jueves, 7 de febrero de 2013

Monte Asieso

MONS CON NIEU
Monte Asieso
Jueves, 7 de febrero de 2013



            Más de veinticuatro horas seguidas sin apenas dejar de nevar. En Jaca se ha puesto todo precioso de nuevo. El día sale indeciso, entre claros y el borde del nuevo marrón que nos acecha. Mal día para sacar el coche, así es que no nos ponemos los esquís en casa porque no caben puestos en el ascensor, pero lo hacemos nada más salir del patio. Hoy nos vamos a dar una vuelta por el monte para petarnos un poco. Una vuelta por el monte de Asieso.

Paseo del Parque
            Membrilleras, Avda. Oroel, Regimiento Galicia, Parque, Rompeolas y Puente de San Miguel. Hasta aquí todo bien. Muy bien, sin apenas pisar otra cosa que no sea nieve o mucha nieve. Salimos a la carretera de Aísa, y podemos seguir por la cuneta, hasta que la cruzamos para meternos por la Senda de los Indios y subir hasta Asieso, atravesando enormes ventisqueros producidos por el fuerte viento de estos días, en los que Jesús no resiste la tentación de hacer algún descenso y meterse hasta el culo, y más arriba, de nieve.

            El estar limpia la calzada en Asieso, como debe ser, nos obliga a quitarnos los esquís, pero nos los volvemos a poner en el arranque del camino que sube a los depósitos, y lo hacemos por encima de las huellas de un par de personas, que llegan sólo hasta ellos, por lo que a partir de aquí, ya adivinando el camino. El panorama que se divisa es extraordinario, todo a nuestros pies está bajo la nieve. Es habitual que todos los inviernos venga alguna vuelta de nieve por aquí, pero lo de este año, realmente es excepcional.

Carrera de obstáculos
            Nos metemos por lo que vamos adivinando es el camino, y nos vamos encontrando más y más pinos cruzados, pinos que nos obligan a ingeniárnoslas para pasarlos, unas veces por arriba, otras por abajo, y que pasamos uno y nos encontramos tres. Varias veces pensamos en volvernos, pero continuamos en la confianza de que el último sea eso, el último. Pero no, sigue habiendo más últimos, y más, y más. Aquí se ha juntado lo tierno del terreno por el diluvio del otoño, con la enorme carga de la nieve en las ramas de los árboles, lo que ha facilitado su derrumbe, así como de gran cantidad de metros de talud. En el fondo, tanta dificultad es un reto. En el fondo, es un divertimento.

Tubo de la central
            En plena faena, nos cruzamos con otros dos chicos que vienen haciendo lo mismo que nosotros, pero en dirección contraria, y nos advierten de que nos vamos a encontrar más en el camino. Novedad. Les decimos lo mismo. Perdemos la cuenta. Finalmente, dando vista ya al valle del Aragón, Rapitán, Albarún, llegamos a la terminal superior del tubo de la central (910 m), punto más alto de la mañana, no sin una última dificultad para superarlo.

            Parece que a partir de aquí viene la tranquilidad… y el aburrimiento, claro. Ya todo es bajar y bajar por la pista, sin ninguna dificultad. Llegamos a la que baja de Serés y enseguida a puente Oliván. Vuelta a Jaca por el Camino de Santiago, que lo hacemos hasta el Árbol de la Salud. Cantera. Ciudadela. Medio Pañuelo. Y ya, porteando los esquís, para casa.

            Cuatro horas y veinte minutos, para recorrer los 13 ó 14 kilómetros, con poco desnivel, unos 380 metros acumulados, y con las dificultades añadidas de los troncos cruzados, que han puesto la salsa en esta mañana, que va a tirar de otra en la que se espera más nieve.


El reportaje completo de fotos, en:

lunes, 4 de febrero de 2013

Barranco del Barcal

MONS CON NIEU
Barranco del Barcal
Lunes, 4 de febrero de 2013



          Tras dos días de fuerte temporal, con brutales fuertes rachas de viento, nos llega un lunes amable en latitudes como Jaca, por lo que nos ponemos en marcha hacia la montaña, comprobando que conforme nos vamos acercando a ella nos va mostrando su verdadera cara invernal. Pero no nos importa. Vamos a por ello, a ver lo que da de sí.

Carámbanos en la carretera a Oza
            Hecho. Siresa. Boca del Infierno, jalonada por la calzada romana y por la senda de los Ganchos; calladas, dormidas bajo un importante manto nivoso. En la carretera, paredes heladas, con carámbanos de hielo que la decoran, en el río; un río que baja pletórico, jubiloso, mayenco, y más le vale que lo haga poco a poco, porque nieve hay para rato.

            Llegamos al puente de Oza, y poco más, la quitanieves ha llegado justo hasta la puerta del camping, y es ahí donde dejamos el vehículo y comenzamos a esquiar. Y lo hacemos por la misma carretera, encañonándonos por el paisaje, hasta que salimos a las anchuras de la Mina, donde el valle hace un giro brusco hacia el E, para enfilar Guarrinza.

Río Aragón Subordán
            La idea inicial es llegar hasta el achar de Aguas Tuertas, pero nos conformamos con llegar al barranco del Barcal. No hace la suficientemente baja temperatura para que sea nieve, y es agua la que cae, haciendo incómodo el avance, y cuanto más subimos, más nos acercamos al centro del marrón, con su falta de visibilidad. Así es que lo más sensato es darse la vuelta.

            Este barranco es el mayor de los tres que se cruzan desde la Mina. En el estío suele bajar seco, pero ahora está al completo. Bien se vale que hay un puente para cruzarlo, porque la velocidad que lleva el agua impide que se hiele. Pues eso, contemplación, no mucha, breve bocado, y para abajo. Un descenso que se hace más breve que la subida porque, bueno, algo de pendiente hay, y aunque no corren mucho los esquís, sí que hay tramos en los que disfrutamos deslizando.

            Y poco más, llegada al auto y para abajo. Poco desnivel, algo más de trescientos metros acumulados, y casi cuatro horas para recorrer los en torno a 16/18 kilómetros, en una mañana en la que tenemos la impresión de que nos hemos portado mejor nosotros con ella que ella con nosotros, pero que no se lo vamos a tener en cuenta.


El reportaje completo de fotos, en:

viernes, 1 de febrero de 2013

Sierra de Angelé

ENTRENOS
Sierra de Angelé (1.340 m)
Jueves, 31 de enero de 2013



         Estamos gozando de unos días de buen tiempo, despejado, pero no en toda la península, porque en el extremo norte, tanto continental como marítimo, seguimos bajo la influencia lateral, muy de refilón, pero influencia al fin y al cabo de las bajas presiones que el anticiclón está echando hacia el medio y norte de Europa. Pero parece ser que justo el fin de semana, éste se va a retirar a sus cuarteles del sur, y va a dejar entrar de lleno otra perturbación con aire frío en capas altas y con una gran diferencia de presiones, lo que nos va a traer otra masa de aire frío con fuertes rachas de viento en nuestras latitudes pirenaicas. Conclusión, que hay que aprovechar estos días previos para echarse al monte, y poder estar al abrigo, con el cuerpo gozado, cuando todo eso ocurra.

Ermita de San Cristóbal
Por tratar algún día de dejar de quemar combustibles, salimos directamente de casa para meternos otra trotada por los montes cercanos. Esta vez elegimos la Sierra de Angelé (conocida también como de los Ángeles), que es la divisoria entre los valles del Aragón y del Lubierre, al sur del collado de Borau.

Pues eso, con poco equipaje, provistos tan sólo de muy buena voluntad y de muchas ganas, y pensando que en cosa de tres horas estaremos de vuelta, salimos de casa para tomar el Camino de Santiago hasta Castiello. En un lugar próximo aún a Jaca, ha habido un desprendimiento del talud que soporta el firme de la carretera, y en previsión de que se vea afectada hay una actuación en marcha. Es de esperar que cuando termine procedan a despejar el camino, porque actualmente está cortado, haciendo un poco incómodo el paso. También está deteriorado el puente de madera que salva el barranco Salado (el formado entre Rapitán y Claraco). Y también lo está, especialmente la barandilla de madera, todo el desnivel al norte del Charle. Por el contrario, el tramo justo anterior al Ijuez, que desapareció por completo a causa de la riada de octubre, ya podemos decir que ha quedado muy bien acondicionado. También el tramo de soto, pasado este río, que hay debajo del camping, aunque ha perdido todo su encanto; esperemos que los hados no se hayan espantado del todo y puedan volver a hacer su labor; esperemos, pues, que vuelva a adquirir ese encanto, esa magia de los sotos ribereños; le daremos tiempo para ello.

Barranco de Casadioses
Bien. Una vez terminado el parte meteorológico y el de caminos, seguimos a lo nuestro, que es estar pendientes de lo primero para recorrer lo segundo. Mesón de Castiello. Abrevar en el parque junto a la carretera y a tomar la pista del, que según indica un cartel, es el barranco de Plandigüé. Baja con agua, y al poco hay que cruzarlo. Las primeras lazadas nos permiten ir tomando altura. Unas primeras lazadas que van escondiendo ya alguna pequeña mancha de nieve en las umbrías, pero que poco a poco se van extendiendo a todo lo largo y ancho de la pista. Lo que empieza siendo algo agradable, el poder trotar por encima de la nieve, se va convirtiendo en un tener que ir mirando por dónde y cómo se pisa, porque hay tramos en los que nos metemos hasta casi la rodilla, y con agua corriendo por debajo del manto nivoso.

Ruinas de la ermita de San Bartolomé
Ruinas de la ermita de San Bartolomé, a las que nos asomamos. Seguimos, y a cada lazada de la pista más y más nieve, con más y más agua por debajo. Ya no pensamos en cómo nos estamos poniendo de fartos d’aigua, no, ya no pensamos en lo que nos está retrasando esta forma tan penosa de avanzar, no, lo que pensamos es en qué estado se van a quedar estas pistas. Veremos.

Hora y veinte desde Castiello, y sin saber de quién son los pies que nos han traído hasta aquí, llegamos al lomo de esta sierra de Angelé, que nos da vista al valle del Lubierre, con una divisoria pirenaica en las nubes. Ahí tenemos a la Peña Forca, al Agüerri, Bisaurín, Llanas del Bozo y Garganta, Aspe, Lecherines, Raca; y al este del Aragón el macizo de la Collarada, con el resto de picos que cierran el circo de Ip. Todo ello nos reconforta, porque teníamos ganas de salir de la pista que nos ha dejado aquí, teníamos ganas, sí, guiados por una vana esperanza de que cambiara la situación, y lo hace, pero a peor. Sigue habiendo mucha nieve todavía, y la progresión se hace más que penosa. Pero no hay más remedio, no hay vuelta atrás.

Lomo de la sierra de Angelé
Estamos ya direccionados hacia el regreso, pero aún queda lo suyo de loma. En torno a tres cuartos de hora, pasando por la base del Grosín, que, dicho sea de paso, nos cuesta gran trabajo resistir la tentación de subirlo, y que nos lleva hasta el collado del paco Serés, habiendo dejado a nuestra izquierda el monte de Santa Eugenia, por donde también pensamos en bajar, ya que al estar emboscado habrá menos nieve, pero es mejor ir a lo seguro, el cupo de embarcadas ya lo tenemos hoy cubierto. Tomamos pues ya la pista del barranco, hasta llegar al puente Oliván, lo que nos cuesta más de media hora, con nieve también en el tramo superior. También resistimos la tentación de parar un vehículo de Acciona que baja de la pista del tubo, para preguntarle que si va a Jaca, que irá…


Y poco más. Vuelta por la cabañera hasta Jaca, hasta casa. Han sido más de cuatro horas, lo que teníamos previsto en tres, lo que nos ha costado esta vuelta de más de 20 km, y en torno a 1.200 de desnivel acumulado. Buen entreno. Buena mañana. Buenas garrillas se nos han quedao.




El reportaje completo de fotos, en:
https://picasaweb.google.com/chematapia/SierraDeAngele#
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martes, 29 de enero de 2013

Puntas Fazera y Burrumbalo

A TUCAS ALBARS
Punta Fazera (2.036 m)
Punta Burrumbalo (2.148 m)
Domingo, 27 de enero de 2013




           Otra salida improvisada, que son las buenas, y con amigos, amigos de los amigos, y amigos de los amigos de los amigos. Bueno, al final, Javier, María, Nacho, Miguel, Josemari y uno mismo. Todos con ganas de hacer monte. Todos sabiendo el riesgo que se corría hoy de mal tiempo. Un encendido amanecer lo anunciaba, ya no íbamos a ver el sol en todo el día, y ese frente previsto para hoy, que parece ser el último de esta larga serie, tiene pinta de ejercer, pero bien. Veremos.

El sol nos hace el último guiño
            Nueve menos cuarto de la mañana. Senegüé es el punto de encuentro, donde tras barajar unas cuantas opciones, nos decidimos por el Burrumbalo, y acometerlo por la sur, desde Betés, todo ello claro está si la carretera lo permite, al menos hasta el pueblo. Así es que camino del Sobremonte biesquense, para dejar los coches donde previsto. La carretera hasta el pueblo está limpia, pero no la pista desde aquí. De momento toca hacer comedias, porque el suelo está completamente helado.

El grupo al poco de salir
            Desde el mismo arranque tenemos en nuestro punto de mira la redondeada cumbre del Burrumbalo, y así seguirá siendo mientras las nieblas lo dejen. De todos modos, aprovechamos el encuentro con un hombre para asegurar la ruta, cuyos primeros compases discurren por una pista que compartimos con un cazador con pinta de ir a la espera. Los campos están dormidos bajo un palmo de nieve, al menos. Una pista, decimos, con trazadas de tractor, que aprovechamos hasta que se terminan. Ya nos hemos puesto hace un rato las raquetas. A partir de aquí ya piso virgen, adivinando la ruta. Seguimos por donde nos parece que tiene que ser, hasta que la perdemos y tenemos que meternos por entre los pinos para subir y encontrarnos de nuevo con la pista.

María en la entrada de la trocha
            A los cincuenta minutos nos encontramos a nuestra izquierda, y señalada por un gran hito de piedras, una evidente entrada que nos da buena espina, y la tomamos. Por su tremendo desnivel más parece una trocha de madera, que nos cuesta recorrer más de una hora. Mientras tanto hemos salido del bosque, y hemos vuelto a entrar. El desnivel se hace todavía mayor. El paquete de nieve es enorme, y el esfuerzo para hacer huella también.

Loma para subir al collado
            Mediodía de reloj y salimos de este último tramo de bosque a una loma por la que decidimos subir, ya que al estar más expuesta entendemos que estará más venteada y tendrá menos nieve. Pasamos por una cabaña, Planigolar según los mapas, con más de cien años de antigüedad, 1910 pone en lo alto de la puerta. No nos detenemos más que para abrigarnos, el aire que sopla lo merece. Seguimos subiendo loma arriba hasta el mismo collado, en el que nos encontramos ventisqueros, los producidos por las nortadas, no en vano nos asomamos ya al barranco del Puerto, o de Merdazero para los puristas, intuyendo las cimas de la sierra de la Partacua, con su cumbre mayor de Peña Telera. Y decimos intuyendo porque están inmersas en un ambiente auténticamente invernal, esta serie sin fin de borrascas han dejado un escenario en el Pirineo como hacía tiempo que no se veía. Y esta última es la que no nos va a dejar disfrutar de esta ascensión sin mojarnos. Estamos debajo mismo de un enorme nubarrón que intuimos nos va a esperar en la cima. Dormido. Todo está dormido en espera de mejor tiempo.

La Partacua no está para bromas
            A cinco minutos de haber llegado al collado, en dirección E, tenemos la Punta Fazera (2.036 m), que visitamos. El cordal sigue hasta el Zerruza (2.009 m), pero al que no llegamos. Hay que volver al collado para alcanzar nuestro objetivo de hoy, la Punta Burrumbalo (2.148 m). Y lo conseguimos cresteando a lomos de esta divisoria entre el Sobremonte y el barranco del Puerto. Es la una de la tarde cuando, envueltos ya en un fino granizo que desprende este nubarrón que nos estaba esperando celebramos la cima con los abrazos de rigor. Y poco más, el tiempo no da tregua y hay que darle la espalda a esta cumbre menor, inhóspita como corresponde al invierno, pero que nos ofrece unas vistas extraordinarias. Guara, Santa Orosia, Oturia, Canciás, Pelopín, Oroel… Y las sierras mayores, que andan entre nubes, Telera, Tendeñera… Nos vamos con la promesa de volver cuando se torne más amable.

Punta Fazera
            Sin tiempo que perder emprendemos el descenso, primero hasta el collado y luego, pasando por Planigolar, hasta el bosque, donde encontramos algo de abrigo para echar un bocado. La lluvia sigue, y por momentos persistente. El camino de bajada es cansino, pero sencillo, sólo tenemos que seguir nuestras propias huellas. Terminamos esta trocha y salimos a la pista, y en poco ya nos encontramos un cartel, de nueva fábrica, que nos indica un sendero de entrada al bosque que nos lleva a Betés. Lo tomamos, y tras cruzar un barranco, sin demasiada confianza, pero con ganas de llegar, seguimos bajando unos aterrazamientos del terreno, que nos deja en la pista inicial, sí, la de huellas de tractor, que en cuatro patadas, y fartos d’aigua nos lleva ya al pueblo.

Algo más de tres horas para subir y poco más de la mitad para bajar. En total, han sido casi cinco horas para salvar los más de 1.800 metros de desnivel acumulado, en una mañana en la que el tiempo nos ha respetado en la subida, pero que ya no en la bajada. Esta vida es una continua apuesta, y no siempre se gana. Pero contentos, muy contentos, porque eran más las ganas que teníamos de subir al monte que las garantías que nos daba el tiempo. Así nos lo anunciaba y no nos ha defraudado. La Naturaleza nunca defrauda.


El reportaje completo de fotos, en:
https://picasaweb.google.com/chematapia/PuntasFazeraYBurrumbalo
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lunes, 28 de enero de 2013

Oroel plateado de luna

RAQUETAS
Oroel plateado de luna
Viernes, 25 de enero de 2013



              Salida insólita donde las haya. La próxima noche la luna alcanza su máxima expresión visual. Entra la luna llena. Y no nos lo podemos perder. Por la cabecera del valle se intuye que va a estar cerrado, de modo que nos vamos a Oroel. Porque… siempre nos queda Oroel. La luna. La luna. Esa luna que cada veintiocho días viene con sus dos carrillos fiel a su cita. Esa luna que mueve savias, que pica vinos, que pudre vigas y que mueve mareas. Esa luna fémina, caprichosa, capaz de aventar a las personas, pero que bien entendida nos puede ayudar y mucho en nuestro trajín diario. Esa es la que nos va a alumbrar esta noche. Esa es la que se va a reflejar en la nieve. Esa es la que va a coquetear con nosotros entre pinos y abetos y que ya de la mano nos va a acompañar hasta la mismísima Cruz de Oroel.

Poco antes de comenzar a andar
            Son las seis de la tarde cuando salimos de Jaca José Ramón y el que suscribe. La vieja carretera a Zaragoza está limpia, pero no tanto la del Parador. A la altura del polvorín nos encontramos con un cuadro surrealista. Un coche poco apto para estos pisos, como tampoco su joven conductor, ha sacado de la carretera a una furgoneta, y no contento con eso también el vehículo de su novia que había venido en su auxilio. Ante la incapacidad de su conductor, Joserra le da la vuelta al primer vehículo, en el que se marchan del escenario los causantes del sarao. Con el todo terreno se saca al primer coche de la cuneta, pero no se tiene pitera para sacar a la furgoneta. Está demasiado ladeada fuera de la carretera. Después de más de una hora de maniobras y de mascar frío a espuertas, no podemos hacer más, y ahí se quedan solicitando a la grúa. Nosotros seguimos hasta el Parador, de donde salimos sobre las siete y media de una noche ya cerrada, y con una luna empeñada en hacer todo su recorrido, como todos los días.

Arranque del camino
            Joserra prefiere subir sin raquetas. La nieve está dura. Yo me las calzo desde el principio, desde un arranque que promete ya desde los primeros compases. Conforme se va ganando altura se va tomando perspectiva del fondo del valle. Las luces de Jaca toman protagonismo en una noche serena. Y no sólo las de Jaca, también las de todo el rosario de pueblos de alrededor. Impresionante.

Imágenes que incesantemente
nos ofrece la subida por el bosque
            El camino se va adivinando, sólo vemos dos o tres pasos por delante, pero es suficiente. Conociéndolo como se conoce, no hace falta más luz que la que nos aporta nuestro satélite. En hora y cuarto nos presentamos en las neveras, donde se sale del bosque. Joserra se calza las raquetas, intuimos que el camino entre bojes y erizones que tenemos por delante va a emboscar mucha cantidad de nieve, como así comprobamos. Último tramo muy venteado, con apenas nieve, que nos obliga a dejar las raquetas para la vuelta. Otro cuarto de hora largo más desde el collado y llegamos a la Cruz, donde el viento ha confeccionado una helada y vertical guirnalda desde arriba hasta abajo, que de vez en cuando deja desprender algún trozo de hielo con un estruendo considerable. Se aprecia el resplandor de Huesca. También el de Pamplona. Es increíble.

Desde las neveras
            Frío. Hace frío aquí. A pesar de ello, se nos va una hora contemplando a uno y otro lado. La experiencia es única. Alguna foto. Alguna llamada a Jaca para dejarnos ver desde allí con nuestros frontales. Sí, lo conseguimos, a pesar de la oscuridad de la noche, se nos ve desde casa. Entre tanto, el carrusel de la memoria nos trae alguna ráfaga del cumplimiento de viejas voluntades.

            Y poco más. Nos encaminamos para abajo. Recogemos las raquetas. Nos las ponemos y hasta el collado. Y luego hasta el Parador por el bosque. En menos de cuatro horas hemos hecho la subida y la bajada. En menos de cuatro horas hemos tenido una experiencia que sólo la noche, que sólo la luna, que sólo la nieve, que sólo las tres juntas nos pueden dar. Recomendable. Totalmente recomendable.


El reportaje completo de fotos, en:
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martes, 22 de enero de 2013

Santa Cruz de la Serós - San Juan de la Peña

MONS CON NIEU
Santa Cruz de la Serós 
San Juan de la Peña
Domingo, 20 de enero de 2013


             Mañana frustrada la de ayer. Sigue el temporal, siguen las borrascas yendo y viniendo a una velocidad que hace polvo cualquier previsión sobre su tamaño, intensidad, intenciones, cota de nieve… Lo único que parece seguro es que nos van a seguir acompañando durante algún día más. En fin, que hay que ir improvisando sobre la marcha. Mañana frustrada la de ayer, decimos, y que no estamos dispuestos a que la de hoy también lo sea, de modo que hay que tirarse al monte, no sea que nos eche en falta.

El Cuculo. Para otro día.
            ¿A Bergosa? No, que está enmarronao. Opción, al Cuculo. Pues vamos para allá, con el amigo Julio. Conforme se va llegando a Santa Cruz de la Serós, conforme nos va viendo llegar con el rabillo del ojo, como entrándole un repentino ataque de timidez, como queriendo guardar su intimidad, como queriendo mostrarse hostil para seguir pasando el día sola, esta cima menor, verdadera atalaya sobre todo el eje pirenaico, como telón de fondo de esta depresión formada por la Balancha, cierra las cortinillas y se nos pierde entre las nieblas que nos llegan y que las grandes montañas van soltando conforme se van saturando de ellas.

            De todos modos, tozudos que tozudos, nos acercamos hasta el arranque del camino, hasta ese aljibe de agua en el barranco de Carbonera, con la dificultad añadida de que la nieve en las cunetas no aconseja dejar retirado el coche. Mensaje recibido, pensamos, hoy no es el día de este monte. Habrá que pensar en otro. Será por montes. De vuelta a Santa Cruz se nos ocurre subir hasta el mirador de San Vicente, allá en lo alto de la pradera de San Indalecio, que alberga lo que queda del Monasterio Nuevo de San Juan de la Peña.

Monasterio Nuevo de San Juan de la Peña
Se dice que el Monasterio Viejo es la cuna del Reino de Aragón. También se puede decir que igual que la cama es a la cuna, el Nuevo lo es al Viejo, que soportó varios incendios a lo largo de los varios siglos de existencia, hasta que el último de ellos, el devastador de 1675, propició la construcción del Nuevo. San Juan Bautista, como patrón de la orden; San Indalecio, como el del lugar; y San Benito, como fundador de la comunidad, presiden la portada del edificio central de este conjunto monástico, que dejó de serlo en 1835, con motivo de la desamortización de Mendizábal, y que estuvo lamentándose sobre sus ruinas hasta que fue reconstruido hace unos lustros, albergando dos centros de interpretación, el del Reino de Aragón, y el del Monasterio de San Juan de la Peña; así como una Hospedería de la Red de Hospederías de Aragón. Todo este entorno forma parte del Parque Cultural de San Juan de la Peña y del Paisaje Natural Protegido de San Juan de la Peña y Monte Oroel, figuras ambas de protección y promoción de unos lugares en los que la historia de Aragón tuvo un punto de inflexión hace en torno a nueve o diez siglos.

Monasterio Viejo de San Juan de la Peña
Cuánta historia, cuánta arqueología, cuánto arte, cuánta memoria encerrada entre los muros de ambos cenobios y esparcida por los alrededores, por esas llanuras de San Indalecio y por los verticales muros que soportan las airadas nortadas que invierno tras invierno, siglo tras siglo, milenio tras milenio hacen acto de presencia por estos lares. Por esas viejas paredes, decimos, que si se lo proponen, y ayudadas por la leyenda, todavía te cuentan que vieron caer detrás de un ciervo herido a Voto con su caballo, quien invocando en la caída a San Juan Bautista se posó suavemente en el suelo. Asistido por su hermano Félix encontraron el cuerpo incorrupto del anacoreta Juan de Atarés en una gruta, siendo el germen cenobial de todo este extraordinario conjunto. Grandes dosis de históricas leyendas, o si preferís de legendarias historias, que la aderezan y que se enraízan ambas en la noche de los tiempos.

Sí, tenéis razón, es una burda manera de resumirlo todo. No son formas de tratar el fin del condado, de tratar el origen de la creación del reino y su extensión peninsular, insular y continental. De momento, lo que haremos será contar hasta diez cada vez que oigamos hablar hoy en día en España eso de “Comunidades Históricas”, a saber de qué historia hablan… Pero volvamos a lo nuestro, a ver si se nos da mejor…

Señales cercanas ya al balcón
Estos caminos, con marcas y señales de varias instituciones, no son más que el acercar el Camino de Santiago hasta los monasterios. De modo que estamos hablando del GR 65.3.2, una variante del GR 65.3.1, que es el que baja de Somport y se encamina a la tierra plana. Lo tomamos, pues, a lo que pasa por Santa Cruz de la Serós, desde donde vemos lo acertado de la decisión de no haber ido al Cuculo, porque está ya con el marrón encima.

Entre unas cosas y otras, las diez y media de una mañana en la que se masca una calma chicha en estas sierras interiores pirenaicas, que están a la espera de lo que se avecina. Nosotros, con la confianza de que nos deje hacer, que, bueno, en realidad tampoco es tanto, sólo subir hasta el mirador, por unos caminos muy parecidos a los de su hermana del este, la Peña Oroel. Se va tomando altura por estos conglomerados, encontrando cruces de más y más opciones, pero nosotros tomamos siempre la más directa.

Último tramo de camino
Conforme vamos subiendo nos vamos encontrando nieve, que no está mal, pero que sí hay que tener más cuidado en un tramo una vez entrados en un barranco, que está helado, y esperamos que la mañana juegue a nuestro favor y no esté así al bajar, porque está realmente peligroso. Bueno, pues en una hora lo hemos hecho, hemos llegado al Mirador de San Vicente, llamado también Balcón del Pirineo, salvando los más de cuatrocientos metros de desnivel. Este lugar es privilegiado, cuando la meteorología lo permite, claro, porque tiene una vista excepcional del Pirineo aragonés, desde los límites con Navarra hasta más allá de las Tres Sorores. Todo ello está perfectamente indicado en la Mesa Orientadora, una plataforma semicircular, de mármol, en la que está indicado el perfil de los más importantes picos, con una dirección para poderlos identificar bien, pero que no podemos hacer porque la mesa se encuentra bajo una capa de varios centímetros de hielo y nieve. Pero se lo perdonamos, lo mismo que al paisaje el que se esconda. Bastante tiene con lo que tiene, como para además enfadarnos con él.

Mesa orientadora
No mucho rato aquí y descendemos al Monasterio Nuevo, en el que aprovechamos para echar algo caliente al coleto. La vuelta la hacemos bajando al Viejo por el camino, y seguir luego hasta encontrar el de subida, por el que llegamos con las primeras cilliscas de nieve, ya de nuevo a Santa Cruz de la Serós, que alberga dos joyicas de la arquitectura medieval. Son lo que queda del antiguo convento de monjas benedictinas, que fueron trasladadas a Jaca en 1555, y que aquí siguen. Muy mayores ya, claro, hace tanto tiempo de eso… Lo que queda de todo aquello es la iglesia, contemporánea de la Catedral de Jaca, y mandada construir por Ramiro I mediado el S XI, y donde ingresaron sus tres hijas, Urraca, Teresa y Sancha. Un poco más abajo, encontramos lo que fue la parroquial del pueblo, dedicada a San Caprasio es uno de los escasos ejemplos de románico lombardo en la Jacetania.

Serós, apócope de sorores, hermanas en la lengua vecina, como las tres hijas de este primer rey aragonés, también como Treserols, las tres cimas del macizo del Perdido que hemos podido adivinar allá arriba tras las cortinas del frente. ¿Guardará alguna relación todo ello? Seguro que sí, en el ámbito de estos Pirineos misteriosos, seguro que sí. Que no decaiga la magia.


El reportaje completo de fotos, en:
https://picasaweb.google.com/chematapia/SantaCruzDeLaSerosSanJuanDeLaPena#
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viernes, 18 de enero de 2013

Acuario

Acuario
19.ene.13 21:52
18.feb.13 12:02
(hora solar)



          Acuario. Segundo signo de invierno. El aire vuelve a ser en este mes el elemento primordial. En el Calendario de la Revolución Francesa se le llama “pluvioso”, por la frecuencia de las lluvias. Como es sabido, la lluvia procede de las nubes, y éstas se forman cuando el aire se enfría por debajo del punto de saturación de humedad, condensándose el vapor. Durante Acuario, el contraste entre las superficies oceánicas (templadas por las corrientes del trópico y de los mares mediterráneos) y la superficie terrestre, por un lado, y entre las bajas capas de la atmósfera y las altas regiones, por el otro, determinan un enfriamiento diabático que justifica el nombre de Acuario, el Aguador, siendo el aire la causa del agua. El agua disolverá elementos de la tierra, que empapa, y los arrastrará dejando los vacíos correspondientes que vendrá a ocupar el aire y los gases que resultan de la descomposición de la vegetación seca. Esta tierra más aireada constituirá el mejor aislante térmico para proteger la vegetación contra el destructor Saturno del precedente Capricornio, que ya en este mes nos deja hasta el siguiente año.

                Los cambios de presión atmosférica de este “febrerillo el loco” entrenan los cambios electromagnéticos en los organismos animales y les dan mayor inestabilidad de carácter y temperamento que en otros meses. Durante Acuario, la ducha natural con lluvia, beber agua de lluvia, la fricción, la relajación muscular y nerviosa, la concentración mental, la contemplación, la meditación y toda la labor intelectual intensa, tienen su tiempo más adecuado. En el organismo tiene su correspondencia con pantorrillas y tobillos, de modo que en la disciplina de la Cinemarquía (gobierno a través del movimiento) será beneficioso dedicar algún momento a andar de puntillas y hacer saltos y breves carreras. Con estos ejercicios, y aumentando la dieta recalcificante, estaremos contribuyendo a favorecer la Artrostática (equilibrio articular por máxima amplitud de movilidad de las palancas óseas). Sin olvidar los ejercicios respiratorios, no olvidemos que Acuario es signo de aire.

                En la simbología, Acuario está representado por un surtidor. No hay grandes mitos asociados a él. El dios Hapi regando con dos jarros era un antiguo símbolo del río Nilo en el antiguo Egipto. En Babilonia, al dios Ea se le llamaba en ocasiones “el dios Arroyo”. En esta misma civilización, a Acuario se le llamaba inicialmente GU.LA, tiempo en el que se le asociaba con la diosa de los partos y de las curaciones. Es símbolo de emoción, armonía en espiritualidad, mentalidad vigilante, equilibrio psíquico y lucidez cósmica. La misión de los acuarianos avanzados es buscar la verdad y contribuir al logro de los bienes derivados del conocimiento científico de los misterios de la Creación y su aplicación práctica en las actividades del ser humano.

Y a fin de que pueda llevar a cabo su cometido, la naturaleza le dota de alma sensible a las fuerzas sutiles de la naturaleza y a los motivos que mueven los actos humanos; espíritu investigador, imaginación iluminada y juicio imparcial y firme; carácter honesto y positivo; temperamento independiente y práctico; actitud considerada y complaciente; emociones sinceras, desinteresadas y un tanto impacientes; afectos serenos, desapasionados, tibios en la expresión, pero cálidos en el sentir interno; compostura seria y paciente; actitud digna, comprensiva y acogedora; intelecto razonador, con buena memoria y siempre abierto a la comprensión, lenguaje correcto y exacto en su expresión; mente universalista, sin prejuicios y dispuesta a asimilar ideas nuevas; gustos delicados y con preferencia a la originalidad; costumbres humanitarias, con libertad en la acción, pero hirientes y radicales si se despierta su encono; inclinación a buscar la acción, el ajetreo, durante el día, y la quietud durante la noche.

Como vehículos que somos, esto es lo que traemos de serie. Como conductores del vehículo nos corresponde ir descubriéndolo y poniéndolo en práctica. Tanto cuanto más alejados nos encontremos de todo ello, significa que más camino nos queda por recorrer. Y qué es la vida más que un camino… Conociéndolo, conociéndonos, siempre tenemos una cierta ventaja para ponernos a trabajar.

La independencia personal tiene mucha importancia. Gustan de ir solos, atendiendo a su propio consejo, más de lo que les conviene, teniendo una buena mentalidad. Aunque tradicionalmente relacionado con Saturno, el nuevo descubrimiento de Urano le ha hecho su regente, confiriéndole la intuición e inclinación a la ciencia, al descubrimiento, pero también a la literatura y a la filosofía. Recordemos que es signo de aire, y éste rige el mundo mental. Son creativos, analíticos, huyen de la rutina, de la monotonía. Los acuarianos son muy leales para sus amigos, y por ende tienen muchos y muy buenos a lo largo de toda su vida, y son beneficiados por ellos.

El acuariano querrá que su hijo sea tan independiente como él mismo y le someterá a las técnicas pedagógicas más modernas. También puede que intente que sea más maduro de lo que le corresponde a su edad; discutirá libremente cualquier tema, y no le será difícil tener un contacto estrecho. Quizá sea demasiado rico en lo intelectual en detrimento de lo afectivo. Si el acuariano es el hijo, para complementar sus aptitudes de inteligencia hay que animarle a que desarrolle su imaginación natural lo antes posible. Le atraerán los juguetes para hacer experimentos químicos y los libros de astronomía. Aprende rápido en la escuela, pero por ser signo de aire, tiene una cierta tendencia a la dispersión, y hay que estar muy pendiente para ayudarle a tener constancia y perseverancia, que si se consigue será de extrema utilidad de adulto.

                A modo de resumen, podemos decir que el agua que fluye del surtidor, que simboliza su personalidad, ha de ser suave en el fluir, sonora en el correr, mansa y confortable en el aire que refresca y la tierra que riega. Estas buenas disposiciones se convierten en maravillosa eficiencia cuando son dedicadas a ser surtidor sonoro que fertiliza, y sus propiedades sensitivas empleadas en adelantarse a las situaciones conflictivas para pilotarlas con inteligencia.

                Bien amig@s. Así son ell@s y así hay que quererl@s. Muchas felicidades a l@s Acuari@s, y que este tránsito os sea propicio a tod@s vosotr@s.