sábado, 19 de septiembre de 2026

Giro delle Tre Cime di Lavaredo, la octava maravilla

 Año XV. Entrega nº 1029

AQUERAS MONTAÑAS
Giro delle Tre Cime di Lavaredo

Lunes, 7 de septiembre de 2026

            «La Cima Grande, y en particular su cara norte, no sería tan hermosa ni tan fascinadora si no formara parte de la trinidad de las Tre Cime. Si estuviera sola perdería mucho. Cualquiera de ellas -incluso la Grande- sin las otras, no sería más que un enorme y triste bloque. El triunfo de la vertiente norte de las Tre Cime es el de las líneas sencillas. Las verticales paredes norte emergen del pedregal horizontal…». Gaston Rébuffat (1921-1985).


Gaston Rébuffat. Imagen de Compagnie de Guides de Chamonix

            Célebre alpinista y guía de montaña francés, Rébuffat, se destacó, entre otras cosas por formar parte de la expedición que culminó con la conquista del Annapurna (8091 m) en 1950, primer ocho mil en el que pondría el pie un ser humano. Serían Maurice Herzog (1919-2012 y Louis Lachenal (1921-1955) quienes lo conseguirían, estando Lionel Terray (1921-1965) de apoyo, junto con Rébuffat, quienes tendrían que ayudar a los que se encumbraron a la décima cota más alta del planeta, en un agónico descenso.



            Ya en ámbito doméstico, Rébuffat, sin ser el primero en el ascenso de ninguna de las seis grandes montañas de los Alpes, por sus caras norte: Grandes Jorases, Eiger, Cervino, Piz Badile, Petit Dru y la que se menciona en la entradilla, la Cima Grande de Lavared, sí se destacó por serlo en completarlas.


Imagen de Sobreescalada

            «Las verticales paredes norte emergen del pedregal horizontal…», nos decía Rébuffat en el párrafo de cabecera, y es ese pedregal el que da origen al nombre de Lavaredo, ya que, en lengua ladina, significa «lugar pedregoso». Como muchas de las recónditas y agrestes montañas, arrastran desde la antigüedad sus leyendas, y en ésta se habla de un gigante llamado Lavaredo, envuelto en frustrados amoríos.


Imagen de Desnivel

LA RUTA

            Parte del refugio de Auronzo, pero para acceder a él, desde el aparcamiento de Misurina-Genzianella (1835 m) hay que tomar una lanzadera, so pena de ascender andando los 500 metros de desnivel, algo que nos puede llevar unas dos horas, más el descenso posterior.



            Al ser una de las rutas más emblemáticas de Dolomitas, es un emplazamiento que se llena con facilidad, debiendo acudir cuanto antes para obtener sitio, y esperar el menor tiempo posible para conseguir plaza en alguno de los autobuses que hacen el trayecto que, dicho sea de paso, permiten su llenado hasta que no cabe nadie más de pie en el pasillo. En nuestro caso, desde que aparcamos el vehículo hasta que nos vimos en el bus, transcurrió una hora. Pero, sin duda, merece la pena madrugar.




            En un cuarto de hora nos vemos ya bajo el refugio de Auronzo (2333 m), donde da comienzo la ruta, señalizada como 101, y que lo hace por ancha pista, por la que vamos transitando cientos de personas, una imagen que no opaca la de vernos bajo estos gigantes que la naturaleza ha querido poner para nuestro deleite.




            Antes de abandonar el refugio podríamos decir que comenzó su construcción en 1912, promovido por el CAI, con el apoyo del municipio de Auronzo di Cadore. En 1915, listo para su inauguración como Rifugio Logeres, tuvo que aplazarse por la explosión de la Gran Guerra, a causa de la cual quedó destruido. 


Imagen de Club Alpino Italiano (CAI)


            En 1925, el CAI lo reconstruyó, siendo inaugurado el 2 de mayo, y rebautizado como Rifugio Principe Umberto, heredero de la casa real italiana. A partir de 1946, con la declaración de la república, fue rebautizado como Rifugio Bruno Caldart, un joven guía de montaña que falleció al caer de la Cima Piccola en 1944. Volvió a destruirse a causa de un incendio en 1955. A los dos años, reconstruido, tomó el actual nombre de Auronzo.




            Al paso por la ermita de Marie Auxiliatrice, se nos abre la posibilidad de acercarnos a un mirador, que no despreciamos, confirmando lo acertado de la elección, porque se abren unos espacios que invitan a sentir un profundo agradecimiento al formar parte de ellos.






            De vuelta a la pista, nos lleva hasta el refugio de Lavaredo (2344 m), donde se puede degustar la hospitalidad local o, simplemente, echar un tentempié a la sombra, teniendo ocasión también de asomarnos a los abismos que tejen estas montañas.




            Merece la pena detenerse un poco en lo concerniente a este refugio que, al contrario que otros gestionados por el Club Alpino Italiano (CAI), éste es de propiedad privada, siendo gestionado en la actualidad por Daniele Vecellio. Fue el sueño de un guía de montaña y pionero en rescates, apodado Mazzetta, y de nombre Francesco Corte Coló (1926-1958), quien lo construyó e inauguró en 1955, como reza en una placa conmemorativa.


           


            Pero sigamos nuestro periplo, porque ya tenemos a la vista, y bajo el imponente espolón nordeste, la Forcella de Lavaredo, a la que llegamos, no sin esfuerzo, dejando atrás esta vertiente sur, abriendo la vista a la norte, donde nuestra mirada busca al, de momento, lejano refugio Antonio Locatelli, nuestro siguiente hito. 



            Fantaseando con las figuras de Rébuffat, Corte o de tantos otros, a los que tanto admiramos, cabalgamos a lomos del sendero que sube hacia el espolón, hasta comprobar, de nuevo, que no les llegamos ni al polvo de sus botas. En esa corta avanzadilla nos sorprende una placa conmemorativa de la visita que en 1996 realizó el Papa Juan Pablo II, en la que está inscrita la leyenda «Non abbiate paura», que viene a decir «No tengáis miedo», lema central de su pontificado.



            Antes de seguir con nuestro avance, constatamos que estamos en el Parque Natural de las Tres Cimas, que forma parte del Patrimonio Mundial, declarado por la Unesco en 2009, como reconocimiento al valor paisajístico y a la importancia geomorfológica y geológica.



            Continuamos por la ancha pista, de la que tomamos un pequeño desvío para auparnos a un alto y comenzar a degustar visual, mental y sentimentalmente, los impresionantes paredones que desafían lo establecido, en la cara norte.




            De vuelta a la ruta, para llegar al desvío que nos sube al refugio (2450 m), que lleva el nombre de Antonio Locatelli (1895-1936), que fue un célebre aviador y héroe de guerra, además de un destacado alpinista y miembro del CAI, al que pertenece el refugio, estando gestionado por la familia de Angelo Pintossi.



            Con la vista puesta en las montañas y en los lagos del Piani a nuestros pies, aprovechamos para echar un bocado, con el profundo agradecimiento de siempre cuando siente uno el privilegio de formar parte de tan magno paisaje.



            Visita a la ermita de San Bernardo, por aquello de que está ahí, y regreso al refugio para dar comienzo a un largo y pronunciado descenso, ya por el 105, que da paso a otro, también largo y pronunciado ascenso, que culmina, de momento, junto a otro refugio, el de Langalm (2283 m), de propiedad y gestión privada.







            Junto a él, el Col de Forcellina (2232 m), con sus dos exiguos lagos a sus pies, nos da paso a continuar el ascenso hacia el Col de Mezzo (2315 m), desde donde un cómodo descenso nos facilita la llegada al aparcamiento de los autobuses, donde damos por terminada la ruta, habiendo combinado los senderos 101 y 105.






            Nos dejamos llevar hasta donde tenemos nuestro vehículo, en cuyas cercanías aprovechamos para echar un bocado y asimilar las bellezas que hemos dejado atrás, pero que mantenemos en nuestra retina y en nuestro corazón.




Aproximación: 

Selva di Cadore, Cortina d’Ampezzo, lago di Misurina, aparcamiento Misurina-Genzianella:

33 km 1 h 15 min. En bus al refugio Auronzo 10 min.

Ruta:

Distancia: 10,8 km

Duración: 5 h 20 min

Desnivel acum.: 510 m D+/- (Wikiloc: 410 m D+/-)

Altitud máxima: los 2460 msnm de la forcella del Col de Lavaredo.


Imagen de Marisa

BIBLIOGRAFÍA

Estrellas y borrascas. Seis paredes norte. Gaston Rébuffat. Editorial R.M. (1982)

 

RECURSOS DIGITALES

Club Alpino Italiano 

Sobreescalada 

Desnivel 

Parque Natural de las Tres Cimas de Lavaredo 

Unesco 

Wikipedia     

Wikiloc  

RAE 

Fundeu 

Geamap Italia  

Hijo de la Tierra




Las fotos del autor, con sus comentarios, y el track

 

*La publicación de la ruta y el track constituye únicamente la difusión de la actividad, no asumiendo responsabilidad alguna sobre el uso que de ello conlleve.













viernes, 18 de septiembre de 2026

Ocho días, ocho rutas por las Dolomitas (J1). Ruta Viel dal Pan

Año XV. Entrega nº 1028 


AQUERAS MONTAÑAS
Ruta Viel dal Pan

Domingo, 6 de septiembre de 2026

            «El llamado “Viel dal Pan” constituye la más célebre senda panorámica de las Dolomitas, y empieza por ofrecer incomparables vistas del macizo de Sella, sobre Val Gardena, para terminar presentando a lo largo del día el fascinante juego de luces y sombras por las crestas, murallones y glaciares de la Marmolada». José Luis Serrano, autor de guías de las Dolomitas.



LAS DOLOMITAS, MÁS QUE MONTAÑAS

           Lo afirmamos sin temor a equivocarnos. Las Dolomitas son bellas y grandes montañas, que ocupan un gran espacio de luz con un encanto especial, que encierra en sus entrañas todavía los ecos de unos episodios bélicos, conocidos como la «Guerra Blanca» que, como todos, sólo obedecen a las amplias codicias de conquista de territorio, como es el caso, o de conciencias, como hay otros.


Imagen de Bookattrekking

            En mayo de 1915 estas cumbres marcaban la frontera política entre el Reino de Italia y el Imperio Austrohúngaro, hasta que Italia entró en la Primera Guerra Mundial, al cabo de la cual, y por disolución del imperio, en 1918, fue el Tratado de Saint-Germain del año siguiente el que otorgó oficialmente la región alpina a Italia. Es lo que explica la identidad multicultural de la zona, manifestada, entre otros aspectos, en su bilingüismo o, en ocasiones, trilingüismo, añadiendo a las dos lenguas fronterizas el ladino, considerada una lengua retorrománica.


Baile de fronteras tras la Guerra Blanca. Imagen de Instantes con historia

            En otro orden de cosas, el destacado geólogo y vulcanólogo francés Déodat de Dolomieu (1750-1801) ya le había dado su nombre a una variedad de caliza en la que abundaba el magnesio, conocida desde entonces como dolomía o dolomita. Son unas montañas cuya generación data de más de 250 millones de años, siendo de origen marino, sufriendo desde entonces diversas y convulsas épocas hasta llegar a nuestros días.


Imagen de Wikipedia

            Entrados ya en la Edad Contemporánea, la conquista de estas montañas comenzaría al principio de la segunda mitad del siglo XIX, cuando John Ball (1818-1889) conquistara el monte Pelmo (3168 m) en 1857. Le seguirían otros alpinistas célebres, como Paul Grohmann (1838-1908), o guías locales como Francesco Lacedelli (1796-1886), Angelo Dimai (1819-1880) o Peter Salcher (1848-1928), quien se alzara por primera vez a la Cima Grande de Lavaredo en 1869. 



            Estamos, pues, en «las montañas más bellas del mundo», según Reinhold Messner (1944- ), tirolés de nacimiento y considerado el alpinista más brillante de la historia, que tiene en su haber, entre otros galardones, el Piolet de Oro en 2010 y el Premio Princesa de Asturias de los Deportes, en 2018.  


Imagen de Wikipedia


EL PASO PORDOI (2239 m)

             La carretera SR 48 (Strada Regionale* 48 delle Dolomiti) se aúpa en el Passo Pordoi, que bascula sus aguas entre los valles de Fassa y Fodom, y es este último el que nos interesa, porque, desde Selva di Cadore, por él subimos para el comienzo de la ruta, señalizada como 601, y que recorre el «Viel dal Pan», cuyo significado literal sería el «Camino del Pan», debido al trasiego de los mercaderes ambulantes de la zona de Belluno, que lo recorrían para transportar harina a los valles ladinos, evitando el fondo de los valles y sus consabidos portazgos, las tasas por circular por caminos.


Imagen de Facebook

            Como a kilómetro y medio al nordeste se sitúa el «Militare Germánico al Pordoi»*, a 2239 m, un monumento que alberga los cuerpos de más 8128 soldados austrohúngaros y 454 alemanes caídos en la Gran Guerra, además de otros 849 alemanes de la Segunda Guerra Mundial. Comenzó su construcción a finales de los años 30, y fue inaugurada en 1959. 


Imagen de Tripadvisor


LA RUTA

            Pero nosotros partimos hacia el sur para pasar por la ermita de Regina Defensionis* y subir al Col Becé, donde se nos abren unas nuevas vistas infinitas sobre valles y las montañas que los custodian.





            Pasamos bajo el refugio Sass Becé (2423 m), y seguidamente junto al de Fredarola Harbor (2370 m), que nos descubre el Val de Fedaia, ocupado por el lago homónimo a los pies del macizo de la Marmolada, unas vistas que van a colmar nuestras expectativas y que nos van a ir acompañando durante un buen trecho de la circular.


Refugio Sass Becé

Refugio Fredarola Harbor

Imagen de Amparo



            La mayor altitud de este gran macizo de la Marmolada, está en la Punta Penia (3343 m), conquistada por vez primera por el mencionado alpinista austríaco Paul Grohmann (1819-1880), junto con el guía, también mencionado, Angelo Dimai (1819-1880) y su hermano Fulgenzio (1821-1904).


Imagen de Wikipedia

            Pasamos por el refugio Viel dal Pan (2432 m) donde, en un intento de no perder de vista el magno escenario de la Marmolada y su ya exiguo glaciar, hacemos una parada para echar algo al cuerpo, sin olvidar el alimento del alma, que supone su expansión a la par que la del paisaje. 


Refugio Viel dal Pan


            Continuamos por el sendero, que discurre por la vertiente sur de esta sierra, en la que hay varios collados sucesivos desde los que se podría dar la vuelta, pero optamos por seguir, ya que se suscita la idea de visitar el lago Fedaia, algo que desistimos al llegar al desvío que nos dirigiría, ya que el desnivel es considerable y, pensándolo bien, no lo vamos a ver mejor que desde las alturas.



Desvío al lago, que no tomamos

Lago Fedaia

            Seguimos, pues, hacia lo que parece va a ser definitivamente nuestro paso a la vertiente norte, que lo hacemos subiendo hasta el refugio Luigi Gorza (2478 m), nombre de un pionero del turismo, miembro de un linaje empresarial clave en el desarrollo del esquí alpino en la zona, cuya instalación, que alberga el terminal de un teleférico, fue inaugurada en 1996. 



Refugio Luigi Gorza


Imagen de Fernando

            Hasta aquí llega una pista, por la que se deslizan sobre el blanco e invernal elemento, y por la que bajamos, burlándola en algún tramo por empinados senderos, donde nos encontramos alguno de los 18 paneles informativos del Sentiero Geológico di Arabba*, un recorrido didáctico que explica la formación de estas bellas montañas.






            Una vez cruzada la sierra y alineados con el valle, todo es bajar y bajar hasta la SR 48, que cruzamos junto al albergue Ristoro Lezuo (2139 m), para terminar subiendo al punto de partida en el Passo Pordoi.


Llegando al albergue Ristoro Lezuo




            Una primera ruta para la toma de contacto con estas bellas montañas, con los siguientes datos:

Aproximación:

Selva di Cadore: Araba – Paso Pordoi          34 km  45 min

Ruta:

Duración: 5 horas y 20 minutos 

Distancia: 12,4 km

Desnivel acum.: 585 m D+/- (Wikiloc: 487 m D+/-)

Máxima altitud: 2495 msnm del refugio Luigi Gorza.



GLOSARIO

Strada regionale: Carretera regional

Militare Germánico al Pordoi: Cementerio Militar Alemán

Reina Defensionis: Reina de la protección

Sentiero Geologico di Arabba: Sendero Geológico de Arabba

 

BIBLIOGRAFÍA

Marchas, ascensiones y ferratas por las Dolomitas. José Luis Serrano. Ed. Desnivel (2003)

 

RECURSOS DIGITALES

Bookatrekking 

Tabei  

Valgardena 

Tripadvisor 

Wikipedia     

Wikiloc 

RAE  

Fundeu 

Geamap Italia

Hijo de la Tierra 




Las fotos del autor, con sus comentarios, y el track

 

*La publicación de la ruta y el track constituye únicamente la difusión de la actividad, no asumiendo responsabilidad alguna sobre el uso que de ello conlleve.