viernes, 24 de febrero de 2017

Morrón de Viñas, de Tolocha y Ginebrosa, tres puntales del Bajo Aragón

IXOS MONS
Morrón de Viñas (1.038 m)
Morrón de Tolocha (790 m)
Ginebrosa (890 m)
Domingo, 19 de febrero de 2017



            Seguimos por el Bajo Aragón, en este caso por el reducido territorio en el que se ha quedado tras la división comarcal. Más concretamente por la zona de Berge para el primero, con Javier, Miguel, Luis, Alberto y Víctor; Foz Calanda para el segundo, con Javier y Alberto; y Calanda para el tercero, con Miguel. Tierras de tesoros escondidos, donde el rugir es el protagonista, rugen los motores de Alcañiz, rugen los tambores de La Ruta del Tambor y del Bombo, en silencio rugen también las grandes extensiones de cereal, olivar y almendro, de monte bajo, con aromáticas plantas, para que nadie las olvide. Con mucha historia cargada a sus costillas, desde las pinturas de arte rupestre, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, hasta nuestros días, pasando por conquistas y reconquistas, cuyos señores dejaron palacetes, lonjas, que pueblan plazas y calles de localidades llenas de encanto, cuyos habitantes han sabido a través de los siglos sacarle el provecho al bien más preciado, al agua.

 
Torre Piquer


Comenzamos la ruta
            Morrón de Viñas. Salimos de Berge por el camino de Seno (PR TE-53), cruzando el Guadalopillo en los primeros compases. Justo donde dejamos a nuestra derecha el desvío para subir a la ermita de la Virgen de la Peña, patrona del pueblo, cruzamos el barranco del mismo nombre, por el que seguimos, hasta el kilómetro 3,8 aprox., donde dejamos los rodantes y nos echamos a andar, ya en el denominado camino a Santolea. Y lo hacemos por pista de tierra, con nuestro objetivo a la vista, por entre campos de cereal. Los acompañantes de hoy son Javier, Miguel, Luis, Alberto y Víctor.

Carrascas subiendo al Morrón

            Enseguida se nos pone a tiro visual la medieval Torre Piquer, dominando el barranco de Valdecastillo. Una torre que presume de vigilar el paso entre Alcorisa y Berge con Seno y Castellote, y que ve cómo la declaración de Bien de Interés Cultural de 2006 no consigue sacarla de su lamentable estado. Esto ya lo vemos en los escritos, a ver si nos lo cuenta a la vuelta, que será objeto de nuestra visita. A los veinte minutos, al poco de desviarnos a la izquierda para tomar el camino de Molinos, sin señalización alguna, Luis nos mete monte a través por esos sitios que sólo él sabe, para en media hora de transitar por ese monte bajo de romeros, enebros y sabinas, con alguna sorprendente carrasca, llegar hasta una de las alturas de la Sierra de Caballos, al Morrón de Viñas, desde donde se contemplan buenas panorámicas sobre la redolada, y por donde los participantes de la Maestrail disfrutan y sufren a partes iguales. También vemos restos de trincheras de la última contienda que nos asoló.

Restos de las trincheras

Chopera del barranco Del Redondo
            Decidimos bajar por donde lo hace el trail, encontrándonos un ancho sendero limpio a tal efecto. En veinte minutos alcanzamos la pista, y en otros tantos cruzamos el barranco Del Redondo, tras de lo cual nos metemos por un sendero a mano izquierda, dibujando un importante giro hacia el norte. Ese sendero va colgado por unos riscos sobre el citado barranco y su chopera, sacándonos de nuevo a la pista, por la que alcanzamos el mas Ruiz, que aún conserva su conjunto de casas y cuadras, era y algún apero viejo. Todo ello sobre un arroyo generado por una fuente, que cruzamos para llegar al famoso latonero, que aprovechamos para contemplarlo de cerca echando un bocado, y que bien se merece ser incluido en esa lista de Árboles y Arboledas Singulares de Aragón

Latonero del mas de Ruiz
Mas Ruiz
            Seguimos por un sendero próximo al canto de una serie de campos aterrazados, que subimos, hasta llegar a un amplio collado, donde nos encontramos su simetría en descenso, con la Torre Piquer ya a la vista, a la que llegamos en dos patadas. Se trata de una torre medieval, citada anteriormente, y que nos ve desfilar ya hasta los cercanos vehículos, a los que llegamos tras recorrer 9,8 km, en 3h 5’ de tiempo total, del que 2h 30’ han sido en movimiento, con un desnivel acumulado de 565 D+ y D-.




Panel informativo del PR TE-16 (STA)
            Morrón de Tolocha. Nos desplazamos más al este para nuestro siguiente objetivo, el Monte Tolocha, a cuyo Morrón queremos asomarnos. Para ello nos llegamos hasta Foz de Calanda, a cuya entrada encontramos ya el mural que nos da noticia del PR TE-16, recientemente elevado a la categoría de Sendero Turístico de Aragón. Hay una ruta que lo sube directamente, pero creemos más interesante hacer la circular completa, que se traza en forma de ocho tumbado, haciendo el primer círculo en dirección horaria, y a la contra el segundo. Y lo hacemos con Javier y Alberto, que para eso estamos en su pueblo.

Hacia el Monte Tolocha
Sendero por el pinar
            Salimos del pueblo por el llamado camino de Tolocha, y apuramos aún unos cientos de metros con el vehículo, justo hasta donde comienza la circular. Tomamos, pues, el ramal de la izquierda, para volver por el de la derecha. Unas nubes bajas nos han ganado la partida, y han llegado al Morrón antes que nosotros, pero partimos con la confianza de que se hayan alejado antes de nuestra llegada. Tras circular por pista junto a campos de cereal y olivos, nos vamos metiendo en el pinar, al tiempo que se va empinando el sendero. Al cabo de media hora ya hemos llegado al primer cruce, y tras unas decenas de metros de tramo común con el retorno, el segundo.

Primer hito a subir.

Pantano de Calanda
            Comenzamos este segundo bucle por la derecha, para alcanzar el collado que nos da vista sobre la vertiente sur, donde destacan esas grandes extensiones de minas de carbón a cielo abierto, unas en activo, y otras ya explotadas y regenerado, o en proceso, el terreno. Seguimos por nuestro sendero en dirección este, para alcanzar una primera cota de unos 750 metros, a través de una corta y divertida subida por entre el roquedo, y a continuación sólo nos queda acercarnos hasta el Morrón, que con sus 790 metros es el punto más alto de este Monte Tolocha, que domina el retorcido embalse de Calanda, que regula las aguas del río Guadalope, y que con una capacidad de 54 hm3, está a poco más de la mitad de su capacidad. Su caudal se emplea para los riegos de una amplia zona del Bajo Aragón, y también para abastecer la Central Térmica de Andorra, a través de unos centros de bombeo.

Señales de PR por el roquedo
Maroma y lajas para asegurar el paso
            Junto al vértice geodésico encontramos una bandera de España, como si hubiera alguna duda. También un pequeño lecho de pajas bajo una sabina, con pinta de servir de alojamiento a algún belén. Seguimos las marcas blancas y amarillas, y pronto nos encontramos un corto, pero vertiginoso, tramo, en el que hay unas lajas de piedra a modo de escalera, todavía sin terminar de asentar, y una maroma por si hay que echar mano de ella, que no es el caso. Unos entretenidos zigzag por el bosque nos llevan hasta la pista, por la que ya volvemos, desviándonos unas decenas de metros para visitar la ermita de Nª Sª de las Nieves, de reciente fábrica (1979), ya que la anterior reza con escafandra bajo las aguas del pantano.

Ermita de Nª Sª de las Nieves
A la vuelta, nos metemos de nuevo en el pinar
            Salimos de nuevo a la pista, que llegamos a abandonar, en brusco giro a la izquierda, para por el canto de unas oliveras, meternos de nuevo al pinar por un sendero que zigzaguea y que va en busca de esos dos cruces al terminar este segundo bucle. Ahora sólo nos queda concluir el primero, por el que iniciamos la ruta. A través de la Cantera del Pinar, llegamos a un amplio cortafuegos, por cuyo sendero bajamos hasta dar con una reciente pista, más todavía que el señalizado sendero, por lo que en un corto tramo se pierde esa señalización. Unas decenas de metros a la derecha y tomamos a la izquierda el viejo sendero, que ya en poco nos lleva hasta el coche, no sin antes contemplar el espectáculo de cuatro grandes machos de cabra montesa en los primeros campos que nos encontramos, en los que ya verdea el cereal.

Foz Calanda
            Nos han salido 12,2 km, con 3h 20’ de tiempo total, del que 2h 50’ han sido en movimiento, con un desnivel acumulado de 700 m D+ y D-, por este PR TE-16 que ha engrosado la lista de los Senderos Turísticos de Aragón.






Fuente del Moré
            Ginebrosa. Cinco de la tarde de largo, nos dará tiempo de rematar la faena con otro? Lo intentamos con Miguel, saliendo de Calanda, su pueblo, con la idea de que nos va a costar como una hora entre la aproximación en vehículo y la llegada final a esta nueva cumbre, repartida entre La Ginebrosa y Torrevelilla, y vuelta, naturalmente. Salimos por la A-226 dirección a Mas de las Matas, para tomar la A-2406 justo antes de cruzar el canal de Calanda y el río Guadalopillo a continuación. A los seiscientos metros, la dejamos para meternos por el camino del Desierto, que al pronto seguimos por su ramal derecho. En un laberinto de pistas, sobre el mapa vemos que dejamos a la izquierda el llamado Rincón Caliente, para alcanzar el camino Gramenales Altos, y a la altura del barranco de la Zahoyera, en un rincón encontramos la fuente del Moré, que visitamos.

Convento del Desierto de Calanda

Fachada principal del monasterio
            Tenemos ya a tiro visual el Convento del Desierto de Calanda, al que llegamos tras unas cuantas revueltas más. Se trata de un edificio barroco de enormes dimensiones, fundado bajo la advocación de San Elías, en 1682, aunque sin terminar de construir. Se dice que anteriormente ese emplazamiento estaba ocupado por una casa de campo de una pudiente familia, que fue añadiendo dependencia tras dependencia, hasta que los Carmelitas Descalzos pusieron la vista en tan singular lugar, que reunía las mejores condiciones perseguidas por la orden para su retiro espiritual, llegando a reunir hasta 40 frailes, con los correspondientes servidores para el cuidado de la gran finca. El fin lo tuvo en 1836 con la desamortización de Mendizábal, cuando pasó a manos privadas, en las que aún sigue. Que nadie piense, pues, que las privatizaciones, incluso las grandes privatizaciones, son de ahora, que ya se inventaron hace siglos. Visitamos sus ruinas, que hoy en día están incluidas en esa Lista Roja del Patrimonio, de la Asociación Hispania Nostra.

Enormes dimensiones las del edificio

Por el monte, camino del objetivo
            Ya por el PR TE-14 seguimos hasta el cruce del camino que viene de Torrevelilla, al que nos incorporamos en dirección contraria hasta tener que dejar el vehículo. Por ancho camino de monte bajo y joven pinar nos dirigimos hacia la sierra de La Ginebrosa. La alternancia con tramos de pista se sucede, hasta llegar al collado y encontrarnos con señales de Sendero Turístico de Aragón. Seguimos por la pista a dos aguas, camino del mirador del Pilón, alcanzando antes de llegar a él este vértice geodésico que señala la máxima altura de esta sierra, llamada como ella.

Con las últimas luces

Llegando al alto
            Justo tiempo para ver marchar el sol a dar lección a otra parte, y emprendemos el descenso al trote gorrinero hasta llegar al coche, con el que salimos ya en dirección a Torrevelilla. Desde la entrada en la pista por la carretera que veníamos de Calanda, hasta Torrevelilla, han sido 18,2 km, para andar tan sólo 5 km, en 50’ de tiempo total, del que 45’ han sido en movimiento, con 275 metros de desnivel acumulado D+ y D-. Hemos querido hacer así la ruta para incluir el Desierto de Calanda y su Convento, pero por ello nos hemos dejado otros puntos de interés, como Lo Salt. Volveremos. Volveremos para hacer una ruta más integradora y racional.




El track del Morrón de Tolocha: https://www.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=16533188


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