sábado, 11 de febrero de 2023

Atarés - Bco. Fondo - Sesún - Pereretas - Atarés, a los pies de los monasterios

                                                                  Año XII. Entrega nº 797


MONS CON NIEU
Atarés-Bco. Fondo-Sesún-Pereretas-Atarés
Jueves, 9 de febrero de 2023

            “Ego Joannes hujus Eclesiae conditor, primus habitator, qui oba moren Dei, spreto hoc praesenati saeculo, ut potui, hanc Ecclesiolan fabricabi, Santoque Joanni Baptistae consecravi; inqua vixi diutius eremita, nunc mortuus in Dómino requiesco, Amen”. Inscrito en una piedra junto al cuerpo incorrupto de Juan de Atarés, encontrada por el joven Voto a principios del siglo VIII. Texto que facilitamos en castellano:

            “Yo, Juan, el fundador de esta Iglesia, el primer habitante, que obedecí a la muerte de Dios, desafiando como pude este siglo presente, construí esta Sala Eclesiástica, y la consagré a San Juan Bautista; en la cual viví por mucho tiempo como un ermitaño, ahora estoy muerto y descansando en el Señor, Amén".



           

            No vamos a hablar hoy de San Juan de la Peña, que ya lo hemos hecho en varias ocasiones, pero sí ofrecemos esta cita que hemos encontrado en viejos libros, referida a uno de sus habitantes, que dejó su cercana aldea para dedicar el resto de su vida al retiro y oración en aquellos oscuros tiempos. Lo hizo bajo las peñas de lo que se erigiría posteriormente como el monasterio al que le dio nombre, y cuyo cuerpo fue encontrado por Voto que, junto a su hermano Félix, protagonizaron la legendaria fundación de lo que se convertiría en un cenobio benedictino, regio monasterio, clave en los orígenes de la historia de Aragón. Pero hoy, como decimos, únicamente entresacamos ese fragmento para centrarnos en esta aldea con ayuntamiento propio en 1834, y anexionada al municipio de Jaca en la década de los 60 del siglo pasado.


            De este poblado podemos decir que Ubieto da como primera mención, en el Cartulario de San Juan de la Peña, nº 69, el 22 de agosto de 1036, cuando se cita al “señor Jimeno Garcéiz en Atarés”. En el Cartulario de Santa Cruz de la Serós nº 44, se cita que “en 1188 Alfonso II de Aragón dio a Santa Cruz de la Serós el castillo y la villa de Atarés a cambio de Aísa y Villanúa”. Se sabe de la existencia de antiguos poblados en sus tiempos pertenecientes a Atarés: Cheverraza, San Úrbez, Paduls, la Pardilla, Santa Graciela, Charné, Baranguá, la Torraza y Jarne.  



            Pues de Atarés partimos para darnos una vuelta en torno al barranco homónimo, pero nos encontramos la pista con más nieve de la que preveíamos como para volver por el otro lado del barranco, que es paco y aún va a haber más, de modo que recorremos entera la pista, hasta su término en un campo, como algo más de una hora, pisando nieve dura, y a tramos hielo. Hemos dejado atrás la entrada a barranco Fondo, así que regresamos para tomarlo como opción y no regresar a Atarés por donde hemos venido. A primera vista no se ve mucha nieve. En media hora nos presentamos en la carretera A-1205, a la altura del puerto de Oroel para, sin cruzar la carretera, tomar la pista que se nos abre a la izquierda, en la que encontramos nieve, y que nos lleva hasta la pardina Sesún, donde termina la pista.












           A partir de aquí se sigue por sendero, o es lo que tenemos que ir adivinando, porque seguimos con el piso nevado, y a tramos con unos 40 cm de espesor. Media hora más y llegamos a lo que queda de la borda y corrales de la pardina de Pereretas, donde aprovechamos para echar un bocado al sol, que no lo tenemos a lo largo de toda la mañana. Continuamos, y en diez minutos nos incorporamos al sendero que viene de monte Guaso. Seguimos por nieve. Otros diez minutos para alcanzar el cruce y seguir dirección Atarés por el GR 65.3.2, para llegar, finalmente al pueblo, lo que nos lleva tres cuartos de hora más.







            Cerramos la circular en Atarés, tras 15,6 km, recorridos en 4 horas, habiendo superado un desnivel acumulado de en torno a los 390 m D+/-, en una mañana que ha sido en lo meteorológico más amable de lo que se esperaba.


Bibliografía:

San Juan de la Peña. Francisco Oliván Baile. Autoeditado (1952)

Los monasterios de San Juan de la Peña y Santa Cruz de la Serós. Francisco Oliván Baile. Autoeditado (1969)

Gran Enciclopedia Aragonesa. Tomo II. Ana Isabel Lapeña Paúl. Unali (1980)

Historia de Aragón. Los pueblos y los despoblados I. Antonio Ubieto Arteta. Anubar (1984)

Web:

Románico aragonés

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                   Las fotos y el trackque no tiene por qué ajustarse a los senderos de verano.


domingo, 5 de febrero de 2023

Puntal Alto del Foratón, con raquetas

                                                               Año XII. Entrega nº 796


MONS CON NIEU
Puntal Alto del Foratón (2 154 m)
Sábado, 4 de febrero de 2023

            Del escritor Cristiano Mauri traemos una frase que nos viene al pelo y sintoniza plenamente con nuestra actividad de hoy y, por qué no decirlo, para relacionar el líquido elemento en forma de nieve, con el buen hacer sobre las personas, con el buen hacer sobre las cosas. Decía: "Deberíamos aprender de la nieve a entrar en la vida de los demás con esa gracia y esa capacidad de esparcir un velo de belleza sobre las cosas".



            Porque sí, porque a pesar de estar vinculada al invierno, tiene una parte de calidez, de suavidad, de ir arropando todo con su blanco manto que suaviza el relieve, que homogeniza el paisaje, que redondea las montañas. Es la cara amable de la nieve; la menos amable es la del peligro que entraña el no gestionar bien nuestro paso por ella, y que conlleva una cierta sabiduría que admiramos en quien la tiene, porque cuanto mejor sepamos leer el terreno y afrontarlo en consecuencia más nos alejaremos de ese peligro que acecha en forma de avalancha cuando se conjugan varios elementos, como la inclinación, la temperatura, la humedad, la carga de nieve, el estado de las capas inferiores… siendo garantía de éxito y disfrute.


            Hoy elegimos el bellísimo paraje de Lizara para echarnos a la nevada montaña. Seguimos con inversión térmica, a -5ºC en Labati y a 9º al llegar aquí, aunque con fuerte viento. Decenas y decenas de vehículos, nunca lo había visto así. Comenzamos desde el refugio para dirigirnos al collado de lo Foratón, si respetamos el habla local, ese que media entre la sierra de Gabás y el macizo del Bisaurín, paso obligado para acceder a este pico por su ruta normal. Emprendemos la marcha por el GR 11, que pronto abandonamos para continuar por su variante GR 11.1. Las primeras rampas son potentes, lo que obliga a ir dosificando las fuerzas. Tras ellas, la pendiente se suaviza pero, posteriormente, la travesía inclinada lateralmente hace incómodo el paso, hasta llegar a la explanada, que da oxígeno, pero que dura hasta afrontar la decidida subida al collado.






            Una subida a tramos cómoda por la huella, pero por otros no tanto, debido a la inclinación. Desde la mismísima salida, como decimos, y no contábamos con él, nos acecha un fuerte viento, que se acrecienta conforme vamos llegando al collado, adquiriendo en él su máximo nivel. Hora y media hasta aquí. Bastante afluencia de alpinistas con esquís de montaña que se desvían hacia el Bisaurín. Nosotros, al lado contrario, hacia el sur, para ir subiendo a la sierra de Gabás y, tras una cota intermedia, hacer el último esfuerzo para llegar, al cabo de dos horas, al Puntal Alto del Foratón que, con sus 2 154 msnm es el techo de la sierra, y desde donde se tienen unas magníficas vistas a todas caras.





            Al norte, lo más inmediato que tenemos es el gigante local, el Bisaurín, con sus inseparables punta Fetás y agujas de la Balellaza. Si seguimos la vista hacia levante, lo siguiente que vemos es el macizo de Bernera y las Lienas de Bozo y Garganta, con el hermano mayor, el Aspe, con la sierra de alguno de la familia Napazal, el Petrito, Mesola y Cucuruzuelo desvaneciéndose ya hacia el sur. También alcanza la vista hacia gigantes del valle del Aragón, Collarada, Pala de Ip, Pala de Alcañiz… Y si nos giramos hacia poniente, el más inmediato que destaca es el Agüerri, seguido del Puntal de Valencia, Peña Forca con su Lenito… En fin, todo un mundo de montañas nevadas, pero muy venteadas. Y si es al sur donde miramos, veremos todas estas sierras perpendiculares a la cordillera, que van perdiendo galones conforme bajan a beber a tierra baja. Y por ver, ver, hasta la Peña Oroel, la sierra de Guara, incluso el Moncayo y otras sierras nevadas de la Ibérica, que se pierden hasta Urbión y más allá.




            Aunque la temperatura no es baja, el viento azota, haciendo incómoda la estancia, de modo que emprendemos el descenso, David y yo, como hemos subido, con raquetas, y Jesús con sus flamantes tablas de Skimo. Del descenso poco que contar, ya que lo hacemos por el mismo itinerario, aunque en los tramos más inclinados nos hemos podido desviar en busca de mejores pasos.






            Llegamos al refugio, dando por terminada esta ascensión en modo invernal, pero con un extraordinario tiempo, al viento se lo perdonamos, y al cabo de casi cuatro horas, con 7,2 km y salvando un desnivel acumulado en torno a los 635 m D+/-.


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                  Las fotos y el track, que no tiene por qué ajustarse a los senderos de verano

Paseo con raquetas por la Canal Roya, con esperanza

                                                             Año XII. Entrega nº 795


MONS CON NIEU
Canal Roya
Viernes, 3 de febrero de 2023

            Tan intenso es el cielo azul que luce hoy la Canal Roya, como los nubarrones que se ciernen sobre ella desde los despachos. En una espléndida mañana que pasamos de los -4ºC al paso por Castiello hasta los mismos 4º, pero positivos en el arranque, visitamos este valle que se ha ganado por méritos propios el estar incluido en un Espacio Natural Protegido en lugar de estar bajo amenaza de destrucción.





            Con esos amargos sentimientos, y ante la dejadez por la falta de limpieza del aparcamiento propio para entrar en este valle, bajamos a la carretera vieja para llegar hasta el final y poder iniciar nuestra marcha de hoy, lo que nos obliga a remontar hasta la pista a la altura de las instalaciones del campamento juvenil. Una vez en él, continuamos por la pista, pasando por la fuente del Cerezo, hasta llegar al desvío por donde ha señalizado el GR 11 desde su migración a Sendero Turístico de Aragón que, debido a los continuos desprendimientos del margen derecho, hay que cruzar al izquierdo por una palanca y seguir para salir directamente al refugio de Lacuás, pero eso es en ausencia de nieve, que ahora nos limitamos a seguir la huella, que no siempre coincidirá por el camino de verano.





            Por tal motivo, vamos cruzando algún ramal del río por puentes de nieve. Un río que ofrece bellas imágenes con sus piedras nevadas, sus carámbanos, el raudal de sus aguas, el contraste del oscuro color de sus frías aguas con el blanco impoluto de la nieve. Entre ambos extremos, una tenue paleta de colores en las laderas que conforman el cauce, entre las que encontramos algunos sarrios que cruzan inclinadas palas de nieve en busca de sustento, que este ambiente no se lo pone fácil. Nadie, absolutamente a nadie nos encontramos, la pureza que se respira es total y absoluta. Despacio, saboreando cada paso que damos, llegamos finalmente volver a cruzar de nuevo la palanca bajo el refugio, al que nos acercamos, paralizados por la idea de la gran transformación que puede llegar a sufrir este recóndito valle, precioso y valiosísimo medioambiental y paisajísticamente hablando.



            Nos hubiera apetecido haber seguido adentrándonos más, pero por hoy, tan solo se trataba de esto, de dar un paseo, quizás bajo un prisma más romántico de lo habitual, ese que nos acompaña siempre en nuestras andanzas por las montañas, por nuestras añoradas y adoradas montañas, ese que nos permite sentirnos tan unidos a ellas, tan unidos a lo auténtico, tan unidos a esa realidad que nunca te defrauda, que siempre te enseña, que siempre te aconseja, ese amigo fiel que sabes que está ahí y que ella sabe que te llena de plenitud, pero también que sufres cuando ella sufre. ¡Ay!, las montañas, severas, aunque amigas del ser humano si se las sabe tratar, pero que no todos esos seres humanos lo ven de la misma manera, y algunos pasarán a la historia por la huella que dejen sobre ellas.






            Bocado, contemplación y más contemplación, para llevarnos estos buenos recuerdos de vuelta, para cuyos últimos compases apuramos la pista hasta ese punto neurálgico donde se separa el GR 65.3 y el GR 11, que vienen juntos desde el puente de Santa Cristina en Candanchú, y se le une aquí a este el GR 11.1, por el que bajamos hasta el punto de partida, habiendo recorrido 6,8 km, en 3h 50’, con un suave desnivel en torno a los 260 m D+/-. 


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Las fotos y el track, que no tiene por qué ajustarse a los senderos de verano