Año XV. Entrega nº 1003
«El rebaño corona la ermita o Zoque*, o de la Cruz, una amplia pradera las recibe y se extienden por ella buscando los brotes tiernos en medio de la hierba seca. El monte pide agua a gritos con la esperanza de que la santa lo escuche y riegue lo antes posible. El rebaño se abre tranquilo, las esquilas marcan los bocados de los animales, los pastores se reúnen y comparten las vivencias de hoy y de otros años en el trayecto mientras beben tranquilos y miran satisfechos el rebaño extendido delante». Oviaragón, jul’22.
Este párrafo que encontramos en la web de Oviaragón está referido a la «rancanza* del estíu*» de 2022, como indican en el texto. A punto de pasar cuatro años, confiamos en que los 8 rebaños y las casi 2000 ovejas a las que se hacía referencia no hayan mermado. Una cabaña que igual con un cero más a la derecha nos quedaríamos cortos para describir la que se alimentaba, hace algunas décadas, en estos pastos del puerto de Santa Orosia, una montaña que, si todas son mágicas, ésta se ha convertido en un verdadero talismán para los habitantes de una muy amplia redolada.
Pues ya que lo tenemos cerca de casa, hemos pensado ir hoy a dar una vueltecica por esos lares. El puerto de Santa Orosia alberga en sus faldas varios pequeños pueblos, todos vivos, desde los que se puede acceder a él, como siempre lo han hecho ganaderos, peregrinos, y más hoy en día, los senderistas que nos gusta deleitarnos con las vistas que se nos ofrecen.
El itinerario más concurrido para subir al puerto es, sin duda, la ruta de las Ermitas, que parte de Yebra de Basa, no en vano, en cuya parroquial de San Lorenzo, según la tradición, se conserva la cabeza de la santa. Pero cada uno de esos pueblos tiene su propia subida que va coqueteando por los pliegues que ofrece esta gran montaña de conglomerados. De hecho, hemos elegido dos de ellos, Isún y San Román, que comparten el apellido “de Basa”, porque a su cuenca pertenecen.
Se trata, pues, de visitar las viejas mallatas* de Isún y de San Román, en el cercano puerto y de unirlas, justo por debajo de las antenas, a través de una faja*, que concluye con “el paso Barrenao”, en su tramo más estrecho, porque se trazó artificialmente con empleo de dinamita para pasar el ganado de una a otra sin necesidad de subir a puerto.
ASCENSO
Pues manos a la obra, pies en este caso. De la parte alta de Isún, donde confluye el GR 16, o Sendero de Serrablo que, con la ampliación efectuada para su migración a Sendero Turístico de Aragón, parte de Sallent de Gállego, llegando hasta Nocito, sale el PR-HU 5, que sube al puerto, y baja a Satué, pero que aprovecharemos sólo para subir, porque la bajada, como decíamos, la haremos a San Román.
Una pista tapizada de hierba recién cortada nos aproxima hasta los depósitos de agua, pero antes de llegar tomamos un sendero a la derecha, que nos va metiendo ya por el bosque. Tras un largo zigzag nos encontramos un gran desprendimiento justo desde la línea del sendero, que han resuelto, y bien, con un paso alternativo. Una travesía hacia el norte y nos encontramos con un desvío, se trata del bajador de Periel, un empinado atajo para subir a los pastos de altura.
José Miguel Navarro, gran conocedor de estos pagos, cuenta que lo empleaban también los lugareños para «bajar las patatas que cultivaban arriba, hasta que uno, de casa Periel, se mató despeñado».
Me decido a subir por él, algo que, después de haberlo hecho, NO RECOMIENDO, ya que se puede llegar a la mallata* de Isún sin necesidad de salirse del sendero. De hecho, lo he rectificado en el track para no conducir a nadie por él. Finalmente se llega a la zona de pastos, que forma parte del puerto de Santa Orosia, aunque queda algo alejado del santuario.
TRAVESÍA
De forma intuitiva, y sin señalización alguna, se cruza la zona de pastos, saliendo por entre unos bojes, y luego a la derecha en poco ya nos aparece con toda claridad, bajo la Punta del Mallo*, que sostiene unas cuantas antenas, la entrada a la ancha faja*, de momento, de la Cueva de Isún que, en realidad es una sucesión de ellas, pequeños abrigos para el ganado.
Produce un auténtico placer discurrir por este tramo de la faja*, pensando en la actividad pastoril de hace décadas, incluso siglos… y ¿por qué no?, milenios, bajo una impresionante visera de conglomerados, y con una panorámica extraordinaria, que va desde la cuenca del Basa, hasta que la vista se pierde deslizándose por la Val Ancha, y su hermana Estrecha tras los Capitiellos*, hasta toparse con la Peña Oroel, de semejante composición geológica.
Hay que continuar un poco más para encontrarnos con una estrecha vira entre la vertical pared y el profundo abismo. Un tramo estrecho y bajo, que hay que andar con sumo cuidado, porque no admite distracciones. El paso más comprometido está protegido por un tramo de cuerda. Una corta trepada te aúpa a una plataforma, donde encontramos el extremo de otra cuerda que sube vertical hacia las antenas, y que no tomamos.
A partir de aquí, sólo vale la intuición, y lo remarcamos: sólo vale la intuición. La casi total ausencia de tránsito hace que el supuesto sendero haya desaparecido entre erizones y buxos*. Si el “el paso Barrenao”, lo hicieron en evitación de subir y bajar al puerto, no lo vamos a hacer nosotros, de modo que seguimos por el penoso tránsito, que nos lleva casi una hora por un terreno tremendamente incómodo, viendo alguna traza de sendero por las escasas calvas del terreno, pero totalmente inconexas.
Con la intención de ir dejándolo atrás, vamos trepando por pequeñas afloraciones rocosas, hasta llegar a un ancho camino, que seguimos ya sin problemas, para llegar a los restos de la mallata* de San Román, otro de nuestros objetivos de hoy.
DESCENSO
Este ramal de sendero nos lleva al que, ya bien trazado, conecta el puerto con el pueblo, y que tomamos para, en poco más de una hora, con los últimos compases por entre vegetación de ribera, nos deja en la carretera local de Isún de Basa, en un punto muy próximo a San Román.
No habría necesidad de entrar al pueblo, pero no nos resistimos a hacerlo, y lo primero que nos encontramos es la maltrecha parroquial advocada al santo que da nombre a esta pequeña localidad que, según el tratado del INE Vecindarios de la Corona de Castilla y Reinos de Navarra, Aragón y Valencia, contaba en 1646 con 5 fuegos.
En el edificio, o en lo que queda de él, se han efectuado las actuaciones justas para que no termine de arruinarse, lo que contrasta con alguna casa bien arreglada. Media vuelta y a recorrer el kilómetro y medio escaso, por la carretera local, que nos devuelve a Isún de Basa, entrando con la vista puesta en una de las joyas mozárabes, el templo de Santa María que, según el maestro Omedes, está datada en 1060.
El historiador Antonio Ubieto cita como primera mención de este lugar la que aparece en la Colección Diplomática de Fanlo, nº 32, del medievalista Ángel Canella en donde se citan en diciembre de 1055 «los oidores… de Sancto Romano», ya que desde 1495 hasta 1609 llámase Santa Romana la localidad. Desde 1646 ya se la conoce como San Román, añadiéndosele el apellido «de Basa» desde 1857. En 1834 tenía ayuntamiento propio, uniéndose al de Sardas en 1845 y, definitivamente, al de Sabiñánigo en la década de 1960.
Una bonita ruta mañanera por una montaña muy visitada, por tramos muy poco transitados, que nos ha llevado 5 horas y tres cuartos, para recorrer 9,6 km, con un desnivel acumulado total de 725 m D+/- (Wikiloc: 670), alcanzando la altitud máxima en los 1627 msnm de un punto próximo a la mallata* de Isún.
GLOSARIO
Zoque: pequeña capilla en un lugar de paso
Rancanza: comienzo
Estíu: verano
Mallata: donde se recoge el ganado
Faja: en las montañas, franja de terreno provocado por la erosión
Buxo: boj
Mallo: gran pináculo rocoso, generalmente de conglomerados
BIBLIOGRAFÍA
Historia de Aragón. Los pueblos y despoblados II. Antonio Ubieto. Anubar 1985
Historia de Aragón. Los pueblos y despoblados III. Antonio Ubieto. Anubar 1986
RECURSOS DIGITALES
Institución Fernando el Católico (DPZ)
Las fotos del autor, con sus comentarios, y el track
*La ruta se podría catalogar como senderismo, con alguna salvedad importante:
- Hay que echar las manos en algún tramo.
- El "paso Barrenao" es muy estrecho y expuesto.
- El tramo a continuación, hasta dar con el sendero de San Román, es menos expuesto, pero carente de sendero y plagado de erizones, que dificultan la marcha.
*La publicación de las rutas, así como de los tracks, constituyen únicamente la difusión de la actividad, no asumiendo responsabilidad alguna sobre el uso que de ello conlleve.
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