lunes, 25 de mayo de 2015

Preparados, listos... La Solana

ANDADAS
La Solana 30
Sábado, 23 de mayo de 2015




            Aunque estamos en primavera, el calendario sigue desparramando sus hojas por doquier. Sí, estamos ya en vísperas de la segunda edición de esta Marcha Senderista de Jaca “Pueblos de La Solana”, a celebrar el próximo domingo día 31 de mayo. Una muy buena forma de cerrar este mes que nos está trayendo unos picos de sierra importantes en lo meteorológico. Pero no nos podemos quejar, porque hoy ha sido espectacular la mañana que nos ha salido, y una como ésta hemos encargado para el día grande, para el día de la fiesta del senderismo en La Solana de Jaca, con sus pueblos, con sus gentes, con este club que se vuelca en la organización, con la colaboración del ayuntamiento de la ciudad.

La Ciudadela de Jaca
            Uno de los hitos de esa organización, precisamente es comprobar que los amigos y amigas que nos visiten ese día para recorrer estos caminos, los tengan en un buen estado de tránsito. Y ahí hemos estado, junto con Isabel, Carmen, Jesús, Toñín, Santi y Maxi, para que cada piedra, cada brizna de hierba estén en su sitio en estos paisajes para acoger y dar lo mejor de sí mismo a todos aquellos que depositen su confianza en nosotros.

Río Aragón, a su paso por La Botiguera
            Siete y media de la mañana. Plaza de la catedral. Siete andarines, siete, se atan bien las alpargatas y salen zumbando para hacer completo ese recorrido de La Solana 30, comenzando por La Ciudadela, Rompeolas, Camino de Santiago, Cementerio y vuelta al camino hasta llegar a La Botiguera, que la tenemos un poco revolucionada, un poco despistada de su letargo habitual porque están llegando ya las mordidas de la nueva autopista, pero el paso está totalmente despejado. Pasarela, que se marida con el río, que trae los reflejos de un sol que va cogiendo fuerza poco a poco.



Camino de Banaguás
            El barranco de Castelillo es uno de los protagonistas de estos recorridos, se cruza y transita varias veces. En esta primera, asistimos a su agonía en el Aragón, es por eso que vamos dándole ánimos en un discurrir sereno, pausado, para no turbarle sus últimos momentos. Salimos a la pista, que tomamos en dirección Jaca para subir en giro brusco a la izquierda hacia el primer pueblo de la ruta, Banaguás, en cuya plaza, junto a la parroquial de San Juan Bautista y la Casa Abacial, nos recibirán con el primer refrigerio. Hoy, es la fuente la que lo suple.

Banaguás
            Continuamos para salir del pueblo y con la mirada en los montes pinatenses, meternos en una deliciosa vereda, un camino de viejo, para cruzar el Castelillo y dirigirnos ya a Abay, segunda parada. La Solana 15 vuelve ya desde aquí por el llamado camino del río, por ese crucero que desde hace siglos soporta los cierzos más airados, bajo la atenta mirada de la peña de todas las jacas. Columbario, puente de San Miguel y a terminar donde empezó, en la catedral.

Novés y Araguás del Solano
            Pero nosotros seguimos con La Solana 30, y lo hacemos dirección oeste, por una pista entre verdes campos, hasta darnos de bruces con el Lubierre, que trae aguas de los barrancos de Calcil y Lupán, al pie de las montañas, en cuyo seno de la Y que forman se asienta la ermita de San Adrián de Sásabe, en las cercanías de Borau, templo que fuera catedralicio al haber albergado al obispo Ferriolo a finales del siglo X. Hoy, como ayer, hay que cruzar el río, y lo hacemos en tres ocasiones para enfilar el camino hacia el siguiente pueblo, Novés, al que se accede por la vieja herrería.



Llegando a Novés
            Después de avituallarnos en este tercer puesto, nuestros pasos se dirigen ya por la carretera local hasta llegar a Araguás del Solano, donde encontraremos viandas para recuperarnos de la subida. Otro tramo de caminos de viejo, y con la vista puesta ya en la Peña Oroel y el Campo de Jaca que ampara, nos lleva hasta la carretera, para meternos por el camino del río, al que nos abrazamos entre su vegetación de soto para cruzarlo por el moderno paso de cemento.

Bajada al río
            La subida a Caniás es otro de los segmentos que merece la pena no perderse conscientemente, ya que alberga unos rincones verdaderamente acogedores. Una vez en el pueblo, volveremos a avituallarnos y tras un corto tramo de carretera local nos meteremos de nuevo entre campos, que lucen sus mejores galas. Un poco antes de volver a cruzar el barranco de Castelillo, La Solana 40 dará un brusco giro a la izquierda, hacia el norte, para subir por él en busca del Grosín, que le aporta más distancia y desnivel.



Guasillo
            Pero nosotros seguimos a lo nuestro. Una vez cruzado el barranco y superada una dura rampa, el trazado se vuelve a hacer amistoso y nos lleva a Guasillo, donde junto a la parroquial de San Adrián, también nos esperarán para ofrecernos un respiro. Continuamos entre la vereda del campo hasta Asieso, última localidad, que dejaremos atrás para bajar ya hacia el puente de San Miguel, que desde el siglo XV ha visto pasar las aguas de un joven Aragón bajo su gran arco apuntado, cuyo lomo han pellizcado miles de peregrinos a lo largo de los siglos.


Actividades del club en el Encuentro
          Subimos al Rompeolas por la Diagonal, le damos una revuelta a la Ciudadela, al cabo de algo más de cinco horas, dando por terminada la andada de hoy, ya que alberga el I Encuentro Deportivo Tecnológico de La Jacetania, y queremos entrar para participar del extraordinario ambiente reinante, en el que los clubes deportivos de la comarca ofrecen al visitante sus mejores productos, incluido, claro está el Club Atletismo Jaca, promotor y organizador de esta 2ª Marcha Senderista de Jaca “Pueblos de La Solana”, que nació con vocación de quedarse en el calendario, para lo que contamos con todos vosotros. Para más información e inscripciones: http://www.clubatletismojaca.com/la-marcha.html.

            Y nada más, sólo esperar veros por aquí el día 31. Animaos!!! 




De prospección por la Peña Oroel

IXOS MONS
Peña Oroel (1.769 m)
Viernes, 22 de mayo de 2015


            Docenas de veces se ha subido ya esta peña, pero hoy ha sido especial. Y lo ha sido porque hemos acompañado a Cayo, Hipólito y Francisco, tres amigos, de la Colla Excursionista de Villanova del Camí, de Barcelona, al haberla incluido en su calendario de actividades para este próximo mes de junio. Y ahí hemos estado, para compartir con ellos estos espacios, estos aires, estas tierras, estos abismos y este amor por todo ello.



Camino limpio
            La idea inicial para la jornada del club era subir con el autobús hasta el Parador, para no hacer demasiado larga la subida, y aprovechar la tarde para visitar el macizo hermano, el de San Juan de la Peña, pero el lamentable estado de la carretera impide llegar con tamaño rodante hasta allí. De modo que cambio de planes. Dejamos el coche en el polvorín y bajamos el barranco hasta dar con el de San Salvador, para terminarlo de subir y llegarnos hasta el Parador.

Antiguos neveros
            Desde ahí tomamos el sendero habitual, en el que comprobamos la currada de las brigadas al dejar expedito el camino. La mañana luce primaveral, los fuertes vientos de norte han dejado a su hermana menor, la brisa, para vigilarnos y seguir aromatizando el ambiente. Y nos acompaña una vez hemos superado la línea de bosque. Visita a los pozos neveros, y ya por la loma, con la vista puesta hacia la Cruz, no resiste la tentación de mirar de reojo a derecha e izquierda, a los abruptos abismos del norte, y los suaves del sur.

Camino de la Cruz
            Llegada a la cruz, que solitaria luce, y más allá, hasta el espolón oeste, donde aprovechamos para echar un bocado, contemplando y contemplando con ojos de fuera las tierras de aquí, tan distintas, tan iguales. Las formas cambian, la esencia no. De vuelta ya, desandamos lo andado hasta el collado primero y todo el bosque después. En el descenso, y ya pensando en la salida del club, se barajan varias posibilidades, pero la que va tomando forma es la de venir andando desde Jaca por el barranco de San Salvador, y bajar por el de Barós, siendo allí donde nos recoja el bus. De modo que mientras Hipólito va a por el coche, los demás nos bajamos por ese barranco, hasta encontrarnos en Barós.

            Cinco horas y media han colmado hoy nuestras expectativas, nuestros deseos, y nuestras necesidades, en una mañana en la que la Peña Oroel nos ha acogido en su seno, y en la que hemos estado encantados de haber mostrado y compartido todas sus bondades a estos amigos que se van con la intención de volver y de traer a más… bastantes más.


  
Las fotos, en: https://picasaweb.google.com/chematapia/DeProspeccionPorLaPenaOroel

jueves, 21 de mayo de 2015

II Trail Mallos de Riglos

CARRERAS MONTAÑA
II TRAIL MALLOS DE RIGLOS
Domingo, 17 de mayo de 2015


            Paciente tierra de antiguo y fugaz reino, que con resignación ve pasar la frescura del Pirineo entre los pliegues de las aguas del Gállego, que aunque de afrancesada toponimia, que no se engañe nadie, ve la luz en la Hispania. Tras calmar su juventud en el ya centenario embalse de La Peña, con orgullo se pasea encorsetado por estos mallos, que rienda suelta le dan para ya manso ir ensanchando y alargando hacia la llanura del Ebro. Un Gállego que a gala tiene ser el único de sus afluentes por la izquierda fiel al actual territorio aragonés, de principio a fin.

El Gállego serpentea entre los mallos
            Desde hace millones de años, las aguas y los vientos de la mano del tiempo, se han sabido aliar para esculpir unas extraordinarias y singulares formaciones geológicas a base de conglomerados de cantos rodados y areniscas, material sedimentario salido todo ello a la luz desde las mismísimas entrañas del fondo marino en la llamada orogenia alpina. Hoy, es tierra que casi vuela. Son los Mallos de Riglos los que se llevan la gloria, pero no son los únicos, que al otro lado del río, asimétricamente, muy asimétricamente, está la Peña Rueba, y más a poniente, los de Agüero. Un territorio, que delimitado en más de 188 Has, pertenece a la comarca de la Hoya de Huesca, y está en trámite de declaración como Monumento Natural, engrosando de ese modo la lista de Espacios Naturales Protegidos de Aragón, no muy lejano del Paisaje Protegido de San Juan de la Peña y Monte Oroel, con el que comparte origen y formación geológica.

            Una vez localizado y ensalzado el territorio, vamos con lo nuestro. Como parece que le hemos cogido gustillo a esto de correr por el monte, no le ha costado mucho a Ástrid convencernos para acudir a esta cita trailera, junto con ella y Belén, por este magno escenario. Y aquí estamos, llegados ayer tarde con frío y viento, y con el ferviente deseo de que ambos se tranquilicen un poco, como así ha sido. Mañana fresca y lozana la que sale para darnos la bienvenida. Vamos allá.


Por el barranco de La Mota
         Nueve de la mañana. Mientras los hay que comienzan ya a encaramarse a cuatro patas sobre los enhiestos mallos, unos 150 machacas nos disponemos a dar una vuelta de 26 km por los alrededores, con salida y llegada junto al Refugio de Montañeros de Aragón, en el mismo Riglos. Se da comienzo por las duras rampas del pueblo, donde Ástrid encuentra ya su camino, y que nos dejan en el camino enfilando hacia el barranco de La Mota, donde Belén también encuentra el suyo. Tomamos el sendero que bajo la Peña don Justo nos lleva hacia el pie de la ferrata de la Peña del Cubilillo, a la que por poco no llegamos, para tirar hacia nuestra derecha y emprender una mala pista de bajada y subir ya hacia el único núcleo habitado que se visita, Linás de Marcuello, donde encontramos el primer avituallamiento a siete kilómetros desde la salida.

Duras rampas hacia el cerro
            Este pueblo también se empina, y lo que viene luego ni te cuento. Es la subida por una vieja calzada a las ruinas del castillo y ermita de la Virgen de Marcuello y la ermita de San Miguel. Por aquí se cruzan varios caminos, GRs y PRs, entre los que se encuentra el Camino Natural de la Hoya de Huesca. También es lugar de paso para ir al Mirador de los Buitres, punto de excepcional interés para observar el vuelo de esas y otras aves sobre los abismos que los mallos han sabido crear. Poco tiempo para la lírica, por una ancha loma comienza otro paredón que obliga a descabalgar y tomárselo con calma. Entre olorosos tomillos y amplias vistas hacia Pirineos al norte, y Hoya de Huesca al sur, vamos subiendo pacientemente esta Peña del Sol.

Suibiendo hacia la Peña del Sol
            Seguimos por cómoda pista durante un tiempo, y giramos bruscamente al norte para dejarnos engullir por el barranco de Escalete en vertiginoso y largo descenso, seguido de otra fuerte subida por el del Forcallo hasta la collada de San Román, al cabo de la cual vamos tomando altura de nuevo para ir subiendo sobre el ancho barranco de La Mota. Ya por sendero, cómodo por algún tramo, vamos a ir tomando perspectiva sobre las barranqueras que forman los llamados Mallos Pequeños. Y después de los pequeños vienen los grandes. Por otras cuestas que ya se nos van atragantando llegamos hasta el collado próximo al mirador de Bentuso, desde donde comienza ya un rápido y técnico descenso que nos asoma al espectacular circo que forma la norte de los mallos con el Firé, para bajarlo y posicionarnos debajo del Puro y entrar en Riglos.


Tramos de bosque en el descenso
            Bajamos lo subido por la mañana, y hacemos con fuerza la corta rampa a meta, donde el reloj marca 3h 40’, bajo un sol de espanto que nos ha querido acompañar durante todo el recorrido, y que se ha apretado bien para no dejarle sitio al viento. Ástrid y Belén han entrado antes, tanto es así que han hecho primera y segunda veteranas, y primera y tercera absolutas. Unas máquinas. También lo han hecho otros dos mayencos, Rubén y David. Jaime lo hace más tarde.


            Y qué mejor broche de oro para cerrar este episodio que el asistir a la entrega de trofeos, y ver a una súper mayenca, a nuestra Ástrid, en lo más alto, y con mucha fuerza, porque no sólo ha sido la primera veterana, sino la primera absoluta. Belén, segunda veterana, ha sido tercera absoluta. Pues con esos gozos, y nuestro agradecimiento a la impecable organización, nos vamos cada mochuelo a su olivo después de haber pasado una extraordinaria jornada trotando por ixos mons.
  



(*) Algunas imágenes, de las aquí expuestas, son de la organización, tal y como se indica al pie de las mismas en el álbum de Picasa.

martes, 19 de mayo de 2015

El Borreguil de la Cuca

IXOS MONS
El Borreguil de la Cuca (2.096 m)
Sábado, 16 de mayo de 2015



            Cuando el invierno ha sido tan largo, cuando el invierno se ha gustado tanto de estar entre nosotros, cuando al invierno le hace duelo dejarnos y quiere jugar con nosotros al escondite, cuando una bolsa de aire caliente del continente sureño lo ha empujado a golpe térmico, nos ha demostrado su poderío, nos ha dicho que no lo echa nadie, que se va si quiere, en cuyo caso no podemos hacer otra cosa más que seguirle el juego. Sí, porque en ese cúcú tástás es en el que se ha desenvuelto la salida de hoy. Una salida programada en principio al otro collado de Estiviella, para dirigirnos al paso del Sarrio, travesía totalmente desaconsejada con nieve. Y en ese cúcú tástás hemos querido estar para darle la vuelta. Si no nos deja ir a un collado… nos vamos al otro, nos vamos al Borreguil de la Cuca. Vamos.

Al inicio del sendero
            La verdad es que se hace raro este ambiente. La luz, la vegetación, de la falda del monte es primaveral, sin embargo las crestas tienen un aspecto totalmente invernal. El zarpazo que dio ayer el tiempo sigue agarrado por las alturas a las que nos dirigimos en un comienzo de jornada en la que seis mayencos, Silvia, Marisa, María, Josemari, Paco y servidor picapedrero, comenzamos nuestra andadura por la margen izquierda del barranco de Estiviella. El camino parte del complejo de las piscinas, en el paseo de los Ayerbe, justo detrás de la iglesia de Canfranc Estación. Una cabaña de las llamadas por aquí de “falsa cúpula” ha sido habilitada para ser visitada, como muestra de unos oficios perdidos. La dejamos en su reposo eterno, y a gusto nos dejamos engullir por el bosque, por un hayedo renovado, cuyas hojas han nacido a este mundo empujadas por esa vida que todo lo ampara y que de todo tira hacia su devenir, hacia su desarrollo. Como el nuestro, que impenitentemente se va comiendo lazada tras lazada en un auténtico disfrute de aromas y colores.



En progresión por el bosque
            Fuente del Burro, que no sabemos de dónde le viene el nombre, pero lo que sí sabemos es lo rica que mana el agua. Esperanzados vamos viendo cómo el fuerte viento va despejando los montes de enfrente, Raca, Anayet, Moleta, Collarada, todos van viendo pasar las nubes como queriendo despedirse ya de ellas. En hora y cuarto nos presentamos en la Olla de Estiviella, encima de la llamada Cola de Caballo, que hoy no llega ni a potro. En este punto comienza la circular, que en descenso baja al punto de arranque por la otra margen del barranco, por los antiguos viveros de Secrás. Y también en este punto continúa hacia nuestra derecha el sendero que nos va a llevar, o al menos lo vamos a intentar, a nuestra cumbre de hoy.

Comienza la nieve
            Seguimos por terreno de bosque, en el que los temporales de este invierno han tumbado alguno de sus ejemplares cruzándolos en el camino, lo que obliga a hacer alguna comedia para sobrepasarlos. Dejamos a nuestra derecha el desvío para ir al pico del Águila, y continuamos. A unos 1.800 metros comenzamos a pisar nieve, un manto que conforme vamos ganando altura, se va haciendo más espeso. Finalmente, al cabo de dos horas y tres cuartos desde el inicio, alcanzamos el collado de Estiviella, muy bien anunciado en un cartel, pero que seguimos teniendo la visibilidad muy limitada. El fuerte viento ha esculpido caprichosas formas de hielo que comparten espacio con nosotros hasta la llegada a la cumbre tras una pequeña y sencilla trepada, aunque en estas circunstancias hay que extremar la precaución.



Trepada cimera
            Borreguil de la Cuca, puntal más nororiental de este macizo de Estiviella, y desde donde se tienen que ver unas panorámicas increíbles hacia las dos cuencas, la propia de Estiviella por la que subimos, y la de Tortiellas al norte, pero que sólo lo hacemos con los ojos de dentro, porque con los de afuera apenas nos vemos los unos a los otros. Cumbre invernal a mitad de mayo, fotos, alguna risa, y p’abajo, en busca de lo que hemos dejado, que prometía.

Cumbre
           Por el mismo camino, en hora y cuarto nos presentamos de nuevo en la Olla, en donde paramos a echar un bocado, que no se diga… La bajada la hacemos por Secrás, disfrutando también de este otro tramo de bosque, que poco a poco nos va bajando hasta el punto de partida. En total han sido 6h 30’, de los que 4h 40’ han sido en movimiento, para recorrer los casi 16 km y en torno a 1.100 metros de D+ y D- acumulados. A gusto. Eso es lo que ha dado de sí una mañana primaveral de cintura para abajo e invernal de cintura para arriba.



  
(*) Ante la imposibilidad de obtener una imagen panorámica de la montaña, la estival de cabecera se ha obtenido del blog de Xabier Berriozar, al que agradecemos su aportación. 

domingo, 3 de mayo de 2015

El Grosín de la cara y el revés

IXOS MONS
Grosín (1.422 m) x2
Domingo, 3 de mayo de 2015



            Un dos por uno, sí. Eso hemos hecho hoy. Y los dos han confluido en el mismo monte, el Grosín, el que más se empina del cordal con el que comparte nombre. Los otros son el Beldorero (1.271 m), el Estuche (1.361 m) y el Cantera Caxico (1.375 m), pero sin duda es el Grosín (1.422 m), sobre el que ponemos el punto de mira saliendo desde Jaca.

En el paco Serés
            Comenzamos la jornada desde el abrevadero Tiña de Barrio, junto al puente Las Grallas, para ir por el Camino de Santiago al encuentro de Ástrid y Belén, que lo vienen trotando ya desde Castiello. Y coincidimos en Charlé, por cuya trasera nos metemos para incorporarnos al bosque e ir subiéndolo por las zetas de Santa Eugenia. La mañana ha amanecido tímidamente lluviosa, pero pensamos que se le va a ir la timidez. Las lazadas se van sucediendo una tras otra, y sin dejar de trotar, vamos disfrutando de un frescor y de una pureza inigualable, debido al ambiente húmedo que han dejado ya las lluvias de anoche. Sí, se van sucediendo, hasta completar las más de 60.

Últimos esfuerzos
            En algún escaso claro del bosque nos apercibimos de que llueve, y de que éste nos protege. La llegada al paco de Serés se hace por una travesía apenas sin desnivel, y a través de la que vamos acompañando visualmente a la parte alta de este barranco que rinde al Aragón. El ritmo suave pero mantenido nos ha llevado en 50’ a este cruce de caminos, inusualmente ocupado por ganado vacuno, y que poco le importa el agua que está cayendo ni lo sumamente embarrado que está el piso.

Vista al norte
Un amago de duda, que sofocamos enseguida, y pa’rriba, por una pista a cada paso más impracticable, con unas zapas que empiezan ya a pesar un quintal. Siguiente cruce y avanzamos hacia el W para subir por la ladera sur, que se agarra como si no quisiera echarnos una mano. En poco más de media hora más nos presentamos en la cima, ocupada por una vegetación que poco a poco se la va comiendo. Un viejo aljibe semienterrado, parece ser de antiguos vestigios militares, construidos como apoyo al puesto de Rapitán, nos da la bienvenida. Claro, tan solitario él... Nos llegamos hasta el vértice geodésico y por los cuatro costados, contemplamos lo mismo que él. La mañana sigue gris, gris oscura, pero nos deja ver nuestro Pirineo al norte, y las Sierras Exteriores al sur.



De nuevo arriba
            Ástrid y Belén bajan por el sendero de bosque camino ya de Castiello, y nosotros por el de subida en busca del grupo de Andarines que han elegido el día de hoy para probar las mieles y las hieles de este bucle añadido al recorrido de 30 km de La Solana, para hacer el circuito de 40. Los Andarines, Isabel, Toñín, Julián, Jesús, Santi y Maxi se han metido por el barranco de Castelillo, han dejado atrás la corona del Villar, la pardina de Las Planas, y el cortafuegos, que a punto ya de dejarlo se han metido en el tramo más molón del recorrido, el que discurre por sendero de bosque, al término del cual nos encontramos. Y, ¿a dónde vamos? Al Grosín. Qué bueno. Pues eso, a subir de nuevo por el mismo sitio que hace un momento hemos subido y hemos bajado. La misma cuesta, las mismas ganas. Al cabo de haber estado aquí hace una hora, llegamos de nuevo, ahora con más peña, a esta misma cumbre. La mañana no espabila, nosotros tendremos que hacerlo, porque aún queda la tira.



Bajando por el bosque
            Por ser fieles al trazado de 40 km que vamos a ofrecer a los que vengan a La Solana el último día de este mes, bajamos por el bosque, por verdaderas pistas, no sé si de despegue o de aterrizaje, pero los culetazos van que vuelan. Una vez en la pista, tomamos dirección al paco Serés, con más barro que donde lo hacen. Bien lo saben las vacas que tranquilas están en ese corro de yerba, con las que nos hacemos unas fotos y seguimos camino hacia Guasillo, a donde llegamos al cabo de otra media hora.



Saliendo de Guasillo
            Y poco más. La Solana se nos ofrece hoy con unos campos saturados de verde, que no se aguantan de la pura vida que llevan. Sobre este extraordinario lienzo en 3D con la Peña Oroel como telón de fondo, no nos queda otra que aportar nuestras pinceladas hasta Asieso. Un poco saturados ya de barro, por no decir bastante, la bajada la hacemos por la carretera, despidiendo el duelo antes de llegar a Puente Nuevo, por donde marchan los andarines, yendo nosotros por la central hasta nuestro punto de partida.



            Hoy no hemos llevado cuentavueltas por no fundirlo, porque han sido muchas las que hemos dado, pero contentos porque nos hemos metido más de cuatro horas y media de auténtico placer por estos montes, disfrutando del bosque, de la lluvia, de los caminos… y por qué no,  también del barro, en buena compañía, por no decir compañías.




Las fotos, en: https://picasaweb.google.com/chematapia/ElGrosinDeLaCaraYElReves