martes, 7 de agosto de 2012

El Garmo Negro

AQUERAS MONTAÑAS
El Garmo Negro (3.051 m)
Martes, 31 de julio de 2012



Sería bonito empezar esto diciendo que… en una bonita mañana de verano…, pero es que, además es verdad, pero claro, sólo para empezar, porque luego se complica. De cualquier modo, de todo hay que disfrutar, no? Bueno, siete y media de una bonita mañana de verano (empezamos bien). Balneario de Panticosa, ese estratégico lugar para el arranque de muchas ascensiones, y que al estar en el fondo de una gran olla, a cualquier sitio que vayas, la pendiente no da cuartelillo. Ay, Balneario de Panticosa, algún día hablaremos de ti, quién te ha visto y quién te ve, años de gloria seguidos de otros de depredación, abandono y olvido. No hay que irse lejos para encontrar desmanes urbanísticos, pero aquí, en la montaña, desde luego, es de fusilamiento al amanecer, y no sólo para quien lo hizo, sino para quien lo dejó hacer. Bueno, como decimos será otro día.

Río Caldarés, a su paso por
el Balneario de Panticosa
A componernos, y al turrón. A la vista nuestro objetivo, le da el sol. Se cruza el canalizado Caldarés y se toma el camino que en su inicio pasa por la fuente de La Belleza, otrora valorada, hoy arrinconada. Nos vestimos primero de bosque y luego, al salir a la intemperie nos encontramos un cruce de caminos, dejando a la izquierda el que sube a los ibones de Ordicuso, tomamos el de la derecha, que indica al nuestro, a Pondiellos, y a varios más. Pronto alcanzamos esa raya de sol, pronto llega hasta donde estamos, pronto va asomando por Batanes, pero pronto también va a encontrar resistencia, sus ganas de alumbrarnos, de acariciarnos, se van a ver truncadas por la aparición de unos feos nubarrones que van saliendo por donde nos dirigimos. Veremos.

Sol, saliendo por Batanes
Debido a la fuerte pendiente, se va ganando altura con facilidad, pero también con esfuerzo. Nos acercamos al collado de Pondiellos, sí, el que da paso a los ibones del mismo nombre, pero lo dejamos a la derecha, porque hay que tomar el camino que, por debajo de nuestro monte, junto a sus enormes paredones, nos lleva hasta el collado de Garmo Negro, para entrar al circo de Argualas, en el que saludamos con respeto a unos pequeños y lánguidos ibones que agostados esperan la caída de lluvias que los alegren, y de nieves que cubran su letargo invernal.

A nuestra derecha, la enorme pedrera cimera, que con paciencia nos va a aupar hasta la misma cumbre, a la que llegamos con la boca abierta por la espléndida panorámica que nos ofrece, y un poco avergonzados también por no estar seguros de si estamos a su altura, de si hemos traído algo de igual categoría para compensar este magno obsequio. Sinceramente, creo que la ley de reciprocidad entre nosotros y las cumbres siempre es deficitaria para los humanos, siempre recibimos más de lo que damos; pero bueno, el primer paso es reconocerlo, y eso siempre lo hacemos. A ver si poco a poco…

Infiernos, con su marmolera. Sin palabras.
Lo cierto es que esta vez anda un poco escasa de placeres, los enormes nubarrones permiten que nuestra vista alcance sólo horizontes cercanos, pero es que hay uno, hay uno, que vale por todos. A ver quién me explica esto, cómo es posible que un monte tan impresionantemente bello tenga ese nombre tan sumamente denostado, cómo es posible que el macizo de los Infiernos se llame así, de los Infiernos… Desde luego, la orogénesis alpina nos dejó muchas obras de arte, pero aquí se ha recreado, se ha superado a sí misma. Es un estallido de vida, viene hacia ti, te apabulla, te atrapa, te encandila, te hipnotiza. No sé tantos epítetos como para llenar la casi media hora que estamos contemplando esta maravilla de la naturaleza, algunos, muchos, los repetimos, pero tenemos que salir de aquí, el mal ambiente meteorológico se muestra incómodo con nuestra presencia. Lo respetamos, y nos vamos.

Cresta de los Algas, y circo de
Argualas
Se contempla la posibilidad de recorrer la cresta de los Algas, y la de llegar hasta el mismísimo Argualas, que da nombre al macizo, pero desistimos, preferimos bajar por donde hemos subido. Es lo que hacemos, siempre con la amenazante presencia de unos nubarrones que van desde lo oscuro hasta lo muy oscuro. Conforme vas bajando, te vas encontrando con gente que sube, muy al contrario de cuando subes, que apenas te encuentras gente bajando. Son cosas que tiene el madrugar.

Una larga parada junto a un exiguo arroyo para echar un bocado y disfrutar del sol, que consigue abrirse un hueco para ver cómo vamos. Y poco más. Llegada al balneario y dejarnos acariciar la piel por esas aguas embalsadas en el ibón de Baños, que hasta aquí llegan alegres para dar alegría, vigorosas para dar vigor, vivas en definitiva para dar vida. Y con todo eso nos quedamos. Gracias a todos y a todo.

En la cumbre del Garmo Negro

El reportaje de fotos, en:
https://picasaweb.google.com/chematapia/ElGarmoNegro3051M




lunes, 30 de julio de 2012

La Collarada

AQUERAS MONTAÑAS
La Collarada (2.886 m)
Domingo, 29 de julio de 2012


Otro día más, otra madrugada más, otra mañana más de montaña, con buena compañía, esta vez con Juan, Ramón y Danielle, un grupo humano un poco diverso, pero con algo en común, y es ese amor, esa pasión por las montañas, por esa manifestación del medio natural que se empina como antenas hacia el infinito.

Una noche serena da paso a una desnuda mañana en lo celeste, y de eso nos damos cuenta subiendo por la pista hacia la Trapa (1.750 m). La verdad es que da un poco de miedo pensar que nos va a caer a plomo el sol durante todo el recorrido, ya que no hay más sombras que las que hacemos nosotros. Veremos.

La mañana se despereza en la Trapa
Una pareja de jabalíes con sus jabatos, ajenos a todas estas reflexiones, se ven sorprendidos por las primeras luces del alba hozando en el lecho de unos rastrojos. Bien de mañana y ya están ganándose el pan. Cuánto tenemos que aprender los humanos. Continuamos nuestro rodar hasta la Trapa, a donde llegamos sobre las siete y cuarto de una mañana que, como digo, a cualquier persona extrañaría lo absolutamente despejada que está, pero es Ramón quien dice que todos los pronósticos consultados daban nublado, e incluso fresco, a media mañana.

Emprendemos la marcha por los pastizales que hay detrás del refugio, hasta alcanzar la base de la canal, que hay que ganarse, por seguridad, a puro de ayudarte con las manos por las cadenas. En muy poco tiempo se suben unas decenas de metros que permiten ampliar la visión sobre todo el patio circundante. Comienzan a salir nubes por detrás de Collarada, pero bueno, no pasa nada, no? La mañana sigue serena, y con un ambiente limpio, puro, que ayuda a apreciar más, si cabe, todo esto que sentimos por la montaña… y ella lo sabe. Unas flores de Edelweiss llaman nuestra atención, qué frágiles, qué humildes, cuánta belleza! Un quebrantahuesos planea sobre nuestra posición. De lo mejorcico del mundo animal y floral sale hoy a nuestro encuentro. Nuestro reconocimiento y respeto.

Edelweiss
Seguimos nuestro ascenso sin perder de vista la cumbre, y eso es recíproco. Una cumbre que se la ve un poco triste, no sé, si es el día, que poco a poco se va apagando, o es el déficit de agua, pero parece como si nos quisiera decir algo.

Con paciencia, nuestras botas van acariciando todas esas zonas herbosas que vamos encontrando a nuestro paso. Las nubes, desperezándose, van ya yendo y viniendo de un lugar a otro, de un valle a otro, confiriendo unos juegos de luces y sombras que invitan a estar pendientes de las montañas que se ven y de las que no se ven, que van alternando constantemente. Quién pudiera estar allí arriba con ellas, con esas nieblas que se desplazan con extrema facilidad… Pero ese don, no lo tenemos en éste nuestro cuerpo físico, que lo tenemos aquí, en este lugar que hemos elegido hoy para darnos el homenaje de participar de estos paisajes y de esta montaña, y por ella, y sólo por ella, tienen que discurrir nuestros músculos, nuestros huesos, hasta con humildad domesticarla y ponerla a nuestros pies.

En plena canal cimera
Un poco antes de llegar a esa enorme roca que marca el comienzo de la canal cimera, paramos a echar un bocado y a abrigarnos, porque la ausencia de sol y el viento hacen que se sienta fresco, bueno, frío, que admitimos todas las opiniones. Enseguida nos metemos en esa canal, cuyas fauces calizas nos engullen y alertan de que hay que extremar las precauciones, porque hay muchas piedras sueltas. Una vez en el collado, se abre nuestra vista al dominio Ip, con todos los picos del circo pugnando por asomarse en el ibón, que no lo tienen fácil debido a la reducida lámina de agua. Tiene que llover; también por aquí.

La última y breve trepada y cima, que después de tres horas de ascensión, nos recibe con cara de susto por todo lo que ve en la atmósfera, que no es otra cosa que amenazantes nubes que le privan de la vista. También a nosotros. Esas nubes no vienen solas, que rachas de viento las acompañan, y poco a poco van esparciendo al éter los escritos de unas banderas de oración. Es el Hom Mani Padme Hum que invita a los seres humanos a ser compasivos, entre ellos y con el medio.

Ibón y circo de Ip
No querríamos salir de aquí, pero sabemos que hay que hacerlo, y lo hacemos, pero no por la canal, sino por el camino hacia el collado de Ip, al que no llegamos, ya que a unos 1.650 metros de altitud, y justo donde la caliza cede el protagonismo a la arenisca, el capo Juan nos saca del camino y nos lleva por la pedrera, en paso horizontal y dando vista ya al valle del Aragón, hasta casi alcanzar el camino normal de subida, por donde continuamos ya la bajada. Es un tramo en el que hay que estar muy atentos porque hay muchas piedras sueltas y tiene un considerable desnivel, pero… no sé, es distinto, es agradecido este paso Bazán.

Enfilando el descenso
El descenso. El descenso lo hacemos dando un repaso a los distintos puntos de vista que  tenemos los actores que convergemos en estos escenarios, escenarios de comedias y tragedias, concluyendo que estos son muy grandes, y que han de tener cabida para todos, y que entre todos tenemos que ser capaces de aunar esfuerzos para vivir y dejar vivir, para beneficiarnos todos y no perjudicarnos ninguno. No sólo hay motivos materiales, ciertamente, no sólo está la explotación ordenada de los recursos, también hay que dar cabida a los del placer, a los del esfuerzo, a los de la superación, a los de la pedagogía y a los de contagiar a propios y extraños nuestro amor por las montañas, que en definitiva es un medio para ensanchar el alma fortaleciendo todos sus resortes. Que nadie sienta que el monte, el bosque, la montaña, los espacios abiertos, en definitiva son propios; y que todos sintamos que hay, o puede haber, más agentes operando en el mismo territorio. Respeto, mucho respeto entre todos y especialmente con el medio.

Bajar la canal y recorrer el pastizal es lo que nos queda para terminar esta agradable ascensión a esta montaña, que mira a todas las demás por encima hasta que le alcanza la vista al tan próximo reino de los tresmiles.

Casi dos mil cuatrocientos metros de desnivel acumulado, que nos han permitido, en menos de seis horas, subir, disfrutar, charlar, integrarnos en este seco, pero bonito territorio y finalmente bajar. Otra bonita mañana con mal tiempo, que nos miraba pero sólo de reojo, y que en definitiva nos ha permitido, junto con una buena compañía, un mejor disfrute. Como siempre, gracias.

En la cima de la Collarada


El reportaje completo de fotos, en:
https://picasaweb.google.com/chematapia/Collarada02# 

El Castillo de Acher


AQUERAS MONTAÑAS
El Castillo de Acher (2.384 m)
Sábado, 28 de julio de 2012

           Javier, un viejo amigo, de los privilegiados, y más en estos tiempos, porque su trabajo y su pasión son una misma cosa, entregado en cuerpo y alma a la música y también al contagio entre sus allegados. Eso es de toda la vida, quizá desde antes de que fuera consciente de ello, pero últimamente ha encontrado una veta en la montaña, ha querido explorar cómo suena su mundo en este tridimensional, y finalmente ha encontrado su hueco para acompañarnos en esta bonita mañana montañera.

            Mañana montañera para la que hace tiempo teníamos elegido el objetivo, el Castillo de Acher (2.384 m), esa altiva fortaleza pétrea que se empina sobre todo su dominio, y que deja claro que todo su alrededor tiene que bailar al son de su música.

Haya singular
            Ocho y poco de la mañana, con Javier, Isabel, Fran y Olga arrancamos de Oza, ese cruce de caminos, Estriviella, Espata, Senda de los Ganchos, la Mina, es mucho y muy bonito lo que aquí confluye. Arrancamos, digo con la vertiente oeste a nuestra vista, el desagüe de ese valle colgado de singular belleza. Entramos en el bosque, un bosque más que agradecido por los chaparrazos de agua de estos dos días pasados, que han venido a aliviar, en parte, el estiaje propio de la estación. Pronto, el sol hace penetrar sus rayos a través del follaje de las hayas, altas, esbeltas, que tienen que estirarse en su busca, en busca de la luz.

            El camino está bien delimitado, no obstante, la llegada de la figura de protección de Parque Natural, ha traído unos carteles estratégicamente puestos en algún desvío. Hora y cuarto para atravesar el bosque, ¡ay, cuánto te vamos a echar de menos a partir de ahora! Pero la compensación es la amplia panorámica que se nos va ofreciendo de los montes cercanos y no tan cercanos. Seguimos por pastizales, al amor de unas viejas marcas de gran recorrido, se trata de un antiguo trazado de la GR-11. Y seguimos, digo hasta un desvío bien señalizado en una enorme roca, que hay que tomar a la izquierda, para ir aproximándose a la base de la roca e ir tomando altura a lazadas, por una no muy cómoda pedriza, hasta alcanzar la canal, una canal que en algún tramo obliga a desempuñar los bastones y dejarse acariciar las manos por esta noble caliza.

Valle colgado cimero
            En diez, quince minutos se alcanza ya, quizá, el momento culminante de la mañana, y eso aún sin ser la cima, pero la panorámica que nos ofrece es asombrosa. Se trata de un valle colgado, que en dirección este-oeste, ha conseguido que no le hayan regalado el nombre a esta bella montaña. Acher es el dominio, el territorio, pero Castillo se lo ha ganado por méritos propios. Para la cumbre, ya a la vista, queda como media hora, y es porque nos entretenemos en explorar, en el flanco sureste, una chimenea, la de los franceses dice Olga.

            Finalmente, todos en cumbre, con algún otro grupo. Abrazos, risas, reconocimientos, agradecimientos, miradas a lontananza a todas direcciones, admirando esos valles que se descubren, y otros ahogados por las nieblas… en fin lo propio en estos momentos que quisiéramos compartir con todos, con los que pueden subir y con los que no pueden subir, con los que han subido y con los que nunca subirán.

            En lo meteorológico, las nubes adquieren vida propia, se dejan mecer por el viento, y van y vienen a su antojo, haciéndonos dudar en algún momento sobre si nos van a mirar más de cerca o no.

            La bajada, como todas, más tediosa, más cansina… ¿por qué será que gusta más subir que bajar?, ¿por qué será que gusta más ir que volver?, ¿por qué será que cuesta tanto salir de las cumbres?, quizá porque se está muy a gusto en ellas, quizá porque se está más cerca de lo que se anhela, quizá porque se está más lejos de lo que te ata… aunque esto también te ata, pero es distinto ato, es mejor ato…

Chipeta Alto, llegando a Oza
            La bajada, digo, sin más complicaciones. Ir disfrutando de la perspectiva sobre el entorno, mientras la hay. Luego bosque, y finalmente de nuevo al punto de partida, donde le damos un homenaje al cuerpo con un refrescón en el río, relajante, hidratante, que sienta… bueno, cómo sienta. Luego, mamá Olga nos ofrece una comida campestre, a la que se escusa Javier, que ha tenido que marchar ya a tierras bajas, otras obligaciones le reclaman.

            Poco más de seis horas de actividad, contando paradas, han llenado esta mañana montañera. Muy bien, buenos paisajes, buena cumbre y buena compañía. Como siempre, gracias.

           

Foto de cima. Castillo de Acher.



El reportaje completo de fotos, en:

viernes, 27 de julio de 2012

La Cresta Norte de Astún

AQUERAS MONTAÑAS
Cresta Norte Astún 
Sin nombre 2.105 m
Arnousse 2.141 m 
Benou 2.271 m 
Belonseiche 2.297 m 
Escalar 2.286 m
Moines 2.349 m
Jueves, 26 de julio de 2012


Llego a casa, y del libro “Por el valle del río Aragón”, editado en 1990 por Prames, leo:

“Estas montañas están elaboradas sobre materiales rojovinosos del permotrías, momento geológico a caballo entre el paleozoico y el mesozoico, por lo que no presentan formas agresivas como sus vecinas calcáreas del Aspe o Collarada. Pero las formas redondeadas, no deberían hacernos olvidar el espectáculo que la cresta nos puede ofrecer…”.

En fin, que si lo llego a leer antes de ir, igual me hubiera echado atrás, con semejante descripción, como que asusta un poco, no? Bueno, estamos hablando del cresterío que cierra al norte el valle de Astún, y que es muga con el país vecino, pero como decimos a menudo, esta nuestra casa no entiende de eso, sólo de bellos paisajes y de buena acogida al montañero. Hoy la ha habido. Sí, aunque un poco, bueno, bastante ventosa, pero gracias a ello hemos llegado a casa secos.

Hace mucho tiempo que me rondaba, pero no terminaba de atreverme con ella, así, en solitario. Pero ahí ha estado Danielle empujando y haciendo posible conseguirla. Vamos con ello.

Pic d'Arnousse
Ocho y media de la mañana, que con sus 17º de temperatura nos da que tiene mucho margen para ir subiendo. Pocos coches. El sol queriendo asomar por la Raca, y nosotros arrancando del mismo puesto fronterizo en la carretera del Somport (1.632 m). Ante nosotros unos paredones rojovinosos, ya me entendéis, pero el problema no es el rojovinio, no, el problema es que se ven varios caminos y ninguno mejor que los demás. Tomamos el que mejor nos parece, y para mí que demasiado escorado al norte, pero bueno, seguimos por él. Bien, hasta el fondo de un barranco, pero luego surgen las dudas. Por algún sitio hay que tirar, pues eso, que seguimos por donde nos parece, encaminándonos hacia una pequeña canal, con una trepada un poco delicada, al final de la cual se nos abre un nuevo escenario, un pequeño valle colgado, que optamos acometerlo hacia el norte, de modo que hacemos la primera cumbre de la mañana, un pico que está en el mapa, pero sin nombre (2.105 m).

Bajamos al Col Mayou (2.092 m), para subir al Pic d’Arnousse (2.141 m), y seguimos cresteando. Ahora toca bajar al Col d’Arnousse (2.085 m) para subir el Pic de Benou (2.271 m), donde nos encontramos una pareja de vascos. Bajamos a otro collado, sin nombre, para subir al Pic Belonseiche (2.297 m), donde echamos un bocado, que no es que lo necesitemos a priori, pero es que todavía quedan dos, y el último el más alto. También llega en dirección contraria a la nuestra una pareja de franceses. Las preguntas de rigor, con unos y con otros. Es así.

Ibón de Ranas
Seguimos bajando a otro collado, para subir el Pico del Escalar (2.286 m), y tras él, a bajar hasta tomar el camino que sube del Col des Moines (2.168 m) hacia el pico, a donde llegamos sobre la una, cuatro horas y media después de haber salido de Somport. Esta es la etapa reina, la mayor cota de la mañana.

El Pic des Moines, o Pico de los Monjes (2.349 m), la verdad es que se deja querer, aunque un pelín exigente, porque te obliga en la roca cimera a estar más atento a tus movimientos, a las presas, a los agarres, hay que echar las manos en algún paso, pero es muy agradecido cuando finalmente le acaricias el lomo con tus botas, y la recompensa que te da en forma de panorámica es una delicia. Ni un grado, ni uno sólo, de los trescientos sesenta tiene desperdicio. La mirada se mece entre tantos y tantos horizontes, a los cuatro costados. Las runas de la memoria se estrujan para reconocer picos, ponerles nombres, momentos, gentes... Más picos que nombres, más picos que momentos, más picos que gentes… Es como cuando se deshoja una margarita, éste sí, éste no, éste habrá que ir, éste habrá que ir otra vez… Nuestros pensamientos trascienden, el entorno los recoge, aquí seguimos, dice. Volveremos, respondemos. ¡Cuánta vida por vivir!

Siemprevivas
Tras la bajada con los cinco sentidos por la roca, al trotín trotando hasta el collado. El viento arrecia. Seguimos bajando hasta el ibón de las Ranas o de Escalar (2.078 m). Cerca está el de Astún o Truchas (2.144 m). Ambos barrancos se juntan en el fondo del valle de Astún, dando nacimiento al río Aragón, que da nombre no sólo al valle sino a la comunidad autónoma. Pues poco más, llegada a la estación de Astún, y aproximación asfaltoandando hasta el vehículo, estacionado en Somport.

Ha sido un paseo muy agradable, aunque con mucho viento, pero que le ha estado dando cuerda a las nubes para que fueran pasando de largo, porque la verdad es que ha habido momentos en los que se ponía la cosa seria.

Cinco horas y media subiendo y bajando montes, con unos 1.800 metros de desnivel acumulado, y seis picos, más alguno que otro menor, es lo que nos hemos encontrado en esta cresta, que tras los primeros vaciles, el resto ha ido como la seda. Todo ello, es lo que ha constituido la actividad de esta mañana de verano. Como siempre, gracias.


Midi d'Ossau, desde el collado des Moines

El reportaje completo de fotos, en:

miércoles, 25 de julio de 2012

Os sentís cansados?




En la sociedad actual, y más cuanto más ocioso se está, y más posibilidades se tenga, claro, se ha impuesto la idolatría al cuerpo. Todo va encaminado a aparentar más y mejor. La mejoría de nuestro aspecto físico se ha convertido casi en una obsesión, pero, amig@s, lo físico, lo material es perecedero, y tarde o temprano el tiempo nos va a poner a todos en el lugar que nos corresponda. Mirad qué reflexión:

"«Mantenerse joven», se ha convertido en un ideal en la actualidad, y sin embargo, toda la cultura contemporánea enseña a los humanos a envejecer lo más rápidamente posible. Bien, no físicamente claro está: cada día se inventan cantidades de productos y de métodos para mantener la forma física, para guardar la línea, para eliminar las arrugas, etc. Pero interiormente, psíquicamente, los hombres y las mujeres envejecen cada vez más pronto, porque es cada vez más pronto que abandonan la sencillez, la espontaneidad, y la confianza mostrándose desconfiados, calculadores, hastiados y apagados.
¿Queréis permanecer jóvenes? Sólo existe un método: guardad vuestro corazón de niños siempre vivo, amoroso, interesándoos por todo, perdonando enseguida, alegrándoos por las cosas más pequeñas, olvidando rápidamente las vejaciones, las tristezas y las caídas, manteniendo un corazón siempre dispuesto a amar, a abrazar el mundo entero, un corazón que no se estrecha, que no se enfría. Mientras conservéis el calor de vuestro corazón, no podréis envejecer."

A poca gente se le oye anhelar un rejuvenecimiento interior, un rejuvenecimiento psíquico, que nos permita ver las cosas como si fuera la primera vez, sentir las cosas como si fuera la primera vez, vivir las cosas como si fuera la primera vez. El pasotismo se ha instalado en la sociedad actual, y hemos de recuperar la capacidad de sorprendernos, hemos de recuperar la ligereza, la frescura de los primeros años, y sólo haciendo verdaderos esfuerzos por conservar joven nuestro corazón lo conseguiremos.


No se nace joven, hay que adquirir la juventud. Y sin un ideal, no se adquiere.
José Ingenieros

El corazón que ama siempre será joven.
Anónimo



Muchos ánimos a todos.

lunes, 23 de julio de 2012

Trabajos penosos?






Todos los comienzos son duros, también los arranques de semana. Una pequeña reflexión para ayudar a aliviar ese lunes.

"Cualesquiera que sean las circunstancias, pensad en analizaros con el fin de daros cuenta de lo que hacéis, y en especial de cómo lo hacéis.
Por ejemplo, os veis inducidos a realizar a diario tareas más o menos interesantes o agradables. Pero sean o no interesantes o agradables, no podéis escapar a ellas. Entonces, observad bien cómo os manejáis cuando debéis hacer un trabajo que no os gusta demasiado: suspiráis, refunfuñáis, os aplicáis sin convicción, sin amor. No veis que con esta actitud hacéis más difícil la tarea; y entonces, no solamente los esfuerzos que os veis obligados a hacer no os aportan nada interiormente, sino que os destrozan. Mientras que si aprendéis a considerar las cosas de otro modo, si decidís que vais a considerar este trabajo que os molesta como una ocasión para ejercitaros y progresar, cambiaréis vuestro estado de conciencia y os parecerá menos penoso."

Es un poco lo de siempre, saber distinguir entre la situación y el cómo nos afecta, el cómo la afrontamos. También podemos ayudarnos pensando que siempre puede ser peor lo que nos suceda. Si, además, de vez en cuando pensamos en los demás, estaremos obligados a concluir que la vida de una persona, no es mejor ni peor que la de cualquier otra persona. Todo ello va a contribuir a nuestra higiene mental. Los demás?, los de nuestro alrededor?, ellos verán...

Repartiendo mercancías en Katmandú

"Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa."
Mahatma Gandhi 

"Cuanto mayor es la dificultad, mayor es la gloria." 
Marco Tulio Cicerón


Muchos ánimos a todos. Y buena semana.




jueves, 19 de julio de 2012

Sufrimos injusticias?



Otra perlica que hemos encontrado hoy en nuestros buceos matutinos. Viene al pelo por todo lo que estamos padeciendo socialmente. No es objeto de este blog el análisis de la actual situación político-social, y por eso no lo haremos, pero sí tiene cabida en él el aspecto emocional, el cómo lo encajamos, el cómo nos defendemos ante tanta agresión.

"Podéis ser víctimas de graves injusticias por parte de los seres humanos. Si verdaderamente no sois culpables, haced todo lo que podáis interiormente para resistir. No deis jamás a nadie la posibilidad de destruiros. ¿Qué os importa lo que piensen unas personas tan ciegas? Basta con que escuchéis el juicio de este tribunal interior que es vuestra conciencia, esa chispa de infinito y de eterno que habita en vosotros.
Preocupaos ante todo de tener lucidez respecto a vosotros y de comportaros siempre con honestidad y desinterés. Luego, deciros que lo que sois, vuestra dignidad, vuestro honor, no dependen de la opinión que los demás tengan de vosotros. Vuestra conciencia os sostiene, y esto debería bastaros para continuar caminando con la cabeza bien alta."

Pensaréis algunos que lo importante es la acción. Puede ser, pero no menos importante es ver, analizar, cada cosa que pasa a nuestro alrededor, cada pensamiento que tenemos, cada sentimiento, cada impulso, para ver en definitiva cómo nos afecta y en qué grado tenemos el control de nosotros mismos. Pensemos que ninguna actitud negativa va a aportar absolutamente nada positivo a la resolución de un conflicto, y tener bien claro, pero bien claro, siempre, que una cosa muy distinta es el problema en sí mismo, y otra el cómo lo vemos, el cómo nos afecte. Sólo cambiando la visión que tengamos del problema, estaremos en condiciones de poderle hacer frente. Si nos apabulla, si nos dejamos apabullar, perderemos el rumbo, porque se instala el nerviosismo, se instala la oscuridad en nosotros. Sólo con lucidez seremos capaces de ver con claridad, que es el punto de partida de la razón y de la aplicación del criterio correcto. 

Hay que ser mentalmente fuertes, muy fuertes. Pensemos que el agresor ha empleado la mente para maquinar la agresión, y por eso el agredido tiene que emplear, igualmente, la mente para repelerla. De nosotros depende.

Muchos ánimos a todos.


Amanecer desde el Gondogoro-La (5.700 m) (Baltoro - Pakistán)




Desgraciados los que miden mal y pesan mal; los que cuando otros miden, exigen la medida llena, y cuando miden ellos, disminuyen la medida y el peso de los otros.
Mahoma.


Si sufres injusticias, consuélate, porque la verdadera desgracia es cometerlas.
Pitágoras.