sábado, 5 de noviembre de 2016

Majalinos y Tres Mojones, los techos de la Sierra de Ejulve

IXOS MONS
Majalinos (1.601 m)
Tres Mojones (1.618 m)
Jueves, 3 de noviembre de 2016



            Entre los municipios de Ejulve, Aliaga, La Zoma y Cañizar del Olivar, a caballo entre las comarcas de Cuencas Mineras y Andorra/Sierra de Arcos, en la provincia de Teruel, surge una sierra, que hasta julio de 2009 estaba vestida de una enorme extensión boscosa, que le daba color, que le daba oxígeno, que le daba vida. Todo un patrimonio natural ardió del 22 al 27 de ese fatídico mes. Más de 7.300 hectáreas fueron pasto del fuego, de un fuego que no tuvo piedad en cinco días que duró y que cambió para unas cuantas décadas la faz de estos montes, en esta Sierra de Ejulve.

Tristes montes

Algunos pinos sobrevivientes
            Un incendio provocado por las altas temperaturas, el fuerte viento y una tormenta seca. Tres factores que unidos son letales para el monte. Un monte que hemos querido visitar, un monte que nos ha expresado su dolor, un monte que lucha por sobrevivir a través de la auto regeneración. Ahí, en las dos máximas alturas de la sierra hemos estado con el amigo Vicente, que amablemente nos ha acompañado y nos ha contado esta triste historia que va a ser difícil de olvidar en varias generaciones.


Alto de Majalinos
            Majalinos. Partiendo de Ejulve dirección Aliaga, por la A-2403, nos detenemos en el Alto de Majalinos, para echarnos a andar. Un alto que hace muga entre ambos términos municipales, y en consecuencia entre ambas comarcas. Allí, un monte pelado se deja acariciar por maquinaria pesada para acondicionar la pista que nos va a subir a lo más alto de este monte. Poco a poco vamos tomando altura y perspectiva sobre toda la sierra de negras entrañas.


Vértice geodésico de Majalinos

Hacia Andorra
            Algunos corros de pinos han sobrevivido y permanecen de forma testimonial para dar fe de lo que un día fue. Encontramos señales de circuito de BTT, que no deja de ser una forma de darle alegría al entorno. En unas cuantas vueltas y revueltas, desde las que podemos ver el complejo de antenas de la cumbre, incluida la torre de vigilancia forestal, llegamos a todo ello, entre lo que se cobija el vértice geodésico, desde donde se puede ver la enorme extensión de terreno hacia Andorra y su humeante chimenea.

Un rayo de esperanza

            Con las mismas, y desandando lo andado, volvemos al coche, donde damos por terminada la ascensión a este monte, a la que le hemos metido 1h 10’ de tiempo total, del que 1 h ha sido en movimiento, habiendo realizado como 5,3 km, con algo más de 200 metros de desnivel acumulado D+.



La Cañadilla
              Tres Mojones.
Partimos del puerto de Majalinos y tomamos camino de Aliaga por la A-2403, y antes de llegar damos con La Cañadilla, una pedanía de aquél. Una muy pequeña aldea compuesta de cuatro casas contadas, pero alguna habitada, junto a su pequeña ermita que reza a San José. Tomamos el camino a Palomar de Arroyos, y pronto nos metemos en el barranco de Las Calzadas, que va dando vida a varias filas de chopos que ven caer su dorado pasado. Vamos ganando altura entre campos por el pinar. Unos campos que esperan ser labrados para la siembra del cereal. Pasamos junto a varios corrales espaldados, vestigio de otros tiempos, de otras formas de vida prácticamente extinguidas.

Camino a Palomar de Arroyos, por el barranco de Las Calzadas

Algunos se resisten
            Al cabo de unos 4 km, en un cruce, tomamos el camino que sigue por la derecha, que toma más inclinación. Antes de otro kilómetro hay que abandonarla, porque se gira perdiendo altura, y nosotros no debemos hacerlo, de modo que nos dirigimos ya monte a través, sorteando los troncos yertos que han ido quedando de aquel devastador incendio. Un par de cotas con sus vaguadas, median hasta alcanzar la máxima altura, que con sus 1.618 metros es la mayor de toda la sierra. Tres Mojones lo llaman, y es que en él confluyen los términos de Aliaga, Cañizar del Olivar y La Zoma.

Viejos corrales

Cuánto sufrimiento
            Ennegrecidos y retorcidos esqueletos, todavía en pie, dibujan su macabra silueta sobre el azul celeste. Las vistas desde aquí, como del precedente, son extraordinarias hacia los cuatro costados. Unas vistas desoladoras sobre una tierra que va regenerando lentamente, y que un día recobrará su esplendor. Continuamos por la loma pero perdiendo poco a poco altura, para cruzar otro cabezo más, pasando junto a una gigantesca torre del tendido eléctrico, y bajar ya hacia un barranco, que otrora regaba unos pequeños bancales.


La vida siempre se abre paso
Pequeño cementerio de La Cañadilla
            Ya por terreno más amable, nos vamos acercando a un pequeño portillo que pareciera estar excavado en la roca. A partir de él ya damos vista a nuestro destino, a la pequeña aldea de La Cañadilla, a la que nos acerca un zigzagueante camino que primeramente nos pasa por el cementerio, un pequeño recinto de piedra, en cuyo interior yacen un puñado de personas bajo lápidas de piedra. La entrada ya al pueblo se hace junto a la ermita de San José.


Entrada por la ermita de San José
            Y en poco más llegamos al coche, tras haber recorrido 9,8 km, en los que hemos empleado 3h 10’ de tiempo total, del que 2h 35’ han sido en movimiento, para salvar unos 550 metros de desnivel acumulado D+.





            Una buena jornada de monte, de montes para ser más exactos, con un tiempo muy amable para la época en la que estamos, y en muy buena compañía.


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