jueves, 11 de junio de 2015

Cordal Norte de Ip

MONS CON NIEU
Pala de Ip (2.779 m)
Tronqueras (2.689 m)
La Moleta (2.574 m)
Domingo, 7 de junio de 2015



           Una nueva salida de las programadas en el calendario de actividades de la Sección de Montaña del CP Mayencos de Jaca. Lo que inicialmente estaba previsto como La Moleta (simplemente La Moleta), cayó en manos del Sr. Poyaque, que es un metomentodo y ejerció…vaya si ejerció. Lo acomodó a sus criterios y sí, fue La Moleta, pero después de subir a la Pala de Ip y las Tronqueras, todo un impresionante cresterío que damos en llamar el Cordal Norte de Ip. Y es que este tal Poyaque, con el que hay que andar con mucho ojo porque siempre te embolica, en el fondo tiene razón. Si en esto de subir y bajar montes lo que más cuesta es eso, subirlos y bajarlos, una vez arriba, si el terreno lo permite, puedes hacerte varias cumbres paseando a lomos de todo un cordal a dos aguas, disfrutando de su doble vertiente. Y claro que cuesta más tiempo, pero no mucho más esfuerzo. Vamos.



Circo de Ip
            La loma que hemos recorrido hace de frontera norte en el recóndito Barranco de Ip, todo un ejemplo de valle glacial colgado, cuyo circo alberga una cubeta otrora de hielos eternos, que han dejado un bello vestigio en forma de ibón, que aunque represado, el vegetado talud, con el tiempo, va suavizando visualmente el impacto. Este valle está abierto al oeste, estando cerrado por lo tanto a los otros tres puntos cardinales. El Cordal Sur está habitado por La Collarada, que con sus 2.886 metros de altitud no sólo es la máxima expresión de todo el macizo, sino de La Jacetania entera, pudiendo mirar por encima del hombro a todos los montes que hay entre ella y el Cantábrico, en una cordillera, la pirenaica, que en su formación no se detuvo aquí para levantar los míticos tres mil metros, pero que a cuenta de ello nos dejó unos profundos valles y unas bravas montañas.

Canal de Izas, con su campanal
            Este tapial norte, el que nos ocupa, participando de la unidad geológica de todo el macizo, está a caballo entre estas calizas y las tierras magmáticas de la vertiente norte de la Canal de Izas, que tienen al Anayet como principal exponente. Este cordal, bizco como todos, tiene la mirada fijada a partes iguales entre el gran agujero de Ip al sur y los pequeños de Iserías y Tronqueras, al norte, otros dos pequeños valles colgados, que disfrutan también de sus cubetas glaciales, y que vierten a Izas. Este cordal, decimos, es el que tenemos el placer de recorrer hoy, en compañía de 9 mayencos más, que han dejado el cupo femenino a cero patatero.

Cascada de Las Negras, en Izas
            Dejamos los vehículos a pocos metros antes de llegar a Col de Ladrones, justo a donde llegaremos por el sendero de Picauve. Nadie tenemos hecha esta ruta entera, pero llevamos información suficiente como para con la intuición y la prudencia poderla sacar adelante. Nos adentramos en la Canal de Izas por unas pedreras con un cierto desnivel hasta que, acompañados de un sol que esperamos sea clemente con nosotros, se entra ya en el valle. Unas formaciones rocosas características rompen el paisaje, es el llamado Campanal de Izas. El sendero, que discurre ya más cómodo, está señalizado como GR 11, y es alternativo al que fondea por la Canalroya. Las bulliciosas aguas que bajan de la cascada de Las Negras ocupan el seno del barranco, con prisa, casi atormentadas. Al cabo de una hora, y antes de llegar a la cabaña de Izas, una enorme roca nos indica del desvío a nuestra derecha, para ir ya ganando altura a base de resuello y más resuello y llegar a otra cabaña, la de la Vuelta de Iserías, con extraordinarias vistas ya no sólo sobre el terreno que vamos dejando atrás, sino sobre el valle principal al que vierte, sobre el Aragón. Breve parada y seguimos.



Llegando al collado de la arista Tronqueras
            Por unas fajas, en las que nos encontramos ya algún nevero, y siguiendo en nuestro empeño de ganar altura, nos acercamos a la embocadura del collado de Latrós, que nos conduce a esa bella cubeta de Samán o Iserías, que en su mundo estamos, donde vive un pequeño ibón desde que se retiraron los hielos glaciales. Bocado y trago mientras contemplamos ya parte de nuestro itinerario por las alturas de Tronqueras y Moleta. La vuelta clásica, ascendería al collado de La Moleta, para subirla, o no, y bajar a Canfranc, y era una de las posibilidades que teníamos antes de que el Sr. Poyaque se enterara de nuestra salida. Aquí pues, nos alejamos de ese itinerario para centrarnos en el nuestro.

Comienzo del corredor
            Tomamos dirección este para subir un pequeño collado entre una enorme cresta que baja de Tronqueras, por la que sube una directísima. Este collado nos da vista a la cabecera de Izas, con su campanal, dejando diáfano ya nuestro principal objetivo, la Pala de Ip, una ancha y bicéfala loma a la que nos dirigimos, pero antes hemos de bajar a otra cuenca que alberga en su seno unas turberas que hay que sortear. Los pies de la cara norte de este macizo están ocupados todavía por enormes neveros, e intuimos que el corredor también lo estará. Con apenas inclinación, y blanda que está, procuramos eludirla todo lo que podemos, hasta que ya no hay solución de continuidad y nos colocamos los crampones. Nos acercamos hasta el comienzo de la canal, que se nos ofrece tiesota, pero accesible. Poco a poco la vamos subiendo, empinándose más y más conforme se va ganando altura. En menos de media hora salvamos los más de 100 metros de desnivel, llegando al collado, un tajo entre la Pala de Ip y el resto del cordal, y que nos asoma al mundo Ip y sus alpinos farallones. Estamos a 2.620 metros, y aún nos quedan 150 más de desnivel, que vamos ganando por la cara sur.



Punta Ezcarra
            En veinte minutos ganamos la cima occidental, y como la oriental es unos metros más alta, de nuevo, el Sr. Poyaque se mete por en medio tentándonos a llegarnos a ella y culminar por ese lado el cordal. Entre ambas hay una cresta que si bien no tiene dificultades técnicas, sí hay que andarse con tiento, pues es muy expuesta, con caída a ambos lados. Casi cinco horas para coronar la Pala, y en consecuencia todo el cordal, desde donde nuestra vista se pierde en los vastos espacios de la cuenca del Gállego, y en el resto de espacios que tenemos a nuestro alrededor. Vuelta sobre nuestros pasos y foto de familia, para sin más dilación volver al collado y seguir el itinerario disfrutando por esta tierra que casi vuela. A nuestra izquierda, el mundo Ip; a la derecha, el mundo Iserías, que forma parte del de Izas.



Punta oriental de Tronqueras
            Sin apenas desnivel nos vamos aupando ya a lomos de los Tronqueras, para pasar por sus tres puntas, siendo la primera, la oriental, la que predomina. Al término de las tres hay que descender un poco hasta unos pastos, para acometer ya la última subida de la jornada, que a través de una fácil trepada nos deja en la cima de La Moleta, puntal más occidental de este bello cordal que cierra por el norte el circo de Ip. El sol nos ha dado cuartelillo con los enormes nubarrones que se han ido formando a lo largo del día, y que esperamos no pasen de ahí. Lo que sí pasan son las saetas de las dos de la tarde. Breve bocado, foto, y hay que espabilar para que las nubes no se cansen de esperar. Sin dejar ya la vertiente occidental, y con el fondo del valle ocupado por un Canfranc Estación que lucha por sacarla adelante, nos dirigimos hacia el collado, y sin apenas saludar seguimos con más intuición que certeza, hasta alcanzar las defensas, que nos llevan hasta la fuente Elvira, metida en la osera que todavía le proporciona la nieve. Trago, claro, y bueno.



Cuenca de Iserías, y Canal de Izas
            Desde aquí, sin dejar ya las marcas amarillas y el sendero bien definido vamos trazando con él innumerables lazadas, pasando por la ruinosa caseta del Vasco, y varios desvíos que diversifican estos caminos, hasta llegar a Picauve, desde donde un suicida sendero nos baja ya hasta los vehículos, con el agua pisándonos los talones. A todas luces, un recomendable itinerario, en el que hemos empleado 8h 40’ de tiempo total, con 6h 25’ en movimiento, para recorrer los 20,4 km, con más de 2.100 m de D+ y los correspondientes de descenso, en una jornada diez, por terreno mixto, rodeados de buenas montañas y de buenos amigos. Gracias a todos.








2 comentarios:

  1. cuánta chavalería!, se nota que lo pasasteis bien e incluso se os hizo corto

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