Año XV. Entrega nº 1039
«Hace milenios, el valle de Ossau tuvo que hacer frente a hordas de invasores. Los habitantes, desbordados, recibieron la ayuda de dos gigantes, Jean y Pierre, que repelieron a los asaltantes. Murieron en combate. Entonces, los habitantes de Ossau los enterraron bajo toneladas de piedras, creando así Jean-Pierre». Valle d’Ossau.
Las montañas han representado uno de los últimos reductos de la humanidad. Tradicionalmente han estado llenas de misterios y leyendas asociadas. Lo vemos en cada valle. Al que acudimos hoy no está exento de ello, y no es la única, pero la que encabeza hace referencia a una de las montañas más icónicas, y no sólo de la redolada, sino de todos los Pirineos.
El Midi d’Ossau es una joya geológica, porque no es una montaña cualquiera, sino un auténtico fósil de un antiquísimo volcán, cuya historia comenzaría hace unos 275 millones de años, en el período Pérmico, a finales de la orogenia hercínica, en una época de grandes episodios volcánicos. Con el paso del tiempo sería objeto de múltiples procesos erosivos, y en la segunda orogenia importante, la alpina, de hace unos 65 millones de años, sufriría una nueva deformación, elevándose hasta su estado actual, surgiendo del fuego, apuntando hacia el infinito.
Dilatada historia detrás de esta magnífica montaña que, antes, mucho antes de las averiguaciones científicas que han conseguido datarla, eran las leyendas sobre su origen las que rondaban por las cadieras de las aldeas montañesas, que se contaban al amor del fogaril. Es la que nos habla de Jean y Pierre, que es otra forma de nombrarla en el valle.
Pues el Midi d’Ossau, vigila y protege al valle homónimo desde su cabecera. No es muy alto, no supera el mítico límite de los tres mil metros, pero no anda mal en dificultades para alzarse a su cumbre. En esta ocasión no lo hemos subido, pero le hemos presentado nuestros respetos al pasar a sus pies camino de Eaux Chaudes, donde comienza la ruta de hoy.
Hace diez o doce milenios, el valle d’Ossau estaba ocupado por un inmenso glaciar de varios cientos de metros de espesor que, al irse retirando, nos ha dejado el típico valle en forma de «U». Un valle que ha sido aprovechado para la instalación de varios centros de obtención de energía hidráulica, como es el de Miégebat, gestionado, como otros 56 más, por la Société Hydro-Électrique du Midi, tercer productor de energía de Francia, y filial de Engie.
Es indudable que la construcción de estas grandes centrales contribuye al bienestar de la sociedad de hoy en día, pero tienen un efecto en el paisaje, y es su modificación para adaptarlo a las necesidades de la explotación. Algo así ha ocurrido en este caso, pero la parte positiva es que nos ha dejado caminos colgados dignos de ser recorridos, con las precauciones que requiere el paso por estrechos y expuestos senderos.
Hoy visitamos dos tramos consecutivos, le Sentier des Fenêtres y la Corniche des Alhas, ya centenarios, ambos construidos artificialmente en la década de los 20 del siglo pasado, para el servicio de la central, y para la conexión con la de Artouste. El nombre del primero le viene de las 30 cavidades excavadas en la roca. Y el segundo, que recorre el GR 10, vuela sobre el barranco de Soussouéou. Nos vamos a encontrar tramos aéreos y pasarelas metálicas sobre grandes abismos, no aptos para quien padezca de vértigo.
Imagen del autor, de julio de 2026
LA RUTA
Partimos de Eaux Chaudes, de la Commune de Laruns, nombre que proviene del bearnés Laruntz, que vendría a significar «tierra donde abundan los brezos», y está bien fundamentado el nombre. Por una de sus callejuelas nos dirigimos hacia una pista asfaltada, hasta cruzar el barranco de Leignières, que se vuelve de tierra.
La abandonamos guiados por el anuncio de la Grotte des Eaux Chaudes, uno de los platos fuertes del menú de hoy. El tránsito, ya por sendero, se hace más íntimo con el bosque que nos acoge. Pero no es esa la primera que encontramos, que hay otra antes, más pequeña, de la que sale un arroyo.
A los cincuenta minutos llegamos a la gruta anunciada, cuyo nombre no hace justicia con la temperatura de las aguas. Se trata de una cueva de 13 km explorados y 800 metros de desnivel ascendentes. Muy amplia ella, nos internamos hasta una gran estalactita truncada, no sabemos si por causas naturales, de la que cuelga un serpentín de gotas que llenan su espacio más inmediato.
Continuamos por el sendero hasta llegar a una construcción de las instalaciones, a cuya explanada accedemos por unas escaleras de piedra. A nuestros pies tres enormes tuberías que conducen el agua aprovechando la fuerza de la gravedad, para mover las turbinas de la central y producir electricidad. Unas tuberías que volveremos a cruzar a la vuelta, pero aún queda mucho para eso.
Comienzan ya los tramos con exposición, algunos protegidos con sirga. Al cabo de media hora nos topamos con otra escalera, esta vez metálica, casi vertical y con una protección y la segunda sirga a continuación, tras de la cual comienza la fiesta.
En hora y cuarenta minutos nos encontramos ya con las viejas pasarelas de hierro que salvan los huecos de la pared, y que impresionan, pero que con cuidado se pasan bien. El Midi d’Ossau, siempre vigilante, nos arrulla en silencio con su hipnótica mirada.
Ya en tierra firme, no dejan de sucederse tramos con exposición, ante los que no hay que bajar la guardia y que, para contemplar el espectáculo conviene detenerse en lugar seguro.
Al cabo de una hora desde las segundas escalera y sirga, el estrecho sendero nos deja en una pista, en la que nos abrazamos al GR 10 o Gran Travesía de los Pirineos que, en 42 etapas, 882 km y 51 410 m de desnivel, recorre la vertiente francesa de los Pirineos. Desde luego, no aspiramos a tanto, siendo un corto tramo de la etapa 31 por el que transitamos.
Llegamos a un cruce, en el que unas tablillas nos indican que estamos en el Forêt de Herranar, en el que, al punto, llegamos a la cascada que el barranco de Soussouéou nos ofrece. Un buen lugar para hacer parada y fonda y, por supuesto, admirar ese salto de agua con el que la naturaleza soluciona el desnivel. A partir de aquí, el barranco es apto para la práctica de barranquismo.
Cruzamos el puente y continuamos por la Corniche des Alhas, protegida con una cadena de reciente instalación. Mejor no cruzar la mirada con la del abismo, que nos sigue sin cesar. Damos con la pista du Piet, que tomamos a la derecha, abandonando el GR 10, que vaya o venga, según le dé, a Gabas, para recorrerla unas decenas de metros, hasta dejarla para continuar por un sendero a mano izquierda.
Un sendero que en un par de ocasiones se asoma a la pista, sin tocarla, y que en la primera de ella volvemos a encontrar señales rojiblancas de que estamos en el GR 108 o Chemin d’Ossau, una variante del Camino de Santiago, que va desde Sainte Colome, próximo a Arudy, hasta el Col des Moines, que muga con Astún, cercano al Puerto de Somport, donde se une a la Vía Tolosana, desde donde se le conoce como Camino de Santiago Francés por Aragón. Tiene 47 km y salva 2679 metros de desnivel.
Volvemos a salir a la pista que, en poco, nos hace pasar junto al Pont du Hourcq, que dejamos a la izquierda para continuar pasando por unas granjas y seguir ya de nuevo en terreno boscoso que, por sendero, pronto maridamos con el río, la vibrante Gave d’Ossau,
Se pasa por una zona de escalada en bloque, y se llega ya a sitio más civilizado, cruzando un pequeño barranco y un puente de madera sobre las tres grandes tuberías mencionadas, tras de lo cual avistamos ya la central hidroeléctrica.
Una verja nos acompaña hasta cruzar el río en la zona de Miégebat y su zona de picnic, que nos da paso a la D 134, por la que circulamos con cuidado, como unos 100 metros, para meternos por un sendero a mano izquierda.
Nos lleva hasta la carretera local de Goust, donde dejamos el GR 108, mientras que la tomamos hacia abajo para acabar de nuevo en la carretera general que, esta vez, con 500 metros más, circulamos hasta antes de un puente para dejarla y meternos por un sendero entre unas casas a la izquierda.
Encontramos una grácil cascada a la izquierda y seguimos, para encontrar que el piso de tierra se convierte en pavimento, anunciando la llegada a las proximidades del pueblo, al que accedemos a través de un puente metálico, que nos deja a las puertas del edificio del balneario.
Una bonita circular para hacer una ruta por las alturas, aprovechando las modificaciones realizadas sobre la montaña para recorrerla, de forma entretenida, en 6 horas y 25 minutos, los 16,4 km, salvando un desnivel acumulado de 755 m D+/- (Wikiloc: 510 m D+/-), con la altitud máxima en los 1142 msnm en un punto entre la cascada de Soussouéou y la Corniche des Alhas.
RECURSOS DIGITALES
Las fotos del autor, con sus comentarios, y el track
*Sendero con tramos estrechos y expuestos, que exige destreza en progresión, no apto para personas con vértigo ni mascotas.
*La publicación de la ruta, así como del track, constituye únicamente la difusión de la actividad, no asumiendo responsabilidad alguna sobre el uso que de ello conlleve.





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