sábado, 27 de diciembre de 2014

El invierno del Bozo

A TUCAS ALBARS
Collado del Bozo (1.995 m)
Sábado, 27 de diciembre de 2014


         Hay días que más valdría quedarse en casa, pero como hay que entrenar de todo, pues eso, que aquí estamos, de nuevo en las montañas, en una mañana que no nos ha ofrecido su cara más amable precisamente. Ya no se puede decir que no haya venido el invierno, porque en los puertos sí que lo ha hecho, y así queríamos verlos, altos, espesos, con ventiscas que no te dejan ni abrir los ojos para ver las nieblas que celosamente guardan las bellas imágenes de verdes pastos de otro tiempo. Aletargados montes, encogidos, replegados en sus cosas, intratables.

Intratable Mistresa
            Hoy queríamos haber subido a ver uno de los ibones que está en riesgo de serlo, en riesgo de colmatarse. Un ibón pequeño, tímido, humilde, pero agradecido cuando se le visita. Un ibón que no llegó tarde al reparto de nombres. Ibón de Puerto Viejo le llaman. ¿A que es bonito? Pues así es él. Pero no ha habido pitera ni para subir a la Plana Mistresa, esa que tanto juego da a Bisaurín y Bernera. Completamente enmarronao el tema. Más limpio el collado del Bozo, y allí que vamos.

Dolmen de Lizara
            Visita obligada al dolmen de Lizara. Cuatro mil años viendo pasar a gente, mil más, mil menos, y no se cansa. Sus constructores tampoco eligieron mal sitio, no. Tomamos el sendero marcado rojiblanco, que no es otro que el GR 11.1, una variante del original que pasa por estos valles, y lo seguimos hasta el mismísimo collado. Pierde no hay, a pesar de estar el camino nevado y las señales medio tapadas.

Pisando fuerte
            La lluvia con la que hemos salido del refugio, conforme vamos subiendo, se va tornando nieve, nieve fina y seca, que el fuerte viento disfruta azotándola en la cara. Y para fuerte viento llegando al collado. Como unos 50 metros de desnivel por debajo ya se hacen notar unas ráfagas imposibles, que le erigen como el rey de los montes, al menos por hoy. No lo duda, ni lo hace dudar, con arrojo, con determinación, con autoridad, dobla el espacio para coger impulso y soplar más fuerte. En el collado nos agarramos a él, y aun así nos tambalea. No pensábamos que le iba a sentar tan mal esta visita. Pero no se lo tenemos en cuenta, si está de mal humor ya volveremos en mejor momento.

            Y poco más, con las mismas para abajo, que sigue nevando y endureciéndose a medida que cae. Dos horas cuarenta de invierno del bueno, con dos quince en movimiento, para hacer los 7 km que tiene el recorrido de ida y vuelta, haciendo casi 600 metros de desnivel acumulado. Y como decía el amigo Javier… tarde de brasero. De hecho hoy había alerta amarilla… que por aquí ha sido marrón.


  
Las fotos, en: https://picasaweb.google.com/chematapia/ElInviernoDelBozo

viernes, 26 de diciembre de 2014

De caco por Rapitán y Albarún

ENTRENOS
Rapitán (1.087 m)
y Albarún (1.551 m)
Jueves, 25 de diciembre de 2014



            Deben ser cosas del amor. Hay días en los que te levantas con un pensamiento fijo en la cabeza, y aunque se interpongan cosas en el camino, es tan fuerte que se abre paso con una facilidad asombrosa. Y eso está bien, verdad? Lo malo es que te arrastra, es que se te lleva, es que aunque no tengas ganas, no importa, él va a lo suyo, pone en movimiento a todo el cuerpo de una forma tal que ni uno mismo sería capaz. Lo que son los pensamientos, eh? Sí, será el amor. El amor por las montañas lo que lo provoca. Llevan ahí un lío entre los dos que hay que temerse lo peor cuando se enzarzan.

            Pues sí, hoy ha sido uno de esos días, en los que quieras o no quieras, hay alguien, algo, que hace planes por uno, y hete aquí que hoy nos hemos levantado con la idea fija de visitar el Albarún, que con sus 1.551 metros de altitud, es la mayor cota de la sierra de Baraguás, esa cuyas faldas reparte entre la Balancha al sur y la Garcipollera al norte; esa, creemos ya curada de las heridas de gaseoprospecciones de hace décadas, y cuya vegetación se va ya abriendo paso por ambas vertientes. Una vegetación que llegó a asfixiar a esta humilde cumbre, pero que con las recientes limpias respira Pirineo… como nosotros, que hemos ido a comprobarlo.


Jaca y Oroel.. Oroel y Jaca
            Bien, salimos directamente de casa, y para ir calentando nos subimos a Rapitán por ese sendero que va burlando la sinuosa carretera. Un sendero que discurre entre pinos y robles, que van dando los buenos días a esta nueva jornada, de las primeras en alargar. Una vez llegados al fuerte, la parada es obligatoria para admirar el llamado Campo de Jaca, donde el río Aragón hace un codo y comienza ya tímidamente a despedirse de tierras a las que da nombre, para volver sobre ellas de la mano ya, confundido ya, con las aguas de su padre Ebro. Una Jaca que ha sabido crecer a la sombra del Monte Oroel, como dice su himno. Oroel y Jaca, un binomio indestructible en el tiempo desde que se creó.

Cielos de Sabiñánigo
            Abandonamos estas espectaculares vistas para por su lado oeste rodear el fuerte. Una nueva visión nos aguarda, quizá la más salvaje, quizá la más hermosa, quizá la más auténtica, la de los montes que hacen frontera orográfica entre una vertiente sur, la nuestra, más cálida y seca, y la francesa norte más húmeda y fresca. Unos montes, estos, huérfanos, que languidecen entre un otoño que se fue y un invierno que no ha venido. Sin padre ni madre, tristes, escurridos, casi desnudos, con el alma encogida, aguardando quién los apadrine para que les traiga sus mejores trajes blancos, inmaculados, con los que protegerse del frío invierno.                   Este espacio ha sido para no describir ese esperpento de edificio por el que pasamos, y sus antenas anejas, que evitamos por un mal trazado sendero que mira al norte, y que nos deja en ese mirador que los viejos del lugar van amueblando poco a poco para eso, para mirar, para admirar ese norte.

Gran norte
            Confluimos con el sendero de este bosque tan especial, por el que siempre pasamos casi, casi, conteniendo la respiración. Asomados ya a la vertiente oriental, el barranco de Refinaruelo se abre a nuestra vista. Al otro lado, Ipas, luchando por sobrevivir. Bajamos hasta el fondo y nos incorporamos a la pista que nos lleva hasta el collado, por el que podríamos bajar por la loma de Claraco, pero no, seguimos por nuestra derecha. Hora cincuenta hasta aquí. Este tramo es de lo más húmedo y frío. Barranco de la Selva y de Fusata, los dos cruzamos antes de llegar a la entrada del sendero que nos lleva directos a Bergosa. Pero no, tampoco vamos por ahí. Seguimos por la pista, que se empina hasta llegar a un collado donde se abre de nuevo la vista al gran norte.

Llegando a cumbre
            Brusco giro a la derecha y empinada cuesta de nuevo. Muy empinada. Soleada, hasta que la pista se mete de nuevo en el bosque para rodear la cima, que se ha visto muy cercana, pero que la pasamos de largo para eso, para rodearla. Nos deja en la pista que pellizcando la loma de esta sierra viene de la Contienda, una de esas explanadas gasopetroleras, y antes de Villanovilla en la vertiente de Garcipollera y de Baraguás, en la solana de la Balancha. Otra durísima pendiente, pero corta, eso sí, para alcanzar ya la cima. Una cima agradecida porque la generosa limpia forestal la ha dejado respirar y admirar el entorno. Al norte, el Campo de Jaca, dominado por el barco varado de Oroel; al oeste el valle del Aragón; y al norte esa divisoria que viene de lejos y se va lejos, cuyo centro visual, la Collarada, se yergue orgullosa reivindicando su espacio.

A partir de aquí, caminos imposibles
            Mediodía de reloj. Bocado y trago. Y a desandar lo andado. Las duras rampas de subida se hacen rápidas bajando. En llegando al cruce de donde veníamos, seguimos rectos. La idea es llegarnos hasta Bergosa. En una brusca revuelta de la pista hacia la derecha, vemos que sale una recta más estrecha, como recién limpia también. La seguimos, y por un sendero muy indefinido, entre tocones de bojes, nos lleva a su fin, estando rodeados de este arbusto y de pinos. Antes de echar marcha atrás miramos el mapa del GPS y nos dice que estamos en un camino. Nos metemos por entre la maleza, que cada vez se cierra más, se cierra más, se cierra más… haciendo casi imposible el paso hasta para los bichos. Pero el GPS insiste, y nosotros también, claro, no vamos a ser menos, especialmente al ver que nos dejará en uno mejor.



            Y así es. Y ¿cuál es ese mejor? Pues el que está encima de Bergosa, yendo a salir justo a tomar contacto visual con este viejo enclave, abandonado igual que lo fueron los cuatro pueblos de la Garcipollera. Lo atravesamos y bajamos ya por el sendero habitual, que nos lleva hasta el canal, y puente Torrijos. Ya en el Camino de Santiago, no tenemos más que seguirlo hasta Jaca.

            La emboscada nos ha hecho perder como media hora. Así y con todo, nos han salido 24,6 km, que hemos recorrido en cuatro horas y media, de las que cuatro han sido de actividad. Los 750 metros de desnivel máximo, con tanto subir y bajar han sacado como 1.400 de desnivel acumulado. Un verdadero rompepiernas. Pues eso, celebrando la Navidad en el monte. Poco bien… 






Capricornio evolutivo

CAPRICORNIO evolutivo
21.dic.14 23.03

20.ene.15 09:43
(hora solar)


            Comenzamos invierno con un signo de tierra, concretamente de cuevas, de grutas, de lugares oscuros, íntimos, en la naturaleza y en el interior de cada ser. Sitios en los que ha de tener lugar ese recogimiento y esa germinación de nuevas esperanzas. Como venimos haciendo, tras definir con sendas frases sus arquetipos involutivo y evolutivo, pasamos a dar unas pinceladas de lo más destacado atendiendo al nivel de evolución del individuo.



            El Arquetipo Involutivo es: “rija la ambición y sea abierta la puerta de par en par”, por el que el individuo entrará por la puerta abierta de la encarnación a la esfera de la experiencia terrestre, sumergiéndose en lo más denso de lo material. El Arquetipo Evolutivo es: “estoy perdido en la luz suprema, sin embargo, vuelvo la espalda a esa luz”, descubriendo la  inutilidad de toda satisfacción terrena, y despegándose de todo, le alcanza un impulso imperioso para ir en pos de la impersonalidad, por lo que llegará a prestar un servicio a la humanidad.

            El Tipo Inferior de Capricornio es un alma muy joven, y su inseguridad le hace ir por caminos trillados, convencionales, apegándose a las costumbres, a las rutinas, a no correr riesgos. Con ambiciones, pero ahogadas por su miedo al fracaso, debido a su falta de confianza. Conformado con vida y trabajo tranquilos. Servil, con bloqueos afectivos. Apático, difícil de motivar. Codicioso y avaro con sus bienes. Incapaz de una entrega amorosa. Mentalidad rígida, dogmática y convencional. Duro de ánimo, insensible ante las necesidades de los demás; posesivo, manipulador para su propio beneficio. Frustrado personal y profesionalmente, iracundo, irónico, cortante. Excesivo y mal encaminado desarrollo mental, en desequilibrio con escasos sentimientos positivos.

            El Tipo Medio de Capricornio es emprendedor y ambicioso, que siempre lucha por superarse a sí mismo en todos los aspectos, con grandes metas, como la seguridad, la posición social, y la autoridad que le confiere el poder. Orgulloso, le gusta sentirse importante, agradándole la fama, la notoriedad, el prestigio. De vida independiente, no gusta de excesivos lazos con los demás porque piensa que le frenan en la consecución de sus objetivos. Se fija en las grandes palancas, descuidando las pequeñas cosas. Entregado a su vida profesional, donde se muestra trepa para llegar a lo más alto. Muy activo y trabajador, de una gran determinación y confianza en sí mismo, con paciente serenidad para superar los obstáculos, que lo hace con previsión, premeditación, lucidez, fría reflexión y habilidad para las relaciones. Tiene control sobre las emociones para que no le aparten de sus objetivos, que le lanzan a sentirse elitista. Busca pareja estable, pero eficiente y con cualidades prácticas que estén a su altura. Responsable y diligente, fiel a los lazos familiares y comprometido con su palabra.

            El Tipo Superior de Capricornio, va teniendo ya desapego debido a la consciencia de la inutilidad de cualquier satisfacción terrena, tomando el camino del desprendimiento y entrega. Gradualmente va adquiriendo la ambición espiritual y el deseo por la liberación, tendentes a la elevación moral y espiritual, a la contemplación y meditación. No tiene otra meta en la vida que la de prestar un servicio de consagración a los demás, entregándose a una gran obra sobre áridas pendientes que conducen a cimas luminosas. Sólo desprendiéndose de la arrogancia, alcanza la humildad, que le permite ofrecer su corazón y su vida al servicio de la humanidad, permitiéndole de ese modo cruzar la puerta de la Iniciación, confiándole los secretos de la Vida, una información impartida por los verdaderos Iniciados

            Bien amig@s. Así son ell@s y así hay que quererl@s. Muchas felicidades a l@s Capricornio y que este tránsito os sea propicio a tod@s vosotr@s.


                 
                El orto del sol al comienzo y final de Capricornio, es (hora solar):
21 de diciembre                 amanece 07:34
21 de enero                       anochece 17:18


                Las lunas de este mes de Capricornio, son (hora solar):
·         Nueva, en Capricornio                 Lunes, 22 de diciembre, a la 01:37
·         Creciente, en Aries                      Domingo, 28 de diciembre, a las 18:33
·         Llena, en Cancer                         Lunes, 5 de enero, a las 04:54
·         Menguante, en Libra                   Martes, 13 de enero, a las 09:48

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Fuente del texto: Apuntes extractados de Antroponomía y Vitacultura
Imágenes: Extraídas de diversas web



domingo, 21 de diciembre de 2014

Belén Popular CP Mayencos Oroel 2014

IXOS MONS
Belén Popular Oroel 2014
CP Mayencos
Domingo, 21 de diciembre de 2014



            En una mañana que no sabía muy bien si iba o venía, un año más, y ya van muchos… ¿de verdad queréis saberlo?, pues unos treinta y cinco, que se cumple la tradición belenista de aupar el portal hasta las faldas de la Cruz de la Peña Oroel. Y eso es lo que hemos hecho un numeroso grupo de buena gente de Jaca, socios y simpatizantes del CP Mayencos, pasar una buena mañana de monte en nuestra peña más querida.

Llegando a la cresta cimera
            A las nueve de la mañana nos damos cita en el Parador. Entre los asistentes, tres de los primeros portadores de este belén, podríamos decir que de los fundadores de la tradición, Fernando Val, Germán Lanaspa y Ángel Mesado, que junto con Miguel Ángel Pardo, el 29 de diciembre de 1968, en segundo intento, en medio de un ambiente totalmente invernal y a 15/20º bajo cero, consiguieron subirlo a la Collarada. Hoy, de manga corta, cuarenta y seis años más tarde todavía lo rememoran.

La galliguera duerme bajo las nieblas
            Encuentro de varias generaciones, cada uno subimos a nuestro paso, hasta que al cabo de hora y media vamos llegando ya a la Cruz. El día luce sus mejores galas. El arco norte con afilados picos en los que se escurre la poca nieve que les queda; a nuestros pies, la Balancha, ocupada por una Jaca cuyos oídos aún se le llenan de batallas liberadoras a lomos de la historia. Por parte del arco sur, sus montes peleando por sobresalir por encima de unas bonitas nieblas que cubren los fondos de los valles. Norte y sur, este y oeste, hoy sí que han venido todos a la cita. Ninguno falta, ninguno. Hasta los más lejanos, Moncayo y Picos de Urbión. Ninguno se ha querido perder esta cita, todos quieren estar presentes.

Camino del Portal
            Sí, ahí están meciéndose en esta extraordinaria mañana que no entiende de calendarios, y se nos ha colado de rondón. Y se lo agradecemos, cómo no, pero les pedimos a los montes, como activos operadores que son en esto del clima, que algo más podrían hacer para que venga el invierno y se instale entre nosotros durante los próximos meses.

            Alargamos el paso hasta la misma punta oeste, desde donde contemplamos la peña hermana, que junto con ésta forman el Paisaje Protegido de San Juan de la Peña y Monte Oroel, tierras levantiscas, rojos conglomerados donde se cobija el viento de estos valles, y donde la tradición popular ha puesto su mirada para albergar santos y vírgenes basculando en lo sobrenatural creencias, esperanzas, ilusiones, incapaces de ser albergadas en lo natural de la vida cotidiana.

Belén Popular de Oroel
            Felicitaciones, parabienes, de la mano de mazapanes y demás frutos de la época, regados con cava y vermut, son la antesala de una pequeña ceremonia de conmemoración con lecturas de la Palabra. Cantos, villancicos, medio cantos y medio villancicos, ponen el broche final a esta celebración festiva entre amigos. De vuelta, algunos optamos por recorrer toda la sierra, llegándonos hasta la punta Bacials, pasando por la punta de Sora, que con la Cruz, componen las tres cimas de esta peña. La bajada la hacemos por la senda que lleva a la curva 13, desde donde terminamos ya el descenso hasta el Parador, al que llegamos en torno a las dos de la tarde.


            Desde el CP Mayencos, queremos agradecer su asistencia a quienes nos han acompañado, socios, amigos, amigos de amigos, y que han colaborado a pasar una extraordinaria mañana de monte cumpliendo con la tradición. Especialmente a los andarines del CA Jaca, que hoy han querido hacer confluir sus caminos con los nuestros.
  


martes, 16 de diciembre de 2014

Jerarquía y Navidad

¡FELIZ NAVIDAD!
Martes, 16 de diciembre de 2014



            Un punto de vista un poco extraño, ¿verdad?, este de querer maridar la Jerarquía con la Navidad. Sí, parece un tanto desenfocado, un ángulo distinto, de cualquier forma. ¿Cómo asociaremos la frialdad de la jerarquía con la calidez de la Navidad? Vamos a intentarlo. Empezaremos hablando de justicia, porque lo es el reconocer que todas las civilizaciones, todas las épocas, especialmente las más oscuras han tenido su faro, su iniciado, ese ser que sin necesidad de encarnar en este mundo lo ha hecho para beneficio de la humanidad del momento… y del lugar. Tenemos muchos ejemplos de ello a lo largo de los últimos milenios. También es sabido que mientras que la esencia permanece, las formas caducan. 

            Sí, a lo largo de la historia de la humanidad ha habido civilizaciones sucesivas, que han nacido, crecido, mantenido su esplendor, corrompido y extinguido. También se puede aplicar a la actual occidental nuestra; sin duda. Pero precisamente porque la esencia ha de pervivir, ha habido grandes maestros, grandes iniciados, que han encarnado en cualquiera de ellas portando esa esencia, esa sabiduría, ese conocimiento que adaptado a los tiempos ha sido dado a los humanos como herramienta para continuar con su evolución. Sabiduría y conocimiento que han sido transmitidos de forma presencial y que han sido recogidos en “documentos”, bien de forma personal o a través de sus más fieles seguidores.

            Un buen ejemplo de ello lo tenemos en Hermes Trismegisto, Gran Maestro, que en su Tabla Esmeralda dejó plasmados en la civilización helena los conocimientos que debían ser salvados de la egipcia en su extinción. Mucho se ha escrito sobre este personaje, visto de diferentes formas a lo largo de los tiempos. Pero no nos queremos extender en ello. Solamente queremos destacar uno de los principios de su mensaje, que es el de que “Lo que es arriba es abajo y lo que es abajo es arriba”. Y eso nos habla de dos planos fundamentales en la existencia, el material y el inmaterial, el puramente físico y el de las energías que lo sustenta.

            ¿Y por qué queremos hablar de ello? Porque queremos hacerlo de la Navidad. Se habla de los inventos del ser humano. Por nuestra parte, consideramos que el ser humano no inventa nada. Está todo inventado. Lo que hace el ser humano es descubrir, que no es otra que adaptar cualquier cosa de esas que ya están inventadas, para su propio provecho, con buenas o no tan buenas intenciones. Y para ello, muchas veces necesita de estructuras. Y también eso está inventado. Todas las que el ser humano ha ido creando para su desarrollo, para su organización, son un fiel reflejo de las ya existentes en los planos superiores, y en el conjunto de la Naturaleza.

            En los planos físicos, materiales, que el ser humano conoce en este planeta, existen esas jerarquías, que no hemos inventado y que están ahí, y que ya estaban ahí, creadas por la Inteligencia Cósmica para el buen desarrollo de la Vida y de las especies. Lo vemos en el mundo mineral. Hay piedras grandes y pequeñas. Para que el reino mineral pueda ser absorbido por el vegetal, su inmediato seguidor, tiene que ser pulverizado, hecho tierra. En el vegetal también tenemos distintos grados de evolución, también tenemos unas especies supeditadas a otras. Igualmente, podemos ver algunas formas de jerarquía en el animal; sólo hemos de pensar en cómo se organizan algunas de las especies superiores para protegerse, para cazar, para mantener las manadas, para el sustento de la vida, en definitiva; sin olvidar el claro y bello ejemplo de insectos como las abejas. Todo se rige, pues, por una estructura de jerarquía. Todos los individuos son conscientes de su papel y lo cumplen, y en las ocasiones en las que lo transgreden, es la Ley de la Naturaleza la que pesa sobre ellos.

            ¿De dónde viene tanta sabiduría? Es de la Jerarquía creada por esa Inteligencia Cósmica para el desarrollo de la Vida, y lo podemos ver en ese Gran Libro de la Naturaleza Viviente, que refleja el Gran Invento de la Creación. En las esferas superiores, existe, por tanto, y según la Tabla Esmeralda de Hermes Trismegisto, esa misma jerarquía. En nuestra cultura judeo-cristiana está plasmada en las estructuras angelicales, ya descritas en el Árbol Sefirótico a través de los símbolos cabalísticos, y que han llegado hasta nuestros días con las figuras de los llamados ángeles, arcángeles, principados, potestades, virtudes, dominaciones, tronos, querubines y serafines. Nos parezca infantil o no, no deja de ser una forma de expresar esa jerarquía, ese camino a recorrer, esa evolución a la que el ser humano está “condenado” y a la que debe aspirar. Sí, lo que es arriba es abajo y lo que es abajo es arriba.


            Se dice que el origen de la Creación fue el Verbo, ese pensamiento dirigido, hablado, manifestado, ordenado. Hoy en día, entendemos como verbo ese elemento gramatical que denota acción, que conjugándose de muy diversas maneras, tiene la virtud de abarcar pasado, presente y futuro, pero que tiene también una forma muy especial, y es la del imperativo. Ese “hágase”, a través del que se fue materializando ese pensamiento primigenio. La tradición cuenta que el mundo (léase el Cosmos), fue creado en siete días. Siete eones de tiempo, inconclusos todavía, a través de los cuales la evolución lleva su camino. Y lo primero que se creó fue la Luz, porque sin ella nada podría haberse creado anteriormente, y la que, por tanto, ya existía cuando se han ido creando el resto de elementos. Esto nos lleva a la idea de que todo existe en la Luz y por la Luz. En ese “invento” de la Creación, ha sido asignada a la Luz la tarea, la inmensa tarea de alumbrar todo, de acoger todo. Hablamos del Principio Crístico. Y aquí entroncamos con nuestra tradición de la Navidad.  

            Antes hablábamos de que a lo largo de la historia de la humanidad ha habido seres, grandes seres, que sin necesidad para sí de encarnar, se han ocupado de transmitir esa esencia, de que no se perdiera esa Luz en la conciencia colectiva. Estamos hablando, por tanto, de una mutación, de un traspaso, de un paso… de una Pascua, en definitiva. Estamos hablando de ese Sagrado Oficio de transmitir esa esencia desde una forma que se extingue a otra que renace. Lo que alrededor de eso ha ido construyendo el ser humano para beneficio propio no nos corresponde juzgar. Lo que se ha querido ir transmitiendo y cómo, y lo que no se ha querido ir transmitiendo, es algo de lo que los que se han ido erigiendo padres de los distintos movimientos, de los distintos mensajes, tendrán de responsabilidad y por tanto, responder por ello. Lo que sí nos interesa destacar es el hecho objetivo de la existencia de esa Pascua, que con mayores o menores dimensiones está instalada en nuestras vidas.

           Sí, todos sabemos que la vida es cíclica, que hay día y noche, y una pascua, un paso entre ellos. Que hay estaciones, y una pascua, un paso entre ellas. Un juego de palabras que nos lleva a la actual definición y empleo del término pascua en la actualidad. Se habla de la Pascua de Pentecostés, en la que la tradición judía celebra la entrega de las Tablas de la Ley. Se habla de la Pascua Judía, conmemorando esa liberación de la esclavitud de Egipto. Se habla de Pascua en Semana Santa. Se habla de Pascua en Navidad. Ahí estamos. Esa pascua, ese paso, ese cambio de estación que se produce en estas fechas, cuando el sol agota su tránsito por Sagitario, y “pasa” a Capricornio, el primer signo de invierno, y no por casualidad cuando los días, cuando la luz, comienzan a crecer .

            Ese triunfo de la Luz sobre la Oscuridad está representado, en nuestra tradición más cercana, por la llegada de Jesús, ese hombre revestido de la Luz, revestido del Principio Crístico, ese Jesucristo, ese Jesús el Cristo, que vino a encarnar esa Pascua, esa transmisión de conocimiento, de sabiduría, de esencia en definitiva, entre una civilización y otra. Fue nuevamente el Cristo, como en tantas y tantas ocasiones anteriormente, el encargado de materializar una Pascua de esencia de una forma a otra.



            Bien, amig@s, a lo largo de nuestra vida vamos encarando nuevas formas, y así debe ser, porque la materia está condenada a su permanente revisión, pero también debemos tener esa Luz para saber discernir lo que es la Esencia, esa que nunca debe mutar, esa que siempre debe pervivir, y a la que nos debemos aferrar para el buen transcurso de nuestra evolución. Esos son los mejores deseos que podemos ofrecer para esta Pascua, para esta NAVIDAD. Que sepamos “enchufarnos” a esa renovación cósmica que se produce estos días y que nos hagamos merecedores de todos nuestros mejores deseos para el año que comienza.


Imágenes extraidas de diversas Web


domingo, 14 de diciembre de 2014

Belén Montañero en el Mesola

A TUCAS ALBARS
Mesola (2.177 m)
Sábado, 13 de diciembre de 2014



            Unos cielos grises, plomizos se atisban en el horizonte que vamos a conquistar. Horizontes rasgados por montañas que como pliegues del terreno, como pliegues del tiempo, se alzaron hace tiempo para provecho y delicia del ser humano. Unas montañas en las que ha encontrado protección, paz, asueto y modo de vida. Y nosotros, ¿qué buscamos en ellas? Son los cuatro puntos cardinales. Son los cuatro elementos de la materia. Son donde se asientan los cuatro reinos de la vida de este planeta. Y en esos pliegues nos queremos deslizar, precisamente en busca de esa regeneración que de ellas emana y que nos impulsa a mejorarnos y mejorar nuestro entorno. Todo. Todo queremos buscar.

Cielos desde Mesola
            Unos cielos grises, decíamos, quizá dictados, quizá guiados, por esas predicciones que desde hace una semana nos aconsejaban quedarnos en casa, en el confort del hogar. Pero lo que no saben esas predicciones es que las montañas también son nuestro hogar, y a ellas acudimos en busca de ese otro confort, de esas sensaciones que como a ellas, y junto a ellas, nos hacen volar. Hoy toca visitar de nuevo al Mesola, punto culminante de la Sierra de la Estiva, que se alza entre los valles de Aragüés del Puerto y Aísa, y cuyo cordal emerge desafiante desde sus dos cabeceras, Lizara y la bicéfala Napazal/Rigüelo, hacia un sur más amable, dejando atrás unos espléndidos circos asentados bajo la protección de otro cordal. Superior cordal, perpendicular cordal, que tiene en Bisaurín, Fetás, Bernera, Llena del Bozo, Llena de la Garganta y Aspe sus máximas expresiones.

Nuestro objetivo
            Y como casi siempre, confiamos en el tiempo, que raramente nos defrauda, porque es una confianza mutua, recíproca. Hay veces que nos tratamos de igual a igual, y por eso nos hace un guiño y nos obsequia con una tregua que nos permite acercarnos más a él y visitar las montañas. En esta ocasión, siguiendo la tradición del Club, aupamos el Belén Montañero hasta esa cima del Mesola, rodeada por un mar de belleza, por unos espacios abiertos, donde los sarrios campan a sus anchas, porque también es su casa; donde los leonados buitres campan a sus anchas, porque también es su casa. Y donde gran parte de la vida hiberna, a la espera de la cíclica bonanza. Donde el aire purificado se nos echa encima conforme vamos subiendo y subiendo.

Empinadas cuestas de arranque
            Nueve componentes del Club Pirineísta Mayencos nos hemos reunido en esta ocasión para no dejar solo a este monte. Nada más dejar los coches a pie de carretera, un empinado, y a veces, muy empinado, tramo de bosque nos lleva a unas zetas más asumibles. Es una trocha de saca de madera, que ante su inactividad en esos oficios, va tomando venganza y se va vistiendo de tupido paso, cobrando lo que es suyo, haciendo el bosque más bosque. Media hora acompañando a los pinos en su estancia y salimos a un claro presidido por un refugio forestal sin posibilidades de ejercer. Está cerrado. Aquí ya vamos recogiendo el fruto de los casi trescientos metros de desnivel que llevamos. Este claro ya nos permite tener unas vistas sobre los grandes del circo, y sobre las tierras bajas, presididas por nuestra Peña Oroel.



Los hombres de las montañas
            Claros como éste, y otros menores que también están al abrigo, acogen unos corros de nieve prieta, dura, que hemos de atravesar para continuar nuestro camino. Cruzamos algún barranco, y nos metemos en el tramo más bonito de todo el itinerario. Un sereno sendero por entre el bosque que finalmente nos desampara para comenzar las zetas finales y nevadas hasta el siguiente refugio, el llamado Mallata de Petrito, situado junto a una gran raya de terreno que hace de atalaya asomándose sobre este circo bicéfalo que constituye la cabecera del valle de Aísa, donde las ocultas aguas de estos calcáreos macizos ven la luz y fueron bautizadas como Estarrún por los hombres de antaño.

Bisaurín, el rey de Lizara
            Algunas cimas están intratables, pero por más que se escondan las reconocemos, igual que lo hacen ellas con nosotros. Contemplación y bocado. Primeros copos de nieve, que de forma furtiva se intercalan entre nosotros. Y para que corra la voz entre ellos, les decimos que no nos van a intimidar. Nos quedan trescientos metros de desnivel. Seguimos, y lo hacemos por una incómoda ladera donde las piedras quieren reinar, pero que no lo consiguen del todo. Una incómoda ladera que sin senderos muy definidos, vamos amansando diseñando amplias lazadas.

Cordal y Llenas
            En menos de dos horas y media llegamos a esta cumbre, orgullosa de serlo, y que se ve amueblada por un acomodo semicircular de piedras que algo indica. Liviana protección, pero protección al fin y al cabo, de la furia de los vientos. Y es ahí donde colocamos ese portal, al abrigo de las nortadas, y encarado hacia el que pondremos el próximo domingo en la Peña Oroel, estableciendo de ese modo, y como todos los años, un eje de nacimiento, un eje de regeneración, un eje de resurgir entre nuestro emblemático monte y otro elegido en el entorno pirenaico. Un eje para el que las montañas siempre están dispuestas.



Bajando
            Unas montañas que no entienden de navidades, pero sí de ciclos biológicos, de las que forman parte. En unos días, el sol dejará su tránsito por Sagitario y comenzará el de Capricornio, inaugurando así el invierno. Un signo de tierra, un signo que ampara las grutas, las cuevas, también el simbólico establo que estamos colocando, los mundos ocultos como los que no podemos ver, pero que intuimos, bajo las calcáreas moles que tenemos delante, donde las destiladas aguas se preparan para su salida al mundo. Unas montañas que, sin embargo, se notan tristes, un poco contrariadas, porque se han visto desprovistas del manto nivoso con el que se habían ido adornando estos días. El fiero viento se lo ha ido llevando, pero las queremos igual. Para nosotros siempre están estupendas.

Buen marco para una foto
            Y un poco tristes también nosotros, porque es momento de abandonar este lugar. Y lo hacemos algo pasado el mediodía, desandando lo andado hasta el refugio de abajo, donde algunas castigadas rodillas dictan bajar por el sendero en busca de la amplitud de la pista, y donde las prisas de otros dictan hacerlo por el itinerario de subida, que el eslalon por entre los pinos consigue que lo hagamos en la mitad de tiempo.

            En el registro de hoy han salido poco más de 8 kilómetros, recorridos en 4h 45’ de tiempo total, con 2h 55’ de actividad. Poca tregua nos ha dado el terreno, de los 820 metros de desnivel, hemos hecho en torno a 880 acumulados. Una buena mañana entre amigos.