martes, 18 de agosto de 2015

Norte de la Zapatilla y Sima de Tortiellas

montesparatodos.blogspot
VÍAS FERRATAS
AQUERAS MONTAÑAS
Norte de la Zapatilla (2.225 m)
Sima de Tortiellas 
Lunes, 17 de agosto de 2015



            Subidas a las alturas y bajadas a las profundidades. Como la vida misma. Y como la vida misma es también el resistir en las dificultades, cuando cae sobre nosotros esa cortina que nos ciega y nos impide ver más allá de nuestras narices. Hay que resistir. Sí. Hay que resistir y perseverar, porque ayudas siempre tendremos, porque las condiciones no son las mismas para siempre, y pueden cambiar, pero eso hay que desearlo, eso hay que quererlo, eso hay que currárselo. Hay que ir a por ello. La montaña siempre dándonos lecciones de vida, paralelismos no casuales. Es prodigioso.


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Superando la zona de nieblas
            Con Ástrid, Angie, Josemari y Julio salimos al monte hoy con intenciones inéditas para lo que estamos habituados a hacer. La idea es subir por la norte de la Zapatilla y bajarla por la SE, para descender a la base de Candanchú por la Sima de Tortiellas, y la llegada a la estación no puede ser más desalentadora, una cerrada niebla nos recibe sin el menor rubor por su parte. Con una temperatura cercana a un solo dígito y una humedad que casi se sustancia en lluvia, no cejamos en nuestro empeño de llegarnos hasta la base de la Zapatilla basándonos en no sé qué clase de confianza con el tiempo. La verdad es que estábamos ahí, y teníamos que intentarlo.



Subiendo por el tubo
            Ayudados por un track y por la intuición, por el circuito de fondo nos vamos acercando hacia el cono de deyección del Tubo de la Zapatilla, comprobando que conforme vamos ganando altura las nieblas se van disipando, aunque en realidad no es eso, sino que las vamos superando, quedándose ellas bien apretadicas en el fondo del valle, algo que nos llena de satisfacción, porque pasar de la oscuridad a la luz, no tiene precio. Como tampoco lo tiene el campo visual que se nos abre al haberse caído ese velo que lo ocultaba. Es una alegría que aligera la subida por la pedrera.

Dispuestos para la faena
            Tres cuartos de hora largos nos cuesta alcanzar la entrada a la vía de esta cara norte, y otra sorpresa, más grata aún si cabe, nos alcanza, y no es otra que ver que las viejas cuerdas y tinglados, ajados por el tiempo y la intemperie, que esperábamos encontrar según las distintas reseñas consultadas, han sido sustituidos por una flamante sirga como línea de vida. Así es que, sin más preámbulos, nos ponemos los dispositivos de seguridad y nos metemos en faena. Al principio es una travesía casi horizontal, que nos lleva a una amplia canal con una considerable inclinación, que nos aúpa a una enorme plataforma herbosa, donde se termina momentáneamente la sirga al no ofrecer ningún peligro su tránsito.

                        

En la plataforma
            La hermosa vista que teníamos al comienzo de la vía sobre los montes que sobresalían de las espesuras, se amplían ahora considerablemente sobre los espacios a poniente. Un verdadero espectáculo que tenemos que ir dejando atrás, porque nuestros pasos han de dirigirse, ya por pedrera, aunque cómoda, hacia el macizo calcáreo de la Zapatilla, en concreto hacia una chimenea que nos va a dar acceso a la suela. Y efectivamente, llegando a la roca comprobamos que los equipadores no han escatimado y de nuevo nos encontramos con la sirga y sus anclajes, a los que nos asimos uno por uno para ir subiendo hasta un pequeño espacio, al que se accede con la ayuda de dos pequeñas grapas coloreadas, y que da para reagruparnos, teniendo ya muy cercana la salida a esa suela de la Zapatilla.

Progresando en la chimenea
            El salir de nuevo al espacio exterior, con ese ambiente soleado que compartimos con los picos que sobresalen a las nieblas de valle, es algo que impacta a la vista y al alma. Poco más de un cuarto de hora nos cuesta subir los tramos que restan hasta la cima norte, que los hacemos aprovechando esos pliegues que la erosión confiere a la caliza, y que una vez llegados a ella, comprobamos que no es la verdadera cima de la Zapatilla, a la que nos dirigimos.  Primero por loma de piedra gris, calcárea, que se torna herbosa, a dos aguas, profundas, vertiginosas aguas. La cima, a 2.252, hay que ganársela siguiendo por la cresta de una roca que ha cambiado su piel gris por la marrón, y en la que nos encontramos un pequeño resalte que hay que superar, para lo que hay montado un anclaje para montar un rápel, que dadas las horas, lo poco que resta para llegar a la cima, y lo que nos queda si queremos bajar por la Sima de Tortiellas, optamos por no seguir.


Por la suela
            Los escritos dicen que fueron Ursi Abajo y Jesús Ibarzo los primeros en recorrer esta vía en marzo del lejano 1965. Desde entonces, cincuenta años ya, seguro que han sido muchos los que la han hecho a pelo, y luego con las viejas cuerdas, pero más seguro aún que pocos la han pasado con esta nueva equipación metálica, que la ha convertido de vía cordata a asemejarla a una vía ferrata, que originariamente no pasando de un IIIº, le da mucha más seguridad. El descenso lo hacemos por la vía SE, cara ya a la amplia cuenca de Tortiellas, en la que también las viejas cuerdas han sido sustituidas por sirga hasta el mismo collado. Continuamos hasta el paso del mismo nombre, y lo dejamos a la izquierda, para continuar en busca de esa boca de la sima, ya en la cuenca de Candanchú.


Montando el rápel del descenso por la sima
            Al ir perdiendo altura y cambiar de vertiente la niebla nos asalta de nuevo. A media ladera, que se torna peligrosa por el desnivel y la humedad de la hierba, llegamos hasta la entrada de la cueva, una cueva vertical, provista de anclajes para montar el tinglado de bajada. Es lo que hacemos, en uno, dos y tres tramos. El primero es completamente vertical, disponiendo de una pequeña plataforma a unos 10 metros, completando este primer tramo en unos 25 metros. La caída de piedras es constante, no es fácil evitarlo. Tras un breve descenso, encontramos a mano izquierda el siguiente anclaje, para asegurar el descenso del segundo tramo, de unos 30 metros, al cabo del cual, y con un giro de 90º vemos ya la luz al final del túnel. La espera se hace larga, húmeda y fría, porque en la salida nos espera la niebla. Un tercer y último anclaje nos permite ya salir de esta sorprendente gruta vertical, como decimos, envueltos ya en la espesa niebla, que impide hacernos una idea de la precisa localización, algo que comprobamos a posteriori en fotografías de otras reseñas.

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            Ya todos fuera, antes de llegar a piso más cómodo, nos encontramos con unos tramos un tanto verticales y rotos, lo que hace extremar la atención. Una vez superado, alcanzamos la pista de la Rinconada, que tomamos en dirección a la base de la estación, a donde llegamos sobre las dos, tras más de cinco horas desde la salida, con más tiempo parados que en movimiento, para recorrer tan sólo 6,2 km, y salvando más de 850 m de D+ y D-. Una mañana distinta.



Al no haber tenido condiciones para obtener imágenes con la suficiente visibilidad, ha habido que tomarlas de otras fuentes, que se indican al pie de las mismas.

9 comentarios:

  1. Como siempre, un dia alucinante y unos cromas maravillosos.
    Javier Lamiquiz

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    1. Así es, la jornada que comenzó muy gris y muy poco prometedora, nos ocultaba un resultado extraordinario. Gracias por el comentario.

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  2. Qué bien lo hemos pasado y que buena reseña actualizada para otros montañeros, de esta ruta increíble

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    1. Sí, sí, lo pasamos tremendo. Y lo de la reseña actualizada, a ver si cunde, porque todo lo que lees por ahí está ya desactualizado. Gracias.

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  3. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

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  4. BOnita actividad para casi todos los niveles. Tengo entendido que la via esta recien reequipada por el personal de la compañia de esquiadores escaladores del regimiento de jaca.

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    1. Correcto, Anónimo. Me he informado y ese ha sido el resultado. Gracias por el comentario.

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  5. Hola Chema me alegra ver que esta vía ha sido equipada en condiciones, en Aragón hacia falta una ferrata montañera aunque algunos se escandalicen, la montaña es muy grande y está bien que haya algún equipamiento como este.
    Un saludo,

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    1. Así es, Bruno. La única pega que le veo, por ponerle alguna, es que en los tramos verticales los anclajes son pelín escasos, o sea, que las tiradas son largas, y si coincide mucha gente en la vía, va a haber grandes retenciones si se sigue la norma de persona por tramo.

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