sino también en combinación con otros centros similares repartidos por el territorio, como puede ser San Juan de la Peña, San Salvador de Leyre, Santa María de Ballarán, y la ermita de Orante, bajo la misma advocación de San Benito, siendo el centro de todos ellos, y bajo la regla benedictina también todos ellos. Una ermita, esta de San Benito de Erata, que se rescató de las ruinas hace poco tiempo, gracias a la desinteresada colaboración de la Asociación Erata de Biescas.

Llegando a la ermita de San Benito de Erata

Sierra de Tendeñera
            Lugar este que nos abre la puerta visual a los Pirineos, con una sierra de Tendeñera en primer lugar cuyo porte asombra en cualquier época del año. Estamos en el emplazamiento, posiblemente, más alto de Aragón y del conjunto de la península para ubicar una ermita. Estamos sobre Otal, que con sus 1465 metros de altitud también es el despoblado más alto de Sobrepuerto, con su iglesia mozárabe que, recién restaurada, vuelve a rezar a San Miguel, y cuyo eje está alineado con la ermita donde nos encontramos. Todo un mundo de casualidades… o no. Más bien, no.

Reparando energías... donde las hay

Pico Yésero, con Tendeñera y Ordesa al fondo
            Echamos un bocado en tan placentero lugar y continuamos por la divisoria hacia el Erata y el Pico Yésero, que hay quien le llama Erata Norte. Llegados a este punto, los 2005 metros de altitud de esta última cota, marcan nuestro techo de hoy. Si hemos subido por el barranco de Oliván primero y por el de Ainielle después, la bajada que nos espera es por el de Espierre, población que junto a Barbenuta aguantan el paso del tiempo. Es muy poca la nieve que queda sobre los puertos, pero que hay que tratar de evitar, porque está helada. Nos vamos tirando hacia el valle guiados más por la intuición que por las señales, hasta que a duras penas nos incorporamos a un PR muy vestido, y que tratamos de no perder. Quizá nos hayamos tirado muy a la derecha, ya que la pista la vamos dejando atrás. Una pista, a la que finalmente llegamos al cabo de una hora, y en un lugar muy próximo a la ermita de San Juan, a la que le dedicamos un momento de atención.

Ermita de San Juan, en las proximidades de Espierre

Parroquial de San Esteban, en Espierre
            Seguimos por la pista, y en menos de media hora llegamos ya a Espierre, con su iglesia de San Esteban. Nos recomponemos y continuamos camino, ya por carretera asfaltada, hasta que en menos de otra media hora la abandonamos para seguir por el PR dirección a Oliván. Un PR que nos baja hasta el mismo seno del barranco os Lucars, formado por las aguas del de Espierre y el de Monderbuey, y que no es muy amable con nosotros porque nos hace descalzar para cruzarlo… pero no se lo tenemos en cuenta. Un corto tramo de soto jabalineando y salimos a una pista que ya da vista a la extensa cuenca del Gállego, que en otros tiempos más fríos albergaba un inmenso glaciar.

Cruzando el barranco Dos Lucas

Cuenca del Gállego
            Encontramos el cruce del GR 16 y lo tomamos a la izquierda. Solo nos quedan ya 20 minutos para llegar a Olivan, cerrando de ese modo esta espectacular circular por las sierras y barrancos de Sobrepuerto, habiéndole metido 8 horas de tiempo total, del que 6h 30’ han sido en movimiento, para recorrer una distancia de 24,3 km, y salvar un desnivel acumulado total en torno a los 1220 m D+/-. 



Más fotos, y el  track

viernes, 3 de enero de 2020

Circular Castiello Aratorés, confluencia de caminos

IXOS MONS
Castiello - Aratorés
Jueves, 2 de enero de 2020



            Bonita y sencilla circular que une los dos núcleos de población del municipio de Castiello de Jaca, el propio Castiello, su capital, y Aratorés, que se anexionó en 1887. Una ruta que por su duración y desnivel es accesible a toda la familia, que disfrutará de unas extraordinarias vistas sobre el valle del Aragón, presidido por la Collarada, el techo de la comarca de La Jacetania, y máxima altura pirenaica desde el Cantábrico.

Listos para salir en una fría mañana

Confluencia del GR 15 con el GR 65.3
            Para ello podemos aparcar el vehículo en el entorno del Mesón de Castiello, para cruzar la carretera por el paso de peatones y encarar el ascenso al pueblo, que es lo que aparenta, una fuerte subida que nos sitúa a la altura de su parroquial de San Miguel, originaria del siglo XII, y que contiene el arca de las "100 reliquias", siendo mostradas el primer domingo de julio. Para visitar el templo nos tendríamos que desviar unas decenas de metros. Justo donde terminan las casas del pueblo y comienza la urbanización, confluye el GR 15, o Sendero Prepirenaico, que se suma al GR 65.3, o Camino de Santiago y a la Ruta del Santo Grial. Continuamos por ellos dirección norte, por suelo pavimentado hasta la entrada al próximo cementerio.

Punto de nuestra ruta en el que se disocia el GR 15 de GR 65.3

Retomamos la cabañera, por la que discurre el GR 65.3
            A los diez minutos de salir del pueblo pasamos por el desvío en el que dejamos a la izquierda el GR 15, punto en el que abrimos la circular, para cerrarla a la vuelta. Continuamos por la cabañera, y en otros veinte minutos más llegamos a Villa Juanita, donde arranca la carretera HU-V-2201 de la N-330. Con sumo cuidado, por la izquierda, y en fila india, recorremos los 250 metros que hay hasta retomar la cabañera. Seguimos por ella, y a unos 800 metros nos encontramos un cruce de caminos junto a un panel informativo, que es el punto donde abandonamos el GR 65.3, que continúa a la derecha, para tomar a la izquierda un camino, a tramos pedregoso, que va a buscar la vertical del tendido eléctrico, y que nos lleva al mirador de Aratorés, desde donde tenemos una magnífica vista sobre el valle del Aragón, con paneles informativos también incluso de la Ruta Geológica Transpirenaica, que nos da cuenta de que estamos dominando una antigua cuenca glacial, de la que son visibles tramos de morrena. 

Punto de arranque del sendero que sube al mirador

            Disponemos de un alcorce si lo deseamos, y es que a unos 350 metros de dejar la carretera, sale a nuestra izquierda un empinado y pedregoso camino que nos subiría también al mirador, y que supondría recorrer 600 metros menos, pero es mucho más empinado.

En el mirador adaptado de Aratorés

Robusto caserón, con su típica chaminera
            Estamos a pocos metros de la entrada de Aratorés, y tras ese momento de contemplación que merece el sitio, de nuevo a la carretera para meternos en el pueblo y empaparnos de un ambiente bien conservado, con enormes casas de piedra con grandes balconadas y coronadas con las típicas chamineras troncocónicas montañesas. Núcleo del que ya se tienen noticias en el siglo XII, de cuya época es también originaria la parroquial de San Juan Bautista. Nos incorporamos a la carretera vieja para evitar la nueva todo lo que podemos, pero inevitablemente hay que salir a ella para recorrer, también con sumo cuidado los 400 metros que nos separan hasta la entrada del camino, que sale a nuestra izquierda, y que va paralelo a un visible cortafuegos bajo el tendido eléctrico.

Parroquial de San Juan Bautista, del siglo XII, en Aratorés

La serenidad echa camino
            Esta corta, pero valiente, subida, nos deja en el llamado collado de la Sierra, popularmente conocido como collado de Borau, punto más alto de la ruta de hoy, y donde podemos volver a deleitarnos con la excelente vista que nos ofrece. En este punto nos incorporamos de nuevo al GR 15, que tomamos a la izquierda y que recorremos inicialmente por un delicioso sendero entre el bosque, que se convierte en un tramo más incómodo de barranquera, pero que se pasa con facilidad. Finalmente, llegamos a la cabañera, por donde discurre el GR 65.3, cerrando de este modo la circular. Solo resta volver a Castiello, pasando antes por la entrada al albergue A’noguera, que con una renovada dirección, vuelve a ofrecer sus servicios a peregrinos y caminantes en general.

Cerrando la circular

Acogedor rincón de la fuente Casadioses
            Entramos en el casco urbano de Castiello de Jaca, y como a unos 200 metros podemos descender por una escalinata, que nos lleva a los antiguos lavaderos y a la fuente de Casadioses, de buen agua. Continuamos hasta incorporarnos a ese eje central del pueblo y regresar hasta el vehículo, habiendo pasado una buena mañana de monte, recorriendo 9,8 km en un tiempo total de 2h 50’, del que 2h 10’ han sido en movimiento, con un desnivel acumulado en torno a los 325 metros D+/-.

Las fotos y el track

sábado, 28 de diciembre de 2019

Puntas Canals y de la Selva, por las güegas de Castiello de Jaca

IXOS MONS
Punta Canals (1314 m)
Punta de la Selva (1241 m)
Viernes, 27 de diciembre de 2019



            “Et aquesti don Remiro fue muyt buen rey et muyt francho a los fidalgos, de manera que muytos de los lugares del regno dio a nobles et cavalleros; et por esto no lo precioron res, et fazían guerras entre si mismos en el regno et matavan et robavan las gentes del regno… … Et por dar remedio al su regno embió un mensagero al su monasterio de Sant Ponz de Tomeras con letras al su maestro, clamado Forçado… … rogándole que le consellasse lo que faría… … clamó el mensagero al huerto en el qual havía muytas coles et sacó un gavinet que tenía et, teniendo la letra en la mano et leyendo, talló todas las 115 colles mayores que yeran en el huerto et fincoron las solas chicas, et dixole al mesagero: "Vete al mi sennor el rey et dile lo que has visto, que no te do otra respuesta"… … quando contó la manera que havía visto, pensó en si mesmo quel huerto podía seer el su regno, las colles yeran las gentes del su regno, et dixo: "Por fer buenas colles, carne y a menester". Et luego de continent envió letras por el regno a nobles, cavalleros et lugares que fuessen a cortes a Huesca, metiendo fama que una campana quería fazer en Huesca que de todo su regno se oyesse, que
Ramiro II el Monje, de m.arteguias.jpg
maestros havía en Francia que la farían; et aquesto oyeron los nobles et cavalleros dixeron: "Vayamos a veer aquella locura que nuestro rey quiere fazer", como aquellos que lo preciavan poco. Et quando fueron en Huesca, fizo el rey parellar ciertos et secretos hombres en su cambra armados que fiziessen lo quél les mandaría. Et quando venían los richos hombres, mandavalos clamar uno a uno a consello et como entravan, assí los mandava descabeçar en su cambra; pero clamava aquellos que le yeran culpables, de guisa que XIII richos hombres et otros cavalleros escabeçó ante que comies, et avría todos los otros cavalleros assí mesmo descabeçados sinon por qual manera que fue que lo sintieron que yeran de fuera et fuyeron; de los quales muertos ende había… Gil d'Atrosillo… … Et aquellos muertos, no podieron los otros haver que yeran foydos, sosegó su regno en paz”.

Episodio de la Campana de Huesca, de elconfidencial.com

            Fragmentos extraídos de la página 52, de 157, del capítulo 20 de la Crónica de San Juan de la Peña, cuyos textos eran conocidos en latín y catalán, corriendo la versión aragonesa a cargo de Tomás Ximénez de Embún, en 1876, editada en 1986 por la Institución Fernando el Católico de la Diputación Provincial de Zaragoza.

Ermita de Nª Sª de Trujillo

Aproximándonos a la ermita, con Collarada al fondo
           Es tan rico y vasto nuestro patrimonio histórico que con frecuencia, y a poco que tiras del hilo, nos encontramos perlas como esta en nuestras rutas. ¿Y por qué traemos aquí este famoso episodio de la historia de Aragón como fue la Campana de Huesca? Veréis. Nos lo ha traído el viento desde el siglo XII al pasar por los restos de la ermita de Nª Sª de Trujillo, único vestigio de lo que fue el poblado medieval de Atrosillo. Entre un poco de contemplación del lugar y un mucho de la red de redes, hemos averiguado que el tal Gil, del linaje de Atrosillo, fue uno de los 13 nobles que Ramiro II el Monje mandó decapitar cansado ya de que la corte lo viera más como monje que como rey.

Entrada a la ermita, meridional, como mandan los cánones

            Hoy toca una vuelta por un lugar tan cercano como Castiello de Jaca, para visitar dos de sus altos tras haberlo hecho a los restos de esta ermita de Nª Sª de Trujillo. Dos altos que hacen güega con los municipios vecinos. La Punta Canals, en el monte del Apósol, con Villanúa y Jaca, y la Punta de la Selva, en el del Pueyo, con Jaca.

Mañana fría en la partida

            Partimos pues de enfrente de la urbanización Luga de Castiello, algo pasado el pueblo en dirección norte, por donde sale el GR 65.3.1, una variante del Camino de Santiago que viene de Villanúa por los campos de Orbil. La pista cruza por arriba las vías del Canfranero y acto seguido el río Aragón por un nuevo puente que sustituyó al que movió la riada de octubre de 2012. Justo enfrente del puente sale el camino de regreso de esta circular. Continuamos, pues, por la pista, y a los cinco minutos encontramos un desvío, sin señalizar, a mano derecha, aunque en la pista principal hay una baliza del GR 15.

Interior de la ermita

Restos de una construcción contigua a la ermita
            Comenzamos ya el ascenso que nos va a subir por el monte Apósol, hermano sureño del Apóstol, entre los cuales discurre el barranco de San Juan. Veinte minutos de discurrir por el bosque, en el que domina el roble marcescente, nos sitúan ya a los pies de los restos de la ermita de Nª Sª de Trujillo, posiblemente datada en el siglo XII, de estilo románico rural, y cuyas paredes, sin techo que las compacte, luchan por mantener el equilibrio. En las proximidades se conservan las paredes de lo que pudiera haber sido una borda. Emplazamientos medievales que gozan de una excelente ubicación, y de cuya historia, someramente, ya nos hemos ocupado anteriormente.

Grandes viajeros del territorio y de su tiempo

Corto pero laborioso ascenso al Canals
            Tras otra media hora de pista, a tramos empinada, alcanzamos una barrera forestal, y justo al pasarla se abre un cortafuegos que, en dirección norte ascendemos hasta esa Punta Canals, en donde confluyen los términos de Castiello, en su extremo más nororiental, con el más meridional de Villanúa, y con el extenso de Jaca. Dotado de vértice geodésico, disfruta de unas extraordinarias vistas sobre Collarada y sus adláteres, por encima de ese monte Apóstol.

Collarada y sus Campaniles, desde la Punta Canals

Camino a la Punta de la Selva
            Tomamos de bajada la pista que nos encontramos en torno al vértice, y nos lleva de nuevo a un lugar muy próximo a la valla, para continuar el descenso por ese mismo cortafuegos, divisando ya la subida que, junto a una valla metálica, nos espera enfrente para alcanzar la siguiente cota, la de la Punta de la Selva, que también hace güega entre Castiello y Jaca, habiendo dejado en el ascenso el desvío que tomaremos al regreso para la bajada definitiva, por un sendero marcado como PR 2.2. Pero eso será luego, de momento disfrutaremos de la estancia en este otro lugar, en una espléndida mañana, y con vistas 360º, con la Garcipollera a nuestros pies.

En la Punta de la Selva

Descenso por el bosque
            Volvemos sobre nuestros pasos hasta ese desvío, a partir del cual nos vestimos de bosque por un confuso sendero con algún que otro hito que te va llevando, hasta que a los pocos minutos empalma ya con un ancho camino que inequívocamente te acompaña en la bajada, encontrando algún tramo pendiente que más parece una barranquera, al haber sido castigado por el discurrir del agua. En cuarenta minutos desde el desvío, y en un lugar próximo ya al puente sobre el Aragón, encontramos a mano izquierda la fuente Regal.

Fuente Regal

            Llegados ya al susodicho puente, solo resta llegar a los vehículos, habiendo pasado una bonita mañana de monte por lugares poco frecuentados y llenos de historia. En total han sido 7,6 km, recorridos en 3 horas, de las que 2h 10’ han sido en movimiento, salvando un desnivel acumulado de en torno a los 500 m D+/-.


Más fotos y el track