domingo, 4 de noviembre de 2018

Lenito, con sus primeras nieves

A TUCAS ALBARS
Lenito (2339 m)
Sábado, 3 de noviembre de 2018



Cuando decimos de una persona que le “ha dado un siroco”, o que “está aventada”, o que le “ha dado una airada”, o que “está en las nubes”, o cosas por el estilo, lo que queremos señalar es que está teniendo un comportamiento un tanto errático, anómalo, en cualquier caso. Y ¿por qué apelamos en esas expresiones a fenómenos meteorológicos?, quizá porque la naturaleza también está en ocasiones “aventada”, o “airada”, o “en las nubes”, o le “ha dado un siroco”. El tiempo y el clima son dos aspectos bien diferenciados de cómo afectan esos fenómenos al medio ambiente, y en consecuencia a los humanos, porque no hay que olvidar que formamos parte de él. Mientras que el concepto clima contempla el comportamiento atmosférico con más amplia mirada, tanto en el espacio como en el tiempo, el concepto tiempo, ese otro tiempo ligado a la meteorología, lo hace centrando el foco en lugares determinados y en días concretos. Creemos que está más que probado que la acción humana influye en el clima, y éste en el tiempo. Y todo este rollo para qué, pues para significar que hoy hemos tenido una jornada de montaña en la que hemos disfrutado del otoño en las partes bajas y de unas condiciones invernales en las altas, y todo ello en poco más de seis horas. Sí, definitivamente estamos trasladando nuestras locuras a la atmósfera.

El hayedo de Oza se viste de otoño

Con las enaguas hasta la rodilla
            Un verano perezoso en su migrar a otros lares, y un invierno que va echando su tarjeta de visita por debajo de la puerta, han dejado al otoño descolocado, sin saber qué hacer. Y es precisamente el otoño el que nos mueve a programar, todos los años en noviembre, una salida en el calendario de montaña del CP Mayencos a lugares de los Valles Occidentales para disfrutar de él y de su lento discurrir, de su calma, de su poesía, de su generosidad visual, de esa paleta cromática que con su magia va transformando el paisaje de nuestros bosques, y también el mental y emocional nuestro. Pero este año se ha visto alterado por esa anomalía en la sucesión de las estaciones. Realmente no sabe qué hacer. Pero nosotros sí, nosotros sí que sabemos lo que hacer, y es ir en su busca para sentir su lamento, porque se está viendo presionado, quizá antes de tiempo, por un invierno en las alturas.

Preparados, listos...

            Siete mayencos, siete, en esta ocasión, acuden a la convocatoria del club para subir al Rincón de Alano, Peña Forca y Lenito, eligiendo como ruta la del barranco de Estribiella, pero hete aquí que se encuentran con más nieve de la esperada, lo que hace limitar los objetivos únicamente a esta última montaña. Allí vamos.

Rincón de Alano. No en esta ocasión

A la espera de un nuevo amanecer
            Llegados a la Selva de Oza al filo del alba, vemos cómo las montañas orientales se acicalan para recibir al protagonista del amanecer, a ese sol que alumbra, calienta y da vida. Todo está listo. Castillo de Acher preside. Tras haber visto los 8º en el termómetro del coche subiendo, es a 0,5º que salimos algo pasadas las 7:30 de una mañana que promete tiempo estable. El nuevo trazado del GR 11.1 como Sendero Turístico de Aragón, nos acompaña mientras discurrimos por el bosque y su tupida alfombra los primeros tres cuartos de hora. Un poco antes de salir de él, un asome sobre un salto de agua hay que apreciar para darnos cuenta que esto de la naturaleza no descansa. Unas fuertes lazadas lo salvan, y nos despojan ya del arbolado, situándonos en un precioso valle colgado, que va cogiendo el nivel del arroyo.

Saliendo del bosque

           
Un descanso en el plató
            El GR 11.1 va, o viene, según se mire, hacia el collado de Estribiella, por el que pasa a la vertiente del Petraficha, bajando por Mazandú hasta el comienzo de la pista de Taxeras, de donde nace del GR 11, pero nosotros lo abandonamos antes de ascender a ese collado, para desviarnos hacia el sur e introducirnos ya en los pliegues de la montaña. Una montaña que se nos muestra ya vestida con las galas invernales, por lo que vamos asumiendo que tenemos que renunciar al primer objetivo, el Rincón de Alano, que nos viene ya mostrando todo su poderío desde hace tiempo. Replanteamos la jornada dirigiendo nuestros pasos hacia el collado de Lenito, donde se tiene a tiro tanto Peña Forca como el propio Lenito, y allí decidir.

Transitando por entre los bolos

Un sarrio oteando la despensa, que le queda más abajo
            Tras dejar ese GR 11.1 nos enfrentamos a unas lazadas, parcialmente nevadas ya, para alcanzar un gran plató, que alberga gran cantidad de nieve. En él vemos con toda crudeza el itinerario a seguir, apoyado por huellas que nos van marcando el camino. El tránsito por ese plató se torna un tanto peligroso, porque alberga bloques de piedra con agujeros entre ellas, que la nieve tapa, por lo que hay que hacerlo con sumo cuidado. Poco a poco, y sin avisar, nuestros pasos nos llevan al comienzo del Tubo de Lenito, un incómodo canchal en verano, menos incómodo ahora, pero con su puntito también de riesgo debido a la inclinación de la pendiente.

En plena faena subiendo el tubo

Recomponiéndonos en el collado
            Al cabo de tres horas desde la salida en la Selva de Oza, y con un fuerte viento en los últimos metros, alcanzamos el collado, llamado de Lenito Alto, puesto que por la ruta del sur se pasaría por el de Lenito Bajo, que parte el valle de Hecho con el d’Espetal, que surge de Siresa. Bien, desde aquí el asome a las tierras del sur es sencillamente espectacular. También a las del norte, aunque las teníamos a vista pero la atención la teníamos comprometida. Es curioso ver el aspecto que dan las montañas con esas enaguas blancas en sus faldas a la misma altura, es lo que marca la línea que divide el invierno del otoño.


Los cielos y la luz nos unen con el Moncayo, también nevado

Achar de Forca en primer plano, y la Peña Forca al fondo
            Achar de Forca y Peña Forca, lo más inmediato en el cordal occidental. Y Lenito, Lenito Central y Puntal de Lenito, en el oriental. Este último bloque constituye el extremo oriental de la Sierra de Alanos, una extensa zona con dos cordales, albergando un singular puerto entre ambos. Decidimos subir al Lenito primero… y luego ya veremos. La vertiente sur, más soleada y menos venteada, es la que nos acoge para ir subiendo a esta primera cota, de la que nos separan como 140 metros de desnivel, y que alcanzamos en media hora más de discurrir por terreno nevado cuya costra cruje bajo nuestros pies.

La expedición a punto de hacer cumbre

No es para menos
            En la cima nos encontramos un pequeño símbolo ahogado entre cristales de hielo que el viento ha esculpido. El solaz que experimentamos es máximo. Las vistas son espectaculares a los cuatro vientos… aunque uno es el predominante, y lo sabe, también nosotros, no para de recordárnoslo. Abrazos, risas, fotos… y de vuelta al collado, donde nos da el mediodía, hora que desaconseja acometer otro ascenso, de modo que emprendemos la bajada con sumo cuidado, especialmente por las zonas más expuestas del tubo. Alcanzamos el plató, donde se desvanece ese riesgo en pos del de los agujeros que oculta la nieve. En poco más de una hora alcanzamos el fondo del barranco de Estribiella, donde nos incorporamos al GR 11.1 para no dejarlo ya hasta los vehículos en la Selva de Oza, atravesando de nuevo ese bosque que luce más luminoso ya a estas horas.

Resto del cordal de Lenito, con los Pirineos al fondo

            Una buena e inesperada jornada de montaña, en la que hemos cambiado nuestras vestimentas virtuales, y no solo virtuales, de otoño a invierno y vuelta al otoño, en 6 horas 20 minutos de tiempo total, del que 4 horas han sido en movimiento, para salvar una distancia de 10,2 km y un desnivel acumulado en torno a los 1300 metros D+/-.


Las fotos, en


El track, en:


2 comentarios:

  1. Hola Chema.

    Menuda nevada que ha caído y mira que a esa zona siempre le cuesta cubrirse más del manto blanco.

    Nosotros hicimos este verano la otra vertiente y ahora nos falta está, pero mejor en verano que da mucha pereza ir hasta la Selva de Oza en Zaragoza.

    Un saludo

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