domingo, 30 de octubre de 2016

Pasarelas de Alquézar, caminos sobre el vacío

ANDADAS
Pasarelas de Alquézar
Sábado, 29 de octubre de 2016


            Río Vero, que atraviesas de norte a sur la sierra de Guara, que aliado con el tiempo has ido horadando blandos materiales hasta originar impresionantes barrancos, que todavía hoy en tu más mínima expresión no dejas de ser quien eres, y que al contemplarte pareciera que el tiempo se detuviera. Sí, por increíble que parezca, terminando el mes de octubre, parece que el tiempo se haya detenido porque aún no ha llegado el otoño a este rincón de la sierra de Guara.

Primer tramo de las pasarelas

Indicador del Sendero Turístico y el propio del Parque Natural
            Este vibrante río pasa por Alquézar. Siempre ha pasado, al menos desde el siglo IX en el que Jalaf ibn Rasid, para proteger la entrada a la Barbitania, manda construir un castillo, o Al-Qasr, que significa fortaleza, en este mismo emplazamiento, conquistado posteriormente por Sancho Ramírez. Precisamente de ese nombre, Al-Qasr, proviene el actual Alquézar. Moros y cristianos se han asomado a lo largo de muchos siglos sobre los imponentes miradores que se empinan sobre el profundo lecho del río, que a su paso por esta localidad lo hace bajo una estructura metálica que facilita el paso al caminante que por aquí se acerca para admirar su belleza, a través de la Ruta de las Pasarelas. Y todo eso antes de despojarse de las estrecheces de sus cañones, de las estrecheces de su corsé, yendo ya a expandirse por tierras más llanas a las que se dirige para dejar su impronta en cultivos antes de rendirse al Cinca pasado Barbastro.

Frente a la cueva de Picamartillo
Barranco de la Fuente, que baja al lecho del río
            El GR 1.1 es una variante del GR 1 o Sendero Histórico. El tramo que une Alquézar con la localidad vecina de Asque, está señalizado con la nueva imagen de Sendero Turístico de Aragón, y coincide gran parte del mismo con la Ruta de las Pasarelas. De varios puntos del casco urbano se puede dar comienzo a esta singular ruta. De cualquiera de ellos, el sendero baja precipitadamente, ayudado por escalones en tramos, para encajonarse entre la peña Castibián y los propios muros de la colegiata, dejándonos engullir por el barranco de la Fuente. Unos veinte minutos nos cuesta llegar hasta el mismo lecho del río, donde da comienzo ese sendero metálico colgado de la pared. Pero antes de tomarlo, merece la pena desviarnos a la izquierda para llegarnos hasta la orilla y contemplar esa cueva de Picamartillo, donde el río se da un respiro en el interior de la roca.

Pasarela colgada sobre el Vero

Comienzo de la pasarela
            Volvemos al cruce y sin más dilación nos incorporamos a ese sendero metálico colgado sobre la roca y por el que somos capaces de caminar sobre las aguas. Unas aguas que se organizan en un azud, porque parte de ellas se precipitan en una pequeña pero vistosa cascada, y otras son capturadas para alimentar una vieja central hidroeléctrica, a la que llegamos pasando por debajo de una gran roca. Hora es ya de detenernos algo más que para admirar cada uno de los rincones que nuestro caminar nos va descubriendo, y echar un trago de agua para encarar el tramo que nos queda, que es el del tránsito por las nuevas pasarelas, que nos llevan ya hasta esa plataforma metálica colocada a modo de mirador, y que empleamos como tal para asomarnos sobre este extraordinario tajo que el Vero ha sabido crear a lo largo de milenios de vida.

Contemplando la belleza

El Vero corretea a expandirse aguas abajo
            A partir de aquí, podemos optar por cerrar la circular volviendo a Alquézar o continuar por el camino de la izquierda hacia Asque a través del puente de Fuentebaños. De cualquier modo nos veremos integrados en el Camino Natural del Somontano de Barbastro. Dejamos Asque para otro día, y tomamos el camino jalonado por viejos y retorcidos olivos, que nos sube hasta los mismísimos pies de la Colegiata, concretamente a otro mirador, en la llamada plaza Cruz de Buil, desde el que se puede contemplar el plácido vuelo de los buitres que, sin apenas esfuerzo, se alzan en vuelo aprovechando las térmicas.

Camino y tiempo, dos eternos aliados


Crucero junto a la Colegiata


            Alquézar está incluido en la prestigiosa lista de los pueblos más bonitos de España. Obligada visita, pues, a su casco urbano, para impregnarnos de su magia. De esta forma terminamos una ruta senderista de primer orden, por un salvaje lugar de rabiosa belleza, tras hora y media de tránsito aéreo por el cauce del final del cañón de Vero y regreso a la localidad, a la que le dedicamos otro tanto de tiempo, para admirar sus rincones, sus estrechas calles y callizos, sus plazas, sus casas con hidalgos escudos, en una mañana espectacular en lo meteorológico.


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