sábado, 13 de diciembre de 2025

Lac Bersau, desde Astún por el puerto de Jaca

 Año XIV. Entrega nº 984


MONS CON NIEU
Lac Bersau (2100 m)
Jueves, 11 de diciembre de 2025

           “En el corazón de todos los inviernos late una primavera palpitante, como detrás de cada noche viene una aurora sonriente”. Khalil Gibran (1883-1931).


            Cita del poeta, novelista y pintor libanés, conocido como “el poeta del exilio”, debido a la pronta emigración de su familia a Estados Unidos en busca de nuevas oportunidades. A su vuelta a su tierra natal escribiría, entre otras, su obra cumbre: El Profeta, publicada en 1923, en la que trata de diversos aspectos de la vida cotidiana bajo su particular mirada a la luz de grandes maestros de la humanidad como Jesús, Buda u otros.



            Pues para tratar de unir nuestros latidos con los del invierno, con el ánimo de tener también una primavera palpitante, hemos acudido a las nieves inmaculadas del puerto de Jaca que, aunque astrológicamente seguimos en Sagitario, último mes de otoño, meteorológicamente ya nos han llegado las primeras noticias de un invierno, que vino algo acelerado, pero que se ha dormido en los laureles.



            Decimos el puerto de Jaca porque ancestralmente ese es su nombre, al pertenecer Astún a ese municipio, conociéndose más comúnmente el paso fronterizo como collado de los Monjes, o col des Moines, si se mira desde el otro lado.




            Pues bien, en una mañana poco fría y con alguna nube ornamental, nos calzamos las raquetas para salir de la estación invernal en dirección a los Llanos del Sol, con nieve discontinua en los primeros pasos. Antes de llegar a los dos mil metros se terminan esos falsos llanos y comienza la cuesta para superar el congosto del barranco del Escalar, con pasos algo expuestos, para entrar en la cuenca donde reposa, bajo una capa de nieve, el ibón homónimo, más conocido como de Ranas.





            Hay tentaciones de cruzarlo, pero finalmente la prudencia aconseja rodearlo. Retomamos el barranco, ya con menos inclinación, para auparnos a los 2169 msnm del collado, techo de nuestra ruta de hoy, por el que luego volveremos. Las vistas que nos ofrece son las archiconocidas del circo d’Ayous, más tratado en verano, pero que luce sus mejores galas con ese manto que las últimas nevadas le han proporcionado.


            Territorio virgen en las cuatro estaciones, gracias a la declaración de Parc National des Pyrénées, el 23 de marzo de 1967, cubriendo una superficie de 45,7 ha, algo inferior al espacio protegido de mayor extensión de Aragón, como es el Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara, pero como el triple de las pírricas 15,6 ha del Parque Nacional de Ordesa, que sigue a la espera de ampliación, como tantos otros dignos de ser reconocidos con alguna figura de protección, como el Sobrepuerto y Santa Orosia o Anayet-Partacua, por ceñirnos a los Pirineos.



            Un circo, el d’Ayous, dominado por el archiconocido Midi d’Ossau, que majestuoso se alza en sus dominios. Bajo su magnética mirada vamos bajando por el blanco manto tratando de aprovechar alguna de las huellas que gentes precedentes han ido dejando. 






            Vaguada tras vaguada vamos desfilando hasta bordear algún roquedo y lago, para subir definitivamente al collado Castérau, al pie del pico homónimo, que nos permite una preciosa vista sobre el lago Bersau, sobre el que echamos un bocado, tras de lo cual, nos damos media vuelta, hasta llegar, de nuevo, al collado de los Monjes y bajar al ibón de Ranas.







            Para evitarnos la exposición de los tramos más delicados del barranco de Escalar, lo que hacemos es subir a la pista que nos lleva hasta debajo de la terminal de Truchas, para bajar a la base de la estación, dando una tremenda vuelta, pero más seguros, por el canto de la pista de esquí.












            Una jornada distinta, con un paisaje distinto, tantas veces admirado de verde, hoy le ha tocado de blanco. Finalmente, han salido 12 km, en un tiempo de 6 horas y media, y un desnivel acumulado de 800 m D+/- (Wikiloc: 705 m D+/-), valores que, sin ser elevados, acrecientan notable y subjetivamente el esfuerzo al hacerlos con raquetas. La mayor altitud se alcanza en los 2169 msnm del collado de los Monjes, que se traspasa en dos ocasiones.



RECURSOS DIGITALES

Parc National des Pyrénées 

Red Natural de Aragón   

Parque Nacional de Ordesa  

Wikipedia 

Wikiloc   

RAE 

Fundeu  

IGN 

Geamap España

Geamap Francia

Hijo de la Tierra  




Las fotos, con sus comentarios y el track

 

*Track trazado sobre nieve, por lo que no tiene por qué ajustarse al sendero de verano.

* La publicación de la ruta, así como del track, constituyen únicamente la difusión de la actividad, no asumiendo responsabilidad alguna sobre el uso que de ello conlleve.



















domingo, 30 de noviembre de 2025

Ballabriga-Puerto de las Aras, por el collado de Ratés

 Año XIV. Entrega nº 983


IXOS MONS
Ballabriga-Puerto de las Aras (Ratés 2017 m)
Viernes, 28 de noviembre de 2025

            “Cuenta la leyenda que con el calor que había en la cuadra, el joven Antonier se acabó durmiendo, pero despertó a medianoche y notó a los mulos nerviosos, intentó encender un fósforo, pero tras encenderlo algo lo apagó. De nuevo volvió a intentarlo y pudo observar un gato negro en el lomo de una de las mulas. Tomó un garrote y le dio con todas sus fuerzas al gato. Al día siguiente la abuela amaneció malherida en una pierna”.


Imagen obtenida de Freepik

            Así concluye una de las leyendas que tienen al Turbón como protagonista, después de varias ocasiones en las que el tal Antonier se encontraba al amanecer mulas muertas con profundos arañazos en el cuello, produciendo gran preocupación en la familia… pero no en toda, que la abuela se mostraba indiferente.



            Leyendas que visten a esta mítica montaña ribagorzana de un halo de encantarias*, de bruixas*, con las más puras esencias de una mitología con la que estaban impregnados los pueblos y las gentes de una época oscura, en la que se necesitaban historias de este tipo para llenar de vida las veiladas* de las largas noches de invierno en las montañas.


Imagen obtenida de La identidad de Aragón

            En esta ocasión no es al Turbón al que subimos, que ya lo hicimos hace tres años desde la Selvapllana, en la vertiente norte, para incluir la ruta en el libro de “Los pueblos del valle de Benasque y cabecera del Isábena” (Prames 2024). Pero si lo traemos hoy aquí a colación es porque está muy presente en ésta que presentamos, y es porque alcanzamos el puerto de las Aras desde Espés, pasando antes por la ermita de la Virgen de las Aras, de origen y advocación desconocida.


Imagen obtenida de Freepik

            En aquel momento, llegados al puerto de las Aras, nos quedamos con las ganas de recorrer la vertiente sur, que por el PR-HU 133 baja a las Vilas del Turbón, o por la cabañera de Villacarlí lo hace al collado de Ratés, con bajada a la cuenca del Isábena, en concreto a Ballabriga. Pues ha llegado el momento de que recorramos este último trazado, accediendo al puerto desde el sur.



            Así es. Salimos en una espléndida pero fría mañana de Ballabriga, de donde no humea ninguna chaminera*. Es un extremo del PR-HU 123 que, por pista nos va haciendo salir de la aldea, para cruzar el barranco de la Rivera y, enseguida, continuar por un sendero a la derecha, que va burlando la pista con unos tramos empinados, y otros muy empinados. 







            A la hora y media de marcha, dejamos las señales del PR que subirían hasta el collado de Planatuzal, que ya recorrimos para bajar a las Vilas del Turbón. Seguimos por un brazal de la pista que sale a la derecha, para salir a otro collado, el de Ratés, desde donde se nos abre la vista a la cuenca de las Vilas, coronada por el Turbón. Apreciamos nuestro siguiente hito, el puerto de las Aras, debilidad de la sierra entre la que va al Turbón y a la montaña de Ballabriga, la que llevamos intención de visitar.



Al fondo el puerto de las Aras

Barranco de la Torcida, en el Turbón

            En este collado nos incorporamos a la cabañera de Villacarlí, por la que resuenan todavía los ecos de las miles de esquilas colgadas al cuello de esos rebaños de ovejas que trashumaban dos veces al año, en primavera buscando los pastos frescos de los puertos de montaña, y en otoño, de regreso a sus lugares de origen para pasar los inviernos.



            Tras un cuarto de hora transitando por una cómoda alfombra de un verdor sorprendente, se convierte en sendero, que tomamos para llegar, finalmente, al puerto de las Aras, al cabo de dos horas y media desde el arranque. Como aquellas ovejas lo harían cada año, nosotros nos asomamos a la vertiente norte, que nos da vista a un mundo de posibilidades, desde las de media montaña, como las de la alta, inmersa ya en un precoz invierno que le ha traído su manto blanco.






            La idea inicial era alcanzar este histórico paso para darnos la vuelta y regresar por el mismo sitio, pero sacamos la cartilla de los “poyaques”*, con dos cupones a pegar, dos posibilidades que se nos abren, la de alzarnos a la montaña de Ballabriga hasta su cota más alta, el Ratés (2017 m), y la de bajar hasta la ermita de la Virgen de las Aras.



            Y ¿qué creéis que pasa? Habéis acertado. En una jornada de buen tiempo de meteo, y con buen tiempo de crono, ¿cómo no entrar al trapo?, ¿cómo volver a casa con los cupones sin pegar? Ambas extensiones tienen como punto de partida y regreso este puerto, donde confluyen los términos municipales de Beranuy, por el que venimos, el de Bisaurri, por el que bajaremos a la ermita, y el de Torre La Ribera, que no tocamos.



            Pues al turrón. Con decisión, aun sin saber lo que nos vamos a encontrar, porque no es un monte muy visitado, emprendemos el ascenso, en el que se combina el tránsito, durante cuarenta minutos, por zonas de bosque medio cerrado y de karst, por el que hay que circular con cuidado. Finalmente llegamos a lo que parece la cima de esta montaña de Ballabriga que, a pesar de su baja cota, apenas los dos mil metros, ofrece unas excelentes panorámicas a los cuatro vientos, pero dominadas por el cercano Turbón.




Vilas del Turbón

Cotiella y Chía

Eristes y Posets

Maladetas, Coronas, Aneto, Tempestades...


            De vuelta al puerto de las Aras, por el que pasa el PR-HU 133 para, de su mano, bajar hasta el praderío donde se alza la ermita, reconstruida por suscripción popular, y el refugio de pastores. El escritor catalán Pep Coll, recogió de Josefina de Roca, de Espés, la narración de que "un arriero de casa Farré de Espés Bajo, se encontraba una noche con sus machos, pasando por el puerto cerca de la ermita de Aras y oyó una música. Se asomó y vio en la explanada delante de la ermita un grupo de encantarias* bailando. Una de ella se le acercó y le preguntó si quería bailar con ella. Estuvieron bailando mucho tiempo y finalmente, se despidieron y ella le dijo que había bailado con la reina de las encantarias*.


Imagen obtenida de Freepik

            Otra leyenda que engrosa una larga lista de las que circulan por la montaña y que, cerrando los ojos, en este mágico lugar, podemos sentirnos como aquel arriero de casa Farré, bailando con esas hadas del bosque al son de unas melodías infinitas que nos lleven meciéndonos por las líneas de un pentagrama, hasta un bello amanecer.





            A punto está el sol de perderse bajo el horizonte de las estribaciones del Turbón cuando despertamos del bello sueño y emprendemos la subida al puerto de las Aras, que pasamos por tercera vez hoy, y tomamos decididamente el camino de vuelta. En primer lugar, hasta el collado de Ratés y luego, continuamos por la pista evitando la tentación de los senderos que la atajan, porque es más cómoda y no nos va a llevar mucho más tiempo. 



Puerto de las Aras



Ballabriga y el paso de la Croqueta

            Sin dejar la pista, como decimos, llegamos a Ballabriga, al cabo de 7 horas y 10 minutos, habiendo recorrido una distancia de 16,8 km, con un desnivel acumulado de 1100 m D+/- (Wikiloc: 1017 m D+/-), alcanzando la mayor altitud en los 2017 msnm del Ratés. Todo ello en una jornada en la que hemos sabido mezclar naturaleza, senderismo, historias y leyendas en este rincón de la Ribagorza.



GLOSARIO

Encantarias: hadas

Bruixas: brujas

Veiladas: veladas

Chaminera: chimenea

Poyaque: contracción de “pues ya que estamos aquí…”, empleado coloquialmente para añadir algún objetivo

 

RECURSOS DIGITALES

Torre La Ribera   

Piedras Sagradas  

Wikipedia 

Wikiloc   

RAE  

Fundeu 

IGN 

Geamap  

Hijo de la Tierra 





Las fotos, con sus comentarios y el track

 

* La publicación de la ruta, así como del track, constituyen únicamente la difusión de la actividad, no asumiendo responsabilidad alguna sobre el uso que de ello conlleve.