Año XV. Entrega nº 1026
«La nostalgia se alimenta de recuerdos visuales, sonoros y sensoriales muy específicos, como los colores del otoño, con ese contraste dorado de los bosques brillando intensamente bajo un cielo azul profundo antes de la llegada del invierno. O los lagos glaciales cristalinos, que son esa estampa cuyas aguas turquesas y calmas reflejan las cumbres nevadas como un espejo perfecto. O el silencio de la alta montaña, que es la paz absoluta al caminar por senderos rodeados de pinos, solo interrumpida por el crujido de las botas, el viento alpino o el eco lejano de la fauna salvaje. Sentir melancolía por las Rocosas es extrañar un espacio donde la escala humana se vuelve pequeña y el ritmo del mundo moderno se detiene por completo».
Esto llega a su fin. Fue bonito, muy bonito mientras duró, pero llegado el momento de tener que desprendernos, al menos físicamente, de este tan magno como extremadamente bello territorio, no podemos evitar, tampoco queremos, el acoger un cierto grado de morriña capaz de retenernos, ya no en cuerpo, pero sí en alma, a las montañas que han sido nuestro hogar por una docena de días.
Imagen de National Geographic
Es por ello que hemos extraído unos fragmentos de la red de redes para condensarlos en el habitual párrafo inicial. Unos fragmentos, decimos, que reflejan una buena parte del ciclópeo potencial de estas montañas, de los que, soy consciente, en tan poco tiempo tan sólo hemos aprovechado un minimo minimorum de su vasto campo de juego. Han sido pasos finitos en montañas infinitas. Pero aún nos queda munición para la última jornada. No parpadeéis que os lo podéis perder.
Nunca querríamos que llegara este momento, pero ha llegado. De camino ya a Calgary, hacemos una incursión al Spray Valley Provincial Park para hacer una ruta de las aconsejadas en Alberta Parks, como es la de Tent* Ridge* Horseshoe*, que en sentido literal se podría traducir como «Herradura de la cresta de la Tienda».
Se trata de una sierra en forma de herradura, de ahí el nombre, y lo de «Tent» por la forma de tienda de campaña que tiene su cumbre. Lo de herradura le fue asignado por la célebre guía de montaña Gillean Daffern (1938- ), que fundó, junto con su esposo Tony Daffern (1938-2015) la editorial de libros Rocky Mountain Books, donde publicó abundantes guías de montaña. En la edición de 2006 del Festival de Cine de Montaña de Banff, les sería otorgado a ambos el Premio a la Excelencia.
Pero volvamos sobre el terreno, porque se trata de esta última ruta y hay que aprovecharla bien. Nuestras almas se tienen que fundir con la de esta montaña como la vibración de un diapasón hace vibrar, en la misma longitud de onda, a otro diapasón cercano.
Al contrario que en el resto de rutas, ésta está privada de cartelería en sus inicios, que son una explanada, en la que encontramos ya varios vehículos. En lo que sí es común es en que el comienzo es por sendero entre un tupido bosque, en el que nos vamos encontrando troncos cruzados y, al poco, ya manchas de nieve producidas por avalanchas, en lugares ya cercanos a la entrada en el circo.
Una entrada, la abertura de la herradura diríamos, que alberga en estos mismos instantes a una pareja ataviada nupcial, que aprovechaban el precioso entorno para inmortalizar la imagen.
Al cabo de hora y cuarto damos comienzo a la subida por el ala este, y que, en casi una hora más, por sinuosa subida primero y echando manos después, alcanzamos el emplazamiento de un complejo de una estación meteorológica. No es la mejor joya para semejante corona, pero son los tiempos.
Se alcanza a vista de pájaro a tener referencia de esta cubeta glacial, convertida en un fértil valle. En dirección sur, también encontramos el Tryst* Lake*, traducido literalmente como «lago del encuentro secreto», para significar una cita romántica secreta entre amantes.
El sendero Tryst* Lake* Trail* es una ruta de dificultad moderada, muy frecuentada para caminatas de tarde y excursiones con raquetas de nieve o esquíes en invierno. El dominio Tryst* se complementa con el Tryst* Ridge*, un área famosa por sus bosques de alerces que cambian de color en otoño, siendo la única conífera de hoja caduca.
En el entorno se encuentra The Fist* (2630 m), una montaña nombrada, por su forma de puño, por Bernie Schiesser (1937-2026) en 1973, quien sería un destacado alpinista y que construyó, además, el refugio de Campbell Icefield Chalet, en la Columbia Británica, a una altitud de 2120 msnm, y al que no se puede llegar en rodantes.
No es mucho tiempo el que estamos junto a los artificios, porque tenemos enfrente la verdadera cima de esta sierra, el Tent* Ridge* (2545 m), del que nos separa un collado al que tenemos que bajar como unos 100 metros de desnivel, para luego subir al techo de la jornada y de la totalidad de nuestras andanzas por las Rocosas.
Una subida que, como todas, acometemos con paciencia e ilusión para poder ver el mundo cercano desde esta extraordinaria atalaya. No se escapa a nuestra mirada la magnética vista del Spray* Lake*, pero no ahondamos en ello, porque al tener que recorrer el ala este de la sierra, podremos verlo mejor desde su extremo.
Conforme vamos incorporándonos todos a lo que, como decimos, es nuestro techo canadiense, nos deshacemos en emotivas felicitaciones. Tampoco es mucho lo que nos entretenemos, unos veinte minutos, porque todas nuestras expectativas se ponen en ese extremo de la sierra, que nos va a dar vista sobre esa extensa cuenca del Spray*.
Pues efectivamente, nos ponemos en marcha para ir cabalgando por esta loma a dos aguas, por una parte, la del Shark* Lake*; y por otra, la del fondo de esa herradura característica de esta sierra con dos alas, que te hacen volar.
Tres cuartos de hora de un continuo subibaja nos separan del extremo de esta ala occidental de la herradura. Tres cuartos de hora, al cabo de los cuáles la admiración por el paisaje se convierte en un auténtico estallido sensorial al estar frente al Spray* Lake* que, aunque sea una formación artificial fruto de haber unido una cadena de lagos naturales tras la construcción en 1950 de una presa, convertido en el Spray* Lakes* Reservoir*, no oculta su extrema belleza.
A unos 1700 msnm, constituye una gran masa de agua con unos datos apabullantes: 21 km de largo, 20 km2 de lámina de agua, profundidad máxima de 65 m, y una capacidad de 180 000 m3, siendo, por tanto, el mayor de Kananaskis.
Su nombre, tomado literal, significa «rocío», y fue asignado por exploradores de finales del siglo XIX por la neblina que se formaba en la superficie del río, debido a la velocidad de sus corrientes al descender por las montañas, antes de ser domesticadas sus aguas.
El penetrante silencio invade nuestra estancia, como si quisiéramos atrapar el instante, el último instante en el que vamos a sobrevolar estas montañas. La contemplación del paisaje nos paraliza, ese extenso embalse, de una belleza comparable a la de un lago, en el que se refleja el Mount* Nestor* (2970 m) nos atrae con su magnetismo.
El propio nombre de Nestor procede, nuevamente de uno de los navíos de la Marina Real Británica que participó en la batalla de Jutlandia*, como otros que hemos comentado y que, en este caso, provenía del sabio rey homónimo de la mitología griega, personaje clave en la Ilíada, de Homero. Su primera ascensión la realizaron en 1913 miembros de la Comisión Interprovincial de Límites, y se adoptó oficialmente en 1922 por la Junta de Nombres Geográficos de Canadá.
Con un tremendo duelo comenzamos el descenso por un sendero bastante descarnado, a lo que le sigue la entrada en el bosque, con algún tramo ocupado por esas avalanchas de nieve que sólo entienden de la ley de la gravedad, no de los estragos que hacen.
Ya en terreno más cómodo llegamos a la pista, en un punto muy próximo a la furgo, donde en un punto final damos por concluidas estas doce jornadas de auténtico disfrute por estas grandes montañas, agradeciéndonos los unos a los otros el comportamiento, la respuesta, el gran ambiente de convivencia que ha reinado a lo largo de estos días y, sobre todo, el haberlos concluido sin ninguna incidencia.
Esta ruta de hoy nos ha llevado 6 horas y cuarto, para recorrer 10,5 km, con un desnivel de 780 m, alcanzando la máxima altitud en los 2545 msnm del Tent Ridge.
Más callados que de costumbre nos dirigimos ya, definitivamente, a tierras más civilizadas, más domesticadas, pero cuyo diapasón ya no vibra en sintonía con el nuestro. Recalamos en el hotel Clique, muy próximo al aeropuerto y nos vamos a cenar al Rayliard Brewing una fábrica de cerveza en una especie de polígono, donde nos damos un homenaje en un local con buen ambiente.
Imagen de Railyard Brewing
Quince días fuera de casa han dado de sí 12 días de rutas por las Montañas Rocosas de Canadá, habiendo recorrido un total de 162,8 km, en 75 horas y 15 minutos, con un desnivel acumulado de 8600 metros, y con la máxima altitud alcanzada, precisamente hoy, en los 2545 msnm del Tent Ridge. Todo ello sin contar las visitas que se hacían a 6 de los 7 lugares que pillamos en el traslado de Lake Louise a Jasper, por ser irrelevante.
GLOSARIO
Book: Libro
Fist: Puño
HMS: Buque de Su Majestad
Horseshoe: Herradura
Jutlandia: Península en la actual Dinamarca
Lake: Lago
Mount: Monte
Mountain: Montaña
Park: Parque
Reservoir: Depósito
Ridge: Sierra
River: Río
Rocky: Rocosas
Shark: Tiburón
Spray: Rocío
Tent: Tienda
Trail: Camino
Tryst: Cita
Valley: Valle
RECURSOS DIGITALES
Festival de Cine de Montaña de Banff
Las fotos del autor con sus comentarios
*La publicación de la ruta constituye únicamente la difusión de la actividad, no asumiendo responsabilidad alguna sobre el uso que de ello conlleve.
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