lunes, 30 de noviembre de 2015

Tozal de Cubilás, el segundón de Guara

IXOS MONS
Tozal  de Cubilás (1.938 m)
Sábado, 28 de noviembre de 2015


            Últimos coletazos de esta vuelta de mal tiempo sobre el Pirineo. Para mañana dan mejor, pero hoy habrá que aguantarlos, y como siempre hay recursos para bailar con ellos, pero menos, los aprovechamos a tope. Nos vamos a la Sierra de Guara, a hacer el Tozal de Cubilás, que con sus 1.938 metros es la segunda cumbre más alta, sólo superada por el Tozal de Guara, en el extremo occidental del mismo cordal. Un macizo éste que goza desde su solana de unas extraordinarias vistas sobre la Hoya de Huesca, y desde su paco se asoma al Valle de Nocito, que se retuerce en su agonía. Un macizo éste que retiene las nortadas más airadas, y que cuando no puede más con ellas las desparrama por toda su solana, como ha sido hoy el caso. Un macizo éste, decimos, que se ha mostrado pelín hostil con nosotros, pero que le hemos sabido demostrar que sus feroces vientos no nos echan atrás, y que si quedamos con él es para cumplir. Vamos.

Parroquial de Santa Cecilia
            Huesca, carretera N-240 dirección Barbastro. Pasado el PK 203, desvío a la izquierda, carretera A-1227. Pasado Panzano, desvío a la izquierda para llegarnos a Santa Cilia de Panzano, donde comienza nuestra ruta, cuya ida y vuelta va a discurrir por el mismo trazado. Este pequeño y recogido pueblo, del municipio de Casbas de Huesca, cuenta con una muy reducida población estable, y cuenta con un Centro de Interpretación de la Red Voltouris llamado Casa de los Buitres, donde hay profusa información sobre la avifauna más característica de estos lares, especialmente Quebrantahuesos, Buitre y Alimoche. También lo hay del Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara.

Los romeros del monte
            Santa Cilia de Panzano. Nueve y media de la mañana. Diez grados. Viento, mucho viento. Claro por las tierras bajas. Nieblas agarradas a la sierra. Dos paisanos por el pueblo, que coinciden al decir que no esperaban este tiempo, que las nieblas levantarán y el viento calmará al mediodía. Cogemos la parte alta por montera y nos sumamos al paisaje de un ancho camino que conduce decididamente hacia el monte. El viento sigue pegando duro, pero las nieblas ya van desapareciendo. Poco a poco vamos avanzando y dejamos atrás el desvío a la ermita rupestre de la Virgen de Arraro, del siglo XII. Balsas de Fondarrés, junto a la salida de una pequeña senda que pronto nos lleva a un mapa informativo, que nos apercibe de los principales montes de la sierra.


Cuello de la Cruceta de Cubilás
             Continuamos nuestro camino y dejamos atrás también, y a nuestra izquierda, el desvío al Tozal de Guara, la dama mayor de la sierra. Nuestro itinerario está marcado con la dirección a Used, y así es hasta el Cuello de la Cruceta de Cubilás, donde lo dejamos a la par que nos quedamos admirados por las vistas que nos ofrece sobre las nevadas montañas de nuestro Pirineo. El viento que veníamos soportando a la subida, aquí se amplifica hasta el infinito, lo que nos obliga a abrigarnos. Ha barrido las nieblas, pero permanece para cobrarse su tributo sobre nuestro disfrute. Pero no vamos a cejar en nuestro empeño, y aunque nos haga agacharnos, no nos va a detener.

Cumbre del Tozal de Cubilás
            Los últimos pasos crujen bajo nuestros pies. Encontramos hielo incrustado entre las piedras, que no pone en peligro nuestra progresión, pero que ahí está. A cada paso que damos se nos acerca más la visual de esa cumbre habitada por una caseta y unas antenas que ahuyentan cualquier sensibilidad que se precie. Pero es lo que hay. Al menos sirve para mitigar el viento. Ahí estamos, pero poco, no hay quien pare. Cuatro temblorosas fotos, imposible una buena, y para abajo, en busca del collado y a seguir desandando nuestros pasos.

Balsas de Fondarrés
            Como el itinerario de regreso es sobre el de subida, no queda más que desandar lo andado. Collado, desvío al Tozal, balsas de Fondarrés, desvío a Arraro y más apacible ya, la llegada a Santa Cilia. El viento nos ha cansado, pero también nosotros a él. Sencillamente se ha calmado. A la entrada al pueblo hay un pequeño espacio de juegos infantiles que da acceso a un imponente mirador sobre toda la sierra y la avifauna que la sobrevuela, a ella y a nosotros.

            Y poco más, al coche y a casa. Contentos por haber pasado un día más de monte, y especialmente porque a pesar de los elementos, ha despejado y las vistas han sido extraordinarias. Por un momento nos hemos sentido libres como esas aves que extienden sus alas en el espacio, sobre los montes, sobre los ajados campos, los olivos, los almendros, los bojes y los romeros… también sobre la memoria. Han sido 17,4 km, en un tiempo total de 5h 45’, del que 4h 30’ ha sido en movimiento, para salvar un desnivel de 1.260 m D+.
  



viernes, 27 de noviembre de 2015

II Maratón Blanco y I Andada Popular

II MARATÓN BLANCO
"JACETANIA"

I ANDADA POPULAR
"PUERTA AL INVIERNO"

Sábado, 21 de noviembre de 2015



            Con el ánimo de acercar a propios y foráneos el comienzo de la temporada invernal, a petición de la Comarca de La Jacetania, el CP Mayencos ya celebró el año pasado para estas fechas el I Maratón Blanco “Jacetania”, con no mucha participación debido al escaso tiempo que se tuvo para difundir su desarrollo. Este año, en el que el CP Mayencos ha coordinado el Circuito Trangoworld de Carreras Pirenaicas, la ha incluido como última prueba. También, y habida cuenta del auge que están teniendo las andadas en todo el territorio aragonés, hemos querido hacer partícipes a los habituales en estas lides para que nos visiten y participen del recorrido y de la organización, incluyéndola en la Liga de Gran Fondo del Calendario de Andadas Populares de Aragón, como última prueba también, y que auspicia la FAM.


Voluntarias con Luis Alberto
            La idea es unir la ciudad de Jaca con las estaciones de invierno, alternando las ediciones en una u otra. El itinerario es por el Camino de Santiago, declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad. El año pasado tuvo final en la Estación de Invierno de Astún, y la cola de carrera, de la que formábamos parte cerrándola, ya nos enfrentamos a los rigores del invierno a partir de Piedras Rojas, lugar próximo al acceso a Candanchú. Para este año, tras varias semanas de situación estable, teníamos unas previsiones con un cambio radical de tiempo con entrada justo la noche anterior a la prueba. Previsiones que se cumplieron fielmente, llegando sin demora ese cambio, que propició agua toda esa noche anterior. Las seis de la mañana son cuando se acude a los porches frente a la Ciudadela para terminar de dar los dorsales de los andarines, que con frontal encendido, en número cercano a los sesenta, salen a las siete.


Dispuestos para la salida
            El día va llegando y nos va mostrando las amenazas colgadas en las alturas en forma de nubes, negras nubes. Pero nuestra principal preocupación está en la cabecera del valle. Marrón. Está el marrón allí metido. De hecho vamos teniendo noticias de Candanchú, donde ya está nevando. A las nueve se da la salida a los corredores. Ciento quince titanes que salen ya a buen ritmo desde el lateral oeste de la entrada principal de la Ciudadela. Entre ellos, Luis Alberto Hernando, Campeón del Mundo 2015 de Ultra Trail y Subcameón de Trail, habiendo ingresado en la Real Orden del Mérito Deportivo. Pero hay más destacados, como por ejemplo Raúl García, Campeón de España de Carreras por Montaña entre 2006 y 2010, y un Campeonato de Europa en 2008. Juan Carlos Apilluelo, José Luis Capillas, Ana Casares o Berta Pérez y perdón por los que nos dejamos. Una alta representación de corredores de élite que no se han querido perder este novedoso formato de Carrera por Montaña invernal… o casi, pero que al final lo ha sido.

Andarines en el recorrido
            En Villanúa ya andaban y corrían bajo la lluvia, que se fue haciendo nieve al ir subiendo de cota. Lo peor, meteorológicamente hablando, vino a partir de Canfranc Estación, donde el fuerte viento se sumó a la nieve, convirtiéndose en una incómoda y fría ventisca que los participantes tuvieron que ir padeciendo, sacando fuerzas de donde no se sabe que se tienen, poniendo al límite el cuerpo y la mente, lo que dio lugar a una cuarta parte de abandonos en corredores, y un treinta por ciento de andarines. A todos ellos, los llegadores y los que decidieron no hacerlo, nuestro más sincero respeto y admiración.


Llegando a Candanchú
            Recordamos que ha sido justo en el cambio de tiempo tras unas semanas de persistente anticiclón, pero que lo mismo que hubiera sido más apacible si la entrada de la borrasca se hubiera retrasado tan sólo un día, o incluso apacible también con un tiempo sereno, pero sobre una capa de nieve de días anteriores, lo ha sido en las condiciones descritas, que tan sólo con las imágenes nos podemos hacer una idea de lo que fue. De cualquier modo, la organización estamos contentos y orgullosos de las manifestaciones hechas tanto personalmente como a través de las redes sociales. Y… al año que viene, más.

            Las celebraciones terminaron con la entrega de trofeos de la prueba y de la final del Circuito Trangoworld, así como un sorteo de regalos, todo ello amenizado por el grupo de rock “Hot n,roll”. Los vencedores absolutos del Maratón fueron: Juan Carlos Apilluelo, Raúl García y Sergio Cazcarro en hombres, y en féminas: Ana Casares, Maider Fraile y Susana Vidal.

Ástrid a su llegada a meta
            No queremos dejar de nombrar a nuestros colaboradores y patrocinadores: Comarca de La Jacetania, Movistar, Ayuntamiento de Jaca, de Castiello de Jaca, de Villanúa, de Canfranc, Estación de Invierno de Candanchú y de Astún, Gobierno de Aragón, Protección Civil, Cruz Roja, FAM, Fontecabras, TrangoWorld, Barrabés, Brico Sanara, AvaiBookSports y HT Nutrición. Y por supuesto a los voluntarios, tanto de nuestro club como del Club Atletismo Jaca, del BTT al Valle del Aragón, o la mejor representación de Os Andarines d'Aragón, que con su tesón y entrega han hecho posible el desarrollo de esta épica prueba.


            Imposible describir más sin haber estado en el meollo, que ya nos hubiera gustado. Os dejamos pues con varios enlaces:


La web oficial del evento: http://www.maratonblancojacetania.es/



Pero la crónica que no os debéis perder, ésta sí hecha desde dentro, es de una de las componentes del equipo de nuestro club, Ástrid Gª Graells: https://trailrunningjacapirineos.wordpress.com/2015/11/23/corriendo-la-marathon-blanca-de-jaca-cp-mayencos/#more-544

jueves, 26 de noviembre de 2015

Punta Espata, una raya en el abismo

IXOS MONS
Punta Espata (2.202 m)
Lunes, 16 de noviembre de 2015


           Inédito grupo humano hoy para hacernos un monte conocido, familiar, amable, pero algo lejano. Con Sara, Eva y Albertico Ciclón, tras tres, no vamos a decir tristes, días de intenso batallar Camino de Santiago arriba y abajo, hacemos más altura subiendo a la Punta Espata, esa punta que se muestra como punta pero que no es punta. Esa punta que nos engaña. Esa punta que conforme te vas acercando te va mostrando su realidad… realidad escondida tras una punta.

Subida a la fuente del Paco
            No son aún las ocho y media de una mañana que no engaña, ésta no. Fresca y serena. Cogemos con manos y pies el camino viejo de la fuente del Paco. Y para los que no sean del terreno, aclararemos que el nombre no le viene de ningún Francisco que así la bautizara, no. Su nombre viene de que por estos pagos, paco es sinónimo de sombra, umbría, cara norte, en definitiva. Sí, paco y solana son dos términos muy usados para determinar por dónde te mueves. Dicho de otra manera, los pacos gustan en verano y las solanas en invierno. Pero hay que estar a todas, y hoy toca meternos por las faldas de la Selva de Villanúa, por su paco.

Fuente del Paco
            El primer tramo es bastante pendiente, hay que tomar altura. En poco está ya el llegar a una anchura del camino, que coincide con la calma de la pendiente. Delicioso pasear hasta la fuente, a la que se llega en poco más de media hora. Situada junto a un refugio forestal, con el que media la pista, y que de algún apuro nos ha sacado en otro tiempo. A partir de aquí, la pista se vuelve pedregosa, de más incómodo pisar, pero pronto se acaba, porque al confluir con el paso del río, no cambiamos de margen y nos metemos por un sendero que pronto lo cruza para seguir por él, convirtiéndose en trocha por momentos. Duras rampas.

Duras rampas para alcanzar el collado
            En menos de una hora desde la fuente, y tras un conato de llegar ya a la pista, lo hacemos definitivamente en el codo del cubilar. El tímido sol viene a nuestro encuentro, y se lo agradecemos posando ante él echando unas viandas al cuerpo… para que luego digan. Volvemos a la sombra. ¡Qué pereza! Nos dejamos engullir por el barranco, para que con apenas desnivel llegamos al punto donde se toma el sendero para ir subiendo impenitentemente hasta el collado. Media hora de jadeo. Sol otra vez.

Rocas cimeras
            Collado formado entre el Espata y el Bacún, y que nos da vista a la cuenca que de Bucuesa trae las aguas del Aurín, regando las tierras de Acumuer en primer término, y llegando hasta el Gállego cerca de la población homónima con el río. Pero nosotros a lo nuestro, que no es otra cosa que terminar la faena subiendo hasta la cima. Una cima ocupada por unos artilugios de hierro que recuerdan la importancia simbólica de las cumbres, como antenas dirigidas hacia lo más alto, de donde captan todo lo que por ahí transita.

Vida en el camino
            La mañana sigue serena. Salvo nieblas en los fondos de los grandes valles, la visibilidad es total. El macizo de Collarada, indiscutible protagonista del espacio, se alza orgulloso ante nosotros. Abismo por los cuatro costados. Abrazos, bocado, trago, fotos, contemplación… y para abajo, a desandar lo andado, hasta el collado, y luego hasta la pista, que seguimos como una hora hasta dar con el llamado Camino Viejo de Collarada, un sendero que la cruza y que une Villanúa con la Trapa. Lo tomamos, y al cabo de media hora más de transitar por el bosque y de cruzar la pista en varias ocasiones, llegamos al punto de partida a las dos en punto.

            Hemos recorrido 17,1 km, en 5h 40’ de tiempo total, del que 4h 20’ ha sido en movimiento, para hacer en torno a 1.300 metros de D+. Una mañana diez, que seguro, seguro, es de las últimas de este tiempo despistado… Otras vendrán.





Sierra d'Angelé

IXOS MONS
Sierra d'Angelé (1.340 m)
Sábado, 14 de noviembre de 2015


            Seguimos aprovechando este regalo de tiempo, esta cuña de verano incrustada en un despistado y comodón otoño, que se nos ha instalado entre nosotros y que no sale ni con agua caliente. Pero eso, de momento ahí estamos para irnos despidiendo de él. Paseo corto hoy, pero no por eso menos bonito, por la Sierra d'Angelé, esa que se alza entre los valles del Aragón y del Lubierre, que descansa en aquél.

Costerones de Castiello
            Dejamos el coche en Castiello, junto a la carretera, y subimos, por no decir trepamos, por el barranco de Casadioses, hasta tomar la cabañera. Justo a esta parte más alta del pueblo llega el GR 15, indicado con su flamante nueva cartelería como Sendero Turístico de Aragón. Un sendero que cruza el Pirineo paralelo a su hermano mayor el GR 11, por lugares más bajos, incluso poblados, como es el caso.

Nueva señalización del GR 15
            Seguimos por la cabañera, que es por donde está señalizado, en dirección norte hasta dejarla y tomar un sendero a mano izquierda, sin abandonar el GR 15, que ya nos va subiendo más o menos cómodamente por entre viejos prados y foresta hasta el collado de Borau. Sólo por formar parte del último tramo, cómodo, entre el bosque, merece la pena venir hasta aquí. Ah, y por la vista que nos presenta este collado, punto de paso de la carretera entre Aratorés y Borau. Una hora desde el arranque. Esta sierra sigue al norte, y está cosida por la pista de las Blancas. La panorámica que contemplamos desde el collado sobre el Valle del Aragón y su dama la Collarada, es impresionante. Nos alimenta más que los cuatro pestiños que nos comemos.


            Le decimos adiós al GR 15, y a partir de aquí decidida dirección sur por pista, que juguetea con subidas y bajadas, hasta alcanzar su cota más alta en los 1.340 metros, punto en el que nos desviamos para tomar la pista a nuestra izquierda e ir bajando hacia Castiello, habiendo dejado la que traíamos para que continúe hacia el sur, y que pasando por las faldas del Estuche, Cantera Caxico y Grosín se dirija hacia Jaca y su Solana.

Ruinas de San Bartolomé
            Acompañamos a la pista en sus lazadas para ir bajando. Entramos a ver las ruinas de la ermita de San Bartolomé, espaldada ella, con sumo cuidado para no pisar su memoria por los suelos desparramada. Saliendo ya del bosque, nos vamos integrando en ese gran espacio que forma el Valle del Aragón, al que vierte el de la Garcipollera, que vemos enfrente, y que también se retuerce en su agonía desde la década de los sesenta, esa en la que no fue tan difícil traer prosperidad a un país arrasado en las anteriores, y que desde luego no fue gratis, al menos para las gentes de la montaña. Que me pierdo.


            Bueno, poco más. Llegada a Castiello y a casa. Una buena mañana, y en buena compañía. Poco más de tres horas de tiempo total, con dos y media en movimiento, para hacer 11,3 km, y en torno a 600 de D+.



domingo, 8 de noviembre de 2015

El Turbón, vigía de los Pirineos

AQUERAS MONTAÑAS
El Turbón (2.492 m)
Sábado, 7 de noviembre de 2015



"Cuan hi ha boira en el Turbón, hi ha aigua en tot Aragón"
"Cuando hay nube en el Turbón, hay agua en todo Aragón"

            Esto es lo que dice la tradición, y algo de cierto habrá, sin duda. Pero, afortunadamente, no es el caso de hoy. El veranillo de San Martín se ha adelantado unas fechas, y nos trae unos días despistados, pero decididos a dejarnos disfrutar de los últimos estertores de un buen tiempo que se tropezó con un otoño con prisas, pero que finalmente ralentiza su marcha, ofreciéndonos buenos días de monte todavía. Hoy, nace una nueva jornada con ese cartel en la frente, y no vamos a desaprovechar esta oportunidad, quizá de las últimas… aunque tal y como está el patio cada vez es más arriesgado hacer predicciones.


Progresando por el pastizal
            Con Olga, Ástrid, Josemari, Paco, Toño, Carlos y Luis, emprendemos esta nueva aventura mayenca para ir poniendo muescas en el calendario de montaña del club. Hoy toca el Turbón, ese vigía de los Pirineos, que sin perder sus esencias ribagorzanas, mira con atención a ese amplio, amplísimo espectro visual que se alcanza desde su cima. Una cima varada sobre un gran anticlinal entre amplias depresiones, y símbolo de la comarca. Una cima sobre la que pesa otra de esas leyendas que han ido pasando de generación en generación en las acogedoras cadieras en los largos inviernos de tanto pueblo salpicado por el territorio a lo largo y ancho de sus amplias faldas. Una cima, decimos, sobre la que se posó el arca de Noé cuando se retiraron las aguas tras el Diluvio Universal, y en la que dijo: "ya turba l´arca" que en nuestra lengua significa: "ya embarranca el arca", de ahí viene el nombre de Turbón, y a él nos dirigimos hoy.

Fuente Canals
            Tras posicionarnos en Campo, nos acercamos hasta Vilas del Turbón, donde dejamos los vehículos, y sin más preámbulos nos ponemos a la marcheta, que comenzamos por la pista, que nos va subiendo hasta dar con un desvío, que nos mete en el bosque por marcada senda, y a tramos impracticable de barro, y que se va alternando por claros en los que el suave pastizal hace las delicias del pisar. Unas estacas con la cabeza pintada de rojo nos van llevando.



Camino del Turbonet
            Abandonamos la curva de nivel que agradablemente nos ha ido acompañando por el bosque y nos metemos por fuerte pendiente a uno de los brazos del barranco Canals, que nos obsequia con una fuente en su comienzo, como para advertirnos de que nos queda una buena pechugada hasta el collado de Pasaturbiello, donde se nos abre una magnífica vista sobre todo el somontano norte, y cómo no, sobre todo el Pirineo Axial. No podemos por menos que rendir culto durante unos minutos; y con un brusco giro hacia el W, que pronto se torna en SW seguimos ganando altura por cómodo sendero entre tasca, para acercarnos hasta las proximidades del Turbonet, que con sus poco más de 2.300 metros quiere hacerle sombra a su patrón, pero sabe que no puede.

            Los dos forman sendas rayas de norte a sur. Entre ambas, un profundo y espectacular valle se abre ante nosotros, el de San Adrián, que desde bien abajo va buscando el collado de Porroduño, esa comisura que cierra en herradura por el sur la configuración cimera de este gran macizo. Grandes paredes las configuran, y con la duda nos quedamos de si alguna de ellas esconde alguna costura para vertical, muy vertical, dar acceso por alguna canal.



Cima delTurbón
            Una amplia loma nos lleva ya a dar el giro hacia el norte, para dirigirnos hasta la cima, que con sus 2.492 metros altiva se alza sobre la depresión de Campo. Un vértice geodésico, con buzón de cumbre, a sus pies, nos indica que hemos llegado a lo más alto. Un poco más al norte, una prolongación de esta ancha raya alberga unas antenas alimentadas por placas solares. También dispone de una mesa de orientación, en la que los nombres de todo lo que la vista abarca se agolpan en el panel, porque son muchos los montes que se divisan en el arco de casi 180º.

Barranqueando
            Vuelta a bajar a una pequeña collada, y nos encaprichamos con una cima menor, encabezada por un gran hito, a la que nos acercamos desviándonos del regreso por el tramo superior del barranco, pero con la intención de volver a él para encaramarnos a las faldas del Turbonet e iniciar el descenso por donde hemos subido o por algún lugar próximo a él. Este barranco, con el nombre bastante clarificador, de La Torcida, nos encandila, nos atrapa, nos lleva hasta sus fauces y nos reta a bajar por él. Es un desafío que con cierta reticencia llevamos a cabo, exigiendo a lo largo de una hora nuestra máxima atención para ir bajando los innumerables resaltes entre sucesivas chimeneas. Cuando atragantado de nosotros nos expulsa, nos deposita en su cono de deyección, una incómoda glera en la que no somos capaces de encontrar esa ideal piedra para dejarse llevar. Otro más que paciente cuarto de hora para llegar a un claro soleado, donde descansamos brevemente de cuerpo y alma.



            Seguimos bosque abajo, por una estrecha senda bien visible a tramos, y comida por la vegetación en otros, y que sólo con nuestra perseverancia nos conduce a la que llevábamos de subida, que en unos minutos, y por los mismos barros, nos va bajando, alternando por esos claros de bosque, hasta la pista, que en otros veinte minutos nos deja ya en los vehículos.

          Jornada soleada de principio a fin. Jornada en la que hemos empleado un tiempo total de 7h 30’, del que casi 5h han sido en movimiento, para hacer más de 15 kilómetros y 1.335 de D+ y D-, visitando la cumbre del macizo por excelencia de la baja Ribagorza, con una magnífica compañía, cumpliendo un nuevo hito del calendario de la Sección de Montaña del CP Mayencos.