domingo, 4 de noviembre de 2012

Maz... y más

IXOS MONS
Maz (1.945 m)... y más
Sábado, 3 de noviembre de 2012



            Otro día que amanece que si sí, que si no en lo meteorológico. Me gusta este “oficio”, porque siempre hay que estar mirando al cielo, y en todos los sentidos. Nos agarramos al sí, y aunque un poco tarde ya, salimos de casa en dirección a una de las mayores extensiones de hayedos de nuestro territorio, nos dirigimos a la cabecera del Valle de Ansó. Lo que en principio era ir a saludar a los amigos del refugio de Linza, y de paso ver, saborear, sentir, vivir el otoño de estos bosques, ha sido también todo eso pero desde las alturas, porque claro, venir hasta aquí y no subir algo, mientras el tiempo no lo impida, es cosa que no debemos permitirnos.

Ansó (foto de la web casaturismorural)
            La imponente vista de la enorme iglesia de San Pedro, de incierto origen entre religioso y defensivo, nos dice que hemos llegado a esta milenaria villa de Ansó, situada en el cauce medio del río Veral, y que con sus 223 Km2 de extensión es el municipio más amplio, con un solo núcleo de población, no sólo de la Jacetania, sino de todo el Pirineo aragonés, y que ha sido el resultado de diversos privilegios otorgados por algunos reyes de Aragón en la antigüedad.

Bosque de Zuriza
A lo largo de los más de 14 Km de estrecha carretera hasta Zuriza, se nos van echando encima esa multiplicidad de tonalidades ocres, marrones, rojizos, colores de ocaso, de decadencia, pero bellos. Es el grito de un moribundo como queriendo llamar la atención antes de partir hacia su invierno. Y eso es lo que consigue, llamar toda nuestra atención. Zuriza, Taxeras, Gamueta, Linza. Apabullante, realmente apabullante.

Zuriza, que alberga un complejo de camping, y que otrora, al ser zona fronteriza, fue sede de un edificio de carabineros, y que ya en desuso sirvió de albergue en campamentos juveniles en los bajos setenta, con hordas de adolescentes echando por aquí alguna semana de estío. Recuerdos de brutales tormentas con feroces vientos, de retorcidos mástiles de tiendas de campaña, de noches enteras con ellos al calor de la chimenea para enderezarlos. Recuerdos.

Refugio de Linza
            Llegamos a Linza. Abrazos con Beni, el guarda del refugio, que emocionado me dice que hace unos días le han rendido homenaje a Miguel, ese miguelón que tras debatirse entre una y otra vida durante varios meses, finalmente nos ha dejado en este lado para ir en busca de nuevos horizontes. Luego volveremos sobre ello.

Mientras tanto, algo habrá que hacer hasta la hora de comer. Si subes por Aragón, llegas al Maz (1.945 m), y si lo haces por Navarra llegas al Txamantxoia, pero no hay que volverse esquizofrénico, que los montes no lo son, y desde su cima no hay límites entre los valles, no hay límites entre los montes, no hay límites entre el cielo, no hay límites entre las nubes. Sólo los hay en las cabecicas del ser humano, única especie en el mundo y en la historia capaz de poner esos límites, capaz de poner esos nombres, y en ocasiones hasta distintos para llamar a lo mismo.

Subiendo al Maz
El camino que vemos en cualquier guía parte de la carretera, antes de llegar al refugio, por un lugar llamado Rincón de Maz, pero desde aquí, desde el mismo refugio, también hay ruta, y más corta, que se toma bajando unas decenas de metros hasta dar con un barranco a mano derecha, generalmente seco, por cuya margen izquierda comenzamos la subida, por entre alguna vaca todavía, para entrar en pocos metros en el bosque. Una entrada sobrecogedora. Se nos antoja el verdadero culto en el verdadero templo. Si no fuera porque necesitamos la respiración, y mucho, en esta primera empinada cuesta, se nos cortaría al sentirnos engullidos por tanto ser vivo, centenario, cuyas hojas han dejado de serles útiles en las alturas y ahora lo hacen de otro modo, alfombrando el suelo y protegiéndolo de los rigores del invierno, descomponiéndose y formando parte del humus necesario para que no cese la rueda de la vida. ¡Cuánto que admirar! ¡Cuánto que aprender!

Camino por el bosque
Esta cumbre, desde Belagoa, tiene la apariencia de una alargada loma, sin embargo, desde Linza muestra su lado menos amable, es una pirámide rocosa que quiere ya competir con tantos y tantos montes ansotanos, agrestes, duros, enhiestos, que marcan la llegada al Pirineo Central desde que sale del Cantábrico casi de rodillas. Por aquí se empieza a poner de pie. Sí, de pie.

Tres cuartos de hora de éxtasis total. Solo por el bosque, no se ve un alma, pero se presienten, se intuyen. La cima ya nos ha captado visualmente, y lo sigue haciendo cada vez que un claro se lo permite. No hay un collado muy delimitado, pero tiene su nombre, Artaparreta (1.552 m). Cuando dejas de estar acompañado de arbolado comienza una loma rocosa, algo incómoda, y que ya va dando vista al Rincón de Belagoa, Piedra de San Martín. Otro cuarto de hora más y el camino gira bruscamente hacia el N, para acometer el asalto cimero por esa vertiente. Un camino nada cómodo, muy empinado y con piedra muy suelta, pero que nos ofrece toda su recompensa al llegar a la cumbre, de aspecto inesperado, al menos subiendo por este lado. Se trata de una loma herbosa, suave y dulce hacia Belagoa, pero arisca y bruta hacia Linza. ¿Quizá por envidia? ¿Quizá porque por más que se aúpe no llega a los dos mil metros? Quizá.

Bosque de hayas
El bosque está compuesto por seres vivos, por muchos seres vivos individuales, pero en sí mismo también es un ente, un colectivo que resguarda, que protege, y lo ha hecho del viento, porque al dejarlo atrás nos ha soplado con fiereza. No le basta con agarrar fuertemente esas nubes bajas a los Alanos, no, también llega hasta aquí, anunciándonos, además, que la tarde no va a ser mejor, así es que, a no entretenerse demasiado.

Alanos y Ezkaurre
La cumbre del Maz (1.945 m), que alberga la muga con Navarra, un vértice geodésico, y un par de símbolos cimeros, nos ofrece unas vistas excepcionales en cada uno de los 360º de horizonte. Al menos en corto, porque los bajos nublados también quieren salir en la foto. Linza, con su barranco de Petrechema que arranca en el collado del mismo nombre y que da paso al mundo Ansabère. Gamueta; Zuriza, sus guardianes Ezkaurre y Alanos; Belagoa, en toda su extensión; y todo el resto de montes fronterizos, unos con Navarra, otros con Francia, Mesa de los Tres Reyes, Petrechema, Sobarcal, Acherito y tantos y tantos más que reconocemos y que no, la mayoría con hayedos en sus faldas, y que nos ofrecen un espectáculo único en el calendario anual.

Hayedo en el barranco de Petrechema
Lo que también reconocemos es la atmósfera, cargada de amenazantes nubarrones y que tenemos que ir dejando atrás sin más dilación. De modo que aquí se queda esta cumbre con su privilegiada atalaya, que hay que ir tomando el camino de descenso, que si el de subida desde la loma ha sido delicado, el de bajada no lo es menos. Pues sin más, en un momento nos metemos de nuevo en el bosque, a disfrutar de él mientras dura, que es media hora, para salir al mismo sitio de la entrada. Y al refugio, que aún aprovechamos un rato para adentrarnos por el barranco de Petrechema y su hayedo, para completar esas ganicas de comer, que son y abundantes.

Con Miguel
Comida y sobremesa con Beni, Ana y Alberto. Fotos en el lugar del homenaje a Miguel, junto a un árbol que han plantado, para que su semilla siga fructificando en un Linza que, muchos años con él, ahora lo echa en falta. Finalmente abandonamos este bello rincón del Pirineo, integrado en el recientemente declarado Parque Natural de los Valles Occidentales, en un intento de preservar toda su belleza natural.

Como resumen de la actividad, podemos decir que poco más de dos horas para cubrir los mil doscientos metros de desnivel acumulado, en una mañana de lujo, plagada de emociones y de recuerdos.


El reportaje completo de fotos, en:

viernes, 2 de noviembre de 2012

Punta Bacials

IXOS MONS
Punta Bacials (1.674 m)
Viernes, 2 de noviembre de 2012



             Esta es una de esas veces que planeas una cosa y te sale otra, que tampoco está nada mal, eh? Así se cultiva la flexibilidad y la capacidad de adaptación. Teníamos previsto, el tito Luis y servidor, subir al pico del Águila, pero con tanto parte meteorológico contradictorio para hoy, alguno tenía que acertar. Llueve en Canfranc. Pero no hay problema, que no quiere que vayamos por el N, pues iremos por el S. El caso es ir.

            Ponemos nuestra vista en la recurrente Peña Oroel. Y resignados, pero contentos igualmente, nos presentamos en el Parador y contemplamos cómo la Cruz está ya con boina, así es que a ver qué pasa, a ver quién llega antes arriba, si nosotros o las nieblas.

Otoño en Oroel
            Día de puente. Los que los tengan que los disfruten, que parece que ya les queda poco. En este país de casi libertades, una más que va a ser pasto de corte y confección. Bueno, a lo que vamos, que poca gente por el camino, pero haberla, haberla, la hay, así es que en la curva 13 le damos esquinazo y nos metemos por la senda hacia Bacials, que siempre es más intimista.

            El otoño ya ha llegado también por aquí, aunque los abetos, gran parte de ellos, ya están en su invierno, sí, en su invierno eterno. Se nos van los abetos. El aumento de la temperatura media y los prolongados periodos de sequías hacen que poco a poco vayan desapareciendo más y más ejemplares, sembrando este bosque de inexpresivos troncos, de inertes troncos, que con el tiempo se van cruzando en los caminos. Se nota su vacío.

Nieblas en Punta Bacials
            Camino que siempre se ha mostrado amable a nuestra visita, mucho más en esta ocasión, el piso está jugoso, rezuma agua por todos los lados. En poco más de una hora llegamos a la ante cima, con idea de llegarnos hasta la Punta Bacials (1.674 m), pero las nieblas han tenido menos obstáculos que nosotros para llegar hasta aquí y lo han hecho antes que nosotros. Pues entre eso, y que vamos con la hora justa, nos tiramos ya hacia el collado, para bajar por el camino normal, no sin antes dudar un poco para cogerlo bien aquí en la misma arista. Justo en los bojes de salida, hay que tomarlo a la derecha, que como sigas recto, como sigas hacia abajo, como caigas en la tentación, la lías, porque los erizones no perdonan.
Antiguas neveras

            Pues eso, una vez tomado bien el camino ya es coser y cantar, sobre todo ahora, que lo han limpiado y amojonado. Desde que es espacio protegido, poco a poco vamos viendo los avances. Especialmente sorpresivo es el arreglo que están haciendo en las neveras, unos foraos semi-naturales que están adecentando y vallando, y en los que antiguamente almacenaban la nieve para conservarla e ir consumiéndola mientras durara, bajándola en caballerías hasta Jaca.

            A partir de aquí, poco más, despedida de la Cruz y despedida de la vista S, para emprender el descenso por la senda normal, que en sus casi 30 curvas nos deja de nuevo en el Parador al cabo de tres horas de haber salido de él, y con casi 1.200 metros de desnivel acumulado. Buena mañana, en buena compañía.



El reportaje completo, en:

jueves, 1 de noviembre de 2012

Entreno Castiello Villanúa

ENTRENOS
Castiello - Villanúa
Jueves, 1 de noviembre de 2012



            En una mañana indecisa en lo meteorológico, mientras una gran parte de personal cumple con la tradición de arrodillarse ante las tumbas de sus seres queridos, hay un numeroso grupo que prefiere, al menos a estas horas, cumplir con otra tradición, y es la de hacer un buen entreno y terminar alrededor de una mesa para reponer ese colesterol quemado.

            Y lo hacemos desde Castiello, desde este lugar tan castigado días atrás por esas lluvias, tremendas lluvias, que cayeron y que desbordaron completamente el río Aragón, en especial a su paso por aquí.

Panorámica de la zona más dañada
            A ver, organización: foto de familia a la salida. Destino: Villanúa. Un grupo de andarines ya han marchado. Ahora nos toca a nosotros. La arrancada, espectacular, como siempre aquí. Cruzar la carretera y meterse de lleno en el barranco de Casa Dioses, para subirlo hasta lo más alto del pueblo, hasta la iglesia de San Miguel, que desde sus alturas ha visto impotente el trágico devenir de los acontecimientos, aunque bien es verdad, no ha habido que lamentar desgracias personales.

En plena faena
            Bajada de nuevo hasta la carretera, para cruzarla y meternos ya de lleno en el Camino de Santiago. Se cruza un puente, que ha quedado bastante tocado. Paso por Orbil, por la casilla del tren, por el antiguo vertedero ya sellado, cementerio, y bajada al pueblo, donde paramos a echar un trago. Y tras una breve visita turística, llegamos hasta el barranco de Arraguás y vuelta junto al río, para regresar por el mismo itinerario.

Fuente en Villanúa
            Pillamos a los andarines. Pillamos a los corredores que han salido antes. Finalmente, llegamos todos a Castiello, donde nos damos una buena ducha… y al Mesón, que como siempre nos ofrece un buen almuerzo.

            Como quince o dieciséis kilómetros, según a quien le preguntes, en menos de hora y media, y con más de 300 metros de desnivel acumulado, nos han dejado un agujero en el estómago que ni te cuento, así es que venga, al turrón.


El reportaje completo de fotos, en:

miércoles, 31 de octubre de 2012

Valle de Otal

IXOS MONS
Valle de Otal (1.640 m)
Martes, 30 de octubre de 2012


            Las inhiestas paredes del Mondaruego, tarjeta de presentación de Ordesa, nos dan la bienvenida antes de llegar al Puente de los Navarros. Las rabiosas ganas de salir al monte que tenemos, hacen fácil el afrontar esta nueva mañana. Una mañana que se afana en mostrar esas secuelas de agua y vida, restos hídricos de los aguaceros de hace unos días. 

Salto del Carpín, entre heladas
paredes y otoñal arbolado
            Y el río Ara, antes de abrazar al Arazas, no es ajeno a todo ello. Baja alegre, pletórico, mayenco en octubre, con unas aguas atropelladas, alocadas, quizá con prisas por volver. Cuánta fuerza!, cuánta vitalidad!, cuánto poderío!, algo de todo ello ya quisiéramos. Eso por el fondo del valle, que por las alturas la podemos ver despeñarse por el salto del Carpín, cayendo por entre esas puntillas heladas que enmarcan el salto al cristalizarse el agua en las paredes. Otoño horizontal, invierno vertical. Es la fuerza de la Naturaleza, la fuerza de la Vida.

San Nicolás de Bujaruelo
            Hoy elegimos subir por este valle, tremendamente asociado a nuestra cuna pirenaica, tremendamente fijado en nuestra memoria con un recuerdo hostil que cual prueba iniciática, lo hizo con nuestra resistencia y fidelidad, con el resultado de que una y mil veces regresamos aquí para dar culto a estos paisajes, a estas montañas, valles, ríos, y toda su riqueza faunística y vegetal. Nos encontramos un lugar solitario, con el refugio cerrado todavía y apenas media docena de coches.

Puente románico de Bujaruelo
            Bujaruelo, tierra de boj. Este es un lugar especial, y no sólo para uno, sino objetivamente, históricamente. El actual refugio (de lujo, para los que hemos conocido “otras cosas”), antes fue venta, de la que el fallecido Dr. Cardús decía hace más de cuatro décadas en una de sus columnas en el Heraldo de Aragón: “… el refugio es un antiguo caserón que no tiene luz eléctrica, y donde en realidad se hace el favor de dar de comer al caminante…”; y que mucho antes fue hospital atendido por la Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén. Ruinas de la ermita de San Nicolás, de tardío románico (S-XIII). Antigua casa de carabineros. Y todo ello junto al hermoso puente románico. Todo un conjunto con siglos de historia, y que ha sido escenario de paso por parte de peregrinos y bandidos, pastores y estraperlistas, turistas y montañeros más recientemente, entre este valle y el hermano, geográficamente, de Gavarnie. Todo un lujo de lugar que nos hace sentirnos bien, muy bien, cada vez que lo visitamos.

Rojos frutos del serbal de cazadores
            Tanto tiempo saliendo a la montaña y todavía no sabemos muy bien si elegimos la ruta o es ella la que nos elige a nosotros. De cualquier modo, hoy le toca al valle de Otal, humilde, pequeño, pero con marcado estilo glacial, que se abre de W a E, y que vierte al del Ara en un lugar muy próximo a San Nicolás, y en cuya confluencia está la fuente de la Femalla. Una fuente que encontramos helada, muy helada en sus alrededores, y que sólo la fiereza de sus aguas al brotar hace que fluya para deleite del caminante.

Fuente de la Femalla
            Dejamos el valle principal y nos adentramos por la pista, que comienza con suave desnivel para subirnos al valle, cuya entrada la marca un vallado para el ganado, que todavía anda por aquí apurando los últimos días de la temporada. Un vado de cemento hace que nos crucemos con el río, que también se ve ha hecho de las suyas estos días. Ahora baja más calmo, pero aun con todo con mucha más agua que la habitual en este tiempo. El andar por el fondo de este valle, abrazados al río, da paz, da serenidad, que tomamos a manos llenas.

Ante nosotros el esplendor de este recóndito lugar, con un sol jugueteando, en el medio día, entre el pico Otal (2.705 m) y el de Fenez (2.541 m). Enfrente, el de Ordiso (2.319 m), que comparte este valle con el suyo, más al norte. Y como una vista panorámica, aunque de fondo de valle, ese espectacular circo que forma la sierra de Tendeñera, con su máximo exponente, el pico del mismo nombre (2.853 m). Todo esto es lo que se ve, que lo que no se ve, pero que nos cuentan los expertos espeleólogos, es un sistema subterráneo que hace sus maravillas, con sus más de 40 km de recorrido en sus más de 1.300 metros de desnivel.

            Al fondo vemos una cabaña, que es donde termina la pista. Llegamos lentamente, paseando, como queriendo impregnarnos de este ambiente. A partir de aquí se convierte en camino, que lleva al puerto de Ordiso, y antes al desvío del collado de Ordiso, para bajar por ese valle, que confluye con el del Ara al comienzo de la pista que baja a Bujaruelo.

            La cabaña es de pastores, con unos corrales anexos. Hay un grupo que ha subido en furgoneta, llevan aperos de observancia de aves, no en vano hay una ruta ornitológica por estos lugares. Tarde para seguir. Echamos un bocado y emprendemos el camino de vuelta, disfrutando más si cabe que el de subida. Ahora tenemos ante nosotros el puerto de Bujaruelo, paso natural a Gavarnie, custodiado por el pico del Puerto (2.476 m) y los Gabietos (3.034 m y 3.031 m), que casi ocultos tras la Escuzaneta (2.611 m), con sus cumbres nevadas y sus faldas heladas, dan comienzo a ese codiciado cordal de Marboré que separa (o une, según se mire) Ordesa de Gavarnie, y más adelante de Pineta.

            Al llegar a la valla pastoril, damos alcance a una pareja de Gijón, que con su perra, llevan cuatro días haciendo rutas por los alrededores del Parque Nacional, y que nos cuentan con sumo entusiasmo. Seguro que van a ser buenos embajadores de nuestra tierra en la suya.

            Juntos recorremos el camino que nos queda hasta San Nicolás. Con 600 metros de desnivel acumulado, dos horas hemos empleado en este paseo, en este disfrute, que desde aquí recomendamos.


lunes, 22 de octubre de 2012

Escorpio

Escorpio
23.oct.12 00:14
21.nov.12 21:50
(hora solar)


              Escorpio. Segundo signo del otoño. Ya lleva un mes acortando el día, lo que le confiere menor exposición a la luz, al sol, y en consecuencia bajada de temperaturas. Y por mucho que este año no haya llegado el frío todavía, se nota, especialmente en las madrugadas y atardeceres, y por supuesto por las noches. La tierra se enfría más rápidamente y condensa el vapor, que se pega a la superficie fría del suelo originando brumas y nieblas, de aquí el nombre de Brumario en el calendario de la Revolución Francesa.

                Dependiendo de cómo haya sido en lo meteorológico el recién terminado Libra, así estará el proceso de la caída de la hoja, así estará de avanzado ese festival cromático de nuestros bosques. En este año, es ahora cuando parece que ya va en serio. Las hojas mueren por inanición, la savia va recogiéndose en las raíces de los árboles y aporta menos flujo a las ramas. Esas hojas que han estado realizando su función de fotosíntesis durante todo el verano, y por lo que tantísimo les debemos el resto de seres vivos. Esas hojas que empiezan a comprender que su momento ha terminado, que su ciclo ha concluido, que como los frutos maduros que han visto partir, ellas también deben dejar las ramas y terminar alfombrando el suelo, descomponiéndose para ser absorbidos sus nutrientes convertidos en humus, y poder así comenzar de nuevo su ciclo vital.

                Escorpio es el octavo signo del Zodiaco, y los nacidos bajo este signo están regidos tradicionalmente por el planeta Marte, y en la Astrología moderna, por Plutón, que simboliza lo oculto. En el terreno de la mitología romana, podemos decir que por encargo de Juno, diosa del matrimonio y reina de los dioses, el Escorpión subió a La Tierra para atacar a Orión. También el Escorpión fue causa de que los caballos del Sol se desbocaran cuando eran conducidos por el joven Faetón; Júpiter le reprendió con un rayo.

                Signo femenino, como todos los de agua. Escorpio rige las aguas freáticas concretamente. Esas aguas, que en esta época del año tienen una temperatura superior a las de superficie, es cuando los manantiales termales muestran mayor virtud. El lodo de otoño produce buena reacción en las extremidades y permite combatir el frío o soportar el descenso de temperatura. La tierra mojada de esas emanaciones son las radiaciones telúricas activadas por el agua. Los vegetales huyen del aire al pasar Libra y se polarizan hacia tierra en Escorpio, para captar la radiación vital de esta agua y del lodo que produce.

                Las aves y los mamíferos emprenden la huída desde latitudes frías hacia el mediodía, en nuestro hemisferio. Las migraciones les imponen jornadas de penoso y sostenido esfuerzo, porque tienen que conquistar para unos pocos meses otra tierra de promisión, lugares menos inhóspitos para ellos.

                Durante el mes de Escorpio deben realizarse excursiones y largas marchas por la montaña, beneficiándose de baños de lodo y de la cura de arcilla. Alentar ideales que impidan el desánimo que comienza a acechar en el inicio de esta temporada de otoño-invierno.

                En el organismo, corresponde a los genitales externos, por lo que hay que extremar la higiene durante este mes. La depravación sexual es especialmente dañina para los escorpianos, porque la factura que deban pagar por ello será peor que la de cualquier otro signo.

                Las personas nacidas bajo este signo defienden sus derechos con marcado tesón y nunca se sujetan a las imposiciones. Suelen estar apesadumbrados por lo que les pueda ocurrir, viviendo continuamente con ese pesar. Son sarcásticos, con el aguijón del escorpión en la lengua, no obstante, su amor (signo de agua) es fuerte, y sublimes sus aspiraciones. Hay pues, dos naturalezas en estas personas. Necesitan mucha simpatía y consideración de sus allegados. En la hora del peligro nunca retroceden, sino que realizan hechos de heroísmo con un desprecio de sí mismos que puede llegar a la temeridad y hasta la locura.  Con mente aguda y serena, son proclives a ser buenos militares y excelentes cirujanos.

                La personalidad está representada por una colmena con el enjambre en plena actividad, símbolo de laboriosidad, amor al trabajo, ardientes afectos y espíritu de cooperación. Su misión en la vida es colaborar con los demás para el enriquecimiento de lo colectivo, desentrañar los misterios de la naturaleza, adquirir aptitudes para aprovecharse de ellos y hacer que sean útiles a los demás. Para llevar a cabo todo ello, las condiciones cósmicas reinantes durante el periodo reúnen las siguientes características:

                Carácter emprendedor e imperioso. Mente despierta y sagaz; actitud reservada, concentrada y enérgica; temperamento tenaz y dominador; imaginación analizadora y penetrante; emociones ardientes, y sumamente apasionadas, pero fugaces, con discernimiento rápido, más instintivo que razonado, pero fiel a la realidad, con ansias constantes de penetrar en lo oculto, por lo que tienen valor a toda prueba, más efectivo a medida que mayor es el peligro. Lenguaje elocuente, amable y suave unas veces, y sarcástico e hiriente otras. De afectos profundos, pero callados, con inclinaciones amorosas hacia la familia, sentimiento tierno, pudiéndose tornar a cruel. Naturaleza dual en todos los sentidos, pero especialmente con sus sentimientos. Con generosos dispendios unas veces, y mezquindad en otras. En conclusión, con miel en las manos y el aguijón en la boca.

                Está regido por Marte, lo que le confiere lo mejor y lo peor de este planeta. De ahí la energía y la combatividad. Su día de la semana es el martes; y su color, el rojo. Especial cuidado con los niños de Escorpio si ya de muy pequeños muestran actitudes temperamentales y lengua ligera, porque hay que irlo encauzando poco a poco, antes de que sea tarde.

         Los nacidos bajo este signo, y con un cierto nivel de evolución espiritual, son proclives a compenetrarse con las grandes verdades primarias, relacionadas con el espacio y con el tiempo, con lo infinito y con la eternidad. Cuando consigue estas conexiones, su mente está apta para identificarse con los más profundos misterios, aunque con dificultades para expresarlo. Puede aprovecharse de todo tipo de mancias para ayudar a los demás, telepatía, poderes predictivos, inspiraciones, clarividencia, clariaudiencia, psicometría, o cualquier otro método.

             Así son los ell@s, y así hay que quererlos. Bien amig@s, muchas felicidades a l@s Escorpio, y que este tránsito os sea propicio a tod@s.



Imágenes extraídas de diversas WEB

domingo, 21 de octubre de 2012

Diluvio en La Jacetania

Diluvio en la Jacetania
Viernes, 19 de octubre de 2012
Sábado, 20 de octubre de 2012



                 Entrada atípica donde las haya. Llevamos semanas, meses, esperando las lluvias, sí. Nos anunciaban lluvias, sí, fuertes lluvias. Pero lo que ha ocurrido en La Jacetania en dos días ha superado de lejos cualquier previsión.

             Los 357 litros por metro cuadrado que han caído en Canfranc entre viernes y sábado, desde luego, no estaban ni en el peor de los pronósticos. Ha hecho que un río, el Aragón, haya resucitado y se le oiga rugir a su paso en cualquier punto donde te pares a observarlo.

          Baja pletórico, baja lleno, baja bravo, baja saciado, pues aun con todo y con eso va mordiendo todo a su paso. No respeta nada, las aguas van buscando su nivel, atropelladas, amenazantes, llevando consigo todo lo que encuentra.

            Las noticias, como el agua, se agolpan. Os dejo con alguna de ellas.





http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/temadia/el-cielo-enfurece-a-los-rios_799930.html

          La parte positiva, que no ha habido víctimas humanas. Lo peor, los daños materiales, que los ha habido y muchos, tanto en estructuras públicas, como en bienes privados. Ahora toca evaluar daños y ver con qué ayudas se cuenta para restablecer los deterioros. 

          Y aún hay algo que añadiríamos desde aquí, y con toda la humildad del mundo. A la vista de la ingente cantidad de troncos y ramas que lleva el río, y que están poniendo en peligro la integridad de algunos puentes, la reflexión es si tienen que pasar catástrofes de este tipo para pararse a pensar si tenemos los montes lo suficientemente limpios. Y no sólo en estos casos, no olvidemos los incendios.

         Muchos ánimos a todos, especialmente a los afectados.



El reportaje completo de fotos, y es lo que vale de esta entrada, en:

viernes, 19 de octubre de 2012

Estriviella

IXOS MONS
Estriviella (2.048 m)
Jueves, 18 de octubre de 2012



         Seguimos con nuestro empeño particular en buscar el otoño, y no cejaremos hasta encontrarlo. Hoy toca la Selva de Oza, y allá que vamos, esta vez acompañado de Jesús.

            Son las 9 de la mañana, de una mañana que no es capaz todavía de contemplar ese esplendor otoñal, pero paciencia, que no le queda mucho, es cuestión de días. Eso por la tierra. Por el aire tenemos una perturbación atmosférica espectacular, según los meteorólogos, ya que está comenzando una conjunción poco habitual, una especie de estrangulamiento de una bolsa de aire frío que se ha colado en los dominios de las corrientes cálidas inferiores, dando lugar a una atípica gota fría que invade toda la península ibérica y media Europa. Por lo que a nosotros respecta, la previsión es que vaya entrando hoy al mediodía, y nos acompañe durante los tres próximos días. Anuncian agua, mucha agua, y es lo que más necesitamos, para nuestro aire, para nuestra tierra y para nuestro subsuelo.

Castillo de Acher,
desde el barranco de Estriviella
            Vamos a tratar de aprovechar esta media jornada para subir a una de esas cumbres humildes, que ven pasar más o menos cerca, más o menos lejos, a los montañeros, pero que se quedan con las ganas de acogerlos en el herboso y suave tapiz que cubre su suelo. Estamos hablando de Estriviella.

            Ante un impertérrito Castillo de Acher, el camino se inicia detrás de la caseta de forestales de la Selva de Oza (1.140 m), por una antigua trocha de madera, cuyo suelo se ha regenerado y se hace cómoda de pisar. Las hayas, muy lentamente, van cambiando de color sus hojas, ante la atenta mirada de pinos y abetos, que van a otro ritmo. Siguiendo el camino, hay un tramo que se empina, se nota que se empina, y es para salvar un importante desnivel, que el barranco soluciona con un salto de agua, que no es mucha la que baja, y que deja ver el redondeado impacto sobre las paredes calizas que soportan su caída.

Salto de agua
            Al cabo de una hora escasa de andar, se sale del bosque y el trazado se suaviza. Estamos en un pequeño valle colgado, y vamos abrazados al cauce del barranco de Estriviella, por su margen izquierda. Es uno de los caminos para subir, por empinadas palas, a Peña Forca y sus satélites, por el N, pero como no hay indicaciones, hay que estar bien atentos a la bifurcación que hemos de tomar a la derecha, para dirigirnos al collado. Está como a un cuarto de hora de la salida del bosque, y hay que dejar el barranco a nuestra izquierda para encaramarnos por la derecha de un enorme saliente rocoso a lo que parecería ser el collado, pero que, naturalmente, no lo es todavía. Es otro valle colgado, encima del anterior, y más herboso, encima del cual sí que tenemos, muy próximo ya el collado de Estriviella.

Sarrios (foto de Jesús)
            Poca compañía de la que entendemos como tal. Sólo aire y luz. Sólo piedras y vegetación. Ya es suficiente, pero por si no lo fuera, tenemos con nosotros una numerosa familia de sarrios que ven atónitos nuestro paso y sin saber muy bien qué hacer. Somos gente de paz, pasamos con respeto y una cierta admiración. Al filo de editar esta entrada, leo que la pestivirosis o queraconjuntivitis vuelve con fuerza por nuestros valles más orientales. Es un virus que merma drásticamente la visión a estos animales, y que hace que se despeñen, habiendo reducido un 30% la población hasta el momento. Esperemos que se ataje pronto.

            Vemos viejas marcas de GR, que informándonos posteriormente sobre ello resulta ser un antiguo marcaje ordenado hacer por un montañés, montañero y montaraz, Ingeniero de Montes en los tiempos de ICONA, y que llegó a ser Presidente de nuestra Comunidad Autónoma en los albores de la descentralización territorial. Estamos hablando de D. Santiago Marraco, sí, de Casa Marraco, de Canfranc.
           
Zuriza. Mazandú y Alanos,
desde el collado de Estriviella
            En dos horas escasas de un relajado ascenso, llegamos al collado de Estriviella (2.012 m), desde donde se nos abre la vista a la vertiente W, a Zuriza, con su camping y el arranque de la carretera a Linza. Entre él y nosotros, Taxeras en el fondo del valle, y Mazandú en las faldas de la sierra de Alanos, cuyo máximo exponente lo tenemos en el extremo E, justo encima de nosotros. Es el Rincón de Alano (2.357 m), que en altura le hace la competencia a la próxima Peña Forca (2.391 m).

Rincón del Alano
            Con su permiso, subimos los escasos metros de desnivel que nos separan de la cima de Estriviella (2.048 m), que más que una cumbre parece un altiplano, una hermosa atalaya herbosa desde la que nos asomamos a esa Selva de Oza que nos vio partir hace poco más de dos horas. Vemos Guarrinza. Vemos el extraordinario valle colgado del castillo de castillos, del Castillo de Acher. Vemos la altiva cima del Midi d’Ossau, y no más allá, porque Tena está enmarronado, está sumido en una tempestad elegante, que esperemos llegue por aquí, pero no antes de que abandonemos estos lugares. Verdaderamente da miedo de verlo, y más cuanto más se acerca. Vemos también el Bisaurín y el Agüerri. Y por el N todos los montes de Ansó, los Chipetas, los Quimboas, el Sayéstico, Petraficha, Anzotiello, Gorretas, Gamuetas, Petrechema, Mesa de los Tres Reyes… todos, todos ellos. Es espectacular. Tan sólo poco más de dos mil metros y lo que da de sí.

Amenazante vista al este
            Lo que sí es espectacular, y hoy más que cualquier otra cosa, es el viento, con rachas sostenidas fortísimas, que nos obliga a agacharnos cuando nos asomamos bien al borde, que nos obliga a agacharnos para tomar fotografías y que no salgan movidas, que nos obliga a extremar las precauciones antes de realizar todo movimiento que pueda suponer el dejar suelto cualquier elemento de los que manejamos. Es verdaderamente brutal, pero no nos sentimos mal, tratamos de comprender sus razones y de animarle a que traiga esas borrascas que nos hagan salir de esta situación. Bendito sea.
Bosque de hayas

            Imposible permanecer en este lugar más de los cinco minutos necesarios para tomar una docena de fotos. Al bajar, antes del collado, encontramos un pequeño abrigo en el que echamos un bocado. Estábamos en la reserva, y con tanta emoción no nos habíamos enterado.

En la cima de Estriviella
(foto de Jesús)
            Vuelta al collado. Despedida de la vertiente Zuriza y a desandar lo andado, bajando por este primer tramo, fugaz vivienda de sarrios, que siguen mirándonos a ver cuándo nos vamos. Ya lo hacemos. Llegamos al resalte y a bajar el feo tramo vertiginoso de piedra suelta, hasta llegar al fondo del barranco. Son las doce y empieza a gotear, nuestros pasos se aceleran, trotan, corren, y nos llevan de nuevo al bosque, donde nos sentimos más resguardados, y por el que hacemos la última media hora de camino hasta llegar a la caseta forestal, en la que nos encontramos a dos viejos amigos del oficio, acompañados por otros compañeros al abrigo de las inclemencias del tiempo.

            Las predicciones han clavado lo sucedido esta mañana en este valle. Decían que entraban lluvias por la tarde, y justo al mediodía han empezado. Por los pelos nos hemos librado. Finalmente, no han llegado a cuatro las horas que hemos empleado en salvar los 1.800 metros de desnivel acumulado de esta salida de media jornada de hoy. Gracias a todos y a todo.


(foto de Jesús)

El reportaje completo de fotos, en: