domingo, 29 de octubre de 2017

La Corona Occidental de Alanos, 6x2000

AQUERAS MONTAÑAS
Pico del Achar del Alano (2078 m)
Punta Tacheras (2102 m)
Ralla del Alano (2162 m)
Trasveral Occidental (2079 m)
Espelunga (2106 m)
Ruzquía (2074 m)
Sábado, 28 de octubre de 2017


            Los barrancos de Petraficha y Petrechema dan origen al río Veral en Zuriza, uno de los más occidentales de nuestro Pirineo aragonés, y como todos los que bajan de las montañas comienza con gran brío para abrirse paso bajo sierras calizas de enorme vistosidad. En este caso, deja a su derecha el gran macizo del Ezcaurre, y a la izquierda toda una sierra, la de Alanos. El río Aragón Subordán, que comienza dando quiebros en esa Agua Tuerta, abre otro tajo entre el sinclinal del Castillo de Acher y esos mismos Alanos. Entre un extremo y otro, como 10 km de un verdadero festival calizo, con su gran fachada al norte, con unos enormes paredones que, como en la mandíbula inferior de estas montañas, enfila hacia arriba una sucesión de agujas, de muelas a cuál más agreste, desde cuyas puntas se asoman a los grandes abismos que conforman sobre Tacheras, un apacible valle al este de Zuriza.

Peña Ezcaurre. Impresionante

Tacheras, Zuriza, loma occidental de Quimboa y Maz
            Pero nuestros protagonistas de hoy no son los ríos, no, nuestra protagonista de hoy es precisamente esta sierra de Alanos que, modelada por ellos, y por los vientos, aguas y soles, se yergue en esa solana de Tacheras, ofreciendo sus más llamativas crestas, sus más llamativos paredones, sus más llamativos abismos, al paseante que apaciblemente discurre por el fondo del valle, en el que una pista nos conduce desde Zuriza hasta el Llano de Tacheras, a unos 2,3 km. Allí, el único paso existente sobre el río es el fin de los rodantes, aunque los ganaderos pueden continuar hasta los corrales de Mazandú.

Pasos de Pegraficha y Estribiella

            Y a ese Llano de Tacheras nos dirigimos con Julio, Josemari, Toño, María, Carlos, Paco, Arturo, Olga, Mª Jesús y Carlos, mayencos todos, para iniciar, y tratar de completar, claro, una ambiciosa ruta, que no es muy larga, pero sí exigente, ascendiendo a seis de las alturas de esta fascinante sierra de Alanos, en una mañana que se vaticina ventosa, muy ventosa. Allá vamos.

Once mayencos para seis Alanos

Acompañando en los primeros compases al GR 11.1
            El GR 11, que por aquí llega desde Zuriza, ve cómo una variante, el GR 11.1 se desgaja de él para pasar al valle vecino de Oza por el collado de Estribiella, y éste es el sendero que seguimos, que empinado va cruzando por las vueltas de la pista, hasta dejarlo para continuar por la Senda de Camille, que aquí se separa de la Transpirenaica. Tomamos una ladera herbosa todo tieso, sin reblar, hasta entrar ya en el terreno de piedras, por un camino bien definido y estable que, bajo ese enorme diente de Alano, nos dirige hacia el paso Tacheras, a donde llegamos a la hora y cuarto de salir, habiendo salvado 625 metros de desnivel, que no está mal. Aquí se nos abre un paisaje singular, un alargado puerto de alta montaña que hace las delicias del ganado. Este punto podríamos decir que parte este enorme espacio en dos, el oriental y el occidental, y éste último va a ser el escenario de nuestras andanzas de hoy, ya que dejamos que la Senda de Camile lo cruce transversalmente, dirigiéndose a la caída hacia Espetal, para nosotros meternos ya de lleno en faena.

Llegando al paso de Tacheras o Achar de Alano

Pico del Achar de Alano
            Ese enorme diente de Alano que, imponente veíamos por encima, muy por encima de nuestras cabezas, estamos ya a punto de tratarlo de tú, ya que tenemos a la vista el itinerario de subida, y que en menos de media hora recorremos para auparnos hasta su cima, la primera de la mañana, la del Pico del Achar de Alano. Primero por empinado tramo herboso y por roca de tacto calizo, que acariciamos a cuatro patas, después. Las ráfagas de viento se apresuran para llegar a la cita con nosotros a este primer puntal.

En el Pico del Achar de Alano

Camino hacia la Punta Tacheras
            Seguimos nuestro periplo por las joyas de esta corona. Sin bajar hasta el mismo fondo del puerto, tomamos dirección W para encararnos al próximo objetivo, la Punta Tacheras, que nos pasamos de largo por exceso de entusiasmo, de modo que lo abordamos por el itinerario previsto para el descenso. Pero no importa, para allí vamos. De nuevo, manos a la pared para superar unos resaltes rocosos, y por entre este peñasco y el siguiente nos vamos metiendo para terminar de subir a esta segunda cota, que de puntiaguda que es sólo podemos subirla de uno en uno, para luego hacernos la foto de rigor en una pequeña ante cima, que abandonamos por el mismo itinerario.

En la Punta Tacheras

Por la cresta hacia la Ralla de Alano
            En poco, nos volvemos a encaramar a la roca para recorrer un estrecho tramo de cresterío y poder dar alcance a la siguiente cota, la Ralla de Alano, que con sus 2162 metros es el punto más alto de estos Alanos Occidentales. Una cresta que hay que andar con cuidado de la mano del viento. Finalmente llegamos a ese punto, en el que aprovechamos para echar un breve bocado y admirar el panorama que nos ofrece.

En la Ralla de Alano

Por el karst hacia el Trasveral Occidental
            Tenemos que abandonar la cornisa de esta fachada norte y bajar ya de ella, ahora sí, hasta la base del puerto, que ha cambiado de configuración. La tasca ha dado paso al desnudo karst, que recorremos hasta la zona más meridional del entorno. Hemos de auparnos a la cuarta cota de la mañana, al Trasveral Occidental, y lo hacemos envueltos en unas rachas de viento que se crecen conforme va avanzando la jornada, tanto es así que la pancarta se queda a buen recaudo en la mochila.

En el Trasveral Occidental

El impresionante Espelunga
            Cambiamos de fachada, ahora nos dirigimos a la occidental. Bajamos hasta el collado de Espelunga para subir a su monte, que cae a pico sobre el Veral frente al majestuoso Ezcaurre. Las vistas, hasta ahora han sido espectaculares, pero desde éste, nuestro quinto monte de la mañana, lo son todavía más. Todo un mundo a nuestros pies. Un mundo extremadamente ventoso, un mundo que tenemos que abandonar bajando de nuevo a ese collado para dirigirnos hacia nuestra última cota, la más septentrional, el Ruzquía.

En el Espelunga

Para pasar al Ruzquía
            De nuevo unos pasos en los que les damos juego a las manos, para ir subiendo ya la última cuesta, que nos da paso a este monte, a esta avanzadilla sobre esa fachada que altiva se muestra ante nosotros. El viento sigue, y en esta nuestra última altura queremos que también le dé a nuestro distintivo, esa banderola que sube donde lo hace la fuerza mayenca de montaña, que la de un día como hoy se dispone ya a ir bajando de estas alturas, benditas alturas, que nos han acogido una buena parte de la jornada de hoy.

En el Ruzquía

Comenzando el descenso
            Poco a poco nos vamos aproximando a esos enormes ventanales que dan vista a esas Canaletas de Ruzquía, que al llegar a la principal la tomamos como nuestra para, tras superar unos pasos en los que hay que emplear nuevamente las manos, dejarnos engullir por un abismo con una interminable e inestable pedrera, probablemente seno de un glaciar en momentos más fríos que los actuales. Tras de nosotros unas impresionantes paredes calizas se van haciendo más altas a cada paso que damos. Por delante, un lejano fondo de valle que, también a cada paso que damos se va haciendo más y más cercano. Al abandonar la pedrera, un tramo más amable nos conduce hasta lo que posiblemente sea una morrena lateral del supuesto glaciar. En poco más, al bosque, por itinerario poco definido, hasta alcanzar una vieja trocha y salir, en muy poco más de una hora desde el comienzo del descenso, junto al puente del que hemos partido.

Impresionantes los paredones de la fachada norte de Alanos

Puerto de Alanos
            Las flores pétreas de este ramillete nos han ido llevando de una en una, de la mano del feroz viento, recorriendo seis cotas de este puerto de Alanos, por laderas herbosas, por caminos de piedras, por altivas chimeneas, pero siempre rodeados de buena, muy buena compañía, con la que hemos recorrido 10,3 km en un tiempo total de 6h y 20’, del que 4h y 20’ han sido en movimiento, salvando un nada despreciable desnivel acumulado en torno a los 1450 metros D+/-, con un desgaste sólo compensado con la buena cocina de la borda Chiquín.

            Hasta la próxima… que será pronto, y no lejos de aquí.




El track, en: https://www.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=20636929

2 comentarios:

  1. Hola Chema.

    Que bonitos son los valles occidentales, y sobre todo esta sierra de Alano, con sus montañas rocosas, que no son muy frecuentadas, ya que otras cimas más conocidas, le quitan protagonismo.

    Yo hace tiempo, que voy detrás de ellas, veo que por esa zona el otoño ya ha pasado, si la vista no me engaña, veo las hayas, ya sin hojas ... una lastima, porque nosotros estuvimos por Lescún y tampoco había otoño, estos vientos las han debido tirar al suelo.

    Un saludo.

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    1. Gracias, Eduardo. Este año el otoño ha sido un poco raro. Con la sequera, el monte está muy triste, y ha pasado sin pena ni gloria. Y sí, los Valles Occidentales son muy bonitos, no tienen las alturas del Pirineo Central, pero merece la pena visitarlos.

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