domingo, 26 de febrero de 2017

Puchilibro, el techo de la Sierra de Loarre

IXOS MONS
Puchilibro (1.597 m)
Sábado, 25 de febrero de 2017


            A poco más de mil metros de altitud, y dominando la Hoya de Huesca, rompes el horizonte con tu silueta. Hoy imprescindible, pareciera que siempre hubieras estado ahí… quizá sí, quizá el espacio que ocupas estuviera reservado para tu presencia, quizá el tiempo de tu factura se diluya en la historia, como el agua entre los dedos, porque ahora sí, ahora te muestras orgulloso de ser como eres, el conjunto fortificado románico más importante y mejor conservado del mundo, pero siempre no has sido así, ¿verdad? Es mucho lo que muestras, pero es más lo que callas. Nos conformaremos con tu presencia, que evoca tiempos de conquistas y reconquistas, de sangre, sudor y lágrimas, de poder, de arte, de cultura, de tiempos en los que la vida tenía otra dimensión, otros ritmos, otra mística, que en definitiva era lo que movía el mundo.



Entre senderos y pistas
            Con algo de esa mística, iniciamos la ruta de hoy en el aparcamiento del castillo de Loarre para dirigirnos al Puchilibro, verdadero techo de la sierra. Después de haber visto el -7º por los pacos del Asabón, llegamos aquí con el mismo valor, pero sin el signo. Bien templaus, partimos con Toño, Carlos y Josemari, para comenzar el ascenso por el pinar de repoblación, donde enseguida nos encontramos con los indicadores del PR HU-105, donde comienza la circular. En poco menos de media hora salimos a una pista, que abandonamos a los pocos pasos, para ir subiendo y subiendo, dejando el arbolado atrás, por un sendero que en diez minutos comienza a sortear un cresterío por entre los pasos que le deja el roquedo.

Progresando por el bosque

Por la cresta
            La cresta es ancha, sin apenas riesgo, no obstante hay que andar atento porque la tentadora mirada sobre lo que nos rodea, siempre está al acecho en el cuarto de hora que dura su recorrido. Es tan amplia como profunda. El Moncayo y los picos de Urbión son protagonistas a poniente. Otro cuarto de hora más y se llega al cruce por el que hemos de desviarnos a la vuelta para no repetir itinerario, pero aún nos quedan otros quince minutos más, por lo que repetiremos, hasta llegar a la cumbre. Una cumbre muy agradecida, porque su situación es privilegiada, representando una extraordinaria atalaya sobre estas sierras en primer plano, sobre la espectacular Hoya de Huesca en el solano, y sobre el Gran Norte, precedido por otras sierras exteriores, como las de San Juan de la Peña u Oroel. El día está claro, hay ligero norte, lo que favorece la definición del horizonte, o de los horizontes, podríamos decir.

Ayerbe en su ribera. Al fondo, el Moncayo

Plan de Lugas, con su refugio y el Puchilibro
            Media hora de solaz y regocijo alimentándonos no tanto de las ligeras viandas como del repaso, casi exhaustivo, de los nevados montes pirenaicos, que se muestran en formación siempre que son requeridos para pasar lista. Siempre hay alguno que se esconde detrás de otro, pero confiamos en que estará en su sitio. Triste, como todas las despedidas, pero con la ilusión de volver. De esa guisa comenzamos el descenso. Y lo hacemos por el sendero que hemos subido, hasta llegar al cruce, que tomamos a nuestra derecha, siguiendo el mismo PR HU-105 dirección a los repetidores, a los que no llegamos, bajando directamente, tras cruzar dos veces la pista, hasta el Plan de Lugas, un gran altiplano otrora cultivado, en el que nos encontramos algún todoterreno con remolques de perros, y sí, son lo que parecen. Nos extrañamos, porque no hemos visto ningún anuncio de batida. Nos llegamos hasta el final, justo a dar vista sobre la zona del castillo, donde hay una plataforma de despegue de artilugios de vuelo autónomo.

Extraordinaria panorámica desde el mirador
Castillo de Loarre y su población, dominando la Hoya de Huesca

Cruce donde comienza y termina la circular
            Volvemos sobre nuestros pasos, y a la altura del refugio da continuidad el sendero, que se mete de nuevo por el pinar, para al cabo de poco tiempo llegar al cruce donde comenzábamos la circular, y ya por terreno común y en otros cinco minutos dar por terminada la ruta poco pasado el mediodía y a 16º. Es lo que tiene este tiempo. Una ruta mañanera de 7 km, a la que le hemos metido 3 horas de tiempo total, del que 2 han sido en movimiento, para salvar un desnivel acumulado en torno a los 590 metros D+ y D-. Muy recomendable, siempre y cuando no nos encontremos con lo que nos encontramos al terminarla, de lo que damos cuenta aparte para no emborronar lo que ha sido una agradable mañana de monte.




INDIGNACIÓN, RABIA E IMPOTENCIA
Cartel que a las 9h 25' no estaba
            De nuevo. Sí, porque no es la primera vez que nos ocurre. Esta vez en la sierra de Loarre, junto a su castillo. De nuevo nos encontramos con la misma situación, y es la de que cuando te dispones a pasar una apacible mañana de monte, entras en un camino, a las 9h 25', repetimos, a las 9h 25', en el que no hay ninguna advertencia de batida de caza. En pleno descenso ves con extrañeza varios vehículos con sus remolques de transporte de animales vivos. Y a la llegada al aparcamiento, a las 12h 15', donde se ha iniciado la ruta, te encuentras el aviso de la batida, que indica que ha comenzado a las 8 de la mañana, repetimos, a las 8 de la mañana. ¿A qué hora han puesto el cartel? ¿Dónde estaba la autoridad competente? ¿Qué defensa tenemos los desarmados si hubiera un “accidente”?
No estamos en contra de la caza ni de los cazadores... bueno, con matices. De lo que sí estamos en contra es de estas prácticas caciquiles, con un alto índice de desprecio hacia el resto de usuarios de los montes y caminos públicos, que desprestigian al colectivo con un cada vez más rechazo social. Cada uno tenemos nuestras razones para ir al monte, pero cuidado, porque hay quienes las llevan colgadas al hombro. La sombra del castillo es demasiado larga para algunos, que se pasean por los aledaños con aires feudales. Recuerda mucho las palabras de aquél dirigente franquista que decía que la calle era suya. Lo mejor, que este finde es el último de caza mayor.



viernes, 24 de febrero de 2017

Morrón de Viñas, de Tolocha y Ginebrosa, tres puntales del Bajo Aragón

IXOS MONS
Morrón de Viñas (1.038 m)
Morrón de Tolocha (790 m)
Ginebrosa (890 m)
Domingo, 19 de febrero de 2017



            Seguimos por el Bajo Aragón, en este caso por el reducido territorio en el que se ha quedado tras la división comarcal. Más concretamente por la zona de Berge para el primero, con Javier, Miguel, Luis, Alberto y Víctor; Foz Calanda para el segundo, con Javier y Alberto; y Calanda para el tercero, con Miguel. Tierras de tesoros escondidos, donde el rugir es el protagonista, rugen los motores de Alcañiz, rugen los tambores de La Ruta del Tambor y del Bombo, en silencio rugen también las grandes extensiones de cereal, olivar y almendro, de monte bajo, con aromáticas plantas, para que nadie las olvide. Con mucha historia cargada a sus costillas, desde las pinturas de arte rupestre, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, hasta nuestros días, pasando por conquistas y reconquistas, cuyos señores dejaron palacetes, lonjas, que pueblan plazas y calles de localidades llenas de encanto, cuyos habitantes han sabido a través de los siglos sacarle el provecho al bien más preciado, al agua.

 
Torre Piquer


Comenzamos la ruta
            Morrón de Viñas. Salimos de Berge por el camino de Seno (PR TE-53), cruzando el Guadalopillo en los primeros compases. Justo donde dejamos a nuestra derecha el desvío para subir a la ermita de la Virgen de la Peña, patrona del pueblo, cruzamos el barranco del mismo nombre, por el que seguimos, hasta el kilómetro 3,8 aprox., donde dejamos los rodantes y nos echamos a andar, ya en el denominado camino a Santolea. Y lo hacemos por pista de tierra, con nuestro objetivo a la vista, por entre campos de cereal. Los acompañantes de hoy son Javier, Miguel, Luis, Alberto y Víctor.

Carrascas subiendo al Morrón

            Enseguida se nos pone a tiro visual la medieval Torre Piquer, dominando el barranco de Valdecastillo. Una torre que presume de vigilar el paso entre Alcorisa y Berge con Seno y Castellote, y que ve cómo la declaración de Bien de Interés Cultural de 2006 no consigue sacarla de su lamentable estado. Esto ya lo vemos en los escritos, a ver si nos lo cuenta a la vuelta, que será objeto de nuestra visita. A los veinte minutos, al poco de desviarnos a la izquierda para tomar el camino de Molinos, sin señalización alguna, Luis nos mete monte a través por esos sitios que sólo él sabe, para en media hora de transitar por ese monte bajo de romeros, enebros y sabinas, con alguna sorprendente carrasca, llegar hasta una de las alturas de la Sierra de Caballos, al Morrón de Viñas, desde donde se contemplan buenas panorámicas sobre la redolada, y por donde los participantes de la Maestrail disfrutan y sufren a partes iguales. También vemos restos de trincheras de la última contienda que nos asoló.

Restos de las trincheras

Chopera del barranco Del Redondo
            Decidimos bajar por donde lo hace el trail, encontrándonos un ancho sendero limpio a tal efecto. En veinte minutos alcanzamos la pista, y en otros tantos cruzamos el barranco Del Redondo, tras de lo cual nos metemos por un sendero a mano izquierda, dibujando un importante giro hacia el norte. Ese sendero va colgado por unos riscos sobre el citado barranco y su chopera, sacándonos de nuevo a la pista, por la que alcanzamos el mas Ruiz, que aún conserva su conjunto de casas y cuadras, era y algún apero viejo. Todo ello sobre un arroyo generado por una fuente, que cruzamos para llegar al famoso latonero, que aprovechamos para contemplarlo de cerca echando un bocado, y que bien se merece ser incluido en esa lista de Árboles y Arboledas Singulares de Aragón

Latonero del mas de Ruiz
Mas Ruiz
            Seguimos por un sendero próximo al canto de una serie de campos aterrazados, que subimos, hasta llegar a un amplio collado, donde nos encontramos su simetría en descenso, con la Torre Piquer ya a la vista, a la que llegamos en dos patadas. Se trata de una torre medieval, citada anteriormente, y que nos ve desfilar ya hasta los cercanos vehículos, a los que llegamos tras recorrer 9,8 km, en 3h 5’ de tiempo total, del que 2h 30’ han sido en movimiento, con un desnivel acumulado de 565 D+ y D-.




Panel informativo del PR TE-16 (STA)
            Morrón de Tolocha. Nos desplazamos más al este para nuestro siguiente objetivo, el Monte Tolocha, a cuyo Morrón queremos asomarnos. Para ello nos llegamos hasta Foz de Calanda, a cuya entrada encontramos ya el mural que nos da noticia del PR TE-16, recientemente elevado a la categoría de Sendero Turístico de Aragón. Hay una ruta que lo sube directamente, pero creemos más interesante hacer la circular completa, que se traza en forma de ocho tumbado, haciendo el primer círculo en dirección horaria, y a la contra el segundo. Y lo hacemos con Javier y Alberto, que para eso estamos en su pueblo.

Hacia el Monte Tolocha
Sendero por el pinar
            Salimos del pueblo por el llamado camino de Tolocha, y apuramos aún unos cientos de metros con el vehículo, justo hasta donde comienza la circular. Tomamos, pues, el ramal de la izquierda, para volver por el de la derecha. Unas nubes bajas nos han ganado la partida, y han llegado al Morrón antes que nosotros, pero partimos con la confianza de que se hayan alejado antes de nuestra llegada. Tras circular por pista junto a campos de cereal y olivos, nos vamos metiendo en el pinar, al tiempo que se va empinando el sendero. Al cabo de media hora ya hemos llegado al primer cruce, y tras unas decenas de metros de tramo común con el retorno, el segundo.

Primer hito a subir.

Pantano de Calanda
            Comenzamos este segundo bucle por la derecha, para alcanzar el collado que nos da vista sobre la vertiente sur, donde destacan esas grandes extensiones de minas de carbón a cielo abierto, unas en activo, y otras ya explotadas y regenerado, o en proceso, el terreno. Seguimos por nuestro sendero en dirección este, para alcanzar una primera cota de unos 750 metros, a través de una corta y divertida subida por entre el roquedo, y a continuación sólo nos queda acercarnos hasta el Morrón, que con sus 790 metros es el punto más alto de este Monte Tolocha, que domina el retorcido embalse de Calanda, que regula las aguas del río Guadalope, y que con una capacidad de 54 hm3, está a poco más de la mitad de su capacidad. Su caudal se emplea para los riegos de una amplia zona del Bajo Aragón, y también para abastecer la Central Térmica de Andorra, a través de unos centros de bombeo.

Señales de PR por el roquedo
Maroma y lajas para asegurar el paso
            Junto al vértice geodésico encontramos una bandera de España, como si hubiera alguna duda. También un pequeño lecho de pajas bajo una sabina, con pinta de servir de alojamiento a algún belén. Seguimos las marcas blancas y amarillas, y pronto nos encontramos un corto, pero vertiginoso, tramo, en el que hay unas lajas de piedra a modo de escalera, todavía sin terminar de asentar, y una maroma por si hay que echar mano de ella, que no es el caso. Unos entretenidos zigzag por el bosque nos llevan hasta la pista, por la que ya volvemos, desviándonos unas decenas de metros para visitar la ermita de Nª Sª de las Nieves, de reciente fábrica (1979), ya que la anterior reza con escafandra bajo las aguas del pantano.

Ermita de Nª Sª de las Nieves
A la vuelta, nos metemos de nuevo en el pinar
            Salimos de nuevo a la pista, que llegamos a abandonar, en brusco giro a la izquierda, para por el canto de unas oliveras, meternos de nuevo al pinar por un sendero que zigzaguea y que va en busca de esos dos cruces al terminar este segundo bucle. Ahora sólo nos queda concluir el primero, por el que iniciamos la ruta. A través de la Cantera del Pinar, llegamos a un amplio cortafuegos, por cuyo sendero bajamos hasta dar con una reciente pista, más todavía que el señalizado sendero, por lo que en un corto tramo se pierde esa señalización. Unas decenas de metros a la derecha y tomamos a la izquierda el viejo sendero, que ya en poco nos lleva hasta el coche, no sin antes contemplar el espectáculo de cuatro grandes machos de cabra montesa en los primeros campos que nos encontramos, en los que ya verdea el cereal.

Foz Calanda
            Nos han salido 12,2 km, con 3h 20’ de tiempo total, del que 2h 50’ han sido en movimiento, con un desnivel acumulado de 700 m D+ y D-, por este PR TE-16 que ha engrosado la lista de los Senderos Turísticos de Aragón.






Fuente del Moré
            Ginebrosa. Cinco de la tarde de largo, nos dará tiempo de rematar la faena con otro? Lo intentamos con Miguel, saliendo de Calanda, su pueblo, con la idea de que nos va a costar como una hora entre la aproximación en vehículo y la llegada final a esta nueva cumbre, repartida entre La Ginebrosa y Torrevelilla, y vuelta, naturalmente. Salimos por la A-226 dirección a Mas de las Matas, para tomar la A-2406 justo antes de cruzar el canal de Calanda y el río Guadalopillo a continuación. A los seiscientos metros, la dejamos para meternos por el camino del Desierto, que al pronto seguimos por su ramal derecho. En un laberinto de pistas, sobre el mapa vemos que dejamos a la izquierda el llamado Rincón Caliente, para alcanzar el camino Gramenales Altos, y a la altura del barranco de la Zahoyera, en un rincón encontramos la fuente del Moré, que visitamos.

Convento del Desierto de Calanda

Fachada principal del monasterio
            Tenemos ya a tiro visual el Convento del Desierto de Calanda, al que llegamos tras unas cuantas revueltas más. Se trata de un edificio barroco de enormes dimensiones, fundado bajo la advocación de San Elías, en 1682, aunque sin terminar de construir. Se dice que anteriormente ese emplazamiento estaba ocupado por una casa de campo de una pudiente familia, que fue añadiendo dependencia tras dependencia, hasta que los Carmelitas Descalzos pusieron la vista en tan singular lugar, que reunía las mejores condiciones perseguidas por la orden para su retiro espiritual, llegando a reunir hasta 40 frailes, con los correspondientes servidores para el cuidado de la gran finca. El fin lo tuvo en 1836 con la desamortización de Mendizábal, cuando pasó a manos privadas, en las que aún sigue. Que nadie piense, pues, que las privatizaciones, incluso las grandes privatizaciones, son de ahora, que ya se inventaron hace siglos. Visitamos sus ruinas, que hoy en día están incluidas en esa Lista Roja del Patrimonio, de la Asociación Hispania Nostra.

Enormes dimensiones las del edificio

Por el monte, camino del objetivo
            Ya por el PR TE-14 seguimos hasta el cruce del camino que viene de Torrevelilla, al que nos incorporamos en dirección contraria hasta tener que dejar el vehículo. Por ancho camino de monte bajo y joven pinar nos dirigimos hacia la sierra de La Ginebrosa. La alternancia con tramos de pista se sucede, hasta llegar al collado y encontrarnos con señales de Sendero Turístico de Aragón. Seguimos por la pista a dos aguas, camino del mirador del Pilón, alcanzando antes de llegar a él este vértice geodésico que señala la máxima altura de esta sierra, llamada como ella.

Con las últimas luces

Llegando al alto
            Justo tiempo para ver marchar el sol a dar lección a otra parte, y emprendemos el descenso al trote gorrinero hasta llegar al coche, con el que salimos ya en dirección a Torrevelilla. Desde la entrada en la pista por la carretera que veníamos de Calanda, hasta Torrevelilla, han sido 18,2 km, para andar tan sólo 5 km, en 50’ de tiempo total, del que 45’ han sido en movimiento, con 275 metros de desnivel acumulado D+ y D-. Hemos querido hacer así la ruta para incluir el Desierto de Calanda y su Convento, pero por ello nos hemos dejado otros puntos de interés, como Lo Salt. Volveremos. Volveremos para hacer una ruta más integradora y racional.




El track del Morrón de Tolocha: https://www.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=16533188


martes, 21 de febrero de 2017

Tossal dels Tres Reis y Perigañol, de mugas e interiores del Bajo Aragón Histórico

IXOS MONS
Tossal dels Tres Reis (1.351 m)
La Caixa y Perigañol (1.033 m)
Sábado, 18 de febrero de 2017


            Cambiamos de aires, y nos vamos a una de las extremaduras de Aragón, al Bajo Aragón Histórico, concretamente a tierras de Beceite, situado bajo sus puertos, de cuya frescura se beneficia, de ahí su íntima relación con el agua. El Abuzeit árabe, tierra de olivos, que seguro que alguno queda de aquel califato de Córdoba del que formó parte. Una tierra regada por un joven Matarraña, que no quiere intermediarios, que dice que desde El Parrizal se atreve con todo hasta el mismísimo padre Ebro, al que le entra, naturalmente, por su derecha, haciendo sus filigranas en la muga entre Zaragoza y Tarragona, en la cola del embalse de Ribarroja, embalses que apenas sufre a lo largo de sus casi cien kilómetros, presumiendo por ello de una buena conservación. Y a esas tierras nos vamos, previsto inicialmente con Javier, y los autóctonos Miguel y Luis, grupo enriquecido, y bien sin ninguna duda, por Juan, Rafa, Marta y Alberto. Vamos, pues.



Nueva señalización del STA
            Tossal dels Tres Reis. Sin más preámbulos, nosotros a lo nuestro, que son las montañas, y por aquí, desde luego, no van faltos. Salimos de Beceite, por el camino de Peñarroya, junto al barranco de las Oliveras, antiguo itinerario del GR 8, dando alcance al Embalse de Pena, que dejamos atrás para continuar y dar con ese nuevo trazado convertido a Sendero Turístico de Aragón. Un giro de 90º a la izquierda nos mete ya en el PR TE-155, que con indicaciones de la ermita de San Miguel de Espinalva, nos permite ir motorizados hasta dar con una sirga en el camino, que han sido casi 9 km.



Progresando por el bosque
            Desde aquí, abrazados ya al barranco de Pena, con pocas alegrías él, lo que nos permite cruzarlo en varias ocasiones sin problemas. A los diez minutos nos metemos por un sendero, que hace las delicias del caminante. Un sendero que va coqueteando con el ancho camino que nos sube a la ermita de San Miguel, con su complejo de casas en ruinas, como ella. Sin ningún valor arquitectónico aparente, está situada en un alto, con un perfecto dominio visual sobre una gran extensión de terreno, incluso del Pirineo, aunque hoy no se deje. Rodeada de buenos bancales, que duermen el sueño de los justos, destila sensaciones con un cierto aire añejo de vidas duras, que lo fueron, hasta que se hicieron imposibles. Reflexiones echando un bocado al sol.



Entrada a la ermita
            Dejamos atrás este enclave para seguir nuestro camino. Un camino que viene ya estando plagado con diversos encuentros con otro de los colectivos que gustan de los montes, de los montes que ven con caza, y con los que siempre estamos en inferioridad de condiciones. Desde luego, tienen sus razones… colgadas al hombro. Incluso podemos hablar de otro colectivo que nos encontramos, ese que tiene las suyas en forma de gruesas y agresivas ruedas, dos en la mayoría de casos, pero alguno con cuatro, siempre acompañadas de gran estruendo y gran erosión en el terreno, a cuya grupa van irreconocibles jinetes.



Tossal d'Encanadé y Hereu
            Una hora más y alcanzamos ese tozal, ese Tozal de los Tres Reyes, o Tossal dels Tres Reis, que llaman por aquí, donde confluyen las provincias de Teruel, Castellón y Tarragona, como manifiestan varios indicadores, y desde donde se tiene una más que amplia panorámica sobre lo más cercano de todas ellas, extendiéndose la vista hasta el infinito. Los Puertos de Beceite es lo más próximo que tenemos. Algo más lejano, La Caixa, con el Perigañol, nuestro próximo objetivo, y para alcanzarlo tenemos que ir bajando de aquí. Un descenso que hubiéramos hecho por un sendero cruzando las dos provincias cercanas, pero eso suponía meternos en unos tajos en los que nos podríamos ver sorprendidos por fuego cruzado.



Abrigos de piedra seca
            Desandamos, pues, todo lo andado. Llegamos a San Miguel, y debajo de él hay un desvío para bajar al barranco del Pena, que tampoco tomamos por la misma razón. De modo que problema resuelto, a volver por donde hemos venido, por un entorno abrupto, en el que la vegetación va colonizando lo que el hombre ha ido deshumanizando, esos iconos de la vida pastoril de antaño, las mas, masías, masadas, masicos… que de varias formas llaman.

          De regreso a los vehículos, contabilizamos 20,6 km de recorrido, hecho en 5h 5’ de tiempo total, del que 4h 25’ han sido en movimiento, para salvar más de 1.100 metros acumulados de D+ y D-, en una ruta exigente, pero por lugares de extraordinaria belleza.






La Caixa y el Perigañol
            Perigañol. El embalse de la Pena apacigua las aguas del río del mismo nombre, y que recibe un polémico trasvase del Matarraña, que en ocasiones le deja un escaso caudal a su paso por Beceite. Regresando de la ruta anterior, y a unos 4 km antes de llegar al pueblo, paramos en un merendero que da vista a esta cuenca y a la montaña que la domina, La Caixa, o Arca, que también la llaman, una formación geológica que destaca por los cuatro costados, una enorme roca que alberga un amplio altiplano. Para ello, volvemos como algo más de un kilómetro dirección a Beceite, para dejar los vehículos y tomar el PR TE-152, que jalonado en los primeros compases por campos de olivos y almendros, comienza ya a subir despiadadamente por empinado sendero, con tramos de piedra suelta.



Pared norte, muy cercano a la chimenea de subida
            En poco más de media hora se alcanza el cruce, al que tenemos que regresar para subir al Perigañol. Pero de momento nos centramos en la ascensión a este fenómeno de la naturaleza, que desafiante nos mira de reojo conforme vamos subiendo. La cota mil coquetea con la muga entre los términos de Beceite y Valderrobres, por la que tenemos que ir discurriendo en ligero descenso, para recuperarlo al llegar al extremo NW de este macizo, por cuya cara norte te lleva el sendero, hasta alcanzar el otro extremo, el NE, donde nos encontramos la única debilidad que pone de manifiesto. Una cadena, que ha sustituido no hace mucho a una vieja cuerda con nudos, está presta para ayudar a subir, pero sobre todo, a bajar.



Chimenea de ascenso
            Entre una cosa y otra, disfrutamos de un singular paseo por su planicie, adornada por unos racimos de carrascas que rompen con la monotonía mineral. Una planicie que invita a recorrerla, a acariciarla, a dejarse imbuir por todo lo que nos ofrece, que no es poco. El embalse a nuestros pies, y unas vistas extraordinarias sobre unas tierras que a lo largo de siglos y siglos, han vivido cien batallas, porque muchas idas y venidas han soportado de gentes que las querían para sí, y no nos extraña nada, por algo sería.


Planicie cimera
            De nuevo al tajo, para bajar, ahora sí, usando la cadena. Y vuelta sobre nuestros pasos hasta ese cruce antes mencionado, para tomar el ramal que en menos de 50 metros de desnivel nos sube ya de tiro al Perigañol, habitado por una caseta de vigilancia de montes, un vértice geodésico y un abrigo de piedras con mucha mili. Foto y seguimos, pero ahora por nuevo trazado, tratando de llegar a la cresta que forman unos enormes acantilados que mantienen un vertical equilibrio sobre el vacío, ocupado por una buena cabaña de buitres que se solazan con las térmicas de una más que agradable tarde de esta cuña primaveral. Este sendero, no muy evidente en algún tramo, nos lleva hasta un repetidor de TV, al que llega un ancho camino de cemento que nos baja ya al pueblo, disfrutando a su llegada del tránsito de un Matarraña que no quiere marchar de aquí sin dejar algo de su espectacular recorrido comenzado en el Parrizal.


            De esta forma culminamos la excursión vespertina de hoy, habiendo recorrido 7,7 km, en 2h 35’ de tiempo total, del que 2h 15’ han sido en movimiento, para salvar un desnivel acumulado de 615 D+ y 715 D-.


            
            Junto con los de la mañana, han salido 28,3 km, con 7h 40’ de tiempo total, del que 6h 40’ han sido en movimiento, con un desnivel acumulado de 1.745 D+ y 1.855 D-, con una magnífica compañía, y por unos parajes para repetir.
  



El track, del Tossal dels Tres Reis:   https://www.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=16503272
El track de La Caixa y Perigañol:      https://www.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=16503306